martes, 16 de noviembre de 2010

El Reavivamiento Pentecostal en el Siglo XX


Por E. Rhon. © Todos los derechos reservados.
Tomado de “Una Visión Profética de la Historia” Págs. 75-77
(Curso Pentecostal de Estudio de la Biblia)
http://www.pentecostalesdelnombre.com/profecia_historia.pdf
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2010.


En los últimos años del siglo XIX, muchas de las personas que asistían a las iglesias estaban insatisfechas e inquietas. Veían que las iglesias profesantes eran demasiado frívolas y que habían perdido su poder. La mundanalidad y la falta de fe prevalecían. Algunas de estas personas comenzaron a orar para obtener alimento más espiritual y para que Dios realizara un cambio en las iglesias y en sus vidas. No supieron exactamente por qué orar, pero reconocieron su necesidad de ayuda especial. (Véase Malaquías 3:16-18; Mateo 5:13-16, 25:1-13; Lucas 11:1-13).

En 1900, en un pequeño instituto bíblico de Topeka, Kansas, un pequeño grupo de estudiantes de la Biblia junto con su profesor, leyeron en el libro de los Hechos de los Apóstoles cómo Dios derramó el don del Espíritu Santo durante el día del Pentecostés. Ellos creyeron que Dios les daría una experiencia similar, por lo que comenzaron a orar y ayunar. En la noche del último día del año, ellos se congregaron para recibir juntos el año nuevo. Durante el primer día del nuevo siglo, una mujer joven empezó a hablar en lenguas, como prueba de que Dios le había dado el bautismo del Espíritu Santo. Las manifestaciones del poder de Dios se presentaron entre ellos. (Véase Joel 2:28-29; Hechos 2:1-4).

Luego, otros más hablaron en lenguas inspiradas por el Espíritu, y otros dieron las interpretaciones de los mensajes. En cada caso hubo una profunda experiencia religiosa, nuevo poder, entusiasmo, alegría y amor. El reavivamiento pentecostal se extendió a Galena, Kansas, y después a Joplin, Missouri. Luego le siguió un gran avivamiento en Houston, Texas. También comenzaron a darse avivamientos más pequeños en otras partes de Kansas, Missouri y Texas, así como en Arkansas y Oklahoma.

Un grupo de personas de Los Ángeles, California, escuchó que de nuevo Dios estaba derramando el don del Espíritu Santo. Ellos comenzaron a reunirse y a orar. W. J. Seymour, un humilde predicador de raza negra de Houston, Texas, fue invitado a Los Ángeles. A pesar de que él aún no había recibido el bautismo del Espíritu Santo, le informó a la gente sobre lo que Dios estaba haciendo. Sin embargo, él encontró oposición y las puertas de las iglesias se cerraron contra él. Aun así, un grupo de creyentes de razas blanca y negra, celebraron reuniones de oración en una casa de campo. El 9 de abril de 1906, Dios los llenó con el Espíritu Santo de una forma maravillosa. Uno tras otro hablaron en lenguas como el Espíritu les daba que hablasen.

Entonces aquellos creyentes se reunieron en una vieja construcción localizada en el 312 de Azusa Street. Se trataba de un viejo y deteriorado edificio de madera, pero el Espíritu de Dios estaba allí, y decenas de personas recibieron el Espíritu Santo como en los días de los apóstoles. Muchos predicadores y personas de todo el mundo, venían para informarse y orar. Ellos también recibieron el bautismo del Espíritu y regresaron a sus casas predicando el bendito mensaje.

En los años 1906 y 1907, la noticia de la reactivación pentecostal llegó a la mayoría de las naciones del mundo. Las Islas Británicas escucharon el mensaje y cientos de misiones pentecostales están ahora dispersas por Gales, Inglaterra y Escocia. Los países escandinavos escucharon la buena nueva. Europa Central y los Estados de los Balcanes, fueron más lentos para recibir el mensaje, pero la Palabra salió obteniendo buenos resultados, a pesar de que muchas veces los creyentes sufrieron severa persecución. Rusia registró la persecución de muchos pentecostales, que vencieron a pesar de las circunstancias, quienes recibirán la corona de la vida que Jesús les dará el día del juicio. En lo últimos años, se han producido resultados alentadores en Francia, Italia y en otras naciones de Europa occidental.

La efusión del Espíritu Santo llegó muy pronto a la India, acompañado de señales maravillosas. Algunos dijeron haber visto fuego sobre las cabezas de unas muchachas, cuando estas se encontraban orando. Muchas personas en China, recibieron el Espíritu y hablaron en hermosas lenguas, inspirados por el poder de Dios. Otros misioneros trabajaron fielmente en el Japón, y frecuentemente familias enteras de gente japonesa aceptaron a Jesús y recibieron el Espíritu Santo.

El Espíritu Santo visitó también a Egipto. Una gran reactivación pentecostal se movió por aquella tierra entre 1912 y 1914. Luego, en abril de 1927, se dio un avivamiento en el orfanato de Asiut. Cientos de niños fueron bendecidos.

El evangelio llegó hasta Sudáfrica. Muchos ingleses, holandeses y negros africanos, aceptaron gustosos el mayor regalo de Dios. Cientos de zulúes fueron llenos del Espíritu Santo. Históricamente, los zulúes se caracterizaron por ser una de las tribus más poderosas de África. El Señor plantó un precioso trabajo entre ellos. Los zulúes que se arrepintieron y fueron bautizados se mostraron muy humildes y con espíritu abnegado dieron mucha ayuda para difundir el evangelio de Jesús.

Dios levantó obreros que trabajaron en la India, China, Australia, Filipinas, Sur América, e incluso en sitios que estaban descuidados dentro de Estados Unidos y Canadá.

Es evidente que Dios no hace acepción de personas (Hechos 10:34). En cualquier lugar donde vea a un corazón con hambre de Dios, él lo llena y opera su buena obra.

