miércoles, 1 de junio de 2011

La Visión del Cordero de Apocalipsis 5, nos Habla Gráficamente del Plan Redentor de Dios


Por Alfonso M. Suárez.
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Publicado en este blog con permiso del autor


Saludos cordiales en nombre de Jesús, el nombre del Dios Todopoderoso, por cuanto él es el mismo Dios de la eternidad y del Antiguo Testamento, manifestado en carne, o Dios con nosotros (Mateo 1.23; 1. Timoteo 3.16).


He recibido esta pregunta

“¿Al leer Apocalipsis 5:1-8 en relación con Dios sentado en el trono celestial, y un Cordero como inmolado (o sacrificado) se ven dos personas divinas?”

La respuesta inmediata a esta pregunta es no. ¿Cómo se podrían ver "dos personas divinas y distintas", si en la visión que tuvo Juan por el Espíritu, no se ve si quiera a una sola persona?

Si usted lee cuidadosamente Apocalipsis 4:2-3, notará que lo que vio Juan por el Espíritu, fue un trono y sobre ese trono a uno sentado. La visión del que está sentado en el trono, se refiere a Dios como Rey y Padre. Según Juan 4:24 Dios es Espíritu, por tanto Dios no es una persona.

Ahora bien, si pasamos a examinar al Cordero, notaremos que la visión mostró a un animal sacrificado que tenia siete cuernos y siete ojos (que son enviados sobre toda la tierra). Entonces el Cordero mencionado en Apocalipsis no es una persona, menos aún una “persona divina y distinta"

Esto es lo que primero tiene que ser aclarado, para poder seguir con nuestra explicación de Apocalipsis 5, por causa de que no podemos inventar reinterpretaciones para añadírselas a las Escrituras inspiradas por el Espíritu Santo, con tal de obligarlas a decir o a mostrar lo que ellas no dicen ni muestran, como es el caso típico de los católicos romanos y los evangélicos trinitarios con su dogma inventado de que Dios está "compuesto" por "tres personas divinas y distintas", añadiéndole a las Escrituras tales declaraciones.

El libro de Apocalipsis es el complemento de otro libro profético de las Escrituras como es el libro de Daniel, y ambos son altamente simbólicos. De manera que la interpretación de ambos, tiene que ceñirse estrictamente al lenguaje de las mismas Escrituras, sin agregarle suposiciones o invenciones de tradiciones religiosas, que han dejado por fuera el testimonio del propio Jesús, aún a pesar de que el testimonio de Jesús es el espíritu de la misma profecía (Apocalipsis 19:10).

También debemos tener en cuenta, que Juan no vio esa visión aquí en la tierra, sino que fue transportado al mismo cielo por el Espíritu de Dios, en donde se le mostró la visión de Dios, sentado en su trono y al Cordero inmolado o sangriento al frente de Él.

La visión de un solo Dios y un solo trono en Apocalipsis 4:2-3, afirma categóricamente que en el cielo no existe más de un solo Dios absoluto. Esa misma visión confirma que no hay "dos" ni "tres" sentados en el trono, sino uno solo. Así que el Espíritu le muestra a Juan la verdad Escritural general o total de que Dios es Soberano, el Altísimo, el Todopoderoso, etc., que está sentado en su trono de gloria y que no hay más Dios aparte de Él ¡Aleluya!

Cuando ya pasamos a Apocalipsis capítulo 5, vemos que el mismo Espíritu le muestra a Juan el complemento de esta visión sobre Dios, al mostrarlo sosteniendo un libro (rollo o pergamino) en su mano derecha.

La pregunta obligatoria en este caso es: ¿Si Dios es Espíritu y el que está sentado en ese único trono celestial es el mismo Dios Altísimo; a qué "mano derecha" se hace referencia, si Dios como Espíritu puro, no tiene mano derecha ni izquierda? Dicha respuesta se encuentra en Apocalipsis 3:21.

"...Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono..."

Por este versículo podemos decir, que al único que vio Juan sentado en el trono fue a Jesucristo, pero glorificado y triunfante. No vio sentado a "dos" en el trono (uno al lado del otro); no vio sentados a "tres" (los tres juntos en el trono). Tampoco vio al Hijo sentado “en las piernas” del Padre Espiritual, porque el Espíritu de Dios tampoco tiene piernas. Sin embargo, Juan fue enfático al decir que vio a uno sentado en el trono, y que ese uno es el mismo Jesucristo sentado en su trono, según Apocalipsis 3:21.

