sábado, 6 de marzo de 2010

Para Vosotros es la Promesa del Espíritu Santo

Por Edwing López
Presidente de la Iglesia Pentecostal La Senda Antigua

 

"Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare" (Hechos 2:39).

Yo estoy de acuerdo en que la obra del Espíritu Santo comienza desde que el hombre perdido escucha la Palabra de Dios y va al bautismo en agua en obediencia, pero no podemos confundir esa obra con la llenura del Espíritu Santo como bautismo de poder y como parte de la salvación provista por Dios a la humanidad.  

Por otro lado, la Palabra de Dios nos enseña que los grandes avivamientos en la iglesia del Nombre de Jesús comenzaron precisamente desde el derramamiento del Espíritu Santo en Jerusalén. De esa gran experiencia es que muchos nos hemos dado a conocer con el nombre de Pentecostales; pero por lo que veo, muy pronto muchos tendrán que cambiar ese nombre de los permisos jurídicos de sus iglesias. No tiene sentido alguno llamarse Pentecostal si ya no se recibe dicha experiencia, y por el contrario ya no se pone énfasis en buscar la llenura del Espíritu Santo, predicando y enseñando que no es necesario recibir el Espíritu Santo, que no es necesaria la señal inicial de hablar en otras lenguas según el Espíritu de para que hablemos, y que tampoco es necesario recibir el Espíritu Santo como parte de la salvación.

¿Será esa la razón por la que muchos pastores no tienen unción cuando predican y enseñan? ¿Será esa la razón de los cultos relámpagos y monótonos de muchas congregaciones del nombre de Jesús? ¿Será esa la razón por la que muchos de los que empezaron por el Espíritu han terminado en  la carne? ¿Será esa la razón de la sequedad espiritual dentro de la adoración y la alabanza en la iglesia? ¿Será esa la razón de la poca asistencia a la iglesia? ¿Será esa la razón por la cual muchos cristianos solo asisten los domingos a la iglesia? ¿Será esa la razón de tanto cristianismo sin compromiso, apático y desleal? ¿Será esa la razón de tanta carnalidad en las iglesias de hoy? ¿Será esa la razón por la cual muchos pastores están más interesados en el dinero que en cumplir su llamado? ¿Se llegará a cambiar la palabra Pentecostal de los letreros de las iglesias por la palabra Carnicería?

Déjeme decirle, el Antiguo Testamento contiene la profecía más profunda acerca del derramamiento Pentecostal del Espíritu Santo sobre toda la humanidad. Varios versículos del profeta Joel contribuyeron poderosamente al mensaje del Nuevo Testamento (Joel 2:28-30) cuando dice: "Y después de esto derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo."  El comienzo del cumplimiento de esta profecía tuvo lugar el día de Pentecostés en el aposento alto. Y esto fue lo que el Apóstol Pedro dijo en su predicación en aquel día. Pedro citó este pasaje y explicó que el derramamiento del Espíritu Santo en aquel día era el comienzo del cumplimiento de la profecía de Joel (Hechos 2:14-21). Esta profecía es una promesa continua para todos los que acepten a Jesucristo como su Señor hasta el día de hoy, porque todos los que han creído pueden y deben ser llenos del Espíritu Santo. "Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare" (Hechos 2:39).

¿Cuál fue la promesa para los presentes de aquel día de Pentecostés y para todos los que el Señor nuestro Dios llamare? La promesa de Dios profetizada por Joel acerca del derramamiento de la llenura del Espíritu Santo sobre toda carne. Las palabras de nuestro Señor Jesucristo registradas en Hechos 1:4-5, fueron muy claras cuando le dijo a sus discípulos: "Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, más vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días". La obra del Espíritu Santo ya había comenzado en el corazón de ellos y en la obediencia del bautismo en agua en el nombre de Jesús, pero todavía les faltaba algo muy importante para estar completos en Jesucristo, les faltaba la llenura del Espíritu Santo, les faltaba el cumplimiento de la promesa de Dios dada a través del profeta Joel. Una cosa es que Dios comience a tratar con nuestros corazones con su obra trayendo convicción y otra cosa es ser llenos del Espíritu Santo.

Sigo insistiendo en esto. Si estos discípulos de Jesús ya eran salvos y tenían el Espíritu Santo al recibir la Palabra y al ser bautizados en el nombre de Jesús, entonces ¿para qué fueron enviados a Jerusalén? ¿Por qué no fueran enviados a predicar directamente sin tener que ir a Jerusalén? ¿Acaso no estaban completos para  cumplir la gran comisión y sus responsabilidades de apóstoles? ¿Para qué estar encerrados por diez días en un aposento alto? ¿Qué estaban esperando? ¿Acaso necesitaban algo más que todavía no habían recibido? ¿Diría usted que después de su conversión genuina y del bautismo en el nombre de Jesús todavía estaban incompletos? ¿No tenían unción? ¿No tenían poder? ¿No podían ser testigos a otros? ¿Qué era lo que Jesús les dijo que les faltaba? No hay duda alguna, les faltaba la llenura del poder del Espíritu Santo en sus vidas. Si no fuera así, ¿para qué fueron enviados a Jerusalén?

