jueves, 30 de mayo de 2013

El Evangelio de Jesucristo y Nuestras Tradiciones

Por Luís Carlos Fontalvo © 2009
Todos los derechos reservados.


Luís Carlos Fontalvo Pava, fue un hombre de Dios, a quien se le reconoce su ardor en la predicación del evangelio apoyando y fundando iglesias. Hizo un gran trabajo misionero en El Canadá.


Marcos 7:7-9. «Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamiento de hombres. Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres… Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición».

Hechos 15:1. «Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: -“Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés no podéis ser salvos”-».

2. Corintios 4:18. «No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas».

Colosenses 2:20-22. «Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos tales como no manejes, ni gustes, ni aun toques, (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que se destruyen con el uso?»

1. Juan 2: 17. «Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre».


El Evangelio

Primero que todo, debemos tener bien claro que el Evangelio de Jesucristo es “Buenas Nuevas”;  y para nosotros que hemos creído, es buenas nuevas de salvación. Si leemos en 1. Corintios 15, vemos que el evangelio es lo que Cristo hizo por nosotros. “Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día conforme a las Escrituras". Para ser salvos, lo único que nosotros debemos hacer es creerlo, recibirlo y retenerlo; el resto es la obra del Señor. No hay nada que yo pueda añadir para que mi salvación sea completa. La salvación no es: -Jesús más nuestra práctica-, sino -Jesús y punto-.  Puedo reposar totalmente de mis obras, pues todo lo necesario para ser salvo por toda la eternidad lo hizo Jesucristo. Esto debe estar bien claro en nuestras mentes para que nuestra fe y nuestra confianza no estén puestas en ninguna otra cosa sino en Jesucristo. Las buenas obras han sido preparadas de antemano por el Señor, para que nosotros las pongamos en práctica. Practicamos las buenas obras, no para ser salvos, sino porque somos salvos. El cristianismo no es el hacer sino el ser. Lo que hacemos es el resultado de lo que somos. El cristianismo no es para imitarlo sino para vivirlo.


Las Costumbres

Una costumbre es una práctica o norma aceptada por una  sociedad o por un grupo en la sociedad, la cual debe ser observada religiosamente si se quiere tener buena aceptación en dicho grupo. Con el tiempo, la costumbre se convierte en una tradición. De aquí el adagio: La costumbre se hace ley. ¡No existen costumbres eternas! ¡Las costumbres evolucionan y van cambiando con el tiempo! Alguien dijo: -"¡Lo único seguro en nuestra sociedad es el cambio!"-. Así hay prácticas que fueron para un tiempo pero que ya no son pertinentes.

El Diccionario de la Real Academia Española, trae las siguientes definiciones de tradición:

1. f. Comunicación de hechos históricos y elementos socioculturales de generación en generación:
2. Conjunto de lo que se transmite de este modo:

Wikipedia dice lo siguiente:

“Tradición proviene del latín traditio, y éste a su vez de tradere, "entregar". Es tradición todo aquello que una generación hereda de las anteriores y, por estimarlo valioso, lega a las siguientes". 

El diccionario Aristos: (1985), la define así.

“Comunicación o transmisión de doctrinas, ritos, costumbres, noticias hechas de padres a hijos al correr de los tiempos. Doctrina costumbre etc. conservada por un pueblo por transmisión de padres a hijos”.


La Iglesia

En la historia de la Iglesia, siempre ha habido la tendencia humana de añadir prescripciones e imposiciones adicionales al Evangelio de Jesucristo. Los que la supervisamos, hacemos esto para evitar el desorden y guardar control sobre ella. En un principio, esto se hace sin ningún ánimo de poder ni de manipulación alguna; pero como los supervisores (obispos) de la iglesia somos seres humanos, y nuestra tendencia humana es a usar el poder para imponer, a veces nos extralimitamos. Las imposiciones se convierten en tradiciones, y con el tiempo se vuelven una carga tanto para aquellos que tienen que someterse a ellas, como para aquellos que tenemos que supervisarlos.


Somos Siervos, No Señores

Jesús instruyó a sus discípulos en Marcos 10:42-43 de esta manera:

“Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas… pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor”. 

También Pedro en su primera epístola, capitulo 5:3, les dijo a los ancianos de la iglesia:

“no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey”.

Debemos tener bien en claro que la iglesia tiene un solo Señor, capaz de amarla, lavarla, limpiarla, santificarla y “presentársela a sí mismo una iglesia gloriosa que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante” (Efesios 5:27). ¡Nosotros no somos señores de la iglesia! ¡Sólo somos siervos de Jesucristo! ¡No tratemos de hacer el trabajo de Dios! Concentrémonos en predicar una sola cosa: “a Jesucristo, y a éste crucificado” (1. Corintios 2:2), y tengamos confianza en que el Espíritu Santo hará su obra en los creyentes, y que él operará los cambios que él considere necesarios en cada uno de ellos. Nuestro trabajo como siervos, es el de exhortar con amor y enseñar la Palabra de Dios, pero no podemos interferir con la libertad de cada creyente.

La iglesia ha sobrevivido a través del tiempo y se ha organizado en diferentes grupos alrededor del mundo. Cada grupo defiende cierto aspecto del evangelio, o pone  énfasis en cierto método, o cierto aspecto doctrinal u organizacional. Pero la iglesia sigue siendo la Iglesia, pues “conoce el Señor a los que son suyos, y apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre del Señor” (2. Timoteo 2:19).


Reflexiones Acerca de la Historia de la Iglesia en Colombia

En el siglo pasado, durante la década de los años 50, hubo un mover de Dios sin precedentes en nuestra querida Colombia. Esto no fue a causa de la buena planificación de los misioneros, ni por la buena armonía que entre ellos hubiera habido, ni por la santidad que la iglesia de la época hubiera practicado, sino por la pura misericordia y el designio soberano de Dios. La expansión del evangelio sobre el territorio colombiano fue tal, que a pesar de la persecución, el Evangelio se extendió hasta el Ecuador y Venezuela. Más tarde, esto dio nacimiento al programa de las misiones extranjeras, que hoy ha llegado a muchos países del mundo.

El celo por las misiones y el evangelismo en nuestra iglesia, fue un legado de los misioneros que nos trajeron el evangelio. Aquellos tiempos fueron de gran bendición y la iglesia no se concentró en métodos ni en formas, sino más bien en el esparcimiento del evangelio gozando de mucha libertad dada por el Espíritu. La iglesia de ese entonces no estaba tan estructurada, ni concentrada en tantas prescripciones, sino más bien concentrada en las oraciones y en el amor, la preocupación de los unos por los otros y el esparcimiento del evangelio. La moda de aquellos tiempos no reñía con la manera de vestir usada en la iglesia. La televisión era rara en esos tiempos y la sociedad de ese tiempo no ponía tanto énfasis en la apariencia exterior. No existían los gimnasios, ni tantos salones de estética. La moda para las mujeres de aquellos tiempos, en la sociedad en que vivíamos, era la falda.


Todo Cambia Menos Cristo

Pero resulta que ahora hemos llegado a la época post-moderna, y habiendo ya entrado de lleno en el siglo XXI, la sociedad ha cambiado sus modas. En los años 50 no se veía una mujer en la calle en pantalones y la sociedad no lo veía bien. Estos sólo los usaba una mujer para montar a caballo o trabajar en el campo. Las fotos de la época lo atestiguan.

No obstante, hoy en día el traje de calle de la mujer ya no es la falda sino el pantalón, que dicho sea de paso no es el pantalón de hombre, sino un pantalón concebido especialmente para la mujer práctica de hoy. La falda y los vestidos se han dejado para ocasiones especiales. Se ha cambiado la elegancia por el confort y lo formal por lo práctico. Aparte de nuestra preferencia personal, esta es una realidad que no podemos negar. En aquellos tiempos, los maquillajes y el arreglo en la mujer se dejaban más bien para las estrellas del cine y de la televisión, y se juzgaba mal que una mujer de hogar se preocupara mucho por su apariencia personal.


El Celo Debe Ser Conforme a la Sabiduría

En Romanos 12:1-2, Pablo nos dice:

“No os conforméis a este siglo sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual es la buena voluntad de Dios…”

Juan también nos dice:

“El mundo pasa y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. (1. Juan 2:17).

Creo que la iglesia en su celo por conservar su pureza y su santidad, sin haber hecho ningún debate bíblico ni haber reglamentado oficialmente, ha congelado la moda de los años 50 y la ha declarado: “la moda cristiana para siempre”, en todos los países del mundo a donde vayamos.

Sin embargo, la decencia, la modestia y el pudor de la mujer cristiana pueden ser practicados, cualquiera que sea la moda del día y cualquiera que sea la manera que la mujer cristiana escoja para vestirse, ya sea la falda o el pantalón. La mujer tiene la libertad en Cristo de elegir lo que quiera usar. La indecencia existe cualquiera que sea la moda y el vestido. Personalmente, me gusta ver a una mujer vestida de manera tradicional con su falda y con vestidos elegantes, pero no puedo hacer de mi preferencia personal una ley, ni imponerles a otros mis deseos personales. Creo que la presentación de la mujer moderna ha desmejorado en cuanto a la elegancia, pero eso es una opinión meramente personal.


Quitemos los Obstáculos

Observamos con interés, que la iglesia de hoy sigue exigiendo de las mujeres que se van convirtiendo al Señor, que dejen de ponerse pantalones como requisito para ser buenas cristianas, citando versículos que cuando los examinamos a la luz de su contexto, no tienen sustento para esto. Igualmente que las mujeres cristianas no deben maquillarse o usar joyas para decorarse, pues esto es vanidad. Si damos crédito al discurso de Salomón (el hombre más sabio que ha existido en la tierra), él dijo: “Todo es vanidad”, y no solamente el deseo de darle un realce a la apariencia personal.

Otra cosa que está pasando de moda en los hombres son las corbatas. El hombre de negocios moderno y los mandatarios de hoy en día, suelen llevar la camisa sin corbata sintiéndose más cómodos así en el ejercicio de sus funciones. Pero si un predicador se quita la corbata para predicar, por mucho calor que haga, juzgamos que le hace deshonor al ministerio, o que pierde la unción. Alguien dijo que la corbata era un símbolo de liderazgo. ¡Qué concepto tan bajo del liderazgo! Creo que la corbata es elegante y tiene su lugar, pero no podemos volver eso una prescripción o una obligación.


Entremos y Dejemos Entrar

Los fariseos del tiempo de Cristo no eran personas malas ni mal intencionadas. Por el contrario ellos eran personas celosas en guardar las tradiciones de los padres y ser observadores estrictos de la Ley. Luego esas prácticas se convirtieron en una carga tanto para ellos como para el pueblo, y llegó a ser más importante para ellos la práctica de las prescripciones que la misericordia y la justicia. Jesús dijo, hablando de ellos que ni entran ni dejan entrar.

Decidamos, pues, no poner más obstáculos a las personas de hoy en día que desean acercarse a Dios. Si les decimos a los simpatizantes del evangelio que para llegar ser cristianos hay que usar la moda de los años 50, muchos de ellos se abstendrán de entregarse al Señor, cuando de otra manera hubieran podido entrar al Reino. No cerremos las puertas del Reino de Dios a las almas perdidas, sino más bien quitemos todo pretexto que el enemigo pueda usar para impedir a las almas de rendirse a Cristo. No permitamos que por un pedazo de trapo se pierda aquél por quien Cristo murió.

No pretendo tener una solución fácil a esta problemática en nuestra iglesia, pero si propongo que se debata este asunto “Biblia en mano”, con mentes abiertas al Espíritu de Dios y al  siglo en que estamos viviendo. Esto quizás no representa ningún problema para una congregación que esté comenzando ahora, aunque más tarde tengan que debatir sobre nuevas tradiciones que se vayan estableciendo. Pero para una congregación de cierta antigüedad donde ya se haya establecido la tradición, esto resulta un tanto difícil. Se necesita de mucha sabiduría de parte de Dios y apertura de espíritu para hacer la transición.


La Libertad en Cristo

Quizá lo que temen los líderes de la iglesia, es que si se les permite  a las hermanas vestirse según su gusto personal, esto pueda causar un “desmadre” en la iglesia, y que de pronto las hermanas se vayan a los extremos. Pero creo que la libertad cristiana es parte del evangelio y que Cristo no vino a encadenarnos sino a hacernos libres. Creo que no debemos ponerles yugo a los hermanos, ya que teniendo la apariencia de piedad podemos negar la eficacia de ella. (Vea 2. Timoteo 3:5). Seamos personas equilibradas y quitemos todo obstáculo al evangelio. Así muchas almas que hoy en día se verían impedidas a entrar por la puerta a causa de las tantas prescripciones, podrían entrar y adorar a Dios en espíritu y en verdad, sin poner su mira en las cosas de la tierra, sino en las cosas de arriba, donde esta Cristo (Colosenses 3:2).


