sábado, 2 de marzo de 2013

Los Orígenes Humanos

Por Arlo E. Moehlenpah, D.Sc. © Todos los derechos reservados.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2013.

Capítulo 27 del Libro Creación Versus Evolución – Consideraciones Científicas y Religiosas. Para descargar completo este libro, de clic en este enlace:
www.pentecostalesdelnombre.com/images/CvE_Spanish%206-21-13.pdf


La supuesta evolución del hombre a partir del mono

¿Por qué la antropología física está tan fuertemente influenciada por factores subjetivos?

“La antropología física - el estudio de los orígenes del hombre - es el campo que a lo largo de la historia ha estado más fuertemente influenciado por los factores subjetivos que cualquiera otra rama de la ciencia respetable”.[1] Este campo todavía sigue pidiendo confirmación empírica. La presión para la confirmación es tan fuerte, que ha conducido a algunos fraudes espectaculares. A menudo, el origen de la humanidad es retratado por los evolucionistas en la forma de un gráfico. Ellos muestran una serie de dibujos de monos, que poco a poco se van convirtiendo en hombres-mono, y luego en el hombre. Así ellos tratan de mostrar a partir del registro fósil, que los antepasados prehistóricos avanzaron lentamente hacia arriba, desde la oscuridad de la selva para convertirse en la humanidad. El Dr. Derek Ager, ex presidente de la Asociación Geológica Británica, admitió que “prácticamente cada historia evolutiva que había aprendido como estudiante, ya ha sido desacreditada”.[2] Tal es el caso de las historias de “los hombres prehistóricos”.

¿Cuáles son algunos de los llamados “hombres prehistóricos” que se han desacreditado?  

El Ramapithecus

El Ramapithecus. El sufijo “pithecus” significa “simio”. Este fósil fue hallado en la India en 1932.[3] Los Libros Tiempo-Vida, afirman que “el Ramapithecus es ahora considerado por algunos expertos como el más antiguo de los antepasados del hombre en una línea directa”.[4] Este estado homínido se basa en unos cuantos dientes, algunos fragmentos de mandíbula y sin lugar a dudas un paladar de forma humana. Esta idea ha sido promovida a través de ilustraciones que rutinariamente muestran al Ramapithecus caminando casi tan vertical como el hombre. Sin embargo, el fósil consistía de solamente una mandíbula y unos dientes. Actualmente, la mayoría de los expertos reconocen que el Ramapithecus no era más que una forma extinta de orangutanes. Los ortodoncistas han demostrado que la angulación de la mandíbula es un indicador poco fiable para ser relativo a lo humano y no debe ser el factor determinante para decidir si un hueso de la mandíbula es de un ser humano o de un simio. Hay una gran variación en el grado de angulación dentro de los seres humanos y los simios.[5]

Caricatura Sobre el hallazgo del hombre de Nebraska

El hombre de Nebraska. (Hesperopithecus haroldcookii). El geólogo de campo, Harold Cooke, envió un diente a Henry Fairfield Osborn, director del Museo Americano de Historia Natural, con el fin de determinar la criatura a la que había pertenecido. Osborn y algunos especialistas dentales, concordaron en que esta era la primera evidencia de un simio antropoide en el hemisferio occidental. Lo llamaron Hesperopithecus, el mono del oeste y también fue conocido como el “Hombre de Nebraska”. Después de un período de 4 años y medio, este diente fue identificado como el diente de un cerdo salvaje. Antes de esta exposición, se pensó que este hombre de Nebraska estaba a medio camino entre el de hombre de Java y el hombre de Neandertal.

