lunes, 14 de noviembre de 2011

Patripasianismo y la Muerte de Dios


Por Jason Dulle. © Todos los derechos reservados.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2011.


Los Pentecostales del Nombre de Jesús, creen que Dios es uno en esencia y persona*, y que Jesús es la encarnación de esta única persona divina. Desde esta perspectiva, la deidad de Jesús es numérica y personalmente la misma que la deidad del Padre. El Padre y el Hijo se diferencian, no en su persona, sino en su modo de existencia.

Una objeción común del trinitarismo contra la teología de la Unicidad, es que ésta implica la idea de que el Padre sufrió, e incluso que murió en la cruz. Los antiguos trinitarios llamaron a este punto de vista "patripasianismo" (que en latín significa "el Padre sufre") y lo consideraron una herejía. ¿Pero por qué?

Desde luego, los trinitarios se opusieran a la afirmación de que el Padre sufrió en Cristo, ya que ellos creen que Dios es tres personas, de las cuales sólo la segunda (Dios el Hijo) se hizo carne. Sin embargo, la objeción trinitaria de patripasianismo no se limita a la identidad de la persona que experimentó el sufrimiento, sino que se extiende a la posibilidad metafísica del sufrimiento que podría experimentar el Padre. En su opinión, es más que un error fáctico/histórico pensar que Dios el Padre fue la persona divina que experimentó el sufrimiento de Cristo, pues era metafísicamente imposible que pudiera hacerlo. Sólo Dios el Hijo era capaz de hacerlo.

Podría decirse que la idea de que Dios el Hijo podría experimentar el sufrimiento, mientras que el Padre es impasible, se deriva de la filosofía griega en lugar de las Escrituras. Incluso el teólogo trinitario Millard Erickson, lo reconoció señalando que "es muy posible que la razón principal para el rechazo del patripasianismo, no fue su conflicto con la revelación bíblica, sino con la concepción filosófica griega de la "impasibilidad". [1] En el neoplatonismo, que era la filosofía griega popular de aquellos días, se pensaba que había una deidad final ("el Uno") de la cual emanaban numerosas deidades inferiores. La naturaleza de la deidad principal era perfecta, y una de esas perfecciones era la imposibilidad de experimentar el sufrimiento. En su adopción de la impasibilidad divina, los trinitarios no la aplicaron a la plenitud de la naturaleza divina (como debía esperarse), sino específicamente a una de sus personas divinas: Dios el Padre.

Este movimiento es significativo, porque revela la tendencia de estos teólogos para ver a Dios el Padre, en cierto sentido como "más dios" que las otras dos personas, a pesar de su afirmación de que las tres personas son co-iguales. Dios el Padre fue a menudo mencionado, en términos que implicaban su superioridad con respecto a Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Dios el Padre era la deidad máxima - la fuente -, mientras que Dios Hijo y Dios Espíritu Santo se derivaron [2] del Padre (razón por la cual Dios el Hijo es capaz de experimentar el sufrimiento). Aquí me refiero a la doctrina trinitaria de la generación eterna del Hijo. Esto se refleja en los escritos de los Padres del trinitarismo, así como en los credos católicos. Atanasio escribió: "El Hijo tiene su ser no por sí, sino del Padre". [3] Asimismo, Hilario dice del Hijo: "No es la fuente de su propio ser... Es a partir de su naturaleza permanente [la naturaleza del Padre] que el Hijo basa su existencia a través del nacimiento". [4] Finalmente, el símbolo niceno-constantinopolitano, describe al Hijo como derivado del Padre, cuando se habla de Él como "engendrado del Padre antes de todos los mundos, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero". Estoy de acuerdo con la evaluación de este punto de vista teológico por parte del filósofo trinitario William Lane Craig, cuando dice: "Esta doctrina de la generación del Logos desde el Padre, no puede (a pesar de que se asegure lo contrario) sino disminuir el estado del Hijo, porque se convierte en un efecto contingente del Padre. Incluso si esta procesión eterna ocurre necesariamente y aparte de la voluntad del Padre, el Hijo es inferior al Padre porque el Padre existe en sí mismo, mientras que el Hijo existe a través de otro (ab alio)". [5]