El Uso y el Abuso

Sabemos que el ser humano tiende a utilizar la libertad para hacer lo que él quiere, pero esto no estorba el hecho de que Cristo nos haya hecho libres. El apóstol Pablo nos exhorta a que no debemos volver al yugo de servidumbre. Algunos piensan que vestirse a la moda es conformarse a este mundo, pero si aplicamos este principio, entonces nos tocaría renunciar a usar computadores, el Internet, los celulares y las redes sociales, pues todo eso es tecnología nueva y cada día hay más. No he oído a nadie predicando en contra de estas cosas; antes por el contrario, nos servimos de ellas y en este aspecto sí estamos actualizados.

Pero lo del vestido se ha convertido en una tradición religiosa. Algunos se sentirían más espirituales si pudieran reglamentar una moda cristiana como las de las túnicas del tiempo de Cristo. ¡Seamos entendidos! ¡Seamos equilibrados! Creo que nuestro Señor Jesucristo fue la persona más equilibrada que vivió en este mundo, y si a él le hubiese tocado vivir en este siglo, él se hubiera vestido, actuado y utilizado la tecnología como una persona de la época, pero sin pecado, para poder ser eficaz en medio de la generación que él quería salvar.


El Hombre Tiende a Ser Religioso. (Vea 2. Reyes 18, Números 21)

El hombre es por naturaleza religioso, y las cosas que existieron y fueron de bendición en un tiempo atrás, pueden fácilmente convertirse para él en un objeto de adoración y de idolatría. La serpiente de metal que Moisés levantó en el desierto para que los hijos de Israel la miraran y fueran salvos, fue un gran ejercicio de fe prescrito por Dios para el momento, y todos los que obedecieron fueron salvos (Números 21:4-9). Pero más tarde, fijaron sus ojos en la serpiente como un ídolo y le estaban rindiendo culto. Es decir que ella se convirtió en un objeto de idolatría que Ezequías tuvo que destruir. (2. Reyes 18:4). Hoy nosotros le hemos hecho un cierto altar a la falda y a la corbata, que son “Cosas que se destruyen con el uso”  (Vea Colosenses 2:20-23). Seamos sabios porque los tiempos son malos y la venida del Señor se acerca. Pongamos nuestra mirada en lo que no cambia, no en las cosas de la tierra, “porque las cosas que se ven son temporales, pero las que nos se ven son eternas” (2. Corintios 4:18).


En Cuestiones de Opinión…  Practiquemos la Libertad. (Vea Romanos 14)

En cuanto a la libertad cristiana, hay algunos que son débiles y otros que son fuertes. Cada uno tiene un grado de comprensión diferente, y Pablo nos dice que cada cual debe estar convencido de lo que cree: “Uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres”. El débil tiende a juzgar al que tiene la libertad de comer de todo, y el que es libre de prejuicios en cuanto a lo que come, tiende a menospreciar al que no tiene la libertad de comer de todo. Lo bueno es no condenarse con lo que uno aprueba y vivir según el amor. No hacer que por una tontería se pierda el hermano por quien Cristo murió. “El reino de los cielos no es comida ni bebida, sino Justicia Paz y Gozo en el Espíritu Santo” (Romanos 14:17). Nadie debe ser mal juzgado por tener una opinión diferente que no atenta contra los principios cristianos.


El Cristianismo no es Una Religión de Trapos

Lo más trágico de todo esto, es que la nueva generación termina por poner la fe en la práctica de las prescripciones y no en la obra redentora de Cristo. Ellos piensan que por haberse sometido a todas las prescripciones de la iglesia, esto les asegura una salvación eterna, pero esto es un grave error. Un joven que haya crecido en la iglesia sin haber conocido otra cosa, no puede concebir que una mujer que se preocupe por su apariencia personal, (que use pantalones, o se arregle el cabello y use ciertas joyas para decorarse), pueda ser una cristiana verdadera. Se duda de la autenticidad de su conversión. En una congregación se diría que ella todavía no es convertida. A la mujer que se viste conforme a las modas aceptadas por la sociedad actual se le llama visita. Sería bueno revisar nuestra posición delante de Dios, y en el temor de Dios buscar su rostro para adquirir sabiduría. Entiendo que para los que han sido más estrictos en estos aspectos, les resultará más difícil aceptar un cambio de posición. Pero un día, ya muy pronto, todos compareceremos ante el tribunal de Cristo para que cada cual reciba según el bien o el mal que haya hecho (2. Corintios 5:10).


La Imagen

Ya que la sociedad pone tanto énfasis en la auto-imagen, creo que los cristianos tenemos que aprender a conducirnos con mucha sabiduría en este mundo. Podemos vivir al paso con la sociedad sin contaminarnos con ella. Esto requiere de la sabiduría y el equilibrio que sólo Dios puede darnos. No debemos ser extremistas, sino más bien gente equilibrada. Pablo nos aconseja que el tiempo es corto “y los que disfrutan de este mundo, debieran ser como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa” (1. Corintios 7:31). Es cierto que todos no tienen el don de vestirse con gusto, sin exageraciones. Hay quienes por estar a la moda se exponen al ridículo. Todas las formas de cuerpo no se dan para los estilos que salen al mercado. Mas estoy seguro que entre todos nosotros habrá quienes tengan la habilidad  y el buen gusto, y  que pueden aconsejar a aquellos que no los tengan. Aquellos que no los tengan, deberían aceptar con humildad el ser aconsejados al respecto por aquellos que sí los han recibido ¡Que Dios tenga misericordia de nosotros y nos ayude!


Mi Experiencia

Dios en su gracia, me ha permitido pasar por un proceso bastante largo y sufrido para llegar a comprender algo al respecto. He querido compartirlo con todos aquellos que lo quieran analizar. No es mi intención el ser contencioso. No quiero censurar, ni quiero condenar, ni tampoco quiero señalar a nadie. Amo al Señor y amo a la iglesia en Colombia que me vio nacer, que me ayudó en mi formación, que me ha apoyado todos estos años y que lo siguen haciendo aún. Sería una lástima que después de haber sido de tanta bendición a Colombia, la iglesia caiga en la religiosidad. Asimismo, yo amo a la Iglesia de Dios en el mundo entero, pues ella trasciende a las culturas y costumbres de los pueblos. Dios es muy paciente para con todos, y si en humildad le pedimos su ayuda, el con amor nos abrirá el entendimiento.


Consejos Prácticos:

- Si usted ha comprendido esto, no haga ningún cambio brusco, no imponga nada. Alguien dijo: Si en la iglesia se va a cambiar el piano de un lado para otro de la plataforma, hágalo un centímetro por semana. No se pare delante de la congregación para decirles: -“¡A partir de hoy cada cual haga lo que quiera!”-. Esto puede causar reacciones muy negativas y hasta una división en el grupo entre los conservadores y los liberales (en la comprensión de este aspecto). ¡Sea sabio!

- Si usted ha sido muy estricto en cuestión de la vestimenta, le toca pasar por un proceso personal de liberación de todo concepto errado que haya tenido. Esto lleva tiempo y sufrimiento, pero Dios es paciente y nos ayuda si somos sinceros y honestos.

- No se vaya al otro extremo dando la impresión de que ahora todos tienen que cambiar su manera de vestir. Cada cual debe tener la libertad de hacer uso de su juicio y a su ritmo personal en cuanto a su presentación. Si alguien necesita consejo, para eso está el pastor.

- Deje correr el tiempo y observe el cambio que la gente vaya teniendo. Si se encuentra a una hermana en el culto o en la calle vestida de una manera no acostumbrada, no se escandalice ni haga ningún comentario negativo. Salúdela normalmente como si no hubiera visto nada. ¿Quién es ciego como el siervo del Señor?

- Si hay alguien en la congregación que tienda a exagerar en el uso de su libertad, con amor y mansedumbre haga la exhortación del caso. Si hay ferviente amor de los unos por los otros, podremos cubrir una multitud de faltas.

- Profundice su conocimiento. Haga estudios e investigaciones, pida revelación a Dios y aprenda de todos aquellos que están a su alrededor, ya que el que menos piense le puede enseñar una lección. Crezca no solo delante de Dios, sino también delante de los hombres. Así nos enseñó el Maestro.

- Ninguno de nosotros ha llegado a entenderlo todo. Todos conocemos en parte. ¡Que Dios nos ayude a todos a entender los tiempos en que estamos viviendo para ser más eficaces en el servicio a Dios!

lunes, 27 de mayo de 2013

Las Diferencias Entre Dios el Padre y su Hijo, Son Claves en el Entendimiento de la Unicidad de Dios

Por Delio Enrique Anaya y Julio César Clavijo


Un saludo para todos de parte de Delio Anaya, Director del programa radial Senda Apostólica, que se trasmite por FM frecuencia 107.9 desde Tenerife, Magdalena, Colombia. Un saludo también de parte del escritor pentecostal Julio César Clavijo Sierra.

En nuestro programa radial, organizamos unas enseñanzas que titulamos: La Semana de la Unicidad de Dios, y durante dos días contamos con la grata compañía de nuestro hermano Julio César Clavijo, quien se conectó con nosotros a través de Skype.

Un oyente trinitario, cuestionando la doctrina de la Unicidad de Dios, pidió que le explicáramos algunos textos de la Biblia que él consideró como incompatibles con el pensamiento unicitario. Para esto, yo (Delio Anaya) preparé una respuesta, y luego le pedí el favor al hermano Julio César Clavijo de que la revisara y complementara. Ahora tenemos el gusto de dárselas a conocer también a ustedes en este documento escrito, para que les sea de utilidad para el estudio y la enseñanza.

Vamos a exponer los cuestionamientos de nuestro oyente, y daremos respuesta a las preguntas que nos formuló, partiendo de la base de que la Unicidad no es una teoría, sino que es una verdad ampliamente desplegada en la Biblia. Y al ser una doctrina bíblica es de Dios, porque fue Él quien dijo en Deuteronomio 4:39: “Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro”.

La palabra Unicidad, es derivada de la expresión único; y único significa sólo y sin otro de su especie, que no es nada diferente a lo que está diciendo el verso antes citado cuando expresa: “y no hay otro”.

Inquietudes Planteadas por el Oyente

1) ¿Si Jesucristo es el Padre, por qué entonces dice la Biblia que Jesucristo es  el Unigénito Hijo? (Juan 1:18).

2) ¿Si Jesucristo es el único Dios verdadero, por qué entonces dice la Biblia que a Dios nadie le ha visto jamás? (Juan 1:18, 5:37-38).

3) ¿Por qué dice además la Biblia que el Hijo está en el seno del Padre, cómo hablando de dos distintos? (Juan 1:18).

4) ¿Por qué sí no hay nadie más en la deidad aparte de Jesucristo, la Biblia nos muestra a Jesucristo como el Hijo que el Padre envió? (Juan 3:16-17, 5:37-38, Gálatas 4:4-5).

5) ¿Si Jesucristo es el único Dios verdadero, por qué dijo que Él no conocía el día de su segunda venida, sino solo su Padre? (Mateo 24:36, Marcos 13:32).

6) ¿Si Jesucristo es la única persona en la deidad, entonces por qué Jesús usó pronombres plurales para hablar acerca del Él y el Padre, tales como “vendremos”, “haremos” y “nosotros”? (Juan 14:23, 17:20-22).

Respuesta a Nuestro Oyente

Apreciado oyente, gracias por formularnos sus preguntas, pues estas demuestran su deseo de aprender más acerca de la Palabra de Dios y su cuidado de no creer por creer, sino de creer con razones. Para responder a sus preguntas, vamos primeramente a precisar  unos conceptos a modo general, para luego pasar a responder mucho más fácilmente cada una de sus preguntas de modo particular.

Las Diferencias Entre el Padre y el Hijo

Los textos citados ponen de manifiesto que hay diferencias entre el Padre y el Hijo, y precisamente esta es una verdad que nosotros (los que profesamos la doctrina de la Unicidad) aceptamos. Es decir, nosotros creemos como nos lo enseña la Palabra de Dios, que el Hijo no es igual o lo mismo que el Padre.

Nosotros creemos que estas diferencias entre el Padre y el Hijo, se explican total y satisfactoriamente por medio del misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne (Vea 1. Timoteo 3:16). Nosotros explicamos la encarnación como aquel momento en que Dios sin dejar de ser Dios, también tomó la forma humana y la condición de hombre, y como el momento en que Dios se hizo nuestro Emanuel, al venir a morar con la humanidad manifestado como un hombre (Isaías 7:14, Mateo 1:23).

