miércoles, 6 de marzo de 2013

La Teleología - El Estudio del Diseño y el Propósito en la Naturaleza

Por Arlo E. Moehlenpah, D.Sc. © Todos los derechos reservados.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2013.

Capítulo 29 del Libro Creación Versus Evolución – Consideraciones Científicas y Religiosas. Para descargar completo este libro, de clic en este enlace:
www.pentecostalesdelnombre.com/images/CvE_Spanish%206-21-13.pdf

La variedad de formas geométricas que se presentan en los organismos vivos es bastante notable. Las flores, las hojas y muchos animales revelan formas asombrosas que deslumbran nuestro espíritu. Dios, el Gran Diseñador de todo esto, es absolutamente formidable. 


¿Qué ejemplos sencillos se pueden utilizar para ilustrar el principio teleológico?


William Paley (1743-1805), en su libro Teología Natural, presentó un fuerte argumento para la verdad del Creador y su obra. Un ejemplo que dio, fue el de un hombre que atravesando un campo se encontró con dos objetos situados en el suelo, a saber: un reloj y una piedra. De inmediato, aquel hombre reconoció que no había nada inusual en torno a la piedra, pero que el reloj se encontraba en una categoría diferente. El reloj mostraba planificación y artesanía, belleza y utilidad, por lo que éste requería claramente de un relojero, y no era simplemente el producto de la meteorización, la erosión, etc. Así que Paley aplicó este principio de sentido común a todos los seres vivos de la tierra. La complejidad de los seres vivos es mucho mayor que la de cualquier reloj que se haya construido. Sin duda, el diseño que se observa en los sistemas vivos requiere de un diseñador. Este reconocimiento de la planificación inteligente en la naturaleza, se conoce como el argumento teleológico. El universo parece estar cuidadosamente diseñado para el bienestar de la humanidad, desde el nivel atómico hasta las galaxias y más allá. [1] [2]


Gary Parker utilizó un ejemplo similar, de alguien que paseando por un arroyo encontró un guijarro de una forma interesante, y después encontró una punta de flecha indígena. Considerando que el tiempo, el azar y la erosión rodearon al guijarro, es evidente que los procesos naturales no formaron las virutas angulares agudas de la punta de la flecha. Aún sin ver al indígena o el  proceso de fabricación de la punta de la flecha, él reconoció de inmediato la evidencia de diseño y propósito. Del mismo modo, una mezcla al azar de aluminio, caucho y gasolina no hace volar a un objeto, sino que debe haber un diseñador de aviones. Una explosión en una fábrica de ladrillos no produce un edificio, pues tienen que haber arquitectos y constructores. [3]


B. J. Ranganathan, usó la ilustración de dos personas que en una playa se acercan a un castillo de arena. Ambos coinciden en que el castillo existe y probablemente estarían de acuerdo en la mayoría de las cosas que podrían ser observadas, como el color, el tamaño y la forma. Sin embargo, ellos no están de acuerdo en cómo se originó el castillo. Uno cree que alguien lo hizo, mientras que el otro piensa que llegó allí por las fuerzas aleatorias del viento y las olas. Ninguno de los dos puede probar su posición, porque ninguno estuvo allí para ver cómo éste castillo entró en existencia. ¿Cuál explicación o fe es más razonable?  [4]


Ken Ham, gusta de utilizar el ejemplo del Monte Rushmore, cuando enseña en las escuelas públicas. Él le pide a los estudiantes que digan cuántos de ellos creen que las cabezas de los presidentes llegaron allí por millones de años de erosión eólica e hídrica. Nadie cree eso, porque saben que las cabezas tuvieron que ser talladas de acuerdo con un plan y un diseño. [5] El diseñador Gutzon Borglum, trabajó durante catorce años en este proyecto, que fue terminado más tarde por su hijo. La cabeza de George Washington es de 18,3 metros de altura (cinco pisos). El monumento total es más alto que la Gran Pirámide de Egipto. [6]

¿Cuáles son algunos ejemplos del principio teleológico en los reinos vegetal y animal?


La cáscara de la nuez está diseñada para conservar la pulpa y para proporcionar la semilla para los futuros árboles. La proporción de resistencia a peso es fenomenal. La cáscara tiene una forma de cúpula rígida con una superficie fuertemente acanalada y está hecha de material muy ligero. ¿El diseño de la nuez es producto de la evolución o de un maestro diseñador? [7]


Incluso las lombrices de tierra son criaturas especialmente diseñadas. Ellas proporcionan alimento para las aves y hurgan a través de la tierra haciendo una importante contribución a la fertilización, la aireación y el drenaje del suelo. ¿Podría su valiosa labor haber surgido a través de las mutaciones o por medio de la selección natural a través de su lucha por la existencia, como los evolucionistas proponen? ¿O es mejor reconocer que desde el principio, el Creador diseñó y planificó a la lombriz de tierra para que sirviera al mundo de las plantas? [8]


El pájaro carpintero es un ave que usa su fuerte pico como un cincel para abrir orificios en los árboles en busca de insectos. Éste tiene que tener algún tipo de sistema amortiguador para evitar los dolores de cabeza o la sacudida y batida de sus sesos. La mayoría de los pájaros carpinteros tienen sus dedos dispuestos de tal modo que puedan agarrarse a los árboles para subir y bajar los troncos. Dos de los dedos de sus pies apuntan hacia adelante y dos apuntan hacia atrás. Ellos usan su cola tiesa como un apoyo mientras se aferran a un árbol. Los pájaros carpinteros tienen lenguas largas cubiertas con saliva pegajosa, que lanzan hacia afuera para sacar a los insectos de sus escondrijos. En realidad, la lengua del pájaro carpintero no es tan larga como parece. Está sujeta al hioides, que es una estructura de hueso y tejido elástico. El hioides, que pasa alrededor del cráneo, empuja fuera de la boca la lengua del pájaro carpintero cuando éste se alimenta. El pico, los dedos, la cola y la lengua del pájaro carpintero no son producto del tiempo y la casualidad, sino que más bien son una evidencia más del diseño del gran Creador. [9] [10] 


