lunes, 16 de agosto de 2010

Salvación del Nuevo Testamento - Hechos 2:38

© 2008 Word Aflame Press
Tratado #8953

El tema de la salvación debe ser de mucho interés para todo el mundo, especialmente a los cristianos profesos y a los que aman al Señor.

En la Palabra de Dios, la Santa Biblia, hay tanto que muchos no conocen, y hay cosas que no creen. El Espíritu de Dios vino para guiarnos a toda verdad, pero para algunos es difícil recibir esa verdad, especialmente los que han tenido una buena experiencia cristiana. Tenemos temor de cualquier cosa que no haya sido enseñada en nuestra propia denominaci6n, y estamos listos para llamarla herejía, enseñanza falsa o fanatismo, sin tomar tiempo para examinarla para ver si en verdad se encuentra en la Biblia o no. Saulo de Tarso creía que estaba haciendo servicio a Dios cuando perseguía y encarcelaba a los cristianos, pero después que Jesús se reveló a él y le habló, fue transformado maravillosamente. Más tarde declaró que según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres" (Hechos 24:14).

La Enseñanza Apostólica

¿Ha comparado usted la religión de hoy en día con la de los apóstoles? Ellos bautizaban (por inmersión) a todos los creyentes nuevos en el Nombre de Jesucristo (no en los títulos Padre, Hijo y Espíritu Santo). Recibían el bautismo del Espíritu Santo y hablaban en otras lenguas. Ellos creían y practicaban la sanidad divina. Estas cosas son llamadas fanatismo por muchas iglesias modernas. ¿Quién tiene la razón - La Biblia o las iglesias modernas? 'JESUCRISTO es el mismo ayer, hoy, y por los siglos" (Hebreos 13:8). Hay "un Señor, una fe, un bautismo" (Efesios 4:5).

Muchas personas han heredado sus creencias religiosas de sus padres, y muchos de ellos nunca han tomado el tiempo para examinarlas a la luz de nuestra única guía, la Biblia. También hay muchos "ciegos guías de ciegos" (Mateo 15:14), que nunca han nacido de nuevo, y por eso no pueden interpretar correctamente las verdades de la Biblia. "Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios... porque se han de discernir espiritualmente" (1. Corintios 2:14).

Jesucristo, por medio de su muerte, compró para nosotros una salvación mucho más grande que la que la mayoría de los llamados cristianos conocen hoy en día. Mucha gente piensa que el arrepentimiento y el vivir lo mejor que se pueda es todo Io que hay en la salvación. Pablo dijo en Romanos 11:33, "iOh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de DIOS! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!" Dios desea darnos la justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo (Romanos 14:17), y al recibir el Espíritu Santo, encontramos una experiencia definida, con evidencia definitiva y sobrenatural. Pedro y los judíos que estaban con él, percibieron que los de la casa de Cornelio habían recibido el Espíritu Santo "porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a DIOS" (Hechos 10:46), y debemos esperar la misma evidencia hoy en día. Por no haber insistido en esa evidencia muchos han sido engañados en creer tener una experiencia que en realidad no poseen. Por esa razón hay falta de vida en muchas iglesias y una falta de realidad en la vida de los que profesan ser cristianos.

En el día de Pentecostés cuando la Iglesia fue inaugurada, el Espíritu Santo llenó a cada uno de aquellos que estaban esperando, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. (Hechos 2:4). Pedro explicó, "Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne" (Hechos 2:16,17). Si Dios obró así en los días de los apóstoles, ¿cómo se atreven los hombres (aún predicadores), a llamar obra del diablo, cuando la misma experiencia se da el día de hoy? Si uno no entiende alguna cosa, debe tomarse el tiempo necesario para examinar y ver si la cosa en verdad es bíblica, para no ser tal vez hallado resistiendo a Dios, y que Él nos tenga que decir como le dijo a Saulo de Tarso: "Dura cosa te es dar coces contra el aguijón" (Hechos 9:5).

