jueves, 26 de enero de 2012

Las Oraciones de Jesús: No se Necesita de dos Personas para que Tengan Sentido


Por Jason Dulle. © Todos los derechos reservados.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2012.


De acuerdo con la teología de la Unicidad, Dios en su modo encarnado se relaciona con Dios en su modo no-encarnado (o trascendente), como si fuera otra persona, aunque sea la misma persona* en dos modos de existencia. Esta explicación parece problemática a la luz de la máxima bien establecida de que la verdadera comunicación requiere de la presencia de al menos dos personas. Compare esto con la explicación de la Trinidad, de que el Padre y el Hijo son dos personas distintas, y que se relacionan entre sí como tales, lo cual no viola la máxima de la comunicación y le daría sentido a las oraciones de Cristo. Considerando lo que sabemos acerca de la comunicación, ¿entonces el punto de vista trinitario supera al punto de vista unicitario en el poder explicativo?

Admito que a primera vista, la teología trinitaria parece tener una ventaja explicativa sobre la teología de la Unicidad, cuando se trata de las oraciones de Cristo. La comprensión del sentido común de la comunicación, es que requiere al menos de dos personas. El dogma trinitario nos da un total de tres personas que son capaces de comunicarse entre sí. Para los trinitarios, entonces, el asunto de la comunicación entre Jesús y el Padre es fácilmente explicado  como una comunicación entre la segunda y la primera personas de la Trinidad.

Los adherentes a la Unicidad no la tienen tan fácil. De acuerdo con la teología de la Unicidad, Dios es unipersonal, y por lo tanto nos vemos obligados a responder a una pregunta ante la cual los trinitarios no se enfrentan: ¿Si Jesús es el Dios unipersonal encarnado, entonces con quién habló Jesús? Sólo tenemos un par de opciones. La opción por la que han optado la mayoría de los creyentes de la Unicidad, es por la  teoría de la "naturaleza  orando", en la que se argumenta que la naturaleza humana de Cristo se comunica con su naturaleza divina, pero a lo que esta posición conduce, es a dos personas dentro de Cristo: una divina y una humana. Esta opción no es satisfactoria, porque confunde la naturaleza humana con la persona humana. Jesús tiene una naturaleza humana que está personalizada por la persona divina, Él no posee un ego humano distinto. Además, esto destruye la base de la obra de la mediación de Cristo en la cruz, así como la base para reclamar que Jesús es Dios. Debido a estos problemas fundamentales, esta opción debe ser rechazada. (Como lectura adicional, vea mi artículo: La Doble Naturaleza de Cristo. Evitando los Talones de Aquiles del Trinitarismo, el Monarquianismo Modalista y el Nestorianismo: El Reconocimiento y el Entendimiento Adecuado de la Distinción entre el Padre y el Hijo, dando clic en http://unicodios.blogspot.com/2012/02/la-doble-naturaleza-de-cristo-evitando.html).

La otra opción es a la que yo me sumo: Cuando Dios se hizo hombre, Él tomó una existencia humana, que hace a su Ser consciente de sí mismo exclusivamente como hombre en ese modo de existencia, al mismo tiempo que sigue siendo consciente de sí mismo como el Dios trascendente a la encarnación en su modo continuado divino de existencia. La comprensión de esta distinción existencial en la persona de Dios, es de suma importancia para la comprensión de la comunicación entre el Padre y el Hijo.

En la condescendencia de la encarnación de Dios, Él adquirió una nueva forma de existir y un nuevo modo de conciencia que fue completamente humano, a la vez que continuó existiendo y siendo consciente de sí mismo como siempre lo había hecho antes de su acto de encarnación. Entonces, con posterioridad a la encarnación, Dios existe en dos modos distintos, y es consciente de sí mismo de dos maneras distintas: como Dios y como hombre. En su modo continuo de existencia trascendente a la encarnación, Él funciona exclusivamente como Dios; en su modo de existencia encarnada, Él funciona exclusivamente como hombre. Vea la siguiente ilustración: (De clic sobre el dibujo para ampliarlo y ver mejor su contenido).


