jueves, 5 de marzo de 2009

Los Dones del Espíritu Santo (Parte 4)

Por José de la Cruz Ríos
Lo que son las lenguas

1ªCor.14:22, "Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes."

"Las lenguas son por señal". ¿Señal para quién? ¿Para el creyente confirmando su "bautismo"? No. "No a los creyentes". Las lenguas no son señal para los creyentes. Cuando comprendemos este versículo puede ser que nos sintamos un poco confundidos o consternados. Tal vez es que hemos creído por mucho tiempo que las lenguas eran una señal en el creyente de que el espíritu Santo controlaba su vida de tal forma que incluso la le estaba sujeta. "Las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos". ¿Quiénes son los incrédulos? La respuesta está en 14:21-22.

1ªCor.14:21-22, "En la ley está escrito: En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor.

Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes."

La expresión "así que", con que se inicia el versículo 22, constituye una especie de hilo o conexión con el versículo 21, en el que Pablo cita a Is.28:11-12, pasaje que recoge un mensaje de juicio divino sobre Israel. Por tanto, en primera instancia, la referencia es de carácter histórica y concierne a los israelitas –judíos-, pero al mismo tiempo, puede ser extensiva en su aplicabilidad a la presencia entre los creyentes de Corinto, durante el culto público, de personas de otras nacionalidades, o gentiles.

De manera que, Pablo esboza aquí la respuesta a la pregunta ¿Cuándo cesarán o cesaron las lenguas? Esto trata sobre la vida controlada por el Espíritu. Veamos dos versículos para compararlos:

1ªCor.13:11, "Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño."

1ªCor.14:20, "Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar."

Es de notar que ambos versículos hablan de niñez y de madurez. Las lenguas eran por señal. Podríamos decir que lo que Pablo afirma es algo así como: "la profecía y el conocimiento estarán en la iglesia hasta el día de la perfección, cuando tengamos un conocimiento perfecto y veamos "cara a cara"; pero el don de lenguas cesará cuando su razón de ser haya desaparecido". Luego el apóstol dice: "no sean niños en el modo de pensar, crezcan, sean maduros, conozcan el motivo del don, no se queden en lo que es propio de la infancia, sino avancen hacia la madurez espiritual. Recuerden cristianos judíos, la profecía de Isaías y entiendan que ustedes son uno de los motivos por los que se da el don de lenguas".

La profecía de Joel, 2:28, nos habla de profetizar: "profetizarán" –los hijos e hijas-; nos habla de sueños: "soñarán sueños" –los ancianos-; y también nos habla de visiones: "verán visiones" –los jóvenes-. No vemos mencionado aquí el asunto de las lenguas; pero tal vez lo de hablar en otras lenguas deba asumirse como una manifestación del Espíritu Santo que está implícita en el texto profético.

Cuando leemos en Hch.2, que es el cumplimiento de lo profetizado por Joel, el evento del Pentecostés: el derramamiento del espíritu Santo, podemos notar que:

Se señala "lenguas repartidas como de fuego", lo cual se refiere a un fenómeno visual. Sobre la cabeza de cada uno se podía ver una especie de llama o flama, es decir un pequeño fuego encendido. Eso no es una "lengua hablada", sino una "lengua flameante".

También se señala que, "comenzaron a hablar en otras lenguas", lo cual se refiere a un fenómeno audible. Realmente ellos hablaron "en otras lenguas".

La gente que vino atraída por lo que allí ocurría se dan cuenta que ellos (los discípulos), sin saberlo y sin haberlo aprendido previamente, hablaban "en su propia lengua" –la de cada uno de los que llegaron para averiguar lo que pasaba- "las maravillas de Dios". De manera que, aquí "lenguas" se refiere indiscutiblemente a idiomas o dialectos que entre ellos se hablaban.Los versículos 4 al 11 de hechos 2, nos explican que esto es así al mencionar las distintas nacionalidades e idiomas o dialectos allí representados aquel día.

Hch.2:4-11, "Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo.Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua.

Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan?¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en que hemos nacido?Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea. En Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de Africa más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios."

Ahora, veamos a que tipo de personas se refirió Pablo llamándolos "incrédulos" en 1ªCor.14:22-23:

"Así, que las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes. Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos e incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?"

