miércoles, 2 de julio de 2014

Mitos Inventados por la “Teología” Trinitaria

Por Julio César Clavijo Sierra
Capítulo 6, del libro Un dios Falso Llamado Trinidad

Mitos del dogma de la Trinidad

“Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido. Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad” (1. Timoteo 4:6).

“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.” (2. Timoteo 4:3-4).

“Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina” (2. Pedro 2:1).

En el presente capítulo vamos a examinar muchos de los mitos que ha concebido la “teología” trinitaria en razón a su base extrabíblica. El error de la enseñanza trinitaria es que no se basa en las Santas Escrituras sino en los escritos de Justino, Tertuliano, Orígenes, Atanasio, los Capadocios (Gregorio de Nisa, Gregorio Nacianceno y Basilio de Cesarea), Agustín, Tomás de Aquino, etc.

La Biblia Asocia el Número Uno con Dios

“Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel, el único que hace maravillas. ¡Bendito su nombre glorioso para siempre! ¡Toda la tierra sea llena de su gloria! ¡Amén y amén!” (Salmo 72:18-19).

En la Biblia, el uno es el número que se asocia de manera directa con Dios. El uno es el símbolo del propio creador.

Todo cristiano verdadero que vive en comunión con Dios, todas las veces que piensa en Dios, todas las veces que lo alaba o que ora, todas las veces que se congrega para reconocer la grandeza de Dios, todas las veces que habla de Dios, todas esas veces siempre tiene su mente dominada por el número uno. Según la Biblia Dios es uno (Deuteronomio 6:4), único (Salmo 72:18), eterno (Isaías 40:28) e inmutable (Hebreos 13:8), por eso el número uno aparece enmarcado en nuestra mente como el símbolo del propio creador. Creer de corazón que Dios es uno y nada más que uno, es un requisito fundamental para ser salvo. Jesús es Dios único y no hay más (Tito 2:13). El más grande de todos los mandamientos consiste en entender y en creer que Dios es uno y que debemos amarle con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con todas las fuerzas.

“Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.” (Marcos 12:29-30).

Si alguno dice que es cristiano, pero no guarda ese mandamiento, es mentiroso y la verdad no está en él. Todo cristiano fiel debe tener claro que Dios es uno.

Dios no necesita de ningún otro para ser Dios (Isaías 45:22). ¡Él es el número uno, él es lo máximo! Dios es suficiente en sí mismo. No hay otro Dios ni otro Señor y nunca ha existido ni existirá otro igual a él (Isaías 46:9).

Existen una buena cantidad de textos que relacionan el número uno con Dios, por lo cual se demuestra que su simbolismo es real y que está intrínsecamente asociado con Dios. Colocaremos algunos:

“Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre” (Zacarías 14:9)

“Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión.” (Romanos 3:30).

“…no hay más que un Dios” (1. Corintios 8:4).

“Para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre” (1. Corintios 8:6).

“…pero Dios es uno” (Gálatas 3:20).

 “Un Dios y Padre de todos” (Efesios 4:6).

“Porque hay un solo Dios” (1. Timoteo 2:5).

“Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan” (Santiago 2:19).

"Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado" (Apocalipsis 4:2).

Si pasamos al significado ordinal del número uno, vemos que Dios es el origen de todas las cosas, él es el creador y el sustentador, él es la fuente de vida, y sin él nada podría existir.

“Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.” (Isaías 44:6).

“Óyeme, Jacob, y tú, Israel, a quien llamé: Yo mismo, yo el primero, yo también el postrero.” (Isaías 48:12).

De la misma manera, Dios debe ser el primero en nuestras vidas.

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33),

El Mito de que el Tres es el Número Divino

En la Escritura, el número tres jamás aparece relacionado de manera directa con Dios, porque como hemos visto, el número que se asocia de manera directa con él es el número uno, pues sólo hay un Dios. Sin embargo, los trinitarios han escrito que el número tres está asociado con Dios. Curiosamente ese argumento que tanto les gusta a los trinitarios es el que desenmascara como falsa y antibíblica a la enseñanza de la trinidad.

La “teología” trinitaria, llevando la contraria a lo que enseña la Escritura, ha proclamado un mito que dice que el tres es el número Divino y que ese número representa a Dios. Veamos lo que dice un escritor trinitario:

“El número 3 aparece 467 veces en la Biblia. El 3 demuestra combinación en el sentido de unidad, como en la Trinidad: Padre Hijo y Espíritu Santo. Este es un número especial asociado con la Divinidad. Tres veces los serafines claman «Santo, santo, santo», por cada una de las tres personas de la Trinidad (Is. 6:3); también los cuatro seres en Apocalipsis 4:8...
...El tres es llamado «número divino» por ser mencionado con frecuencia en relación con las cosas santas…
...Es fácil ver la ligazón entre el número tres y el número de la Trinidad...” [173] 

Dicho escritor afirma que la Biblia hace alusión al número tres en cuatrocientas sesenta y siete oportunidades, y por supuesto, esas son muchas veces. Sin embargo, al momento de asociar al número tres con Dios, no presenta ni una sola prueba directa. Nosotros hemos visto como la Escritura asocia el número uno de manera precisa con Dios, diciendo que Dios es uno, pero por ninguna parte dice que él sea tres o que sea la unidad de tres personas. Uno puede buscar y buscar en la Escritura y nunca encontrará que ella diga que el tres es un número Divino.

Como la “teología” trinitaria es incapaz de encontrar un texto bíblico que asocie de manera directa el número tres con Dios, entonces hace uso de maromas textuales para aparentemente subsanar dicho inconveniente. Por ejemplo, el artículo anteriormente citado, toma un texto bíblico y lo fuerza a decir lo que el texto no dice. El escritor afirma que debido a que el clamor de los ángeles: "Santo, Santo, Santo" se repite tres veces, esto nos indica que Dios es una trinidad y que el número tres está asociado con Dios. Sin embargo el texto no dice eso por ninguna parte. El escritor está introduciendo dentro del texto sus ideas preconcebidas para reinterpretarlo a su gusto y no de acuerdo a lo que dice el versículo. Nosotros en cambio, creemos que la repetición “Santo, Santo, Santo” hace énfasis en que Dios es en gran manera santo. Generalmente cuando se repite algo, es porque se quiere hacer énfasis en lo que se está diciendo. Así, Dios no es tres veces santo, sino que es infinitamente santo. Existe un solo y único Dios que es en gran manera santo.

El profeta Jeremías utiliza una repetición triple cuando dice: “tierra, tierra, tierra” (Jeremías 22:29). A ninguno de nosotros se nos ocurriría pensar que porque el profeta se expresa así es porque el número tres está asociado con la tierra, o que existan tres tierras, o que haya tres tierras distintas y un solo planeta verdadero. De ese versículo podemos apreciar que la repetición “tierra, tierra, tierra” está haciendo énfasis en que la palabra de Jehová se tenía que cumplir irremediablemente sobre la tierra de Judá. En Ezequiel 21:27 también hay una repetición triple, cuando se escribe: “A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré”, hablando sobre la destrucción inminente de Jerusalén y de la tierra de Israel por parte de Nabucodonosor.

Cierto escritor trinitario nos recomienda algo:

“Lo primero que un cristiano comprometido con la verdad debe hacer en este tema, es memorizar la definición de la Trinidad: 
Dentro de la unidad del ser de un único Dios, existen tres distintas personas, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. Estos tres comparten la misma naturaleza y los mismos atributos, por lo tanto, estos tres son el único Dios.” [174]

Y creo que dicho escritor no se equivoca al decirnos eso, pues al memorizar la definición de la trinidad, todo cristiano comprometido con la verdad, se podrá dar cuenta que esa enseñanza va en contravía de la Palabra de Dios, pues contrario a la enseñanza bíblica, esta hace énfasis en el número tres y no en el uno. Si prestamos atención a lo que dice la Escritura y no nos excedemos en interpretaciones amañadas, vamos a ser librados de la especulación trinitaria.

El Mito de que Dios no Puede Existir Solo, Porque Dios es Amor

Otro de los mitos que ha inventado la “teología” trinitaria es que si Dios es amor, entonces tiene que ser una trinidad. Veamos como lo ha expresado:

“¡Los cristianos creen que Dios es trino porque creen que Dios es amor! Es la revelación de Dios como amor, hecha por Jesús, la que ha obligado a admitir la Trinidad. No es una invención humana. Dios es amor, dice la Biblia. Así que está claro que si es amor debe amar a alguien. No existe un amor al vacío, no dirigido a alguien. Entonces nos preguntamos: ¿a quién ama Dios para ser definido amor? Una primera respuesta podría ser: ama a los hombres. Pero los hombres existen desde hace algunos millones de años, no más. Antes de entonces, ¿a quién amaba Dios? No puede de hecho haber comenzado a ser amor en cierto punto del tiempo, porque Dios no puede cambiar. Segunda respuesta: antes de entonces amaba el cosmos, el universo. Pero el universo existe desde hace algunos miles de millones de años. Antes de entonces, ¿a quién amaba Dios para poderse definir amor? No podemos decir: se amaba a sí mismo, porque amarse a sí mismo no es amor, sino egoísmo o, como dicen los psicólogos, narcisismo.
Y he aquí la respuesta de la revelación cristiana. Dios es amor en sí mismo, antes del tiempo, porque desde siempre tiene en sí mismo un Hijo, el Verbo, a quien ama con un amor infinito, esto es, en el Espíritu Santo. En todo amor hay siempre tres realidades o sujetos: uno que ama, uno que es amado y el amor que les une.” [175] 

Aun cuando este argumento es tan usado por los trinitarios, simplemente demuestra que la trinidad es una doctrina politeísta. La trinidad afirma que en la eternidad pasada Dios no estaba solo, pues dado que él es amor necesitaba amar a alguien que estuviera con él en la eternidad. También dice que la afirmación de que Dios se amaba a sí mismo no puede ser aplicada pues eso no es amor sino egoísmo o narcisismo. Si Dios tuvo que estar acompañado de otro y tuvo que amar a otro ¿eso no es politeísmo? Además, si la declaración fuera cierta no probaría la trinidad, sino la existencia de por lo menos dos dioses que se amaron mutuamente. Si el verdadero amor requiere de por lo menos de dos individuos, de dos mentes, de dos voluntades; entonces la argumentación trinitaria nos conduce por lo menos a dos seres individuales y eso es politeísmo.

