miércoles, 17 de septiembre de 2014

Introducción a los Idiomas Bíblicos (Hebreo, Arameo y Griego)

Por William Arnold III



Hebreo

El hebreo es parte de la familia semítica, que incluye el árabe, el etíope, el acadio, el arameo, el siríaco y el cananeo (el cananeo a su vez se compone de hebreo, fenicio, ugarítico y moabita). El idioma hebreo era mucho más simple que el griego o el español, y por lo tanto carecía de la precisión que tienen estas otras lenguas. La sintaxis y la gramática del hebreo son muy simples, pero a veces su traducción puede ser difícil debido a esta falta de precisión. Esta es la razón por la cual usted puede tener tanta variedad en las diversas traducciones del Antiguo Testamento. A veces, la traducción es más precisa de lo que realmente aparece en hebreo. Sin embargo, el hebreo es un lenguaje vivo y pictórico. Éste utiliza a menudo descripciones gráficas para transmitir ideas abstractas para las cuales no tiene palabras. También, el hebreo se escribe de derecha a izquierda. Cuando se abre una Biblia hebrea, se parte de lo que podríamos considerar la "espalda" del libro.

El alfabeto consta de 22 consonantes y no tiene vocales. Las vocales simplemente fueron entendidas y proporcionadas donde fueron necesarias. Esto es similar a la forma en que nosotros podríamos entender que “L BBL S L PLBR D DS” significa “LA BIBLIA ES LA PALABRA DE DIOS” porque simplemente nuestra mente puede suministrar las vocales, y mucho más cuando estamos familiarizados con las palabras y sus abreviaturas. En algún momento de la historia, por el miedo a usar el nombre de Dios en vano, los judíos dejaron de pronunciar el nombre de Dios y en su lugar lo sustituyeron por el título de "Adonay" (Señor). Por lo tanto, se ha perdido la pronunciación original de las vocales del nombre sagrado del Antiguo Testamento. Sin embargo, por lo que sabemos de los nombres que contienen parte del nombre divino tales como Eliyáh  (transliterado al español como Elías) y Yeshayáh (transliterado al español como Isaías), los eruditos creen que la pronunciación más probable era "Yahveh."

Después de la desaparición de la nación de Israel y la dispersión del pueblo judío (alrededor del 150 d.C.), el hebreo se fue convirtiendo rápidamente en una lengua muerta. Más tarde (alrededor del V siglo d.C.), los masoretas idearon un sistema de puntos y rayas para preservar la pronunciación de las vocales y también para ayudar a los niños a aprender hebreo. Dichas señales fueron colocadas por encima y por debajo de las letras a fin de no alterar la longitud de los rollos. Hoy en día, un texto que contiene estas características se conoce como "punteado" y uno sin las señales de las vocales se denomina "no punteado". Dado que el hebreo había dejado de ser utilizado excepto cuando se hacía la lectura de las Escrituras, entonces el hebreo moderno es una "resurrección" de esta lengua que alguna vez estuvo muerta.

El hebreo une en una sola palabra lo que nosotros separamos en varias palabras en la mayoría de los idiomas occidentales (como por ejemplo en el idioma español). Con frecuencia las preposiciones, el artículo definido (él) y la conjunción "y", se adjuntan como un prefijo para el verbo. E incluso cuando se utiliza un pronombre como complemento directo o posesivo, puede considerarse como un sufijo. Por lo tanto, una palabra hebrea puede ser una oración completa con un sujeto (implícito), el verbo y el complemento directo. Por ejemplo, la frase "Él lo mató", se escribiría como una sola palabra en hebreo.

Los sustantivos son masculinos o femeninos, y casi siempre se derivan de sus verbos afines. Las palabras masculinas forman su plural añadiendo -im (por ejemplo, las palabras kĕrūbīm (querubín), serafĭm (serafín) y Elohim están todas en plural) y las palabras femeninas se hacen plurales añadiendo -oth. Debido a que la pluralidad también puede designar una multiplicidad de atributos, las palabras Dios, cara, cielo y agua, a menudo se encuentran en plural, incluso cuando se refieren a algo singular. Los sustantivos hebreos no tienen ningún caso gramatical [1] como sí los encontramos en el griego. En cambio el hebreo usa preposiciones, la construcción del genitivo y el signo del complemento directo "eth" para representar los diferentes casos. (En el idioma español tenemos casos solo con los pronombres. Las demás relaciones las hacemos mediante preposiciones y el orden de las palabras).

