miércoles, 4 de marzo de 2009

Los Dones del Espíritu Santo (Parte 3)

Por José de la Cruz Ríos
Cuando el Amor Tiene el Control

El capítulo 12 de 1ª de Corintios finaliza con la afirmación del apóstol Pablo acerca de que no todos los creyentes poseen el mismo don.

1ªCor.12:29-30, ¿"Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos?

Dios concedió los dones según Su voluntad. La recepción de un don espiritual no es resultado de muchas oraciones, ayunos, lágrimas o sacrificios por parte del receptor, sino que es un don de gracia para el beneficio del Cuerpo de Cristo y se recibe porque Dios lo da soberanamente "repartiendo como El ha querido".

1ªCor.12:12-13 y 28-30, "Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu... Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos?"

Todo creyente habrá de tener por lo menos un don.

1ªCor.12:7-11, "Pero a cada uno le es dada la manifestación del espíritu para provecho.Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según mismo Espíritu; A otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere."

El problema de los creyentes en Corinto era que ellos no se contentaban con descubrir y desarrollar sus dones; buscaban dones que llamaran la atención y despertaran la admiración, actitud que Pablo describe en el versículo 31 del capítulo 12: "Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente."

¡La conmoción que debió producir esto entre los miembros de la iglesia local de Corinto tuvo que ser grande! ¿Qué podía ser mejor que ejercitar el don de lenguas, de profecía o de sanidad? Son las preguntas y afirmaciones que se suscitan sin dificultad alguna al considerar las reacciones de ellos el día que oyeron por primera vez la lectura de esta carta.

Es muy importante recordar que el capítulo 13 de 1ª de Corintios no figura solo: no es una isla ni un paréntesis aquí. No es una simple descripción hermosa del amor. Se trata del centro de la enseñanza de Pablo sobre la vida espiritual y es absolutamente vital para comprender la verdad expuesta en los capítulos 12 al 14. Los tres capítulos, 12, 13 y 14, constituyen una unidad textual.Aquí tenemos la genuina vida espiritual, una vida controlada por el fruto del espíritu Santo, no por los dones, aunque estos también provienen del o por el Espíritu Santo. Pablo usa el don inicial –que lo abarca todo- el amor, como norma. Una vida controlada por el Espíritu Santo evidencia el fruto del Espíritu; y lo primero, o el primer elemento del fruto del Espíritu Santo, es el amor. El fruto en su totalidad –con todos sus elementos que lo constituyen- está expuesto o descrito en la carta a los gálatas.

Gál.5:22-23, "Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley."

Debe notarse que el amor está en primer lugar y se puede ver con facilidad que, cuando este amor de Dios tiene el control, habrá gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad y el resto del fruto del Espíritu. Por eso Pablo usa el amor –parte del fruto del Espíritu- para describir la vida controlada por el espíritu Santo.

En 1ªCor.13:1-3, el ejercicio de los dones desprovisto de ese elemento del fruto del Espíritu Santo es descrito como inútil. Lenguas, profecía, conocimiento, fe, misericordia e incluso el mayor auto sacrificio son un cero a la izquierda cuando la vida no lleva fruto espiritual. Debe notarse atentamente que pablo dice que se puede poseer dones pero carecer de genuina espiritualidad. Es que los dones espirituales y la espiritualidad no son sinónimos. Además, Pablo expone claramente que los dones espirituales no producen espiritualidad. Eso lo ilustró señalando el bajo nivel de vida espiritual de los corintios, quienes tenían todos los dones.

En 1ªCor.13:4, Pablo pasa del sentido negativo de los primeros tres versículos a lo positivo y prosigue describiendo la calidad de vida que surgirá cuando el creyente esté controlado por el fruto del Espíritu Santo.

1ªCor.13:4, "El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;"

El amor es como un fuego que se extiende. No se detiene. No es intermitente. Es bondadoso. El amor no tiene envidia de los dones de otros. Podríamos resumir en una frase, con la ilustración de 1ªCor.12:15-16, diciendo que la actitud de los creyentes corintios era bien ridícula. ¿Acaso la oreja dejará de ser oreja y de pertenecer al cuerpo sólo porque no es ojo?El amor no busca lo suyo propio, "no se envanece, no es jactancioso".

