martes, 31 de mayo de 2011

Isaías 9:6 nos Enseña que Jesús es Dios el Padre

Por Julio César Clavijo Sierra

Uno de los textos bíblicos que mejor expresa la Unicidad de Dios, es el texto de Isaías 9:6, porque proféticamente se refiere a la manifestación futura del Padre Eterno en la forma de un ser humano verdadero. Isaías se refiere a la manifestación del Padre en carne, como un niño nacido o un hijo dado a favor de la humanidad. Emmanuel, es el mismo Padre con nosotros, Dios mismo viniendo y salvando, o Dios mismo puesto a favor de la humanidad (Isaías 7:14, Mateo 1:23). Isaías 9:6 dice que Jesús es un niño que es nacido, pero que también es el Dios fuerte. Ese solo texto del profeta Isaías llama a Jesús, Hijo; pero también Padre Eterno. No son términos contradictorios sino complementarios, revelando el propósito eterno que Dios tuvo de manifestarse en carne, según se había propuesto consigo mismo, en el designio de su propia voluntad, antes de la fundación del mundo (Efesios 1:1-19).

La Biblia enseña que Jesús es verdaderamente el Padre (el Dios único según 1. Corintios 8:6), y que Jesús llegó a ser verdaderamente el Hijo de Dios (el hombre puro y perfecto) cuando se manifestó en carne (Efesios 4:13). Dios se manifestó en carne como el Hijo, para darnos ejemplo en todo y para que siguiéramos sus pisadas, a fin de que la humanidad de Cristo fuera nuestro modelo a seguir (Juan 13:15, 1. Pedro 2:21). La Biblia enseña contundentemente que Hijo de Dios se refiere a la humanidad de Jesús, pues el ángel Gabriel le dijo a María que el santo ser que nacería (el niño que nacería) sería llamado Hijo de Dios (Lucas 1:35). Con su manifestación en carne, Dios se manifestó como un hombre verdadero, sin dejar de ser el Dios que siempre ha sido. Dios no se transmutó en un hombre, pero sí se manifestó o se dio a conocer en medio de nosotros por su manifestación en carne (Juan 1:18). Jesús es Dios el Padre por naturaleza y sólo llegó a ser Hijo cuando se manifestó en carne (Gálatas 4:4). Así, Jesús se manifestó simultáneamente como Dios y como hombre, como Padre y como Hijo, pues el Dios único fue manifestado en carne. Padre no es igual que Hijo, pues Padre es una referencia a Jesús como el único Dios Creador y Originador de todo cuanto existe, pero Hijo se refiere a la humanidad pura y perfecta de Jesús.

Lamentablemente, ideas religiosas tradicionales pero no bíblicas, han torcido la Escritura para sostener que Jesús es únicamente el Hijo de Dios, pero que Él no es el Padre Eterno. Por ejemplo, la herejía de la Trinidad (que es una herejía que se introdujo en el cristianismo en el S. III y que actualmente es seguida por la mayoría de los que catalogan como cristianos), ha dicho que Jesús no es el Padre, sino que Él fue siempre desde la Eternidad un eterno acompañante del Padre, siendo tan Dios como el mismo Padre y estando cara a cara desde siempre con Él. Así, la herejía trinitaria ha enseñado la fantasía de un “Hijo eterno”, torciendo por completo la Escritura que nos habla más bien del Hijo engendrado (Salmo 2:7, Mateo 1:20, Hebreos 1:5), ya que el niño sólo empezó a existir cuando fue engendrado por el Espíritu Santo en la virgen María. “La falsa enseñanza de un Hijo eternamente engendrado es algo absolutamente contradictorio, pues las palabras generación y eternidad son diametralmente opuestas y mutuamente excluyentes. Decir que el Hijo fue generado en la eternidad es un absurdo, y la frase “Hijo eterno” es antibíblica. El término Hijo, lleva intrínseca la idea de un principio, y la idea de generación en el Padre, indica que el Hijo no pudo llegar a ser sin que antes existiera el Padre. Así, combinar Hijo con eternidad es simplemente una necedad”[1]