A partir de la encarnación Dios asumió un nuevo modo de existencia como un hombre verdadero, sin renunciar a su modo de existencia trascendente como Dios. El santo ser que nació, el ser humano puro y limpio de pecado que nació de la virgen María, es el que fue llamado Hijo de Dios (Vea Lucas 1:35). De manera que después de la encarnación, Dios existe en dos modos de existencia verdaderamente distintos debido a su posesión de dos naturalezas distintas (la divina y la humana), pero esto no es contradictorio sino complementario ya que se explica en razón a su deseo de salvar al hombre.

Así que nosotros creemos que:

*- El Padre es una referencia al único Dios en su modo de existencia divino, eterno y trascendente, en razón a la posesión de su naturaleza divina que no depende de la encarnación;  mientras que,

*- El Hijo es una referencia al único Dios en su modo de existencia humano que depende totalmente de la encarnación, y por ende no es eterno ya que sólo empezó a partir del momento en que Dios engendró a su Hijo, un ser humano genuino (que era Él mismo manifestado en carne) en la virgen María. Por tanto en este modo de existencia, Dios siente, piensa, actúa y tiene una voluntad humana, debido a su posesión de la naturaleza humana.

Así que para nosotros el Hijo no es lo mismo que el Padre, aún cuando la divinidad del Padre es la misma divinidad del Hijo, porque el Hijo es el Padre mismo manifestado en carne (Vea Isaías 9:6)

El Padre es Dios en su condición eterna, que es Espíritu, y con todos sus atributos divinos que lo hacen infinito, omnipotente, omnipresente y omnisciente. Mientras tanto, El Hijo es Dios existiendo como hombre, con limitaciones, con un cuerpo, con una mente y con una conciencia de hombre.

El Padre es Dios pensando y sabiendo como Dios, y también hablando y actuando como el Dios infinito. Mientras tanto, el Hijo es Dios pensando y sabiendo como hombre, y también hablando y actuando como hombre.

Debe tenerse muy presente, el hecho de que no escapa de las posibilidades de YHWH que Él pudiera llegar a tener dos modos de existencia de manera simultánea luego de su encarnación, y que esto no lo convierte en una deidad plural de personalidades. Él es el Todopoderoso, de modo que los hechos del Hijo de Dios, son los hechos de Dios en su modo de existencia humano. Esta es la razón por la cual la Biblia declara firmemente que el Hijo es el único Dios verdadero (Romanos 9:5, 1. Juan 5:20, Hebreos 1:8). Note que la Biblia nunca dice que el Hijo sea una persona divina y distinta aparte de Dios (como lo supone la trinidad) ni que sea un Dios aparte de otro Dios, sino que el Hijo es Dios manifestado en carne, o en otras palabras, Dios en su modo de existencia humano.

Esto lo podemos apreciar en textos como los que presentamos a continuación:

“Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación”.  (2. Corintios 5:19).

“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad” (Colosenses 2:8-10).

“Tengan cuidado de sí mismos y de todo el rebaño… para pastorear la iglesia de Dios, que Él adquirió con su propia sangre” (Hechos 20:28 - NVI).

Una teofanía es una manifestación temporal de Dios (Vea por ejemplo: Génesis 18:1-33, 32:24-32; Éxodo 24:12-18, 33:9-11, 33:18-23; Deuteronomio 5:4-5, 22-27; Job 38:1; 42:5; Isaías 6). Por medio de una teofanía, Dios podría presentarse ante nosotros y hablar con nosotros, pero al mismo tiempo y por medio de otra teofanía podría presentarse ante otras personas en cualquier parte del mundo y hablar también con ellas de cosas diferentes, y sin embargo seguir siendo uno solo sujeto personal. Algo parecido ocurrió con Dios cuando se manifestó en carne, pues continuó existiendo como Dios el Padre, pero ahora también empezaba a existir simultáneamente como el Hijo, sin volverse dos personas distintas o dos dioses distintos. En efecto, nosotros sabemos que el Hijo es mucho más que una teofanía, porque es una manifestación que Dios asumió desde el tiempo de su encarnación y que durará para siempre. (Vea Apocalipsis 21:22-23 y 22:1-5 donde se aclara que en la Nueva Jerusalén habrá un Dios visible, y que habrá un sólo trono para Dios y el Cordero, pues Dios y el Cordero son uno solo, ya que el Cordero es Dios manifestado en carne o el templo donde habita Dios. Quien ve al Cordero en realidad ve al Padre. Este Cordero será visible en la Nueva Jerusalén, y veremos su rostro, le serviremos y su nombre estará en nuestras frentes).

Si usted también puede aceptar que el único Dios tuvo la capacidad para manifestarse en carne sin dejar de ser Dios, y que por lo tanto tiene la capacidad de existir simultáneamente en dos modos de existencia, es decir como Dios el Padre y como el Hijo de Dios a la vez, entonces usted también va a poder comprender el misterio de la piedad, sin pluralizar a Dios en personas, pues entenderá que un solo sujeto es el responsable de todas las acciones, tanto en el modo de existencia humano, como en el modo de existencia divino.

El Hijo de Dios Versus El Hijo Eterno (o El Dios Hijo)

En la sección anterior, reconocimos que la Biblia habla del Hijo de Dios y lo diferencia de Dios el Padre, pero también reflexionamos en que esta diferenciación se explica porque Dios se manifestó en carne y que es a este modo de Dios existiendo como humano al que la Biblia llama el Hijo de Dios.

Ahora vamos a enfatizar que la Biblia habla del Hijo de Dios, pero nunca habla acerca de un Hijo eterno o el Dios Hijo, como lo promulga la teoría de la trinidad. Dicha teoría dice que el Dios Hijo ha existido eternamente al lado de Dios el Padre como una persona diferente pero tan divina como Él, poseyendo los mismos atributos y cualidades de Dios tales como la omnisciencia, la omnipresencia y la omnipotencia. Ninguna de las declaraciones trinitarias se encuentran en la Biblia, pero esta teoría intenta reinterpretar algunos versículos para mostrarlos como respaldando su opinión. No obstante, cuando estos mismos versículos son vistos bajo el misterio de Dios manifestado en carne, toda turbación es alejada y uno se da cuenta que por el contrario aquellos versículos están en contra de la teoría de la trinidad.

Por ejemplo, la teoría de la trinidad ha pretendido que el texto de Miqueas 5:2 milita con su enseñanza. Este versículo dice que en Belén nacería el Cristo, quien tiene sus salidas desde la eternidad. Lo que este texto está demostrando claramente es que el Cristo, nuestro salvador, es el mismo Dios eterno que vendría manifestado en carne para poder salvarnos, pues sólo Dios es eterno. Sin embargo, la teoría trinitaria le añade ideas a éste versículo, como por ejemplo cuando inventa que allí se dice que hay un Hijo eterno. Lamentablemente para la trinidad, eso no lo dice Miqueas 5:2 por ninguna parte, como tampoco dice que existe el Dios Hijo que es coigual pero distinto a Dios el Padre. La propia Escritura nos ha advertido de lo peligroso que es añadirle a la Escritura (1. Corintios 4:6). Sin embargo, la teoría trinitaria no solo intenta hacerle añadiduras a éste, sino a todos los textos bíblicos donde busca con desespero algún respaldo para sí.

La doctrina de la Unicidad rechaza el concepto de un Hijo eterno, pues esta es una creencia irracional que se opone a la Escritura. Hijo y eterno son términos opuestos. Eterno, quiere decir que no tiene principio ni fin, mientras que Hijo lleva implícita la idea de un principio, y este principio sustancial se tuvo que dar cuando fue engendrado. Es decir que si es eterno no es Hijo, y si es Hijo no es Eterno.

Hechos 13:33 y Hebreos 1:5-6, dicen que Dios engendró al Hijo. Estos dos textos se refieren a la profecía hallada en Salmos 2:7, donde Dios declara proféticamente que el día en que Él haya engendrado al Cristo (como ocurrió en la virgen María), entonces Dios le será al Cristo por Padre, y el Cristo le será a Dios por Hijo. Hay dos cosas que deben ser destacadas en este texto. La primera es el uso del tiempo futuro, cuando dice yo le seré, demostrando claramente que el Hijo todavía no existía, debido a que Dios todavía no se había manifestado en carne. La segunda, es el uso de la expresión hoy para el engendramiento, la cual nos indica que el Hijo fue engendrado en el tiempo y no en la eternidad. Fue engendrado una única vez en el vientre de María como un ser humano sin pecado, y de esta manera Dios pudo empezar su nuevo modo de existencia humano.

Asimismo, el pasaje del Nuevo Testamento en el que el ángel Gabriel anunció a María el nacimiento de Jesucristo, habla en tiempo futuro. Dice: “el Santo Ser que nacerá (de ti), será llamado Hijo de Dios”. Así que el Hijo no pre-existía a la encarnación como una persona divina y distinta, y por lo tanto no es eterno, ni tampoco fue creado en el principio como dicen algunos. El Hijo solamente estaba desde la eternidad como un plan (el logos) en la mente del Padre y vino a la existencia real con la encarnación (Ver Juan 1:1, 1:14). Sólo cuando Dios se manifestó en carne vino a la existencia el Hijo, quien es Dios en su modo de existencia humano.

Para poder redimir al hombre, El Dios único se hizo un hombre común y corriente (pero sin pecado), sin dejar de existir como el Dios que siempre ha sido. Él se hizo hombre para morir en remplazo de los hombres, porque los hombres necesitaban un pariente cercano que estuviera libre de la esclavitud del pecado, que siendo libre pudiera calificar para ser su redentor de acuerdo con las leyes existentes para esa función (Vea Levítico 25:48-49). Por esa razón, Dios se hizo hombre sin dejar de ser Dios. El Hijo de Dios, es Dios viviendo la vida como un hombre, con todas las condiciones propias de un ser humano; pero sin dejar de existir como el omnipotente, el omnipresente y el omnisciente Dios que siempre ha sido. Para Dios todo es posible, por eso a partir de la encarnación Dios comenzó a existir como Hombre, pero continuó existiendo como Dios aparte de la encarnación.

Cuando Dios se manifestó en carne, Él se privó voluntariamente del uso de sus prerrogativas divinas en ese nuevo modo de existencia humano. Así que aunque todos los atributos divinos están presentes en el Hijo, Él les puso una especie de sujeción, para que a pesar de ser Dios mismo, pudiera experimentar la vida desde la perspectiva humana, porque Él debía ser según la Biblia semejante en todo a sus hermanos, los demás seres humanos que habría de redimir. (Vea Hebreos 2:17-18). Para que Dios pudiera pagar el precio por nuestros pecados, se autolimitó Él mismo, o se despojó de sus prerrogativas divinas tomando la forma de un siervo y la condición de un hombre, y estando en la condición de hombre se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte de cruz (Vea Filipenses 2:5-8). En términos teológicos esto se conoce como la kenosis o vaciamiento, en el sentido de despojarse de aquello que le pertenece a uno. Esto no significa que Dios haya perdido la omnipotencia, la omnisciencia, la omnipresencia, la eternidad y cualquier otro atributo divino, pues estos continuaron con Él en su modo de existencia divino.

Un ejemplo para ilustrar el cómo Jesucristo podía tener todos los atributos divinos, de tal manera que siendo Dios  sin embargo pudiera vivir como un hombre, es el de un gran corredor de pistas con medalla de oro olímpica en los 100 metros, que en una celebración familiar lo ponen a correr en una carrera de sacos (o encostalados). Sus capacidades de corredor están en él, pero tiene algo que le impide dar los rápidos y largos pasos que está acostumbrado a dar. También pudiéramos pensar en otro ejemplo, como sería el caso de un potente y veloz auto de la fórmula uno que es capaz de alcanzar los 400 km/h andando en la séptima velocidad, pero que si se graduara para una competencia en la que ningún vehículo puede pasar de la primera velocidad, le sería imposible llegar a los 400 km/h. Esta restricción no anula su real potencia y capacidad, sino que es solo asunto de una graduación programada para funcionar así, porque su capacidad real es otra. [1]

Jesucristo, como el Dios encarnado posee todos los atributos divinos, pero para poder ser un hombre verdadero se ha anonadado a sí mismo en esa manifestación para poder ser un hombre verdadero, apareciendo con las capacidades físicas y mentales de un hombre, o en otras palabras en el límite de las capacidades de un hombre. Por eso en su manifestación en carne, o en su actuar como humano, cualquier acción sobrenatural la podía ejercer solamente por la vía de la concesión o la revelación proveniente del Padre. Por ejemplo, en cuanto a sus palabras y hechos, Jesucristo dijo que su doctrina y palabras eran las del Padre que le envió, y que nada podía hacer por sí mismo sino solamente lo que veía hacer al Padre (Juan 5:19-20, 7:16, 8:26-28). También dijo que el Padre le ha dado al Hijo la autoridad de hacer juicio (Juan 5:26-27).

