martes, 3 de marzo de 2009

Los Dones del Espíritu Santo (Parte 2)

Por José de la Cruz Ríos
La Corrección del Espíritu Santo

Dos preguntas formulan los corintios a pablo en esta primera carta: ¿Debemos casarnos o es más espiritual permanecer solteros? Y, ¿es incorrecto comer la carne procedente del templo de Afrodita?

La respuesta a la primera pregunta la encontramos en el capítulo 7. La segunda es respondida en el capítulo 8. De modo que, las dudas de los corintios respecto a estos dos asuntos son cubiertas en sólo esos dos capítulos; pero el apóstol fue mucho más allá de eso.

Pablo aprovechó la ocasión para poner al descubierto y corregir problemas importantes: la inmadurez de ellos, la mala y pobre actitud de ellos frente al apostolado –y el ministerio en general-, sus normas morales tan decadentes y sus abusos respecto de la Cena del Señor. De ahí que, el capítulo 12 se inicia con la frase: "Ahora bien, acerca de las cosas espirituales".

"No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales." (vs.1.)

El apóstol va a corregir a la iglesia en el área de lo espiritual, como si en los anteriores capítulos los hubiese estado corrigiendo en lo concerniente a lo carnal. Así nos ubicamos en la base misma de los problemas de los creyentes corintios, la falta de una verdadera espiritualidad evidenciada por su anormal preocupación por los dones.

Los vs.1-3, son fundamentales. "No quiero, hermanos, que ignoréis". Su ignorancia no era acerca de la posesión de los dones, sino acerca del verdadero propósito de los mismos. Ellos poseían ya todos los dones (vs.7, "Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.")En el vs.2, leemos: "Sabéis que cuando erais gentiles –idólatras- se os extraviaba llevándoos, como se os levaba, a los ídolos mudos." Esta es una afirmación muy interesante, pues, describe a los adoradores que estaban fuera de sí, en un estado extático, de éxtasis. Los historiadores de las religiones griegas de misterios describen a los adeptos de estas religiones como atrapados en una histeria emocional, revolcándose y cayendo al suelo, balbuceando ininteligiblemente de forma extática.

Platón refirió estas escenas. También Virgilio, quien vivió y escribió inmediatamente antes de Cristo.- Y Pablo ahora dice: "Así actuabais cuando erais idólatras; pero ahora no debe ser así.""Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas... Pero hágase todo decentemente y con orden." (1ªCor.14:32 y 40)

Dicho con otras palabras: "El Espíritu Santo no hace lo que hace vuestra adoración idólatra."

Lo que dice el vs.3, es vital: "Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo."

¿Qué significa esto? No es que una persona no regenerada no pueda pronunciar frases como "Jesús, el Señor". El Señor Jesús Mismo se refirió a esto en Mat.7:21-23, afirmando que el día del juicio de las naciones muchos desconocidos por El le llamarán "Señor."

Aquí no se habla de la repetición automática de una frase; se está enfatizando la soberanía del Señor Jesucristo.

Jesús dijo que el Espíritu Santo no hablaría de o por Sí Mismo: Jn.16:13. "... no hablará por su propia cuenta..." Es decir, hablaría –o inspiraría a hablar- siempre de Jesús, de Su mensaje, de Su obra: vs.14, "El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber." Aquí se puede ver que Jesús y el Espíritu Santo son Uno Mismo, no dos entidades distintas e independientes. Vs.15, "Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber." Aquí se ve la unicidad: Jesús, el Espíritu Santo, y el Padre son Uno y El Mismo.

Por eso el Espíritu Santo siempre exalta a Jesús. Pablo dice, entonces: "Nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo." (1ªCor.12:3). Por tanto, cualquier movimiento, maestro o enseñanza que sobre-exalte al Espíritu Santo como persona divina distinta a Jesús y al Padre no está inspirado o inspirada por El. La obra del Espíritu Santo no añade nada a la obra de la salvación realizada por Jesús en el Calvario, porque la obra del Calvario es completa: somos salvos por la fe en Cristo Jesús, Quien murió en la cruz por nuestros pecados. La obra del Espíritu Santo en la vida del creyente exalta a Jesús como el Señor sobre la vida de uno.