A pesar de las dificultades teológicas que participan en la aplicación de la propiedad de impasibilidad solamente para el Padre, vemos que esta medida era aparentemente necesaria si la Iglesia deseaba afirmar coherentemente las siguientes proposiciones: (1) Dios es impasible, (2) Jesús es una sola persona, (3) Jesús experimentó el sufrimiento. Los trinitarios reconocen que si la propiedad de impasibilidad pertenece a la naturaleza de Dios, entonces dicha propiedad se debería aplicar a las tres personas en virtud de su participación compartida de la naturaleza divina. Pero esto haría a Jesús incapaz de experimentar el sufrimiento, y sin embargo la Escritura es clara en que él realmente experimentó el sufrimiento. Una forma de resolver este problema, sería afirmando que hay dos personas en Cristo -una divina y una humana-, de las cuales sólo la persona humana experimentó el sufrimiento. Sin embargo, esto era inaceptable, porque dividiría a Cristo en dos. La única manera de afirmar la singularidad de la persona de Cristo, la realidad del sufrimiento de Jesús y la impasibilidad de Dios, era aplicando la propiedad de la impasibilidad divina al Padre solamente.

Mientras que los padres de la iglesia trinitaria limitaron la propiedad de la impasibilidad al Padre para resolver un acertijo teológico, sin duda, si la impasibilidad se aplica a Dios, entonces tendría que ser aplicada a su naturaleza plena, ya que la naturaleza es una combinación de propiedades que definen qué tipo de cosa se es, la sustancia. Como se señaló anteriormente, esto haría a Jesús incapaz de experimentar el sufrimiento y la muerte. La mejor manera para deshacerse de la doctrina trinitaria de la impasibilidad divina como un argumento contra la teología de la Unicidad, es revelando la falta de justificación bíblica para aquella doctrina, así como los problemas teológicos y filosóficos asociados para reclamar que Dios el Padre es impasible mientras que Dios el Hijo no lo es.

Aunque creo que a primera vista estas consideraciones exoneran de herejía al patripasianismo, la pregunta continúa siendo: ¿es verdad que los adherentes a la Unicidad confiesan que el Padre sufrió y murió en la cruz? La respuesta a esta pregunta está parcialmente implicada en la respuesta a otra, a saber: ¿Qué sujeto fue el que experimentó el sufrimiento y la muerte de Cristo? ¿A quién perteneció aquella experiencia?

Muchos identifican a la naturaleza humana de Jesús como el sujeto del sufrimiento y muerte, pero esto no puede ser. La naturaleza es sólo un conjunto de propiedades que delimita qué tipo de cosa es algo. Una naturaleza no es consciente, no crea y no actúa. En resumen, no experimenta nada. Las naturalezas son objetos, no sujetos. Sólo las personas son sujetos, capaces de la experiencia consciente. Debería ser obvio que la muerte es una experiencia. ¿Si las experiencias pertenecen a las personas, y la muerte es una experiencia, entonces quién experimentó el sufrimiento y la muerte en la cruz? Si Jesús es una sola persona, y si creemos que la persona divina se encarnó, entonces se sigue que la persona que experimentó el sufrimiento y la muerte de la cruz no es otro que el mismo Dios. [6]

Algunos objetarán: "¡Dios no puede morir! ¡Él es un ser eterno, y la naturaleza del ser eterno es tal, que no tuvo origen ni dejará de existir!". Pero esta objeción presume falsamente que la muerte es la cesación de la existencia. La representación bíblica de la muerte es la separación del espíritu y del cuerpo, no el cese de la existencia. Cuando usted muera, no dejará de existir. Usted (su espíritu) seguirá existiendo, pero en un estado incorpóreo. Y esa experiencia -la separación de su espíritu de su cuerpo- es la que usted experimentará. Lo mismo puede decirse de la persona divina en Cristo: Dios experimentó una separación de su espíritu de su cuerpo, y por lo tanto es totalmente apropiado atribuir la experiencia de la muerte a Dios. En Cristo, Dios experimentó el sufrimiento y la muerte de cruz. Es por eso que Lucas escribió que Dios compró a la iglesia con su propia sangre (Hechos 20:28).

Habiendo establecido que la persona divina experimentó el sufrimiento y la muerte, ¿sería apropiado decir que el "Padre" sufrió y murió en la cruz, ya que podemos decir que el "Hijo" o "Jesús" sufrió y murió en la cruz? Después de todo, según la teología de la Unicidad, la persona divina de Jesús es numérica y personalmente la misma que la del Padre. ¿Si Jesús sufrió y murió, en virtud de su identidad ontológica con el Padre, no sería exacto decir también que el Padre sufrió y murió? No, por dos razones. En primer lugar, porque esto asume falsamente que debido a que la persona que es el Padre es la misma persona que es el Hijo, entonces el Padre y el Hijo tienen que compartir las mismas experiencias conscientes, pero este no es el caso. Déjeme explicárselo.