Había dos tipos de "incrédulos" en Corinto: el incrédulo culto del vs.22, que conocía los profetas y sabía de la señal del juicio inminente de Dios cuando oyó a la iglesia hablar en "otras lenguas" que no conocía ni entendía; por otro lado, estaba también el incrédulo poco culto o sin ningún conocimiento, el pagano de Corinto que no tenía ningún contacto previo con la Palabra de Dios, quien al oír el fenómeno espiritual de las lenguas (ignorando absolutamente su significado o valor) calificaba a los creyentes de locos (vs.23).

Así que las lenguas, entre los corintios específicamente, debían cesar, una vez terminada la razón de su existencia. Pero la vida controlada por el Espíritu Santo, vida de amor y de fruto abundante y permanente, continúa y es asequible a cada cristiano que está a disposición de Dios.

Ef.5:18-20, "No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo."


Uso equivocado de las lenguas.

Consideremos un poco más la calidad de vida que se describe en el capítulo 13 de 1ª de Corintios y observemos como Pablo la aplica a los corintios en el capítulo 14.

Comparemos las frases "el amor no tiene envidia... no es jactancioso, no se envanece... no busca lo propio..." con estas otras: "el que habla en lenguas (una lengua desconocida para el que habla) no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende..." No fue el propósito de Dios que nos dirigiéramos a El de una forma incomprensible para el que habla. Si repasamos las epístolas, examinamos todas las referencias a la oración, incluso las enseñanzas de Jesús al respecto, no hallaremos ninguna afirmación o mandamiento que sugiera siquiera la oración -o el orar- en lenguas. Sólo los creyentes carnales de Corinto lo practicaban, según lo que leemos en esta primera carta dirigida a ellos. Pablo dijo: "cuando hablo a Dios, hablo con mi entendimiento, por el Espíritu Santo".

1ªCor.14:14-15, "Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento."

¡Nadie necesita saber "lenguas" para orar!


Propósito en el uso de las lenguas

Dios dio el don de lenguas para dirigirse a hombres –no a Dios. Los creyentes carnales de Corinto, envidiándose mutuamente sus dones y anhelando algo espectacular y llamativo, usaban el don como un distintivo de espiritualidad delante de los otros hermanos. Ellos hablaban en lenguas a Dios cuando debían hacerlo a la gente. Pero ellos procuraban poder decir algo así, como: "Mira, he alcanzado un nivel espiritual tan alto que hasta puedo hablar misterios al Eterno." Esa actitud correspondía al antiguo paganismo del cual habían salido. Es interesante fijarse en la fuerza, el vigor, con que Pablo se opone a esto en los versículos 3 al 5 y 9.

1ªCor.14:3-5 y 9, "Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.

El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación... Así también vosotros, si por la lengua no diereis palabra bien comprensible, ¿cómo se entenderá lo que decís? Porque hablaréis al aire."

La particular y egoísta edificación, el deseo de ser admirado y respetado por otros no es del Espíritu Santo, porque este "no se envanece... no busca lo suyo, no es jactancioso..."El Espíritu Santo inspira la profecía (la predicación de la Palabra) que edifica, exhorta y consuela a todo el cuerpo de Cristo –la iglesia- y que todos puedan entender con facilidad. Pablo emplea una forma satírica para señalar la inconsecuencia de los creyentes corintios con el propósito del uso de las lenguas, diciendo que, lo de ellos es como un instrumento musical tan desafinado, que no puede ser reconocido; o como una corneta tan incompetente que el ejército no sabe lo que se le ordena por medio de su sonido, y, luego aplica estas ilustraciones al mal uso y abuso de las lenguas empleadas en una actitud egoísta y no como Dios quiso que fuesen. Pablo dice: "Tienen que hablar de forma tal que los entiendan, buscando la edificación de la iglesia, no la de ustedes en particular".

1ªCor.14:7-8, "Ciertamente las cosas inanimadas que producen sonidos, como la flauta o la cítara, si no dieren distinción de voces, ¿cómo se sabrá lo que se toca con la flauta o con la cítara?Y si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla?"


Orden para el uso de las lenguas.

¿Pero qué acerca de las ocasiones cuando había judíos y otras personas de distintas nacionalidades y lenguas o idiomas en las reuniones? Era correcto usar lenguas –hablar "en otras lenguas"-, pero no más de tres personas debían ejercer el don.

1ªCor.14:27, "Si habla alguno en lengua extraña sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete."

