miércoles, 1 de junio de 2011

Explicando a los Trinitarios el Significado Bíblico de Espíritu Santo


Por Alfonso M. Suárez
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Publicado en este blog con permiso del autor




Cada vez que las Escrituras Sagradas usan el término "Dios", es una referencia clara y general a su única (absoluta) naturaleza Divina, como el Espíritu Eterno (Hebreos 9:14), y eso está en completa armonía con lo que dice en Juan 4:24, "...Dios es Espíritu...", y también con Lucas 24:39, de que el espíritu (de los hombres o Dios), "...ni tiene carne, ni huesos...", por lo tanto, cuando usamos el término inspirado Dios, nos estamos refiriendo directamente a Él como ESPÍRITU; y es más, como Él no solo es "Espíritu", sino que su principal atributo perfecto y divino es SANTO, por eso es que las mismas Escrituras lo llaman:


"...Dios santo..." (Josué 24:19),

Y el "…Santo de Israel..." (Isaías 12:6),

Por ser Espíritu, es también el mismo Dios que puso su Espíritu (su presencia) en medio de su pueblo de Israel:

"..dónde [está] el que puso en medio de él [su pueblo] su Espíritu Santo? ..." (Isaías 63:11).

Y también angustiado, porque "...hicieron enojar su Espíritu Santo..." (Isaías 63:9).

De manera que, cuando las Escrituras hablan de "Dios" y del "Espíritu Santo", están hablando de UNO SOLO y EL MISMO, pues Dios es Espíritu y su Espíritu es Santo, así tan sencillo.

Por eso cuando Joel profetizó que Dios dijo: "...derramaré de mi Espíritu sobre toda carne..." (Joel 2:28), no se estaba refiriendo a que "otro" Espíritu vendría, sino que Él mismo Dios vendría a los corazones de los creyentes. La misma Biblia dice en la Unidad del espíritu y la Unidad de la fe, que no hay más que UN SOLO Espíritu (Efesios 4:3-6), por el cual todos los que hemos creído en esta dispensación de la Gracia, somos sellados para el día de redención. Pablo lo reconfirmó al decir:

"...Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones..." (2. Corintios 1:21-22)

Y como Pablo tenía la revelación del misterio de la voluntad de Dios o de la piedad, también podía decir:

"...Dios envió el Espíritu de su Hijo en vuestros corazones..." (Gálatas 6)

Porque el Espíritu del Hijo, es el sólo y único Espíritu Santo.

Y remata diciendo:

"...13 Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu..." (1. Corintios 12:13)

Asi que no hay ni "dos" ni "tres" "Espíritu Santos", solamente Uno. También el Espíritu Santo no es un pajarito o una paloma (símbolo usado como señal para Juan, no para recibirlo), y menos el Espíritu Santo es una "tercera persona", dentro de Dios, sino Dios mismo. Es el mismo Señor Jesucristo, ahora, en este tiempo de la Gracia, llenando nuestros corazones:

"...Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros...." (Juan 14:16-18).

Jesús, "...Dios, manifestado en carne..." es el Hijo; pero en su naturaleza Divina es el Espíritu de verdad (el Espíritu Santo), y solo Dios es la verdad.