Algunas personas que fueron llenas del Espíritu, luego volvieron a ser frías e indiferentes, y algunas volvieron a juntarse con iglesias frívolas. Otras sin embargo, han mantenido su amor por Jesús, entendiendo que deben mantenerse fieles hasta el final, para recibir la recompensa prometida por nuestro Salvador. La persecución, los juicios, la tentación, los tiempos difíciles y el desánimo, los han fortalecido. La mayoría de los grandes predicadores de aquel tiempo han muerto; Dios está llamando a nuevos obreros para reemplazarlos y extender su obra. Los malentendidos y las permanentes divisiones, no podrán frenar el poder de Dios y sus bendiciones. Él nos ilumina con su Palabra y nos da nueva visión. Él es quien fortalece a los santos para soportar las pruebas y los llena con su profunda paz espiritual y con sus bendiciones. ¡Dios sostiene a su pueblo! ¡La buena obra continúa! ¡El Buen Pastor guía a su rebaño!

Preguntas

1. ¿Dónde y cuándo comenzó el reavivamiento pentecostal moderno?
2. ¿Cómo supo el pueblo de Dios, que Dios les había dado el Espíritu Santo?
3. Describa el avivamiento pentecostal en Azusa Street, en Los Ángeles.
4. Hable sobre el avivamiento pentecostal, en algún país que haya resultado de especial interés para usted.
5. ¿Cómo podemos ayudar nosotros, en la proclamación del mensaje evangélico que Jesús nos ha dado?

miércoles, 10 de noviembre de 2010

¿Los Mormones Son Cristianos?


Autor Desconocido
José Smith (1805 - 1844), el fundador de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, sostuvo que estando en un bosque cercano a su casa, tuvo una visión donde se le aparecieron dos personajes divinos, uno de los cuales era Dios el Padre Celestial y el otro Jesucristo, y que a partir de esa visión se le dieron revelaciones relacionadas con la restauración de la Iglesia de Jesucristo sobre la tierra. 

¿Es cristiano el mormonismo? Ésta tal vez parece ser una pregunta enigmática para muchos mormones al igual que para algunos cristianos. Los mormones dirán que son evangélicos y que incluyen la Biblia en la lista de los cuatro libros que reconocen como Las Escrituras. Explicarán que su creencia en Jesucristo forma parte central de su fe, y que está indicado por su nombre oficial: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Además, muchos cristianos han escuchado al coro del Tabernáculo Mormón cantar himnos cristianos, y han quedado impresionados con la dedicación de los mormones en cuanto a reglas morales y su estructura familiar fortalecida ¿No sigue que el mormonismo es una religión cristiana evangélica?

Para contestar esta pregunta de una manera correcta e imparcial, tendremos que comparar cuidadosamente las doctrinas principales del mormonismo con las doctrinas principales del cristianismo evangélico y bíblico. Nuestra representación de la posición mormona proviene de las escrituras y obras doctrinales publicadas por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Las obras citadas incluyen: Principios del Evangelio (edición de 1998), Cómo Lograr un Matrimonio Celestial (1992), Enseñanzas del Profeta Smith (1982), Artículos de Fe (1980), y Doctrina de Salvación, tres tomos (1979). Hagamos ahora esta comparación en diez áreas fundamentales de doctrina.

1.- La Biblia enseña que hay un solo Dios vivo y verdadero, y que aparte de Él no hay otros dioses (Deuteronomio 6:4; Isaías 43:10-11, 44:6-8, 45:21-22, 46:9, Marcos 12:29-34).

En contraste, La Iglesia Mormona enseña que hay múltiples dioses (La Perla de Gran Precio – El Libro de Abraham 4:3) y que nosotros, como seres humanos, podemos llegar a ser dioses y diosas en el Reino Celestial (Cómo Lograr un Matrimonio Celestial, pág. 130). Enseña también que los que se convertirán en dioses tendrán hijos espirituales quienes adorarán y orarán a ellos, así como nosotros adoramos a nuestro Padre Celestial (Principios del Evangelio, págs. 9, 11, 283).

2.- La Biblia enseña que Dios es Espíritu (Juan 4:24, 1. Timoteo 6:15-16), que no es un hombre (Números 23:19, Oseas 11:9, Romanos 1:22-23), y que siempre (eternamente) ha existido como Dios Omnipotente, Omnipresente y Omnisciente (Salmo 90:2, 139:7-10, Jeremías 23:24, Malaquías 3:6, Apocalipsis 19:6).

En contraste, La Iglesia Mormona enseña que Dios el Padre fue un hombre como uno de nosotros, y que Él progresó hasta llegar a ser un dios, y tiene un cuerpo de carne y hueso (Doctrinas y Convenios 130:22). José Smith dijo: “Dios una vez fue como nosotros; ahora es un hombre glorificado y está sentado sobre su trono allá en los cielos” (Enseñanzas del Profeta Smith, Pág. 247; Principios del Evangelio, Pág. 6). Además La Iglesia Mormona enseña que Dios tiene un padre y un abuelo, y así hasta lo infinito (Enseñanza del Profeta Smith, pág. 464).

3.- La Biblia enseña que Jesús es el mismo Dios del Antiguo Testamento que se manifestó en un velo de carne (Juan 1:1, 1:14, 10:30, Colosenses 2:9). Al manifestarse en carne en el tiempo indicado, se despojó a sí mismo (Filipenses 2:5-11) y fue hecho semejante a los hombres para lograr nuestra salvación. Su encarnación se hizo realidad cuando un ser humano puro y perfecto (el Hijo de Dios) fue concebido sobrenaturalmente por obra del Espíritu Santo, y nació de la virgen María (Mateo 1:28-23, Lucas 1:34-35).

En contraste, La Iglesia Mormona enseña que Jesucristo es nuestro hermano mayor, y que progresó hasta llegar a ser un dios. Él fue procreado en espíritu por medio del Padre Celestial y una madre celestial, y fue concebido físicamente por el Padre Celestial y la virgen María (Cómo Lograr un Matrimonio Celestial, pág. 129, Principios del Evangelio, págs. 9, 53). La doctrina mormona afirma que Jesús y Satanás son hermanos (Principios del Evangelio, págs. 15-16).