La “teología” trinitaria ha enseñado el mito de que en la eternidad pasada Dios no estaba solo, pero la Biblia la deja en ridículo cuando dice:

“Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve. Yo anuncié, y salvé, e hice oír, y no hubo entre vosotros dios ajeno. Vosotros, pues, sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios.” (Isaías 43:10-12).

“Así dice Jehová, Rey de Israel y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero y yo soy el último, y fuera de mí no hay Dios.” (Isaías 44:6).

Dios es amor desde siempre y hasta siempre y para eso no necesitó que hubiera alguien al lado de él. Dios no está limitado al tiempo, y por eso amó a su pueblo desde la eternidad aún cuando su pueblo todavía no había sido creado (Jeremías 31:3).

Incluso un escritor trinitario ha advertido la incoherencia de esta declaración trinitaria y ha recomendado a sus correligionarios que lo mejor es que eviten la argumentación del amor para probar la trinidad. De esa manera echa por el suelo esa antigua explicación trinitaria.

“El amor -- San Agustín, por ejemplo, avanzó la ilustración del amor. Desde que Dios es amor (1. Juan 4:16), decía Agustín, el amor requiere dos personas que se amen mutuamente, y un espíritu de amor entre los amantes. El Padre y el Hijo serían los dos que se aman y el Espíritu Santo sería el espíritu de amor entre ellos. La ilustración padece de varias fallas. Cuando la Biblia dice que Dios es amor no significa que Dios es un concepto abstracto (el amor) sino que en Dios encontramos la máxima y absoluta expresión de amor posible. El amor no es un ser, pero Dios sí es un ser. Si bien hay dos personas involucradas en la ilustración de Agustín, el espíritu de amor que él menciona no tiene atributos de persona. En la ilustración, los amantes y el espíritu de amor jamás se hacen uno. El intento de Agustín, por cierto un genio teológico, no da la medida, ya que terminaría apoyando la idea de un biteísmo, y en última instancia, la noción arriana de que el Espíritu es una fuerza o energía.” [176] 

El Error de Llamar a Dios Persona o Personas

Llamar a Dios persona es menospreciarlo y limitarlo porque la Biblia dice que Dios es Espíritu (Juan 4:24). Cuando la trinidad se atreve a llamar a Dios persona, lo rebaja de su gran dignidad a la categoría de un hombre. Cualquier diccionario define persona así:

"Persona. f. Individuo de la especie humana." [177] 

Aun cuando Dios posea ciertas características que también se encuentran en el hombre tales como sentimientos, raciocinio y voluntad, no por ello Dios es una persona. Los animales comparten con el hombre ciertas características tales como nacer, alimentarse, moverse, envejecer, etc. y eso no los vuelve personas. La Biblia jamás usa la palabra persona con relación a Dios. Un escritor pentecostal apostólico lo explica así:

“En la Biblia se aplican al Padre características personales, como sentimientos, voluntad, acciones, comunicación con otros, etc. Utilizamos la palabra "personalidad" para describir características de seres que no son "personas." El lenguaje humano es muy limitado para describir ciertas cosas, por eso recurrimos a usar lenguaje figurado muchas veces. Al mismo tiempo debemos recordar que no podemos usar nuestro lenguaje para definir a Dios, sino que debemos dejar que Dios se defina a Sí mismo. Al aplicar a Dios un término que describe, según el Diccionario, a cualquier individuo de la especie humana, estás equivocando la clase de ser que Dios es. Lo estás humanizando sin querer. Lo estás convirtiendo en un Dios hecho a tu imagen, en vez de permitirle ser lo que es.” [178] 

La “teología” trinitaria, sin embargo, refuta nuestra posición utilizando definiciones como las siguientes:

“Persona: De Acuerdo a la enseñanza Bíblica cuando hablamos de "Persona", no se hace esto en el mismo modo en que se hace cuando se habla del humano. Esta palabra encierra más; las tres personas son inseparables, interdependientes, y eternamente unidas en un ser divino” [179] 

¿Esa definición está de acuerdo con la enseñanza bíblica? Si así fuera, ¿entonces, por qué la Biblia no usa nunca el término persona para referirse a Dios? ¡Algo anda mal en esa definición! Peor aún, esa definición dice que no se trata de una, sino de tres personas, haciendo uso de una declaración totalmente antibíblica.

Otro escritor trinitario dice:

“No obstante, se expresan las personalidades involucradas en la Trinidad en tales términos como 'Yo' 'Tú' y 'El'. También las personas de la Deidad se nos dirigen como individuos y manifiestan su individualidad, en actos personales… entonces, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son personas en el sentido de que ellos tienen atributos personales de mente, emociones, y voluntad. Cada uno de los tres es consciente de los otros, habla a los otros, y mantiene una relación amorosa con los otros” [180] 

La anterior definición nos muestra que la trinidad es puro politeísmo. Aun cuando la trinidad lo niegue y lo suavice a través de muchos subterfugios, el uso de la palabra “personas” aplicada a Dios, los aleja del monoteísmo bíblico y los lleva al extremo del politeísmo. Así la trinidad queda desenmascarada como una fe ajena al cristianismo ¡La trinidad no es cristianismo! ¡El dios trino es un dios falso!

¿Qué diferencia esa definición de la concepción politeísta de los paganos que creen que sus dioses son diferentes cada uno de los otros, que poseen individualidad, que se sientan cada uno al lado de los otros, que son conscientes de que existen los otros, que hablan a los otros y que se aman o aborrecen mutuamente? La “teología” trinitaria ha dicho:

“Si una de las personas fuese quitada, no habría Dios” [181] 

Con lo que mantiene a sus fieles dentro del politeísmo. Para la trinidad no puede haber un Dios único. La trinidad necesita de un dios acompañado por otros dos. La trinidad atenta contra la concepción más elemental de la fe cristiana y es que existe un solo Dios. De acuerdo con la trinidad, cada una de las “personas divinas” sabe que las otras dos tienen el pleno derecho de sentarse junto a él y de ser Dios. Contrario a esta enseñanza, la Biblia dice:

“Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo; yo hago morir y yo hago vivir, yo hiero y yo sano, y no hay quien se pueda librar de mi mano.” (Deuteronomio 32:39).

“Por tanto, tú te has engrandecido, Jehová Dios; por cuanto no hay como tú, ni hay Dios fuera de ti, conforme a todo lo que hemos oído con nuestros oídos” (2. Samuel 7:22).

El mismo Dios dice a través de su Palabra.

“Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas” (Isaías 42:8).

Pero el trinitarismo de manera contraria a la Escritura dice que “el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo tienen una sola divinidad, gloria igual y coeterna majestad”. La Biblia habla de una gloria exclusiva y la trinidad habla de una gloria coigual ¿Nota la diferencia?

Los trinitarios, están tan acostumbrados a llamar a Dios “persona”, que afirman de nosotros cosas que jamás hemos dicho. Veamos lo que dicen ciertos escritores trinitarios:

“Los pentecostales unitarios
Son pentecostales que conceptúan a Dios de una manera "modalista". Es decir, para ellos, Dios no es Tres Personas sino Una Sola Persona, que se ha manifestado de tres distintos "modos" a lo largo de la historia. Bautizan en nombre de Jesús solamente. Ejemplos: La Fe Apostólica, la iglesia Pentecostal Unida.” [182] 

Nosotros nunca hemos dicho que Dios sea una persona, sino que hemos dicho que Dios es Espíritu y que se manifestó en carne como un verdadero hombre. Por eso al hablar de la humanidad de Jesús y sólo en ese caso, podemos utilizar el término persona con relación a Jesucristo. Si contemplamos a Dios por fuera de su manifestación en carne, de ningún modo usamos la palabra persona. Hay un solo Dios que es Espíritu y es Santo, el único Dios es el Espíritu Santo.

El Neotrinitarismo y la Palabra Persona

“Persona” ha sido la expresión clásica que han utilizado los trinitarios para describir a cada uno de los integrantes de su dios trino. No obstante, los serios aprietos en los que se han visto con el uso de ese término que desenmascara su politeísmo, ha dado origen a una nueva corriente conocida como el neotrinitarismo que está empeñada en revisar, reinventar y reformular la enseñanza de la trinidad.

Puede decirse que el padre de la corriente neotrinitaria fue el teólogo protestante Karl Barth (1886-1968), quien nació en Basilea (Suiza) el 10 de mayo de 1886. Lo más importante de la obra de Barth es conocido como neoortodoxia y en ella expuso que la palabra “personas” se había vuelto inadecuada para describir a la trinidad. El dijo que lo más conveniente era sustituir el término “personas” por “modos de ser”.

Otro teólogo llamado Karl Rahner (1904-1984), religioso jesuita alemán que es considerado como uno de los más eminentes representantes de la “teología” católica durante el siglo veinte, se adhirió a la corriente neotrinitaria al afirmar que el vocablo “personas” debía ser reemplazado por “modos de subsistencia”.

Otros términos que ha venido inventando la corriente neotrinitaria para reemplazar la expresión “personas”, son “aspectos” y “manifestaciones”. Esta gente no se ha dado cuenta de que el asunto no es de simple terminología sino de lo que en realidad se cree. Ellos pueden inventar muchos más términos que sustituyan a la palabra “persona” pero mientras sigan creyendo en un dios compuesto y no en el Dios de la Biblia, permanecerán en sus errores.

El Neotrinitarismo y la Palabra Manifestación

El uso que hace el neotrinitario de la palabra “manifestación” es engañoso, pues “manifestación” es una palabra que usa la Biblia para expresar que a lo largo de la historia, Dios se ha dado a conocer o se ha mostrado a los hombres de múltiples maneras. La palabra manifestación es bastante usada por los pentecostales apostólicos para referirse a cada uno de los modos que Dios ha usado para tratar con la humanidad, pero la connotación que le da el neotrinitarismo es totalmente diferente, pues para ellos significa cada uno de los tres integrantes del dios trino. No obstante, su uso dentro del neotrinitarismo ha perdido fuerza, pues el neotrinitario se ve enfrentado a un tremendo problema cuando se encuentra con el texto de 1. Timoteo 3:16 dónde dice que Dios fue manifestado en carne. Debido a que la “teología” trinitaria tuerce ese texto para afirmar que el que se manifestó en carne fue solo uno de los tres integrantes del dios trino, entonces se ve obligada a decir que una “manifestación” se “manifestó”, algo que es totalmente ridículo.

