domingo, 26 de junio de 2011

Los Dones Vocales en el Culto Público - Comentarios a 1. Corintios 14


Por David K. Bernard, © Todos los derechos reservados.
Tomado del Libro Los Dones Espirituales, capítulo 14, págs 207-228


Después de presentar los dones espirituales y de enseñar la importancia de la unidad y del amor en el ejercicio de ellos, I Corintios nos instruye en cuanto a su uso correcto en el culto público. Nos provee pautas para eliminar la confusión y establecer orden para el propósito de los dones espirituales —para glorificar a Cristo y para edificar a Su cuerpo— pueda ser cumplido. El capítulo 14 de I Corintios habla particularmente acerca de los dones del hablar —lenguas, interpretación de lenguas y profecía— porque ellos tienen la potencialidad de ser usados mal en un culto.

Algunos comentaristas niegan los dones espirituales hoy, y para reforzar su argumento ellos enfatizan algunos de los comentarios en el capítulo 14 de 1 Corintios en relación a la reglamentación de los dones vocales. Tristemente, los que no tienen experiencia espiritual en estos asuntos no son calificados para hacer comentarios. 1 Corintios 2:12-14 explica, "Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente." Solo los que están llenos del Espíritu tendrán la capacidad de comprender y saber usar correctamente los dones espirituales.

Dios inspiró al apóstol Pablo para escribir los capítulos 12-14 de I Corintios para corregir algunos abusos en la iglesia de Corinto. Los creyentes allí ejercían celosa pero inmaduramente los dones espirituales sin pensar en el propósito por lo cual Dios los había dado. El resultado era el caos y la confusión en lugar de la edificación. La intención de la corrección de Pablo no era el disminuir los dones espirituales sino el acrecentar su uso e intensificar su eficacia. La solución al abuso no es el desuso sino el uso correcto. El capítulo 14 de I Corintios habla solamente acerca de los que ejercen o quieren ejercer los dones espirituales sobrenaturales.

Lejos de minimizar los dones espirituales, I Corintios fuertemente anima a su uso continuo en una manera correcta, como enseñan las siguientes declaraciones:

"Así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros, de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo" (1 Corintios 1:6-7).

"Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente" (I Corintios 12:31).

"Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis" (I Corintios 14:1).

"Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación" (I Corintios 14:5).

"Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia" (1 Corintios 14:12).

"Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros" (I Corintios 14:18).

"¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación" (I Corintios 14:26).

"Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas" (1 Corintios 14:39).


LA PROFECÍA Y LAS LENGUAS EN EL CULTO PÚBLICO (I CORINTIOS 14:1-14)

Este pasaje nos manda procurar los dones espirituales y entonces explica el valor relativo de los tres dones vocales en el culto público.

"Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis" (I Corintios 14:1).

La primera mitad de la oración pone a los dos capítulos anteriores en perspectiva: debemos seguir primeramente el amor, y habiendo hecho eso debemos procurar los dones espirituales. Entonces la escritura nos dice que la profecía es especialmente deseable en cultos públicos.

"Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios. Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación. El que habla en lengua extraña, así mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica  a la iglesia. Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en ano ser que las interprete para, que la iglesia reciba edificación" (1 Corintios 142-5).

Los versículos 2 al 5 hacen un contraste entre la profecía y las lenguas, explicando que la profecía es más beneficiosa en los cultos públicos que las lenguas, a menos que haya interpretación para las lenguas. Una persona que habla en lenguas habla a Dios, mientras una persona que profetiza habla a otras personas. El hablar en lenguas beneficia solamente al que habla, mientras la profecía beneficia a la congregación entera. Entonces, entre un grupo, la profecía es más valiosa que las lenguas solas. Sin embargo, si el hablar en lenguas es acompañado por la interpretación, entonces tiene el mismo valor que la profecía.

Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablare con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina? Ciertamente las cosas inanimadas que producen sonidos, como la flauta o la cítara, si no dieren distinción de roces, ¿cómo se sabrá lo que se toca con la flauta o con la cítara? Y si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla? Así también vosotros, si por la lengua no diereis palabra bien comprensible, ¿cómo se entenderá lo que decís? Porque hablaréis al aire. Tantas clases de idiomas hay, seguramente, en el mundo, y ninguno de ellos carece de significado.  Pero si yo ignoro el valor de las palabras, seré como extranjero para el que habla, y el que /tabla será como extranjero para mí" ( I Corintios 14:6-11).

Estos versículos proveen ejemplos de la superioridad de un mensaje compresible. Un flautista y un arpista deben tocar notas distintas para crear una canción, y un trompetero militar tiene que tocar notas distintas dando órdenes para la batalla. De igual modo que la corneta, cuando alguien habla a la congregación debe usar palabras entendibles para comunicarse, o sino es como un extranjero.

Estas declaraciones son veraces, tanto para el don sobrenatural de la profecía como para la profecía en el sentido general de todos los mensajes ungidos incluyendo la predicación. Versículo 6 usa cuatro palabras para describir un mensaje en un idioma conocido. No son mutuamente exclusivas, pero juntas cubren todo tipo del hablar espiritual en la iglesia, sea revelado directamente por Dios ("revelación") o adquirido por medio del estudio de la palabra de Dios ("ciencia").

"Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia" (I Corintios 14:12).

Esta oración enuncia el principio de procurar el mayor bien para la iglesia. Si realmente queremos ser espirituales, debemos pensar de las necesidades de otros. Debemos ser sobresalientes en el ministerio al cuerpo.

Claramente este pasaje no describe a alguien recibiendo el Espíritu Santo u orando individualmente. Se refiere a la adoración unida. Aparentemente, los creyentes corintios eran tan celosos para los dones espirituales que cuando se reunían el hablar en lenguas dominaba su adoración unida. Sin embargo, tenían muchas otras oportunidades de hablar en lenguas para edificación personal. Deberían usar su tiempo valioso en las reuniones haciendo algo que podría edificar al cuerpo.

"Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla. Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto” (I Corintios 14:13-14).

Estos versículos hablan del uso práctico en relación a las lenguas en un culto público: si Dios se mueve en un individuo para hablar al grupo en lenguas, entonces aquella persona debe orar para que Dios le dé la interpretación. En esta manera será capaz de bendecir a todos en lugar de solamente a él mismo.

ALGUNAS CONCLUSIONES EN RELACIÓN AL USO DE LOS DONES VOCALES EN EL CULTO PÚBLICO (I CORINTIOS 14:15-25)

"¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento" (I Corintios 14:15).

Aquí tenemos la conclusión para el uso personal de las lenguas: Es valioso orar y cantar en lenguas, y es valioso orar y cantar en el idioma propio. Ambas manifestaciones son importantes; ninguna debe ser menospreciada o desacreditada. La implicación es que cada una tiene su propio tiempo y su propio lugar.

“Porque si bendices sólo con el espíritu, el que ocupa, lugar de simple oyente, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias? pues no sabe lo que has dicho. Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado. Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida" (I Corintios 14:16-19).

Estos versículos elaboran aun más sobre la distinción entre los usos públicos y privados de las lenguas, reiterando el pensamiento de los versículos 1-14. Si alguien es llamado a orar una oración representativa, es mejor que ore en el idioma común para que todos puedan tener una evaluación bien fundada sobre la oración ofrecida a favor de ellos (versículos 16 y 17). Las lenguas son muy valiosas para la devoción personal; de hecho, nadie superó a Pablo en ese aspecto (versículo 18). Sin embargo, "en la iglesia" —en reuniones de creyentes— unas cuantas palabras compresibles son más valiosas que muchas palabras no conocidas (versículo 19).

Los versículos 15 y 16 y los versículos 18 y 19 son paralelos. Tanto el versículo 15 y como el versículo 18 proclaman el valor de las lenguas en devoción privada. Por otro lado, el versículo 16 tanto como el versículo 19 ilustran la superioridad del uso de palabras comprensibles en cultos públicos.

"Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar" (1 Corintios 14:20).

Alguien que no comprende estos principios es espiritualmente inmaduro. Debemos ser como niños en relación a la maldad —tal como para el odio, la mala voluntad, y la venganza— pero en la comprensión espiritual debemos ser maduros. (Véase Romanos 16:19.)

“Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes. Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar; y todos hablan en lenguas y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?” (I Corintios 14:22-23).

Para explicar aun más el propósito de las lenguas, el versículo 21 cita Isaías 28:11-12, y el versículo 22 revela que este pasaje del Antiguo Testamento es un tipo o una sombra profética preliminar del hablar en lenguas en la iglesia neotestamentaria. Específicamente, un mensaje público en lenguas es una señal a la gente faltos de fe, sean inconversos o cristianos que tienen preguntas, desánimo, o duda. Aunque ellos pueden fácilmente descontar o ignorar un mensaje en su propio idioma, el mensaje milagroso los confronta con lo sobrenatural. Ellos tienen que decir: ¿Este mensaje es falso?, o ¿Es un milagro de Dios? Si es un milagro de Dios, ¿Qué quiere Dios que yo haga? El mensaje en lenguas capta la atención del incrédulo para que él considere más seriamente la interpretación que va a seguir.

Un estudiante universitario cuya especialidad de estudio era la economía visitaba nuestra iglesia en Austin en diferentes ocasiones. El conoció a un contador público en nuestra iglesia y desarrollo un gran respeto por su profesionalismo y espiritualidad. En un culto dominical el contador público dio un mensaje en lenguas, que fue interpretado. Aunque el estudiante había sido un tanto escéptico, este milagro le persuadió que el hablar en lenguas era real. Era una señal convincente para un incrédulo.

Por el otro lado, la profecía principalmente beneficia a los creyentes —los que son salvos o que por lo menos reconocen lo sobrenatural—. Ellos no necesitan la operación del don de lenguas para convencerlos a creer en lo milagroso y escuchar el mensaje de Dios, aunque la operación del don de lenguas siempre puede servir como ánimo y confirmación.

"Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo Lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos? Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros” (I Corintios 14:23-25).

