miércoles, 5 de octubre de 2011

Los Cuatro Puntos Cardinales de la Doctrina Apostólica

Por Álvaro Tórres Forero



Esta predicación del hermano Álvaro Tórres Forero, está basada en dos porciones bíblicas:

"Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo". (Hechos 2:36).

"Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos". (Hechos 4:12).

Los cuatro puntos que desarrolla son:

1.) Adán fue creado para ser el rey del mundo, pero Satanás lo engañó y le arrebató el reino. Por lo tanto, para recuperar lo perdido por el hombre, Dios mismo se hizo el segundo Adán,  y vino a recuperar las llaves que Satanás le había robado al hombre. Cristo es Dios manifestado en carne y es el segundo Adán.

2.) Cristo vino para ser asesinado y ofrecido como un sacrificio puro. Cuando Satanás decidió matar a Jesús, en realidad cayó en una trampa, pues sin saberlo, se sometió a la voluntad de Dios. Satanás pensó que con asesinar a Jesús, dañaría el plan de Dios para con el hombre, pero la realidad era totalmente diferente. La paga del pecado es muerte, por lo tanto la muerte de Jesús era ilegal, porque Jesús no cometió pecado. Con la muerte de Jesús, vino vida para la humanidad.

3.) Jesucristo fue declarado Hijo de Dios con poder por la resurrección de entre los muertos. La resurrección demostró que en verdad, el hombre Cristo Jesús, había sido engendrado por virtud del Espíritu Santo. Al resucitar, Jesucristo le quitó a Satanás las llaves del infierno y de la muerte. Jesús es el Señor, el que tiene toda autoridad, el Rey de reyes, el Señor de señores, el Soberano de todos los reyes de la tierra, y a Él están sujetos, sean ángeles, sean dominios, sean principados, sean potestades. Jesucristo, el segundo Adán, es el verdadero Rey.

4.) Sólo Jesús puede salvar, y solo en su nombre hay salvación, porque no hay otro nombre con mayor autoridad que el nombre de Jesús, el nombre sobre todo nombre. Sin Jesús no hay salvación, porque Él es el único que pudo recuperar todo lo que el hombre perdió, por medio de su vida humana ejemplar, y por medio de su muerte y resurrección. Jesús da salvación a todo aquel que se decida con todo el corazón a entrar a su Reino de Vida.