Dios se hizo hombre por asumir la naturaleza humana en unión con su persona. Las propiedades de aquella naturaleza han permitido a Dios funcionar como un ser humano en todos los sentidos, incluyendo el funcionamiento sicológico. Entonces, en Jesús, Dios es consciente de sí mismo como hombre de un modo verdaderamente humano, y sin embargo, ya que Dios sigue existiendo más allá de la encarnación (y debido a que conserva su naturaleza divina), Él también sigue siendo consciente de sí mismo como Dios. Así que tenemos una situación única en la que una sola persona es consciente de sí mismo de dos maneras diferentes simultáneamente, en dos modos distintos de existencia. Como el Padre, la única persona es consciente de sí mismo como Dios; y como Hijo, la misma persona divina es consciente de sí mismo como hombre. Una distinción en el conocimiento hace también necesaria una distinción en la experiencia. Como Padre, YHWH experimenta todo de una manera divina a través de su naturaleza divina; como Hijo, YHWH experimenta todo de una manera humana a través de su naturaleza humana. Mientras que YHWH es el sujeto de los dos modos de conocimiento -y por lo tanto, de ambos modos de experiencia- dado que la muerte es una experiencia humana, YHWH sólo experimentó el sufrimiento y la muerte, en y a través de su modo humano de existencia como Hijo.

La segunda razón por la que nosotros no debemos decir que el Padre sufrió y murió, es porque esto es un mal uso de la terminología bíblica. La Escritura usa el apelativo de "Hijo" para designar el modo humano de la existencia de YHWH, y "Padre" para designar el modo cósmico de la existencia de YHWH. Ya que "Padre" no hace ninguna referencia a la encarnación, es un error emplear aquella denominación en relación con el sufrimiento y la muerte del Dios encarnado. ¿Es la persona divina de Cristo la misma persona que el Padre? Sí, pero esto no justifica el uso de términos bíblicos de una manera no bíblica. Teniendo en cuenta la distinción modal entre el Padre y el Hijo, es más apropiado describir la muerte del Dios encarnado, diciendo que "Jesús" o "el Hijo" sufrió y murió en la cruz, ya que estas denominaciones se refieren a la existencia humana de Dios.


Referencias

* Nota del Traductor.  El autor (Jason Dulle) está consciente de que la Biblia no usa el término persona en relación con Dios, pero de todos modos aplica dicho término a Dios, considerando la definición de persona como un ser consciente, racional, pensante, sujeto a diversas experiencias (una mente). Dios, los ángeles y los hombres encajan en esta descripción, y así ellos son personas: Dios es una persona divina, los ángeles son personas angelicales, y la gente son personas humanas.
http://evidentialfaith.blogspot.com/2010/06/i-have-encountered-number-of-oneness.html
[1] Millard J. Erickson, Teología Sistemática (Grand Rapids: Baker Book House, 1985), 335.
[2] Ellos no entendían "fuente" y "derivación" en un sentido temporal, sino en un sentido lógico y metafísico.
[3] Atanasio en la opinión de Dionisio 15.
[4] Sobre la Trinidad 9,53; 6,14.
[5] William Lane Craig, "Una formulación y defensa de la doctrina de la Trinidad", extraído del capítulo 29 de Fundamentos Filosóficos de la Cosmovisión Cristiana (Downer Grove, IL: InterVarsity Press, 2003), disponible a partir de
http://www.reasonablefaith.org/site/News2?page=NewsArticle&id=5909;
consultado el 10 de enero de 2010.
[6] Mientras que las naturalezas no son capaces de la experiencia consciente, las personas utilizan las propiedades inherentes a su naturaleza para experimentar la realidad. Las naturalezas definen el tipo de experiencias que las personas son capaces de obtener. En Cristo, Dios utiliza las propiedades de su naturaleza humana para experimentar el mundo físico de una manera humana, incluyendo la muerte. Dios experimentó la muerte a través de su naturaleza humana.


Ver También:

Video: Isaías 9:6 - Unicidad de Dios 
Isaías 9:6 Nos Enseña que Jesús es Dios el Padre
Patripasianismo y la Muerte de Dios
La Doble Naturaleza de Cristo. Evitando los Talones de Aquiles del Trinitarismo, el Monarquianismo Modalista y el Nestorianismo: El Reconocimiento y el Entendimiento Adecuado de la Distinción entre el Padre y el Hijo