miércoles, 1 de junio de 2011

El Cordero en Apocalipsis 5


Por David Bernard. © Todos los derechos reservados.
Extracto del Libro La Unicidad de Dios, págs 218-222


Apocalipsis 5:1 describe a Uno que está en el trono celestial con un libro (rollo) en su mano derecha. Entonces los versículos 6 y 7 se refieren a un Cordero que viene y toma el libro de la mano derecha del que está sentado en el trono. ¿Significa esto que hay dos personas de Dios? No. De nuevo, debemos recordar que el libro de Apocalipsis es altamente simbólico. De hecho, sabemos que el pasaje mencionado es simbólico. Primeramente, Juan no vio al Espíritu invisible de Dios, porque Juan mismo dijo que ningún hombre había visto a Dios (Juan 1:18, I Juan 4:12). De hecho, ningún hombre puede ver a Dios (1. Timoteo 6:16). Apocalipsis 5:5 dice que un “León” abriría el libro, pero en cambio en el versículo 6 Juan vio a un “Cordero.” El versículo 6 dice que el Cordero había sido asesinado pero con todo se movió. Tenía siete ojos, lo que simboliza los siete Espíritus o el Espíritu de siete manifestaciones de Dios (versículo 6) y la omnisciencia de Dios (Proverbios 15:3). El Cordero tenía siete cuernos, que significan la plenitud del poder de Dios o la omnipotencia de Dios, porque en la Biblia, los cuernos simbolizan generalmente el poder. (Véase Zacarías 1:18-19; Apocalipsis 17:12-17). Toda la descripción de esta escena demuestra la naturaleza simbólica del pasaje. Para poder comprenderlo tenemos que aprender quién es el que está en el trono y quién es el Cordero.

Apocalipsis 4:2 y 8 describen al que está en el trono como “el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.” Sin embargo, en Apocalipsis 1:8 Jesús se describe a sí mismo como “el Señor, el que es, y que era, y que ha de venir, el Todopoderoso.” (Véase 1:11-18 y 22:12-16 para unas pruebas adicionales de que Jesús es el que está hablando en 1:8). También el que está en el trono es el Juez (Apocalipsis 20:11-12), y nosotros sabemos que Jesús será el Juez de todos (Juan 5:22, 27; Romanos 2:16; 14:10-11). Por lo tanto, podemos concluir que el que está en el trono es Jesús en todo su poder y Deidad.

El Cordero es el Hijo de Dios — Cristo Jesús en su humanidad, particularmente en su papel sacrificial. El Nuevo Testamento identifica a Jesús como el Cordero que ofreció su sangre por nuestros pecados (Juan 1:36; 1. Pedro 1:19). Por eso Apocalipsis 5:6 describe al Cordero como muerto. Dios no podría morir y no murió; solamente la humanidad de Jesús murió. Entonces el Cordero representa solamente a Jesús en su humanidad como el sacrificio por el pecado. El resto del capítulo 5 también prueba esto al describir al Cordero como nuestro Redentor.

El hecho de que este Cordero no es simplemente un ser humano ordinario, se hace evidente puesto que El tiene la plenitud del Espíritu de Dios, incluyendo la omnisciencia y la omnipresencia (versículo 6). El tiene otros papeles como el León de la tribu de Judá y como la Raíz de David (versículo 5). El León denota el papel real de Cristo y su genealogía del Rey David. Jesús era de la tribu de Judá (Mateo 1:1-3; Lucas 3:33), la cual era la tribu real a partir de la época de David. El león es el símbolo de Judá como gobernador (Génesis 49:9-10). La raíz de David se refiere al papel de Cristo como la fuente de David (Creador) y el Dios de David.

Hay otro hecho apoya nuestro punto de que el Cordero representa a Jesús en su humanidad más bien que como a una segunda persona en la Deidad. La razón es que el Cordero aparece para abrir el libro sostenido por Dios. Muchos piensan que este libro es el título de propiedad de la redención. Otros lo ven como símbolo de los misterios y de los planes de Dios. De cualquier modo, se requirió de un ser humano para abrirlo, porque Dios no nos redimió ni se reveló a sí mismo a nosotros en su papel como el Dios trascendente. El utilizó su manifestación en carne humana como el medio para revelarse a sí mismo a nosotros, como para ser nuestro redentor. (Véase Levítico 25:25, 47-49). El Cordero representa la humanidad de Cristo.