Los versículos 23 al 25 hacen la relación directa a los cultos públicos —cuando "la iglesia entera se reúne en un lugar.—" Las lenguas sin una interpretación no benefician al inconverso o a la persona no instruida en cuanto a los dones que asiste al culto. Si todos hablan en lenguas personales y devocionales todo el tiempo en un culto público, el inconverso que está presente no aprende nada, sino que piensa que todos están locos. Pero una predicación, un testimonio, o el don de la profecía en el idioma conocido convencerá al incrédulo, revelará los secretos de su corazón, y le guiará al arrepentimiento y a la adoración. Aquí vemos la importancia de usar los dones espirituales para bendecir a otros y especialmente para alcanzar a los perdidos.

A primera vista los versículos 23 al 25 pueden parecer contradecir el versículo 22, pero no lo hacen. El versículo 22 habla del valor de la señal de un mensaje público en lenguas que es seguido por una interpretación. El mensaje en lenguas capta la atención del incrédulo, transformándole en uno que cree en el mover de Dios. Entonces la interpretación le instruye. En este sentido la interpretación es equivalente a la profecía. Los dos son beneficiosos para la gente que asiste a la iglesia como incrédulos, pero quienes abren sus corazones y sus mentes en fe debido a la manifestación del Espíritu.

Los versículos 23 al 25 contrastan las lenguas privadas y devocionales con la profecía, mostrando que aquellas lenguas no tienen valor cuando dominan a un culto público, pero la profecía si es de valor. El versículo 22 explica el propósito valido de las lenguas —funcionando como una señal a los incrédulos—cuando se usan correctamente en un culto, mientras el versículo 23 explica el impedimento de las lenguas —confundiendo a los incrédulos— cuando no son usadas correctamente.


UNAS PAUTAS PARA EL ORDEN EN EL CULTO PÚBLICO (I CORINTIOS 14:26-40)


"¿Qué hoy, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación tiene interpretación. Hágase todo para edificación" (I Corintios 14:26).

Un típico culto neotestamentario puede incluir himnos de alabanza, enseñanzas, lenguas, revelaciones (mensajes proféticos), e interpretaciones. Los que minimizan o se oponen a las lenguas el día de hoy ignoran este patrón de un culto. Sus cultos nunca contienen algunos de estos elementos, entonces se ve claramente que su entendimiento y sus experiencias son imperfectas. Este versículo argumenta a favor del uso de los dones del Espíritu en los cultos, siempre que se ejerzan por el propósito correcto: la edificación del cuerpo.

"Si habla  alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y, uno interprete. Y si no hay intérprete, calle en la iglesia., y hable para sí mismo y para Dios. Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. Y   si algo le fuere revelado a otro que estuviere, sentado, calle el primero. Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean  exhortados" (1 Corintios 14:27-31).

Aquí encontramos unas pautas prácticas para los cultos en la iglesia para asegurar que los dones espirituales vocales se ejerzan para la edificación de toda la congregación:

1. En un culto, permita dos o máximo tres mensajes en lenguas (hablando a toda la congregación). (Versículo 27). Aunque el hablar en lenguas es una notable señal para el incrédulo, tres mensajes son ade¬cuados para demostrar el poder milagroso de Dios y para establecer la señal. Más mensajes añaden poco de valor y pueden llegar a ser una distracción.

2. Después de un mensaje en lenguas, espere una interpretación (versículo 27). Por otro lado, la lengua no beneficia a la congregación.

3. Si no sigue una interpretación, la persona que habla debe callarse (versículo 28). No debe seguir hablando a la congregación en lenguas porque no les está beneficiando, pero puede seguir orando en lenguas en voz baja, para su propio beneficio.

4. En una reunión, permita que haya dos o máximo tres profecías públicas (mensajes sobrenaturales en el idioma conocido para la congregación entera) (versículo 29). Este número es suficiente para comunicar el mensaje de Dios para dicha ocasión.

5. Los oyentes deben evaluar todos los mensajes proféticos (versículo 30). Aunque Dios es infalible, ningún ser humano lo es. Entonces, cualquier mensaje de un ser humano puede ser total o parcialmente erróneo. Como se habló en el capítulo trece, cada oyente tiene la responsabilidad de discernir si una profecía es de Dios y, si es, cómo afecta su vida. En este contexto, juzgar no quiere decir buscar error, condenar, u objecionar públicamente. Significa simplemente evaluar la validez y la relevancia del mensaje.

Si la persona que habla y el oyente son llenos de y motivados por el Espíritu Santo, el Espíritu que mora dentro del oyente verificará que él sí ha recibido un mensaje del Señor. Si no hay tal verificación, el oyente debe preguntarse si ha sido sensible al Espíritu y si él ha sentido lo que los demás en la iglesia han sentido. Las siguientes declaraciones bíblicas, aunque en contextos un poco diferentes ilustran el principio que un creyente maduro debe poder discernir la obra del Espíritu: "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios" (Romanos 8:16). "Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido. . . En cambio el espiritual juzga todas las cosas" (I Corintios 2:12,15). "El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias" (Apocalipsis 2:7).

Como se habló en el capítulo 3, la norma autoritativa por la cual juzgamos todas las cosas, incluyendo las profecías, es la Biblia. El discernimiento espiritual es algo subjetivo, pero la Palabra escrita es objetiva. Si un mensaje contradice a la Biblia, siempre debemos seguir a la Biblia.

6. Si hay más de una profecía los que hablan deben hacerlo por turno (versículos 30-31). No deben competir el uno con el otro para recibir atención, tampoco deben profetizar dos personas a la vez. Después que una persona ha profetizado y es evidente que una segunda persona también tiene una profecía, la primera persona debe callarse y dejar hablar a la segunda persona. La iglesia es bendecida más cuando todos tienen una oportunidad tanto de hablar como de escuchar. Al oír profetizar a una variedad de personas, todos pueden aprender y ser animados. Todos potencialmente pueden ejercer este don según Dios les capacite.

Por supuesto, de las pautas previas podemos aprender que no todos pueden hablar en un solo culto. Sin embargo, sobre un período de tiempo, todos deben tener una oportunidad de participar en alguna manera en la vida de la iglesia por compartir un testimonio, un pensamiento devocional, un pasaje significante de la Escritura o una profecía especial.

Cuando el versículo 27 dice, "Que uno interprete," significa simplemente, "Que alguien interprete." No hay requisito, que cuando una persona hable en lenguas, otra persona tiene que interpretar, porque el versículo 13 instruye al que habla en lenguas que debe pedir "poder interpretarla." Tampoco enseña el versículo 27 que solamente una persona puede interpretar diferentes mensajes en lenguas. Una interpretación tiene la misma función que una profecía. Puesto que varias persona pueden profetizar, así también varias personas pueden hablar en lenguas y a la vez varias personas pueden interpretar.

"Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas; pues Dios no es Dios de sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos" (I Corintios 14:32-33).

El versículo 32 afirma que podemos operar de acuerdo a las reglas anteriores y el versículo 33 explica porqué estas reglas son necesarias. Como se habló en el capítulo 4, cuando Dios nos da un don, Él no elimina nuestra voluntad humana ni se impone a nuestra libertad de escoger. El don es sujeto al uso correcto como al mal uso, y es nuestra responsabilidad usarlo correctamente. Si alguien ora fervientemente hasta hablar en lenguas, Dios no detiene el mensaje solamente porque las circunstancias no son apropiadas. El que habla debe regular el don de acuerdo a los principios de la Palabra de Dios. Cuando actúa así, él no apaga al Espíritu, sino usa correctamente el don y el poder de escoger que Dios le ha dado.

Supongamos que Dios le da un mensaje profético a alguien. El individuo siempre tiene que decidir si el mensaje es exclusivamente para su propio benéfico, para otro individuo, o para la iglesia entera. También debe decidir cuándo es el momento apropiado para darlo. Aun cuando él discierne correctamente el propósito y el tiempo de Dios, debe cooperar con el liderazgo espiritual de la iglesia para no causar interrupción o confusión.

En cada iglesia, Dios tiene más interés en la paz, la unidad, la cooperación, y la sumisión mutua que en el tiempo exacto y la entrega de una cierta profecía. Dios puede lograr el propósito de una profecía en muchas maneras y tiempos y por medio de varias personas, pero nunca aprueba el desorden, la contienda o la rebelión. Entonces el que da una profecía puede y debe aprender a controlar su propio espíritu para que hable en la manera y el tiempo que edificará al cuerpo.

"Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que mujer hable en la congregación" (I Corintios 14:34-45).

Los versículos 34 y 35 tratan de otro problema que estaba causando confusión en las reuniones de los creyentes corintios. No solo causaba perturbación el hablar en lenguas indiscriminado y no regulado, sino también las preguntas alborotadoras de algunas mujeres en la iglesia lo hacían.

Solo podemos especular en cuanto a la naturaleza exacta del problema, pero aparentemente algunas mujeres de Corinto estaban interrumpiendo los cultos por hacer preguntas en voz alta. En aquellos días las mujeres ¡eres normalmente no recibían una educación formal como los hombres. En reuniones públicas, los varones tenían el derecho de cuestionar a un orador públicamente, pero las mujeres no se gozaban de aquel derecho. Podría ser que las mujeres cristianas en Corinto estaban gozándose tanto en su nueva libertad en Cristo que violaban esa costumbre social por preguntar al predicador durante su mensaje cuando no entendían algo que había dicho. O podría ser que en los cultos los hombres se sentaban en un lugar y las mujeres en otro, tal como en las sinagogas de los judíos ortodoxos hoy en día, y las mujeres hablarían a sus esposos en voz alta cuando tenían preguntas.

En cualquier caso, la solución al problema era que las mujeres guardasen silencio en el culto y preguntasen a sus esposos en el hogar. Por interrumpir el culto, estaban trayendo vergüenza sobre ellas mismas y deshonrando el liderazgo de sus esposos.