De nuevo Pablo vuelve a esa actitud provocada por el deseo de edificación personal. Antes el apóstol ha manifestado a los corintios creyentes que su principal preocupación debería ser "el cuerpo", el conjunto, no el deseo individual de cada miembro: "para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros." (1ªCor.12:25).

Luego el apóstol manifiesta su desaprobación del uso de las lenguas espirituales como un instrumento por el cual se procuraba la edificación particular, unipersonal, en detrimento de todos los demás miembros de la congregación y obviamente de la unidad de la iglesia local, y ensalza la profecía porque ésta produce el consuelo y la edificación de todos:

1ªCor.14:1-4, "Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis. Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.

Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación."El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia."

Los creyentes corintios vivían orgullosos de sus dones, pero, parece que no caían en la cuenta que el amor no se comporta de forma indecorosa. No es indecoroso ni está fuera de control. No da lugar a lo impropio. Si unimos esto a lo que se ha dicho sobre el control que ejercía sobre ellos el paganismo del cual habían salido (12:2), resultará una amonestación poderosa. Dios no es autor de confusión: "pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz –orden. (1ªCor.14:33), o de comportamientos indebidos; y, cuando esto se presenta no es de procedencia del Espíritu Santo.Ahora, en 1ªCor.13:8-12, tenemos algo así como la clave del pensamiento del apóstol, si seguimos la línea de su lógica, porque notamos que desaparece la confusión relativa a las lenguas, a la profecía y al don de sabiduría. Los creyentes corintios estaban bastante distanciados de la meta: cumplir los propósitos de Dios respeto de este don y lo usaban como una especie de "juguete" atractivo y placentero. Pero, ahora Pablo va a colocar las cosas en su sitio de una vez por todas.


La temporalidad de los dones.

"El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará." (1ªCor.13:8). El verbo "cesar", aquí denota una acción de giro gramatical completo. Las lenguas cesarán en y por sí mismas. Es lo mismo con respecto a "las profecías" y a "la ciencia".

Contrariamente a lo que generalmente se piensa, Pablo no está aquí equiparando la profecía, las lenguas y la ciencia en cuanto a su final, pues, no se acaban todas al mismo tiempo. Se oye decir cosas como: «Si las lenguas se acaban también debe acabarse la ciencia. Pero vemos que la ciencia aun permanece; por lo tanto las lenguas deben permanecer también.» Ese tipo de afirmaciones demuestran ignorancia acerca de lo que Pablo dijo. Lejos de unir las lenguas, la profecía y la ciencia, el uso del verbo en sus dos formas, lo que hace es separar las lenguas de los otros dos dones. Es que no se trata de dones conexos y por lo tanto interdependientes. Pero cada uno tiene un tiempo, durante el cual cumple el propósito para el que Dios lo ha dado a Su Iglesia; y luego, "cesará". No es que pierde valor, sino operatividad.

La pregunta entonces, debe ser ¿cuándo acabarán las profecías y la ciencia? La respuesta se halla al seguir el uso lógico de la expresión "en parte".

1ªCor.13:9-10, "Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará."

¿Qué es eso de "en parte"? La ciencia y la profecía. Por tanto, Pablo dice que cuando llegue la perfección, la ciencia y la profecía acabarán. ¿Cuándo será esto? El versículo 12 nos da la respuesta.

1ªCor.13:12, "Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido."

Nuestra profecía es "en parte". La perfección que motiva el final de esa ciencia y profecía parciales se dará el día cuando la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, esté por fin madura y completa.

Ef.4:1-16, "Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres.Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas de error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor."

la cabeza de la Iglesia es Jesucristo y él posee un conocimiento perfecto. Hasta entonces permanecen "en parte", el don de la palabra de sabiduría y el de profecía.

1ªCor.12:27, "Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular."

"En particular", para que usen los dones que Dios ha concedido a cada uno.

Observemos que Pablo, después que ya ha afirmado que las lenguas cesarán (13:8), no se ocupa más de este don. ¿Cuándo acabarán las lenguas? La respuesta apenas está insinuada en este pasaje. La respuesta final está reservada por el apóstol para el versículo 22 del capítulo 14.