De manera que nosotros creemos que las distinciones entre el Padre y el Hijo se explican en razón a la encarnación (la manifestación de Dios en carne) y por lo tanto no necesitamos de doctrinas ajenas a la Escritura como lo hace la teoría de la trinidad al decir que estas diferencias se tienen que explicar en base a distinciones entre personas divinas y distintas. Habiendo explicado estas diferencias de un modo general, ahora sí podemos pasar a cada una de sus preguntas de modo particular.

Respuesta a las Preguntas Específicas

1) ¿Si Jesucristo es el Padre, por qué entonces dice la Biblia que Jesucristo es el Unigénito Hijo? (Juan 1:18).

Jesús es el Padre Eterno según la profecía de Isaías 9:6, porque Él es el único Dios que siempre ha existido y nunca ha renunciado a su modo divino de existencia. Por eso en Juan 14:18 Jesucristo dijo que no nos dejaría huérfanos, declarando abiertamente que Él es el Padre. También en Apocalipsis 21:6-7, Jesucristo dijo que Él será el Dios de los vencedores, y los vencedores serán sus hijos. Si somos sus hijos, es porque Él es nuestro Padre Eterno.

Pero Jesús es también el unigénito Hijo, porque cuando Dios se manifestó en carne, comenzó a existir en un modo de existencia humano (que era nuevo para Él) y para eso se necesitó que un ser humano fuera engendrado por Dios en la virgen Maria, de una manera única a como nunca jamás había ocurrido ni ocurrirá. Por eso Jesús es el unigénito, que también significa el único hijo engendrado.

Este asunto trae serios problemas para la teoría trinitaria, pues esta ignora todas las porciones bíblicas que hablan de Jesús como nuestro Padre Eterno. Además, si Jesús es un Hijo eternamente engendrado, ¿entonces por qué la Biblia no habla de esa madre eterna en la que fue engendrado desde la eternidad? De otro lado, si se habla de que el engendramiento ha sido eterno, no en una madre sino en la mente del Padre, ¿entonces por qué la Biblia presenta el engendramiento en el tiempo y en la virgen María, y no en la eternidad? (Vea Mateo 1:20).

2) ¿Si Jesucristo es el único Dios verdadero, por qué entonces dice la Biblia que a Dios nadie le ha visto jamás? (Juan 1:18, 5:37-38).

Esto porque en su modo de existencia divino, Dios es Espíritu y es invisible (1. Timoteo 1:17). Entonces en su modo de existencia divino nadie lo puede ver. Pero Jesucristo, al ser Dios manifestado en carne, al ser Dios en su modo de existencia humano, es la imagen del Dios invisible (Colosenses 1:15, Hebreos 1:2). Por eso Jesucristo dijo que quien lo ha visto a Él, ha visto al Padre (Juan 14:9). El apóstol Pablo también expresó que cuando nuestro Señor Jesucristo venga por segunda vez, su aparición mostrará al único Dios invisible al cual ninguno de los hombres ha visto ni puede ver (1. Timoteo 6:14-16).

De otro lado, esta pregunta exhibe el error del pensamiento trinitario, pues si Dios el Hijo no es Dios el Padre, entonces ¿Cómo se puede decir que ver a una persona es ver a otra persona distinta?

3) ¿Por qué dice además la Biblia que el Hijo está en el seno del Padre, cómo hablando de dos distintos? (Juan 1:18).

La expresión “seno del Padre”, indica que el Hijo es producto del amor del Padre hacia la humanidad, y que ese amor está permanentemente en el Padre. Dios es el Espíritu invisible, y ciertamente no tiene un cuerpo físico limitado, o un pecho físico en el cual alguien pueda recostarse. La expresión “seno del Padre” es claramente un antropomorfismo, es decir una interpretación de lo no-humano en términos de lo humano para que por comparación el hombre pueda comprender la idea que se quiere transmitir. Así que aquí se está hablando del gran amor del Padre hacia su Hijo, y por extensión hacia toda la humanidad. (La palabra “seno”, también se puede usar en lenguaje figurado significando amparo, consuelo, protección).

La trinidad tiene un grave problema con este versículo, pues al imaginarse a una persona divina recostada en el pecho de otra, cada una con su propio cuerpo limitado y separado del cuerpo de la otra, está propagando una idea claramente politeísta.

4) ¿Por qué sí no hay nadie más en la Deidad aparte de Jesucristo, la Biblia nos muestra a Jesucristo como el Hijo que el Padre envió? (Juan 3:16-17, 5:37-38, Gálatas 4:4-5).

Los textos citados declaran que el Padre envió al Hijo, pero también declaran que ese Hijo que envió: nació de mujer, nació bajo la Ley y vino en el tiempo. Esto porque fue en el tiempo y con el propósito de salvar al hombre, que Dios se encarnó y asumió un modo de existencia humano.

La teoría de la trinidad piensa más allá de lo que está escrito en la Palabra, al decir que “enviar al Hijo” significa que el Hijo ya existía desde la eternidad como una persona divina y distinta al lado del Padre. Sin embargo, la palabra enviar no tiene esos alcances, pues por ejemplo en Jeremías 29:17 Dios dijo que enviaría espada, hambre y pestilencia contra la nación pecadora de Judá, pero eso no quiere decir que la espada, el hambre y la pestilencia estaban primero al lado del Padre en los cielos. Otros textos como Malaquías 3:1 y Juan 1:6-7 hablan de Juan el Bautista como un hombre enviado por Dios, pero eso no quiere decir que Juan existiera desde antes de su venida como una persona viviendo en los cielos al lado del Padre.

5) ¿Si Jesucristo es el único Dios verdadero, por qué dijo que Él no conocía el día de su segunda venida, sino solo su Padre? (Mateo 24:36, Marcos 13:32).

Porque en su modo de existencia humano, Él sólo conoce como hombre y por tanto es limitado en el conocimiento (Vea Lucas 2:52). Para que en su modo de existencia humano Él pueda saber las cosas sobrenaturales, necesita recibir ese conocimiento de parte del Padre (Juan 5:19), ya que en su modo de existencia divino, Dios sigue siendo omnisciente.

Sin embargo, esta pregunta demuestra una contradicción en el pensamiento trinitario, pues ¿si el Dios Hijo es coigual al Padre trinitario en conocimiento, entonces cómo es que la Biblia dice que el Hijo no sabe ciertas cosas?

6) ¿Si Jesucristo es la única persona en la deidad, entonces por qué Jesús usó pronombres plurales para hablar acerca del Él y el Padre, tales como “vendremos”, “haremos” y “nosotros”? (Juan 14:23, 17:20-22).

El Padre es la única persona divina existiendo en su modo de existencia trascendente y divino. Mientras tanto, el Hijo es la única persona divina existiendo en su modo de existencia humano. Así que no hay dos personas divinas, sino que es la única persona divina en dos modos de existencia totalmente distintos y simultáneos. Dado que existe una distinción real entre estos dos modos de existencia del único Dios, entonces es válido que se usen los pronombres plurales cuando nos referimos a estos dos modos de existencia en una sola frase. Aun, las limitaciones lingüísticas rigen la forma en que los creyentes de la Unicidad hablan del Padre y del Hijo.

En Juan 14:23 Jesús estaba hablando de la venida del Espíritu Santo. Aunque prometió que el Padre y el Hijo vendrían y harían morada en el creyente, en realidad lo que vino fue un solo Espíritu a morar en los corazones de los creyentes, y ese es el Espíritu Santo (Juan 14:26, Hechos 2:1-4, 1. Corintios 12:13). El Espíritu Santo es el Señor Jesús, pero ya no en carne sino en Espíritu (Vea 2. Corintios 3:17).

De otro lado, todo el capítulo de Juan 17 nos está mostrando a Jesús haciendo una oración desde su modo de existencia humano. Él oró en los días de su carne (Hebreos 5:7). Es desde este punto de vista que debemos entender a Juan 17:20-22.

“La naturaleza humana que Dios asumió en la encarnación, le ha permitido ser consciente de sí mismo y funcionar de manera plenamente humana, incluso sicológicamente. Y sin embargo, Dios siguió funcionando y siendo consciente de sí mismo de un modo completamente divino de acuerdo a su naturaleza divina trascendente a la encarnación en su modo de existencia cósmico. Hay, pues, una verdadera distinción sicológica entre el Hijo y el Padre, porque la única persona divina es consciente de sí misma de dos maneras distintas, en dos modos distintos de existencia, debido a su posesión de dos naturalezas distintas. Esta distinción sicológica y modal permite la verdadera comunicación entre el Padre y el Hijo, que para todos los intentos y propósitos, es funcionalmente equivalente a la comunicación de dos personas distintas. Aunque la distinción entre el Padre y el Hijo es modal en lugar de personal, teniendo en cuenta la distinción sicológica entre los dos modos de existencia de Dios, esperaríamos que Jesús utilizara pronombres plurales al hablar de sí mismo y del Padre a la vez”. [2]

Así, hemos demostrado que el uso de los pronombres plurales relacionados con el Padre y el Hijo no traen ningún problema para los creyentes en la Unicidad de Dios. Incluso, hay pasajes bíblicos que presentan pronombres y verbos singulares para describir al Padre y al Hijo, indicando claramente que el uso de los plurales o los singulares no afectan la enseñanza bíblica de un solo Dios manifestado en carne, y que a partir de la encarnación tiene dos modos de existencia: Su tradicional modo de existencia divino, y su nuevo modo de existencia humano producto de la encarnación.

Considere estos pasajes:

“Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros” (1. Tesalonicenses 3:11).

“Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra” (2. Tesalonicenses 2:16-17).

¿Para Quién es el Problema?

Como ya hemos visto, estos versículos no plantean ningún inconveniente para la doctrina de la Unicidad de Dios, pero sí ocasionan un problema serio para los que creen que aparte de la divinidad del Padre, hay otras dos personas divinas y distintas llamadas el Dios Hijo y el Dios Espíritu Santo, ya que sus interpretaciones tienden hacia el politeísmo y hacia lo irracional.

En conclusión, la unicidad de Dios no es incompatible con las evidentes diferencias que muestra la Biblia entre El Padre y el Hijo, sino que por el contrario se convierte en la mejor explicación de estas diferencias, pues explica que estas son consecuencia de la manifestación de Dios en carne, quien con su encarnación continuó en su modo de existencia divino (llamado el Padre) pero tomó un nuevo modo de existencia humano (llamado el Hijo).


Referencias:

[1] Estos ejemplos son basados en otros ejemplos hallados en el artículo Cristología escrito por Jason Dulle, que a la vez se basan en ejemplos del libro de Teología Sistemática de Millard J. Erickson. Más información en este enlace:
http://unicodios.blogspot.com/2013/01/cristologia.html
[2] Jason Dulle, ¿El Uso de Pronombres Plurales por Parte de Jesús, Prueba que Jesús y el Padre son personas diferentes?
http://www.onenesspentecostal.com/PluralPronounsJesusFather.htm

martes, 21 de mayo de 2013

Cuestionarios Bíblicos En Línea


Tengo el gusto de recomendar unos cuestionarios que pueden guiarlo y afirmarlo en verdades importantes mientras usted lee las Escrituras. Estos  cuestionarios son una gran herramienta para que usted pueda incrementar su conocimiento de Dios y de su Palabra. Nada substituye el que usted lea la Biblia directamente por usted mismo, pues el Espíritu Santo puede hablarle directamente a medida en que usted lee la Biblia.


Estos cuestionarios han sido elaborados por el Dr. Arlo Moehlenpah y publicados en su sitio web Doing Good Ministries  (Ministerios Haciendo el Bien). El Dr. Moehlenpah es también el autor del libro Creación Vs. Evolución - Consideraciones Científicas y Religiosas.

Para ver los cuestionarios en español, siga este enlace:




viernes, 17 de mayo de 2013

¿Los Cristianos Son “Judíos Espirituales”?


Por Daniel L. Segraves. © Todos los derechos reservados.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2013.

Este material fue publicado originalmente por THE APOSTOLIC STANDARED, Diciembre de 2002 Volumen 35, Número 12, páginas 4-8. Este material está registrado y sólo puede ser utilizado para propósitos de estudio e investigación.


Pregunta: ¿Cuáles son sus puntos de vista bíblicos sobre la doctrina de los cristianos como "judíos espirituales"?

Una confusión entre la Iglesia e Israel, resulta del error de no confiar estrictamente en una hermenéutica literal*, y el resultado es el enturbiamiento de las distinciones entre las dispensaciones, una confusión de los pactos y una negación de los futuros tratos de Dios para con la nación de Israel. Las raíces de este punto de vista se remontan en la historia de la iglesia al alegorismo de Orígenes ("espiritualizando" la Escritura, al decir por ejemplo: La iglesia es Israel), a Agustín en La Ciudad de Dios (donde se afirma que el milenio se ha cumplido en la presente era de la iglesia, fallando en ver algún futuro para el pueblo judío) y al amilenialismo de la Iglesia Católica Romana.

