sábado, 24 de mayo de 2008

Jesús es Dios Revelado en Carne

"Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos" (Lucas 24:44)

La Santa Escritura nos enseña que Jesús es Dios mismo manifestado en la carne como un Hijo. Uno de los argumentos más contundentes, que nos enseña que en Cristo habitó de manera corporal toda la Plenitud de la Deidad, es que Cristo tomó para Sí mismo los nombres y títulos que el Antiguo Testamento utilizó para referirse a Dios. Además, también permitió que otros lo llamaran por esos mismos nombres y títulos.

Cuando Jesús se llamó a Sí mismo por aquellas apelaciones de Deidad, los gobernantes judíos se enojaron por completo, y lo acusaron de blasfemia, pues no les quedó duda alguna que Jesús reclamaba ser el Dios único. Ellos no pudieron entender que Dios visitó a su creación manifestado en un cuerpo de hombre, y que por eso el Hijo (su manifestación en carne), es la imagen o declaración del Dios Todopoderoso.

La siguiente imágen (conocida como la rueda de la profecía), le ayudara a comprender de un solo vistazo que Jesús es el único Dios y Padre que se manifestó en carne.

(Nota: Para ampliar la imágen, de click sobre la misma)


martes, 20 de mayo de 2008

El Bautismo Cristiano

Por Julio César Clavijo Sierra



El bautismo cristiano es un mandamiento bíblico que debe observar toda persona que se ha arrepentido previamente de sus pecados y que desea la salvación provista por Dios (Marcos 16:16, Juan 14:15, 1. Juan 2:4). Consiste en una ceremonia en la cual el creyente es sumergido en agua mientras se invoca el nombre de Jesucristo para el perdón de sus pecados. El bautismo en el nombre de Jesús es parte fundamental del plan de salvación establecido para la verdadera iglesia cristiana (Hechos 2:38), que consiste en el arrepentimiento, el bautismo en el nombre de Jesucristo, el bautismo del Espíritu Santo y la perseverancia en el evangelio de salvación (Mateo 10:22, Hebreos 10:38).

La palabra bautismo viene del latin baptismum, que a su vez viene del griego baptismo, que significa: sumergir, zambullir, hundir en el agua. Los relatos bíblicos que se refieren al bautismo nos enseñan que las personas que fueron bautizadas fueron sumergidas en el agua y no simplemente rociadas o lavadas. Por ejemplo en Hechos de los Apóstoles capítulo 8 versículos 26 al 40 encontramos que Felipe le predica el evangelio a un etiope y ese etiope acepta el evangelio de Jesucristo manifestando su deseo de ser bautizado (ver el verso 36). El verso 38 dice que los dos descendieron al agua y que Felipe bautizó al etiope, y el verso 39 dice que una vez realizado el bautismo subieron del agua. Cuando la Biblia menciona el bautismo de Jesús dice: “Y Jesús después que fue bautizado, subió luego del agua..." (Mateo 3:16). El apóstol Pablo también sustenta esta posición al referirse al bautismo como una sepultura en el agua (Romanos 6:4, Colosenses 2:12).

Los relatos bíblicos también nos enseñan que sobre todas las personas que fueron bautizadas, se invocó el nombre de Jesús para el perdón de sus pecados. Un bautismo sin la invocación del nombre de Jesús no está de acuerdo con el modelo bíblico y por tanto no es un bautismo válido.

1. Los tres mil judíos que se añadieron a la iglesia durante la fiesta del pentecostés fueron bautizados en el nombre de Jesús.

El mandato dado por el Señor Jesucristo durante la gran comisión (Marcos 16:16, Lucas 24:47) fue obedecido enérgicamente por los apóstoles en el momento en que se vieron en la necesidad de bautizar a los primeros convertidos durante aquel día de Pentecostés en que nació la iglesia. Cuando los nuevos creyentes preguntaron a los apóstoles qué debían hacer para ser salvos (Hechos 2:37)

"Pedro les dijo: Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo" (Hechos 2:38)

"Así que, los que recibieron la palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas" (Hechos 2:41)

2. Los samaritanos que creyeron a la predicación de Felipe fueron bautizados en el nombre de Jesús.

Felipe, uno de los siete hombres piadosos escogidos para atender la obra social con las viudas (Hechos 6:1-7), llegó a Samaria luego de la persecución ocurrida a raíz del asesinato de Esteban y allí predicó el evangelio.

"Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios, y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres" (Hechos 8:12)

La Biblia nos enseña que Felipe bautizó a todas aquellas personas en el nombre de Jesús.

"porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús" (Hechos 8:16)

3. Los gentiles de la casa de Cornelio fueron bautizados en el nombre de Jesús.

“De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre” (Hechos 10:43)


“Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días” (Hechos 10:48)


4. Los efesios que creyeron a la predicación del apóstol Pablo fueron bautizados en el nombre de Jesús.

“Cuando oyeron esto fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús” (Hechos 19:5)

5. El apóstol Pablo fue bautizado en el nombre de Jesús.

Ananías, el discípulo de Damasco que bautizó al apóstol, le dijo:

“Ahora, pues ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados invocando su nombre” (Hechos 22:16)

6. La Iglesia de Corinto fue bautizada en el nombre de Jesús

A causa de las divisiones que se presentaron en la iglesia de Corinto, el apóstol Pablo les preguntó
¿Acaso está Cristo dividido? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?” (1 Corintios 1:13).

Es obvio que ninguno de los corintios fue bautizado en el nombre de Pablo y por eso no era a Pablo a quien pertenecían. Jesucristo es quien fue crucificado y por eso es obvio que ellos fueron bautizados en el nombre de Jesucristo. La iglesia no pertenece ni a Pablo, ni a Silas, ni a Pedro (1. Corintios 1:12), pues Jesús es el Señor de la Iglesia (1. Corintios 8:6, Efesios 4:5).

7. Todos los verdaderos creyentes hemos sido bautizados en el nombre de Jesús para el perdón de los pecados.

“…mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.” (1. Corintios 6:11)

8. La iglesia apostólica siempre ha puesto en alto el nombre de Jesús

Era tanta la admiración y el aprecio que los apóstoles sentían por el nombre de Jesús que aún en momentos angustiosos, ellos se sentían orgullosos de poner en alto el santo nombre de Jesús.

"Y poniéndolos en medio, les preguntaron: ¿Con qué potestad, o en qué nombre, habéis hecho esto? Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel: Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado, sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. Este JESÚS es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos... (Hechos 4:7-12).


Significado del Bautismo en el Nombre de Jesús

1. Por medio del bautismo ratificamos que aceptamos a Jesús como nuestro único Salvador, Señor y Dios. (Oseas 13:4, Isaías 43:11, Hechos 4:12, Colosenses 2:9-12, 2. Pedro 1:1, 1:11, 3:18).

2. El bautismo es la parte del Plan de Salvación neotestamentario en el cual experimentamos el nacimiento del agua (o lavamiento de la regeneración) por la pura misericordia de Dios. (Marcos 16:16, Juan 3:5, Tito 3:5, Hechos 2:38, 1. Pedro 3:21, 1. Corintios 6:9-11).
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3. Por medio del bautismo nos identificamos con la muerte de Cristo y con su resurrección. (Romanos 6:3-4, Colosenses 2:12).
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4. En el bautismo “crucificamos” y sepultamos a nuestro “viejo hombre” que estaba cargado de maldad, a fin de andar en vida nueva. (Romanos 6:5-6, Efesios 4:21-24, Colosenses 3:9-10).
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5. En el bautismo Dios realiza la circuncisión espiritual, y por tanto es una señal del pacto de Dios con su iglesia. (Colosenses 2:11-13, Filipenses 3:3).

6. Dios lava los pecados en el bautismo por medio de su precioso y santo nombre, el nombre de Jesús. (Lucas 24:47, Hechos 2:38, Hechos 4:12, Hechos 10:43, Hechos 2:21, Hechos 22:16, 1. Corintios 6:11, 1. Juan 2:12).

7. En el bautismo recibimos la potestad de ser hechos hijos de Dios y somos llamados el pueblo del nombre. (Juan 1:12, Hechos 15:14, Efesios 2:19, Efesios 3:14-15).

8. En el bautismo nos vestimos de Cristo (Gálatas 3:27).


Figuras o Tipos del Bautismo

Los escritores del Nuevo Testamento descubren en el Antiguo Testamento algunas figuras o prototipos del bautismo:

- Las aguas sobre las que se movia el Espíritu Santo (cf. Gn 1 2)
- El agua del diluvio (cf. 1 P 3 20-21)
- La circuncisión (cf. Col 2 11-12)
- El paso del Mar Rojo (cf. 1 Co 10 2)
- La curación del leproso Naamán por bañarse en el Jordán.

domingo, 18 de mayo de 2008

Jesús es el Padre Eterno

Por Julio César Clavijo Sierra


Jesús dijo: “yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30) y también la Escritura dice: “Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque… decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios” (Juan 5:18).

Esas declaraciones de Jesús, nos enseñan es que Jesús es el Padre Eterno, el único Dios manifestado en carne.

Cuando Jesús hizo esas afirmaciones, la gran mayoría de judíos presentes estallaron de ira y
tomaron piedras para matarlo acusándolo de blasfemia. La blasfemia en el mundo judío consistía en:

1. No dar a Dios la gloria debida a su ser.
2. Apropiarse de la gloria o atributos de Dios.
3. Dar tal gloria o atributos a una criatura.

