jueves, 26 de mayo de 2011

El Mito de que la Trinidad es un Misterio Incomprensible

Por Julio César Clavijo Sierra
Tomado del Libro Un dios Falso Llamado Trinidad, págs. 248-255


Usualmente se escucha a los trinitarios reclamar que el Espíritu Santo les ha revelado el “misterio de la trinidad” y que es un asunto que tienen muy claro.

“Creemos en la Trinidad tal como Jesús nos la ha revelado.” [1]

Sin embargo, cuando se ven apabullados por las incongruencias de dicho dogma, y no pueden sostener su argumentación debido a la disconformidad de sus afirmaciones, tienen preparada una puerta de escape por medio de la cual afirman que la trinidad es un misterio inexplicable y así aparentemente le ponen remedio a la situación.

A los creyentes en la trinidad se les ha enseñado que si la doctrina de la trinidad proviene de Dios, entonces la limitada mente humana no la puede comprender y por eso los errores y las incongruencias de esa doctrina no son asuntos trascendentales. Afirman que todos quienes creen en la trinidad la han recibido por la revelación del Espíritu Santo, y que no es la lógica, ni la inteligencia, ni la coherencia las que pueden medir si la enseñanza de la trinidad es o no una verdad de Dios. Ellos afirman que el misterio radica en que no se sujeta a los parámetros que la inteligencia humana puede concebir debido a nuestra mente limitada. Así, a ellos no les interesa que la misma definición de la enseñanza trinitaria (que de hecho no se encuentra en la Biblia) sea contradictoria y absurda y sobre todo que esté en directa oposición a la Santa Escritura.

En este sentido, los trinitarios (de las ramas católica y protestante) han hecho declaraciones como las siguientes:


“El que intente entender la Trinidad completamente, perderá su mente, pero el que rechace la Trinidad perderá su alma.” [2]

“Realmente la Trinidad es difícil de entender. Los cristianos pueden creer y aceptarlo porque la Biblia lo enseña.” [3]


A pesar de estas afirmaciones, vemos que todas ellas adolecen de vicios extrabíblicos. Sobre la primera, podemos decir que la Biblia no dice que para ser salvos debemos creer en la trinidad, precisamente porque la trinidad no es materia Bíblica. Sobre la segunda, podemos afirmar que los cristianos no debemos aceptar y creer la enseñanza de la trinidad porque la Biblia no la enseña por ninguna parte. Sólo una mente que tenga ya esa idea preconcebida reinterpretará los textos bíblicos para forzarlos a estar en sintonía con su dogma extrabíblico.

Otro escritor trinitario expresa:

“La enseñanza de la Trinidad es una que va mas allá del alcance de la mentalidad humana. La mente humana no puede percibir las cosas de Dios porque le son locura. El Misionero y Maestro Juan Wesley expresó lo siguiente: 

"Muéstrame una lombriz que pueda comprender al hombre, y yo te mostrare a un hombre que puede comprender a un Dios trino" Isaías 55:8, lo expresa: "… Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni mis caminos vuestros caminos, dice el Señor. Porque como los cielos son mas altos que la tierra, Así son mis caminos mas altos que vuestros caminos y mis pensamientos que vuestros pensamientos" [4]


Esta declaración presenta serios problemas que ponen en dificultades y aprietos a los defensores de dicha enseñanza.

(1) El escritor reinterpreta muy mal el texto de 1. Corintios 2:14, al decir que la mente humana no puede entender la trinidad, que según él, es una de las cosas de Dios, porque para el hombre (cristiano o no) la trinidad es una locura que nunca se podrá entender. Pero eso no es lo que dice ese texto Bíblico. El texto bíblico, más bien hace una distinción entre el hombre que no tiene a Dios (a quien llama hombre natural) y el hombre que si tiene a Dios (a quien llama hombre espiritual porque ha recibido el Espíritu que proviene de Dios). El texto bíblico lo que dice es que un cristiano que tiene su mente renovada por el Espíritu Santo, tiene claras las cosas de Dios, que para los hombres sin Cristo son una locura. Veamos la cita:

“Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.” (1. Corintios 2:12-16).


