viernes, 19 de febrero de 2010

El Verdadero Plan de Salvación Según el Nuevo Testamento


LA MANERA EN QUE JESÚS PROCLAMÓ CÓMO SERÍA:

"y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día: (1) y que se predicase en su nombre el arrepentimiento (2) y el perdón de los pecados en todas las naciones comenzando desde Jerusalén . Y vosotros sois testigos de estas cosas. He aquí, (3) yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto" - Lucas 24:46-49


LA MANERA EN QUE PEDRO LO PREDICÓ:

"Pedro les dijo: (1) Arrepentíos, (2) y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y (3) y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos , y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare." - Hechos 2:38-39


¿POR QUÉ ESPERAR? ¡OBEDEZCA HECHOS 2:38!

 
 PASO 1

TENGA FE EN CRISTO JESÚS COMO SU SALVADOR Y ARREPIENTASE


• Crea que Jesucristo es el Señor y que murió por usted.

• Arrepiéntase de sus pecados y reconozca la necesidad de su salvación, como lo enseña Hechos 3:19.

• Determine apartarse del pecado para vivir en vida nueva.


PASO 2

SEA BAUTIZADO POR INMERSIÓN EN EL NOMBRE DE JESUCRISTO


• Sea sepultado juntamente con él, sumergiéndose completamente en el agua.

• Deje que el nombre salvador de Jesucristo sea invocado sobre usted como en Hechos 22:16.

• Obtenga la remisión de los pecados obedeciendo al bautismo y a la fe en su nombre.


PASO 3

RECIBA EL BAUTISMO DEL ESPÍRITU SANTO CON LA EVIDENCIA DE HABLAR EN OTRAS LENGUAS


• Reúna los requisitos de arrepentimiento, fe y obediencia.

• Crea que Dios lo ha prometido y que usted puede recibirlo como en Hechos 2:4.

• Entienda que las lenguas son la evidencia inicial de recibir el regalo del Espíritu Santo.

lunes, 8 de febrero de 2010

Al Fin, El Hijo Entregará el Reino al Padre. 1. Corintios 15:24-28

Por Julio César Clavijo Sierra

 

Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.  (1. Corintios 15:24-28).


Para entender adecuadamente esa porción de la Escritura que habla sobre Cristo, nunca debemos apartarnos del misterio de la Piedad o de la Voluntad de Dios, que nos enseña que desde la eternidad Dios mismo planeó manifestarse en carne para salvarnos, y que cuando vino Jesucristo, esas profecías fueron cumplidas. Por eso nunca podremos entender ese texto, si primero no hemos aceptado que JESUS ES EMANUEL, DIOS CON NOSOTROS (Mateo 1:23), DIOS MISMO VINIENDO Y SALVANDO (Isaías 35:4) PERO MANIFESTADO EN CARNE COMO UN HOMBRE VERDADERO (1. Timoteo 3:16, Colosenses 2:9).

Dios el Padre, utilizó un velo de carne, o un Templo de Carne, para manifestarse en medio de la humanidad perdida y por eso Cristo Jesús dijo que el Padre mora en Él. (Juan 14:10). Aún más dijo "...Para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí y yo en Él" (Juan 10:38). Esto es, porque no hay distinción entre Jesús y el Padre, sino que en Jesús, la humanidad y la divinidad se fundieron perfecta e indisolublemente porque Jesús es Dios manifestado en carne.

Con este conocimiento previo, aceptando el misterio de la voluntad de Dios o el misterio de la piedad, podemos entonces pasar a encarar la interpretación de esa porción de la Escritura.

Para interpretar cualquier texto bíblico, lo primero que se debe hacer, es identificar el tema principal de lo que se está hablando, para no desligar el texto de su contexto, haciendo interpretaciones que nada tienen que ver con lo allí tratado.

El tema principal de 1. Corintios 15, es que Cristo como el varón perfecto y sin pecado, ha resucitado y ha obtenido poder sobre la muerte para resucitar y glorificar a los que creen en Él. Así que nuestra seguridad de la resurreción victoriosa (y por ende de nuestra salvación) ha sido lograda por el Hijo de Dios, que según Efesios 4:13 es también llamado el Varón Perfecto (Nota: El Hijo es el Varón Perfecto, el Hombre Perfecto; pero nunca es llamado un semidiós o una segunda persona divina, pues esas son ideas extrañas a la Biblia).