Por esta razón, un escritor trinitario recomienda a los fieles del dios trino que eviten utilizar la palabra “manifestación” o “revelación”, porque según él, el uso de estos términos:

“1) Desdibuja el carácter personal de los tres centros de conciencia en la Trinidad.
2) Facilita que los modalistas tomen ventaja del significado de las palabras para concebir el mismo Dios (una sola persona en el monoteísmo modalista) apareciendo con diferentes disfraces durante diferentes períodos en la historia.” [183]

Es triste ver como este hombre invita a la gente a evitar el uso de la terminología bíblica como “manifestación” y “revelado”, pero mientras tanto los invita a creer en “los tres centros de conciencia en la trinidad”, con los que está hablando finalmente de tres individuos pensantes y distintos, lo que es puro politeísmo. Ahora, no es que los cristianos apostólicos (a quien el escritor llama modalistas) tomemos ventaja del significado de esas palabras, sino que realmente hacemos uso de esos términos con autoridad, porque son términos bíblicos que respaldan nuestra doctrina bíblica de un solo Dios. Este escritor trinitario, acostumbrado a concebir a Dios como tres personas, dice que nosotros creemos en una sola persona, algo totalmente falso, pues nosotros sabemos que Dios es Espíritu y nos oponemos rotundamente al uso de la palabra persona para referirnos a Dios.

Esa declaración también demuestra la concepción tan limitada que tienen los trinitarios acerca de Dios, pues asumen que para que él pueda desempeñar diferentes papeles, debe aparecer con diferentes máscaras o ser un gran actor. Nosotros jamás hemos dicho que Dios sea un gran actor o que se ponga máscaras (pues eso sería faltarle el respeto a Dios), sino que hemos dicho que él se ha manifestado de muchas maneras (más de tres).

Dios no sólo es Padre en la creación, pues ahora mismo es nuestro Padre, y actúa como nuestro Padre, en razón a que hemos sido adoptados como hijos suyos por causa del nuevo nacimiento. Dios sólo tomó la forma humana como Hijo, por causa de la redención, pues sólo un humano puro y perfecto podía redimirnos (Para mayor información sobre la necesidad del Hijo de Dios, vea el capítulo 5.La Teología Trinitaria Niega el Misterio de la Piedad, y el capítulo 11. La Diestra de Dios). Dios no sólo es Espíritu Santo en razón a que llena nuestras vidas en la regeneración, sino que él siempre ha sido y será Espíritu y será santo, por eso él es el Espíritu Santo.

Además, Dios posee distintos títulos o modos de llamarse de acuerdo a los diferentes papeles que ejerce. Así, él solo y único Dios es llamado el Santo de Israel, el Gran Pastor, el Padre, el Rey de reyes, el Altísimo, el Todopoderoso, el Espíritu Santo, el Proveedor, etc. (Para mayor información sobre los títulos de Dios vea el Capítulo 1. Especialmente la Tabla 2. Algunos Títulos que se le Aplican al Dios Único). Un solo hombre puede ejercer varios papeles tales como deportista, amigo, músico, padre, esposo, hermano y para ejercer esos papeles no necesita ponerse diferentes máscaras según el papel que desempeñe, sino simplemente asumir cada rol según como sea necesario ¿Es Dios más limitado que un hombre para que no pueda hacer lo mismo? Pues los trinitarios si lo ven como alguien limitado pues creen que para asumir múltiples papeles tiene que ser más que uno.

Otro de los errores que cometen los trinitarios, es imaginarse que cuando nosotros decimos que Jesús es el Padre y el Hijo, estamos diciendo que Padre es igual a Hijo ¡Nada más lejos de la realidad! Un solo hombre puede ser ingeniero y también músico, pero a ninguno se le ocurriría pensar que ingeniero es igual a músico. Jesús como Padre es el único Dios creador que existe, pero Jesús como Hijo, es el único Dios que fue manifestado en carne como un verdadero ser humano.

Padre e Hijo, no son las únicas funciones opuestas que asumió el Señor Jesús a fin de darnos salvación. El también asumió las funciones opuestas de Sacrificio y Sacerdote. Como nuestro sacrificio sustituto, él es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29, Hebreos 9:28); como nuestro sacerdote, él fue el que presentó el sacrificio a nuestro favor (Hebreos 7:26-27). A ninguno de nosotros se nos ocurriría pensar que Cordero es igual a sacerdote.

El Neotrinitarismo y la Palabra Triunicidad

Unicidad es una palabra española que proviene del latín unicitas, y que aplicada a Dios identifica el monoteísmo estricto. Así, al hablar de la Unicidad de Dios, estamos afirmando que él es uno en sentido numérico y que es único (es decir, que no hay otro como él). Actualmente, la palabra Unicidad es muy usada por nosotros los cristianos, para enunciar que Jesús es el único Dios, al punto que hemos sido reconocidos como los unicitarios.

Sin embargo, la corriente neotrinitaria, en su afán de evitar el ser tildada de politeísta (y a fin de confundir), ha inventado un nuevo término que se ha expresado de diversas maneras, tales como: “tres en una unicidad”, “unicidad divina de la Trinidad”, “unicidad del Dios Trino”, “unicidad Trina”, “unicidad de la Trinidad”, o simplemente “Triunicidad”. Lo que el neotrinitarismo pretende afirmar con el uso de ese término es que Dios tiene la característica única de ser tres en uno. Sin embargo, la Biblia no enseña eso por ninguna parte.

Veamos una declaración del trinitarismo protestante.

“El conocimiento de la Hasheeloosh Hakadosh (La Santa Trinidad) no proviene de la naturaleza humana sino que es una revelación divina. El razonamiento nos puede llevar a creer en la unicidad de Dios, pero es su prerrogativa divina el revelarnos su Tri-unicidad, su característica única de ser  tres en uno” [184] 

Una escritora católica, explica que la unicidad de la trinidad consiste en que cada una de las tres personas posee la misma y única naturaleza divina.

“Cristo estaba tratando de enseñarme la unicidad de la Santísima Trinidad, cómo las Tres Personas son indivisas y tan completamente uno. La unicidad de la Trinidad viene dada no principalmente por el hecho de que las tres personas son indivisas (¡como amigos inseparables!) sino por el hecho de que cada una de ellas posee la misma única naturaleza divina y se distinguen solamente por su relación mutua…
…El misterio de la Santísima Trinidad, su unicidad combinada con los distintivos rasgos de cada una de las tres personas y la relación entre ellas es uno de los mayores misterios de la fe cristiana” [185]

En definitiva, la enseñanza de la triunicidad, reniega de la Unicidad de Dios y va en contravía del monoteísmo estricto.

El Mito de las Tres Personas con la Misma Naturaleza, Esencia o Sustancia

La “teología” trinitaria suele mencionar que las tres personas son un solo ser, ya que ellas comparten la misma esencia o sustancia. Ellos creen que con esa afirmación están dando solución al politeísmo interno que trae consigo la trinidad. Algunos lo han expresado así:

Esencia: "La doctrina de la Trinidad establece que hay un solo Dios quien es uno en esencia o substancia, pero tres personas que son co-iguales, inseparables, interdependientes, y eternalmente unidas en un ser y Esencia Divina". [186] 

Como suele ocurrir con todo lo que corresponde a la trinidad, la idea de tres personas compartiendo una misma sustancia no se encuentra por ninguna parte de la Biblia. Ningún profeta, ningún apóstol y ningún escritor bíblico mencionaron una cosa semejante. Sin embargo, los paganos sí mencionaron que todos sus dioses estaban constituidos de la misma sustancia divina. Por ejemplo, la religión egipcia sostenía que el Ka, era la sustancia primordial de donde todos los demás dioses emanaban. El hecho de que ellos hicieran alusión a una misma sustancia divina no los alejaba del politeísmo. De igual modo, la excusa trinitaria de las tres personas compartiendo la misma sustancia no los aleja del politeísmo. Todos los seres humanos tenemos la sustancia humana, y eso no nos hace a todos un sólo ser humano.

Hebreos 1:3 afirma que El Hijo es la imagen misma de la sustancia de Dios, pero esto no es porque el Hijo sea alguien diferente al Padre, sino porque el Hijo es la expresión física del Padre. El Hijo es Dios mismo manifestado en carne (Ver el capítulo 5, La “Teología” Trinitaria Niega el Misterio de la Piedad). El hombre no puede ver al Dios invisible, entonces Dios se manifestó en carne para que el hombre pudiera verle y conocerle. El Hijo declara y revela completamente al Padre (Juan 1:18) y por eso el Hijo es la imagen del Dios invisible (Colosenses 1:15). En conclusión, la declaración de tres personas con una misma sustancia divina, es totalmente antibíblica.

El Mito de la Interpenetración de las Divinas Personas

Otro de los mitos que promulga la “teología” trinitaria a fin de disfrazar el politeísmo que lleva intrínseco, es el argumento que afirma que las tres personas están completamente interpenetradas entre sí, al punto que todas llegan a tener la misma voluntad. Por supuesto, ninguna parte de la Biblia enseña una cosa semejante.

Un escritor de la rama católica lo ha expresado así:

“Pericoresis, Circumincessio: Concepto para la vida intradivina que afirma que las tres divinas personas en su mutua referencia relacional se interpenetran mutuamente por entero (cedere: penetrar en algo)” [187]

Un escritor trinitario de la rama protestante ha dicho lo siguiente:

“Uno de los atributos de la deidad es que contiene en sí tres personas (no en el sentido que nosotros entendemos por persona) pero conserva su indivisibilidad. En un sentido, la separación de una persona de la Trinidad de otra es virtualmente imposible en virtud de que comparten la misma esencia o mismo ser. "Las personas de la deidad son mutualmente inclusivas, hay una existencia mutua de cada una en las otras" (A.S. Peak, Christianity – Su naturaleza y su Verdad, p. 99). En términos teológicos, esto es llamado "pericoresis" en griego y "circumincessio" en latín; significa "interpenetración mutua", y es la forma en que las personas de la Trinidad se relacionan entre ellas. La palabra describe una "comunidad de ser", cada persona conservando su identidad distintiva, "penetra" las otras y es "penetrada’ por ellas, al punto de que todas tienen una sola voluntad” [188] 

Algunos artistas lo han dibujado así:

Pericoresis

Ya que ninguna parte de la Biblia hace semejantes declaraciones, y que el origen de estas declaraciones se remonta a los credos ecuménicos, algunos trinitarios al ver la ausencia bíblica de su argumento, dicen que la base para su especulación está en el texto de Juan 14:10-11

¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras. 