4.- La Biblia enseña que el Espíritu Santo es el Dios Único y es Omnipresente (Salmo 139:7-10, Hechos 5:3-4). "El título Espíritu Santo, se refiere a Dios como un ser espiritual y en actividad. Describe el carácter fundamental de la naturaleza de Dios. La palabra Santo hace referencia a sus atributos morales, mientras que la palabra Espíritu hace referencia a la naturaleza de Dios. El Título se usa particularmente para referirse a que Dios puede obrar entre los hombres porque Él es un Espíritu, así el tiene la capacidad de ungir, de regenerar, llenar y santificar a la humanidad. (Vea Génesis 1:1-2; Hechos 1:5-8)" [1]

En contraste, La Iglesia Mormona enseña que el Espíritu Santo es un espíritu con la forma de un hombre. El Espíritu Santo tiene forma y dimensiones. Él no llena la inmensidad del espacio y no puede estar presente en todas partes al mismo tiempo, personalmente. Sólo su poder se manifiesta en todo lugar al mismo tiempo (Doctrina de Salvación, Tomo I, Págs. 36-38, Principios del Evangelio, pág. 34).

5.- La Biblia enseña que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son referencias a títulos, roles o manifestaciones de Dios. Además los roles u oficios de Dios no se limitan a estos tres. Dios también es el Omnipotente, el Sanador, el Salvador, etc., y estos roles no hacen tantas personas divinas como títulos tenga el único Dios. "Dios es Padre por ser el Origen y Creador de todo cuanto existe (Isaías 64:8, Apocalipsis 4:11), y por ser nuestro Sustentador y Cuidador (1. Crónicas 29:10, Isaías 63:16, Santiago 1:17)... El título Hijo se refiere a la manifestación de Dios en carne como el ser humano perfecto (Efesios 4:13), el Cristo (Mateo 1:16), el Mesías (Juan 1:41) o el segundo Adán (1. Corintios 15:45-49). Dios sólo llegó a ser el Hijo al manifestarse en carne (Hebreos 2:14)" [2] Dios es el Espíritu Santo, porque Él es Espíritu y es Santo, y por su naturaleza espiritual puede obrar en nuestras vidas.

En contraste, La Iglesia Mormona enseña que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo constituyen tres personajes distintos y tres dioses (Enseñanzas del Profeta Smith, pág. 460), y que el Hijo (de los mormones) y el Espíritu Santo (de los mormones) son ambos de la prole literal del padre celestial y una esposa celestial (Joseph Fielding McConkie, Encyclopedia of Mormonism [Enciclopedia del Mormonismo], vol. 2, pág. 649).

6.- La Biblia enseña que la caída de Adán fue un gran mal, y que por medio de dicha caída, el pecado entró al mundo, poniendo a todo hombre bajo maldición, condenación y muerte. Aunque todos los hombres nacen con una naturaleza pecaminosa, serán juzgados individualmente por los pecados que cometan (Ezequiel 18:1-20, Romanos 5:12-21).

En contraste, la Iglesia Mormona enseña que la caída fue un paso necesario para el plan de vida y causa de grandes bendiciones para toda la humanidad (Principios del Evangelio, pág. 31, Doctrina de la Salvación 1:108, Libro del Mormón 2 Nefi 2:25).

7.- La Biblia enseña que el propósito principal de la expiación de Jesucristo es proveer la solución al problema del pecado que trae muerte a cada hombre. Tomando los pecados personales de todos los hombres –pasados, presentes y futuros- en su cuerpo en la cruz (1. Pedro 2:24). El Señor Jesucristo, como el Cordero de Dios sin mancha, cumplió cabalmente con las demandas de justicia divina en cuanto a nuestros pecados. De esta manera podemos ser perdonados y restaurados a la comunión con Dios (2. Corintios 5:21).

En contraste, La Iglesia Mormona enseña que por la expiación de Jesucristo todos los hombres son redimidos de la muerte física y de la tumba, sin importar que una persona reciba o no a Cristo por la fe (Doctrina de Salvación 1:118). La muerte de Jesús solamente garantiza que todo hombre resucitará, y la obra redentora de Cristo no es suficiente en sí misma para dar la vida eterna. (Principios del Evangelio, págs. 68, 346-347; Artículos de Fe, págs. 92, 95-98).

8.- La Biblia enseña que somos salvos solamente por gracia y esto es completamente aparte de cualquier obra (Efesios 2:8-9). Los Diez Mandamientos fueron dados para que el hombre se diese cuenta de su incapacidad total de satisfacer las demandas de un Dios Justo (Romanos 3:20, 5:20, 1:7-8, Gálatas 3:19). Los sacrificios del Antiguo Testamento fueron dados como símbolo de la provisión del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29, Hebreos 9:11-14, 10:1-14). No podemos contribuir nada a nuestra salvación, porque aparte de Cristo, estamos espiritualmente muertos en nuestros pecados (Efesios 2:1-5). Un resultado de la salvación, es que Dios nos da un corazón nuevo que desea obedecer sus leyes. La salvación no es por las buenas obras, sino que una fe que salva produce buenas obras. Sin la evidencia de una vida cambiada, un testimonio de fe en Jesucristo es puesto en duda. Ser salvo por la gracia de Dios, no significa que podamos vivir como queramos (Romanos 6).

En contraste, La Iglesia Mormona enseña que "las obras" inventadas por ellos, son necesarias para obtener suma salvación (lo que ellos llaman exaltación). Para poder morar en la presencia de Dios, hay que obedecer todas las leyes y ordenanzas de La Iglesia Mormona. Esto es porque “la expiación de Cristo hace posible que seamos salvados de nuestros pecados si hacemos nuestra parte” (Principios del Evangelio, págs. 68, 284-285; Tercer Artículo de Fe en la Perla de Gran Precio; Libro del Mormón 2 Nefi 25:23).

9.- La Biblia enseña que ella es la única, final e infalible Palabra de Dios (2. Timoteo 3:16, Hebreos 1:1-2, 2. Pedro 1:20-21) y que permanecerá para siempre (1. Pedro 1:23-25). Vemos la mano de Dios en la preservación providencial del texto de la Biblia, cosa que fue confirmada de una manera maravillosa por el descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto.