Pero el hecho de que la misma visión diga de que "...vi en la mano derecha del que estaba sentado sobre el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.." y ese mismo sea Jesucristo, es para comprobar (y no para separar) la absoluta soberanía, su eterna Divinidad, Omnisciencia y Omnipotencia como el mismo Todopoderoso, ejerciendo control sobre sus propios designios y determinación eterna que realizó consigo mismo (y no con otros "divinos"), según el misterio de su voluntad o el consejo de su voluntad que se propuso consigo mismo (Efesios 1.9-11), por cuanto para el tiempo de Juan, el plan de Dios o el misterio de su voluntad no se había terminado, por el contrario, apenas comenzaba a cumplirse y así seguiría hasta que todas las cosas sean cumplidas y el último enemigo que es la muerte sea vencido.

También, el hecho mismo de que la visión describa gráficamente al Cordero inmolado con siete cuernos y siete ojos al frente del trono, no deforma ni contradice la verdad general de un solo Dios absoluto y un solo trono en el cielo, por cuanto la misma visión está mostrando o revelando simultáneamente la obra redentora del Calvario por medio de aquel que "en los días de su carne" (Hebreos 5:7), fue llamado "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Juan 1.29). Así que esa visión a la misma vez muestra o recuerda la huella imborrable de su sufrimiento y sacrificio realizada en el Calvario para la pacificación de las cosas en el cielo y en la tierra; obra que hizo el propio Dios, por cuanto la biblia dice que "Dios estaba en Cristo" (2. Corintios 5:19) y que "Cristo, según la carne… es Dios sobre todas las cosas" (Romanos 9.5). Dios y el Cordero son uno y el mismo, desempeñando dos funciones complementarias dentro del plan redentor (como Padre y como Hijo).

Antes de llegar a la visión del Cordero como inmolado en Apocalipsis 5, vemos que Apocalipsis 3:4-5 nos muestra al Hijo triunfante y glorificado, sentado en el único trono que hay en el cielo, ejerciendo toda la prerrogativa y el poder del Todopoderoso. Esto nos enseña que Jesús es el Todopoderoso, porque si Él no lo es, entonces no sería “Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos” (Romanos 9:5).

Luego vemos en Apocalipsis 5, la visión de un cordero inmolado, de un león, de una raíz, etc., no porque se estén mostrando “distintas personas”, sino para enseñarnos que el plan de redención que Dios estableció consigo mismo según el designio de su voluntad (Efesios 1:11), requirió que la apertura del libro de la vida la hiciera un hombre sin pecado, que sólo fue proporcionado para nuestro bien cuando Dios se manifestó en carne (1. Timoteo 3:16), como el Hijo o varón perfecto (Lucas 1:35, Efesios 4:13).

Los siete cuernos del Cordero como inmolado, son una referencia a la plenitud de su poder o autoridad, y eso es otra prueba de que Él es el mismo Dios, porque sólo Dios tiene todo el poder perfecto en sí mismo y no lo comparte con nadie, pues Él mismo declaró: "a otro no daré mi gloria" (Isaías 42.8).

Los siete ojos del Cordero como inmolado, son los siete espíritus de Dios; es decir, la plenitud y perfección de aquel que solo es Omnisciente (todo lo sabe), Omnipresente (está en todas partes) y Omnipotente (todo lo puede); atributos únicos de su naturaleza Divina.

En resumen, las visiones de Apocalipsis 3, 4 y 5, son una secuencia gráfica de todo el propósito de Dios en relación con Israel y el mundo entero, del que todavía faltan cosas por cumplirse, y es presentado en la visión de un libro que ha sido abierto por Jesucristo, el único Dios que se manifestó en carne con el propósito de redimirnos, y que en esa humanidad perfecta que tomó como templo o tabernáculo para manifestarse a nosotros, está sentado en este momento en el único trono que hay en el cielo. La visión es simbólica y no literal, pues de otra manera tendríamos que concluir equivocadamente, que Juan vio literalmente a dos animales (un cordero y un león), perdiendo así todo el significado bíblico que encierran esos símbolos.


Ver también:

Al que Está Sentado en el Trono y al Cordero. Apocalipsis 5:13 
- Apocalipsis 5:7 ¿Cómo puedo ver la Unicidad en Este Versículo?
- El Cordero con el Libro en Apocalipsis 5 
- El Cordero en Apocalipsis 5
- La Visión del Cordero de Apocalipsis 5, nos Habla Gráficamente del Plan Redentor de Dios