Algunas personas interpretan la admonición de que las mujeres deberían guardar silencio como una prohibición absoluta, prohibiendo que las mujeres predicaran o profetizaran, pero tanto el contexto inmediato como toda la Escritura niegan esa idea. En el contexto, el guardar silencio de las mujeres en la iglesia está unido con el preguntar a sus esposos en el hogar, mostrando que la prohibición se refiere al hacer alboroto en la iglesia y no depender de sus esposos para contestar a sus preguntas.

I Corintios 11:5 explica que las mujeres no pueden orar ni profetizar con sus cabezas descubiertas. La inferencia es que si tienen la cubierta del cabello largo (I Corintios 11:15), así reconociendo el liderazgo de sus esposos, entonces pueden orar y profetizar en el culto público. De hecho, I Corintios 14:31 dice, "Porque podéis profetizar todos uno por uno," haciendo ninguna distinción entre hombre y mujer en ese sentido. Además, el libro de Hechos dice específicamente que, de acuerdo con el plan de Dios para los últimos días, las mujeres profetizaban en la iglesia primitiva (Hechos 2:17; 21:9).

I Timoteo 2:11-12 también enseña que una mujer debe guardar silencio en la iglesia. Otra vez, esta declaración no es una prohibición absoluta, pero en el contexto prohíbe que las mujeres tomen el rol de liderazgo de los varones y que lleguen a ser maestras autoritativas sobre los varones. Ambos testamentos muestran que, bajo la dirección general de los varones, las mujeres pueden ocupar muchos roles de liderazgo en el reino de Dios. Debora era una juez de Israel, y ella, tanto como Hulda y la esposa de Isaías también era una profetiza (Jueces 4:4; II Crónicas 34:22; Isaías 8:3.) Febes era una "sirvienta" (griego, diáconos) de la iglesia en Cencrea. Priscila, junto con su esposo Aquila era una de las colaboradoras de Pablo y enseñó un estudio bíblico al predicador "Bautista" Apolos (Hechos 18:26; Romanos 16:3). Otras obreras evangélicas eran Pérsida, Trifena, y Trifosa (Romanos 16:12), y Junias aun era considerada como una apóstol junto con Andrónico, probablemente su esposo (Romanos 16:7).

"¿Acaso ha salido de vosotros la palabra de Dios, o sólo a vosotros ha llegado? Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor. Mas el que ignora, ignore" (versículos 36-38).

Aquí el apóstol inspirado anticipó la probable respuesta de algunos cristianos inmaduros a las instrucciones que se dan en este capítulo: "Pero yo soy espiritual, y no puedo apagar al Espíritu. Yo soy un profeta, y Dios me dio a mí un mensaje para entregar, no importa cuales sean tus reglamentos. Dios me habló a mí antes de que te hablara a ti. De hecho, ¡Me habló a mí en lugar de ti!" Pablo dio una reprensión apostólica a los que piensan en esta manera. La gente que es verdaderamente espiritual reconocerá la necesidad de orden en la iglesia, de sumisión al liderazgo, y del ejercicio cuidadoso de los dones para asegurar los beneficios para la iglesia entera. Reconocerá que estos mandamientos vienen de Dios mismo. Los que rechacen estas pautas permanecerán espiritualmente inmaduros e ignorantes.

“Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas; pero hágase todo decentemente y con orden” (versículos 39-40).

Los versículos 39 y 40 resumen las enseñanzas del capítulo, proveyendo en pocas palabras la solución al problema de perturbación en la iglesia de Corinto. A los corintios no les faltaban dones espirituales y manifestaciones, pero como se ve a través de la epístola, sí les faltaba la madurez y la unidad. (Véase, por ejemplo, I Corintios 1:10-13; 3:1-4.) Las más importantes manifestaciones espirituales que ellos necesitaban eran las profecías —mensajes comprensibles a la iglesia entera que reforzarían la iglesia. En vez de más manifestaciones individuales, necesitaban dones que reforzarían la unidad y que guiarían a una madurez caracterizada por el cuidado y la consideración de uno por el otro.

Aquí encontramos un principio de significado general: en los cultos públicos, además de adorar a Dios, nuestras metas principales deben ser escuchar de Dios y ministrar los unos a los otros. Debemos orar que Dios nos hable colectivamente por medio de la profecía en cada sentido de la palabra —la predicación ungida, la enseñanza, y el testimonio, tanto como los mensajes sobrenaturales que vienen directamente de Dios en el idioma local. Necesitamos también los dones de lenguas e interpretación, que juntos nos proveen el mismo beneficio como la profecía.

Aunque Pablo enfatizaba los dones más necesarios en cultos públicos, y no como muchos comentaristas de hoy, él no desanimaba ni menospreciaba ningún don espiritual. Al tratar de traer orden a los cultos caóticos no quiso que nadie pensara que él se oponía a los dones como el don de lenguas. Tampoco quiso que nadie entendiera mal ni interpretara mal sus instrucciones para que así pudiesen prohibir mensajes públicos en lenguas, que sean en teoría o en la práctica. El simplemente quería asegurarse que todos los mensajes públicos fuesen para el beneficio de todos.

Finalmente, sea lo que hagamos en el culto público, deberíamos hacerlo decentemente y en orden. La palabra griega traducida "decentemente" es euschemonos, que proviene de euschemon, que significa "decoroso, propio, noble, honorable." El adjetivo aparece en I Corintios 7:35 y 12:24. No debemos permitir confusión, caos, rebelión, o egoísmo, pero todo lo que hagamos debe ser para el bien de la iglesia.

Cada uno de nosotros tiene una responsabilidad de cumplir esta admonición en nuestra iglesia local. El pastor es últimamente el responsable de guiar a la iglesia correctamente. El líder del culto es responsable a seguir la dirección del Espíritu, no apagando al Espíritu, pero tampoco permitiendo violaciones de las pautas bíblicas de las cuales hemos hablado. Típicamente, situaciones desordenadas pueden ser tratadas con tino por promover la adoración congregacional, por cambiar el orden del culto, o, si es necesario, por hablar unas pocas palabras de instrucción pública o privada. En raras ocasiones, una reprensión pública por el pastor es necesaria para contrarrestar una influencia demoníaca o carnal que busca dominar el culto.

La responsabilidad de cada miembro es de seguir las pautas que han sido dadas, ser sensibles al Espíritu, y seguir la dirección del pastor y del líder del culto. Una congregación madura puede vencer cualquier imprudencia espiritual negativa y unirse para lograr victoria espiritual en una iglesia.

Podemos resumir la enseñanza entera sobre los dones espirituales en los capítulos 12 al 14 de 1 Corintios por los principios que hallamos en los últimos dos versículos. En primer lugar, debemos procurar fervientemente todos los dones del Espíritu, particularmente los que beneficiarán a la iglesia entera bajo las circunstancias particulares. En segundo lugar, no debemos prohibir ni desanimar la operación de ningún don espiritual, en cuanto que sea usado para bendecir a todos. Finalmente, debemos conducir todas las actividades espirituales en una manera decente y ordenada para que así cumplamos los objetivos supremos de glorificar a Jesucristo y de edificar Su cuerpo.

jueves, 16 de junio de 2011

Debate en Línea Sobre Juan 1:1, Julio César Clavijo Sierra Vs. Luís Carlos Reyes

Con Julio César Clavijo Sierra (desde el punto de vista unicitario) y Luís Carlos Reyes (desde el punto de vista trinitario).

Luís Carlos Reyes presenta el punto de vista trinitario, por medio del cual sostiene que el Verbo (la Palabra) de Dios era una personalidad divina y distinta que estuvo con Dios cara a cara desde la eternidad;  mientras que Julio César Clavijo Sierra demuestra el punto de vista unicitario, por medio del cual sostiene que el Verbo (La Palabra) de Dios, es Dios mismo (y no otro) revelándose a la humanidad.


Tema: La Palabra de Juan 1:1: Algo/alguien personal (no abstracto) y distinto de algo/alguien más en la esencia del único Dios, y totalmente/literalmente el mismo Dios? O ¿Sólo algo abstracto e impersonal (como un concepto, pensamiento, plan o propósito de Dios)?

Este es un debate sobre la interpretación de Juan 1:1 desde el punto de vista de la Trinidad vs. el punto de vista de la Unicidad. Para el punto de vista trinitario argumenta Luis Carlos Reyes, para el unicitario argumenta Julio César Clavijo Sierra. Este debate comenzó el 10 de junio de 2008 con el comentario de apertura por parte de Luís Carlos Reyes, y se terminó el 20 de marzo del 2011 con el último comentario de Julio César Clavijo. Ya que Luís Carlos Reyes tuvo el privilegio de presentar el primer comentario de este debate, Julio César Clavijo tuvo el privilegio de proporcionar el último. Este debate tomó lugar por medio de correos electronicos y se decidió publicarlo gratis en forma de libro electronico en Internet.


Enlace de Descarga

http://pentecostalesdelnombre.com/wp-content/uploads/2012/07/Reyes_Clavijo_Debate_2011.pdf



NotaPara ver más libros de Julio César Clavijo Sierra, de clic en este enlace:     

miércoles, 15 de junio de 2011

La Verdadera Iglesia Hace Todo en el Nombre del Señor

Por Julio César Clavijo Sierra
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“Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él” (Colosenses 3:17).

Jesús es el Nombre del Dios Único

La Iglesia del Señor debe hacer todo en el nombre Dios, y ese nombre es Jesús. El texto nos enseña que la manera correcta de dar gracias a Dios nuestro Padre, es por medio de él, o sea por medio de su nombre admirable, es decir, por medio del nombre de Jesús.

Desde los tiempos antiguos, el único Dios y Señor prometió que Él se manifestaría en carne para salvar a la humanidad. Las Sagradas Escrituras nos enseñan que el único que puede salvar es Dios, por lo cual, Dios mismo anunció que su pueblo jamás conocería a ningún otro salvador aparte de Él.

“Mas yo soy Jehová tu Dios desde la tierra de Egipto; no conocerás, pues, otro dios fuera de mí, ni otro salvador sino a mí” (Oseas 13:4).

En efecto el verdadero pueblo de Dios cree que Dios mismo vino a salvarnos. No creemos que Dios envió a otro, sino que Él mismo y no otro se manifestó en carne para darnos salvación. Creemos firmemente lo que dice la Escritura.

“Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que VUESTRO DIOS VIENE con retribución y con pago; DIOS MISMO VENDRÁ y os salvará” (Isaías 35:4).

Sí, Dios mismo vino a salvarnos, pero Él no vino en Espíritu sino en carne, porque Dios fue manifestado en carne.

“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emmanuel” (Isaías 7:14).

Emmanuel significa Dios con nosotros. Comparar con Mateo 1:23.

El mismo Dios y Padre Eterno, el Señor  YHWH anunció que el día que Él se manifestara en carne como un verdadero hombre, Él daría a conocer su nombre.

“Porque así dijo Jehová el Señor: Mi pueblo descendió a Egipto en tiempo pasado, para morar allá, y el asirio le cautivó sin razón. Y ahora ¿qué hago aquí, dice Jehová, ya que mi pueblo es llevado injustamente? Y los que en él se enseñorean, lo hacen aullar, dice Jehová, y continuamente es blasfemado mi nombre todo el día. Por tanto MI PUEBLO SABRÁ MI NOMBRE por esta causa en aquel día; PORQUE YO MISMO QUE HABLO, HE AQUÍ ESTARÉ PRESENTE” (Isaías 52:4-6).

Cuando Dios se manifestó en carne, y se hizo presente en medio de su pueblo de esa forma tan particular, Él dio a conocer su gran nombre salvador. Ese nombre es Jesús. Jesús significa Jehová Salva, o Jehová es el Salvador.

"Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESUS [YHWH Salvador], porque Él salvará a su pueblo de sus pecados". (Mateo 1:21).

Así, Dios sin dejar de ser Dios, fue manifestado en carne. Por eso Jesús es verdaderamente Dios y verdaderamente hombre. No fue una parte de Dios la que se manifestó en carne, sino Dios completo el que se manifestó en carne. La humanidad de Jesús fue conocida como el Hijo, pero en cuanto a su Divinidad Él es nuestro único Dios y Padre. Dios habitó completamente en el cuerpo humano de Jesús. Eso es lo que nos enseña la misma Biblia.

“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:8-9).

Por eso fue que Jesús, en su papel de Hijo, pudo afirmar que el Padre moraba en Él, y que por esa sencilla razón el Hijo era en el Padre, y el Padre era en el Hijo. Jesús afirmó que Él era a la vez el Padre y el Hijo, porque Él era de manera simultánea Dios y hombre, pues Dios fue manifestado en carne.

“Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo Soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, Él hace las obras” (Juan 14:8-10).

Así, Jesús afirmó que como hombre no hacía sus grandes prodigios sino como el Dios eterno que era, como el Padre de Gloria. Por eso cuando Dios se manifestó en carne dio a conocer su gran nombre salvador. En el Nombre de Jesús está todo el poder, el carácter, las facultades y la autoridad de Dios. Jesús es el nombre más alto y sublime que Dios ha revelado a la humanidad. Por eso la Biblia dice:

“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:9-10).

No existe ningún otro nombre más alto que el nombre de Jesús, porque Jesús es el Nombre de Dios. Jesús es el nombre que Dios prometió que habría de revelar a su pueblo cuando Él mismo y no otro se hiciera presente para llevar a cabo su sacrificio expiatorio, no como Dios sino como hombre. Dios fue manifestado  en carne y por eso Jesús es Dios encarnado. Cómo Dios (es decir como Padre), su nombre es Jesús, y como hijo (es decir como hombre) su nombre es Jesús. Dios como Dios siempre ha existido, pero como Hijo solo llegó a existir al manifestarse en carne. Por eso el Hijo (o sea su humanidad) necesitaba un nombre, y el nombre que recibió fue Jesús. Por eso toda lengua confesará que Jesús es el Señor (o sea el Dios único), para la gloria de Dios Padre. Cuando se confiesa con todo el corazón que Jesús es el Señor, se está declarando que nadie es Dios aparte de Jesús, porque Él es Dios manifestado en carne y de esa manera se está dando gloria a Dios.

Por eso Colosenses 3:17 afirma que todo lo que hagamos debemos hacerlo en el admirable nombre del Señor Jesús, pues Jesús es el nombre que Dios reveló a la humanidad cuando Él se manifestó en carne. Así cuando mencionemos el nombre de Jesús, debemos darle gracias a Dios nuestro Padre por habernos revelado ese maravilloso nombre. Debemos darle gracias a Dios Padre por medio de él, es decir por medio de su nombre, por medio del nombre de Jesús.

La Iglesia del Señor en obediencia a la Palabra del Señor hace todo en el nombre del Señor.

¡Hacemos Todo en el Nombre del Señor!  ¡Conocemos y Reverenciamos el Nombre del Señor!

“Porque así dijo Jehová el Señor: Mi pueblo descendió a Egipto en tiempo pasado, para morar allá, y el asirio le cautivó sin razón. Y ahora ¿qué hago aquí, dice Jehová, ya que mi pueblo es llevado injustamente? Y los que en él se enseñorean, lo hacen aullar, dice Jehová, y continuamente es blasfemado mi nombre todo el día. Por tanto mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente” (Isaías 52:4-6).

Somos el Pueblo del Nombre 

“En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado; para que aquellos sobre los cuales es invocado mi nombre posean el resto de Edom, y a todas las naciones, dice Jehová que hace esto” (Amós 9:11).

“En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Juan 1:10-13).

“Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre. Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: Después de esto volveré Y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; Y repararé sus ruinas, Y lo volveré a levantar, Para que el resto de los hombres busque al Señor, Y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre, Dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos” (Hechos 15:14-18).

“Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán” (Deuteronomio 28:10).

Pensamos en su Nombre 

“Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre. Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve. Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve” (Malaquías 3:16-18).

Corremos Apresuradamente a Buscar el Favor del Nombre

“Torre fuerte es el nombre de Jehová; A él correrá el justo, y será levantado” (Proverbios 18:10).

Invocamos su Nombre 

“Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo" (Hechos 2:21).

“Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre” (Hechos 9:13-15).

Nos Alegramos en su Nombre 

“Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte; Andará, oh Jehová, a la luz de tu rostro. En tu nombre se alegrará todo el día, Y en tu justicia será enaltecido. Porque tú eres la gloria de su potencia, Y por tu buena voluntad acrecentarás nuestro poder. Porque Jehová es nuestro escudo, Y nuestro rey es el Santo de Israel” (Salmo 89:15-18).

Nos Reunimos en su nombre

“Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Marcos 18:20).

Predicamos y Enseñamos en el Nombre de Jesús

“Y, que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén” (Lucas 24:47).

“Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre. Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús” (Hechos 4:17-18).

“Diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre. Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:28-29).

Predicamos el Mensaje del Nombre de Jesús

“El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre” (Hechos 9:15).

Nos Bautizamos en el Nombre de Jesús

"Pedro les dijo: Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo". (Hechos 2:38).

"Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios, y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres" (Hechos 8:12).

“Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días” (Hechos 10:48).

“Cuando oyeron esto fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús” (Hechos 19:5).

“Ahora, pues ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados invocando su nombre” (Hechos 22:16).

Recibimos Perdón de Pecados por su Nombre

“Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén” (Lucas 24:47).

"¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; más YA HABEIS SIDO LAVADOS, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (1. Corintios 6:9-11).

“Os escribo a vosotros hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados POR SU NOMBRE” (1 Juan 2:12).

Somos Llenos del Espíritu Santo por el Nombre de Jesús

“Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas” (Marcos 16:17).

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26).

Recibimos la Salvación Completa en el Nombre de Jesús

“Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual Él habrá llamado” (Joel 2:32).

“Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS [esto es, YHWH salvador], porque Él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es Dios con nosotros” (Mateo 1:21-23).

“Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Hechos 2:21).

“Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:11-12).

Tenemos la Esperanza de la Vida Eterna en su Nombre

“Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Juan 20:3).

Oramos en su Nombre

“Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán. Así te bendeciré en mi vida; En tu nombre alzaré mis manos” (Salmo 63:3-4).

“Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré” (Juan 14:13).

“¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor” (Santiago 5:14).

Realizamos nuestras Peticiones a Dios en su nombre

“Sin embargo, tú estás entre nosotros, oh Jehová, y sobre nosotros es invocado tu nombre; no nos desampares” (Jeremías 14:9).

“Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; En la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre. Te alabaré para siempre, porque lo has hecho así; Y esperaré en tu nombre, porque es bueno, delante de tus santos” (Salmo 52:8-9).

“En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido” (Juan 16:23-24).

Cantamos a su Nombre

“Por tanto, yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová, Y cantaré a tu nombre” (2 Samuel 22:49).

“Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; Contaré todas tus maravillas. Me alegraré y me regocijaré en ti; Cantaré a tu nombre, oh Altísimo” (Salmo 9:1-2).

“Por tanto yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová, Y cantaré a tu nombre” (Salmo 18:49).

“Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra. Cantad la gloria de su nombre; Poned  gloria en su alabanza. Decid a Dios: ¡Cuán asombrosas son tus obras!” (Salmo 66:1-3).

“Bueno es alabarte, oh Jehová, Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; Anunciar por la mañana tu misericordia, Y tu fidelidad cada noche, En el decacordio y en el salterio, En tono suave con el arpa” (Salmo 92:1-3).

“y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles, Y cantaré a tu nombre. Y otra vez dice: Alegraos, gentiles, con su pueblo. Y otra vez: Alabad al Señor todos los gentiles, Y magnificadle todos los pueblos” (Romanos 15:9-11).

Magnificamos su Nombre

“No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, Sino a tu nombre da gloria, Por tu misericordia, por tu verdad” (Salmo 115:1).

No Negamos el Nombre de Dios

“...Diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres? Porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria a todos los que moran en Jerusalén, y no lo podemos negar. Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre. Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús. Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hechos 4:16-20).

“Y convinieron con él; y llamando a los apóstoles, después de azotarlos, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y los pusieron en libertad. Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre. Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (Hechos 5:40-42).

“Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre” (Apocalipsis 3:8).