En contraste, La Iglesia Mormona enseña que se han perdido muchas verdades de la Biblia, que la Biblia es corrupta y no contiene la plenitud del evangelio (Enseñanza del Profeta Smith págs. 4-5, 404; Libro del Mormón 1 Nefi 13:26-29).

10.- La Biblia enseña que la Iglesia Verdadera fue establecida por Jesús con su divino poder, y por esto la Iglesia del Nombre de Jesús nunca pudo dejar de existir en alguna parte de la historia desde su fundación en Jerusalén el día de pentecostés en que nació la Iglesia (Mateo 16:18, Juan 17:11, 1. Corintios 3:11, Hechos 2). Los cristianos admiten que ha habido corrupción en la iglesia de vez en cuando, pero creen que siempre a existido un remanente de personas quienes han guardado los principios del evangelio.

En contraste, La Iglesia Mormona enseña que hubo una gran y total apostasía en la iglesia establecida por Jesucristo. Este estado de apostasía continúa hasta hoy excepto entre aquellos que han llegado a un conocimiento del evangelio restaurado por La Iglesia Mormona (Doctrina de Salvación, págs. 3:249-273; Principios del Evangelio, pág. 97).

Conclusión: Los puntos doctrinales anteriormente expuestos, constituyen el evangelio comúnmente creído por todos los cristianos a través de las edades, sin importar denominación alguna. Este es distinto a otras religiones, como el mormonismo, que mientras pretenden ser cristianos en sus creencias y prácticas, dan más autoridad a otras escrituras que a la Biblia, enseñan doctrinas que contradicen la Biblia y tienen creencias que nunca fueron enseñadas por Jesucristo.

La mayoría de estas sectas se han originado en los últimos 200 años (La Ciencia Cristiana, los Testigos de Jehová, los Mormones, etc.), y sí representan una apostasía. Los mormones y los cristianos tienen en común puntos importantes bíblicos, igual que muchos conceptos morales. Sin embargo, los puntos ya mencionados son algunos ejemplos de las múltiples diferencias fundamentales e irreconciliables entre el cristianismo bíblico y el mormonismo. Aunque estas diferencias no nos prohíben que seamos amigos de los mormones, no podremos considerarlos hermanos en Cristo.

La Biblia nos advierte que vendrán falsos profetas quienes predicarán otro evangelio, con otro Jesús, atestados por otro espíritu (2. Corintios 11:4, 11:13-15, Gálatas 1:6-9). La Iglesia Mormona dice que su Libro del Mormón es Otro Testamento de Jesucristo. Creemos que en realidad es más bien, un testamento de otro Jesús, y que el mormonismo no es cristiano.

sábado, 6 de noviembre de 2010

El Islam

Por Julio César Clavijo Sierra

Credo del Islam: "No hay Dios fuera de Alá y Mahoma es su profeta"

El Islam se presenta como la religión de los que se someten a Dios. La palabra Islam significa literalmente “entregarse”, pero en su sentido religioso significa “sumisión” y se refiere a la sumisión a Dios. La persona que profesa y practica el islam es un musulmán. El nombre musulmán se deriva de la misma raíz de la palabra Islam, y significa “el que se somete a Dios”.

La historia del Islam comienza en la Arabia en el siglo VII con la predicación de Mahoma, quien dijo haber recibido mensajes de Dios por medio del ángel Gabriel. Actualmente una de cada seis personas en el mundo sigue la religión del Islam. La población musulmana mundial se estima para el año 2007 en unos 1.100 millones de personas, de los cuales, solo el 20% son originarios de países árabes. El Islam ha florecido en muy diversas regiones geográficas, culturales y étnicas. Los principales grupos étnicos que componen la comunidad musulmana engloban a los árabes (la mayor parte del norte de África y Oriente Próximo), pueblos turcos y otomanos (Turquía, regiones de la antigua Unión Soviética y Asia Central), iraníes, afganos, indo-musulmanes (Pakistán, India y Bangladesh), comunidades del Sureste asiático (Malaysia, Indonesia y Filipinas) y un pequeño porcentaje de chinos. En Europa, el Islam es la segunda religión más profesada después del catolicismo.

La palabra Alá significa simplemente Dios. Incluso los cristianos de trasfondo árabe, han traducido en las versiones árabes de la Biblia, los términos principales para Dios en idioma hebreo (Elohim) y griego (Theos) como Alá. En el Islam, Dios es visto como uno solo, perfecto, eterno, omnipotente y como el creador del cosmos. Los musulmanes han subrayado, de forma habitual, la unidad y la unicidad de Dios sobre todas las cosas. El islam cree que Dios tiene 100 nombres de los cuales solo conocemos 99. Afirman que si alguna persona pudiese descubrir el último nombre sería dotado de la sabiduría eterna.

El islam está dividido en varias ramas que tienen diferencias doctrinales y legales. Las mayores divisiones del islam son los sunitas (o suníes) y los chiítas (o chiíes). Los sunitas son mayoría y constituyen aproximadamente el 90% del mundo musulmán. Los chiítas que alcanzan unos 150 millones, son mayoría en Irán, Iraq y Bahrein. En algunos países árabes se han producido fuertes enfrentamientos entre ambas corrientes. La principal diferencia entre estos dos grupos, es que los chiítas desconocen los derechos al califato de los tres primeros califas, consideran que Alí es en realidad el primer califa y que solo Mahoma es superior a él, y siguen los preceptos de hádices (tradiciones escritas) diferentes a los de los sunitas. Aunque los chiítas son minoría, cuentan con un amplio poder político, que se ha acrecentado tras la revolución de los ayatolás en Irán en 1979.

Mahoma, El Fundador

Los musulmanes creen que Mahoma fue el último de una serie de profetas enviados por Dios, que incluyen a Abraham, Noé, Moisés y Jesús.