Es evidente que los líderes religiosos judíos estaban furiosos porque Jesús había sanado al paralítico de Betesda en un día de de reposo (Juan 5:18), pero su mayor molestia consistía en que Jesús se hacía igual a Dios. A un pueblo estrictamente monoteísta “Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo” (Juan 5:17). Ningún judío de esa época se refería a Dios mediante la expresión “mi Padre” y en caso de que lo hicieran le agregaban las palabras “que está en los cielos”; pero Jesús dijo “mi Padre” no “nuestro Padre” o “mi Padre que está en los cielos”. Más aún, agregó: “hasta ahora trabaja y yo trabajo”. Con esas dos afirmaciones, Jesús estaba declarando que él es Dios y que obra como Dios, pues nadie puede ser igual a Dios, tener el completo carácter de Dios, sin ser el único Dios. Si Jesús es igual a Dios es porque él es el Dios único.

De igual manera, cuando Jesús afirmó: “yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30), había declarado previamente que él era el Cristo (Juan 10:24-25) y había manifestado que ninguno podrá arrebatar a sus ovejas de su mano (Juan 10:28); pero a renglón seguido afirma que nadie las podrá arrebatar de la mano del Padre (Juan 10:29). De manera indirecta Jesús declaró que él es el mismo Padre, pero no contento con eso pasó a afirmarlo explícitamente al decir: “yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30). Fue tanta la ira que inspiraron estas palabras en los judíos, que ellos nuevamente tomaron piedras para asesinarlo, acusandolo de haber cometido blasfemia, porque decían que siendo hombre se hacía Dios (Juan 10:31-33).

La palabra griega que en Juan 10:30 traduce uno, es “hen”. Esta palabra es de género neutro e indica que se trata de uno en en esencia y naturaleza. Una traducción más literal sería: “El Padre y yo somos lo mismo”. La ira de los judíos no se hizo esperar cuando Jesús declaró que él era el Padre.

En otras muchas ocasiones Jesús afirmó que él era el Padre. Una vez que los fariseos le preguntaron: ¿Dónde está tu Padre? La respuesta de Jesús fue: “ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mi me conocieseis también a mi Padre conoceríais” (Juan 8:19). Un poco más adelante el Señor les dijo: “si no creéis que Yo Soy en vuestros pecados moriréis” (Juan 8:24), Entonces ellos le preguntaron “¿Tú quién eres?, y Jesús les dijo: Lo que desde el principio os he dicho”. Jesús en realidad les estaba diciendo que él es el Gran Yo Soy (Éxodo 3:14), el único Dios de Israel, pero ellos no entendieron y por eso le preguntaron ¿quién eres? Ellos no entendieron que les hablaba del Padre (Juan 8:27).

El que aborrece al Hijo también aborrece al Padre (Juan 15:23); todo lo que el Padre hace lo hace el Hijo igualmente (Juan 5:19); todos deben honrar al Hijo como honran al Padre (Juan 5:23), y el que ve a Jesús, en realidad ve al Padre (Juan 12:45, 14:9), porque el Hijo es el Padre manifestado en carne. Por esta razón el Padre está en el Hijo y el Hijo está en el Padre (Juan 10:38, 14:11).

Dios fue manifestado en carne (1. Timoteo 3:16), pero Jesucristo es quien ha venido en carne (1. Juan 4:2). Algunas citas de la Escritura nos enseñan que Jesucristo, nuestra vida, se manifestará en su segunda venida (Colosenses 3:4, 2. Tesalonicenses 1:7, 1. Juan 2:28), pero Juan escribe que quien se manifestará será el Padre, y afirma que “cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1. Juan 3:1-2). Por supuesto, seremos semejantes a él pero en su perfecta humanidad (no en su Deidad) y tendremos cuerpos gloriosos tal como el de Cristo glorificado. Para poder salvarnos, Dios se hizo semejante a nosotros, y para que nosotros seamos salvos debemos anhelar ser semejantes al Cristo resucitado (Efesios 4:13), pues Dios nos predestinó para que fuésemos hechos conforme a la imagen de su Hijo (Romanos 8:29).

La Escritura presenta otras declaraciones que nos enseñan que Jesús es el Padre. Por ejemplo, Jesús prometió que no nos dejaría huérfanos sino que vendría a nosotros (Juan 14:18) no en carne, sino en Espíritu (Juan 14:17) para estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mateo 28:20). Asimismo, Jesús prometió ser el Padre de todos los vencedores (Apocalipsis 21:7).

Jesús afirmó que todas nuestras oraciones deben ser realizadas en su nombre (Juan 16:24), por eso todo lo que pidamos al Padre será atendido por Jesús, porque Jesús es el Padre manifestado en carne como el Hijo, y por eso el Padre es glorificado en el Hijo (Juan 14:13-14).