Somos Aborrecidos por Causa del Nombre

“Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi Nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mateo 10:22, Marcos 13:13).

“Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi Nombre” (Mateo 24:9).

“y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá” (Lucas 21:17).

“¿No blasfeman ellos EL BUEN NOMBRE que fue invocado sobre vosotros?” (Santiago 2:7).

“Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, Él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado” (1 Pedro 4:12).

Realizamos Señales y Prodigios en el Nombre de Jesús

“Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán” (Marcos 16:17-18).

“Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús” (Hechos 4:29).

Echamos Fuera a los Demonios en el Nombre de Jesús

“Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. Pero no os regocijéis que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos” (Lucas 10:17-20).

“Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios…” (Marcos 16:17).

“Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación. Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora” (Hechos 16:16-18).

Los Enfermos son Sanados en el Nombre de Jesús

“Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios. Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido… Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por Él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros” (Hechos 3:1-16).

“¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados” (Santiago 5.14-15).

No Tomamos en Nombre del Señor Jesús en Vano

“No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano” (Éxodo 20:7).

Reverenciar, y dar el uso adecuado al nombre del Señor es una bendición muy grande. Cuando el pueblo de Dios, se alegra, se reúne, predica, enseña, bautiza, ora, eleva sus peticiones al Señor, canta, ora por los enfermos y echa fuera los demonios en el nombre de Jesús, está cumpliendo con el mandamiento de que todo lo que hagamos sea de Palabra o de hecho debemos hacerlo en el nombre de Jesús para dar gracias a Dios Padre por medio de ese nombre.

No obstante, el mandamiento de hacer todo en el nombre de Jesús, no significa que debamos usar su santo nombre a la ligera o de una manera inútil, porque también la Escritura nos enseña que no debemos tomar el nombre del Señor en vano, pues el Señor no dará por inocente al que tome su santo nombre en vano.

“Lamentablemente, muchos Cristianos ignoran a este mandamiento.  ¿Cuántas veces ha oído usted las palabras Dios, Señor, Jesús, o Aleluya (que significa en el Hebreo “alabanzas al Señor”) usadas en una manera inútil o ligera? Para muchos el uso de una de estas palabras es cuestión de un hábito. Si están alegres, enojados, tristes, desilusionados o asustados, ellos usan una de estas palabras como una mera interposición.  ¿Por qué se debe usar una palabra que se refiere a Dios en una situación así, a menos que nos estemos comunicando sinceramente con Él? Esto se aplica también al uso en una manera irreverente de los cantos y las frases de adoración.

Podemos aprender una lección de los judíos. Eran tan cuidadosos de no tomar el nombre del Señor en vano, que no pronunciaban el nombre de Jehová. Al citar o copiar las Escrituras del Antiguo Testamento, ellos lo sustituían por la palabra griega Kurios que significa “Señor”. Si usted tiene el hábito de usar “Jesús” o “Señor” o “Dios” sin ningún pensamiento verdadero de alabar, adorar u orar, entonces ¿por qué no rompe ese hábito? Puede ser que, sin darnos cuenta, estemos tomando en vano nombre del Señor.” [1]

Algunas personas usan el nombre del Señor dentro de la brujería y las religiones falsas, situación que también coincide con tomar el nombre del Señor en vano.

El hecho de que Dios realice milagros y prodigios cuando alguien invoca su nombre, no significa necesariamente que Dios apruebe a esa persona y a sus creencias, sino significa simplemente que Dios honra su santo nombre. Por ejemplo, las personas que pertenecen a organizaciones religiosas de corte trinitario, oran por los enfermos en el nombre de Jesús y expulsan a los demonios en el nombre de Jesús. Creen que el nombre de Jesús debe usarse para hacer milagros, pero ignoran de manera voluntaria que el Señor nos manda a bautizarnos en su nombre para el perdón de los pecados y para alcanzar la vida eterna. No hacen caso al mandamiento dado por Dios de hacer todo en el nombre del Señor Jesús. De esa manera no le dan la honra debida al santo nombre de Jesús, pero el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará (Daniel 11:32).

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:21).

Referencias

[1] David K. Bernard. En Busca de la Santidad, Serie en Teología Pentecostal Volumen 3, págs. 72-73

sábado, 11 de junio de 2011

La Llenura del Espíritu Santo


Por José de la Cruz Ríos.
© Todos los derechos reservados.
Publicado en este blog con permiso del autor

"Nicodemo tenía que nacer otra vez: del Espíritu: "... te es necesario nacer del Espíritu", porque: "Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es" (Jn.3:6).

Esto es sumamente importante saberlo y tenerlo bien en cuenta, pues, la Biblia lo enseña claramente. El nuevo nacimiento sólo se realiza por la obra poderosa del Espíritu Santo cuando viene a la vida de una persona convertida, y lo bautiza, y lo hace una completa nueva criatura. ¡Esa obra no es posible a menos que el Espíritu Santo venga sobre la persona!

El bautismo con el Espíritu Santo significa la Presencia de Dios mismo dentro de la vida del creyente. No debemos dar lugar al conformismo, que es una argucia de Satanás para hacer que los creyentes no se preocupen por buscar en oración la promesa del Espíritu Santo, apoyándose sobre la falsa base de algunos cambios de conducta, de comportamiento, de actitudes que se hayan experimentado, los cuales sólo están probando que se ha dado una conversión, que es obra del Espíritu Santo, Quien actúa sobre la vida del individuo con Su poder para hacerlo apto para el Bautismo con el Espíritu; pero esa obra que opera tales cambios no es la totalidad de lo que Dios quiere hacer con una persona que cree en Él. ¡Dios quiere también hacerlo Su templo, Su habitación o morada!

Es clara la Escritura al decirnos que: "... para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare." (Hch.2:39).

La obra del Espíritu Santo en el individuo se realiza en tres fases:

a.   Al llamarlo al reino, lo convence "de pecado, de justicia, y de juicio" (Jn.16:9‑11). Esto se cumple cuando el Espíritu Santo obra convenciendo a la persona por la predicación del Evangelio, a través del cual lo mueve al arrepentimiento y a la conversión, que es cuando se operan los cambios fundamentales de la vida y carácter del nuevo creyente, y luego lo conduce a la obediencia del bautismo en agua en el Nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, haciéndolo apto para recibir el Bautismo del Espíritu Santo, hablando en otras lenguas como señal de esa experiencia gloriosa, que podemos calificar como la culminación, o mejor la cima, de esa obra iniciada con el llamamiento, arrepentimiento y bautismo en agua.

b.   De ahí en adelante, el Espíritu  Santo  continúa Su obra desde dentro de la vida, del corazón del creyente, guiándolo, dotándolo de poder. Esta es una fase de perfeccionamiento del creyente. En Jn.16:13, leemos: "... cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad..."; y en Hch.1:8, "pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo..." Eso es el Bautismo con el Espíritu Santo: recibir el Espíritu Santo.

c.    En esta tercera fase el Espíritu Santo permanece en el creyente. "... y estará en vosotros." (Jn.14:17). ¡Eso es lo que entendemos por la llenura del Espíritu! El Bautismo con el Espíritu Santo ocurre una sola vez; pero la llenura ‑ser llenos con el Espíritu Santo‑ es algo de diaria ocurrencia y sólo es posible si Él permanece en nosotros, con nosotros, y sobre nosotros.

¡Cómo y cuánto necesitamos al Espíritu Santo de Dios! ¡Recibir el Espíritu Santo!"

miércoles, 1 de junio de 2011

Miguel Servet - La Reforma Radical


Por David K. Bernard. © Todos los derechos reservados.
Tomado del Libro Historia de la Doctrina Cristiana Vol 2. Págs. 96-108.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2011.


Uno de los hombres más asombrosos que produjo la Reforma, fue Miguel Servet. No solo su teología es única, sino que podría ser considerado tanto un espiritualista como un racionalista. Solo catorce años después del comienzo de la Reforma, aplicó un restauracionismo a fondo sobre la doctrina de Dios, negando el dogma tradicional de la Trinidad, mientras que defendía la plena Deidad y la plena humanidad de Jesucristo. Debido a su especial interés para los Pentecostales Unicitarios, vamos a hablar de él en cierto detalle.

Vida

Michael Servetus, es el nombre latino de Miguel Serveto y Conesa, alias Revés, un español que nació en 1511 (o posiblemente 1509) en una familia noble, y devota del catolicismo. A la edad de catorce años entró al servicio de Juan de Quintana, un fraile franciscano y doctor de la Universidad de París, que se convirtió en el confesor del emperador Carlos V. En su adolescencia, Servet pasó dos años estudiando derecho en la Universidad de Toulouse en Francia. Allí vio por primera vez la Biblia completa, y participó de un estudio en grupo de la Biblia junto con otros estudiantes. Las Escrituras, lo llevaron a una experiencia que transformó su vida.

En 1530, Miguel Servet acompañó a Quintana en un viaje a Italia, para la coronación de Carlos V en Bolonia. Luego, al parecer, viajó a Alemania con el partido imperial para la Dieta de Augsburgo, donde los principales protestantes presentarían sus puntos de vista al emperador. Poco después, Miguel Servet,  separado del servicio de Quintana, apareció en Basilea, Suiza, debatiendo con los líderes de la doctrina protestante. Él También pasó algún tiempo en otra ciudad a lo largo del río Rin, que era la ciudad alemana de Estrasburgo (actualmente Estrasburgo, Francia).

Servet estudio la Biblia en Toulouse, convencido de que la Iglesia Católica Romana estaba en grave error. Su viaje a Italia, lo expuso a analizar las ceremonias religiosas de aquella iglesia, lo mundano en los altos círculos de la misma y la adulación al Papa, lo que confirmó sus opiniones. Mientras que simpatizaba con las críticas de los protestantes hacia el catolicismo, llegó a la conclusión de que los protestantes estaban equivocados en algunos puntos importantes, particularmente en la trinidad, la predestinación individual y el bautismo de niños.