En el hebreo la raíz del verbo se compone generalmente de tres consonantes. En español usamos principalmente modos y tiempos verbales para designar el modo y tiempo de la acción. [2] En cambio los tiempos verbales hebreos describen el tipo de acción. De hecho, el hebreo sólo tiene dos tiempos verbales: el perfecto y el imperfecto (que representan respectivamente la acción completa e incompleta). Cualquiera de estos tiempos puede ser pasado, presente o futuro, dependiendo del contexto. Por su parte, el griego tiene seis modos verbales que pueden describir tanto el tiempo como el tipo de la acción.

Larry Walker comenta sobre los adjetivos y los términos abstractos en el hebreo:

“El hebreo es deficiente en adjetivos. "Doblez de corazón" es indicado en el hebreo original por "un corazón y un corazón" (Salmo 12:2) y "dos pesas diferentes" es en realidad "una piedra y una piedra" (Deuteronomio 25:13); "toda la descendencia real" es "la semilla del reino" (2 Reyes 11:1).

Los adjetivos que existen en el hebreo no tienen formas comparativas o superlativas. La relación es indicada por la preposición "de". "Mejor que usted" se expresa literalmente en hebreo "bien de usted". "La serpiente era astuta, más que todos los animales", es literalmente, "la serpiente era astuta, más de todos los animales" (Génesis 3:1). El superlativo se expresa por varias construcciones diferentes. "Muy profundo" es literalmente, "profundo, profundo" (Eclesiastés 7:24), " la mejor canción" es literalmente, "el Cantar de los Cantares" (compararse con "rey de reyes"), "el más santo" es literalmente "santo, santo, santo" (Isaías 6:3)” [3]

“Los términos abstractos son ajenos al carácter del hebreo. Por ejemplo, el hebreo bíblico no tiene palabras específicas para "teología", "filosofía" o "religión". Los conceptos intelectuales o teológicos, son expresados en términos concretos. La idea abstracta del pecado, está representada por palabras tales como "no dar en el blanco", "torcido", "rebelión" o "infracción" ("al transitar"). La mente o el intelecto son  expresados por "el corazón" o " el riñón"; la emoción o la compasión por " las entrañas" (ver Isaías 63:15 RV). Otros términos concretos en hebreo son "cuerno" para fuerza o vigor, "huesos" para sí mismo y "semilla" para los descendientes. Una cualidad mental, es a menudo representada por la parte del cuerpo que se piensa que la encarna más apropiadamente. La fuerza puede ser representada por "el brazo" o "la mano", la ira por "las ventanas de la nariz", el desagrado por "la cara caída", la aceptación por "el rostro brillante", el pensamiento por "lo dicho".” [4]


Arameo

La gran mayoría del Antiguo Testamento fue escrito en hebreo. Sin embargo, hay algunas porciones que fueron escritas en arameo. Estas son: Daniel 2:4b - 7:28 y Esdras 4:8 - 6:18; 7:12-26, así como algunas frases en Génesis 31:47 y Jeremías 10:11. De hecho, probablemente éste fue el idioma que Jesús y los discípulos hablaron cotidianamente, pero no podemos estar seguros. El arameo era un primo cercano del hebreo, e incluso compartían el mismo alfabeto. De hecho, la escritura utilizada en las Biblias hebreas de hoy, es el arameo. El hebreo y el arameo eran un poco más cercanos de lo que por ejemplo el español moderno está al inglés. El arameo se fue convirtiendo en un lenguaje universal hacia el final del Antiguo Testamento. De hecho, debido a que muchos judíos entendieron al arameo mucho mejor que al hebreo, algunas de las Escrituras hebreas fueron parafraseadas en arameo (Tárgumes). Probablemente el arameo tiene la mayor historia lingüística que cualquier otro idioma, y hoy en día todavía es hablado por unas pocas personas.