El Padre es el que nos santifica (Judas 1:1), pero nuestro santificador es Cristo (Efesios 5:25-26). Dios levantó a Cristo de entre los muertos (Hechos 2:24), pero Jesucristo profetizó que él se resucitaría a sí mismo (Juan 2:19-21). El Padre es quien envía su Espíritu Santo a nuestras vidas(Juan 14:26), pero Jesucristo es el que bautiza con el Espíritu Santo (Mateo 3:11, Marcos 1:8, Lucas 3:16), es quien envía su Espíritu consolador (Juan 16:7) y es el Espíritu Santo (2. Corintios 3:17). Dios el Padre da vida a los muertos (Romanos 4:17) y nos levantará con su poder (1. Corintios 6:14), pero Jesucristo es el que nos resucitará en el día postrero (Juan 6:40).

La Escritura proclama que Jesús es el Padre, pues hay un solo Dios. Jesús es Dios y hombre, Espíritu y carne, Padre e Hijo. Jesús es el Padre manifestado en carne como Hijo. Jesús es el único Dios que se presentó simultáneamente como Padre y como Hijo.


Ver También:

- Video: Isaías 9:6 - Unicidad de Dios 
- Isaías 9:6 Nos Enseña que Jesús es Dios el Padre
- Patripasianismo y la Muerte de Dios
- La Doble Naturaleza de Cristo. Evitando los Talones de Aquiles del Trinitarismo, el Monarquianismo Modalista y el Nestorianismo: El Reconocimiento y el Entendimiento Adecuado de la Distinción entre el Padre y el Hijo

lunes, 12 de mayo de 2008

El Tabernáculo como Tipo de Cristo

Por E. Rohn
Tomado del Curso Pentecostal de Estudio de la Biblia Volumen 1



El Propósito del Tabernáculo

El Tabernáculo proporciona uno de los estudios más interesantes y provechosos en todo el Antiguo testamento. Podemos apreciar su importancia cuando consideramos que se dan casi doce capítulos del Éxodo para su descripción. El Señor le advirtió a Moisés que debía construir cada detalle exactamente como Él se lo mandó, ya que cada parte representaba alguna verdad preciosa para el corazón de cada creyente. Los dos propósitos principales del Tabernáculo, que consideraremos en la primera lección de esta serie, consisten en que el tabernáculo satisfizo el deseo de Dios de morar entre su pueblo y también que el tabernáculo nos proporciona tipos o figuras que ilustran la verdad de Dios.


Dios Deseó Morar en Medio de su Pueblo

El Señor declaró claramente su propósito en Éxodo 25:8: "Y harán un santuario para mi, y habitaré en medio de ellos". La gracia de Dios es expuesta en el principio mismo de nuestro estudio, ya que se demuestra de seguro el favor inmerecido que hizo que el Dios santo estuviera dispuesto a morar en medio de un pueblo pecador, ideando un plan por el cual esto fuera posible.
En la Palabra de Dios, el lugar en el que mora Dios toma tres aspectos, siendo el primero un tipo de los otros dos.


1. El Tabernáculo en el Desierto y el Templo de Salomón. El Templo de Salomón fue construido de manera similar al Tabernáculo y contuvo los mismos artículos e inmobiliario, pero poseía una estructura permanente en vez de una movible, por lo cual sobrepasó notablemente al Tabernáculo en gloria y esplendor. Mientras Israel estuvo en su peregrinación, fue necesario que ellos tuvieran una estructura que pudieran transportar fácilmente de un lado para otro. En Éxodo 29:43-45 se registra la promesa de Dios de morar con los israelitas en el Tabernáculo. Salomón hizo una declaración similar que concierne al Templo: "Yo he edificado casa por morada para ti, sitio en que tu habites para siempre" (1. Reyes 8:13).


2. Jesucristo. Después, Dios moró en medio de la humanidad en la persona de su Hijo, durante treinta y tres años y medio. La Palabra que era Dios (Juan 1:1) fue hecha carne y habitó entre nosotros (Juan 1:14). El vocablo "moró" en griego literal quiere decir "tabernaculizó" (e.d. acampó). Entonces el templo humano de Cristo, fue el tabernáculo de Dios, su lugar de morada entre la gente. Él fue el "verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre" (Hebreos 8:2). El lugar en el que mora Dios, es más que una casa de madera y de oro, pues es una casa de carne y hueso, el cuerpo del Señor Jesús (Hebreos 10:5). (Ver también Juan 14:9-10; 2. Corintios 5:19; Colosenses 1:15, 19; 2:8-9).