En el mismo versículo, Pablo recuerda a la iglesia que el Espíritu Santo nunca menospreciará a Jesús o Su obra. A veces se expresan frases tales como: "... pero para ser cristiano completo necesitas recibir el Espíritu (Santo)"; o, "... Cristo inicia la obra de la salvación, pero el Espíritu (Santo) es el que la completa." Son expresiones que ciertamente requieren de creer que el Espíritu Santo es una fuerza personal independiente: una real persona distinta, que es la idea trinitarista. Eso es herejía, que no es tan nueva, sino que se remonta a los primeros años de vida de la iglesia cristiana.

Col.1:18-19, "y él (Cristo) es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en é habitase toda plenitud".

De manera que Pablo, en los versículos iniciales del capítulo 12 de 1ª de Corintios, establece cuatro principios básicos:

1. Dios quiere que sus hijos se ocupen de la totalidad de la vida espiritual y no únicamente de los dones espirituales.

2. Dios no quiere que sus hijos ignoren el verdadero propósito de los dones espirituales que El les ha dado.

3. Cuando el Espíritu Santo está controlando realmente a un creyente, éste no se extraviará ni estará fuera de sí como estaban –y están- los idólatras.

4. El Espíritu Santo no se exalta a Sí Mismo sino a Jesucristo como El Señor; no menosprecia a Jesús ni a Su obra.

Establecidos estos principios, Pablo pasa a hablar ahora del origen de los dones; y, es en el vs.4, que usa por primera vez la palabra traducida "dones".

Explicando el término "don".

Tenemos varias palabras griegas, sinónimas o afines, relativas o referidas al término "don", para comprender el uso que se le da en este texto:

DÖMA: se usa en el Nuevo Testamento para destacar particularmente el concreto del "don"; como en Mt.7:11, "... buenas dádivas... buenas cosas..."; en Lc.11:13, se refiere al espíritu Santo, "... vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo..."; en Ef.4:8, se cita el Sal.68:18, "... y dio dones a los hombres."; en Filip.4:17, tiene la connotación de la fructificación del creyente, "... busco fruto que abunde en vuestra cuenta."

DÖREA: para denotar un "don" libre, enfatizando su carácter de gratuito, que en el Nuevo testamento es aplicado tal sentido a un don espiritual o sobrenatural; como en Jn.4:10, "... el don de Dios...", igual en Hch.8:20, referido claramente al don del Espíritu Santo (Hch.11:17 y también Rom.5:15); en 2ªCor.9:15, es el "... don inefable..." de Dios; en Ef.3:7, "... el don de la gracia de Dios..."; en Heb.6:4, "... don celestial..."; en Ef.4:7, el "... don de Cristo."; Rom.5:17, el "... don de la justicia." Todo referido al Espíritu Santo.

DÖREMA: que es "don" en Sant.1:17, "... don perfecto..." en el sentido de lo que es dado, es decir el acto de "dar", una "dádiva".

DÖRON: es el que generalmente se usa para un don; posee el sentido de dar y se aplica a los dones que son como una expresión de honor, como en Mt.2:11, "... le ofrecieron presentes (dones)..."; en Mt.15:5, es "... ofrenda a Dios...", igual en Mc.7:11 y Lc.21:1 y 4, por ejemplo; en Ef.2:8, es "... don de Dios", referido a la salvación por gracia; y en Ap.11:10, es "... regalos...", referido al gozo festivo que celebra una victoria, por ejemplo.

ENKRATEUOMAI: usado en relación con el concepto de fuerza o poder, y que en 1ªCor.7:9, es aplicado a la ausencia en un creyente del "... don de continencia...", una facultad del alma; en 1ªCor.9:25, se refiere a abstinencia, "... de todo se abstiene...", indicando una resolución de la voluntad para lograr algo.