El pingüino es un ave poco común, ya que sus alas son aletas cortas que están diseñadas para la natación más bien que para el vuelo. Sus patas, que se utilizan para la movilidad, se encuentran en el extremo del cuerpo, en lugar de estar en el centro, como en las otras aves. Las plumas largas y delgadas tienen mechones suaves en su base, de modo que el viento y el agua no pueden penetrar. Debajo de las plumas, hay una capa de grasa que sirve como un aislante. El patrón de crianza es extremadamente inusual. Los pingüinos pueden caminar tan lejos como 145 Km. desde sus lugares de crianza. Cuando la hembra pone su huevo, ella lo rueda sobre sus patas y luego lo cubre con un pliegue de piel para impedir que el huevo se congele. A continuación, el macho toma el huevo entre sus patas y lo cubre con su pliegue de piel. La hembra regresa al agua y se alimenta durante casi dos meses, mientras que el macho permanece de pie, colocando su espalda contra los ventarrones y las tormentas de agua y nieve, en espera a que el huevo eclosione. De algún modo, la hembra regresa justo a tiempo, eligiendo a su propio compañero entre miles de pingüinos, para alimentar al polluelo con pescado a medio digerir. A continuación, el macho va al mar para alimentarse y obtener alimentos. Cuando vuelve, de alguna manera reconoce a su descendiente y lo alimenta justo a tiempo. Los padres se turnan para pescar y traer alimentos. ¿Podrían los sorprendentes patrones de diseño y de crianza de los pingüinos ser un producto de la evolución, o fueron cuidadosamente planeados y diseñados por el Creador? [11] 


El vombátido es un marsupial que solamente se encuentra en Australia, y es rechoncho, con patas cortas, sin cola y algo parecido al tejón. La bolsa del vombátido se abre hacia atrás, no hacia adelante como la del canguro. El vombátido hace túneles y madrigueras bajo la tierra, a veces hasta de 30 metros de longitud. Si el vombátido tuviera su bolsa orientada hacia adelante, ésta se llenaría de polvo, por lo cual la cría moriría y el vombátido se extinguiría. Una guía evolucionista de Australia, declaró que la evolución es realmente maravillosa, pues durante millones de años giró lentamente la bolsa del vombátido para que él pudiera hurgar bajo la tierra. Usted podría preguntarse: ¿Qué sucedió durante los millones de años en los que duró dando la vuelta? No, la bolsa con su abertura hacia atrás es evidencia del Creador, quien diseñó muy bien todas las cosas desde el principio. [12]


La jirafa es el animal más alto del mundo, con alturas que alcanzan hasta cinco metros y medio. La jirafa tiene varias características de diseño especial. Tiene un corazón de gran volumen, con el fin de bombear la sangre por todo el recorrido hasta la cabeza. El cerebro se vería perjudicado si no recibiera suficiente sangre, pero también se vería perjudicado si recibiera demasiada sangre. Este sería el caso si la jirafa agachara su cabeza para beber sin contar con otras de sus características de diseño especial. La jirafa tiene algunas válvulas en los vasos sanguíneos del cuello, que en estos casos se cierran impidiendo que la sangre corra hacia el cerebro. Como protección adicional, también hay algo de tejido esponjoso debajo del cerebro. ¿Tú crees que estas características especiales, junto con su largo cuello, se desarrollaron todas por sí mismas en un largo tiempo? Es mucho más fácil creer que Dios creó a la jirafa entera. [13] 


Referencias:

[1] Donald B. DeYoung, “Diseño en la Naturaleza, El Principio Antrópico”, Artículo de Impacto No. 149, Institute for Creation Research, El Cajón, CA, Noviebre de 1985.
[2] John D. Morris, “¿Un Relojero Hizo el Reloj?” Back to Genesis Article, Institute for Creation Research, El Cajón, CA, Marzo de 1990.
[3] Gary Parker, “Las Cosas que Son Hechas” Artículo de Impacto No. 62, Institute for Creation Research, El Cajón, CA, Agosto de 1978.
[4] B.G. Ranganathan, ¿Orígenes? The Banner of Truth Trust, 3 Murrayfield Road, Edinburgh EH12 6EC, P.O. Box 621,Carlisle, PA, 1988.
[5] Ken Ham, “Relojes y Vombátidos”, Back to Genesis Article, Institute for Creation Research, El Cajon, CA, March 1990.
[6] El Libro Enciclopédico Mundial, 1979, Vol. 13, 734.
[7] Fred John Meldau, Por Qué Creemos en la Creación y no en la Evolución, Christian Victory Publishing Co., Denver, CO, 1959, 103.
[8] El Libro Enciclopédico Mundial, 1979, Vol. 6, 21.
[9] El Libro Enciclopédico Mundial, 1979, Vol. 21, 331.
[10] Richards, 103, 104, 123.
[11] Ibídem, 104-105.
[12] Ham, “Relojes y Vombátidos”.
[13] Geoff Chapman, “La Jirafa”, Creación Ex Nihilo, Volumen 12 No. 1, Diciembre 1989-Febrero 1990.