Sin embargo, este texto no sirve de mucho consuelo a los trinitarios, pues el texto nunca dice que exista una interpenetración entre tres personas divinas, sino que el texto lo que afirma es que el Padre (la Divinidad) habita en el Hijo (la humanidad), y esto es totalmente cierto pues Dios fue manifestado en carne. En Juan 14:9, Jesús dijo que quien lo ha visto a él ha visto al Padre, precisamente porque Jesús es la manifestación del Padre en la carne como un verdadero ser humano. Así, el Hijo es en el Padre y el Padre es en el Hijo, pues en Jesús, la naturaleza Divina y la naturaleza humana se fundieron perfectamente. El texto lejos de enseñar una interpenetración entre tres personas divinas, lo que nos está enseñando es que Dios fue manifestado en carne.

El Mito de las Procesiones de las Divinas Personas


El mito de las procesiones de las divinas personas, dice que el Padre trinitario es el principio sin principio. De él proviene el Hijo trinitario por vía de generación. Según la corriente trinitaria católica y protestante, el Espíritu Santo trinitario proviene por vía de procesión simultáneamente del Padre trinitario y del Hijo trinitario. La relación del Hijo trinitario con el Espíritu Santo trinitario reside enteramente en que ambos vienen del Padre trinitario.

Tres clérigos capadocios (Gregorio de Nisa, Gregorio Nacianceno, y Basilio de Cesarea), enseñaron en la segunda mitad del siglo cuarto, (1) que el Padre es el principio sin principio, (2) que el Hijo procede del Padre y (3) que el Espíritu procede del Padre por el Hijo. Estos capadocios hicieron un énfasis fuerte en el número tres, al punto que su doctrina era netamente triteísta. Ellos afirmaron que sólo se puede pensar en Dios como plural de “tres hipóstasis” (o personas). Fue a partir de ese momento, que cada una de las personas de la trinidad empezó a ser distinguida como la primera, la segunda y la tercera persona (Para mayor información sobre los tres capadocios, vea el capítulo 3. La Tradición y la Filosofía en el Desarrollo de la “Doctrina” Trinitaria).

Un escritor trinitario afirma:

“Al pensar en la Trinidad Beatísima tenemos que estar en guardia contra un error: No podemos pensar en Dios Padre como el que «viene primero», y en Dios Hijo como el que viene después y Dios Espíritu Santo un poco más tarde todavía. Los tres son igualmente eternos al poseer la misma naturaleza divina” [189]

Esta declaración pone de manifiesto otra de las grandes contradicciones de la “doctrina” trinitaria, pues si decimos que una “persona” procede de otra, o de otras, ¿Cómo podemos atrevernos a decir que la “persona” que procede es eterna?

En contravía a este mito de la generación de dos divinas personas a partir de una sola persona, la Palabra de Dios afirma:

“Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve. Yo anuncié, y salvé, e hice oír, y no hubo entre vosotros dios ajeno. Vosotros, pues, sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios. Aun antes que hubiera día, yo era; y no hay quien de mi mano libre. Lo que hago yo, ¿quién lo estorbará?” (Isaías 43:10-13).

El Mito de “Dios el Hijo”, o “El Hijo Eterno”

Por supuesto, al afirmar que el Padre es el principio sin principio, estos capadocios estaban afirmando que antes de él no existía nada, absolutamente nada. Por consiguiente, al afirmar que el Hijo procede del Padre, se estaban enfrentando con la embarazosa situación de que el Hijo no es eterno como lo es el Padre. Para tratar de solucionar ese asunto, ellos afirmaron que la procesión del Hijo se debió a un engendramiento o generación eterna, y que de esta manera el Hijo es eternamente engendrado del Padre. No obstante, esto presenta un nuevo dilema, pues las palabras generación y eternidad son diametralmente opuestas y mutuamente excluyentes. Decir que el Hijo fue generado en la eternidad es un absurdo, pues la frase “Hijo eterno” es absolutamente contradictoria. El término Hijo, lleva intrínseca la idea de un principio, y la idea de generación en el Padre, indica que el Hijo no pudo llegar a ser sin que antes existiera el Padre. Así, combinar Hijo con eternidad es simplemente una necedad.

Ahora, si un hijo es el resultado de un engendramiento, dicho acto requiere de un padre y de una madre. Esta situación pone nuevamente en aprietos al dogma trinitario. Para tratar de solucionar ese asunto, Agustín de Hipona, (Ver más sobre Agustín de Hipona en el capítulo 3. La Tradición y la Filosofía en el Desarrollo de la “Doctrina” Trinitaria) basado en la filosofía de Platón, inventó que el Hijo fue engendrado por el padre, no en una madre sino en su propia mente. Él dijo que cuando el Padre se miró a si mismo en su mente Divina, vio allí la imagen de sí mismo y esa imagen era tan infinitamente perfecta que tenía vida propia. Según él, esa imagen era la segunda persona, “Dios el Hijo”. Cómo se puede apreciar, la doctrina del engendramiento eterno del Hijo no es bíblica, sino que tiene su origen en la filosofía de Platón y contradice en todo a la enseñanza bíblica. Del mismo modo que para Platón la “idea creadora” era la proyección perfecta de la “idea suprema” (Ver el capítulo 2. La Trinidad y Sus Orígenes Paganos, y el capítulo 3. La Tradición y la Filosofía en el Desarrollo de la “Doctrina” Trinitaria), para la “teología” trinitaria, “Dios el Hijo” fue engendrado en la mente del Padre como una idea, pero la Biblia enseña que el engendramiento del Hijo ocurrió en el tiempo y no en la eternidad. Hace un poco más de dos mil años, el Espíritu Santo (quien es el único Dios y Padre) engendró un niño en una mujer virgen llamada María.

“Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.” (Mateo 1:20).

La doctrina del engendramiento eterno que presenta la “teología” trinitaria, carece de fundamento bíblico y es simplemente una doctrina de hombres. Basada en la idea preconcebida de la trinidad, la “teología” trinitaria reinterpreta algunos textos bíblicos para decir que el Hijo procede eternamente del Padre.

Un escritor trinitario escribe:

“Juan sí supo que el Hijo era eterno. Recordemos que Juan había nacido 6 meses antes que su primo Jesús. No obstante exclamó: "El que viene después de mí es antes de mí; porque era primero que yo" (Juan 1:15). Más claro imposible, Juan el Bautista reitera el concepto en Juan 1:30, 33 y afirma, "Yo no le conocía", explicando que Dios Padre se lo reveló. La declaración de Juan el Bautista es incontrovertible, habla de la pre-existencia del Hijo de Dios.” [190] 

Aún cuando dicho escritor afirma que Juan supo que el Hijo era eterno, nada en la Biblia indica eso. Cuando Juan exclamó: “el que viene después de mí es antes de mí, porque era primero que yo”, lo que estaba declarando es que Jesús es el único Dios eterno manifestado en carne. La declaración de Juan es incontrovertible, pero no habla por ningún lado de la preexistencia del Hijo de Dios, sino que más bien nos enseña que el Dios y Padre eterno, fue manifestado en carne.

Otro versículo que tuerce la trinidad para justificar su doctrina del “Hijo Eterno” es:

“Jesús entonces, enseñando en el templo, alzó la voz y dijo: A mí me conocéis, y sabéis de dónde soy; y no he venido de mí mismo, pero el que me envió es verdadero, a quien vosotros no conocéis. Pero yo le conozco, porque de él procedo, y él me envió.” (Juan 7:28-29)

Otra vez, vemos que nada en esa cita sugiere una generación o procesión eterna, sino que todo lo contrario, se está hablando de una procesión en el tiempo. En verdad, el Hijo procede del Padre, porque el Dios que es Espíritu, se manifestó como Hijo (como un verdadero ser humano) en un tiempo específico de la historia.

En Juan 16:27-30 lo leemos de otra manera:

“pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios. Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre. Le dijeron sus discípulos: He aquí ahora hablas claramente, y ninguna alegoría dices. Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que has salido de Dios.” (Juan 16:27-30)

Lo Que la Biblia Enseña Acerca del Hijo

En el capítulo 5. (La “Teología” Trinitaria Niega el Misterio de la Piedad), vimos que tal como Adán fue llamado Hijo de Dios, Jesús como el segundo Adán también debía ser llamado Hijo de Dios. El propósito para que existiera el Hijo de Dios, era que un ser humano manifestara al Padre en la tierra. Como no había ningún ser humano que pudiera cumplir con ese propósito, Dios mismo se manifestó en carne como un verdadero ser humano y cumplió así con esa misión. Por eso, Jesucristo es Dios mismo manifestado en carne.

La Biblia jamás nos habla de un engendramiento eterno, pues nos dice que el Hijo fue engendrado por el Espíritu Santo (es decir, por el Padre) en una mujer virgen llamada María en un momento específico del tiempo.

“Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley”. (Gálatas 4:4).

“Lo que Biblia designa como Hijo de Dios es la humanidad de Jesús que nació de mujer. Dios no envió a un hijo que había en el cielo, pues para que hubiera un hijo en el cielo se necesitaba una madre en el cielo; y como está claro, la madre estaba en la tierra” [191] 

Por medio del Hijo, Dios se ha dado a conocer a la humanidad. El Hijo, es la revelación máxima de Dios en su trato con la humanidad. El Hijo es la imagen de Dios, porque el Hijo es Dios manifestado en carne.

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas” (Hebreos 1:1-3).

En tiempos pasados Dios habló a su pueblo por medio de los profetas. Sin embargo, en ciertas ocasiones él también asumió unas formas visibles para manifestarse a algunos hombres. En lenguaje teológico, esas manifestaciones visibles de Dios, se denominan teofanías. Nosotros sabemos que Dios es Espíritu y por lo tanto es invisible, pero por medio de las teofanías aquellos hombres pudieron ver una representación de Dios. Ninguno de los hombres puede ver a Dios en su esplendor y gloria máximas con este cuerpo terrenal sin sufrir la muerte (Éxodo 33:20). Por eso Dios ocultó su magnífica gloria por medio de las teofanías y así los hombres a quienes se apareció no corrieron peligro. Dentro de las teofanías tenemos la aparición de Dios a Abraham en forma de un hombre (Génesis 18:1, 18:22), la aparición de Dios a Moisés en forma de una zarza que ardía pero que no se consumía (Éxodo 3:2), la aparición a Manoa (el padre de Sansón) en forma de ángel (Jueces 13:22), y a Job en un torbellino (Job 38:1; 42:5).