En el día de Pentecostés, cuando Pedro les predicó aquel sermón maravilloso, el Espíritu Santo compungió los corazones con convicción y preguntaron: 'Varones hermanos, ¿qué haremos?" (Hechos 2:37). Pedro les dio el único método para recibir la salvación hallado en el Nuevo Testamento: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo" (Hechos 2:38).

¡Cuán horriblemente ese método ha sido cambiado y torcido hoy en día! Naturalmente así no podemos recibir el mismo resultado que los apóstoles recibieron - Nuestra salvación. Para poder resistir la prueba de estos últimos días tenemos que ser "Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo" (Efesios 2:20). Pablo declaró, "Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio... sea anatema" (Gálatas 1:8).

La mayoría de las iglesias tienen solamente una porción de la verdad y por lo tanto reciben solamente una medida de bendición; pero Dios ha provisto una salvación abundante para la persona entera - espíritu, alma y cuerpo. La mayor parte de las verdades profundas, hoy en día son llamadas herejías, o se nos dicen que esas cosas eran únicamente para los apóstoles. Pero Dios no hace distinción de personas. EI quiere hacer por nosotros lo mismo que hizo por los apóstoles bajo las mismas condiciones.

El Arrepentimiento, el Bautismo y el Espíritu Santo

Primero, tenemos que arrepentirnos, apartarnos de todo pecado y acercarnos a Dios con fe. Debemos confesar nuestros pecados a Dios, porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento.

Segundo, tenemos que ser bautizados (por inmersión) en el Nombre de Jesucristo. En Mateo 28:19 Jesús mandó a sus discípulos a bautizar en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. EI no dijo en los títulos. La Biblia tendría grande contradicción si este mandamiento literalmente quisiera decir en los títulos del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, porque los discípulos bautizaron solamente en el Nombre de Jesucristo. (Véase Hechos 2:38; 8:16; 10:48; 19:5; 22:16). Jesús dijo que bautizaran en el nombre (en singular) del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Estos títulos no pueden ser el nombre de Dios, sino términos que describen las diferentes relaciones de Dios con la humanidad.

Estas tres funciones de Dios son reveladas a nosotros en el nombre de Jesús. El nombre del hijo es Jesús (Mateo 1:21). Además, Jesús dijo, "Yo he venido en nombre de mi Padre" (Juan 5:43), y que EI enviaría al Espíritu Santo en su nombre (Juan 14:26). El nombre salvador de Dios es Jesús, que quiere decir Jehová-Salvador. Jesús es el verdadero Dios del Antiguo Testamento, manifestado en carne como nuestro Salvador. "Porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4:12). "Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados" (Lucas 24:47). En Jesús habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad (Colosenses 2:9), entonces para poder cumplir Mateo 28:19, es obligatorio bautizar a todos en el nombre de Jesús.

Tercero, Dios derramará el don del Espíritu Santo sobre nosotros, así como lo mandó sobre los discípulos, y tendremos la misma evidencia bíblica - el hablar en otras lenguas. (Véase Hechos 2:4; 10:46; 19:6). Como dijo Jesús, "Y estas señales seguirán a los que creen... hablarán nuevas lenguas" (Marcos 16:17). Se necesitan estos tres pasos para cumplir el plan de Dios para la salvación en la Iglesia del Nuevo Testamento.

Mi corazón está adolorido por aquellos que realmente aman al Señor, pero por causa del temor o la ignorancia, han sido engañados por respetar sus tradiciones religiosas. ¿Por qué no busca usted en las Escrituras para ver si estas cosas son así o no? Arrodíllese sinceramente para pedir de Dios el bautismo del Espíritu Santo. Estamos viviendo en el tiempo de la "lluvia tardía" la cual Dios está enviando para madurar la cosecha, porque pronto ÉI vendrá para arrebatar a los que tienen el mismo Espíritu que levantó a Jesús de entre los muertos. He aquí ahora es el tiempo para que usted se examine, para ver si está en la misma fe de los apóstoles.