lunes, 12 de mayo de 2008

Jesús es Dios

Por Julio César Clavijo Sierra

"E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne , justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria." (1. Timoteo 3:16)


"Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad, en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos" (Tito 1:1-2)


"de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén." (Romanos 9:5)

Las Sagradas Escrituras enseñan que Dios fue manifestado en carne, por eso Cristo es Dios mismo presentándose en la carne como un hombre. El único Dios del cielo y de la tierra tomó forma humana y asumió la condición de hombre para llevar a cabo su obra redentora a favor de la humanidad. Según la carne, él es la simiente prometida que debía ser descendiente de los patriarcas, pero de acuerdo a su gran dignidad, él es el único Dios que llegó a encarnarse como Jesús de Nazaret.

Si algo caracterizó a la Iglesia Primitiva, fue el gran respeto por las Sagradas Escrituras, su énfasis en la Unicidad de Dios (sin considerarlo compuesto de personas divinas), y su doctrina totalmente cristocéntrica que presentaba a Jesús como el único Dios que se dio a conocer en la carne como un hombre. El Nuevo Testamento presenta claramente a Cristo como Dios, pues los nombres que se le aplican son de tal naturaleza que sólo pueden ser aplicados apropiadamente a Dios.

El Nuevo Testamento presenta a Jesús como el Eterno (1. Juan 5:11, 12, 20, Juan 1:4), el Autoexistente (Juan 10:17-18), el Creador y Sustentador de todo (Juan 1:10, Colosenses 1:15-17), el Omnipresente (Mateo 28:20; 18:20); el Omnisciente (Juan 4:16; 6:64; Mateo 17:22-27), el Omnipotente (Apocalipsis 1:8; Lucas 4:39-55, 7:14-15; Mateo 8:26-27) y el único que puede perdonar pecados (Comparar Marcos 2:5 y Lucas 7:48-50 con Isaías 43:25).

Jesús mismo se identificó como el Dios único cuando dijo "él que me ha visto a mí ha visto al Padre" (Juan 14:9).

El apóstol Tomás lo llamó Señor mío y Dios mío (Juan 20:26-29), algunas mujeres que lo vieron resucitado lo adoraron (Mateo 28:9), Esteban oró a Jesús (Hechos 7:59), el apóstol Pedro lo llamó nuestro Dios y salvador Jesucristo (2. Pedro 1:1), el apóstol Juan afirmó que Jesús es el verdadero Dios y la vida eterna (1. Juan 5:20), el apóstol Pablo afirmó que nosotros esperamos de los cielos a nuestro gran Dios y salvador Jesucristo (Tito 2:13), Jacobo lo llama nuestro Glorioso Señor Jesucristo (Santiago 2:1), y Judas (el hermano de Jacobo, no el Iscariote) afirmó que su misericordia es para vida eterna (v. 21).

Así la Iglesia Primitiva creyó de manera coherente que Jesús es el Sólo y único Dios del cielo, el único Rey de Gloria, el Padre Eterno que fue manifestado en carne.