De la misma manera en que Dios se manifestó en el tiempo antiguo, escogió manifestarse como el Hijo, porque:

“a Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” (Juan 1:18)

La palabra unigénito, significa único hijo engendrado, con lo que se descarta por completo el absurdo trinitario de un hijo engendrado eternamente. (Ver más sobre el Hijo unigénito en el capítulo 13. Pasajes Controversiales del Nuevo Testamento, especialmente en la sección: El Hijo Unigénito).

En el Antiguo Testamento se mencionan algunas profecías que enseñan que el Mesías sería llamado Hijo de Dios. Todas estas profecías se refieren a un tiempo futuro en el que aparecería ese Hijo de Dios. Según la carne, Jesucristo debía ser descendiente de los patriarcas de Israel (Romanos 9:5). En 1.Crónicas 17:11-14 se menciona que un hijo de David reinaría eternamente. (Para mayor información sobre este tema, vea el capítulo 5. La Teología Trinitaria Niega el Misterio de la Piedad, y el Capítulo 11. La Diestra de Dios). Ese hijo de David cuyo reinado es eterno, tiene por nombre Jesucristo. En esos textos hay unas declaraciones importantísimas que conviene analizar. Veamos:

“y cuando tus días sean cumplidos para irte con tus padres, levantaré de tu descendencia después de ti, a uno de entre tus hijos, y afirmaré su reino. El me edificará casa, y yo confirmaré su trono eternamente. Yo le seré a el por padre, y él me será a mi por hijo; y no quitaré de él mi misericordia, como la quité de aquel que fue antes de ti; sino confirmaré su trono eternamente y para siempre”.

Todo esto muestra que cuando ese descendiente de David naciera, Dios sería a él por padre, y él sería a Dios por hijo. El Hijo no existía en el tiempo en que la profecía fue dada, y eso está confirmado por las expresiones “le seré” y “el me será” ambas presentadas en tiempo futuro.

En el libro de los Salmos 2:7 tenemos otra profecía mesiánica referente al papel de Hijo de Dios:

“Yo publicaré decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; yo te engendré hoy (Salmo 2:7)

De esa cita podemos apreciar que el día que Dios engendrara al Hijo, ese día diría: Mi hijo eres tú, yo te engendrado hoy. La palabra “hoy”, vuelve a hacer énfasis en un punto específico del tiempo en el que aparecería el Hijo de Dios.

Por eso es que la carta a los Hebreos continúa diciendo:

“Porque ¿a cual de los ángeles dijo Dios jamás: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy, y otra vez: yo seré a él por Padre, y él me será a mi por hijo? (Hebreos 1:5-6).

Miremos otras citas que nos ayudan a comprender por qué es al hombre que nació a quién llamamos Hijo de Dios, y que no había algún hijo preexistente viviendo en el cielo quien luego se encarnó. El que se manifestó en carne como Hijo, fue el único y sabio Dios, no otro.

“Entonces el ángel le dijo: María no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su Padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto, pues no conozco varón? Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el santo ser que nacerá será llamado Hijo de Dios” (Lucas 1:30-35).

Ese texto nos declara muchísimo mejor que el Padre de ese niño es el Espíritu Santo (es decir Dios) y la madre es María. El santo ser que nació, es quien fue llamado Hijo de Dios, pues tenía a Dios por padre. De su Padre, Jesucristo recibió su naturaleza Divina y de su madre, Jesucristo recibió su naturaleza humana. Según la carne él era un hombre descendiente del rey David, pero según su gran dignidad él es el Dios eterno, el Padre de Gloria, el Santo Espíritu. Por eso el escritor a los Hebreos dice:

“Mas del Hijo dice: Tu trono oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino” (Hebreos 1:8)

María Madre de Dios

Por no entender el misterio de la piedad, la parte católica ha llegado aún todavía un poco más lejos en sus errores en comparación con la parte protestante, al punto que han afirmado que María es la madre de Dios. No obstante, decir que María es la madre de Dios, es un error tan grande como decir “Dios de Dios” o decir que “una persona compartió desde toda la eternidad con Dios, la gloria que sólo le pertenece a Dios”. Veamos algunas de estas afirmaciones:

“La maternidad divina de María 
“495. Llamada en los evangelios “la Madre de Jesús” (Jn 2, 1; 19, 25),137 María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como “la madre de mi Señor” desde antes del nacimiento de su hijo (Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [“Theotokos”]. 138 509. 
María es verdaderamente ''Madre de Dios'' porque es la Madre del Hijo Eterno de Dios hecho Hombre, que es Dios mismo.” [192] 

¿Cómo es posible que el Dios eterno, que no tiene ni principio ni fin de días, pueda tener una madre? ¿Cómo puede aquel que es el origen de todas las cosas, aquel que es nuestro Dios y Padre, tener una madre? Eso es sencillamente absurdo. Afirmar eso es una ofensa a nuestro Dios. María fue la madre del Hijo de Dios, es decir de un verdadero ser humano, de la manifestación de Dios en carne como un verdadero hombre, pero nunca de Dios, pues él es Eterno, él es sin principio ni fin de días.

El Mito de la Procesión Eterna del Espíritu Santo

La “teología” trinitaria no solo se conforma con el absurdo de un hijo engendrado eternamente en la mente de una “primera persona”, sino que afirma que la “tercera persona” (a quien ellos llaman Espíritu Santo) procede eternamente de las otras “dos personas”. La doctrina de que la “tercera persona” que procede de las otras dos primeras, es la creencia sostenida por la mayoría de trinitarios, aunque la Iglesia Ortodoxa Griega afirma que la “tercera persona” procede solo de la “primera persona” (Para mayor información, vea el capítulo 3. La Tradición y la filosofía en el Desarrollo de la Doctrina Trinitaria, especialmente La Cuestión Filioque). La “teología” trinitaria expresa esto así:

“el proceso vital que constituye al Espíritu se denomina en oriente procesión (ekporeusis) y en occidente espiración (spiratio) –en el occidente el término “procesión” o processio se emplea para el Hijo y para el Espíritu–. Este sigue siendo un punto de controversia en Oriente y occidente al momento de precisar en qué relación están el Padre y el Hijo a propósito de la relación del Espíritu.” [193]

El mito de la procesión del Espíritu Santo, ya sea a partir de una o dos “personas”, se basa en el desconocimiento que tiene la trinidad del solo Dios que es Espíritu y es Santo (Juan 4:24, Efesios 4:4). Hay un solo Dios eterno y es el Espíritu Santo. Afirmar que él procede de alguien, es desconocer las Escrituras y el gran poder de Dios (para mayor profundización en este tema, vea el capítulo 10. El Señor Dios y su Espíritu,).

La cita bíblica que toma el dogma trinitario y que reinterpreta para tratar de justificar su doctrina de la procesión eterna, de una “tercera persona”, a partir de una o de dos “personas”, es la siguiente.

“Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.” (Juan 15:26).

Sin embargo, nada en ese texto expresa que una “tercera persona” procedió de otras dos. El texto más bien hace referencia al cumplimiento de la profecía de Joel, que afirmaba que el Espíritu Santo sería derramado sobre los creyentes durante el tiempo de la Iglesia (Joel 2:28-29, Hechos 2:17). Mientras Dios estuvo con los discípulos manifestado en carne como el Hijo, él los consoló y confortó por medio de esa manifestación (Juan 16:4), pero al quitar esa manifestación de en medio de ellos, Dios prometió venir no en carne sino en Espíritu a confortarlos (Juan 16:7). Por eso Jesús, hablando del Espíritu Santo que ellos habrían de recibir, dijo que el Espíritu era él mismo viniendo, no en carne sino en Espíritu (Para mayor Información sobre este tema, vea el capítulo 13. Pasajes Controversiales del Nuevo Testamento, especialmente la sección: El Otro Consolador).

“el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.” (Juan 14:17)

Así, el Espíritu Santo que llena a los creyentes procede del Padre, porque el Padre es el Dios único y los creyentes están llenos de Dios. Nada en el texto de Juan 15:26 está relacionado con una procesión eterna de una “tercera persona”, sino más bien con la promesa del Espíritu Santo que debe recibir todo creyente.

La “teología” trinitaria, afirma que no se puede hablar de un engendramiento del Espíritu Santo, porque el título de unigénito es exclusivo del Hijo.

“…Así lo proclama el Símbolo “Quicumque” (v. FE II), cuando dice que el Espíritu santo “no hecho, ni creado, ni engendrado, sino procedente” (Denz. Sch, 75). El Conc. Lateranense IV afirma: “El padre engendra, el Hijo nace, el Espíritu Santo procede” (ib. 800); y lo mismo afirma el
Florentino (ib. 1330).” [194]

Sin embargo, la declaración anterior, presenta las siguientes inconsistencias:

“Si el Espíritu procede del Padre, ¿es el Espíritu también un hijo del Padre? Si no, ¿por qué no?

Si el Espíritu procede del Hijo, ¿es el Espíritu el nieto del Padre? Si no, ¿por qué no?” [195] 

Agustín de Hipona, tomando como base la filosofía de Platón, específicamente su trinidad de bondad, intelecto y voluntad (Ver el capítulo 2, La Trinidad y Sus Orígenes Paganos, y el capítulo 3, La Tradición y la Filosofía en el Desarrollo de la “Doctrina” Trinitaria), explicó que la “tercera persona”, es como la voluntad o el amor que une a las dos primeras personas, al Padre y a su Hijo. Algunos trinitarios, tomando como base las palabras de Agustín, lo han expresado así:

“Dado que el amor de Dios a Sí mismo, como el conocimiento de Dios de Sí mismo, son de la misma naturaleza divina, tiene que ser un amor vivo. Este amor infinitamente perfecto, infinitamente intenso, que eternamente fluye del Padre y del Hijo es el que llamamos Espíritu Santo, «que procede del Padre y del Hijo». Es la tercera Persona de la Santísima Trinidad. Dios Espíritu Santo es el resultado del amor de Dios a Sí mismo.” [196] 

Sin embargo, ya habíamos expresado que esa ilustración presenta las siguientes fallas. (1) El espíritu de amor que menciona Agustín es algo abstracto, lo que conduciría a la noción arriana de que el Espíritu es una fuerza o energía, y (2) La ilustración apoya el diteísmo, la creencia en dos dioses que se aman mutuamente.