Sin embargo, una interpretación literal de la Biblia revela una clara distinción entre la Iglesia e Israel. 1. Corintios 10:32 es fundamental para entender la distinción entre los judíos, los gentiles y los cristianos: "No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios". Aquí se observan tres grupos claramente diferenciados: (1) los judíos, (2) los gentiles y (3) la iglesia de Dios.

Un estudio cuidadoso de la utilización de la palabra "judío" en la Escritura, revela que en su origen fue un apodo o etiqueta para los de la tribu de Judá. Sin embargo, su uso pronto se amplió para incluir a todos los de la raza hebrea. Por ejemplo, Mardoqueo, de la tribu de Benjamín, era considerado un Judío (Ester 2:5). Los hebreos y las hebreas son conocidos como judíos en Jeremías 34:9. En Esdras 4:12, los descendientes de las tribus de Judá, Benjamín y Leví son todos llamados judíos. La implicación es aún más fuerte, ya que el término se extiende para incluir a representantes de las doce tribus.

"Y habitaron los sacerdotes, los levitas, los del pueblo, los cantores, los porteros y los sirvientes del templo en sus ciudades; y todo Israel en sus ciudades" (Esdras 2:70).

"Y ofrecieron en la dedicación de esta casa de Dios cien becerros, doscientos carneros y cuatrocientos corderos; y doce machos cabríos en expiación por todo Israel, conforme al número de las tribus de Israel" (Esdras 6: 17).

"Los hijos de la cautividad, los que habían venido del cautiverio, ofrecieron holocaustos al Dios de Israel, doce becerros por todo Israel, noventa y seis carneros, setenta y siete corderos, y doce machos cabríos por expiación, todo en holocausto a Jehová" (Esdras 8:35).

A lo largo de Esdras y Nehemías ellos son llamados judíos. A través del libro de Ester, todos los israelitas en el reino de los medos y los persas son llamados judíos.

Así, la palabra "judío" llegó a ser sinónimo de "israelita". Esto es razonable en vista del hecho de que Judá fue en el mayor sentido la tribu principal. A través de esa tribu vendría el Mesías. Ésta fue la tribu que siempre los conducía en la batalla. Cuando las tribus del norte se rebelaron contra la casa de David, Judá le mantuvo su lealtad.

Sin embargo, con el rechazo del Mesías por la nación de Israel en general, y con la continua persecución de los primeros cristianos por parte de los judíos, vino un cambio gradual en el sentido y el significado de la palabra "judío".

A lo largo de los Evangelios y del Libro de los Hechos, tanto los piadosos como los impíos que eran descendientes físicos de Jacob, fueron llamados judíos.

"La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí" (Juan 4:9).

"Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo" (Hechos 10:28).

"Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta, judío, llamado Barjesús" (Hechos 13:6).

"Y halló a un judío llamado Aquila, natural del Ponto, recién venido de Italia con Priscila su mujer, por cuanto Claudio había mandado que todos los judíos saliesen de Roma. Fue a ellos" (Hechos 18:2).

"Llegó entonces a Efeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras." (Hechos 18:24).

"Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto." (Hechos 19:14).

"Entonces dijo Pablo: Yo de cierto soy hombre judío de Tarso, ciudadano de una ciudad no insignificante de Cilicia; pero te ruego que me permitas hablar al pueblo" (Hechos 21:39).

Un claro cambio se ve en Romanos 2:28-29:

"Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios".

Este pasaje es a menudo mal interpretado en el sentido de que los cristianos son "judíos espirituales". Pero este no es el punto en absoluto.

No hay ninguna Escritura en el Nuevo Testamento que sugiera que los cristianos gentiles se convierten en "judíos espirituales" o en un "Israel espiritual". Tal idea comienza rápidamente a confundir los principios hermenéuticos sobre las dispensaciones, los pactos y la división étnica. La consecuencia lógica de esta interpretación errónea, es negar a la nación de Israel algún trato futuro con Dios y reinterpretar todas las profecías del Antiguo Testamento que tienen que ver con Israel, como una referencia de alguna manera espiritual a la iglesia.

En realidad, el pasaje de Romanos 2:28-29 revela que la ascendencia física por sí sola no es suficiente para calificar a alguno para ser un verdadero judío (Israel), sino que la sinceridad de corazón debe ir acompañada de la descendencia física. Esto es lo que Pablo quiso decir con su declaración en Romanos 9:6: "No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas". En otras palabras, no todos los que descienden físicamente de Israel son en realidad verdaderos israelitas. Los verdaderos israelitas son los que tienen ascendencia física y sinceridad espiritual.

Esto es aclarado por Pablo en su declaración de Romanos 11:26: "Y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad". Esta es una profecía que todavía no se ha cumplido y está en las futuras relaciones de Dios con Israel. Sin duda, no significa que todos los descendientes físicos de Israel que han vivido se salvarán, ni siquiera que todos ellos estarán vivos y que serán salvos en el momento en que la profecía se cumplirá. Lo que sí significa, es que todos los descendientes físicos de Israel que estén viviendo en ese momento y que tengan un corazón sincero para con Dios, responderán con fe al Mesías y éstos serán salvos. Estos serán los que por fe invocarán el nombre del Señor, y ellos son el remanente. (Vea Joel 2:32).

Es evidente que Dios siempre ha tenido un verdadero remanente dentro de la nación de Israel. Asaf escribió: "Ciertamente es bueno Dios para con Israel, para con los limpios de corazón" (Salmo 73:1). La afirmación de la bondad de Dios para con Israel es calificada por la frase "los limpios de corazón" dentro de esos diversos usos de la palabra "judío". No todos los de Israel como nación podrían ser descritos por estas palabras, así que los que no calificaron fueron excluidos de la bendición que Asaf tuvo a la vista.

Pablo dijo: "Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios" (Gálatas 6:16). El "Israel de Dios" en este sentido del Nuevo Testamento, se refiere a los creyentes de Israel, es decir a los judíos que habían abrazado a Jesús como su Mesías. Sin duda, Pablo añadió esta bendición, en vista de la naturaleza del libro de Gálatas. En éste se había parado firmemente contra los judaizantes, quienes eran cristianos profesantes judíos que querían que los creyentes gentiles guardaran la Ley de Moisés como una condición para ser salvos. El reproche inequívoco de Pablo a estos judíos que erraban, debe haberle incitado a desear confirmarle su amor a los sinceros creyentes judíos.

En su carta a la iglesia de Esmirna, el Señor Jesús dijo: "Yo conozco… la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás" (Apocalipsis 2:9). Esto parece ser una declaración similar a la hecha por Jesús en Juan 8, donde él le declaró a los judíos, la simiente de Abraham: "Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais... Vosotros sois de vuestro padre el diablo..." (Juan 8:42-44; Véanse también los versículos 31, 33, 37-41.).

La clave, entonces, para entender las implicaciones de la palabra "judío" es examinar de cerca el contexto. En la siguiente tabla se ilustra esto:

Diversos Usos de la Palabra "Judío"
La tribu de Judá o las dos tribus del Reino del Sur
2. Reyes 16:6; 25:25
La tribu de Benjamín
Ester 2:5
Hebreos y hebreas
Jeremías 34:9
Jesús, de la tribu de Judá
Juan 4:9
Un brujo y falso profeta
Hechos 13:6
Aquila
Hechos 18:2
Apolo
Hechos 18:24
Un tal Esceva, sumo sacerdote
Hechos 19:14
Pablo, de la tribu de Benjamín
Hechos 21:39
Los que no son gentiles
Romanos 1:16
Las tribus de Judá, Benjamín y Leví
Esdras 4:12


Todos los conversos al cristianismo antes de Hechos 10 eran judíos, con la posible excepción de algunos prosélitos (Hechos 2:10) y éstos mantuvieron su identidad judía. Los gentiles convertidos a partir de Hechos 10 mantuvieron su identidad gentil.

Y sin embargo, Pablo escribió que en Cristo no hay barreras raciales, sociales o sexuales: "Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús" (Gálatas 3:28).

Es evidente que el cristianismo no borra las distinciones sexuales: los hombres siguen siendo hombres y las mujeres siguen siendo mujeres. Tampoco niega el estatus social: los que se convirtieron siendo esclavos permanecieron como esclavos, y los que eran hombres libres permanecieron como hombres libres (1. Timoteo 6:1-2, 1. Corintios 7:20-24). Se deduce por tanto, que la conversión no borra las distinciones étnicas entre los judíos y los gentiles. Los judíos siguen siendo físicamente judíos; los gentiles son todavía físicamente gentiles.

El punto de la declaración de Pablo es que "en Cristo Jesús" todos somos uno. Es decir, el judío no tiene ventaja sobre los gentiles, el hombre no tiene ventaja sobre la mujer, el hombre libre no tiene ninguna ventaja sobre el esclavo. Como alguien dijo: "La tierra es nivelada al pie de la cruz".

En ciertos casos, es evidente que tanto los términos "judíos" como "gentiles" llevan connotaciones negativas. En estos casos, ambos términos se refieren a los miembros no regenerados de los dos grupos étnicos. Por ejemplo, Pablo escribió: "Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne" (Efesios 2:11). En Romanos 2:24, escribió: "Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros". Una vez más, en 1. Corintios 10:20, Pablo dijo: "Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios". En el mismo libro, dijo: "Sabéis que cuando erais gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos" (1. Corintios 12:2).

La palabra "judío", o las derivaciones de la misma, se utilizan en el mismo sentido al hablar de los miembros no regenerados de la raza judía. Pablo, siendo él mismo un judío, advirtió a Tito que no debía atender a fábulas judaicas, una obvia referencia a la tradición oral judía. (Vea Tito 1:14). También se refiere al judaísmo, a diferencia del cristianismo, como las tradiciones de los judíos (Gálatas 1:13-14).

Asimismo, en 1. Corintios 10:32 el término "judío" se refiere a los miembros no regenerados de la nación judía, mientras que el término "gentiles" se refiere a los miembros no regenerados de todas las naciones distintas a la nación judía. El término "la iglesia de Dios" se refiere a todos los que por un solo Espíritu han sido bautizados en el único Cuerpo de Cristo, independientemente de su origen étnico, sean Judíos o gentiles. (Ver 1. Corintios 12:13.) Este era el misterio discutido por Pablo en Efesios 3:2-6.

El misterio en el Antiguo Testamento, no era que los gentiles vendrían algún día al Mesías a través de la nación redimida de Israel. El misterio era que en Cristo las distinciones étnicas serían disueltas, y tanto los judíos como los gentiles serían "coherederos" y  "miembros del mismo cuerpo".

En el futuro trato de Dios con la nación de Israel (que todavía está por venir), los gentiles vendrán al Mesías a través de la nación redimida. (Vea por ejemplo, Apocalipsis 7:4-14 e Isaías 60:3.) Pero esto será aparte de la iglesia donde los judíos y los gentiles están puestos en el mismo nivel de igualdad. Aunque las naciones tendrán oportunidad de redención, la nación de Israel aún conservará distintos privilegios y estatus. La barrera entre los judíos y los gentiles no se caerá.

No hay una explicación más clara de la unidad entre los judíos y los gentiles en la iglesia, que la que se encuentra en Efesios 2:11-19. Observe cuidadosamente lo que dice y lo que no dice este pasaje.

Lo que no dice:

* Que los gentiles son "judíos espirituales".
* Que los gentiles ahora son parte de la ciudadanía de Israel.
* Que los gentiles ahora son partícipes de los pactos de la promesa (los que tienen implicaciones escatológicas).

Lo que sí dice:

* Que los gentiles ahora han "sido hechos cercanos por la sangre de Cristo".
* Que la "pared intermedia de separación" entre los judíos y los gentiles ha sido derribada. (Una referencia obvia a la pared que separaba el atrio de los gentiles de las zonas del templo reservadas a los judíos. Pero la caída de la pared no convirtió a los gentiles en judíos como tampoco convirtió a los judíos en gentiles).
* Que "la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas" fue abolida. (Una obvia referencia a la ley ceremonial, que era distintivamente judía e incluyó todos los mandamientos no morales dados únicamente a Israel, y que eran de naturaleza predictiva de la venida del Mesías).
* Que en Cristo tanto los judíos como los gentiles son hechos "un solo y nuevo hombre".
* Que tanto los judíos como los gentiles son reconciliados con Dios por la cruz.
* Que tanto los judíos como los gentiles tienen acceso al Padre por un mismo Espíritu.
* Que los gentiles ya no son extranjeros ni advenedizos.
* Que los gentiles son conciudadanos de los santos.
* Que los gentiles son miembros de la familia de Dios.

