domingo, 14 de septiembre de 2014

Los Libros Apócrifos

Por Ralph Vincent Reynolds. © Todos los derechos reservados
Extracto del Curso Bíblico Alfa  


¿QUE SON LOS LIBROS APÓCRIFOS?

Los libros apócrifos son algunos libros y adiciones a los libros de Ester y de Daniel, que fueron incluidos en el Canon (lista de libros aceptados como inspirados por Dios) por los Concilios Católicos de Cartago (año: 397) y de Florencia (año: 1.439), pero rechazados por los reformadores protestantes.

Son los siguientes: Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc, 1 y 2 de Macabeos, y unas adiciones a los libros de Ester y de Daniel.

ARGUMENTOS DE LOS CATÓLICOS ROMANOS A FAVOR DE LOS LIBROS APÓCRIFOS:

1. Los libros Apócrifos fueron considerados como parte del Canon, y fueron citados como tal por los Padres (líderes de la iglesia en los primeros siglos después de la muerte de los Apóstoles).

Refutación del argumento: Es verdad que algunos de los llamados Padres de la Iglesia, pero no todos, citaron estos escritos. A la vez citaron otros libros que la Iglesia Católica no admite como canónicos, tales como: la Epístola de Jeremías, la Oración de Manasés y los libros tres y cuatro de Esdras. Luego, si este argumento fuera válido, estas otras obras espurias, deberían incluirse en el Canon.

2. Los libros Apócrifos se encuentran en las versiones antiguas:

Refutación del argumento: Es verdad que se incluyen en la versión de los Setenta y en algunas otras versiones antiguas, pero no en todas. La más antigua después de la de los Setenta, no los incluye. Las versiones que los incluyen, también contienen el Tercero de Esdras, la Oración de Manasés, el Cuarto de Esdras y el Tercero de los Macabeos. Sin embargo, la Iglesia Católica no admite estos libros en su Canon. Si la presencia de un libro en las versiones antiguas es prueba de su inspiración, estos libros también tendrían que estar incluidos.

3.    Los libros Apócrifos fueron incluidos en el Canon por los Concilios de Cartago (397) y de Florencia (1439).

Refutación del argumento: Los concilios católicos han errado en repetidas ocasiones. Como prueba, se puede considerar el Concilio de Pisa (1409). Todas las actas de este concilio fueron decretadas nulas por otro concilio, el Quinto Lateranense (1512-1517). Seguro que uno o ambos erraron.

ARGUMENTOS EN CONTRA DE LOS LIBROS APÓCRIFOS:

1. Ni el Señor Jesús, ni sus Apóstoles, citaron estos libros con autoridad sagrada en el Nuevo Testamento. Aunque aluden a ellos algunas veces, no los citan como autoridad sagrada.

2. Los libros Apócrifos del Antiguo Testamento, nunca han sido considerados por los judíos como parte del Canon. No existe ningún ejemplar hebreo de ellos. El Concilio de Jamnia, celebrado por los judíos cerca del año 70, indicó el mismo Canon del Antiguo Testamento que admiten los evangélicos.

3. Los libros Apócrifos del Antiguo Testamento, no están incluidos en ninguna lista del Canon que dieran los llamados Padres de la iglesia hasta el año 395.

4. Los libros Apócrifos del Antiguo Testamento, contienen errores, ridiculeces y relatos falsos que contradicen a los hechos históricos y a las doctrinas enseñadas en los libros canónicos de la Biblia. Si es así, tenemos que negar la inspiración de estos libros, porque Dios no inspira errores ni contradicciones.

No hay espacio suficiente para tratar en detalle las razones que prueban que estos libros no son inspirados. Sin embargo, he aquí unos puntos que se pueden considerar:

Tobías 5:12. “Pues yo soy hijo de Azarías, hijo de Ananías, grande entre tus hermanos”. Vemos que aquella historia dice que un ángel llamado Rafael, mintió identificándose como un hombre llamado Azarías. En Tobías 6:6-8, y 6:16-17, el ángel de la historia dice que el corazón, la hiel y el hígado de un pescado, sirven para espantar demonios. Esto no concuerda ni con las enseñanzas, ni con el espíritu de la Biblia.

Judit 1:1. “Tras el año duodécimo del reinado de Nabucodonosor, que reinó sobre los Asirios en la gran ciudad de Nínive en los días de Arfaxad…”. Aquí se presentan errores geográficos e históricos, pues según la historia secular, Nínive fue destruida antes de Nabucodonosor y él reinó en Babilonia, no en la ciudad de Nínive.

1 y 2 de Macabeos: Hay una discrepancia cronológica entre 1. Macabeos 6:20 y 2. Macabeos 13:1. Según 1. Macabeos 1:6-8, Alejandro de Macedonia repartió su reino entre sus generales antes de su muerte, cosa que no tiene fundamento en la historia secular. Finalizando 2. Macabeos, el autor del libro se disculpa por si su obra es mediocre o sin valor  (2. Macabeos 15:38), lo que no está de acuerdo con los textos inspirados por Dios. 

Sabiduría 10:1-4, dice que el mundo fue inundado (el diluvio) por causa de Caín. Esto no concuerda con Génesis 6:5-7.

Eclesiástico 12:4-7. “No socorras al pecador o des al impío… El Altísimo aborrece a los pecadores”. Estos dichos no están en armonía con Mateo 5:43-45 o Romanos 12:20.

Baruc: Este libro pretende haber sido escrito por Baruc, contemporáneo de Jeremías, pero cita mucho del libro de Daniel, que fue escrito más tarde. También dice que fue escrito en Babilonia, pero es muy probable que Baruc no estuviera en Babilonia (Jeremías 43:1-7), pues fue a Egipto con Jeremías.

Al comienzo de Adiciones a Ester capítulo 1, se dice que Mardoqueo fue uno de los cautivos llevados por Nabucodonosor a Babilonia desde Jerusalén, juntamente con Jeconías, rey de Judá. También dice que servía en la corte del rey Artajerjes. Sin embargo, entre estas Nabucodonosor y Artajerjes, hay por lo menos 125 años de diferencia y tal vez hasta 142 años.

Adiciones a Daniel 3:38, dice que en el tiempo de los tres jóvenes en el horno de fuego, no había profeta. Empero, ellos eran contemporáneos de los profetas Daniel, Jeremías y Ezequiel. El relato de Daniel en el foso de los leones por segunda vez en tiempo de Ciro (en Adiciones a Daniel 14:32-43), no concuerda con Daniel 6:28-29, que dice que después de su condenación al foso de los leones, “prosperó durante el reinado de Darío y DURANTE EL REINADO DE CIRO EL PERSA”.