Al observar las falencias de esa ilustración y de otras tantas utilizadas por los trinitarios, un escritor trinitario dice:

“Los cristianos no estamos bajo la obligación de presentar ninguna ilustración para explicar la Trinidad. Si Dios no lo hizo en la Biblia, ¿por qué razón debemos hacerlo nosotros?” [197]

Esta declaración es interesante, pues dicho escritor reconoce que en la Biblia no hay ninguna ilustración para explicar la trinidad, y esto se debe a que la trinidad no es ninguna doctrina bíblica, sino una gran mentira inventada por los hombres.

El Mito de las Propiedades y las Relaciones

Tomás de Aquino (1225 – 1274 d.C.) filósofo y teólogo italiano (Ver más sobre Tomás de Aquino en el capítulo 3. La Tradición y la Filosofía en el Desarrollo de la “Doctrina” Trinitaria), en su obra Summa Theologide, basado en el mito de las procesiones de personas divinas, desarrolló un nuevo mito consistente en las relaciones y propiedades existentes entre las tres personas de la trinidad. Tomás afirmó que si en Dios se reconocía un número de tres personas, entonces:

“debe haber en él cierto número de propiedades de las personas que sirvan para diferenciarlas entre sí. En el Padre hay tres: una que le distingue del Hijo sólo, la paternidad; otra que le distingue del Hijo y del Espíritu Santo, propiedad que llamamos inascibilidad, porque Dios Padre no procede de ninguno otro; otra, en fin, que es aquella por la cual el Padre es con el Hijo distinto del Espíritu Santo, y se llama espiración común. No se asigna propiedad que distinga al Padre del Espíritu Santo, porque el Padre y el Hijo son el principio común del Espíritu Santo, como hemos manifestado antes.” [198]

Nuevamente, nada en las Sagradas Escrituras nos habla acerca de propiedades o relaciones entre “personas divinas”, pues sólo hay un Dios. Por tanto, no hay ninguna propiedad que diferencie al Espíritu Santo y al Padre, pues el Padre es el mismo Espíritu Santo. Dios es llamado Padre, en razón de que él es el creador y sustentador de todas las cosas y es llamado Espíritu Santo, en razón de que él es Espíritu y es Santo. Hijo, es un título que se usa para referirse a la manifestación del único Dios en carne. Así, no hay ninguna propiedad que diferencie al Padre del Hijo como si fueran dos personas distintas. El título Padre, se usa apropiadamente para referirnos a Dios en todo su esplendor, pero el título Hijo se usa apropiadamente para hablar de su manifestación en carne. Así, la Biblia presenta una distinción al referirse a Dios como Padre o como Hijo, pero esa distinción no consiste en una diferenciación de personas, sino más bien, en una distinción del trato de Dios para con la humanidad, ya sea como Padre o como Hijo.

La “teología” trinitaria proporciona la siguiente definición de propiedad de las divinas personas:

“Propiedad (Proprietas): Designación de las oposiciones relativas entre las personas divinas, fundadas en el tipo del dar y del recibir de la esencia divina. Sostienen, pues, la propiedad de las personas. Se dan cinco propiedades (o nociones). Se reconoce:
- al Padre porque no tiene principio y porque engendra y espira;
- al Hijo, porque es engendrado y espira.
- al Espíritu porque es espirado.” [199]

Y la siguiente definición de relación entre las divinas personas.

“Relación (Relatio): Designación de las mutuas relaciones de las personas divinas dentro de la vida divina. Objetivamente no dice nada por encima del concepto de persona. Hay, en consecuencia, cuatro relaciones: generación activa y pasiva, espiración activa y pasiva, que convienen así a las tres personas: 
- Padre: generación activa, espiración activa.
- Hijo: generación pasiva, espiración activa.
- Espíritu: espiración pasiva” [200]

Todas estas declaraciones brillan por su ausencia en las Sagradas Escrituras, y fueron originadas en el mito de las procesiones de la segunda y tercera “personas divinas” a partir de la “primera persona”. Como tal son pura especulación filosófica y mentiras inventadas por los hombres.

Terminología Ilegítima y Antibíblica

La “teología” trinitaria confunde a muchas personas, porque mezcla ávidamente las declaraciones que se encuentran en la Biblia con los mitos inventados por esa “teología”. Dicha mezcolanza ha traído como resultado un lenguaje o terminología antibíblica, ilegitima e inaceptable, para hablar de Dios, su naturaleza y sus atributos. La Biblia nos advierte que no debemos pensar más allá de lo que está escrito (1. Corintios 4:6), pero la “teología” trinitaria desobedeciendo ese mandamiento ha inventado una enseñanza totalmente extrabíblica y le ha hecho pensar a la gente que esa es la verdad bíblica. Ninguna de las siguientes declaraciones se encuentra en las Sagradas Escrituras, y carecen de expresiones equivalentes en la terminología bíblica:

(1) Trinidad, (2) santa Trinidad, (3) Santísima Trinidad, (4) Trinidad beatísima, (5) Trinidad bíblica, (6) la Trinidad apostólica, (7) triunicidad, (8) Unicidad de la Trinidad, (9) el Dios Trino, (10) el Dios Triuno.

(11) El tres es un número especial asociado con la Divinidad, (12) el tres es llamado "número divino", (13) el universo mismo es trinitario, (14) es fácil ver como en la Biblia el número tres se relaciona con Dios, (15) tres en uno, (16) triada, (17) los tres centros de conciencia, (18) Los tres centros divinos de voluntad, (19) tres mentes, (20) tres voluntades, (21) tres seres espirituales, (22) Dios es uno que ha existido eternamente en tres personas distintas (no separados), (23) el único Dios verdadero existe en tres personas, (24) un Dios en tres personas, (25) Dios es tres personas divinas, (26) las tres personas divinas de Dios, (27) todos los tres son Dios, (28) si una de las personas fuese quitada, no habría Dios, (29) tres personas consustanciales, (30) la designación triple como Padre, Hijo y Espíritu
Santo, (31) los tres comparten los mismos atributos y la misma naturaleza, (32) las tres personas son eternas, omniscientes, omnipotentes y omnipresentes, (33) tres tronos, (34) tres hipóstasis, (35) El consejo divino, (36) tres personas separadas, (37) tres Personas interdependientes, (38) Dentro de la naturaleza del único Dios verdadero existen tres personas separadas y distintas.

(39) La Trinidad no es politeísmo, (40) las tres personas ejecutan la obra salvadora, (41) Las tres personas participaron en la creación de todas las cosas. (42) La distinción entre las tres personas de la Deidad, (43) las tres personas tienen comunidad de ser, (44) Dios ha sido siempre por la eternidad una trinidad, (45) Los tres son igualmente eternos, (46) las tres tienen perfección infinita, (47) cada uno de los tres es consciente de la existencia de los otros, (48) cada uno de los tres habla a los otros, (49) como Dios es amor, él es un Dios trino pues para ser amor tiene que amar a otro, (50) cada uno mantiene una relación amorosa con los otros dos, (51) los cristianos creen que Dios es Trino porque creen que Dios es amor, (52) la religión católica nos prohíbe decir tres dioses y señores, (53) la fe católica es que veneremos a un solo Dios en la Trinidad y a la Trinidad  en unidad.

(54) Personas Divinas, (55) personas co-iguales, (56) personas co-eternas, (57) personas inseparables, (58) Dios, la primera persona, (59) Dios, la segunda persona, (60) Dios, el hijo, la segunda persona, (61) Dios, el Hijo Eterno, (62) Dios, el Espíritu Santo, la tercera persona, (63) Dios el Padre originador, (64) el Hijo como agente y el Espíritu Santo como aplicador, (65) Dios, el Espíritu Santo, una persona independiente, (66) el Padre es Dios, el Hijo es Dios, el Espíritu Santo es Dios, (67) cada uno tiene una personalidad distinta, (68) el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, son coiguales en naturaleza y eternos, (69) el Dios verdadero que existe, es Padre, Hijo y Espíritu Santo, (70) hay pluralidad en la divinidad, (71) las personas de la divinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, (72) Jesús no es el Padre, es una persona separada y distinta del Padre, (73) los dos enviaron al Espíritu Santo, la tercera persona, (74) Por la cristiana verdad somos compelidos a confesar como Dios y Señor a cada persona en particular, (75) El que no crea en la Trinidad no podrá salvarse, (76) Dios de Dios, (77) Luz de Luz, (78) Dios verdadero de Dios verdadero, (79) Jesús no es el Dios único, pues con él existen otras dos divinas personas: el Padre y el Espíritu.

(80) El Hijo no es ni el Padre ni el Espíritu, (81) el Espíritu no es ni el
Padre ni el Hijo, (82) el Padre no es ni el Hijo ni el Espíritu, (83) propiedad es lo que diferencia a cada persona divina de las otras dos, (84) cada persona manifiesta su individualidad, (85) procesión de personas, (86) hay por lo menos dos procesiones: Del Hijo con respecto al Padre (generación), del Espíritu Santo respecto del Padre y del Hijo (espiración), (87) una espiración activa del Padre y del Hijo, y una espiración pasiva "el Espíritu" como resultado de esa actividad,  (88) El Padre se diferencia de las demás personas porque no tiene principio y porque engendra y espira, (89) el Hijo se diferencia de las demás personas porque es engendrado y espira, (90) eternamente engendrado, (91) engendrado eternamente, (92) el Padre originó al Hijo en la eternidad, (93) la persona del Espíritu procede del Padre y del Hijo, (94) generación espiritual, (95) el Espíritu Santo se diferencia de las otras dos personas porque es espirado, (96) las personas de la deidad se relacionan entre ellas.