“El Corán describe a Mahoma como el “primero de los humanos” (39,12), “enviado” de Alá (4,62) o “sello de los profetas” (33,40). Acatar sus enseñanzas es obedecer al propio Dios. Es, además, una inmensa manifestación de la misericordia divina respecto a los hombres, pues se considera el último mensajero de su voluntad.” [1]

Mahoma nació en la Meca, Arabia en el año 570 D.C. Prácticamente fue criado por su tío Abu Talib, pues quedó huérfano de madre cuando tenía seis años y su padre murió antes de que él naciera.

En tiempos de Mahoma, la península Arábiga estaba habitada por beduinos nómadas, y por árabes que vivían del comercio en las ciudades. La religión de los árabes era politeísta e idólatra, aunque existía una antigua tradición de monoteísmo, o por lo menos la creencia en una divinidad suprema. Así que mientras ellos rindieron culto a unos 360 dioses en la Kaaba en la Meca, el dios Luna era la deidad principal. La Meca, de hecho se construyó como un centro de adoración para el dios Luna. Esto es lo que le hizo el sitio más sagrado del paganismo árabe.

Cuando joven, Mahoma trabajo como comerciante dentro de las caravanas de una viuda rica llamada Khadija, con la que finalmente se casó. Durante los viajes que realizaba vendiendo mercancías conoció a muchos cristianos y judíos que le hablaron del mensaje de un solo Dios, el Dios de la Biblia.

De acuerdo a la tradición árabe y por medio de lo que aprendió de la Biblia, Mahoma se convirtió en un admirador del patriarca Abraham. Mahoma argumentó (pese a la ausencia de pruebas verídicas) que los árabes de su tiempo, eran descendientes de Abraham por medio de Ismael, el hijo de Agar la esclava (Génesis 16:15-16). Los árabes son más bien el resultado de la mezcla de muchos pueblos, pero nada confirma que sean verdaderos descendientes de Ismael, o que sean una "raza pura". Luego de esa invención, afirmó que las promesas que Dios le hizo a Abraham de hacer de él una nación grande, por medio de la cual fueran benditas todas las familias de la tierra (Génesis 12:2-3), no fueron hechas a Isaac y por extensión al pueblo de Israel, sino que fueron hechas a Ismael y a sus descendientes los árabes.

De esta manera Mahoma negó la enseñanza de la Biblia que dice:

"Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él. Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación. Mas yo estableceré mi pacto con Isaac, el que Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene. Y acabó de hablar con él, y subió Dios de estar con Abraham" (Génesis 17:19-22).

Mahoma también llegó a afirmar que el hijo al que Abraham iba a sacrificar en el monte Moriah, no era Isaac sino Ismael. De esa manera enseñaba que el relato bíblico de Génesis capítulo 22, era un relato adulterado, pues donde se mencionaba el nombre de Isaac, este debía ser reemplazado por el de Ismael a fin de que reflejara la realidad.

Estas declaraciones de Mahoma nunca estuvieron fundadas en un estudio serio de la historia o de la Biblia (pues Mahoma era analfabeta), sino que estuvieron motivadas en su emocionalismo propio y en unas supuestas revelaciones que el arcángel Gabriel le daba desde una cueva a donde Mahoma iba a meditar. Por el año 613 d.C. afirmó que Gabriel se le había aparecido en un sueño y le dijo que debía ser recitador de todo lo que él le dijera, pues se trataba de la voz de Dios. Dijo que estas palabras fueron leídas por Gabriel, de un libro que fue escrito por Dios mismo desde antes de la fundación del mundo. Suponiendo que Mahoma tuvo un encuentro verdadero con un ser sobrenatural, podemos asegurar que este no era de ningún modo el ángel Gabriel, sino más bien un demonio, pues un ángel de Dios nunca contradeciría lo que enseña la Sagrada Escritura. La Biblia nos enseña que Satanás es mentiroso y padre de mentira (Juan 8:44), y que se disfraza como ángel de luz (2. Corintios 11:14).

Por el tiempo de Mahoma, la ciudad de la Meca era el principal centro de adoración religiosa de los árabes, y lo había sido aún desde las épocas preislámicas (antes de Mahoma). En esa ciudad se encontraba un templo religioso importante, y en el centro de ese templo se hallaba la Kaaba que era un edificio en forma de cubo y sin ventanas, que según la tradición árabe fue construido por el patriarca Abraham. En la esquina sur de la Kaaba se encontraba una piedra negra (posiblemente un meteorito), la cual según la tradición, el arcángel Gabriel trajo desde el cielo. Los musulmanes aseguran que Abraham e Ismael, edificaron de esa piedra negra un altar a Dios en medio del desierto.

Como lo expusimos anteriormente, en la Meca adoraban por ese tiempo, a por lo menos 360 dioses, y habían colocado sus cuadros o imágenes en la Kaaba. Durante cierto mes cada año, la gente venía desde muchas partes para dar vueltas alrededor de la Kaaba, a besar la piedra negra, a invocar la bendición de los dioses, y a arrojarle piedras al diablo. La Kaaba era en realidad un centro de idolatría pagana, donde la deidad principal era el dios Luna, llamado Sin. Los árabes usaban el título de Alá, para referirse a ese dios, pues lo consideraban el dios principal de su panteón de dioses.

"En esa época, adoraban varias piedras o meteoritos, cuyo destello de fuego debió ser muy impresionante al caer del cielo en medio del desierto. Tres piedras eran denominadas como diosas, hijas de Alá. Una era Al-il-lat, simbolizada por una piedra casi cuadrada en Taif, al este de Meca. Otra era Al-uzza, la estrella de la mañana, simbolizada por una piedra grisácea de granito en forma de un hueso de cadera. La tercera era Manah, diosa del destino, simbolizada por una piedra negra en la aldea de Qudayd. Por último, también adoraban a la diosa/demonio Hubal de la luna, de origen moabita o nabatea, simbolizada por una piedra marrón/rojiza que todavía existe en la Kaaba de la Meca." [2]

De acuerdo con el Corán, estas diosas hacían parte del grupo de dioses preislámicos más adorados.