Cuando el creyente recibe la fe que se obtiene al momento en que el Espíritu de Dios hace su maravillosa obra en la vida de un ser humano, recibe algo supremamente precioso, recibe la revelación de Dios que le permite entender lo que humanamente, con la mente carnal y con la sabiduría carnal no podía entender. Recibe la capacidad de examinar las cosas espiritualmente. No obstante, por ningún lugar de la Palabra Santa de Dios se dice que no debe seguir usando la lógica, el raciocinio y su capacidad intelectual, ahora aplicada con una mente renovada, a todas y cada una de las cosas de su vida cotidiana, incluyendo el discernimiento de la Palabra de Dios. La Biblia enseña al creyente a llenarse del Santo Espíritu de Dios para poder comprender las Sagradas Escrituras, pero nunca jamás le dice que renuncie a la inteligencia, a la lógica o a la razón, las cuales son capacidades que Dios ha dado al hombre y que le diferencian de los animales.

(2) El escritor también cita el texto de Isaías 55:8-9, que en primera instancia se dirige al pueblo de Israel a quien Dios invita al arrepentimiento (ver Isaías 55:6-7) y por eso les dice “vuestros pensamientos no son mis pensamientos” y “vuestros caminos no son mis caminos”, precisamente porque ellos no estaban en sintonía con Dios. El Señor también les muestra que su conocimiento es mucho más alto que el de los hombres (de hecho Dios es omnisciente) pero nunca expresa en ese texto que eso se los está diciendo para que sepan que la trinidad no se puede entender ¿Por qué asumir lo que la Biblia no dice para justificar una enseñanza extrabíblica como la trinidad?

Dado que Dios es un Ser infinito, ningún intelecto creado, por dotado que esté, puede alcanzar sus profundidades. La Biblia misma afirma la inhabilidad del ser humano para comprender totalmente a Dios. Por ejemplo, cuando David habló de la omnisciencia y de la omnipresencia de Dios, afirmó: “Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Alto es, no lo puedo comprender” (Salmo 139:6). Es cierto que nosotros no podemos entender todo lo que compete o pertenece a Dios, porque hay cosas que el Padre puso en su sola potestad (Hechos 1:7) y sólo él las sabe y las entiende. Sin embargo, Dios dejó al hombre su Santa Palabra, por medio de la cual podemos conocer lo que él ha querido revelarnos. Así, hay cosas que Dios no nos ha revelado y por lo tanto pertenecen solo a él, pero las cosas reveladas son para nosotros (Deuteronomio 32:32). Ahora conocemos en parte y en parte profetizamos (1. Corintios 13:9). En esa Santa Palabra él nos ha revelado que él es Dios uno y único, pero nada nos ha dicho acerca de que él sea una trinidad para que nosotros asumamos eso y luego salgamos con el cuento de que es un misterio incomprensible, o citemos los textos en los cuales se dice que hay cosas de Dios que no podemos comprender, para afirmar que la trinidad no se puede entender.

Es cierto que todo el conocimiento de Dios está más allá de la lógica y de la inteligencia de los hombres, pero Dios no es ilógico ni está en contra de la verdadera lógica. Dios mismo nos ha invitado a hacer uso de la inteligencia que nos ha dado y que nos diferencia de los animales, pues así está declarado en el principal mandamiento de la fe cristiana.

“Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.” (Marcos 12:29-30)

El que no quiera usar la mente que no la use, el que no quiera usar la lógica que no la use. Pero el que quiera hacer caso a la Palabra de Dios debe obedecer lo que ella enseña, debe hacer uso de la inteligencia que Dios le dio para estudiar su Palabra, debe analizar, debe confrontar, debe escudriñar, debe esforzarse por entender lo que dice el texto bíblico sin asumir nada más, y debe tomar decisiones que lo conduzcan a su crecimiento espiritual. Debe usar una mente renovada por el Espíritu Santo. La fe cristiana es una fe lógica, coherente, racional e inteligente. La fe cristiana es una fe sensata; es una fe que guarda relación con la realidad.