PNEUMA: traducida "dones" en 1ªCor.14:12, literalmente es "espíritus".

CHÄRISMA: es un don de gracia o que involucra gracia de parte de Dios como Dador, y se usa para señalar Su libre don a los pecadores en Rom.5:15-16, 6:23 y 11:29; para hacer notar Sus dones a los creyentes por la operación de Su Santo Espíritu en la iglesia, como en Rom.12:6-8 "... teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada...", 1ªCor.1:7 todos los dones "... nada os falta en ningún don...", 12:4, 9, 28, 30-31 "... diversidad de dones... dones... don... dones... los dones mejores", 1ªTim.4:14 "... el don que hay en ti...", 2ªTim.1:6 el "... don de Dios que está en ti...", 1ªPed.4:10 "... el don..."; lo que es impartido por medio de la instrucción, como en Rom.1:11 "... para comunicaros algún don espiritual..."; acerca del don natural de la continencia, debido a la gracia de Dios como Creador, como en 1ªCor.7:7 "... cada uno tiene su propio don de Dios..."; "el don concedido... por medio de muchos.", que se refiere a la oración de los hermanos en la fe por su ministro, pastor o apóstol, cuando esta es respondida por Dios, según 2ªCor.1:11.


Origen de los dones.

El tema del origen de los dones espirituales comprende el pasaje del capítulo 12:4-11, y lo primero que hace Pablo es describir la diversidad de los dones: "diversidad de dones" (vs.4), "diversidad de ministerios" (vs.5), "diversidad de operaciones" (vs.6). Enseguida describe la unidad de los dones, por su procedencia: "a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu" (vs.7), "por el mismo Espíritu" (vs...8-9), "uno y el mismo Espíritu" (vs.11). Por esa razón, en la medida que yo utilizo mi don tal como Dios lo diseñó, promuevo la unidad entre los creyentes y no la división. Aquí está la respuesta a uno de los problemas de los corintios, la división. Los auténticos dones espirituales, usados como Dios quiere, unen a los creyentes, no los separan.

El vs.7, nos confronta con una gran verdad: "Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho." Si comparamos esto con los vs...11, 18 y 28, veremos que todo creyente posee su don o dones, los cuales han sido concedidos de forma soberana por Dios.

1ªCor.12:12-13, "Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.

Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu."

El egoísmo de los creyentes corintios los llevaba a buscar dones espectaculares que llamaran la atención, que gratificaran su yo, cuando Dios ya les había dado los dones que El quería que tuviesen. Ningún creyente debe ignorar nada acerca de los dones, porque ya estos han sido dados en la iglesia. Ahora el creyente es responsable de descubrirlos, desarrollarlos y usarlos.Desde el vs.12 y hasta el vs.27, Pablo emplea el cuerpo humano como ilustración del Cuerpo de Cristo, el cual se origina con el nacimiento (vs.13) y encuentra la unidad en la multiplicidad y el ejercicio de los dones (vs.14). Cada miembro tiene una función específica (vs.15) pero se benefician todos los miembros (vs...25-26). Dios es el Creador que lo ha diseñado y El sólo determina qué lugar y función tendrán los miembros (vs..18, 24 y 28).

Aquí Pablo traza un cuadro burlesco de aquellos miembros menos admirados que pretenden serlo más.

1ªCor.12:21, "Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros."

Imaginemos que una oreja diga: «Nunca nadie me mira con atención comentando mi hermosura como lo hacen con los ojos. Yo quiero ser ojo» ¡Eso es ridículo! Dios la hizo oreja y la ubicó en la parte lateral de la cabeza. Si lograra convertirse en ojo, el cuerpo se vería en dificultades a causa de la disminución del oído, y molesto por tener tres ojos.

