viernes, 18 de enero de 2013

Los Pentecostales y el Anti-intelectualismo


Por William Arnold III y Jason Dulle. © Todos los derechos reservados.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2013.


La Cuestión

En los últimos años, hemos notado que muchos pentecostales están en contra de cualquier cosa considerada intelectual. Esta posición es desconcertante, porque es contraria a los propios fundamentos del cristianismo. Una de las principales razones para justificar esa postura, se debe a nuestro gran énfasis en lo espiritual, lo que para algunos individuos no incluye un estudio a profundidad de la Escritura y la doctrina. Como pentecostales, a menudo hablamos de nuestro amor por la verdad, y sin embargo limitamos la definición de la verdad a sólo unas pocas cuestiones, considerando que el estudio de otras áreas de la Escritura no tiene importancia. Sin embargo, en la Biblia hay mucho más que el tema de la salvación. A menudo se escucha a los predicadores y a los creyentes estando en contra de los Institutos Bíblicos. Lo que más llama la atención, es que por lo general dichos argumentos provienen de aquellos que nunca han estado en un instituto bíblico o nunca han tenido algún tipo de educación bíblica formal. Algunos han menospreciado el estudio del griego y el hebreo, los idiomas originales de la Biblia. Una vez más, esto proviene de aquellos que nunca han estudiado las lenguas bíblicas.

¿Qué promueve esta actitud en contra la educación bíblica formal? Hay de seguro varias razones. Un posible motivo para este tipo de actitud es el miedo. Algunos temen que sus creencias sean desafiadas por otros puntos de vista, sin que ellos sean capaces de proporcionar razones que los refuten. Pero en todo tiempo, un examen de nuestras creencias no disminuye nuestra fe sino que la fortalece. Cualquier cosa que valga la pena creer, debe ser capaz de resistir el minucioso examen y la prueba de escrutinio. No hay nada que temer si realmente estamos sosteniendo la verdad. El estudio del griego y del hebreo fortalecerá nuestra fe, no la dificultará.

La tendencia en contra de la educación bíblica parece estar empeorando. Daniel Segraves, vicepresidente ejecutivo del Instituto Vida Cristiana, en cierta ocasión resaltó que si bien el número de nuestras iglesias sigue creciendo, el número promedio de estudiantes matriculados en nuestros institutos bíblicos se ha mantenido constante durante años. Esto indica que el porcentaje de nuestra gente que se matricula en nuestros institutos bíblicos está disminuyendo cada año. Tal situación es trágica.

La Visión Bíblica del Conocimiento

La Biblia ratifica el conocimiento, la comprensión y la sabiduría como virtudes para ser buscadas. Somos instruidos: "adquiere sabiduría" y "adquiere inteligencia" (Proverbios 4:5, 4:7; 16:16. Ver también el Salmo 119:104). Pablo oró para que los creyentes crecieran en el conocimiento, la sabiduría y el entendimiento (Efesios 1:16-18; Filipenses 1:9; Colosenses 1:9). La Biblia habla negativamente de la ignorancia (Salmo 73:22; Isaías 56:10, Romanos 10:3; 1. Corintios 14:38, 2. Corintios 2:11; 2. Pedro 3:5). Pablo frecuentemente hizo la declaración: "no quiero, hermanos, que ignoréis" (Romanos 1:13; 11:25; 1. Corintios 10:1, 12:1; 2. Corintios 1:8; 1. Tesalonicenses 4:13. Ver también 2. Pedro 3:8), y sin embargo algunos pentecostales ensalzan la ignorancia. Pablo dijo que fue su ignorancia la que le llevó a matar cristianos (1. Timoteo 1:13).

Hablando de Israel, Dios dijo: "Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento" (Oseas 4:6). Si el conocimiento es importante para Dios, también debe ser importante para nosotros. Si la iglesia no tiene un buen conocimiento de la Palabra de Dios, estará sujeta a ser llevada por cualquier viento de doctrina de los falsos maestros (Efesios 4:14). La Biblia advierte enérgicamente contra las falsas enseñanzas y hace hincapié en la necesidad de la verdad (Proverbios 23:23; Juan 4:24, 8:32; et.al.). La verdad es el conocimiento correcto en oposición al conocimiento falso.