En 1531, a los veinte años, Servet publicó en  Estrasburgo, Los Errores de la Trinidad, en la que desafió a la doctrina tradicional de la trinidad. Es notable por su originalidad y erudición. Al año siguiente, publicó Dos Diálogos Sobre la Trinidad.

Obligado a huir para salvar su vida debido a sus puntos de vista poco “ortodoxos”, Miguel Servet fue a Francia, donde se dio a conocer bajo el nombre de Michel de Villanueve (por su ciudad natal). Allí se convirtió en un prominente médico, escritor y editor. Él fue compañero de trabajo del famoso anatomista Vesalio, y fue el primero que en occidente descubrió y registró la circulación pulmonar de la sangre (desde el pulmón derecho hacia el lado izquierdo del corazón). Comenzó una correspondencia extendida con Juan Calvino, el líder de la Reforma en Ginebra. Él envió a Calvino una copia manuscrita de su obra principal, La Restitución del Cristianismo, que publicó en secreto y de forma anónima a principios de 1553.

Como lo indica el título del libro, Servet quería no sólo una reforma, sino la restauración del cristianismo. Llegó a la conclusión de que la iglesia cayó en apostasía en el cuarto siglo, con la adopción de trinitarismo en el Concilio de Nicea, la fusión de la iglesia y el Estado bajo Constantino, y la consolidación del poder eclesiástico en el Papa. Al igual que los reformadores, consideró a la Iglesia Romana como el sistema del Anticristo, y enumeró sesenta señales del  reinado del Anticristo, entre las que se incluían la doctrina de la trinidad, el bautismo de niños, la misa y la transubstanciación. Además, consideró a los protestantes esencialmente como ramas del mismo sistema, quienes no podían representar con exactitud a la verdadera iglesia. Él creía que este sistema pronto caería, y la época actual se acabaría en el siglo XVI. Sintió que su función era la de anunciar la restauración del verdadero cristianismo, a pesar de que sentía que probablemente iba a morir en el intento.

Las autoridades de Francia arrestaron a Miguel Servet bajo la acusación de herejía, siendo alertados por uno de los amigos de Calvino en Ginebra, quien probablemente actuó a instancias de Calvino. Durante su arresto se las arregló para escapar, al parecer con la ayuda de amigos influyentes. El tribunal Católico lo condenó a morir y quemaron una efigie suya, junto con algunas copias de sus libros.

Miguel Servet se escondió durante varios meses, y finalmente decidió huir a Italia. En el camino, cometió el error fatal de pasar por Ginebra y permanecer allí por un tiempo. Estando un domingo en la Iglesia de Ginebra, fue reconocido y se le informó a Calvino, quien de inmediato lo arrestó y juzgó por herejía. Con la aprobación de Calvino, el consejo de la ciudad protestante de Ginebra, lo condenó a morir por dos razones: negar el bautismo de niños y negar la trinidad. El 27 de octubre de 1553, a la edad de cuarenta y dos años, fue quemado en la hoguera. En medio del humo de las llamas, gritó sus últimas palabras: "¡Oh Jesús, Hijo del Dios eterno, ten piedad de mí!" [4] Murió después de una hora y media de tortura.

Farel, un colega de Calvino, señaló que el cambio del orden de una palabra, el adjetivo "eterno" antes "de Dios", para decir “Hijo eterno de Dios”, le habría salvado. Por lo tanto, los moribundos gritos de Miguel Servet eran "un último gesto de desafío hacia aquellos hombres y una confesión a Dios" [5]

Grabado sobre la muerte de Michael Servetus

Doctrinas de Dios y de Cristo

En su primer libro, Servet comenzó su discusión acerca de la Divinidad, mediante la identificación de Jesucristo como un verdadero hombre. El Hijo no es una persona eterna, sino un hombre. El Hijo es un ser humano como nosotros en todos los aspectos, pero sin pecado, aunque tenía un cuerpo espiritual y un alma enviada desde el cielo. El Hijo de Dios vino a la existencia real en la Encarnación, pero podemos hablar de su preexistencia en la mente de Dios. Es en ese sentido, que en su último libro, Servet estuvo dispuesto a hablar de la generación de la Palabra o Hijo, antes de la creación.

Servet explicó que los títulos del Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, se refieren a un solo Dios en tres maneras de actuar en esencia, modos o manifestaciones. La Palabra es la autocomunicación de Dios - su autoexpresión, que se inició en la creación. La Palabra no es lo mismo que el Hijo, porque el Hijo se refiere a la Encarnación. El Espíritu Santo es Dios en actividad, en el ejercicio de su poder.

Sólo hay una hipóstasis de Dios, no tres. [6] (hipóstasis, es una palabra griega que originalmente significaba "sustancia o ser", pero los  trinitarios la usaban para significar "persona"). Miguel Servet estuvo dispuesto a utilizar la palabra latina para "personas", pero sólo en el sentido original de "manifestaciones" o "disposiciones" (para él, el equivalente de la palabra griega oikonomia).

Como consecuencia de su doctrina, Servet creía que Jesucristo no sólo es el Hijo de Dios, sino Dios también. Él es la revelación del Padre, la Deidad total, en carne:

[Cristo] "es realmente el Padre… Él mismo, es la imagen del Padre, no hay ninguna otra persona de Dios sino Cristo, no hay otra hipóstasis de Dios sino Él... Ellos [los trinitarios] dicen que solo una parte, yo digo que toda la naturaleza de Dios está en Él. En Él está toda la Deidad del Padre… Él es Dios y Señor del mundo… El Padre está en el Hijo" [7]

De Colosenses 1:19 y 2:9, Servet enseñó que "Toda la plenitud de Dios, de Dios Padre, junto con toda la plenitud de sus propiedades, cualesquiera que sea que Dios tenga, estas habitan plenamente en este hombre". [8]

Debido a algunas de las declaraciones posteriores de Miguel Servet, Calvino y otros lo acusan de ser un panteísta. Sin embargo, Roland Bainton, su biógrafo moderno más importante, llegó a la conclusión de que "Es más bien un emanacionista. Dios confiere el ser, la esencia, la particularidad en todo lo que es y Dios sostiene todas las cosas”. [9]

Doctrina de la Salvación

Servet enseñó la salvación por gracia mediante la fe. La gracia "nos hace libres del pecado, nos justifica libremente, derrama el Espíritu Santo sobre nosotros, otorga el reino de los cielos sobre nosotros". Estuvo en oposición a Lutero y a Calvino, quienes rechazaron enérgicamente "la servidumbre de la voluntad" y se asociaron con la doctrina de la predestinación individual (o elección incondicional). Él criticó la doctrina de Lutero de la justificación por fe, porque minimizaba el valor de las buenas obras y la supremacía del amor. Servet negó que cualquiera pudiera ser salvo por obras, pero se encontraba en un término medio entre el catolicismo y el luteranismo, ya que defendía la salvación por la fe, mas sin embargo prestaba la debida atención a la santificación y al amor. La verdad, dijo, es que recibimos la vida eterna por la gracia y la fe, y "la recompensa de la gloria es aumentada en obras de amor". Comenzamos con la fe y somos perfeccionados en el amor. [10]

Servet afirmó la necesidad de nacer de nuevo del agua y del Espíritu. Para Servet, al igual que para los católicos y luteranos, pero a diferencia de los reformados, el bautismo en agua es esencial para la regeneración. Sin embargo, él no creyó que los niños que morían sin ser bautizados estaban sin salvación. Pensaba que la edad de conciencia del pecado es de unos veinte años, y que el bautismo es sólo para aquellos que se arrepienten y creen. Este debe ser administrado por inmersión, y preferentemente a la edad de treinta años en imitación a Cristo.

Miguel Servet no prestó atención especial a la fórmula bautismal, pero creyó que el nombre completo de Dios estaba investido en Cristo. Explicó que Mateo 28:19 no enseña tres seres, sino uno:

"En el nombre del Padre, porque Él es el primero, verdadero y fuente original de todo don. En el nombre de JESUCRISTO, porque a través de Él tenemos la reconciliación de este don, “no hay otro nombre bajo el cielo, en el cual podamos ser salvos”. Y en el nombre del Espíritu Santo, porque todos los que son bautizados en el nombre, reciben el don del Espíritu Santo". [11]

Aquí identificó a Jesucristo, como el único nombre salvador según Hechos 4:12, y como Justino e Ireneo en el segundo siglo, citó el nombre en lugar del título de "Hijo". En una carta a Calvino, Servet se refiere a Juan 3:5 y Hechos 2:38, para establecer la necesidad del arrepentimiento y del bautismo, e instó a Calvino a ser bautizado y a recibir el Espíritu:

"Sostengo que la regeneración viene a través del bautismo… ¿No está escrito que hemos nacido de nuevo por el agua?... Como preludio al bautismo, Pedro requirió el arrepentimiento. Deje entonces que los niños se arrepientan, y usted arrepiéntase y venga al bautismo, después de que tenga verdadera fe en Jesucristo, a fin de que pueda recibir el don del Espíritu Santo prometido allí". [12]

Si bien, Miguel Servet enseñó la necesidad de recibir el Espíritu Santo, algunas de sus declaraciones indican una recepción automática del Espíritu Santo en el bautismo. En otros lugares, sin embargo, vincula con la fe el recibir el Espíritu. Él no describió una experiencia tangible y emocional de recibir el Espíritu.

Miguel Servet no identificó el hablar en lenguas como la evidencia inicial de recibir el Espíritu Santo, pero sí indicó que en la verdadera iglesia habría dones milagrosos del Espíritu. [13] En una referencia intrigante, Calvino indicó que Miguel Servet reclamaba hablar en lenguas, pero en el contexto de Calvino, probablemente esto quería decir que contaba con una habilidad ligüística naturalmente adquirida. [14]

Es interesante observar que al igual que Calvino, Servet rechazó la transubstanciación, pero enseñó que recibimos alimento espiritual a través de la Eucaristía.