Además, puesto que también habría entre los asistentes al culto personas inconversas poco cultas, cuyo trasfondo cultural no les daba para la comprensión que poseían los judíos ya convertidos al evangelio, las lenguas entonces debían ser interpretadas a fin de que todos los presentes, judíos o paganos, pudiesen entender. Dios no es amigo de la confusión.La histeria, la confusión, el habla misteriosa y el comportamiento indecoroso o egoísta eran características realmente presentes y actuantes en la congregación, llena de dones espirituales, de Corinto. Pero nada de eso debe caracterizar a una comunidad de creyentes que está controlada por el Espíritu Santo y produciendo Su fruto abundante y permanente. La edificación propia debe ceder su lugar al bien comunitario cristiano dentro de la iglesia de Jesucristo y la mirada de los creyentes debe estar puesta en el señorío del Señor Jesús, no en los logros o metas personales del creyente. Es como dijera Pablo: "Ustedes andan buscando dones espectaculares, pero aquí está un camino mejor."


¿QUÉ HAS DICHO?

Iniciemos esta sección preguntando ¿por qué escribió Pablo un capítulo más sobre asuntos que ya trató en los capítulos 12 y 13?

Ya ha corregido a los corintios sobre los dones espirituales enseñando que Dios ha dado a cada uno un don o dones según Su voluntad soberana. Les ha exhortado a ocuparse de lo espiritual y ha velar por dar el fruto del Espíritu Santo y no apoyarse solo en los dones.Ahora les recuerda que las lenguas cesarían una vez cumplida su razón de ser (1ªCor.14:21-22).El uso equivocado del don de lenguas constituye una señal inequívoca de la inmadurez de una iglesia (13:11 y 14:20). También es señal del juicio que habría de venir sobre la nación de Israel por su rebeldía y desobediencia.

Los creyentes de Corinto estaban tan obsesionados por una señal pasajera que descuidaban sus responsabilidades en el lugar y el momento en que Dios los había colocado.Pablo quiere estar bien seguro de que los corintios creyentes entendían lo que él trataba de decirles y por esa razón escribe el contenido de lo que para nosotros es el capítulo 14 de 1ª de Corintios.

El capítulo comienza con palabras que se usan en el capítulo 12: "dones espirituales". Aquí Pablo les dice: "Seguid el amor y buscad lo espiritual..." En este capítulo 14 se va a desarrollar el tema de la vida espiritual con el fruto del Espíritu Santo que es el amor.

La profecía, tal como el apóstol Pablo usa el término, no es algo que esté limitado a ciertas personas, muy especiales, de la iglesia. Eso es claro en el versículo 31:

"Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados." (1ªCor.14:31)

Los resultados de la profecía se pueden ver en el versículo 3: "edificación, exhortación y consolación"; los cuales contrastan con la inutilidad de las lenguas que "nadie entiende". En realidad, lo que Pablo presenta aquí es una comparación numérica entre las lenguas y la profecía, lo cual es bien interesante.

1ªCor.14:18-19, "Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida."

Debemos tomar en cuenta que diez mil era el número de mayor valor entre los griegos de entonces, número de valor infinito, lo cual nos permite parafrasear un poco la comparación de Pablo y decir: "... que infinitas palabras en lengua desconocida".

Aquí se coloca la profecía en primer lugar de la lista de dones del Espíritu Santo deseables por los creyentes y las lenguas al final. La razón es obvia; la predicación (que es a lo que se refiere la profecía) se puede entender, las lenguas no. La predicación (profecía) edifica, anima y estimula; las lenguas atraían la atención hacia el que las hablaba.

1ªCor.14:4, "El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia."

La predicación produce convicción en el pecador; las lenguas muchas veces llevan al ridículo.

1ªCor.14:23-25, "Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado;lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros."


Algunas preguntas surgen en este punto.

1. ¿No dijo Pablo que él hablaba en lenguas más que todos los creyentes corintios? Sí (vs.18, "... hablo en lenguas más que todos vosotros"), pero él era un apóstol, usado por Dios para proclamar el mensaje a Su pueblo. En todas las ocasiones en que se habló en lenguas, según lo registra el libro de Los Hechos, había judíos presentes y por lo menos uno de los apóstoles. El caso de los hermanos corintios es que ellos usaban los dones de Dios como una especie de "juguete", no como la advertencia para Israel que primariamente indicaba su manifestación. No podemos especular sobre la frecuencia con que Pablo usó el don de lenguas, excepto decir que probablemente él debió ejercer ese don siempre que el lugar y el momento eran propicios para hacerlo. Las lenguas, empleadas adecuadamente en los días de Pablo, no guardan ninguna relación con lo que hoy se pretende hacer ver o fomentar como siendo el mismo don.