Esto es una prueba contundente de que todavía no habían recibido el cumplimiento de la Promesa del Espíritu Santo, profetizada por Joel en el Antiguo Testamento. Ellos solamente habían creído y habían sido bautizados. Creer en Jesucristo por fe, y ser bautizados en el nombre de Jesucristo es parte de la salvación, pero estos pasos van acompañados de la llenura del Espíritu Santo. Esta experiencia de la salvación es inseparable cuando hablamos de la salvación del hombre. Creer en Jesucristo de todo corazón significa: Arrepentimiento, Bautismo en el nombre de Jesús y recibir la llenura del Espíritu Santo de acuerdo a la Palabra de Dios y no de acuerdo a nuestras convicciones o interpretaciones personales de cada versículo en la Biblia.


Note lo que dice la Palabra de Dios:

(1)               El profeta Joel profetizó la Palabra de Dios y su Promesa de derramar de su Espíritu sobre toda carne (Joel 2:28).

(2)               Jesús les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la Promesa del Padre (Hechos 1:4).

(3)               Jesús les dijo que Juan ciertamente bautizó con agua, más vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días (Hechos 1:5).

(4)               Jesús les dijo bien claro que era lo que recibirían en Jerusalén el día de Pentecostés; "Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra" (Hechos 1:8).

(5)               "Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen" (Hechos 2:1-4).

(6)               Creer y estar bautizado en el nombre de Jesús va acompañado de la llenura del Espíritu Santo. Esta es la obra completa de Dios en la salvación del hombre. Se proclama la obra salvadora de Cristo mediante la sangre, el agua, y la llenura del poder del Espíritu Santo.

(7)               Para llegar a ser llenos del Espíritu Santo, es porque primero estaban vacíos (sin poder), necesitaban recibir la Promesa dada por boca del profeta Joel (2:28); "derramaré de mi Espíritu sobre toda carne". El cumplimiento de esta Promesa se hace realidad cuando somos llenos del Espíritu Santo. Es un requisito recibir el Espíritu Santo.

(8)               Uno de los requisitos para los siete diáconos es que fueran llenos del Espíritu Santo (Hechos 6:3).

(9)               "Eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo". Tanto Esteban como los otros seis diáconos habían experimentado la llenura del Espíritu Santo. Sin esta experiencia estaríamos vacíos, sin poder, sin autoridad.

(10)           Decir que la llenura del Espíritu Santo se recibe mediante creer y ser bautizado en el nombre de Jesús solamente, es ignorar y violentar la Palabra de Dios como prueba bíblica la cual indica todo lo contrario. Vea los siguientes versículos: "Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo (Hechos 8:14-17).

(11)           Primero los samaritanos habían creído y habían recibido la palabra, también se habían bautizado en el nombre de Jesús, pero no habían recibido la llenura del Espíritu Santo. "Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres" (Hechos 8:12). Note como la enseñanza moderna de hoy, donde se dice que se recibe el Espíritu Santo cuando se cree y se es bautizado en el nombre de Jesús, se desploma por completo en estos versículos.  La Biblia nos enseña contundentemente que "Pedro y Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Eso dice la Biblia, solamente habían sido bautizados. No se recibe la llenura del Espíritu Santo con solo creer y ser bautizado. Cuando se pronuncia la palabra "solamente", indica que todavía les faltaba algo, todavía estaban incompletos. Por esa razón les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo. No podemos ir por encima de lo que está establecido en la Palabra de Dios. El fundamento apostólico es sólido y nadie lo puede cambiar.

(12)           La experiencia de salvación de los gentiles en la casa de Cornelio nos indica que ellos recibieron el Espíritu Santo antes de ser bautizados en el nombre de Jesús. "Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso" (Hechos 10:44). Nuevamente la enseñanza moderna, que dice que se recibe el Espíritu Santo con solo ser bautizados en el nombre de Jesús se desploma por completo frente a la Palabra de Dios. Aquí dice que recibieron el Espíritu Santo antes de ser bautizados en el nombre de Jesús, y con la evidencia de hablar en otras lenguas. Pero ¿cómo sabían los judíos cristianos que vinieron con Pedro que los gentiles estaban recibiendo el Espíritu Santo? La palabra de Dios dice: "porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios" (Hechos 10:46).

(13)           Note como la prueba bíblica es contundente de que la señal inicial de que alguien recibe el Espíritu Santo es cuando habla en lenguas por el Espíritu. Por favor no reinterprete estos versículos. La Palabra de Dios es precisa y elimina toda clase de duda sobre este tema. Este es un fundamento bíblico que nadie puede quitar. "Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Y mando a bautizarles en el nombre del Señor Jesús" (Hechos 10:47-48). El Espíritu Santo se recibe y nuevamente vemos la señal inicial de hablar en otras lenguas. Otra cosa, aquí no estaban presentes judíos de todas las naciones como en el día de Pentecostés para recibir mensajes en diferentes idiomas, pero los judíos presentes si podían testificar como testigos del poder de Dios que había una prueba contundente; "los oían que hablaban en lenguas y magnificaban a Dios".