3. La iglesia. Después, Dios moró en la iglesia por el Espíritu Santo dado a cada uno de sus miembros. Cuando el tabernáculo del Hijo ascendió al cielo (Hechos 1:9), sus seguidores estuvieron solos, pero Dios vino a morar en ellos. El Señor prometió antes de marcharse, que Él no los dejaría solos, sino que vendría a morar en ellos: "Porque vosotros sois templos del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos; y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo" (2. Corintios 6:16). La gente Llena por el Espíritu de Dios es ahora su Tabernáculo (Ver Juan 14:16-17; Romanos 8:11; 2. Corintios 5:1).
En conexión con el punto 2, Dios morará en medio de su pueblo en la persona de Cristo durante todo el Milenio y por toda la eternidad. Nosotros vemos a Jesús morando en medio de su pueblo durante el Milenio en Isaías 32:1, Jeremías 23:5 y Zacarías 2:10-11. Nosotros vemos a Dios morando con la humanidad durante toda la eternidad en la persona de Cristo, según Apocalipsis 7:15; 21:3, 22; 22:4. Resaltemos Apocalipsis 21:3: "He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos, y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos, como su Dios". El verso 22 habla de este tabernáculo: "El Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero". Nótese el uso del verbo singular en el griego. Este término se aplica a un solo ser, ya que cuando Apocalipsis 22:3-4 describe "el trono de Dios y del Cordero" hace uso del pronombre singular para Él: "sus siervos... verán su rostro; y su nombre estará en sus frentes" (énfasis añadido).

El Tabernáculo proporciona Tipos de Cristo y de la Iglesia. El escritor a los Hebreos habla de la adoración en el Tabernáculo como "un símbolo para el tiempo presente" (Hebreos 9:9). Hebreos 9:24 explica que Cristo, el sumo sacerdote verdadero, no entró "en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo". El Tabernáculo no fue sólo un tipo de la persona del Señor Jesús, pues cada mueble es también un ejemplo práctico que describe alguna fase de la obra de Cristo para la humanidad. (Ver Hebreos 9:2-11; 10:1). El Tabernáculo y el Templo traen un número de declaraciones que muestran claramente que ambos son Tipos de Jesús. En 1. Reyes 8:27-30, vemos algunas similitudes entre Jesús y el templo.


1. El templo fue una casa donde Dios decidió colocar su nombre (verso 29). El cuerpo de Jesús fue el templo donde Jehová colocó su nombre. "Yo he venido en nombre de mi Padre" (Juan 5:43). El Hijo de Dios obtuvo su nombre por herencia: "Hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos" (Hebreos 1:4).


2. Los hombres debían orar hacia el Templo. "Oye, pues la oración de tu siervo, y de tu pueblo Israel; cuando oren en este lugar" (1. Reyes 8:30). Esto ilustra que si deseamos encontrarnos con Dios, debemos orar hacia donde Él mora en el presente, y sólo podemos conseguir la audiencia con Dios, cuando lo buscamos en y por su Hijo Jesucristo. "Nadie viene al Padre, sino por mí" (Juan 14:6). En "la faz de Jesucristo" es que contemplamos la gloria de Dios (2. Corintios 4:6).


3. Aun cuando Dios moró en el Templo, su Ser entero no estuvo contenido por este. "Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado (1. Reyes 8:27). Así, aunque la plenitud de la Deidad mora en Jesucristo (Colosenses 2:9), Dios es el Espíritu omnipresente que llena el universo.

El Tabernáculo es también un tipo del plan de salvación de Dios. Los sacrificios en el patio, mostraron que Dios no puede morar en medio de una gente pecadora, excepto sobre la base de una expiación de sangre. En el plan de salvación de Dios, ningún pecador puede acercarse a Dios a no ser que él confíe solamente en la sangre de su Salvador como la expiación para su pecado. También consideraremos en las lecciones siguientes un número de formas en las cuales el Tabernáculo tipifica a la Iglesia y a sus miembros.


Preguntas:

1. ¿Por qué es importante el estudio del Tabernáculo?
2. ¿Cuáles son los dos propósitos principales del Tabernáculo?
3. Explique cómo el lugar de la morada de Dios, el Tabernáculo, tipifica a su Hijo Jesús.
4. ¿Cómo tipifica el Tabernáculo a la Iglesia?
5. ¿Cómo morará Dios en medio su pueblo por la eternidad?
6. De tres razones por las cuales el Templo de Salomón tipifica a Cristo.

La Biblia Declara que Dios fue Manifestado en Carne

Por Julio César Clavijo Sierra



Veamos algunas de las formas en las que la Biblia Declara que Dios fue Manifestado en Carne


Referencia: Isaías 9:6-7

Declaración: Un ser humano, un niño que nació y que es el Padre Eterno, el Dios Fuerte

Comentarios: Los títulos "niño nacido" e "hijo dado" hacen referencia a la humanidad de Jesús. Los títulos Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno y Príncipe de Paz, hacen referencia a su Deidad


Referencia: Isaías 35:3-4, Isaías 43:10-12. Comparar con Mateo11:2-6 y Lucas 7:18-23

Declaración: Dios mismo viniendo y salvando

Comentarios: Fuera de Jehová no hay quien salve


Referencia: Isaías 40:5. comparar conApocalipsis 1:7

Declaración: La manifestación de la Gloria de Jehová

Comentarios: La cual ha de ver todo ser humano


Referencia: Isaías 7:14, Mateo 1:21-23

Declaración: Dios con nosotros

Comentarios: Dios mismo salvando a su pueblo de sus pecados


Referencia: Juan 1:9-10

Declaración: Dios viniendo al mundo

Comentarios: Dios, que es la Luz Verdadera, vino al mundo que fue hecho por él, pero el mundo no le conoció