Similar a todas las sectas, los trinitarios reinterpretan la Biblia basados en un escrito extrabíblico conocido como el Credo de Atanasio, al cual llaman Credo o Símbolo Apostólico, al que consideran más claro que la misma Biblia. Realmente no hay diferencia entre esa forma de proceder trinitaria (ya sea católica o protestante), con la de otras sectas como los mormones o los llamados testigos de Jehová, que recurren a sus escritos extrabíblicos para adulterar la Escritura. Por ejemplo, el escritor trinitario Pablo Santomauro, afirma que el Credo de Atanasio establece “correctamente la posición bíblica y trinitaria”[2] ya que en su opinión, en la Biblia la doctrina sobre Dios “no aparece totalmente formada”[3] sino “en la etapa de su infancia”[4] o en “forma embrionaria”[5], mientras que “La formulación de la doctrina de la Trinidad es la flor que se abrió del capullo que se encuentra en la Biblia”[6] y por eso su conclusión es que “Las Formulaciones post-bíblicas de la Trinidad deben ser apreciadas como parte de la progresión histórica de la doctrina que fue revelada originalmente en el Nuevo Testamento.”[7] Contrarias a esas pretensiones, la Escritura nos amonesta diciendo: “Toda Palabra de Dios es limpia; Él es escudo a los que en Él esperan. No añadas a sus Palabras para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso” (Proverbios 30:5-6).

Así, procurando dar más honor al Credo de Atanasio que a la Biblia misma, Pablo Santomauro ha escrito que “Isaías 9:6 no apoya la idea modalista de que Jesús es el Padre”[8], ya que según su pensamiento, “Jesús, el niño que nacería en Belén… existió antes de su encarnación y era nada menos que el Hijo de Dios ya en la eternidad, eterno en sí mismo y no porque era el Padre como dicen los unicitarios.”[9] Examinado el por qué ha llegado a esa conclusión que contradice por completo la verdad de la Escritura, nos damos cuenta que su fuente de pensamiento, es esa porción del Credo de Atanasio que dice: “…eterno el Padre, eterno el Hijo, eterno (también) el Espíritu Santo. Y, sin embargo, no son tres eternos, sino un solo eterno…”[10] En esa porción, el Credo de Atanasio expone el mito contradictorio de los tres eternos, que finalmente son un solo eterno.

Sin embargo, “La Santa Escritura, siempre habla del Dios Eterno (Génesis 21:33, Isaías 40:28, Romanos 16:26)… pero nunca expresa que haya tres personas que gocen de esos atributos… La fantasía trinitaria no tiene sentido ya que la única vez que en la Biblia aparece el término Padre Eterno, este se aplica al Señor Jesús (Isaías 9:6), porque Jesús es el Padre Eterno que fue manifestado como un Hijo cuando llegó el tiempo preciso para que se cumplieran las profecías antiguas, que enseñaban que Dios mismo vendría a salvar y que cuando Él se manifestara en forma de Hijo, en forma de hombre, en forma de siervo, Él nos revelaría su gran nombre salvador (Isaías 35:4, 52:6, 53:22). El término Espíritu Eterno que aparece en Hebreos 9:14, sólo nos enseña que la naturaleza divina de Cristo fue la que le ayudó a superar la flaqueza de su naturaleza humana, y por eso Él obtuvo la fortaleza para ofrecerse como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. La Biblia también habla del Rey Eterno (Jeremías 10:10), y no por eso a ninguno se le ocurriría la tontería de pensar que esa es una referencia a una nueva persona eterna.”[11] “No hay ningún Hijo Eterno, pero Aquel que se manifestó como el Hijo es el único Dios Eterno (Isaías 40:1-5, Miqueas 5:2, Zacarías 9:9).”[12]

En su desesperación por buscar algún sustento para el mito trinitario del “Hijo eterno”, el sr. Santomauro dice que en los idiomas hebreo y árabe, el que posee algo es considerado padre de ese algo. Así por ejemplo, “Abi-albón” - “padre de la fuerza” (2 S. 23:31), significa “fuerte”. “Abiasaf” - “padre de la reunión” (Ex. 6:24), significa “reunidor”. “Abigail” - “padre de la exultación o jubileo” (1 Cr. 2:16), significa “exultante” o “jubiloso”. Por lo cual dice él, “Siguiendo esta veta, “Padre de la Eternidad” sólo puede significar “Eterno”.[13] Esta conclusión no trae ningún problema para los Pentecostales del Nombre de Jesús, pues si Padre de la Eternidad significa eterno, esa declaración lo que hace es ratificar por completo la Unicidad de Dios. La Biblia dice que el único Eterno es Dios (Génesis 21:33, Isaías 40:28, Romanos 16:26) y el apóstol Pablo dijo que para nosotros “solo hay un Dios, el Padre del cual proceden todas las cosas” (1. Corintios 8:6). Jesús posee la eternidad, por lo tanto Jesús es el Padre Eterno.