Griego

En comparación con el hebreo, el griego es mucho más complejo y preciso. Es capaz de expresar matices finos y diversos matices de significado, así como ideas filosóficas y abstractas. Las conquistas de Alejandro Magno, propagaron la lengua y la cultura griega a todas las regiones que conquistó (que era la mayor parte del mundo conocido en ese entonces) y por los tiempos del Nuevo Testamento se había convertido en la lingua franca (idioma universal) de la región del Mediterráneo e incluso más allá. Podría decirse que el inglés está próximo a convertirse en la lingua franca de hoy, pues a menudo es el lenguaje utilizado en el comercio internacional. El griego es parte de la familia indoeuropea que también contiene otros idiomas tales como el latín, el francés, el italiano, el español, el inglés y el alemán.

El griego del Nuevo Testamento (koiné) era un poco diferente del griego clásico y literario. Era el lenguaje de la gente común, el que se hablaba en el lenguaje cotidiano. Hemos aprendido mucho más acerca de esta forma de griego desde el descubrimiento de unos papiros en Egipto hace unos 150 años. Estos son decenas de miles de manuscritos que consisten en escritos comunes que contenían de todo, desde una lista de productos para comprar, hasta cartas personales e ingresos. Debido al clima extremadamente seco de Egipto, estos fueron conservados y han demostrado ser muy valiosos. Es difícil subestimar todo lo que estos descubrimientos han contribuido hoy en día en nuestro conocimiento del griego del Nuevo Testamento, y que no se conocía hace 150 años. Por esta razón, los comentarios y léxicos escritos antes de este tiempo, fueron escritos con una menor comprensión de aquella lengua, y nosotros deberíamos tener esto muy en cuenta a la hora de usarlos.

Wallace presenta estas etapas en el desarrollo de la lengua griega:

“I. Pre-homérica (hasta 1000 a.C.)
II. Era Clásica (1000 a.C. - 330 a.C.)
III. Griego Koiné (330 a.C. - 330 d.C.)
IV. Griego Bizantino (o medieval) (330 d.C. - 1453 d.C.)
V. Griego Moderno (1453 d.C. hasta el presente)” [5]

Y también estos hechos interesantes sobre el griego helenístico (Por lo general, griego "helenístico" es una referencia al griego koiné cuando éste se usaba como una segunda lengua, y se aplica a la mayor parte del Nuevo Testamento):

“1. La edad de oro de la literatura griega, efectivamente murió con Aristóteles (322 a.C.)

2. El koiné nació con las conquistas de Alejandro Magno.

3. El griego helenístico comenzó con las tropas de Alejandro que vinieron desde todas las regiones de Grecia. Las tropas, entonces, produjeron una nivelación de la influencia.

4. Fue desarrollado como la segunda lengua de los pueblos conquistados, cuando surgieron las nuevas colonias griegas debido a las victorias de Alejandro. Las conquistas, entonces, dieron al griego su naturaleza universal.

5. El griego koiné, se desarrolló en gran medida del griego ático [o clásico] (que si usted recuerda, fue el dialecto de la "edad de oro" de Grecia), ya que éste era el dialecto de Alejandro, pero también fue influenciado por los demás dialectos de los soldados de Alejandro. El griego "helenístico es una concesión entre los derechos de la minoría más fuerte (es decir, el ático) y la mayoría más débil (otros dialectos)".

6. Este nuevo dialecto, sin embargo, no debe ser percibido como inferior al ático. No era una continuación del oro puro del griego clásico, sino una aleación más útil para las masas.

7. Se convirtió en la lingua franca de todo el Imperio Romano por el siglo I d.C.

8. ¿Cuando llegó a existir el koiné koiné? Aunque el griego koiné tuvo su nacimiento c. 330 a.C., este fue su nacimiento físico, no lingüístico. ¡No hay que suponer que de repente, con la conclusión de la batalla final de Alejandro, todo el mundo comenzó a hablar el griego koiné! (Recuerde que Grecia todavía conservaba sus dialectos, mientras que Alejandro conquistaba el mundo). Así como un bebé recién nacido no habla inmediatamente, también tomó algún tiempo antes de que el koiné realmente tomara forma”. [6]

A diferencia del español, el griego es una lengua muy flexible. La inflexión es cuando el final de una palabra se cambia para indicar cosas tales como el caso (subjetivo, posesivo, complemento indirecto y complemento directo), el número, el género, el modo y tiempo verbal y la entonación. Como se mencionó antes, el español ha mantenido la mayor parte de inflexión en sus pronombres, con un poco en sus plurales (añadiendo "s" o "es"). Por otra parte, agregamos palabras de ayuda (como el verbo auxiliar “haber” para los tiempos compuestos) donde el griego simplemente cambiaría la inflexión.