Muchos eruditos trinitarios prominentes convienen que Apocalipsis 5 es simbólico y no describe a Dios Padre en el trono y a Dios Hijo parado al lado del trono. El Comentario Del Púlpito identifica al que está en el trono como el Dios Trino, [1] y al Cordero como Cristo en su capacidad humana. Dice, “el Hijo en su capacidad humana, así indicado por su forma sacrificial de Cordero, puede tomar y revelar los misterios de la Deidad eterna, en la cual El como Dios, tiene parte.” [2] Aun así, a los ojos de los eruditos trinitarios, ésta escena no es una indicación de una trinidad en la Deidad.

Podemos concluir que la visión en Apocalipsis 5, representa simbólicamente las dos naturalezas y los dos papeles de Cristo Jesús. Como Padre, Juez, Creador, y Rey, El se sienta sobre el trono; porque en su Deidad El es el Señor Dios Todopoderoso. Como el Hijo, El aparece como un Cordero muerto; porque en su humanidad, El es el sacrificio ofrecido por nuestros pecados. Juan no vio al Espíritu invisible de Dios, pero él sí vio una visión que retrataba simbólicamente a Jesús en el trono en su papel como Dios, y como un Cordero en su papel como el Hijo de Dios sacrificado por el pecado.

Si una persona insiste en que este pasaje es literal a pesar de que es tan demostrablemente simbólico, entonces tendría que concluir que Juan no vio a dos personas de Dios, sino que por el contrario vio a un Dios en el trono y a un Cordero verdadero cerca del trono. Esto no es lógico, pero revela que son vanas las tentativas de los trinitarios de hacer del pasaje un texto prueba para una trinidad.

Otros versículos de Apocalipsis, dicen claramente que ese Cordero no es una persona distinta a Dios. En particular, Apocalipsis 22:1 y 3 hablan “del trono de Dios y del Cordero,” refiriéndose al único trono de 4:2 y 5:1. Después de mencionar “Dios y el Cordero,” Apocalipsis 22:3 habla de “sus siervos,” y el versículo 4 se refiere a “su rostro” y a “su nombre.” El Cordero y la gloria de Dios alumbran la Nueva Jerusalén (Apocalipsis 21:23), sin embargo el Señor Dios es la luz (Apocalipsis 22:5). Entonces, “Dios y el Cordero” son un solo Ser. La frase se refiere a Cristo Jesús y señala su naturaleza dual.

Concluimos que Apocalipsis 5, que es simbólico en su naturaleza, revela la Unicidad de Dios. Describe a Uno en el trono, pero también describe a un león, a una raíz, y a un cordero. ¿Revela esta descripción a cuatro personas en la Deidad? Ciertamente no. En cambio, hay solamente Uno en el trono. El león, la raíz, y el cordero, todos representan en forma simbólica las características y las cualidades del que es digno de abrir los sellos del libro. El león nos dice que El es el Rey de la tribu de Judá. La raíz nos dice que El es el Creador. El cordero nos dice que El es Dios encarnado y nuestro sacrificio. Solamente en este último papel puede El ser nuestro redentor y puede abrir el libro. Entonces, Apocalipsis 5 enseña que hay un solo Dios y que este único Dios vino en carne como el Cordero (el Hijo) para revelarse al hombre y para redimir al hombre del pecado.

Notas

[1] H.D.M. Spence y José Exell, eds., The Pulpit Commentary (rpt. Grand Rapids: Eerdmans, 1977), XXII (Apocalipsis), 162.
[2] Ibid, XXII (Apocalipsis), 165.



Ver también:

Al que Está Sentado en el Trono y al Cordero. Apocalipsis 5:13 
Apocalipsis 5:7 ¿Cómo puedo ver la Unicidad en Este Versículo?
El Cordero con el Libro en Apocalipsis 5 
El Cordero en Apocalipsis 5
La Visión del Cordero de Apocalipsis 5, nos Habla Gráficamente del Plan Redentor de Dios