La Palabra de Dios exhorta a todos los hombres (sea que se hayan entregado o no a Cristo) a que usen su mente al investigar la verdad de Dios contenida en la Biblia. No es casualidad que el más grande mandamiento de la fe cristiana (en el que se profesa la verdadera fe monoteísta) nos invite a usar la mente; mientras que la ilógica, irracional e incoherente enseñanza trinitaria, en contravía a la doctrina bíblica, quiere hacernos creer que se debe prescindir de la lógica y de la razón para aceptar sus declaraciones extrabíblicas para de esa forma recibir “la revelación” de Dios. Nosotros no podemos despojarnos de nuestro cerebro para aceptar dogmas absurdos inventados por los hombres. La inteligencia es algo característico de las criaturas pensantes hechas a la imagen y semejanza del creador. La Biblia nos invita a hacer uso de la inteligencia en muchas ocasiones. Veamos algunos ejemplos:

"No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti." (Salmo 32:8)

“Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Más alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová (Isaías 9:23-24)

“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32)

“Como a sensatos os hablo, juzgad vosotros lo que digo” (1.Corintios 10:15).

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” (Efesios 4:22-23)

“Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.” (Filipenses 1:9-11)

Todos estos versículos anteriormente citados, derrumban el argumento trinitario que nos invita a renunciar a la razón, a fin de dejar el camino listo para que aceptemos sus enseñanzas extrabíblicas. Los pentecostales apostólicos defendemos el uso de la razón al examinar la Biblia; sin embargo, los trinitarios nos acusan por eso. Veamos una cita de un escritor trinitario.

“Hay muchas personas que rechazan todo lo que no pueden entender o explicar. Echan a un lado cualquier cosa que no tenga sentido para ellos, o que no le parece razonable. Aplicando este principio a un Dios excelso (para quien nada es imposible), concluyen que es imposible que Él pueda ser tres y seguir siendo Uno.
Niegan la Trinidad en base a que no tiene sentido para ellos. Estas personas olvidan que toda su vida está rodeada de misterios que ellos no entienden. Fallan en considerar que cualquier explicación real y mas aun que cualquier fenómeno en la naturaleza yace escondido en oscuridad, más allá de su comprensión.
A pesar de los grandes adelantos de la ciencia en los últimos 500 años aún no tenemos la respuesta a la mayoría de las interrogantes que el Todopoderoso le hizo a Job: ¿Has mandado tú a la mañana en tus días? ¿Has mostrado al alba su lugar? ¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades, O desatarás las ligaduras de Orión? ¿Sacarás tú a su tiempo las constelaciones de los cielos, O guiarás a la Osa Mayor con sus hijos? ¿Supiste tú las ordenanzas de los cielos?
¿Dispondrás tú de su potestad en la tierra? ¿Diste tú al caballo la fuerza? ¿Vestiste tú su cuello de crines ondulantes? ¿Vuela el gavilán por tu sabiduría, y extiende hacia el sur sus alas? ¿Se remonta el águila por tu mandamiento, Y pone en alto su nido? (Citas Job 38 y 39)” [5]

Dicho escritor hace uso de unos versículos del libro de Job en los que se explica que el conocimiento de Dios es demasiado alto y sublime y que por lo tanto hay cosas que no podemos entender (cosa en la cual estamos de acuerdo), pero comete el error de añadir a ese texto algo que este no dice, y es que esa es la razón por la cual no podemos entender la trinidad, pero que sin embargo debemos aceptarla. El caso es que ningún texto bíblico afirma que debido a que el conocimiento pleno de Dios es inaccesible para el hombre, entonces debemos aceptar que él es una trinidad. No debemos usar cosas verdaderas y añadirles mentiras para justificar un error. Prediquemos la verdad como es, sin añadirle, para no caer en el error de pensar más allá de lo que está escrito (1. Corintios 4:6). Más que negar la trinidad porque es una cosa ilógica y sin sentido, nosotros la negamos porque es una doctrina ajena a las Sagradas Escrituras.