Mientras que una lectura rápida de este pasaje parece sugerir que los creyentes gentiles se han convertido en parte de la nación de Israel, un estudio cuidadoso revelará que este no es el caso. La afirmación bíblica más exacta que se puede hacer, no es que los creyentes gentiles se convierten en "judíos espirituales" (un término que no aparece en ninguna parte de la Escritura), sino que los creyentes judíos y gentiles se hicieron "un solo y nuevo hombre", y este nuevo hombre es espiritual, no judío ni gentil. (Ver Gálatas 3:28).

El uso apropiado de la verdad que se observa en 1. Corintios 10:32, determinará si cualquier pasaje bíblico específico se refiere a los judíos como nación, a los gentiles (a veces llamados "paganos" o "las naciones"), o a la iglesia. Si el pasaje se refiere a la nación de Israel, no debe interpretarse como una referencia a la iglesia. Si se refiere a la iglesia, no debe interpretarse como una referencia a la nación de Israel. Si obviamente se refiere a las naciones paganas, debe interpretarse como algo que no tiene nada que ver con la nación de Israel ni con la iglesia. De igual manera, las declaraciones que se refieren a la iglesia, no se interpretarán como referencias a los pueblos no regenerados, ya sean el pueblo judío o los pueblos gentiles.

lunes, 13 de mayo de 2013

Eternidad No Es Lo Mismo Que Para Siempre: Un Argumento A Favor Del Teísmo. (El Argumento Cosmológico Kalam)


Por Jason Dulle. © Todos los derechos reservados.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2013



PRIMERA PARTE [1]

Tomás de Aquino hizo una distinción categórica entre eternidad y para siempre. La eternidad, dijo, es la intemporalidad; para siempre es un tiempo sin fin. Lo primero no tiene sus raíces dentro de un marco temporal mientras que lo segundo sí. "La eternidad es un ahora, el tiempo tiene un ahora y un después". [2] La eternidad no puede ser dividida, mientras que el tiempo sí puede serlo. Norman Geisler y H. Wayne House lo describieron de esta manera:

Tiempo sin fin no es eternidad: esto es solamente más tiempo. La eternidad difiere en la esencia, no sólo circunstancialmente en la cantidad. El tiempo sin fin es una elongación del tiempo. Más de lo mismo es esencialmente la misma cosa... Hay una diferencia crucial entre el "ahora" del tiempo y el "ahora" de la eternidad.... El "ahora" del tiempo se mueve, y el "ahora" de la eternidad no se mueve de ningún modo. [3]

Las implicaciones de esta distinción entre la eternidad (infinito) y el tiempo sin fin, son significativas para las cosas futuras y las cosas pasadas: nos dan una mejor comprensión de la naturaleza de nuestra existencia después de la resurrección (las cosas futuras), y revela un argumento convincente en apoyo de un origen teísta del universo (las cosas pasadas).

Los Números

Antes de examinar el concepto más complejo de tiempo, examinaremos el concepto menos complejo de los números. Los números son potencialmente infinitos. Teóricamente hablando, no hay un fin para la cantidad de números posibles. Pero aunque los números tienen el potencial para el infinito, sería imposible que llegáramos a un número infinito mediante la adición de un número a otro, incluso si permaneciéramos contando para siempre. ¿Por qué esto es así? Esto se debe a que "ninguna cantidad de partes finitas se puede adicionar hasta un infinito". [4]  No podemos llegar a un número infinito mediante la adición de un número a otro. Aunque nuestro número aumente constantemente de tamaño, nunca se convertirá en un número infinito sin importar qué tan grande se ponga, ya que un número enormemente grande todavía no es un número infinito. Un número infinito no tiene término, y sin embargo cualquier número que seamos capaces de contar, siempre será el número con el que terminamos en ese momento. Por ejemplo, al contar los números pasando de 100.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000 a 100.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.001, nuestro conteo termina en 100.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.001. Aunque este número es muy grande, y aún podría hacerse más grande, todavía es un número finito que describe un recuento finito, no un conteo infinito. [5] Infinito no es un número particular. Infinito, por definición, es innumerable. [6] Lo que tiene partes que se pueden contar no puede ser infinito, porque una infinidad de cualquier cosa no se puede alcanzar mediante la adición de una cosa a otra. [7]

El Tiempo

Entender el concepto de infinito en lo que respecta a los números, sienta las bases para la comprensión del concepto de infinito en su relación con el tiempo (la eternidad). El tiempo como los números, se puede medir. Medimos el paso del tiempo a través de segundos, minutos, horas, días, semanas, años, etc. Lo que se puede medir no puede ser infinito, porque el infinito no tiene límites, y por lo tanto no se puede medir.

El tiempo consiste en una serie de ahoras. Estos ahoras, cuando son adicionados suman igualmente segundos, minutos, años, etc. Para llegar al futuro, pasamos a través de una serie de ahoras. Del mismo modo concebimos el pasado restando una cierta serie de ahoras desde el presente. Así como no podemos llegar al infinito mediante la adición de un número a otro, no podemos llegar a la eternidad mediante la adición de un momento a otro. "Un número infinito de momentos temporales es imposible". [8] No podemos llegar a un futuro eterno añadiéndole momentos al presente, y no podemos llegar a un pasado eterno restándole un momento a otro, porque en cualquier punto llegaríamos a un momento que describiría un punto finito en la historia, incluso si ese punto es sumamente antiguo.

La imposibilidad de un pasado eterno es muy importante en lo que respecta a la cuestión de los orígenes, por lo que se estudiará con un poco más de profundidad. Es imposible tener una cantidad infinita de tiempo antes del presente, porque el presente sería el término de ese período de tiempo infinito anterior. Sin embargo, debido a que el infinito no tiene término, sería un contrasentido hablar de una cantidad infinita de tiempo antes del presente. No puede haber una cantidad infinita de momentos antes de hoy, porque si los hubiera nunca podríamos haber llegado a hoy. [9] Greg Koukl lo resumió muy bien cuando dijo:

Convinimos en que no se puede llegar a algún punto infinito en el futuro mediante la adición de... eventos el uno al otro. Por lo tanto, este momento presente en el tiempo no puede representar un número infinito real de acontecimientos añadidos uno a otro proviniendo del pasado. El tiempo ha avanzado hacia adelante desde el pasado, añadiendo un evento a otro para llevarnos hasta hoy. Pero sabemos que cada vez que usted haga una pausa en la cuenta... no puede tener un número infinito de eventos. Lo que significa que no hay un número infinito de eventos que vayan hacia atrás desde este punto en el tiempo, sólo un número finito de eventos... Si usted no puede entrar en un futuro infinito desde un punto de referencia fijo (el presente) mediante la adición de eventos consecutivos, uno por uno, entonces usted no puede conseguir un pasado infinito restando eventos consecutivos, uno por uno, desde un punto de referencia fijo (el presente). [10]

El filósofo Dallas Willard ilustró este punto usando como analogía una reacción en cadena con fichas de dominó. Dijo que si una cantidad infinita de fichas de dominó tuvieran que caerse antes de que una ficha de dominó X cayera, la ficha de dominó X nunca caería debido a que la cadena infinita de fichas de dominó nunca podría llegar hasta la ficha terminal X. [11] Una cadena infinita de fichas de dominó nunca podría llegar a un punto particular, o golpearía a una ficha de dominó particular. Es simplemente imposible "completar un número infinito de eventos". [12]

Implicaciones

La Existencia Post-Resurrección

Entender la diferencia entre la eternidad y el para siempre, es importante para los cristianos al contemplar la naturaleza de nuestra existencia post-resurrección. En pocas palabras, si bien vamos a vivir para siempre con Cristo, no vamos a vivir por toda la eternidad. Sólo la existencia de Dios es eterna, sin principio y sin fin. Sólo Dios tiene una existencia eterna. La creación no puede ser eterna, porque la creación es temporal, existe en el tiempo. El tiempo consiste de partes o momentos. No podemos llegar a la eternidad mediante la adición de un momento de existencia a otro. No importa el tiempo que vivamos (cuántos momentos), siempre podemos calcular la cantidad de momentos que hemos estado en existencia a partir de un cierto punto y terminando en lo que entonces será el presente. [13] Aunque vivamos una enorme cantidad de tiempo, siempre va a ser sólo eso, es decir una determinada cantidad de tiempo, no una eternidad.

El Origen del Universo

La cuestión de los orígenes es a menudo considerada como un tema difícil sin respuestas fáciles. En realidad toda la cuestión resulta ser bastante sencilla cuando se divide en tres preguntas sencillas. Las tres preguntas que debemos hacernos para determinar el origen del universo son las siguientes:

1. ¿El universo tuvo un principio?
2. ¿Si el universo tuvo un principio, tuvo que tener una causa?
3. ¿Si el universo es causado, la causa fue personal o impersonal?

Las respuestas a estas preguntas constituyen la base del Argumento Cosmológico Kalam – un argumento a favor de la existencia de Dios basado en un examen del cosmos.

¿El Universo Tuvo un Principio?

Entender la diferencia entre eternidad y para siempre, argumenta fuertemente a favor de un creador divino personal y en contra de la evolución natural. Cuando se les pregunta a algunas personas cuál fue la causa para que el universo llegara a existir, van a afirmar que el universo es eterno, que no tiene o que no necesita una causa. Esta no solo es una respuesta que contradice la opinión popular científica (como veremos más adelante), sino que también es lógicamente imposible. Si no podemos llegar a un pasado eterno restando momentos de la actualidad, el universo no puede ser eterno. Tuvo que llegar a existir en un momento dado en el tiempo, y por cierto ha estado en existencia por una cantidad apreciable de tiempo. Cualquier afirmación de que el universo es eterno, es infundada y contraria al sonar del  razonamiento filosófico. Esta sola observación descartaría al hinduismo y a otras religiones orientales que sostienen que el universo es eterno.

La abrumadora mayoría de la comunidad científica también está convencida de que el universo tuvo un principio. Ellos creen en lo que se llama la teoría del Big Bang para los orígenes. En esencia, la teoría del Big Bang dice que hubo un momento en que no existía nada, incluyendo la materia, el espacio y el tiempo. Entonces sin ninguna causa antecesora, se produjo una explosión de materia (a partir de la no-materia), con lo que la materia, el espacio y el tiempo vinieron simultáneamente a la existencia por primera vez (referido como el punto de singularidad), completamente cargado con energía. [14]

Las implicaciones de un comienzo para el universo, y por lo tanto de un comienzo para el mismo tiempo, son impresionantes. El astrofísico Hugh Ross, señaló que:

“…el tiempo es la dimensión en la que la causa y el efecto de los fenómenos tienen lugar... Si el comienzo del tiempo es concurrente con el comienzo del universo, como dice el teorema del espacio-tiempo, entonces la causa del universo debe ser alguna entidad operando en una dimensión de tiempo completamente independiente y preexistente a la dimensión temporal del cosmos. Esta conclusión es poderosamente importante para nuestro entendimiento de quién es Dios y quién o qué no lo es. Esto nos dice que el Creador es trascendente, que opera más allá de los límites dimensionales del universo. Nos dice que Dios no es el universo mismo y que Dios no está contenido en el universo. El panteísmo y el ateísmo no cuadran con los hechos...” [15]

¿El Universo Tuvo Una Causa?

Ahora que hemos establecido la temporalidad del universo, debemos preguntarnos ¿El universo tuvo una causa, o fue incausado? Esta es una pregunta muy sencilla de responder: Todo evento físico tiene una causa previa. El principio del universo fue un acontecimiento físico y por lo tanto debe tener una causa. No hay nada en el universo que no tenga una causa. A veces podemos no ser conscientes de cuáles son las causas específicas de un efecto conocido, pero no cuestionamos si existe(n) o no la(s) causa(s). Si argumentamos que el universo llegó a existir sin una causa productiva, éste sería el único ejemplo conocido de este tipo en nuestro universo. El que quiera decir que el universo es el resultado de un efecto sin causa, está haciendo una declaración de pura fe, no de ciencia, porque no hay apoyo científico o filosófico a su nombre. Ni siquiera podemos comprender el concepto de un efecto sin causa. La frase anterior es un ejemplo de esto. Tuve que hablar del universo como un "resultado de un efecto sin causa". Decir que el universo es el resultado de un efecto sin causa, implica una causa antes del resultado que le siguió. No puede haber duda de que el universo tiene una causa productiva, pero ¿qué fue esa causa productiva anterior?