El Hombre de Piltdown

El hombre de Piltdown. En 1912, Charles Dawson y A. S. Woodward, anunciaron el descubrimiento de un hombre-mono en la grava cerca de Piltdown, Sussex, Inglaterra. Lo que encontraron fue un cráneo fósil roto y una mandíbula. En 1953, Kenneth Oakley demostró que el cráneo y la mandíbula no se correspondían entre sí. El “hombre de Piltdown” resultó ser el cráneo un hombre moderno y la mandíbula de un simio. Estos huesos habían sido tratados químicamente para darles un aspecto envejecido y los dientes habían sido limados para darles un aspecto desgastado. El falsificador había limado los molares bastante lobulados de la mandíbula del orangután para darles la apariencia plana de los molares humanos. Sin embargo, toda la presentación no le quedó en un mismo plano, lo cual debería haber sido obvio por los expertos que examinaron críticamente al espécimen. [6] [7] La “ciencia” moderna, se dejó engañar por más de cuarenta años. Todo el asunto fue un engaño. Los funcionarios del Museo Británico protegieron a estos fósiles de la inspección hostil, lo que les permitió moldear la opinión pública durante más de cuarenta años.[8] Este ocultamiento de la evidencia es un escándalo mayor al fraude original.

Una reconstrucción imaginaria del supuesto hombre de Pekín

El hombre de Pekin (Sinanthropus). Estos fósiles fueron encontrados en 1920, a unos cuarenta kilómetros de Pekín, China. La muestra constaba de cráneos y dientes, pero casi no habían huesos de las extremidades. Después de su descubrimiento y descripción, los huesos originales se “perdieron” entre 1941 y 1945. Algunos creen que la desaparición de los huesos y el ocultamiento de restos humanos hallados en el sitio, pudo haber sido un encubrimiento hecho por los evolucionistas para tratar de mantener viva la fe en el Hombre de Pekín. Otros creen que solo fue un giro del destino. A una reconstrucción de los cráneos se le llamó “Nellie”. La mayoría de los cráneos habían sido golpeados, y en el mismo sitio se encontraron restos de fósiles humanos y sus herramientas. El Hombre de Pekín, es probablemente una variedad de monos que se extinguió al ser cazados y comidos por los humanos de la China, que consideraban a los sesos de los monos como un manjar.

Reconstrucciones imaginarias de Lucy y su compañero homínido, los supuestos australopithecus afarensis

El australopithecus afarensis. Australopithecus, significa literalmente “simio del sur”. En Etiopía, en 1974, Donald Johanson descubrió un esqueleto de austalopithecus afarensis con cerca del 40% completo. Le dio el nombre de “Lucy” por una niña que era mencionada en la canción de los Beatles (“Lucy en el cielo con diamantes ...”). Todo el mundo está de acuerdo en que del cuello para arriba, “Lucy” era parecida a un gorila. Asimismo, del cuello para abajo, casi todas sus características no eran las de un humano. “Lucy” no era una antepasada de los humanos. En el mejor de los casos, era una forma de simio extinta; en el peor de los casos, era una combinación de dos o tres especies. Esta todavía es considerada como una de las mejores “evidencias” de la evolución humana.[9] Hoy en día estos animales ya no son considerados antepasados del hombre, sino una variedad de simios extintos.[10]

Una reconstrucción imaginaria del supuesto hombre de Java

El hombre de Java (pithecanthropus erectus). En la década de 1890, Eugene Dubois viajó a la isla de Java para descubrir al “eslabón perdido” y probar la teoría de la evolución. Él encontró la tapa de un cráneo, un fémur y varios dientes. A este grupo de fósiles le llamó el “Hombre de Java”. Dubois solo le permitió ver los fósiles a unos pocos privilegiados. Además, él no reveló que el hueso fémur fue encontrado un año más tarde, a unos 14 metros de distancia de donde fue encontrada la tapa del cráneo. Eugene Dubois estuvo tan obsesionado con sus hallazgos de restos del hombre antiguo, que durante treinta años logró ocultar el hecho de que cerca de la época en que reunió los fragmentos de su famoso hombre de Java, también había encontrado dos cráneos humanos (cráneos de Wadjak) en sedimentos similares. El estatus de “eslabones perdidos” que se dieron a los fósiles del hombre de Java, habría sufrido si de manera simultánea se hubieran revelado los cráneos de Wadjak.[11] La investigación posterior, ha demostrado que el hueso de la pierna es casi sin duda el de un ser humano, y la tapa del cráneo es muy parecida a la de un simio. Al final de su vida, Dubois anunció que los fósiles no eran los restos de un hombre-mono y que el cráneo pertenecía a un gibón gigante.[12]