Referencia: Juan 14:8-14

Declaración: El Padre morando en el Hijo

Comentarios: De esa manera el Padre (su Divinidad) está en el Hijo (su humanidad), y el Hijo (su humanidad) está en el Padre (su Divinidad); para que el Padre (su Divinidad) sea glorificado en el Hijo (su humanidad)


Referencia: Romanos 9:5

Declaración: Cristo es Dios sobre todas las cosas

Comentarios: Según la carne es descendiente de los patriarcas de Israel, pero según su gran dignidad es el Dios único


Referencia: 2. Corintios 5:18-20

Declaración: Dios estaba en Cristo

Comentarios: Reconciliando consigo al mundo


Referencia: Efesios 1:3-14

Declaración: El misterio de su voluntad

Comentarios: El cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos


Referencia: Efesios 3:1-4, Colosenses1:25-26

Declaración: El misterio de Cristo

Comentarios: Que no se dio a conocer plenamente en los tiempos antiguos pero que ahora ha sido revelado a los santos


Referencia: Efesios 3:8-12, Colosenses1:28

Declaración: Dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios

Comentarios: Que ahora es dado a conocer por medio de la Iglesia a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre


Referencia: Colosenses 2:2-5

Declaración: El misterio de Dios el Padre y de Cristo

Comentarios: En quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento


Referencia: Colosenses 2:8-10

Declaración: En el cuerpo de Cristo habita la plenitud de Dios

Comentarios: No debemos dejarnos engañar por las palabras de las filosofías y de las tradiciones de los hombres


Referencia: Colosenses 4:2-4

Declaración: El misterio de Cristo

Comentarios: Debemos orar para que el Señor abra puerta para predicar la Palabra y dar a conocer este misterio


Referencia: 1. Timoteo 3:9

Declaración: El misterio de la Fe

Comentarios: Que debe ser guardado con limpia conciencia


Referencia: 1. Timoteo 3:16

Declaración: El misterio de la Piedad

Comentarios: Dios fue manifestado en carne mostrando su piedad (su grande amor y su misericordia) para con los hombres.


Referencia: Hebreos 2:14

Declaración: Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo.

Comentarios: El Padre Eterno participó de carne y sangre para rescatar a sus hijos. Dios se manifestó como un verdadero ser humano y en esa condición de hombre murió y derrotó a Satanás, pero en su condición de Dios no puede morir porque es Dios Eterno.

Jesús es Dios Manifestado en Carne

Por Julio César Clavijo S.



"E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:
Dios fue manifestado en carne,
Justificado en el Espíritu,
Visto de los ángeles,
Predicado a los gentiles,
Creído en el mundo,
Recibido arriba en gloria"


vamos a analizar parte por parte el texto de 1. Timoteo 3:16 a fin de comprender lo que nos enseña.

1. "E indiscutiblemente grande es…"

El texto de 1. Timoteo 3:16, nos habla de algo que es ¡indiscutible!, de algo que aquella Iglesia que recibió el verdadero evangelio no ponía en duda ¡De algo que era para ellos incontrovertible! ¡De algo que todos ellos aceptaban de manera unánime! Además el texto menciona que eso que es indiscutible e incontrovertible y que todos los creyentes aceptan y confiesan unánimemente, es además algo ¡grande!

Esto toma muchísimo más sentido cuando recurrimos al texto anterior, es decir al verso 15 que dice:

"para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad." (1. Timoteo 3:15)

El apóstol Pablo hace alusión a la Iglesia del Dios viviente, y afirma que esta iglesia es columna y baluarte de la verdad. En otras palabras, es la iglesia que sostiene y defiende la fe que fue entregada de una vez por todas a los santos (Judas 1:3). Esa Iglesia Verdadera es la que aceptaba, y aún hoy en día debe aceptar eso que en el verso 16 se dice que ella no pone en duda, eso que para ella es indiscutible, y que a la vez es algo grande.


2. "… el misterio…"

¿Qué es eso indiscutible y a la vez grande? Es el Misterio de la Piedad. Se llama "misterio" porque es escondido para el mundo, pero conocido y plenamente entendido por la Iglesia del Señor. Esa es la definición bíblica de la palabra misterio, y por eso es que la iglesia primitiva (aquella iglesia que recibió el evangelio no adulterado), lo aceptaba por confesión unánime, es decir, no lo ponía en duda, y por esa causa aquella iglesia se convirtió en columna (sostén) y baluarte (defensa) de la verdadera fe.

Mucha gente cree que cuando la Biblia utiliza el término misterio, significa algo que se debe creer así no se entienda, sin preguntar absolutamente nada, pues nunca una respuesta será valida para su adecuada comprensión. Tal es el caso de los trinitarios con su dogma incomprensible de la trinidad, el cual, según las palabras de ellos mismos, ni siquiera aun los que lo creen lo pueden entender.