Como una muestra de los puntos de vista de Servet, así como de su fuerte lenguaje, aquí hay un extracto de una carta que dirigió a Abel Poupin (un ministro de Ginebra), que fue leída en su juicio:

"Tu evangelio está sin el único Dios, sin la fe verdadera, sin las buenas obras. Porque el único dios que tú tienes es un Cerbero de tres cabezas [en la mitología griega, el perro con tres cabezas que guarda la entrada del Hades]; para la fe verdadera tú tienes un sueño fatal, y dices que las buenas obras son mostradas en vano. Para ti, la fe en Cristo es mera farsa que no efectúa nada, la humanidad para ti no es más que un mero tronco, y tu dios un monstruo de voluntad arbitraria. Tú no reconoces la regeneración celeste por el lavamiento con agua, sino que lo tratas como un cuento ocioso, y cierras el reino de los cielos contra la humanidad como una cosa de imaginación. ¡Ay de ti, ay, ay!". [15]

Simpatizantes

Al principio, Servet parecía estar cerca de convencer a muchas personas. En Estrasburgo, algunas personas "lo compararon a las estrellas." Los líderes no reformados, Martín Bucer y Wolfgang Capito, inicialmente fueron amigables, y "Capito pensó en favorecer sus puntos de vista". Ecolampadio, un líder Reformado de Basilea, escribió a Ulrico Zwinglio que algunos de los estrasburgueses habían aceptado los puntos de vista de Servet. Sebastián Franck, escribió a un amigo que "El español Servet, se sostiene en su posición de que no hay más que una persona de Dios. La Iglesia Romana sostiene que hay tres personas en una sola esencia. Estoy de acuerdo más bien con el español". [16] Miguel Servet alegó que Capito asintió a sus opiniones en privado y que Ecolampadio primero pareció aceptarlas, pero más tarde se retiró. [17]

James Ropes y Kirsopp Lake, de la Universidad de Harvard, resumen la situación de los principios del protestantismo de la siguiente manera:

"Hasta ahora no había sido muy clara cuál era la actitud que la nueva parte reformada de la cristiandad tomaría hacia el dogma trinitario tradicional. Este había sido realmente, como se puede decir, provisionalmente retenido en la Confesión de Augsburgo en 1530, pero los dirigentes del pensamiento protestante eran claramente vacilantes al respecto, en habida cuenta por la falta de apoyo bíblico claro… A Lutero no le gustaban los términos en que se afirmó la doctrina, y los dejó por fuera de sus catecismos; Calvino había desaprobado el Credo de Atanasio y hablado con desprecio incluso del de Nicea, habiendo tocado sólo ligeramente esta doctrina en su catecismo; Melanchton en su Loci Theologici en 1521, apenas había mencionado aquella doctrina, para decir que no era esencial para la salvación; mientras que Zwinglio y Farel, Bucer y Ecolampadio, estaban lejos de pronunciarse sobre esto". [18]

Más tarde, cuando Servet fue juzgado en Ginebra, algunas personas simpatizaban con su doctrina. Vergerio, un ministro de Italia, escribió:

"Es de lamentar que el bribón tiene partidarios entre los doctores y entre los que son solamente nominales para el Evangelio, pero que desean ser considerados como pilares. Yo digo lo que sé, no lo que sospecho. Lo he oído de ellos mismos, no de los demás, recientemente y no hace mucho tiempo… Un amigo me ha escrito desde Basilea, que Servet tiene partidarios allí". [19]

Pablo Gaddi de Cremona, escribió de manera similar a Calvino: "La herejía que más florece por toda parte, es la doctrina del soberbio y satánico Servet… Cuánto más debería usted estar en contra de ese espíritu diabólico, que es considerado por muchos como la más alta autoridad en materia de doctrina". [20]

Un número de personas prominentes se opusieron a la ejecución de Miguel Servet, tanto antes como después, algunos debido a la solidaridad con sus puntos de vista, otros por razones humanitarias y religiosas, y otros en oposición a Calvino. Los historiadores identifican a seguidores de Servet en Italia, Polonia, Lituania y Alemania. [21] Sin embargo, en la mayoría de los casos son llamados así, simplemente porque rechazaron el trinitarismo; al parecer, la mayoría no confirmaron la plena Deidad de Jesucristo, como lo hizo Servet.

Tres profesores de la Universidad de Basilea -Borrhaus (Cellarius), Curio y Castellio, fueron sospechosos de abrazar los puntos de vista de Servet [22] Bajo un seudónimo, un Italiano escribió una obra titulada Apología de Miguel Servet, en la que defendió sus enseñanzas. Algunos valdenses del norte de Italia, se convirtieron en anabaptistas, y algunos de ellos fueron favorables a las opiniones de Servet.

Mateo Gribaldi, un profesor de derecho en Padua y John Valentine Gentile, quien fue decapitado en Berna, abrazaron muchas de las opiniones de Miguel Servet, pero el primero giró hacia el triteísmo y el segundo hacia el subordinacionismo. Otro antitrinitario, Juan Campano, desarrolló una teología binitaria. En última instancia, la mayoría de los antitrinitarios de ese tiempo, se convirtieron en arrianos o unitarios. Ningún grupo permanente, siguió con las enseñanzas específicas de Miguel Servet.

Resumen y Conclusiones

La teología de Miguel Servet fue original y única. Sus escritos contienen inconsistencias, errores, ambigüedades y repeticiones, pero teniendo en cuenta que prácticamente inventó su teología desde cero a la edad de veinte años, los resultados siguen siendo sorprendentes. Él estuvo a la par de los reformadores más importantes en intelecto, erudición y espiritualidad, aunque su principal oponente, Juan Calvino, fue más sistemático, lúcido y más controlado en su temperamento al escribir. Servet contó con un esplendor extraordinario y con una fuerza de personalidad para estar "solo" contra la "ortodoxia" y desarrolló una teología bíblica mucho más avanzada que la de cualquiera de sus contemporáneos.

Sobre la doctrina de Dios, Miguel Servet fue esencialmente bíblico. A pesar de algunas ideas discutibles, expresiones defectuosas y el análisis dudoso de determinados puntos de vista históricos, las dos características necesarias para una auténtica teología de la Unicidad surgen claramente: (1) Hay un solo Dios, sin distinciones en su esencia. (2) Jesucristo es el Dios verdadero, el Padre, la plenitud de la Divinidad encarnada. Los Pentecostales Apostólicos de hoy, no son seguidores de Miguel Servet, pero los reformadores del siglo XVI, con mucho gusto los hubieran quemado vivos con él.

Sobre la doctrina de la salvación, Miguel Servet expuso teóricamente sobre la gracia, la fe, el arrepentimiento, la necesidad del bautismo en agua y la necesidad del Espíritu Santo, pero no está claro lo que él realmente experimentó. Su teología sobre el nombre y la identidad de Jesucristo, y su discusión sobre Mateo 28:19, nos llevan a esperar que él fue bautizado con la invocación del nombre de Jesucristo. Declaró una experiencia definida en el Espíritu Santo y valoró los dones milagrosos del Espíritu, por lo cual no sería sorprendente si hablaba en lenguas.

Expuso sus debilidades humanas por escarceos con la astrología, mentira bajo presión, comentarios insolentes y arrogancia. Parecía deleitarse al oponerse a todo el mundo y a las demás doctrinas, incluso con las personas más cercanas a sí mismo, y en ridiculizar a sus opositores. Sin embargo, al final murió humildemente y con valentía, con convicción y fe. Su martirio se erige como un elocuente llamamiento a la tolerancia religiosa y a la libertad de conciencia, y sobre todo como un testimonio de la fe en Jesucristo.

Cuando Servet puso en tela de juicio por primera vez a la doctrina de la Trinidad, la Reforma Protestante era muy joven, y había indicios de que los reformadores estaban algo incómodos con aquella doctrina. Parece que Dios estaba tratando de restaurar los patrones bíblicos en este ámbito de pensamiento, así como en los demás. Los reformadores se enfrentaron contra una decisión crucial: mantener la “ortodoxia” tradicional tanto como fuera posible o seguir con las implicaciones lógicas de sus propias prioridades en la Sola Escritura y la reconstrucción de la doctrina de Dios en la Biblia, en lugar de los credos. Por desgracia, optaron por seguir la tradición, no queriendo dar a los católicos más municiones contra ellos. De hecho, "Ecolampadio, en un conferencia en Zurich con Zwinglio y Henry Bullinger, Capito y Bucer, expresó su alarma por el efecto que Servet podría tener sobre sus relaciones con los cantones católicos" [23] En lugar de dar un paso más hacia la reforma o restauración, los reformadores rechazaron por completo a Servet y así consolidaron el poder del trinitarismo.


Monumento a Servet en la plaza del Ayuntamiento de Annemasse (Francia), villa situada a 4 km de Ginebra, al otro lado de la frontera franco-suiza. La inscripción bajo la escultura dice: "A Miguel Servet, apóstol de las libres creencias, nacido en Villanueva de Aragón el 20 de septiembre de 1511, quemado simbólicamente en Viena por la Inquisición Católica el 17 de junio de 1553 y quemado vivo en Ginebra el 27 de octubre de 1553 por instigación de Calvino"


Referencias

[4] Roland Bainton, Hereje Cazado, La Vida y Muerte de Miguel Serveto, 212; Schaff, Historia 8:785.
[5] Bainton, Hereje Cazado, 214.
[6] Michael Servetus, Sobre los Errores de la Trinidad, en los Dos Tratados de Serveto sobre la Trinidad, ed. James H. Ropes and Kirsopp Lake, trans. Earl Morse Wilbur (Cambridge, MA: Harvard University Press, 1932), 168.
[7] Ibid., 173-74.
[8] Serveto, Dos Diaólogos Sobre la Trinidad, en los Dos Tratados, 196-97.
[9] Bainton, 131-33. George Huntston Williams coincide en que Serveto no fue panteísta. Ver la Reforma Radical, 323.
[10] Serveto, Diálogos, en Dos Tratados, 238-63.
[11] Serveto, Errores, en Dos Tratados, 44-45.
[12] Willis, 178-79.
[13] Serveto, Dialogos, en Dos Tratados, 235.
[14] Willis, 347; ver Bainton, Hereje Cazado, 187.
[15] Ibid., 359; ver Bainton, Hereje Cazado, 147.
[16] Bainton, Hereje Cazado, 60, citado por Sebastian Franck, Carta a John Campanus.
[17] Willis, 371.
[18] Cuerdas y Lago, eds., xvi-xvii.
[19] Bainton, Hereje Cazado, 205.
[20] Willis, 302-3.
[21] Williams, Reforma Radical, 617, 622, 647-50, 808.
[22] Schaff, Historia 8:789-90.
[23] Williams, Reforma Radical, 199.