Algunos atribuyen la causa del universo al Big Bang, pero el Big Bang no es la causa del universo, sino que es en sí mismo un efecto. Además, argumentar que el Big Bang fue la causa del universo sólo empuja el problema un poco más atrás porque todavía tendríamos que preguntarnos ¿Qué causó el Big Bang? [16] No sirve argumentar que el Big Bang fue su propia causa, debido a que una causa debe preceder al efecto. Algo no puede ser su propia causa. La otra única opción es argumentar que el Big Bang fue incausado. Pero ¿cómo puede haber un efecto sin una causa? Además, ¿cómo es posible que algo venga de la nada? Con el fin de explicar el origen del universo, tiene que haber una primera causa que sea en sí misma incausada.

Otros pueden argumentar que una cantidad infinita de causas precedió a los efectos que vemos hoy, y por lo tanto no es necesario establecer una Primera Causa en absoluto. Sin embargo, una cantidad infinita de causas es imposible por la misma razón que es imposible contar hasta el infinito, o tener un pasado infinito. Los efectos de hoy serían el resultado de todas las causas anteriores, por lo que hoy sería el término de todas las causas anteriores. Debido a que el infinito no tiene límite, sería imposible tener una cantidad infinita de causas antes de hoy. Tiene que haber una Primera Causa que es en sí misma incausada, que llevó a cabo todos los efectos que vemos hoy. Lo que debemos tratar de descubrir es quién o qué es la Primera Causa. La teoría evolutiva ignora la cuestión al negar por completo una Primera Causa, o al asumir la posición agnóstica de que es imposible saber lo que fue.

Un universo atado al tiempo es temporal, y lo temporal no puede ser eterno y no puede causarse a sí mismo. Tuvo que ser causado por algo no-temporal, porque sería una contradicción pensar en una cosa temporal creando el tiempo. Es imposible traer a la existencia algo que ya existe. [17] Haciendo a un lado esta contradicción, si el universo fue causado por algo temporal, nosotros sólo eliminaríamos el problema de los orígenes retrocediendo un paso, ya que todavía tendríamos que preguntarnos: ¿Cuál fue la causa de la causa que trajo el universo a la existencia?

Me parece interesante que la gente esté dispuesta a creer que la materia es eterna (en contradicción con leyes conocidas de la ciencia como la Segunda Ley de la Termodinámica, y en contradicción con la lógica) más bien que causada, y sin embargo les resulta absurdo creer en un Dios eterno. Se necesita más fe para creer que el universo es eterno y/o sin causa, que la que se necesita para creer en un ser divino incausado y eterno, quien causó la existencia del universo, porque un ser divino es personal e inteligente. La causa de algo es siempre mayor que el efecto. Si el universo muestra los rastros de la personalidad y la inteligencia, también debe seguirse que la causa del universo posee personalidad e inteligencia. [18] La causa no sólo debe tener personalidad e inteligencia, sino que debe tener más personalidad e inteligencia que los efectos, porque la causa debe ser mayor que el efecto. Un ser inteligente, personal y eterno puede explicar cómo el universo vino a la existencia, porque éste exhibe evidencia de diseño y porque algunos elementos de la creación son personales y poseen inteligencia. Un universo eterno que es impersonal y arbitrario (es decir, sin inteligencia), no puede dar cuenta de la organización y el diseño del universo, ni de los individuos con personalidad e intelecto que nos encontramos en el universo. Se necesita más fe para creer en un universo eterno, de la que se necesita para creer en un Dios eterno.

Entonces, hemos establecido firmemente que tanto la ciencia como la filosofía se oponen a la idea de un universo eterno. Si es imposible que el universo sea eterno, por omisión este debe haber tenido un principio y una causa productiva.

¿La Causa del Universo es Personal o Impersonal?

Una vez que hemos establecido la temporalidad y la naturaleza causal del universo como una necesidad científica y filosófica, la pregunta que el ateo debe ser capaz de responder es: ¿Qué causó que el universo viniera a la existencia? Otra forma de expresar esto, sería preguntando ¿Cuál es la naturaleza de la Primera Causa del universo? En concreto, ¿es la Primera Causa personal o impersonal? Este tema y otros temas relacionados con la naturaleza de la Primera Causa se discutirán en la siguiente sección.


SEGUNDA PARTE

La Naturaleza de la Primera Causa

Ya hemos establecido la necesidad filosófica y científica de una Primera Causa pero no su naturaleza. ¿Qué es lo que se requiere de la Primera Causa para que sea realmente la primera causa de todos los otros efectos?

Incausada

La Primera Causa debe ser en sí misma incausada. Si bien es la causa de todo lo demás, es en sí misma no causada por alguna cosa. Por definición, este es el caso de una Primera Causa.

Eterna y Necesaria

Todas las cosas temporales deben tener una causa, [19] por lo que la primera causa no puede ser temporal, sino que debe ser eterna. [20] (Sea lo que sea eterno, nunca tuvo un principio para llegar a ser). [21] Y lo que es eterno es necesario, ya que debe existir y debe ser lo que es. No puede no existir, y no puede ser otra cosa que no sea lo que es. Esta es la razón por la que los filósofos se refieren a Dios como un Ser Necesario. Su existencia no se deriva ni depende de una causa anterior. Él le da existencia a todo lo demás, [22] pero Él mismo no recibe su existencia de nada ni de nadie. Un ser de este tipo simplemente es. [23]

No Espacial e Inmaterial

Por otra parte, la Primera Causa no puede ser espacial o material, porque estas cosas vinieron a existir simultáneamente con el tiempo (el punto de singularidad), y la causa de estas cosas es la que está en cuestión. Si la Primera Causa se basa en el espacio y la materia, la misma no podría ser la causa del espacio y la materia, sino que simplemente sería esas mismas cosas. Es imposible traer a la existencia algo que ya existe. De la misma manera en que la Primera Causa debe ser eterna para causar la existencia del tiempo, también debe ser no espacial e inmaterial para causar la existencia del espacio y la materia.

Actualmente Pura

La Primera Causa también debe poseer actualidad pura. Los seres se dividen en dos categorías: los reales (los que realmente existen) y los potenciales (los que tienen el potencial de existir). [24] Un ser que es eterno y necesario, es un ser con Existencia Pura o Actualidad Pura, que no posee la potencialidad para llegar a ser lo que es. Sea lo que sea la Primera Causa, no posee ningún potencial para llegar a ser, porque lo que tiene la potencialidad para llegar a ser, debe tener aquella potencialidad actualizada por otro actualizador (la causa). Ninguna potencialidad puede actualizarse a sí misma. Debe ser actualizada por algo más. Por ejemplo, el metal tiene la potencialidad para convertirse en un carro, pero no se puede actualizar a sí mismo para convertirse en tal, a menos que una fuerza externa actúe sobre la potencialidad del metal para convertirse en un carro. Se trata de una simple relación de causa y efecto. Si la primera causa tiene la potencialidad para llegar a ser, tendríamos que preguntar ¿Quién actualiza su potencial para llegar a ser? Si Dios es la Primera Causa, tendríamos que preguntarnos: ¿Quién hizo existir a Dios? Esto nos envía una vez más hacia afuera en busca de la Primera Causa. Debido a que no puede haber una regresión infinita de causas, la Primera Causa debe poseer actualidad pura, al no tener la potencialidad de que su propio ser sea actualizado por una causa anterior. La Primera Causa es la que actualiza (causa) todos los otros potenciales (capacidad de llegar a ser), pero no tiene el potencial de que su propio ser sea actualizado por otro actualizador.

Infinita y Simple = Uno

¿Qué haría falta para que algo sea un Causante Incausado? Además de ser eterno, inmaterial, y no-espacial, un Causante Incausado necesita ser infinito y simple, porque lo finito y compuesto es contingente, ya que requiere tanto una fuente para su existencia como una causa para unir sus partes compuestas. Lo que tiene un origen y una causa no puede ser el causante incausado de todo lo demás. Dado que ya hemos demostrado la imposibilidad de una regresión infinita de causalidad, debe haber una primera causa que sea simple e infinita. Ser infinito implica un "todo", y no puede haber dos "todos". Al apreciar que no puede haber más de un infinito, no puede haber más que una Primera Causa.

Personal

La evidencia apunta a una causa primera que es de naturaleza personal, no impersonal.

Anteriormente se argumentó que la causa de algo siempre es mayor que el efecto. Si el universo muestra trazas de la personalidad y la inteligencia, se deduce que la causa del universo también posee personalidad e inteligencia. La Primera Causa no sólo debe poseer personalidad e inteligencia, sino que debe poseer más personalidad e inteligencia que la del efecto, debido a que la causa debe ser mayor que el efecto. Si la Primera Causa fuera impersonal, sería difícil explicar el origen de los elementos personales reflejados en nuestro universo. Los elementos personales, no materiales, como la mente y el alma, no pueden ser traídos a la existencia por causas impersonales o físicas.

En su conferencia titulada "Usted Apuesta su Vida: Un Caso Simple Contra el Ateísmo", [25] Greg Koukl aboga por la necesidad de una Primera Causa personal, utilizando una distinción filosófica que se relaciona con la causalidad. Hay dos tipos de causas: la causalidad de evento (el resultado espontáneo de factores impersonales anteriores) y la causalidad de agente (donde simplemente decide un agente). Cuando se trata de la relación de causalidad de eventos, siempre es conveniente preguntarse ¿cuál fue el evento que causó este evento?, porque cada caso supone un evento causal anterior. Por ejemplo, digamos que un techo se derrumbó ¿Qué causó este evento? Un árbol que se cayó. ¿Por qué se cayó este árbol? Debido a que fue consumido por el fuego. ¿Por qué estaba en llamas? Debido a que la hierba que lo rodeaba se incendió. ¿Por qué? Debido a la falta de lluvia, y así sucesivamente.

Una causalidad de evento (es decir, una entidad no personal) no puede explicar el origen del universo, ya que con cualquier evento debemos preguntarnos qué evento previo causó dicho evento, y qué evento previo causó dicho evento, ad infinitum. Al tener presente que una regresión infinita de causalidad no es posible, porque no puede haber una cantidad infinita de tiempo en el que una cantidad infinita de acontecimientos pudieran tener lugar, la causa última del universo no puede ser un acontecimiento impersonal.

Cuando una causalidad de evento (un qué) no es suficiente para explicar un evento, automáticamente por defecto tenemos la causalidad de agente (un quién), reconociendo que un agente libre tiene que ser responsable del evento. Por ejemplo, si el cuarto de tus niños está hecho un desastre, y tú estás seguro de que ningún tornado ha pasado a través de la habitación, te preguntarás inmediatamente "¡¿Quién hizo esto?!"

Con la causalidad de agente, simplemente decide un ser inteligente con libre albedrío. Aunque los agentes tienen razones para explicar lo que hacen, esas razones influyen en sus decisiones pero no los obligan. Una decisión es la que le va a permitir moverse. Algo más no tiene que moverlo. Sólo un agente con libre voluntad de auto-moverse puede explicar el origen del universo. Por definición, este ser es personal.

William Lane Craig argumenta a favor de una causa personal del universo, basado en la imposibilidad de que una causa eterna impersonal forje un efecto finito como el universo. Él dijo: "Una causa impersonal inmutable no puede existir sin su efecto. Si las condiciones impersonales inmutables para un efecto están eternamente presentes, entonces su efecto debe ser también eternamente presente". [26] Craig demostró su punto con una analogía del agua eterna. La causa de la congelación del agua es que la temperatura caiga por debajo de cero grados centígrados. Si la temperatura del agua estaba por debajo de los cero grados centígrados desde la eternidad, el agua nunca podría empezar a congelarse desde un tiempo finito. Simplemente estaría eternamente congelada. Del mismo modo, si la causa eterna del universo fuera impersonal, el efecto de esa causa (es decir, el universo) sería eterna, porque no habría ningún agente personal que tuviera la voluntad de que el efecto finito llegara a existir en un punto finito en el tiempo.

Podemos imaginar a un hombre eterno que ha estado sentado por la eternidad, y quiere empezar a ponerse de pie en un punto finito. El efecto no es eterno sino finito, y sólo viene a la existencia debido a la voluntad del hombre para cambiar su estado eterno. Lo mismo no puede decirse de algo que es impersonal, como el agua. El agua no va a cambiar su estado de ser, así como mi camisa no puede querer estar planchada en lugar de estar arrugada. Si un agente personal (yo) no hace nada para cambiar el estado de la camisa de arrugada a planchada, quedará arrugada para siempre.

Sin un agente personal que tuviera la voluntad de que el efecto finito del universo existiera, el universo no podría tener un principio, sino que sería eternamente contemporáneo con la causa eterna. Como ya hemos demostrado que el universo tuvo un principio finito, sabemos que la causa del universo no puede ser impersonal, sino que se requiere de un agente personal. Como dijo Craig: "La única manera para que una causa sea atemporal [eterna], y el efecto haya comenzado hace un tiempo finito, es que la causa sea un agente personal que optó por crear un nuevo efecto sin cualquier condición de determinación previa". [27] Quienquiera que sea este agente personal, tiene una enorme cantidad de poder y es incomprensiblemente inteligente.