19. Y ¿qué os parecen al-Lat, al-Uzza 20. y la otra, Manat, la tercera? 21. ¿Para vosotros los varones y para Él las hembras? (Sura 53:21-22)

Más adelante, el mismo Corán proporciona los nombres de otros de los dioses adorados por los árabes preislámicos.

23. Y dicen: '¡No abandonéis a vuestros dioses! ¡No abandonéis a Wadd, ni a Suwaa, ni a Yagut, a Yauq y a Nasr!' 24. Han extraviado a muchos. A los impíos ¡no hagas sino extraviarles más!" 25. Por sus pecados, fueron anegados e introducidos en un Fuego. No encontraron quien, fuera de Alá, les auxiliara. (Sura 71:23-25)

Mahoma aseguró que el ángel Gabriel le reveló que debía predicar en contra de la tradición árabe de adorar a 360 dioses, para pasar a adorar al principal de todos ellos, a Alá. Así, Mahoma proclamó que Alá era uno, que debían despojarse del resto de dioses de su panteón y que todos debían arrepentirse para escapar del día del juicio. Los habitantes de la Meca rechazaron el mensaje de Mahoma pues para ellos el profeta tenía reputación de endemoniado. Sin embargo, el círculo familiar de Mahoma y otras pocas personas lo aceptaron. Entre estas personas se encontraba Abu Bakr, comerciante y amigo íntimo de Mahoma quien más adelante llegó a ser su sucesor.

La intención de Mahoma era apoderarse de la Kaaba de la Meca (principal centro pagano de adoración en aquella región), como el centro de adoración de su nueva religión. Al fallecer su esposa Khadija y el tío que lo crió, se levantó una gran oposición en contra de Mahoma que su vida corría peligro. “Ante la hostilidad de esta ciudad [la Meca], marchó a Medina en el año 622. Este acontecimiento, conocido como la hégira o ‘emigración’, marca el primer año del calendario islámico. En Medina, Mahoma adquirió muy pronto autoridad espiritual y temporal, y llegó a ser reconocido como legislador y profeta.” [3] Luego de la muerte de su esposa Khadija, Mahoma se casó con varias mujeres. Cuando tenía 53 años, tuvo una relación pedofílica al casarse con Aisha, una niña de nueve años de edad. El Corán dice lo siguiente acerca de Mahoma y sus esposas.

50. ¡Profeta! Hemos declarado lícitas para ti a tus esposas, a las que has dado dote, a las esclavas que Alá te ha dado como botín de guerra, a las hijas de tu tío y tías paternos y de tu tío y tías maternos que han emigrado contigo y a toda mujer creyente, si se ofrece al Profeta y el Profeta quiere casarse con ella. Es un privilegio tuyo, no de los otros creyentes -ya sabemos lo que hemos impuesto a estos últimos con respecto a sus esposas y esclavas, para que no tengas reparo. Alá es indulgente, misericordioso. 51. Puedes dejar para otra ocasión a la que de ellas quieras, o llamar a ti a la que quieras, o volver a llamar a una de las que habías separado. No haces mal. Esto contribuye a su alegría, a evitar que estén tristes y a que todas ellas estén contentas con lo que tú les des. Alá sabe lo que encierran vuestros corazones. Alá es omnisciente, benigno. (Sura 33:50-51)

Inducido por sus "visiones", Mahoma convocó a su seguidores a una “guerra santa” (Yijad) para subyugar a todos a la fe en Alá. Comenzó asaltando las caravanas de los peregrinos que se dirigían a la Meca, y luego pasó a conquistar varios poblados cercanos.

Pasados ocho años (630 d.C.), tomó a la Meca con un ejército de diez mil soldados, y constituyó la kaaba como santuario del islam. Actualmente los musulmanes consideran a la Kaaba como el lugar más sagrado sobre la tierra, y siguen practicando allí los mismos ritos que los árabes preislámicos practicaban en la antigüedad, con la diferencia de que dicen adorar a un solo Dios. El interior de la mezquita de la Meca es un patio en forma cuadrangular, en el que caben aproximadamente 35.000 personas y la Kaaba se encuentra en el centro de ese patio. Son muchas las personas que han muerto estrujadas o pisadas en aquel lugar a causa del apasionamiento de la multitud que allí se congrega.

Los musulmanes consideran la Kaaba - pequeño santuario cerca del centro de la gran mezquita de La Meca- el lugar más sagrado de la Tierra. Este lugar fue en los tiempos preislámicos un lugar de adoración al dios Luna. Esta imagen muestra la ceremonia en torno a la Kaaba, en la cual hay que besar con devoción la Piedra Negra que se encuentra en una esquina.

“Al ser aceptada, esta nueva fe, sirvió de unión a las disgregadas tribus árabes que ahora poseían una religión común, que se difundió por toda Arabia. Esto permitió además un proceso de expansión, permitido por sus propias creencias.” [4]

“Al principio Mahoma había aprendido mucho de los judíos y de los cristianos, y los trataba con respeto. Pero al ver que resistían sus enseñanzas todo eso cambió. Mandó observar el viernes en vez del sábado como día sagrado y a orar mirando hacia la Meca y no hacia Jerusalén. Millares de judíos y cristianos fueron muertos en el Yijad y se enseñó que el que daba muerte a un cristiano tenía asegurada la entrada en el paraíso.” [5] Mahoma enseño que el Islam se tenía que propagar por medio de la espada y de la fuerza. Mahoma murió en el año 632 d.C., siendo el máximo dirigente del estado árabe que incrementaba rápidamente su poderío.

Mahoma falleció en 632 d.C. y las autoridades de la Meca nombraron a Abu Bakr, suegro fiel compañero de Mahoma, como su sucesor, el primer califa. Después de dos años lo sucedió un joven militar llamado Omar. El califa Omar conquistó entre los años 634 y 643, Egipto, Siria, Persia y parte de Egipto, lográndose el control del Oriente Medio. Al califa Omar lo sucedió Uthman, y después de caer asesinado éste último en el año 655 fue nombrado el Imán Alí, yerno de Mahoma, como cuarto califa. Con la elección de Alí, se agudizaron los conflictos internos del nuevo imperio y de la nueva religión. Alí ejerció el califato durante cuatro años cuando falleció asesinado. El fue apuñalado el 19 de Ramadán del año 660, mientras rezaba en la mezquita de Cufa, muriendo dos días después a causa de las heridas. El nombramiento de Alí culminó en tres guerras conocidas como la del Camello, la de Siffin y la de Nahrawan. Con Alí, el mundo musulmán se dividió en los dos grandes bandos: los chiítas y los sunitas. Los chiítas creen que Alí fue en realidad el primer califa y desconocen el califato de los tres primeros. Millones de musulmanes peregrinan anualmente a la ciudad iraquí de Nayaf, donde se encuentra la tumba de Alí.