(97) Relación es el término con el cual se designan las mutuas relaciones de las personas divinas dentro de la vida divina, (98) uno de los atributos de la Deidad es que contiene en sí tres personas, pero conserva su indivisibilidad, (99) atribuimos a cada persona divina ciertas obras, ciertas actividades, que parecen más apropiadas a la particular relación de esta o aquella persona divina, (100) sin embargo, lo que Uno hace, lo hacen Todos; donde Uno está, están los tres, (101) las personas de la deidad son mutuamente inclusivas, hay una existencia mutua de cada una en las otras, (102) las personas divinas tienen una "interpenetración mutua" en términos teológicos esto es llamado "pericoresis" en griego y "circumincessio" en latín, (103) cada persona conservando su identidad distintiva, "penetra" las otras y es "penetrada" por ellas, al punto que todas tienen una sola voluntad.

(104) El misterio de la Trinidad, (105) el misterio inexplicable, (106) el dogma de la Trinidad, (107) la Trinidad es un dogma de fe, (108) la trinidad es un misterio inexplicable, (109) la Trinidad es un misterio incomprensible para la limitada mentalidad humana, (110) Jamás podremos comprender a un Dios Trino. (111) este es el misterio de la
Trinidad Santísima: la infinita variedad en la unidad absoluta, cuya belleza nos colmará en el cielo.

(112) Bautismo triple, (113) bautismo en el nombre de la trinidad, (114) fórmula bautismal triple, (115) bautismo en el nombre de la Santísima Trinidad, (116) bautismo en los nombres de las personas divinas, etc., etc., etc.

El Mito de que la Trinidad es un Misterio Incomprensible

Usualmente se escucha a los trinitarios reclamar que el Espíritu Santo les ha revelado el “misterio de la trinidad” y que es un asunto que tienen muy claro.

“Creemos en la Trinidad tal como Jesús nos la ha revelado.” [201]

Sin embargo, cuando se ven apabullados por las incongruencias de dicho dogma, y no pueden sostener su argumentación debido a la disconformidad de sus afirmaciones, tienen preparada una puerta de escape por medio de la cual afirman que la trinidad es un misterio inexplicable y así aparentemente le ponen remedio a la situación.

A los creyentes en la trinidad se les ha enseñado que si la doctrina de la trinidad proviene de Dios, entonces la limitada mente humana no la puede comprender y por eso los errores y las incongruencias de esa doctrina no son asuntos trascendentales. Afirman que todos quienes creen en la trinidad la han recibido por la revelación del Espíritu Santo, y que no es la lógica, ni la inteligencia, ni la coherencia las que pueden medir si la enseñanza de la trinidad es o no una verdad de Dios. Ellos afirman que el misterio radica en que no se sujeta a los parámetros que la inteligencia humana puede concebir debido a nuestra mente limitada. Así, a ellos no les interesa que la misma definición de la enseñanza trinitaria (que de hecho no se encuentra en la Biblia) sea contradictoria y absurda y sobre todo que esté en directa oposición a la Santa Escritura.

En este sentido, los trinitarios (de las ramas católica y protestante) han hecho declaraciones como las siguientes:

“El que intente entender la Trinidad completamente, perderá su mente, pero el que rechace la Trinidad perderá su alma.” [202]

“Realmente la Trinidad es difícil de entender. Los cristianos pueden creer y aceptarlo porque la Biblia lo enseña.” [203]

A pesar de estas afirmaciones, vemos que todas ellas adolecen de vicios extrabíblicos. Sobre la primera, podemos decir que la Biblia no dice que para ser salvos debemos creer en la trinidad, precisamente porque la trinidad no es materia Bíblica. Sobre la segunda, podemos afirmar que los cristianos no debemos aceptar y creer la enseñanza de la trinidad porque la Biblia no la enseña por ninguna parte. Sólo una mente que tenga ya esa idea preconcebida reinterpretará los textos bíblicos para forzarlos a estar en sintonía con su dogma extrabíblico.

Otro escritor trinitario expresa:

“La enseñanza de la Trinidad es una que va mas allá del alcance de la mentalidad humana. La mente humana no puede percibir las cosas de Dios porque le son locura. El Misionero y Maestro Juan Wesley expresó lo siguiente: 
"Muéstrame una lombriz que pueda comprender al hombre, y yo te mostrare a un hombre que puede comprender a un Dios trino" Isaías 55:8, lo expresa: "… Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni mis caminos vuestros caminos, dice el Señor. Porque como los cielos son más altos que la tierra, Así son mis caminos más altos que vuestros caminos y mis pensamientos que vuestros pensamientos" [204]

Esta declaración presenta serios problemas que ponen en dificultades y aprietos a los defensores de dicha enseñanza.

(1) El escritor reinterpreta muy mal el texto de 1. Corintios 2:14, al decir que la mente humana no puede entender la trinidad, que según él, es una de las cosas de Dios, porque para el hombre (cristiano o no) la trinidad es una locura que nunca se podrá entender. Pero eso no es lo que dice ese texto Bíblico. El texto bíblico, más bien hace una distinción entre el hombre que no tiene a Dios (a quien llama hombre natural) y el hombre que si tiene a Dios (a quien llama hombre espiritual porque ha recibido el Espíritu que proviene de Dios). El texto bíblico lo que dice es que un cristiano que tiene su mente renovada por el Espíritu Santo, tiene claras las cosas de Dios, que para los hombres sin Cristo son una locura. Veamos la cita:

“Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.” (1. Corintios 2:12-16).

Cuando el creyente recibe la fe que se obtiene al momento en que el Espíritu de Dios hace su maravillosa obra en la vida de un ser humano, recibe algo supremamente precioso, recibe la revelación de Dios que le permite entender lo que humanamente, con la mente carnal y con la sabiduría carnal no podía entender. Recibe la capacidad de examinar las cosas espiritualmente. No obstante, por ningún lugar de la Palabra Santa de Dios se dice que no debe seguir usando la lógica, el raciocinio y su capacidad intelectual, ahora aplicada con una mente renovada, a todas y cada una de las cosas de su vida cotidiana, incluyendo el discernimiento de la Palabra de Dios. La Biblia enseña al creyente a llenarse del Santo Espíritu de Dios para poder comprender las Sagradas Escrituras, pero nunca jamás le dice que renuncie a la inteligencia, a la lógica o a la razón, las cuales son capacidades que Dios ha dado al hombre y que le diferencian de los animales.

(2) El escritor también cita el texto de Isaías 55:8-9, que en primera instancia se dirige al pueblo de Israel a quien Dios invita al arrepentimiento (ver Isaías 55:6-7) y por eso les dice “vuestros pensamientos no son mis pensamientos” y “vuestros caminos no son mis caminos”, precisamente porque ellos no estaban en sintonía con Dios. El Señor también les muestra que su conocimiento es mucho más alto que el de los hombres (de hecho Dios es omnisciente) pero nunca expresa en ese texto que eso se los está diciendo para que sepan que la trinidad no se puede entender ¿Por qué asumir lo que la Biblia no dice para justificar una enseñanza extrabíblica como la trinidad?

Dado que Dios es un Ser infinito, ningún intelecto creado, por dotado que esté, puede alcanzar sus profundidades. La Biblia misma afirma la inhabilidad del ser humano para comprender totalmente a Dios. Por ejemplo, cuando David habló de la omnisciencia y de la omnipresencia de Dios, afirmó: “Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Alto es, no lo puedo comprender” (Salmo 139:6). Es cierto que nosotros no podemos entender todo lo que compete o pertenece a Dios, porque hay cosas que el Padre puso en su sola potestad (Hechos 1:7) y sólo él las sabe y las entiende. Sin embargo, Dios dejó al hombre su Santa Palabra, por medio de la cual podemos conocer lo que él ha querido revelarnos. Así, hay cosas que Dios no nos ha revelado y por lo tanto pertenecen solo a él, pero las cosas reveladas son para nosotros (Deuteronomio 32:32). Ahora conocemos en parte y en parte profetizamos (1. Corintios 13:9). En esa Santa Palabra él nos ha revelado que él es Dios uno y único, pero nada nos ha dicho acerca de que él sea una trinidad para que nosotros asumamos eso y luego salgamos con el cuento de que es un misterio incomprensible, o citemos los textos en los cuales se dice que hay cosas de Dios que no podemos comprender, para afirmar que la trinidad no se puede entender.

Es cierto que todo el conocimiento de Dios está más allá de la lógica y de la inteligencia de los hombres, pero Dios no es ilógico ni está en contra de la verdadera lógica. Dios mismo nos ha invitado a hacer uso de la inteligencia que nos ha dado y que nos diferencia de los animales, pues así está declarado en el principal mandamiento de la fe cristiana.

“Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.” (Marcos 12:29-30)

El que no quiera usar la mente que no la use, el que no quiera usar la lógica que no la use. Pero el que quiera hacer caso a la Palabra de Dios debe obedecer lo que ella enseña, debe hacer uso de la inteligencia que Dios le dio para estudiar su Palabra, debe analizar, debe confrontar, debe escudriñar, debe esforzarse por entender lo que dice el texto bíblico sin asumir nada más, y debe tomar decisiones que lo conduzcan a su crecimiento espiritual. Debe usar una mente renovada por el Espíritu Santo. La fe cristiana es una fe lógica, coherente, racional e inteligente. La fe cristiana es una fe sensata; es una fe que guarda relación con la realidad.

La Palabra de Dios exhorta a todos los hombres (sea que se hayan entregado o no a Cristo) a que usen su mente al investigar la verdad de Dios contenida en la Biblia. No es casualidad que el más grande mandamiento de la fe cristiana (en el que se profesa la verdadera fe monoteísta) nos invite a usar la mente; mientras que la ilógica, irracional e incoherente enseñanza trinitaria, en contravía a la doctrina bíblica, quiere hacernos creer que se debe prescindir de la lógica y de la razón para aceptar sus declaraciones extrabíblicas para de esa forma recibir “la revelación” de Dios. Nosotros no podemos despojarnos de nuestro cerebro para aceptar dogmas absurdos inventados por los hombres. La inteligencia es algo característico de las criaturas pensantes hechas a la imagen y semejanza del creador. La Biblia nos invita a hacer uso de la inteligencia en muchas ocasiones. Veamos algunos ejemplos:

"No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti." (Salmo 32:8)

“Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Más alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová (Isaías 9:23-24)

“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32)

“Como a sensatos os hablo, juzgad vosotros lo que digo” (1.Corintios 10:15).
“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” (Efesios 4:22-23)

“Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.” (Filipenses 1:9-11)

Todos estos versículos anteriormente citados, derrumban el argumento trinitario que nos invita a renunciar a la razón, a fin de dejar el camino listo para que aceptemos sus enseñanzas extrabíblicas. Los pentecostales apostólicos defendemos el uso de la razón al examinar la Biblia; sin embargo, los trinitarios nos acusan por eso. Veamos una cita de un escritor trinitario.