2. ¿No dijo Pablo que deseaba que todos hablasen en lenguas? Sí (vs.5, "... quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas..."), pero debemos recordar de nuevo el momento y el propósito. Allí estaba todavía Israel; y aún así, Pablo prefiere la predicación (profecía): "... pero más que profeticéis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación." (vs.5). Debe leerse todo el versículo, ¡no sólo una parte!

3. ¿No fomentó Pablo el uso de las lenguas en la oración personal? Absolutamente no. Lo que el apóstol dice en el versículo 15, que es el que generalmente se cita para dar apoyo a esta teoría, es que él oraba a la vez con el entendimiento y con el espíritu. Eso es como la adoración a que Jesús hizo referencia en su diálogo con la mujer samaritana: "Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren." (Jn.4:24). El "entendimiento" y el "espíritu" no están separados, siempre van juntos. Cuando Pablo oraba entendía lo que decía en su oración y él calificó como mejor esta manera de orar que el hacerlo en lenguas: "Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto" (vs.14). Algunos pretender "probar" la oración personal en lenguas con base en Rom.8:26, "Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles." No es correcto interpretar "gemidos indecibles" como "orar en lenguas"; lo que significa la expresión "gemidos indecibles" es que no se pueden pronunciar, son sublimes.

4. ¿No existe diferencia entre las lenguas habladas en Los Hechos y las de la iglesia de Corinto? Según la Escritura, no. Solo una palabra es utilizada en todos estos casos, "glosolalia", que significa "idioma usado por los habitantes del mundo". Los más importantes diccionarios griegos no bíblicos emplean "glosolalia" en relación con un idioma conocido. Algunos teólogos presuponiendo que los creyentes corintios hablaban en un estado extático (de éxtasis), hicieron tal diferencia. Ni el idioma ni el uso bíblico apoyan esa idea. La iglesia primitiva hablaba en lenguas que eran reconocidas por los demás; si así no fuera, la amonestación a Israel sería sin efecto alguno. Ningún judío hubiese considerado el hablar extático (en lenguas) como señal de cumplimiento de la profecía de Isaías (Is.28:11-12. 1ªCor.14:21, "En la ley está escrito: En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aún así me oirán, dice el Señor.")

5. ¿No habla este pasaje de lenguas angelicales? La referencia está en 1ªCor.13:1, "Si yo hablase lenguas humanas y angélicas..." Realmente, desde el punto de vista gramatical, estas lenguas a que Pablo se refiere en el texto citado son puramente hipotéticas; además, hasta donde se puede ver en La Biblia, siempre que los ángeles hablaron lo hicieron en el lenguaje o idioma de los hombres a quienes se dirigieron. Aquí jamás se está dando apoyo a un "idioma celestial". El versículo nos indica un modo de hablar perfectamente comprensible.


Podemos resumir lo dicho acerca del contenido del capítulo 14 de 1ª de Corintios, señalando las siguientes verdades:

1. Las lenguas en el sentido estrictamente bíblico constituían la capacidad sobrenatural para hablar en idiomas conocidos aunque no eran previamente conocidos por el que hablaba. De modo que no se trataba de una palabrería o lenguaje extático.

2. Las lenguas constituían una señal especial que indicaba continuidad de la Palabra profética de Dios ante el Israel rebelde e incrédulo.

3. Con respecto de Israel, las lenguas han cumplido su real propósito.

4. La fascinación que los creyentes corintios sentían por las lenguas los conducían a centrar su mayor atención en el uso que una cualquier persona hiciese de ellas, lo cual consecuentemente los llevó a darle una mala utilización al don que les impedía edificarse mutuamente, abandonando la vida espiritual del cuerpo de Cristo –la iglesia- y fracasando en su tarea de testificar con eficacia permanente en la ciudad. Se puede concluir que lo de los corintios fue toda una catástrofe.

José de la Cruz Ríos
Pastor