Los Cinco Pilares del Islam

“Mahoma estableció lo que se conoce como los cinco pilares del Islam, que son requisitos para todo musulmán.

1. El Credo. Se requiere el repetir cada día en idioma arábigo el credo: No hay Dios fuera de Alá y Mahoma es su profeta.

2. La oración. Se debe orar cinco veces al día a tiempos señalados. Cinco veces al día suena el llamado a la oración. Los hombres deben arrodillarse con el rostro hacia la Meca y la frente en el suelo, y repetir ciertas oraciones en arábigo. De modo que la oración es un ritual más que una comunicación individual de la persona con Dios. aún cuando uno no conoce el árabe, aprende de memoria las palabras y las repite. Algunos usan también un collar de oración (rosarios para contar oraciones) con noventa canicas que según ellos representan los noventa y nueve nombres de Dios que revelan su carácter.

3. La Limosna. Mahoma, siendo huérfano él mismo, tenía compasión especial por los huérfanos y los pobres. Estableció el requisito de dar limosna a los pobres y a la familia del profeta...

4. El Ayuno. Se ayuna durante todo el mes de Ramadán, sin tomar bebida o alimento desde antes de salir el sol hasta su puesta. Después de la puesta del sol se puede comer a gusto y llega a ser un tiempo de banquetes y celebración.

5. El Peregrinaje (Hajj). Se requería el hacer un peregrinaje a La Meca por lo menos una vez en la vida, en dónde se daba vuelta a la Kaaba y besaba la piedra negra siete veces. Con la extensión mundial de la religión esto era imposible para millones. Algunos de ellos contribuyen para los gastos de viaje de otro en vez de ir. Millares visitaban la Kaaba cada año”. [6]

El dios del Islam no es el Dios de la Biblia

El Islam no rinde culto al mismo Dios de los cristianos ¿Por qué? Los cristianos rinden culto a un Dios y los musulmanes le rinden culto a una deidad diferente que es el producto de la antigua adoración pagana que ocurrió en la Meca desde tiempos preislámicos y una mezcla de la Biblia. El dios del Islam no se manifestó en carne para redimirnos de nuestros pecados tal como la Biblia lo enseña. No se necesita tener un doctorado para ver que el Islam no viene de la Biblia. Así, el Islam no es la religión de los profetas bíblicos, de los apóstoles o de Jesús.

“La demanda de los musulmanes es que a quien ellos llaman Alá, era en los tiempos preislámicos el Dios bíblico de los Patriarcas, los profetas, y los apóstoles. Sin embargo, la evidencia arqueológica demuestra que los árabes preislámicos llamaban Alá a una deidad pagana y que su máximo centro de adoración era la Kaaba en la Meca. Esta deidad era el dios Luna que se casó con la diosa del sol y las estrellas eran sus hijas. La evidencia de la arqueología demuestra que la religión dominante de Arabia era el culto del dios Luna.

En los tiempos del Antiguo Testamento, Nabonidus (555-539 a.C), el último rey de Babilonia, constituyó a Arabia como un centro de culto al dios Luna. Segall declaró, "la religión principal del sur de Arabia siempre ha sido dominada por el dios Luna con diversas variaciones". Muchos estudiosos también han notado que el nombre del Dios Luna "Sin" es una parte de palabras árabes tales como "Sinaí," el "desierto de Sin," etc. Cuando la popularidad del dios Luna menguó hacia otra parte, los árabes permanecían fieles a su convicción de que el dios Luna era el más grande de todos los dioses. Así que mientras ellos rindieron culto a 360 dioses en la Kaaba en la Meca, el dios Luna era la deidad principal. La Meca, de hecho se construyó como un centro de adoración para el dios Luna. Esto es lo que le hizo el sitio más sagrado del paganismo árabe.

En 1944, G. Caton Thompson reveló en su libro, Las Tumbas y el Templo de la Luna de Hureidha, que él había destapado en el sur de Arabia un templo del dios Luna. ¡Los símbolos de la luna creciente eran alrededor de veintiuno! Se encontraron inscripciones con el nombre de Sin en ese templo. También fue descubierto un ídolo que puede ser el dios Luna. Esto fue corroborado después por otros arqueólogos muy reconocidos.

La evidencia recogida del sur y el norte de Arabia, demuestra que ese culto al dios Luna estuvo claramente activo durante los días de Mahoma y todavía era el culto dominante. Según las numerosas inscripciones, mientras el nombre del dios Luna era SIN, su título era AL-ILAH, es decir "la deidad," significando que él era el dios principal o el más alto entre los dioses. Como Coon señaló, "El dios IL o ILAH era originalmente un título del dios Luna". El dios Luna fue llamado AL-ILAH, es decir el dios, que se acortó a Alá en los tiempos preislámicos. Los árabes paganos utilizaban el vocablo “Alá” en los nombres que ellos ponían a sus niños. Por ejemplo, tanto el padre de Mahoma como su tío tenían “Alá” como parte de sus nombres.

El hecho que sus padres paganos se llamaran así, demuestra que Alá era un título que era usado para denominar al dios Luna por los días de Mahoma. El Profesor Coon sigue diciendo, "De la misma manera, bajo la tutela de Mahoma, el ILAH relativamente anónimo, se volvió AL-ILAH, El Dios, o ALÁ, el Ser Supremo."

