viernes, 8 de agosto de 2014

¿Dios se Arrepiente?


Por Julio César Clavijo Sierra


"y se arrepintió Jehová de haber hecho al hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Por eso dijo Jehová: «Borraré de la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo, pues me arrepiento de haberlos hecho.» Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová" (Génesis 6:6-8).

Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. ¿Acaso dice y no hace? ¿Acaso promete y no cumple? (Números 23:19)

¿Si la Biblia dice que "Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta" (Números 23:19), entonces por qué dice también que Dios se arrepintió de haber hecho al hombre (Génesis 6:6) y que por eso envió el diluvio? ¿Cómo se puede explicar esta aparente contradicción?

En el Antiguo Testamento, el vocablo traducido como arrepentimiento, es el hebreo nakjam, que se refiere a sentir pesar o lamentarse por haber hecho o haber dejado de hacer algo; o también se puede referir a un cambio de corazón, de disposición, de mente o de propósito, enfatizando un cambio de conducta.

La Escritura enseña que Dios no se arrepiente (no se lamenta) de ser como es, pero Él sí se arrepiente (cambia de parecer) en su relación con algo que tenía determinado hacer con el hombre, dependiendo de las acciones del hombre. Veamos esto de una manera más amplia.

DIOS ES INMUTABLE (Y NO SE ARREPIENTE DE SER COMO ES)

Las Sagradas Escrituras nos enseñan que Dios es Inmutable, es decir que nunca cambia (Malaquías 3:6, Hebreos 13:8). Él siempre será el mismo (Salmo 102:27, Hebreos 1:12). Por eso nosotros podemos confiar en Él, porque Dios NO es de doble ánimo (por lo cual NO es inconstante - ver Santiago 1:8), y siempre será fiel a su Palabra, cumpliendo lo que ha hablado (Ezequiel 12:25). Es en ese sentido que Dios nunca se arrepentirá (o cambiará), porque su naturaleza justa y santa nunca se modificará.

Dios siempre es y será santo y justo, aborreciendo el pecado y dando a cada cual según lo que merezcan sus propias acciones. Su enojo y su ira estarán sobre el pecador, pero su favor y su misericordia estarán sobre los justos (Romanos 2:6-11), Él es misericordioso, perdona la maldad, aparta su enojo y no destruye a aquellos que se vuelven a Él (Salmo 78:38), pero considerará como un maldito a aquel cuyo corazón se aparta de Dios (Jeremías 17:5). Si el justo retrocede no agradará a Dios (Hebreos 10:38).

Así, Dios nunca cambiará o se arrepentirá por ser como es, permaneciendo siempre igual en su trato con el pecado. En el libro del profeta Ezequiel, vemos una clara exposición de la justicia de Dios, que es inmodificable.

"El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.
Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos e hiciere según el derecho y la justicia, de cierto vivirá; no morirá. Todas las transgresiones que cometió, no le serán recordadas; en su justicia que hizo vivirá. ¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos?
Mas si el justo se apartare de su justicia y cometiere maldad, e hiciere conforme a todas las abominaciones que el impío hizo, ¿vivirá él? Ninguna de las justicias que hizo le serán tenidas en cuenta; por su rebelión con que prevaricó, y por el pecado que cometió, por ello morirá.
Y si dijereis: No es recto el camino del Señor; oíd ahora, casa de Israel: ¿No es recto mi camino? ¿no son vuestros caminos torcidos? Apartándose el justo de su justicia, y haciendo iniquidad, él morirá por ello; por la iniquidad que hizo, morirá. Y apartándose el impío de su impiedad que hizo, y haciendo según el derecho y la justicia, hará vivir su alma. Porque miró y se apartó de todas sus transgresiones que había cometido, de cierto vivirá; no morirá.
Si aún dijere la casa de Israel: No es recto el camino del Señor; ¿no son rectos mis caminos, casa de Israel? Ciertamente, vuestros caminos no son rectos. Por tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, oh casa de Israel, dice Jehová el Señor. Convertíos, y apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os será la iniquidad causa de ruina. Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué moriréis, casa de Israel? Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis" (Ezequiel 18:20-32).



Con relación a la inmutabilidad de Dios, el libro de Números dice:

"Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?" (Números 23:19).


Este pasaje está inmerso dentro de la historia en la cual Balaam (un adivino) fue contratado por Balac (rey de Moab) para maldecir al pueblo de Israel; pero en lugar de maldecirlo, Balaam sólo pudo bendecirlo, porque Dios no le permitió proferir maldición. Balaam dijo a Balac: "He aquí, he recibido orden de bendecir; Él dio bendición, y no podré revocarla" (Números 23:20). Allí se demuestra que la promesa de Dios para con Israel, es una promesa fiel que no será revocada, y de la cual Dios nunca se arrepentirá. La porción fiel del pueblo de Israel, será salva.

"Porque de Jerusalén saldrá un remanente, y del monte de Sion los que se salven. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto" (Isaías 37:32).


"También Isaías clama tocante a Israel: Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan sólo el remanente será salvo" (Romanos 9:27).


Cuando Dios desechó a Saúl como rey sobre Israel, el profeta Samuel le dijo que esa determinación era firme, porque:

"el que es la Gloria de Israel no mentirá, ni se arrepentirá, porque no es hombre para que se arrepienta" (1. Samuel 15:29).


La decisión de Dios de desechar a Saúl, se dio porque Saúl pecó gravemente contra Dios y no demostró un verdadero arrepentimiento delante de Dios. Saúl estaba más preocupado por su propia reputación ante su pueblo que por quebrantar su propio corazòn delante de Dios (1. Samuel 15:24). Samuel percibió las pobres muestras de arrepentimiento de Saúl, al punto que cuando Saúl se asió fuertemente del manto de Samuel y lo rasgó, Samuel como profeta de Dios, le dijo: "Jehová ha rasgado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prójimo mejor que tú" (1. Samuel 15:27).

DIOS SE ARREPIENTE (CAMBIA SU PARECER) DE ACUERDO AL CAMBIO DE PROCEDER DEL HOMBRE


En muchas porciones de la Escritura, se dice que Dios se arrepintió; es decir que Él cambió de parecer y de planes con relación a lo que tenía determinado sobre ciertos hombres, pero Él siempre se mantuvo fiel a lo absoluto de su justicia (porque Él es inmutable). Dios cambia su parecer hacia el hombre, cuando el hombre cambia su actitud ante Dios.

Por ejemplo, Dios se regocijó cuando vio al hombre creado a su imagen y semejanza, en un estado de pureza e inocencia, y lo bendijo Dios (Génesis 1:28), "y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera (Génesis 1:31). Pero cuando el hombre se corrompió en extremo a causa del pecado, Dios se arrepintió (sintió pesar o se lamentó) de haber hecho al hombre y le dolió en su corazón (Génesis 1:5-6).
Cuando la gente de Nínive cambió, tomando la buena decisión de volverse a Dios, entonces "vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo" (Jonás 3:10).

En resumen, aunque Dios haya determinado algo malo contra algún pecador, si este pecador se convierte de su maldad, entonces esta conversión hará que Dios se arrepienta (cambie de parecer hacia aquel pecador) y no traiga el mal que había pensado hacerle (Jeremías 18:8-9). Por el contrario, si Dios ha pensado traer algo bueno sobre un justo, pero este justo hiciere lo malo delante de sus ojos, no oyendo su voz, entonces Dios se arrepentirá (cambiará de parecer hacia aquel que ya no es justo) y no le traerá el bien que había determinado hacerle (Jeremías 18:10).