En el griego, los sustantivos son masculinos, femeninos o neutros, así como nominativos (sujeto), genitivos (posesión), dativos (objeto indirecto) y acusativos (objeto directo) y estos también están en singular o plural.

El sistema verbal del griego es muy complejo, con seis tiempos diferentes que demuestran no sólo el momento de la acción (pasado, presente o futuro), sino que con el tiempo pasado muestran el tipo de acción, así (durativo {yo estuve comiendo}, completado {yo he comido} e indefinido {yo comí}). El verbo también es capaz de la voz (activa {yo como} o pasiva {está siendo comido}) y el modo (indicativo {haciendo una declaración o formulando una pregunta}, subjuntivo {dando una posibilidad – yo puedo comer}, infinitivo {la idea verbal general - para comer}, imperativo {dando una orden - ¡Usted!, ¡coma!}, optativa {deseo - ¡Oh!, ¡qué podría comer!}), así como la persona (primera, segunda o tercera) y el número (singular o plural). El verbo también puede funcionar como un sustantivo cuando está en infinitivo o cuando se utiliza como un participio (el comer).

El estilo del griego encontrado en el Nuevo Testamento, también varía de un autor a otro, y a veces aún de un libro a otro. Por ejemplo, algunos de los libros del Nuevo Testamento reflejan una clase de estilo semítico (los Evangelios, el Apocalipsis y Santiago) y algunos un griego muy pulido (Hebreos, Lucas-Hechos, y en menor medida los escritos de Pablo). [7]


Referencias

[1] Nota del Traductor Julio César Clavijo Sierra: El caso gramatical es la modificación de la forma de ciertas palabras dependiendo de la función que desempeñan en la oración. También se puede definir como la alteración de la forma "habitual" de una palabra para expresar alguna relación con otra palabra.
En el idioma español, se encuentran casos solo en los pronombres. Ejemplo:

Caso
1ª persona singular
2ª persona singular
3ª persona singular
Nominativo
Yo
él / ella
Acusativo
me
te
lo / la
Genitivo
mío / mía
tuyo / tuya
suyo / suya
Dativo
me /a mí
te / a ti
le
Ablativo
conmigo
conmigo
consigo

En el idioma español hay seis inflexiones verbales básicas, denominadas tradicionalmente primera persona singular, segunda persona singular, tercera persona singular, primera persona plural, segunda persona plural y tercera persona plural. A modo de ejemplo, a continuación se muestran las diferentes inflexiones del presente del indicativo del verbo cantar.

Inflexión verbal
Nombre tradicional
Pronombres
Ejemplo
1ª persona singular
yo
canto
2ª persona singular
cantas
3ª persona singular
él, ella, usted, se
canta
1ª persona plural
nosotros, nosotras, nos
cantamos
2ª persona plural
vosotros, vosotras, vos
cantáis
3ª persona plural
ellos, ellas, ustedes
cantan

[2] Nota del Traductor JCCS: El modo de un verbo indica la manera en que la acción es expresada por quien habla. El modo es la forma en que se manifiesta la acción expresada por el verbo. En español los modos verbales son cinco: el modo infinitivo, el indicativo, el potencial, el subjuntivo y el imperativo. Cada uno de estos modos posee a su vez distintos tiempos, ya que las acciones pueden realizarse de una misma manera, pero en momentos diferentes.
[3] Larry Walker, "Los Idiomas Bíblicos", en El Origen de la Biblia, Philip Comfort, Ed. (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1992), 217.
[4] El Origen de la Biblia, 218.
[5] Daniel Wallace, Más Allá de los Fundamentos Básicos de la Gramática Griega, (Grand Rapids: Zondervan, 1996)., 14-16
[6] Más Allá de los Fundamentos Básicos de la Gramática Griega, 17-18.
[7] Este artículo se inspira mucho de "Los Idiomas Bíblicos" de Larry Walker en El Origen de la Biblia, Philip Comfort, Ed., que recomiendo encarecidamente a cualquier persona que esté interesada en este tema.