La realidad de la encarnación y la posterior distinción existencial es tan intensa y profunda, que Jesús debe estar relacionado con Dios, como cualquier otro ser humano. Existe una distinción fenomenológica entre el Padre y el Hijo –dado que el Hijo es verdaderamente humano– debido a que Dios adquirió una mente/conciencia humana en la encarnación. Como resultado de la encarnación como el Hijo, es que hay un Hijo que se relaciona con el Padre como lo hacen otros, aunque de hecho, el Hijo y el Padre son en última instancia la misma persona divina (pero existiendo en dos modos distintos de existencia). Debido a la genuina perspectiva humana de Cristo, Él puede orar al Padre como si el Padre fuera una persona distinta, y puede amar al Padre como si amara a una persona diferente (como cualquier ser humano puede hacerlo) a pesar de que el Hijo es la misma persona que el Padre.

Todavía queda la pregunta en cuanto a si la explicación de las oraciones de Cristo por parte de la teología de la Unicidad, viola la máxima de que la verdadera comunicación requiere al menos de dos personas. Yo diría que no, si se aclara el principio fundamental de la máxima.

La comunicación requiere la presencia de por lo menos dos mentes, no necesariamente de dos personas. La regla consiste en que hay una mente por persona, y por lo tanto se deduce que la comunicación genuina requiere de dos personas. Sin embargo, si una persona puede tener dos mentes distintas, la comunicación sería posible en aquella única persona entre sus dos mentes. De acuerdo con la teología de la Unicidad, este es exactamente el caso con el Padre y el Hijo. Por medio de la encarnación, la persona de Dios llegó a poseer dos mentes funcionales – no dos mentes divinas, sino una mente humana y una mente divina. En su modo de existencia no-encarnado,  Él funciona de acuerdo a su mente/conciencia divina, y en su modo de existencia humano, Él funciona de acuerdo con su mente/conciencia humana. Sicológicamente hablando, podríamos ver las funciones del Padre y del Hijo similares a como funcionan dos personas, a causa de la distinción real entre los modos sicológicos divino y humano de la conciencia de Dios, pese a que una sola persona da a ambas mentes su base ontológica.

Admito que al analizar superficialmente la comunicación entre el Padre y el Hijo, todo parece indicar la presencia de dos personas metafísicamente distintas, pero aquella percepción -si fuera verdadera- tendría graves consecuencias para la plena deidad de Cristo, que ni siquiera los trinitarios estarían dispuestos a aceptar. Sólo alguien inferior a Dios tiene necesidad de orarle. Si la comunicación de Jesús con el Padre estuviera arraigada en su persona divina, los trinitarios se verían obligados a concluir que el Hijo de Dios es inferior a Dios Padre. Esta conclusión contradice la clara enseñanza de las Escrituras, que muestra que Jesús es plenamente Dios, y por lo tanto debe ser rechazada. Si la comunicación entre el Padre y el Hijo no puede ser explicada en términos de dos mentes divinas, entonces la visión trinitaria de Dios como un conjunto de tres personas distintas no sirve de ninguna ayuda para explicar las oraciones de Cristo. Y si el empleo de estas distintas personas divinas no proporciona una explicación adecuada para las oraciones de Cristo, ¡entonces seguramente las oraciones de Cristo no pueden ser consideradas como la mejor evidencia acerca de la existencia de más de una persona en la Divinidad!

Si la comunicación entre el Padre y el Hijo no puede ser explicada en términos de dos mentes divinas, entonces ¿cómo puede ser explicada? Curiosamente, los teólogos trinitarios y unicitarios, se ven obligados a emplear la misma explicación para las oraciones de Cristo: la existencia de una conciencia humana auténtica. Las oraciones de Cristo brotaron, no de su persona divina, sino de su mente/conciencia humana. La comunicación entre el Padre y el Hijo, no tuvo lugar entre dos mentes/conciencias divinas, sino entre una mente/conciencia divina y una mente/conciencia humana. Si sólo una mente divina es necesaria para explicar la comunicación entre el Padre y el Hijo, entonces la explicación de la Unicidad sobre las oraciones de Cristo es totalmente adecuada para explicar los datos bíblicos, así como también la máxima de la comunicación.


Nota del Traductor:

* El autor (Jason Dulle) está consciente de que la Biblia no usa el término persona en relación con Dios, pero de todos modos aplica dicho término a Dios, considerando la definición de persona como un ser consciente, racional, pensante, sujeto a diversas experiencias (una mente). Dios, los ángeles y los hombres encajan en esta descripción, y así ellos son personas: Dios es una persona divina, los ángeles son personas angelicales, y la gente son personas humanas.