La Biblia presenta asuntos que son ilógicos para el hombre natural pero no para el hombre espiritual. Por ejemplo, la Biblia enseña que María quedó embarazada siendo virgen (Mateo 1:18, Lucas 1:34), que cinco mil personas fueron alimentadas por la multiplicación de cinco panes y dos peces (Lucas 9:13-17), y que un hombre que llevaba cuatro días de muerto fue resucitado (Juan 11:38-44). La multitud de hechos milagrosos registrados en las Santas Escrituras nos enseñan de una manera lógica y coherente que nada hay imposible para Dios (Lucas 1:34, Mateo 19:26). La Biblia acentúa tan fuertemente la Unicidad de Dios, que ha declarado sin reparos que él es uno, pero nunca nos enseña que haya un misterio de pluralidad en la Deidad para que uno llegue a esas conclusiones.

La misma trinidad está puesta en grandes aprietos cuando declara que su enseñanza es un misterio incomprensible. Un escritor trinitario ha advertido ese problema engorroso y por eso le recomienda lo siguiente a los demás trinitarios:

“Evitemos decir que la Trinidad es un misterio. Recomiendo no decir que la Trinidad es una doctrina tan profunda o misteriosa que debe ser aceptada por fe, o en su defecto, el ya conocido: "La Biblia dice que hay cosas que no podemos entender." Yo evito decir estas cosas. Creo, además, que son excusas para aquellos que no quieren profundizar o estudiar más. En lugar de ello, yo digo que si bien la doctrina no puede ser entendida completamente o puesta en un pizarrón y dejar satisfecho a todo el mundo, existe clara evidencia en la Biblia para la doctrina de la Trinidad. El margen entre ambas verdades, lo lleno desarrollando la doctrina de la incomprensibilidad total de la naturaleza de Dios, la cual es bíblica. Pero la doctrina de la incomprensibilidad de Dios no puede servir de pretexto para decir que no podemos definir o describir razonablemente la doctrina de la Trinidad.” [6]

Sin embargo la recomendación de este hombre tiene varios problemas, ya que (1) Por más que este hombre desee que no pase, los trinitarios van a seguir utilizando el viejo argumento del misterio incomprensible para seguir inyectando esa falsedad a muchas más personas, que si hicieran uso de su inteligencia jamás la aceptarían, (2) es falso que en la Biblia exista clara evidencia para la enseñanza de la trinidad, pues nada de lo que enseña dicho dogma está presente en la Escritura y sus enseñanzas son simples invenciones humanas que mezclan verdad con mentira, y (3) es falso que se pueda definir o describir razonablemente una doctrina que está llena de errores y contradicciones, donde su mayor contradicción es que hay tres que siendo tres no son tres sino uno.

Para concluir, afirmamos que la doctrina de la incomprensibilidad de Dios es bíblica y precisamente nos enseña que no podemos comprender plenamente todo lo relacionado con el Dios único. Sin embargo, como hemos dicho, esa doctrina no sirve de base para justificar lo que la Biblia nunca dice, y es que no podemos comprender plenamente al dios trino.


Referencias:

[1] Conferencia Episcopal Argentina. Artículo: “Navega Mar Adentro. Capítulo 3. El Contenido de Nuestra Evangelización”
http://www.cea.org.ar/09-Navega/navega_mar_adentro_04.htm 
[2] El Baúl del Tesoro Católico. Artículo: “La Santa Trinidad en la Sagrada Escritura”
http://home.inreach.com/bstanley/sholy.htm
[3] Sergio Ibañez. Artículo: “Doctrinas Bautistas. La Doctrina de Dios”.
http://www.fbinstitute.com/Espanol/systematic_theology/doc-Dios.htm
[4] Ministerio Vida Eterna, Inc. Artículo “La Doctrina de la Trinidad de Dios”.
http://www.vidaeterna.org/esp/estudios/trinidad.htm
[5] Arnold Fruchtenbaum. Artículo “HaSheeloosh HaKadosh: La Santa Trinidad”. Traducido por Ana E. Ríos. Congregation Shema Yisrael
http://www.shema.com/spanish/spanish-013.php
[6] Pablo Santomauro. Artículo “Cosas que Debemos Evitar cuando Defendemos la Trinidad”
http://institutointerglobal.cristiandad.net/ig/file.php/117/COSAS_A_EVITAR.htm