Reconstrucción imaginaria del hombre de neandertal

El hombre de Neandertal. En 1856, algunos obreros desenterraron un esqueleto parcial en una cueva cerca de Neander, Alemania. Los evolucionistas se aprovecharon del Neandertal catalogándolo como un eslabón perdido entre el simio y el hombre. El Neandertal fue reconstruido para mostrarlo caminando en una una postura encorvada y con la cabeza hacia adelante. Esta apariencia, le dio a este hombre características parecidas a las de un simio, para prestar apoyo a la teoría de Darwin. Ahora se considera que el hombre de Neandertal era completamente humano, y que sufrió de deformidades óseas que pueden haber sido causadas por enfermedades.

Maurice Tillet (El Ángel), luchador profesional

Maurice Tillet fue un luchador profesional de Francia, que fue apodado como “El Ángel”. Una imagen de Tillet, muestra que su cabeza y su  rostro eran muy grandes.[13] Sus manos y sus pies fueron engrosados y su torso era muy amplio. Una noche, el Profesor Carleton Coon y otros miembros del departamento de antropología de la Universidad de Harvard, asistieron a un combate de lucha libre en Boston. Después de la competencia, invitaron a Harvard a “El Ángel” para medirlo científicamente. ¡Las medidas de Tillet, eran idénticas a las del hombre de Neandertal! [14] Él no era ningún hombre prehistórico, sino una persona muy educada y culta. Al parecer él sufría de un trastorno endocrino, por un inadecuado funcionamiento de su glándula pituitaria. Si se hubieran encontrado sus huesos fosilizados, se podría haber pensado que eran el esqueleto de un hombre de Neandertal.

Como decano académico desde hace más de veinte años en tres universidades diferentes, he tenido la responsabilidad de ordenar las togas y birretes para los graduandos. En estos años, he observado una gran variedad de formas y tamaños de cabezas. Un joven tenía una cabeza tan grande, que él mismo cortó su birrete y le añadió otro trozo de material para tapar la brecha con el fin de adaptarlo al tamaño de su cabeza. ¿Si años más tarde, los cráneos de estos graduandos fueran encontrados y organizados por su tamaño, alguien podría tratar de mostrar un patrón evolutivo? En realidad, todos vivieron al mismo tiempo y no están relacionados. Esto también cuestiona todo el argumento sobre el tamaño del cerebro como una evidencia de la evolución. Me imagino que hay una gran variación en el tamaño de los cerebros de todas las personas que viven en la actualidad.

¿En qué evidencias se basan las reconstrucciónes sobre el “origen del hombre”? 


Las reconstrucciones sobre el “origen del hombre”, que comúnmente se muestran en los libros y los museos, se basan en muy pocas pruebas y en mucha imaginación. Aunque se han gastado millones de dólares, todos los huesos que supuestamente vinculan al simio con el hombre, podrían ser colocados sobre una sola mesa. Sobre la base de unos pocos fragmentos de huesos o dientes, se han añadido caras similares a las humanas a cuerpos de simios y viceversa. A partir de estos fragmentos de huesos o de dientes, no se puede determinar la forma de la nariz, de los ojos, de los labios o de las orejas, ni se puede determinar la cantidad de cabello de tenía una persona, o cuánta era y donde se hallaba la grasa depositada bajo la piel. Al utilizar el mismo esqueleto pero variando estas características, un artista puede producir cualquier tipo de personajes. La mayoría de las veces, los artistas tienen un sesgo evolutivo. Una vez más, se emplea el razonamiento circular. Al asumir que la evolución es cierta, los artistas dibujan y esculpen expresiones y características primitivas. A continuación, muestran estas reconstrucciones como evidencia de la evolución. Estos dibujos y esculturas, han tenido un fuerte impacto en la imaginación del público. Con el “Hombre de Nebraska”, los artistas dibujaron a dos personas a partir de un diente. ¡Si hubieran encontrado un esqueleto, podrían haber hecho un anuario de fotos!