“Hay muchas personas que rechazan todo lo que no pueden entender o explicar. Echan a un lado cualquier cosa que no tenga sentido para ellos, o que no le parece razonable. Aplicando este principio a un Dios excelso (para quien nada es imposible), concluyen que es imposible que Él pueda ser tres y seguir siendo Uno.
Niegan la Trinidad en base a que no tiene sentido para ellos. Estas personas olvidan que toda su vida está rodeada de misterios que ellos no entienden. Fallan en considerar que cualquier explicación real y más aun que cualquier fenómeno en la naturaleza yace escondido en oscuridad, más allá de su comprensión.
A pesar de los grandes adelantos de la ciencia en los últimos 500 años aún no tenemos la respuesta a la mayoría de las interrogantes que el Todopoderoso le hizo a Job: ¿Has mandado tú a la mañana en tus días? ¿Has mostrado al alba su lugar? ¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades, O desatarás las ligaduras de Orión? ¿Sacarás tú a su tiempo las constelaciones de los cielos, O guiarás a la Osa Mayor con sus hijos? ¿Supiste tú las ordenanzas de los cielos?
¿Dispondrás tú de su potestad en la tierra? ¿Diste tú al caballo la fuerza? ¿Vestiste tú su cuello de crines ondulantes? ¿Vuela el gavilán por tu sabiduría, y extiende hacia el sur sus alas? ¿Se remonta el águila por tu mandamiento, Y pone en alto su nido? (Citas Job 38 y 39)” [205]

Dicho escritor hace uso de unos versículos del libro de Job en los que se explica que el conocimiento de Dios es demasiado alto y sublime y que por lo tanto hay cosas que no podemos entender (cosa en la cual estamos de acuerdo), pero comete el error de añadir a ese texto algo que este no dice, y es que esa es la razón por la cual no podemos entender la trinidad, pero que sin embargo debemos aceptarla. El caso es que ningún texto bíblico afirma que debido a que el conocimiento pleno de Dios es inaccesible para el hombre, entonces debemos aceptar que él es una trinidad. No debemos usar cosas verdaderas y añadirles mentiras para justificar un error. Prediquemos la verdad como es, sin añadirle, para no caer en el error de pensar más allá de lo que está escrito (1. Corintios 4:6). Más que negar la trinidad porque es una cosa ilógica y sin sentido, nosotros la negamos porque es una doctrina ajena a las Sagradas Escrituras.

La Biblia presenta asuntos que son ilógicos para el hombre natural pero no para el hombre espiritual. Por ejemplo, la Biblia enseña que María quedó embarazada siendo virgen (Mateo 1:18, Lucas 1:34), que cinco mil personas fueron alimentadas por la multiplicación de cinco panes y dos peces (Lucas 9:13-17), y que un hombre que llevaba cuatro días de muerto fue resucitado (Juan 11:38-44). La multitud de hechos milagrosos registrados en las Santas Escrituras nos enseñan de una manera lógica y coherente que nada hay imposible para Dios (Lucas 1:34, Mateo 19:26). La Biblia acentúa tan fuertemente la Unicidad de Dios, que ha declarado sin reparos que él es uno, pero nunca nos enseña que haya un misterio de pluralidad en la Deidad para que uno llegue a esas conclusiones.

La misma trinidad está puesta en grandes aprietos cuando declara que su enseñanza es un misterio incomprensible. Un escritor trinitario ha advertido ese problema engorroso y por eso le recomienda lo siguiente a los demás trinitarios:

“Evitemos decir que la Trinidad es un misterio. Recomiendo no decir que la Trinidad es una doctrina tan profunda o misteriosa que debe ser aceptada por fe, o en su defecto, el ya conocido: "La Biblia dice que hay cosas que no podemos entender." Yo evito decir estas cosas. Creo, además, que son excusas para aquellos que no quieren profundizar o estudiar más. En lugar de ello, yo digo que si bien la doctrina no puede ser entendida completamente o puesta en un pizarrón y dejar satisfecho a todo el mundo, existe clara evidencia en la Biblia para la doctrina de la Trinidad. El margen entre ambas verdades, lo lleno desarrollando la doctrina de la incomprensibilidad total de la naturaleza de Dios, la cual es bíblica. Pero la doctrina de la incomprensibilidad de Dios no puede servir de pretexto para decir que no podemos definir o describir razonablemente la doctrina de la Trinidad.” [206]

Sin embargo la recomendación de este hombre tiene varios problemas, ya que (1) Por más que este hombre desee que no pase, los trinitarios van a seguir utilizando el viejo argumento del misterio incomprensible para seguir inyectando esa falsedad a muchas más personas, que si hicieran uso de su inteligencia jamás la aceptarían, (2) es falso que en la Biblia exista clara evidencia para la enseñanza de la trinidad, pues nada de lo que enseña dicho dogma está presente en la Escritura y sus enseñanzas son simples invenciones humanas que mezclan verdad con mentira, y (3) es falso que se pueda definir o describir razonablemente una doctrina que está llena de errores y contradicciones, donde su mayor contradicción es que hay tres que siendo tres no son tres sino uno. (Para consultar otras contradicciones del dogma de la trinidad, vea el capítulo 13. Pasajes Controversiales del Nuevo Testamento).

Para concluir, afirmamos que la doctrina de la incomprensibilidad de Dios es bíblica y precisamente nos enseña que no podemos comprender plenamente todo lo relacionado con el Dios único. Sin embargo, como hemos dicho, esa doctrina no sirve de base para justificar lo que la Biblia nunca dice, y es que no podemos comprender plenamente al dios trino.


Referencias

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http://www.aguasvivas.cl/revistas/27/numeros.htm
[174] Pablo Santomauro. Artículo: “Cosas que Debemos Evitar Cuando Defendemos la Trinidad”
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http://www.fluvium.org/textos/lectura/lectura735.htm
[176] Pablo Santomauro. Artículo: “Cosas que Debemos Evitar Cuando Defendemos la Trinidad”
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[177] Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005. © 1993-2004 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos. Persona.
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[183] Pablo Santomauro. Artículo: “Cosas que Debemos Evitar Cuando Defendemos la Trinidad”
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[184] Arnold Fruchtenbaum. Artículo “HaSheeloosh HaKadosh: La Santa Trinidad”. Traducido por Ana E. Ríos. Congregation Shema Yisrael
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[185] Vassula Rydín. Correspondencia entre Vassula y la Congregación para la Doctrina de la Fe. (abril / junio 2002)
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[186] Sydney Hernández Fuentes. Artículo: “La Doctrina de la Trinidad: comparación ortodoxa con la doctrina de los Testigos de Jehová”
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[187] Wolfgang Beinert. Diccionario de teología Dogmática. Versión castellana de
Claudio Gancho. Editorial Herder, Barcelona 1970. pág. 214
[188] Pablo Santomauro. Artículo: ¿Abandonó el Padre a su Hijo en la Cruz”
http://www.iglesiatriunfante.com/recursos/showthread.php?threadid=10541
[189] Leo J. Trese, Artículo: “¿Cómo es que son Tres?”
http://www.conoze.com/doc.php?doc=3358
[190] Pablo Santomauro. Artículo: “Contestando Argumentos de los Pentecostales Unicitarios contra la Doctrina de la Trinidad (Parte 1)
http://www.salvacioneterna.com/Parte%201.pdf
[191] Eliseo Duarte. El Misterio de la Piedad. Fundación Casa de Publicaciones de la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia.
[192] Tomado del artículo: “Santa María Madre de Dios”, Catecismo de la Iglesia Católica
http://www.aciprensa.com/Maria/madredios/catecismo.htm
[193] Wolfgang Beinert. Diccionario de teología Dogmática. Versión castellana de Claudio Gancho. Editorial Herder, Barcelona 1970. pág. 214
[194] Ediciones Rialp. Gran enciclopedia Rialp: GER Editor: Madrid: Rialp, 1989-1991 imp. Sección Trinidad Santísima II. “teología”. B. Síntesis Especulativa.
[195] David K. Bernad. La Unicidad de Dios. Impreso en los Estados Unidos de América por Word Aflame Press. pág. 279
[196] Trese, Leo J. Artículo: “¿Cómo es que son Tres?”
http://www.conoze.com/doc.php?doc=3358
[197] Pablo Santomauro. Artículo: Artículo “Cosas que Debemos Evitar cuando
Defendemos la Trinidad”
http://institutointerglobal.cristiandad.net/ig/file.php/117/COSAS_A_EVITAR.htm
[198] Tomás de Aquino. Compendio de teología. Capítulo LVII “De las Propiedades o nociones de Dios, y cual es su número con respecto al Padre”
http://www.multimedios.org/docs/d001179/p000005.htm#h21
[199] Wolfgang Beinert. Diccionario de “teología” Dogmática. Versión castellana de Claudio Gancho. Editorial Herder, Barcelona 1970. pág. 216
[200] Ídem
[201] Conferencia Episcopal Argentina. Artículo: “Navega Mar Adentro. Capítulo 3. El Contenido de Nuestra Evangelización”
http://www.cea.org.ar/09-Navega/navega_mar_adentro_04.htm
[202] El Baúl del Tesoro Católico. Artículo: “La Santa Trinidad en la Sagrada Escritura”
http://home.inreach.com/bstanley/sholy.htm
[203] Sergio Ibañez. Artículo: “Doctrinas Bautistas. La Doctrina de Dios”.
http://www.fbinstitute.com/Espanol/systematic_theology/doc-Dios.htm
[204] Ministerio Vida Eterna, Inc. Artículo “La Doctrina de la Trinidad de Dios”.
http://www.vidaeterna.org/esp/estudios/trinidad.htm
[205] Arnold Fruchtenbaum. Artículo “HaSheeloosh HaKadosh: La Santa Trinidad”. Traducido por Ana E. Ríos. Congregation Shema Yisrael
http://www.shema.com/spanish/spanish-013.php
[206] Pablo Santomauro. Artículo “Cosas que Debemos Evitar cuando Defendemos la Trinidad”
http://institutointerglobal.cristiandad.net/ig/file.php/117/COSAS_A_EVITAR.htm