Algunos afirman que el conocimiento no es importante, porque los del sanedrín dijeron que Pedro y Juan eran "hombres sin letras y del vulgo" (Hechos 4:13). Pero esta declaración debe ser entendida a la luz de su contexto histórico. El Sanedrín notó que Pedro y Juan no tenían ningún entrenamiento rabínico formal, y por lo tanto desde su punto de vista no estaban calificados para exponer sobre el significado de la Escritura. De esto, algunos podrían deducir que uno no necesita formación en la Palabra de Dios, pero ignoran el hecho de que los apóstoles obtuvieron su formación teológica del mismo Cristo en la carne. Cristo les declaraba el significado de las Escrituras (Lucas 24:27). En verdad, los apóstoles estaban llenos del conocimiento de la verdad. Lo que ellos no tenían era la capacitación formal de los rabinos, cuyo conocimiento contradecía a menudo la letra y el espíritu de la Ley, como lo demostró Jesús con sus ataques a la teología judía de su tiempo.

Otro versículo de la Escritura que se ha usado para apoyar la idea de que no debemos buscar el conocimiento, es la condenación aparente de Pablo sobre los "sabios". Él le dijo a los corintios: "Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles" (1. Corintios 1:26). Aquí la frase: "según la carne" significa: "según los criterios humanos". Pablo no estaba glorificando la falta de sabiduría, pero minimizó a la "sabiduría de este mundo" (1:20). Pablo sostiene que la sabiduría de Cristo es importante para el creyente (1:24, 1:30), y que a menudo la sabiduría de este mundo se opone a la sabiduría de Cristo. También debe tenerse en cuenta que Pablo estaba escribiendo a la iglesia de Corinto, que estaba localizada en Grecia. Los griegos eran conocidos por sus diversas filosofías, que en su mayor parte se oponían a la verdad del evangelio. Uno no sería considerado un sabio por aquellos del mundo, a menos que fuera versado en sus filosofías. Entonces la sabiduría del mundo a la que Pablo se refería, era muy probablemente la filosofía griega (que era tan frecuente en los días de Pablo) pero no a la sabiduría en general. La Biblia ensalza a la sabiduría, pero específicamente a la sabiduría divina. El temor de Jehová es el principio de la sabiduría (Salmo 111:10; Proverbios 9:10).

A partir de los escritos de Pablo, se hace claramente evidente que la Escritura no está en contra del conocimiento y el estudio. Él era un hombre muy preparado en la Escritura. Muchas de sus epístolas contienen una teología muy profunda. Incluso, Pedro confesó que Pablo escribió cosas que pueden ser difíciles de entender (2. Pedro 3:16). Esto no quiere decir que Pablo estuviera hablando sobre cosas que su audiencia no pudiera entender, porque Pedro continuó exponiendo que son los indoctos e inconstantes quienes tuercen sus palabras. Esta declaración indica que la iglesia debe ser enseñada con el fin de interpretar correctamente la teología de Pablo.

Si el conocimiento y la comprensión no fueran importantes para el creyente, y no debieran ser buscadas por medio del estudio diligente, entonces para empezar, uno tiene que preguntarse por qué Pablo escribió tantas epístolas. La mayoría de sus epístolas consisten en explicar y defender la fe. Pablo estuvo muy preocupado sobre el conocimiento adecuado y la comprensión del reino de Dios. Incluso le dijo a Timoteo que estudiara para mostrarse a sí mismo aprobado ante Dios, a fin de que interpretara bien la Palabra de Dios de tal manera que no quedara avergonzado (2. Timoteo 2:15). ¿Por qué le hizo tal encargo si el conocimiento no fuera importante? Timoteo ya conocía y predicaba el evangelio, pero Pablo entendió que hay mucho más para aprender en la Escritura, después de que aceptamos el evangelio de Jesucristo.

Conclusión

Aunque algunas áreas del conocimiento son más importantes para el creyente que otras, esto no significa que las otras áreas no sean importantes en lo absoluto. Debemos seguir el ejemplo de Pablo en la enseñanza de "todo el consejo de Dios" (Hechos 20:27). No seamos como Israel, del cual se dice que tiene "celo de Dios, pero no conforme a ciencia" (Romanos 10:2). El celo es un elemento importante en nuestra relación con Dios, pero el celo sin conocimiento nos conducirá por un camino de destrucción. Dejemos que nuestro celo por las cosas espirituales se base en un conocimiento y comprensión de Dios, derivado de un estudio a fondo de su Palabra.