Sin embargo, la Palabra de Dios dice que "hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios" (Daniel.2:28). A la verdadera iglesia del Señor, Dios le ha revelado sus misterios, y por lo tanto, todo creyente de la verdadera iglesia tiene la obligación de crecer en el conocimiento de ellos para compartirlos con sus hermanos en la fe, así como con todos los que no han conocido a Cristo. Todos los misterios del Señor han sido claramente revelados a su iglesia a través de su Santo Espíritu. Todos estos misterios son ocultos para los que son del mundo pero no para la iglesia.

En este punto, es muy conveniente recurrir a la siguiente porción bíblica

"Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los gobernantes de este mundo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de Gloria.
Antes como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el espíritu acomodando lo espiritual a lo espiritual" (1. Corintios 2:7-13) [Enfasis nuestro]


La iglesia conoce verdaderamente el significado del misterio de la piedad, pues Dios se lo ha revelado. Revelar significa quitar el velo, hacer entender lo que era desconocido. Cuando estábamos lejos de Dios no lo entendíamos, pero ahora que somos de Dios, hemos entendido el significado del misterio de la piedad por medio de la obra del Espíritu Santo. La Iglesia verdadera sí entiende y conoce el misterio de la piedad, pues le ha sido plenamente revelado para que no le queden dudas.

Lo expuesto, no es igual a lo que pasa con un trinitario cuando afirma que Dios le "reveló" el misterio de la "santísima trinidad" pero que con todo aún no lo puede entender. Esa es otra de las grandes contradicciones del dogma antibíblico de la trinidad, pues le hace creer a sus profesantes que ellos han recibido ese dogma por revelación de Dios, pero que por más que lo quieran no lo van a poder entender; en otras palabras les fue revelado pero no les fue revelado. ¡Una gran contradicción!


3. "… de la piedad…"

Se llama de la piedad, porque a través de este misterio Dios demostró su grande amor y su grande misericordia para con la humanidad. Veamos una definición de la palabra piedad:

"Piedad. (Del lat. pietas-atis) f. Virtud que inspira, por el amor a Dios, tierna devoción a las cosas santas, y, por el amor al prójimo, actos de amor y compasión." [Piedad. Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005. © 1993-2004 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos].

Por medio del misterio de la piedad, Dios fue movido por toda esa virtud que emanó de él mismo y que se reflejó en un profundo acto de amor y de compasión por el hombre pecador.

Por medio del misterio de la piedad Dios ha podido rescatar al hombre del pecado y de la muerte, Dios ha podido proveer su salvación a todo aquel que crea en el evangelio de salvación, y Dios ha demostrado y demuestra a los hombres su inmenso amor y su misericordia para con ellos.


4. "…Dios fue manifestado en carne…"

Pero ¿en qué consiste el misterio de la piedad? La Biblia afirma que consiste en que Dios se manifestó en carne. Dios, el Dios Eterno se manifestó, no en Espíritu sino en carne, para ser como uno de nosotros. No es que Dios se haya vuelto un hombre como muchos enseñan, el texto no dice eso, el texto lo que dice es que Dios se manifestó, se mostró, se dio a conocer como un hombre. Dios nunca dejó de ser Dios, pero él sí se manifestó en carne. Dios se puso un velo de carne y así fue como Dios se manifestó en carne.

¿Pero por qué Dios se manifestó en carne? ¿Cuál era el propósito que Dios tuvo al manifestarse en carne? ¿Qué lo movió a él para que realizara eso?

Fue precisamente su misericordia para con los hombres a fin de proveerles una gran salvación. En la epístola a los Romanos capítulo 5 versículos del 12 al 21, se hace una comparación entre Adán y Cristo. Esa porción bíblica llama a Adán "el primer Adán" y a Cristo le llama "el segundo Adán". Ese texto nos muestra como el primer Adán hizo del mundo un desorden por causa de su desobediencia, pero también nos muestra como el segundo Adán (es decir Cristo) ha reestablecido con Dios, la relación de todos los hombres que han creído en él.

Jesús es Dios

Por Julio César Clavijo Sierra

"E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne , justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria." (1. Timoteo 3:16)


"Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad, en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos" (Tito 1:1-2)


"de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén." (Romanos 9:5)

Las Sagradas Escrituras enseñan que Dios fue manifestado en carne, por eso Cristo es Dios mismo presentándose en la carne como un hombre. El único Dios del cielo y de la tierra tomó forma humana y asumió la condición de hombre para llevar a cabo su obra redentora a favor de la humanidad. Según la carne, él es la simiente prometida que debía ser descendiente de los patriarcas, pero de acuerdo a su gran dignidad, él es el único Dios que llegó a encarnarse como Jesús de Nazaret.