Jesucristo, Verdadero Hombre y Verdadero Dios


Por Julio César Clavijo Sierra
Tomado del libro “Hermenéutica Bíblica: Módulos de Clase”, Guía No. 23, páginas 43-45


Jesús es único y no hay nada que pueda compararse con Él. La historia de la humanidad es incomprensible sin Cristo. Pero Cristo es incomprensible si no se aprecian en Él dos naturalezas, la divina y la humana. Si se mira a Jesucristo como Dios solamente, se tiene la mitad de la verdad. Lo mismo ocurre si se le mira solamente como hombre. Jesús es Dios manifestado en carne: es tan hombre como si nunca hubiera sido Dios y tan Dios como si nunca hubiera sido hombre. Aún así, su humanidad no puede ser separada de su Deidad, ni su Deidad puede ser separada de su humanidad. Jesús es Dios verdadero y hombre verdadero. En la encarnación, la Deidad y la humanidad se unieron inseparablemente en Jesucristo, y así Él es a la vez completo hombre y completo Dios (no una parte de Dios, no un componente de Dios, no una persona divina y distinta de otras).

1. JESUCRISTO COMO HOMBRE

- Jesús fue hombre, porque lo primero que usted encuentra en los evangelios es una genealogía. La genealogía que aparece en el evangelio según Mateo es la que viene por medio de José, su padre adoptivo. En cambio la genealogía que aparece en el evangelio según Lucas, es la genealogía de María.

- Hay detalles bien humanos acerca del nacimiento de Jesús. Por ejemplo los pastores de Belén encontraron al niño envuelto en pañales (Lucas 2:12).

- Estuvo sujeto a las leyes del crecimiento (Lucas 2:52).

- Jesús tenía un cuerpo humano. Aun después de la resurrección es un hombre con un cuerpo humano glorificado (Lucas 24:36-40, Filipenses 3:20-21).

- Jesús demostró que Él tenía un alma, ya que tenía sentimientos. Por ejemplo, se angustió en gran manera cuando supo que su camino a la cruz era inevitable (Mateo 26:37-38, Marcos 14:34). Lloró cuando se enteró de la muerte de Lázaro (Juan 11:35); fue amigo (Lázaro era uno de sus mejores amigos); tuvo ira cuando expulsó a los mercaderes del templo (Marcos 11:15-19), etc. El alma de Jesús no fue dejada en el hades (Salmo 16:10, Hechos 2:27).

- Gozó de otras características propias del ser humano. Por ejemplo, tuvo hambre (Mateo 4:2), le dio sed (Juan 19:28), se cansó (Juan 4:6), le dio sueño (Mateo 8:24).

- Tenía espíritu humano (Lucas 23:46).

- Finalmente la Biblia enseña que “hay un sólo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1. Timoteo 2:5). Esto enseña que es la obra de Cristo como hombre, el cual al igual que los demás fue tentado en todo con la diferencia de que no cometió pecado (Hebreos 4:15), la que acerca a los hombres a Dios. Con tan sólo poner la fe en su obra redentora en la cruz del calvario y creer que su sangre nos limpia de todo pecado, somos salvos. Además en la epístola a los Hebreos 2:14 dice:

“Así que por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, El también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es al diablo”.

A pesar de todo esto, la Biblia no describe físicamente al hombre Jesús, pues para los escritores es más importante la obra que realizó y sus milagros, que su apariencia. Imágenes como el divino rostro, el sagrado corazón o el divino niño, han conducido a la humanolatría.

NOTA: Dado que Jesús experimentó todo lo que nosotros sentimos como seres humanos, Él nos puede entender cabalmente y compartir nuestras alegrías y pesares.

2. JESUCRISTO COMO DIOS

No fue necesario que transcurriera mucho tiempo para que las personas que conocieron a Jesús, comprendieran que Él estaba haciendo declaraciones sorprendentes con respecto a sí mismo. Se comprende, sin lugar a dudas, que sus propias declaraciones le identificaban con alguien que era mucho más que un simple profeta o maestro, pues se presentaba como la única fuente para el perdón de los pecados, como el único camino de salvación y como el único medio para la comunión con Dios.

Una buena definición de Dios puede ser la siguiente: “espíritu supremo existente por sí mismo, e infinito en todo género de perfecciones... Como nadie lo ha creado, Él es la causa de todo”. Esta definición es adecuada para todos los teístas, incluyendo entre ellos a los musulmanes y a los judíos. El teísmo enseña que Dios es un ser diferente de la creación y que el universo fue planeado y creado por Él. Dios lo sustenta y lo gobierna en el presente. El teismo cristiano agrega una nota a la anterior definición: “y quien llegó a encarnarse como Jesús de Nazareth”.

- Jesús es Jehová. El profeta Isaías enseña que Dios mismo vendría y nos salvaría (Isaías 35:4). El nombre de Jesús significa Jehová el salvador. En Isaías 43:25 se dice que el único que tiene poder para perdonar pecados es Jehová, pero en los evangelios Jesús se toma esta atribución (Marcos 2:5 y Lucas 7:48-50).

- 1. Timoteo 3:16 dice: “E indiscutiblemente grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria”.

- El Nuevo Testamento presenta claramente a Cristo como Dios. Los nombres que se le aplican son de tal naturaleza que sólo pueden ser aplicados apropiadamente a Dios. Por ejemplo, a Jesús se le llama Dios en la siguiente declaración: “... aguardando la esperanza bienaventurada y la aparición gloriosa de nuestro gran Dios y salvador Jesucristo” (Tito 2:13; compárese con 1. Juan 5:20-21, Romanos 9:5, Hebreos 1:8).

- Las Escrituras le atribuyen características que sólo pueden ser ciertas respecto a Dios. Jesús es presentado como un ser existente por sí mismo (Juan 10:17-18); como el Creador y Sustentador de todas las cosas (Colosenses 1:15-17); Omnipresente (Mateo 28:20; 18:20); Omnisciente (Juan 4:16; 6:64; Mateo 17:22-27) Omnipotente (Apocalipsis 1:8; Lucas 4:39-55, 7:14-15; Mateo 8:26-27) y como el poseedor de la vida eterna (1. Juan 5:11- 12, 5:20, Juan 1:4).

- Jesús recibió el honor y la adoración que sólo Dios debe recibir. En un encuentro que tuvo con Satanás, le dijo: “vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo servirás”. Jesús recibió adoración como Dios (Mateo 14:33; 28:9), y algunas veces exigió que se le adorara como Dios (Juan 5:23; compárese con Hebreos 1:6, Apocalipsis 5:8-14).

- La mayoría de los seguidores de Jesús fueron judíos devotos que creían en un Dios verdadero. Eran monoteístas puros y radicales. No obstante le reconocieron como al Dios encarnado. (Pedro en Mateo 16:15-16; Marta la hermana de Lázaro en Juan 11:27; Natanael en Juan 1:49; Juan el Bautista en Lucas 3:22; Tomás en Juan 20:26-29, Pablo en Hechos 20:28).

- El evangelio de Juan describe una acalorada discusión (Juan 5:1-18, hacer énfasis en los últimos tres versículos). Cuando estudiamos un documento hemos de tener en cuenta el lenguaje, la cultura y especialmente la persona o personas a las que se dirigió. En este caso la cultura era la judía, y a las personas a las que se dirigió eran los dirigentes religiosos. Veamos como comprendieron los judíos lo que les dijo Jesús hace 2000 años en su contexto cultural. “Por esto los judíos aún más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios”. ¿Por qué esa reacción tan drástica? Porque Jesús dijo “mi Padre”, no dijo “nuestro Padre”; y luego agregó: “hasta ahora trabaja”. Estas dos expresiones que Jesús usó lo hacen el mismo Dios, pues obra en el nivel de actividades de Dios. Los judíos no se referían a Dios mediante la expresión “mi Padre” y en el caso de que lo hicieran, le agregaban el modificativo “que está en los cielos”.

- Jesús no sólo afirmó ser igual al Padre, sino que sostuvo que el Padre y Él eran uno y el mismo (Juan 10:30-33). Por esta causa lo iban a apedrear argumentando que Él siendo hombre se hacía Dios. Podríamos preguntarnos por qué hubo una reacción tan violenta cuando Jesús dijo que Él y el Padre eran uno solo. Una implicación interesante surge de esta declaración cuando se estudia el texto griego. La palabra “uno” en griego es de género neutro, no masculino, y no indica que son uno en propósito, sino uno en esencia y naturaleza, un solo Ser. Como Hijo es el hombre perfecto, pero como Padre es el Dios Creador. Esta tajante declaración es el clímax de las afirmaciones de Cristo. Tales declaraciones despertaron en los fariseos una ira incontrolable.

- Jesús habló continuamente respecto de sí mismo en el sentido de que Él es Dios. Él afirmó osadamente: “si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais” (Juan 8:19); “el que me ve, ve al que me envió” (Juan 12:45); “el que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece” (Juan 15:23); para nombrar unos pocos casos.

- “Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me has conocido Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre; ¿cómo pues, dices tú: Muéstranos al Padre? (Juan 14:9).

Nótese aquí este importante detalle. Jesús hablaba mucho acerca del Padre. Esta idea confundía hasta a sus discípulos, y por esto Felipe declara las palabras arriba citadas. Jesús hubiera podido perfectamente haberle dicho: No te puedo mostrar al Padre, pues Él es Espíritu y está en los cielos. Pero su respuesta fue tajante y demostraba sin lugar a dudas que Él era el Padre. El Dios eterno estaba allí encarnado en la persona de Jesucristo.