¿Por qué no encontramos más fósiles humanos?

Antes del diluvio del tiempo de Noé, la gente vivía cientos de años y tenían muchos hijos, por lo que probablemente millones de personas vivieron antes del diluvio. Si la mayoría de los fósiles se depositaron durante el diluvio, uno se podría preguntar: “¿Por qué no encontramos más fósiles de humanos?”. En primer lugar, tenga en cuenta que más del 99% de los fósiles son de criaturas marinas o de plantas, y menos del uno por ciento corresponden a los animales terrestres. Cuando los animales terrestres mueren ahogados, ellos por lo general se hinchan, flotan y se esparcen. Un animal hinchado bajo el agua, es difícil de atrapar y de enterrar. Además, los carroñeros, el agua del mar y la acción bacteriana, destruyen todo. [15]

¿Por qué la gente sigue demandando que se han encontrado fósiles de ancestros de los humanos?

Una respuesta podría ser el amor al dinero. Hay mucho dinero disponible en el circuito de conferencias, desde publicaciones como las de la National Geographic, así como de organizaciones como la Fundación Nacional de Ciencia. También está la vanidad de la vida. Algunos cazadores de fósiles se han hecho famosos y la gente busca sus autógrafos. Esta no es la primera vez en la historia que por un precio las personas se han convertido en testigos falsos. Los soldados que estuvieron presentes en el momento de la resurrección de Cristo, recibieron dinero para perpetuar la mentira de que los discípulos de Jesús robaron el cadáver mientras ellos dormían. (Ver Mateo 28:12-14).

En conclusión, no existen tales cosas como los hombres-mono. Hay fósiles de simios y hay fósiles de hombres, pero no hay nada en el medio. Los hombres siempre han sido hombres y los monos siempre han sido monos. También hay algunos falsamente llamados científicos que han hecho monerías con la evidencia.


Referencias

[1] Phillip E. Johnson, Proceso a Darwin, InterVarsity Press, Downers Grove, IL, 1993, 82.
[2] Duane T. Gish, Evolución, el Desafío del Registro Fósil, Creation Life Publishers, El Cajón, CA, 1985, 81.
[3] Morris, Creacionismo Científico,  172.
[4] Time Life Books, El Hombre Primitivo, Volumen Introductorio en la Librería Vida Natural.
[5] Paul S. Taylor, Libro Ilustrado de Respuestas Sobre Los Orígenes, Eden Productions, P.O. Box 41644, Mesa, AZ, 1990, 34.
[6] Roger Lewin, Manzanas de la Discordia: Controversias en la Búsqueda de los Orígenes Humanos, Simon & Schuster, 1987, 188.
[7] John W. Klotz, Genes, Génesis y Evolución, Concordia Publishing House, St. Louis, MO, 1955, 365-369.
[8] Johnson, 82.
[9] John D. Morris, “¿Fue ‘Lucy’ un Hombre-Mono?” Back To Genesis, November 1989, Institute for Creation Research, P.O. Box 2667, El Cajon, CA.
[10] Malcom, Hombres-Mono: Hecho o Falacia, segunda edición, Bromley, Kent, England: Sovereign Publications, 1981.
[11] Harold Coffin, with Robert H. Brown, Origen Según Diseño, Review and Herald Publishing Association, Washington, DC, 1983.
[12] Sylvia Baker, Manzana de la Discordia – ¿La Evolución es Verdad? Creation Science Foundation Ltd., Queensland, Australia, 1986, 14.
[13] Klotz, 199.
[14] John Raymond Hand, “Por Qué Acepto el Registro del Génesis”, Back to the Bible Broadcast, Box 233, Lincoln, NE, 1959.
[15] John D. Morris, “¿Por Qué No Hemos Encontrado Más Fósiles Humanos?” Back to Genesis, Institute for Creation Research, P.O. Box 2667, El Cajón, CA, Enero de 1992.