Pero, ¿cuál es la clave de lo que Pablo está explicando aquí? En los vs...28-30, se aplica la ilustración del apóstol: Dios ha repartido dones soberanamente y ha colocado a cada creyente provisto de un don donde El ha dispuesto y no según nuestro deseo o voluntad. Las preguntas de Pablo, "¿son todos... hacen todos?" exigen un "no" cada vez. No todos son apóstoles ni maestros ni profetas, o hacedores de milagros. No todos tienen el don de sanidad, de lenguas o de interpretación. Cuando pensamos en la afirmación de Pablo acerca de que los dones ya han sido dados, y unimos esto con la observación de que no cada creyente tiene el mismo don, entonces veremos cuán contraria es a las Escrituras el concepto de que todos los creyentes deben buscar el don de lenguas.

Este era el problema de los corintios. Buscaban dones espectaculares, que llamaran la atención, y especialmente el don de lenguas. Es de esto que habla Pablo en el vs.31 de 1ªCor.12, que realmente es parte del capítulo 13.


1ªCor.12:31, "Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente." –mejor.

Podríamos decir que Pablo a afirmado lo siguiente: "Dios ha dado los dones de acuerdo con Su voluntad, y no todos tienen el mismo don; todos los dones deben usarse en beneficio del cuerpo y no para la edificación de un solo miembro". Pero ahora, en este versículo, como es traducido normalmente, manda buscar "los dones mejores". La verdad es que nadie se conformaría con menos. Al fin y al cabo, la tendencia generalizada es la de buscar dones que sean llamativos.

Uno de Pastor nota con cierta facilidad que nadie piensa en iniciar un movimiento "de ayuda" o un movimiento "para dar" o un movimiento "para mostrar misericordia"; sin embargo, esos son dones del Espíritu Santo como lo son "las lenguas" y "la sanidad", los cuales casi siempre son asociados a "movimientos espirituales". ¿Por qué será esto? ¿Será acaso que estos dones no resultan tan satisfactorios para el ego? ¿Será que nadie se siente bendecido por medio del ejercicio de uno de estos dones? ¿O será que no son tan dramáticos ni sensacionales como los "otros dones"?

La verdad es que Pablo no tenía ningún problema porque los corintios sobre-enfatizaran los dones "menores". (Si se hace discriminación entre los dones, dando a unos mayor valor que a otros, lógicamente habrá "dones mayores" o "superiores" o "mejores", y "dones menores" o "inferiores" o "peores").

La cultura religiosa de los corintios daba una gran consideración al "hablar en trance" (lenguas) como señal de estar bien introducidos o consagrados en las religiones paganas o de misterios.

De modo que eso hace claro, por vía de contraste, que los creyentes de Corinto usaban mal el don de lenguas, pues lo hacían para lograr los mismos resultados.

Así que, este versículo, realmente no constituye un mandato, sino más bien es la declaración de un hecho: "pero yo os voy a mostrar algo mejor".

A la palabra "procurad" (gr. zelao) comúnmente se le da una connotación mala, un sentido de búsqueda en provecho particular o exclusivo –unipersonal- egoísta. Eso es lo que Pablo está corrigiendo. De la misma manera el modo gramatical del indicativo es más fuerte que el imperativo. Y lo más importante, el versículo así interpretado –en el modo indicativo- encaja perfectamente con el contexto general. Aquí es absolutamente necesario hacer esta exégesis al texto a fin de lograr su correcta o mejor comprensión.

Ahora, si estos argumentos se toman aisladamente unos de los otros no podrán conducirnos a ninguna conclusión, pero cuando se unen constituyen una explicación decisiva.

De manera que lo que Pablo escribe es la declaración de un hecho (en indicativo), no un mandamiento (en imperativo) que señala el problema de los creyentes corintios y de muchos creyentes hoy día, el egoísmo y la búsqueda de los dones para provecho personal.

Pero, el apóstol dice: "Les enseñaré ahora un camino mejor, -más excelente".