miércoles, 1 de junio de 2011

¿La Historia de la Iglesia es un Arma Contra los Apostólicos de la Unicidad?


Por Killmon Bobby, © Todos los derechos reservados.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2011.

Los trinitarios han dicho que el estudio de la Historia de la Iglesia es una de sus principales armas contra los pentecostales apostólicos. Este es un desgastado argumento contra nosotros, con el cual se ha dicho que rápidamente nos ponemos a tambalear. Algunos han argumentado que si Jesús dijo: "Las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia…" ¿Entonces por qué parece haber una incompatibilidad con el apego a la Unicidad por parte de los creyentes a lo largo de la historia de la Iglesia? Entonces la pregunta es: ¿Es verdad que la historia de la Iglesia es un arma contra nosotros como Apostólicos y gente de la Unicidad?

Una mirada más detallada a este argumento (y a aquellos que lo secundan), nos muestra que los prejuicios teológicos de los trinitarios los conducen no solo a malinterpretar las Escrituras, sino que también los llevan a malinterpretar la historia. Hay un gran número de estudiosos e historiadores, que son cada vez más honestos en su evaluación de los hechos históricos. La idea de que la Trinidad fue aprobada de manera uniforme desde los primeros tiempos de la iglesia, o incluso después, no es sostenible en la mayoría de los círculos teológicos de hoy. [Véase por ejemplo: La Cristología del Nuevo Testamento de Oscar Cullman, Cristología en Formación de James D. G. Dunn, La Fe Cristiana de Hendrikus Berkhof, La Temprana Experiencia de lo Divino de Luke Timothy Johnson, y muchos otros].

Incluso, escritores trinitarios de la antigüedad, reconocieron que sus creencias particulares no eran indicativas de la mayoría de los creyentes de su tiempo, esto aun en doctrinas relacionadas con la divinidad y la salvación, que fueron consideradas por la mayoría de creyentes como invenciones corruptas, pues la mayoría de los creyentes se ajustaban a otros puntos de vista. Por ejemplo, Tertuliano dijo en su obra "Contra Práxeas", que la mayoría de la gente de su tiempo rechazó sus opiniones (las de Tertuliano). Dijo que la "mayoría de los creyentes", a quienes catalogó como "gente sencilla", fueron adversas para creer a su doctrina de una pluralidad de tres personas en la Deidad. Esto demuestra que Tertuliano no se contaba dentro de la mayoría de los creyentes de los siglos segundo y tercero.

También hay que recordar que la historia la escriben los “vencedores”. Cuando el punto de vista trinitario se convirtió en la posición popular en varios lugares y tiempos, aquellos líderes trinitarios a menudo asesinaron a sus opositores y quemaron sus obras. Usted podría haber sido asesinado por tener la copia de un "libro prohibido". El hecho de que ciertos documentos hayan sido citados a pesar de estar en la lista de libros prohibidos, muestra que estos tuvieron gran influencia, y que la gente estaba dispuesta a preservar estas obras, aún cuando esto pudiera significar un peligro personal.

La mayoría de los que sugieren que nos vemos perjudicados por el argumento de que la Historia de la Iglesia es una de las principales armas contra los apostólicos de la Unicidad, no podrían sostenerse de pie al levantar este mismo argumento polémico contra sí mismos. Si el mayor número de seguidores fuera el que hiciera verdadera a una cierta doctrina, entonces tendríamos que ser católico-romanos, o quizás identificarnos con los musulmanes. Así, la mayoría de nuestros contradictores caerían como presa de la misma espada que ellos levantan contra los Apostólicos. Pero nosotros nos basamos en el principio de la “Sola Scriptura”, que dice que la Escritura es la única norma para la doctrina. Un estudio de la Historia de la Iglesia, demostrará que en todas las edades siempre ha existido gente que ha creído en la Unicidad de Dios. El punto es que no importa que muchos se aparten de la verdad, la Palabra de Dios es nuestra norma.