Si algo caracterizó a la Iglesia Primitiva, fue el gran respeto por las Sagradas Escrituras, su énfasis en la Unicidad de Dios (sin considerarlo compuesto de personas divinas), y su doctrina totalmente cristocéntrica que presentaba a Jesús como el único Dios que se dio a conocer en la carne como un hombre. El Nuevo Testamento presenta claramente a Cristo como Dios, pues los nombres que se le aplican son de tal naturaleza que sólo pueden ser aplicados apropiadamente a Dios.

El Nuevo Testamento presenta a Jesús como el Eterno (1. Juan 5:11, 12, 20, Juan 1:4), el Autoexistente (Juan 10:17-18), el Creador y Sustentador de todo (Juan 1:10, Colosenses 1:15-17), el Omnipresente (Mateo 28:20; 18:20); el Omnisciente (Juan 4:16; 6:64; Mateo 17:22-27), el Omnipotente (Apocalipsis 1:8; Lucas 4:39-55, 7:14-15; Mateo 8:26-27) y el único que puede perdonar pecados (Comparar Marcos 2:5 y Lucas 7:48-50 con Isaías 43:25).

Jesús mismo se identificó como el Dios único cuando dijo "él que me ha visto a mí ha visto al Padre" (Juan 14:9).

El apóstol Tomás lo llamó Señor mío y Dios mío (Juan 20:26-29), algunas mujeres que lo vieron resucitado lo adoraron (Mateo 28:9), Esteban oró a Jesús (Hechos 7:59), el apóstol Pedro lo llamó nuestro Dios y salvador Jesucristo (2. Pedro 1:1), el apóstol Juan afirmó que Jesús es el verdadero Dios y la vida eterna (1. Juan 5:20), el apóstol Pablo afirmó que nosotros esperamos de los cielos a nuestro gran Dios y salvador Jesucristo (Tito 2:13), Jacobo lo llama nuestro Glorioso Señor Jesucristo (Santiago 2:1), y Judas (el hermano de Jacobo, no el Iscariote) afirmó que su misericordia es para vida eterna (v. 21).

Así la Iglesia Primitiva creyó de manera coherente que Jesús es el Sólo y único Dios del cielo, el único Rey de Gloria, el Padre Eterno que fue manifestado en carne.

jueves, 1 de mayo de 2008

Jesús, El Único Dios

Por Julio César Clavijo Sierra



"Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz" (Isaías 9:6)

La Biblia enseña que Dios es absolutamente uno, solo, único e indivisible. Indica que nadie es como Dios y que solo hay un Dios (Deuteronomio 6:4, Gálatas 3:20).

El único Dios es Espíritu, y es eterno, perfecto, infinito, omnisciente, omnipresente, omnipotente, inefable, incomprensible, sabio, santo, es el creador de todas las cosas, y es el único digno de ser adorado y de recibir culto por parte del hombre. Cualquier adoración que no sea dirigida a Dios es considerada idolatría.

El misterio de la piedad, nos enseña que Dios fue manifestado en carne (Isaías 9:6, Juan 1:14, 1. Timoteo 3:16, etc). La verdad sobre Jesús puede ser declarada en las afirmaciones de que Dios es absolutamente uno, sin distinción de personas (Deuteronomio 6:4; Gálatas 3:20) y Jesucristo es la encarnación de la Deidad (Juan 20:28; Colosenses 2:9).

La Escritura presenta a Jesús como el único Dios que fue manifestado en carne para darnos salvación, ya que en Él habita toda la plenitud de Dios de manera corporal (Colosenses 2:9). Así, presenta la completa Deidad y la Plena humanidad de Jesucristo.

En cuanto a su divinidad, Jesús es el único Dios y Padre eterno, pero en cuanto a su humanidad, Jesús es el Hijo de Dios o el ser humano que nació por la voluntad del Padre. El término Hijo de Dios siempre está relacionado con la manifestación de Dios en carne, que incluye la humanidad de Jesús. Jesús es a la vez el Padre y el Hijo.

Jesús es el Dios unico que al manifestarse en carne se presentó como uno de nosotros. Jesús nunca ha dejado de ser Dios, pero solo se manifesto en carne (como un Hijo) desde que Maria empezó a llevar al niño en su vientre (no antes). Jesús es Dios por narturaleza absoluta, pero solo llegó a ser hombre porque tomó un velo de carne, y su humanidad (como la de todos los hombres) nació de mujer (Gálatas 4:4). Jesús es Dios verdadero y hombre verdadero, porque Dios fue manifestado en carne.

Isaías 9:6 dice que Jesús es un niño que es nacido, pero que también es el Dios fuerte. Ese solo texto del profeta Isaías llama a Jesús: hijo; pero también Padre Eterno. Las expresiones "niño" e "hijo" hacen referencia a la humanidad de Jesús, mientras que las expresiones "Padre" y "Dios Fuerte" hacen referencia a la Deidad de Jesús. Ese solo texto reconoce que el Padre se habría de manifestar en carne, y que esa manifestacion en carne seria conocida como el Hijo.