Esto responde de hecho a las preguntas, ¿Por qué Alá nunca se define en el Corán? ¿Por qué Mahoma asumió que los árabes paganos ya sabían quién era Alá? Mahoma se levantó en la religión del dios Luna. Pero él fue más lejos que sus compañeros los árabes paganos. Mientras ellos creyeron que el dios Luna era el más grande de todos los dioses y la deidad suprema en un panteón de deidades, Mahoma decidió que el dios Luna, al que ellos llamaban Alá, no sólo era el dios más grande sino el único Dios.

En efecto él dijo, "Usted ya cree que el dios Luna Alá es el más grande de todos los dioses. Todo lo que yo quiero que usted haga es aceptar la idea de que él es el único Dios. Yo no lo estoy alejando del Alá al que usted le rinde culto. Yo sólo estoy quitándole a su esposa y a sus hijas y todos los otros dioses" (Sura 53:21-22). Esto se ve de hecho en el primer punto del credo musulmán que no dice, "ALÁ ES GRANDE" sino "ALÁ ES EL MÁS GRANDE," ¿Por qué diría Mahoma que Alá es el "más grande" excepto en un contexto politeísta? La palabra árabe se usa para contrastar al mayor de los menores. La verdad de esto, se ve en el hecho de que los árabes paganos nunca acusaron a Mahoma de predicar a un Alá diferente al que ellos ya rendían culto. Así, según la evidencia de la arqueología, el Alá de los árabes preislámicos era el dios Luna. Mahoma intentó congraciarse con todos los grupos así: A los paganos, él les dijo que todavía creía en el dios Luna Alá. A los judíos y a los cristianos, él les dijo que Alá era también su Dios. Pero los judíos y los cristianos lo entendieron mejor y fue por eso que ellos rechazaron a su dios, como un dios falso.

Al-Kindi, uno de los primeros apologistas cristianos contra el Islam, señaló que el islam y su dios, no vinieron de la Biblia sino del paganismo. Los árabes no rindieron culto al Dios de la Biblia sino al dios Luna y a sus hijas al-Uzza, al-Lat y Manat. El Doctor Newman concluye su estudio con los primeros debates cristiano-musulmanes declarando, "Se ha demostrado que el Islam es una religión antagónica que ha saltado desde la idolatría". El estudioso islámico César Farah concluyó "Por consiguiente, no hay ninguna razón, para aceptar la idea de que Alá pasó a los musulmanes de los cristianos y de los judíos". Los árabes rindieron culto al dios Luna a quien consideraron la deidad suprema. Pero éste no era ningún monoteísmo bíblico. Mientras que el dios Luna era el mayor entre todos los otros dioses y diosas, éste todavía era un panteón politeísta de deidades. Ahora que nosotros hemos podido encontrar ídolos reales del dios Luna, no es posible evitar el hecho de concluir que Alá era un dios pagano de los tiempos preislámicos.

¿Es entonces una maravilla que el símbolo del Islam sea la luna creciente? ¿Que una luna creciente se asiente encima de sus mezquitas y alminares? ¿Que una luna creciente se encuentre en las banderas de las naciones islámicas? ¿Que los musulmanes ayunen durante el mes que empieza y acaba con la apariencia de la luna creciente en el cielo?


Esto explica por qué la luna creciente es el símbolo de Islam. Se pone encima de las mezquitas y alminares y se despliega en los sombreros, banderas, alfombras, amuletos e igualmente en las joyas. Cada vez que usted ve el símbolo musulmán de una luna creciente, está viendo el símbolo antiguo del dios de la luna.” [7]

Por otra parte, el Islam no reconoce a Jesús como Dios manifestado en carne, sino como un simple mortal que fue profeta. Ellos también sostienen que Jesús no fue crucificado y que a quien crucificaron fue a otra persona creyendo que se trataba de él. Ellos creen que en un futuro Jesús aceptará las enseñanzas del Islam.

59. Para Alá, Jesús es semejante a Adán, a quien creó de tierra y a quien dijo:"¡Sé!" y fue. (Sura 3:59).

“Si hay una cosa que traería bendición a las personas musulmanas es el conocimiento del Dios de amor. Ellos no conocen a un Dios de amor. Su Dios está lleno de asesinato y violencia. ¡Ellos saben que no hay ninguna cosa tal como la Trinidad, y ellos reconocen que esta doctrina procede del politeísmo, tal y como lo creemos los cristianos apostólicos! No obstante, ellos necesitan saber que el verdadero cristianismo es Apostólico y no propone el error de la Trinidad. Dios es uno y su nombre es Jesús. Jesús es Dios manifestado en carne. No hubo ninguna primera persona de la deidad que enviara a una segunda persona de la deidad a la tierra. No. Dios es absolutamente uno y su nombre es Jesús. ¡Si ellos tan sólo pudieran recibir la revelación de que Cristo es Dios encarnado, y que él murió como hombre en la cruz tal y como nosotros morimos, y que nos ofrece libertad del pecado a través de Él, y que nosotros no podemos salvarnos a través de las buenas obras, ellos alabarían en verdad a Dios por el resto de sus días, pues ellos actualmente no saben como hacerlo!” [8]

Así Dios se manifestó en carne como una persona humana. Lo hizo para poder vivir entre nosotros, revelarnos la voluntad y naturaleza de Dios, tomar la culpa por nuestros pecados y morir – el creador por su creación – en nuestro lugar.


Notas

[1] Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005. © 1993-2004 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.
[2] Ron Cantrell. Mahoma y el Islam.
http://www.casaisrael.com/guerranosanta.html
[3] Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005. © 1993-2004 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.
[4] La Guía de Historia. Edad Media. Mahoma y el Islam.
http://www.laguia2000.com/edadmedia/mahoma-y-el-islam
[5] Luisa Jeter de Walker. ¿Cuál Camino? Edición Ampliada y Revisada. Pág 34. Editorial Vida.
[6] Ídem. Págs. 34-35. Editorial Vida.
[7] Robert Morey. Alá, El Dios Luna.
http://mikeblume.com/moongod.htm
[8] Mike F. Blume. El Libro Sagrado del Islam, El Corán, Promueve la Violencia. (Citas del Corán).
http://mikeblume.com/islam2.htm