Asimismo, Santomauro nos dice que “Ab” [o padre] “también puede significar “proveedor de eternidad”. Una de las definiciones que el Lexicon de Strong nos da de la palabra “ab” (padre) es: “el originador o modelo de una clase, profesión o arte; el productor o generador (en sentido figurado)”.[14] Recordemos que el apóstol Pablo nos dice que todas las cosas proceden del único Dios y Padre (1. Corintios 8:6), por lo cual si Padre Eterno, significa Originador de todo, es porque Jesús es el Padre.

Pablo Santomauro escribe: “Teniendo presente lo anterior, podemos decir que el niño que será nacido es: 1) Eterno en el sentido de que ha existido desde la eternidad o “en la eternidad”. Isaías 57:15 dice que Dios habita en la eternidad y la palabra usada para eternidad es la misma que en Isaías 9:6.”[15] Por supuesto, ha existido desde siempre en la eternidad, porque Jesús es el Padre. Pero como niño o como Hijo, sólo existió desde que fue engendrado en la virgen María. La Biblia habla del Hijo engendrado pero no de un tal “hijo eterno”.

Santomauro dice que el niño nacido es: “2) El Creador de las edades, los siglos o el tiempo.”[16] Amén, y eso sólo es verdad, porque Jesús es el Padre, es decir el Creador de todo. El Único Dios es el Padre de toda la creación, Padre del único Hijo engendrado, y Padre de los creyentes nacidos de nuevo. (Vea Deuteronomio 32:6; Malaquías 2:10; Gálatas 4:6; Hebreos 1:5; 12:9).

También nos dice que es “3) El autor (fuente, originador) de vida eterna. Este sería el significado más viable de “Padre eterno”. Por consiguiente, Isaías 9:6 profetiza que el niño que nacerá es: a. de la misma naturaleza ontológica de Dios Padre (eterno). b. digno de recibir los mismos nombres adjetivados del Padre. c. el que realizará la obra redentora (da vida eterna).”[17] Todas estas declaraciones, no hacen más que ratificar la Unicidad de Dios, pero no sustentan el mito trinitario del “Hijo Eterno”. Jesús es Eterno, porque Él es el único Dios y Padre. Jesús es el Padre, porque Él es el Creador y Originador de todo. Jesús da vida Eterna, porque estaba profetizado que Dios mismo (y no otro) vendría a salvar (Isaías 35:4). Jesús es digno de recibir todos los nombres adjetivados del Padre, porque Él es Jehová el Padre.[18]

“La Escritura presenta otras declaraciones que nos enseñan que Jesús es el Padre. Por ejemplo, Jesús prometió que no nos dejaría huérfanos sino que vendría a nosotros (Juan 14:18) no en carne, sino en Espíritu (Juan 14:17) para estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mateo 28:20). Asimismo, Jesús prometió ser el Padre de todos los vencedores (Apocalipsis 21:7).”[19]

“Felipe le dijo: Señor muéstranos al Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos al Padre?” (Juan 14:8-9)


Referencias

[1] Julio César Clavijo Sierra. “La Trinidad: Un Dogma de Errores y Contradicciones”. Pág 9. Megapágina Pentecostales del Nombre de Jesucristo.
[2] Pablo Santomauro. “Contestando Argumentos de los Pentecostales Unicitarios contra la Doctrina de la Trinidad, Parte 2”
Nota: Para ver una refutación completa de esa serie de artículos, lea el libro titulado “La Trinidad un dogma de Errores y Contradicciones”, escrito por Julio César Clavijo Sierra, cuyo enlace es: http://www.pentecostalesdelnombre.com/trini.pdf
[3] Pablo Santomauro. “La Deshonestidad Intelectual de los Pentecostales Unicitarios”
Nota: Para ver una refutación a ese artículo, lea el artículo titulado “La Honestidad Intelectual de los Pentecostales del Nombre de Jesús”, escrito por Julio César Clavijo Sierra, cuyo enlace es:
[4] Ídem
[5] Ídem
[6] Ídem
[7] Ídem
[8] Pablo Santomauro. “¿Acaso Isaías 9:6 enseña que Jesús es el Padre?”.
[9] Ídem
[10] El Credo de San Atanasio.
[11] Julio César Clavijo Sierra. Los Errores del Credo de Atanasio.
[12] Julio César Clavijo Sierra. “La Trinidad: Un Dogma de Errores y Contradicciones”. Págs 7-8. Megapágina Pentecostales del Nombre de Jesucristo.
[13] Pablo Santomauro. “¿Acaso Isaías 9:6 enseña que Jesús es el Padre?”.
[14] Ídem
[15] Ídem
[16] Ídem
[17] Ídem
[18] Para mayor información, buscar el artículo titulado: “Jesús es Jehová el Padre”, escrito por Julio César Clavijo Sierra
[19] Julio César Clavijo Sierra. “Jesús es el Padre Eterno”