Al haber identificado el tema principal, entonces podemos pasar a la porción particular que se desea entender. Para mayor comprensión la interpretaremos paso a paso:

Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia (v. 24)

Cuando Jesús, en su papel de Hijo o de humano perfecto, haya destruído a todos los enemigos de Dios, vendrá el fin de este siglo (mundo) y empezará el reino eterno donde morarán los santos.

Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies (v. 25)

Note que el Hijo fue una manifestación de Dios, que Él proveyó a nuestro favor para poder salvarnos. Para el tiempo de la Gracia, Dios está operando salvación por medio de su obra en el calvario, y por eso en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo (Hebreos 1:1-2). Aún su obra en el calvario sigue siendo predicada y continúa siendo eficaz para dar salvación a los hombres. Por eso la manifestación de Dios en carne, está rescatando a los perdidos hasta que los enemigos de Dios sean desechos.

Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte (v. 26)

La muerte es opositora al propósito de Dios relacionado con el ser humano, porque Dios no creó al hombre para que muriera, sino para que viviera para siempre. La muerte será el último enemigo vencido, porque los santos entrarán al Reino Eterno donde no hay muerte, sino vida en abundancia.

Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas (v. 27)

Dios sometió todo dominio al Hijo de Dios, al Varón Perfecto, hasta que este varón destruya a todos los enemigos de Dios. Es en esta función de Varón perfecto, que Dios está derrotando a sus enemigos (a los enemigos de su propósito inicial para con la humanidad).

La humanidad de Jesús está sometida a su Divinidad, pero nunca su Divinidad está sometida a su humanidad. Por eso podemos decir que el Hijo está sometido al Padre, pero no podemos decir que el Padre está sometido al Hijo. Note usted que ninguna parte del texto dice que el Hijo sea uno y que el Padre sea otro, porque el Padre está en el Hijo y el Hijo está en el Padre (Juan 10:38).

Dios no está sometido a Cristo, porque Dios continúa siendo Dios Todopoderoso, aún sin necesidad de su manifestación en carne como el Cristo.

Sin embargo, Cristo sí está sometido a Dios, porque Cristo es una manifestación que Dios asumió en un determinado momento y que cumplirá su objetivo primordial cuando los enemigos que han afectado el propósito de Dios para con el hombre sean vencidos.

Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos (v.28)

Cuando todo lo que afectó el propósito de Dios para con el hombre esté sometido al Hijo (el Varón u Hombre Perfecto), entonces el Hijo mismo se sujetará al Padre. La manifestación como Hijo habrá alcanzado su propósito máximo y la obra de Dios será consumada por completo, así que el Hijo habrá logrado su propósito trayendo la gloria sobre los que aceptaron su obra en la cruz, y Dios podrá ser TODO en todos los que vencieron haciéndolos entrar en el Reino Eterno.

Esto no significa que el cuerpo humano y glorificado de Cristo se disolverá o desaparecerá, sino que seguirá siendo usado por Dios para manifestarse a su pueblo en medio de la Nueva Jerusalén.  


La Biblia habla de un solo trono para Dios el Padre y el Cordero (Apocalipsis 3:21, 4:2, 22:3-4), porque el Padre y el Hijo constituyen un "Él" y no un "ellos". Se dice que aquel que se sienta sobre el trono tiene un rostro que podrá ser visto y un nombre que será conocido, porque Jesús es la manifestación visible del Padre, y Jesús es el nombre del Padre (Apocalipsis 22:4). Ya que Jesús dijo que Él está sentado con su Padre en el trono, la respuesta ahora debe ser evidente. Cuando Cristo, el templo visible del Padre, se sienta sobre el trono, Dios el Padre también está allí, porque Él vive y reside en el Cuerpo de Cristo. "El Padre que mora en mí, Él hace las obras" (Juan 14:10). El Hijo puede ser visto, pero el Padre invisible también está ahí, encarnado en Cristo. Esto constituye una prueba irrefutable en el libro de Apocalipsis, de que Dios está en Cristo. El apóstol Juan no dijo: "He visto al Padre, quien es una Persona, y al Hijo, que es otra persona, sentados en el trono"; Juan habló sólo de uno.