(14)           Pedro y los que estaban presentes con él consideraban el hablar en lenguas por el Espíritu como la señal convincente del bautismo en el Espíritu Santo. Es decir que, al igual que Dios certificó su acción el día de Pentecostés con la señal de las lenguas (2:4), hace que los gentiles de la casa de Cornelio hablen en lenguas como una señal convincente para Pedro y los otros judíos.  Esto es un fundamento bíblico, y nadie puede poner otro fundamento mediante su propia interpretación. Esta prueba se une a la del día de Pentecostés como cumplimiento de la Promesa de Dios en Joel 2:28. La señal inicial de hablar en otras lenguas está basada en la Palabra de Dios y no en opiniones, interpretaciones o definiciones personales.

(15)           Cuando el Apóstol Pablo le preguntó a los efesios; "¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis?" Esta pregunta demuestra que aunque ellos habían creído en Jesucristo todavía no habían recibido la Promesa (llenura) del Espíritu Santo. Habían nacido de la Palabra al creer pero no habían sido llenos del Espíritu Santo. Pablo les preguntó también sobre el bautismo en agua y les explicó la diferencia entre el bautismo de Juan (arrepentimiento) antes del calvario y el bautismo para salvación en el nombre de Jesús después del calvario. La Biblia dice: "Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús" (19:5). Ahora, note muy bien que con solo haber sido bautizados en el nombre de Jesús no habían recibido la llenura del Espíritu Santo. Una vez mas la enseñanza de que se recibe el Espíritu Santo con solo creer y ser bautizados en el nombre de Jesús se desploma por completo.

(16)           El apóstol Pablo tuvo que imponerle las manos para que recibiesen el Espíritu Santo. "Y habiéndoles impuesto las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo" (19:6). Es imposible separar la experiencia de recibir el Espíritu Santo de los primeros pasos de creer y ser bautizado. Nuevamente la experiencia de recibir el Espíritu Santo se hace presente como en el día de Pentecostés y como sucedio en la casa de Cornelio. "Vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban" (19:6). Nuevamente aparece la señal inicial de hablar en lenguas cuando se recibe la Promesa del Espíritu Santo. Esta es otra prueba contundente del hablar en otras lenguas.  Este acontecimiento sucede 25 años después del día de Pentecostés (2:4); sin embargo, el modelo según el cual fueron llenos del Espíritu Santo esos doce hombres es compatible con el modelo normal que ya hemos visto en Hechos 2:1-4; Hechos 8:5-24; Hechos 10:44-48 y ahora aquí en Hechos 19:1-7).  

El fundamento bíblico es claro y preciso. Se necesita creer, ser bautizados en el Nombre de Jesús y recibir la llenura del Espíritu Santo. Esta es la salvación provista por nuestro Señor y que no debe ser alterada por nuestras convicciones personales, o interpretaciones que contradicen el fundamento apostólico. No hay otro fundamento y nadie puede poner otro fundamento que el que tenemos en la Palabra de Dios.


Con mucho respeto les digo mis hermanos en Cristo Jesús, que lo que he predicado y vivido hasta el día de hoy ha sido grandioso. Que soy testigo de cientos de almas que han recibido el Espíritu Santo con la evidencia de hablar en otras lenguas desde que era un niño. Todos han hablado en lenguas según el Espíritu les de para que hablen. Recibir la llenura del Espíritu Santo con la evidencia inicial de hablar en lenguas es lo que ha distinguido al movimiento Pentecostal desde el día de Pentecostés. El día que se elimine esa experiencia se apagará la llama del avivamiento que ha distinguido a las iglesias del nombre de Jesús. Ahora puedo ver que muchos líderes ya han entrado en ese proceso y la llama se ha apagado de sus vidas y ministerios. Hay mucho conocimiento pero poco poder de Dios para salvación y liberación de los que están perdidos. Muchos han convertido los altares en ministerios de teología, pero se ha perdido la llama, la llenura del Espíritu Santo. Solo se oyen los instrumentos y címbalos que retiñen, pero para tener un gran avivamiento se necesita la llenura del Espíritu Santo.

Les digo una vez más que cuando visiten el aposento alto, allí creyendo la Promesa de Dios dada en Joel 2:28, recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra (Hechos 1:8). Esta es una promesa continua para todos los que acepten a Jesucristo como su Señor hasta el día de hoy, porque todos los que han creído pueden y deben ser llenos del Espíritu Santo. No hay otra ruta, Dios ya ha trazado el camino, y nadie lo puede cambiar. Estoy claro en lo que he creído y en lo que predico. Todos nuestros pastores estamos unidos y fundamentados en lo dice la Palabra de Dios. El avivamiento que tenemos es grande y seguirá, porque seguiremos invitando a todos los creyentes al altar, para que sean llenos del Espíritu Santo. Una vez son llenos del Espíritu Santo, podemos ser testigos del hablar en otras lenguas, así como en el día de Pentecostés, así como en la casa de Cornelio, así como los efesios en el capitulo 19 de Hechos. ¿Saben por qué? "Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare" (Hechos 2:39).