Para más información de que Jesús es a la vez el Padre y el Hijo, el Dios manifestado en carne, lea el artículo titulado JESUS ES EL PADRE ETERNO, dando clic en este enlace:

Sin Dios el Hombre Está Muerto

Por Julio César Clavijo Sierra

 


Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente (Génesis 2:7).

Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo (Juan 20:22)

Dios es el único ser que tiene vida en sí mismo. Los demás seres vivientes tenemos vida sólo porque a Dios le ha placido darnos esa bendición.

Dios le dijo a Moisés

Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos. (Exodo 3:14)

Dios le dijo a Moisés YO SOY EL QUE SOY, o en otras palabras, yo soy el único que tiene vida en sí mismo. Además el Nombre Jehová representa el nombre divino YHWH que aquí se relaciona con el verbo hayah, ser.

Todos los demás seres vivientes, sean estos ángeles, hombres, animales o plantas tenemos el don de la vida por la misericordia de Dios.

Porque contigo está el manantial de la vida; En tu luz veremos la luz (Salmo 36:9).

Sin embargo, el propósito de Dios no es simplemente que el hombre tenga la bendición de la vida terrena, sino que goce además de la bendición de una vida de comunión con él.

Cuando el hombre se encuentra sumergido en delitos y en pecados, en realidad está muerto a las cosas de Dios y no las puede entender, pues aún cuando tenga la vida material, no puede gozar de las bendiciones de la vida espiritual que Dios ofrece a los que le aman.

Por eso la Escritura dice de los que creemos en él.

Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados (Efesios 2:1)


En realidad el pecado es el gran mal que hace que el hombre se separe de Dios y no pueda entender las cosas de Dios.

Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír (Isaías 59:2).

Incluso, las Sagradas Escrituras nos enseñan

Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (Romanos 6:23).

Dios sólo reestablece su relación con el hombre pecador cuando este abre las puertas de su corazón al evangelio de salvación y cuando puede confesar sin ningún temor

Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego (Romanos 1:16).


Todos los hombres no confiesan eso, precisamente:

 Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios (1. Corintios 1:18)

Dios ha prometido que la llenura del Espíritu Santo estará en todos los que le aman, y hay un inmenso clamor en las Escrituras que retumba poderosamente y que dice:

Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones (Efesios 5:17-19).

Son muchas las personas que dicen que tienen a Dios pero lamentablemente mienten, pues se encuentran en prácticas y en doctrinas completamente alejadas de la Verdad de la Palabra de Dios. ¿Cómo puede un hombre saber si es o no es de Dios? La Biblia nos da la respuesta:

Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado (1. Juan 3:24).

El Espíritu Santo es Dios mismo, y él solo puede habitar en un hombre cuando este le abre su corazón a él. El Señor Jesús, quien es el único Dios que existe, prometió que viviría en los corazones de los creyentes y que estaría con su iglesia todos los días hasta el fin del mundo. Cuando Jesús habló del Espíritu Santo con el que serían llenos todos los que creyeran en él, dijo:

No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros (Juan 14:18).

... y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo (Mateo 28:20).

Jesús mismo y no otro habita en los corazones de los creyentes porque él es el único Dios que existe, y por lo tanto es Espíritu y es Santo, razón por la cual Jesús es el Espíritu Santo. La Biblia es clara cuando confiesa:

Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad (2. Corintios 3:17).

Sí, en el corazón en el cual habita el Señor Jesús hay libertad. Libertad de la esclavitud del pecado, libertad de la muerte en la que se encuentra el hombre cuando es ajeno de la vida de Dios.

Por eso dice la Escritura que si alguno no tiene el Espíritu de Cristo no es de Dios.

Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él (Romanos 8:9).

Hay una verdadera garantía para que el creyente sepa que es de Dios.

En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu (1. Juan 4:13).

Dios ha prometido llenar con su Espíritu Santo a todos los hombres y mujeres que deseen pasar de muerte a vida, que deseen salir de sus pecados para vivir una vida abundante en Dios.

Jesucristo todavía sigue obrando permanentemente, llenando las almas y los corazones de los creyentes por el poder de su Santo Espíritu.

Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios (2. Corintios 5:20).