Concluimos pues, que la Primera Causa debe ser incausada, eterna, necesaria, inteligente, personal, inmaterial, no-espacial y trascendente al universo. Hasta ahora las condiciones necesarias para la Primera Causa describen a la perfección al Dios del cristianismo. Si bien hay otras medidas necesarias para identificar plenamente a la Primera Causa como el Dios del cristianismo, [28] sin embargo los requisitos para la Primera Causa que hemos establecido hasta ahora, sólo pueden ser satisfechas por un ser personal divino. Esto descarta cualquier explicación naturalista del universo, tales como la evolución darwiniana. Lo mismo puede decirse de todos los puntos de vista que proponen una entidad no personal o a la energía como la Primera Causa, tal como se encuentra en la secta de la Ciencia Cristiana, las creencias de la Nueva Era y el Hinduismo. Del mismo modo, las doctrinas de dios (dioses) que sostienen que dios (dioses) es (son) el universo, o está(n) dentro del universo, también son falsas. Por último, cualquier religión que no crea en un Dios eterno (como el Mormonismo) no puede ser verdad, porque un Dios atado al tiempo es un Dios que también debe haber sido creado, y no puede explicar el origen de un universo temporal [29].

Las Implicaciones de la Negación de Dios Como la Primera Causa

Si uno rechaza a Dios como la Primera Causa del universo, tiene que confesar que el universo vino a la existencia de la nada, que el universo fue causado por nada, que el efecto es mayor que la causa, que la vida proviene de la no-vida, que el orden proviene del caos, y que las leyes naturales provienen de la aleatoriedad.

Greg Koukl lo dijo muy bien cuando comentó:

“¿Por qué optar por una cosa así? ¿Por qué defender una cosa así? Eso es tratar a la nada como si se tratara de algo, y a ninguna parte como si se tratara de algún sitio. Es como decir que algo hizo el universo y que la nada era ese algo.
...
Esto dice que la vida provino de la no-vida, y el orden provino del caos, y la ley natural provino de la aleatoriedad, y que el efecto es mayor que la causa. Pero muchacho, usted tiene que tener una fe impresionante para creer en este tipo de cosas”. [30]

La Evolución: Mala Ciencia, Mala Fe

¿La evolución naturalista es ciencia? No, la evolución naturalista es una religión sin Dios, basada en la fe ciega. Para creer en la evolución es necesario creer que la materia puede venir de la nada, que un efecto puede existir sin una causa que lo haya producido, que la vida puede venir de la no-vida, y que el orden puede venir del caos. La teoría evolutiva no puede aterrizarse a menos que estas afirmaciones necesarias puedan demostrarse científicamente, y sin embargo no existe tal evidencia científica para su apoyo. ¿Dónde deja esto a los evolucionistas? Los deja caminando en las aguas de la fe, manteniendo su compromiso con la teoría de la evolución a pesar de que la evidencia científica y filosófica está en su contra, y negando toda explicación teísta para los orígenes a pesar de la evidencia que los apoya. Amigos, esto es una fe ciega.

Si no hay evidencia científica en apoyo a las afirmaciones anteriores, ¿por qué los científicos siguen creyendo en la evolución, y por qué han atrapado al público en general con ese concepto? Yo diría que los científicos se han comprometido con los absurdos requeridos por la teoría de la evolución por dos razones. En primer lugar, sus discípulos requieren que ellos proporcionen explicaciones naturalistas para el funcionamiento de nuestro universo y no permitirán cualquier apelación a lo sobrenatural para explicar los datos de la naturaleza. Según la filosofía de la ciencia ningunos elementos sobrenaturales se pueden introducir en la ecuación, porque el reino de lo sobrenatural no pertenece al ámbito de la ciencia, sino más bien al de la filosofía y la religión. En segundo lugar, los científicos (junto con la población en general) se han comprometido a los absurdos de la evolución para evitar creer en un Creador divino ante el cual ellos son responsables.

Yo diría que el público en general se ha adherido a dicho concepto, ya que éste ha sido falsamente empaquetado bajo la etiqueta de "ciencia" a pesar de que el fundamento de la teoría de la evolución no tenga pruebas de aquella disciplina. En la era científica en la que vivimos, la gente ha llegado a creer que la ciencia nos proporciona toda la verdad, así que lo que la ciencia dice que es verdadero debe ser verdadero. Aunque es cierto que la ciencia nos provee de verdad, la ciencia no nos puede proveer toda la verdad, y la ciencia tampoco es infalible. Todo lo que uno tiene que hacer para ver que esto es cierto, es mirar a la historia de la disciplina científica. La historia de la ciencia es la historia de la sustitución de una afirmación científica por otra afirmación científica, en la medida en que la humanidad continúa creciendo en el conocimiento de su mundo. Afirmar que la evolución es "ciencia" es engañoso en cualquier caso. La evolución está basada en la teoría, no en la evidencia; en la fe, no en los hechos. Debido a que la evolución carece de evidencia fundamental, los evolucionistas no tienen otra opción que comprometerse ciegamente con la evolución, yendo contra toda la razón y la evidencia. La evolución no es ciencia, es fe; y es una fe muy mala, debido a que la base misma de la teoría de la evolución carece del apoyo de las dos disciplinas que nos proporcionan el conocimiento: la ciencia y la filosofía.

Conclusión

Los cristianos cuentan con todas las razones para rechazar la teoría de la evolución. Nuestro rechazo no se basa solamente en motivaciones religiosas, sino en motivos filosóficos y científicos. Nosotros no debemos intimidarnos por la creencia de que la noción de un creador divino es intelectualmente absurda y que es aceptada por la fe ciega. No. La evidencia está a favor de un origen teísta del universo. La fe de los evolucionistas es la que es ciega, ya que está dispuesta a aceptar sus nociones que son lógicamente absurdas y carentes del apoyo científico. Si para ser considerado un intelectual uno tiene que creer en un efecto sin causa, en un orden proveniente del caos, en la vida viniendo desde la no-vida, en el espacio viniendo de ninguna parte, y de algo proviniendo de la nada, yo con mucho gusto aceptaré el estigma de ser un "cristiano ignorante". Pero todo efecto debe tener una causa, el caos no puede producir orden, la ley de la biogénesis es todavía una ley científica (la vida sólo puede venir de la vida), y algo tiene que venir de algo para ser algo, por lo cual la carga de la prueba está sobre los evolucionistas para que ellos puedan demostrar cómo es que llaman "ciencia" a su creencia en la evolución, en lugar de llamarla por lo que realmente es, es decir una religión carente de Dios y desprovista del sentido común.


ARGUMENTO RESUMEN

1. Infinito, por definición, es sin principio ni fin.

2. No podemos llegar a una infinidad de algo, por contar o agregar una cosa a otra.

3. El universo no puede ser eterno, porque el hoy marcaría el final del pasado eterno, y sin embargo la eternidad no tiene ningún final que pueda alcanzarse.

3.a. Si podemos detenernos en nuestro conteo para reconocer que vivimos en el presente, entonces una eternidad no pudo haber precedido el hoy.

3.b. Si el pasado es eterno, sería imposible llegar a la actualidad (analogía de la reacción en cadena del dominó), ya que un número infinito de acontecimientos o momentos no se podría completar.

4. El universo debe tener una causa personal.

4.a. La causa del universo debe ser la Primera Causa, pues no podemos empujar infinitamente hacia atrás el problema de la causalidad (lo cual es imposible).

4.b. La Primera Causa debe ser eterna, inmaterial y no-espacial, para poder traer el tiempo, el espacio y la materia a la existencia.

4.c. La Primera Causa debe ser personal e inteligente, porque la creación cuenta con elementos personales e inteligentes, y la causa debe ser mayor que el efecto.

4.d. La Primera Causa es una causa autoexistente (que dio existencia a todas las cosas), eterna, inmaterial, no-espacial, inmutable, independiente, personal, inteligente y trascendente al universo. Este es el Dios del cristianismo.

El Argumento Cosmológico Kalam en Forma Silogística

P1 Todo lo que comienza a existir tiene una causa
P2 El universo comenzó a existir.
__________________________
El universo tiene una causa

       P2 es soportado por los dos argumentos siguientes:

       P1 Una colección formada por la adición sucesiva, no puede ser realmente infinita.
       P2 Una serie temporal de acontecimientos, es un conjunto formado por la adición sucesiva.
       ______________________________________________________
       Una serie temporal de acontecimientos no puede ser realmente infinita.

       P1 Es imposible completar una serie infinita de eventos
       P2 En un cosmos eterno, el hoy sería el final de una serie infinita de eventos
       _____________________________________________________
       El cosmos no puede contener una serie infinita de eventos

P1-Una causalidad de evento requiere una causa anterior hasta el infinito
P2 No puede haber una regresión infinita de causalidad.
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La primera causa no fue un evento

P1 Una causalidad de agente es suficiente en sí misma para lograr un efecto sin una causa previa
P2 La causa del universo no puede tener una causa anterior
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La causa del universo fue un agente

Tiene que haber un punto singular en el tiempo pasado en el que empezó a existir algo en lugar de nada. La causa de la aparición de la esfera de lo creado debe ser eterna, no-espacial y personal. Esta es una descripción del Dios del cristianismo.


APÉNDICE

Algunos pueden argumentar que no es coherente afirmar que la existencia de la personalidad y la inteligencia en nuestro universo exige que la Primera Causa posea personalidad e inteligencia, así como cuando también se objeta que sólo una causa eterna, no-espacial  e inmaterial puede explicar el surgimiento del tiempo, el espacio y la materia. ¿Si la Primera Causa no tiene que ser eterna, no-espacial e inmaterial para haber traído a la existencia el tiempo, el espacio y la materia, entonces cuando se tiene en cuenta la personalidad y la inteligencia que encontramos en nuestro universo, se puede deducir que la Primera Causa debe ser no-personal y no-inteligente? No. Tal argumento implica que la lógica detrás de la anterior afirmación es que para causar algo, la causa tiene que ser lo contrario del efecto. Pero en realidad eso no está empleando la lógica. La causa de algo no debe ser opuesta al efecto para que el efecto llegue a existir.

La razón por la que la Primera Causa debe ser eterna, no-espacial e inmaterial para explicar el comienzo de un mundo material (tiempo, espacio y materia) se debe al hecho de que sabemos que estos tres elementos deben tener un principio, y que el principio debe encontrarse en una Primera Causa. Si la Primera Causa fuera parte del tiempo, el espacio y la materia, entonces no podría haber traído a la existencia el continuo espacio-tiempo-materia. Sin embargo, lo mismo no puede decirse de la personalidad y el intelecto. No hay evidencia que sugiera que la personalidad y el intelecto tengan su origen con el universo material. En realidad, la evidencia filosófica sugiere que la personalidad y la mente pertenecen al reino espiritual [31] (que no necesita de un principio), y no al reino físico (que debe tener un principio). [32] Sólo aquello que es material requiere un principio. Lo que es inmaterial no tiene un principio, pues es eterno.

¿De dónde proviene el aspecto inmaterial del hombre (como la mente/alma)? Tiene que venir de lo que es a la vez espiritual y eterno, porque lo físico y temporal sólo puede producir cosas físicas y temporales a las cuales no pertenece el alma. Esto requeriría de una fuente que es trascendente para el universo material. Lo único que trasciende al universo material es la Primera Causa del universo. ¿La Primera Causa puede contar con estos elementos? Sí. La eternidad y la inmaterialidad son esenciales a la naturaleza de la Primera Causa, y lo que es inmaterial es por definición espiritual. Entonces la naturaleza espiritual del hombre debe trascender a la esfera de lo creado, encontrando la razón de su existencia dentro de la Primera Causa.

La personalidad y el intelecto del hombre no comenzaron a existir con el hombre, sino que preexistían en la Primera Causa como parte de su naturaleza esencial. La personalidad y el intelecto que se encuentran en el hombre no son la creación de alguna cosa nueva que no existía antes, sino que son un reflejo de la naturaleza esencial de la Primera Causa. La personalidad y el intelecto pertenecen propiamente a la Primera Causa, pero el hombre participa de este aspecto espiritual por la impartición de la Primera Causa trascendente. La primera causa es Espíritu, el hombre solamente tiene espíritu. De la Primera Causa es que nosotros obtenemos nuestros aspectos inmateriales de personalidad, mente e inteligencia. [33]

Para ilustrar este punto, considere la transmisión de conocimientos. Cuando un profesor transmite un conocimiento a sus alumnos, esto no causa la existencia de aquel conocimiento, ni tampoco la existencia de más conocimiento. El maestro sólo provoca que más personas posean ese conocimiento. De la misma manera, la impartición que la Primera Causa hace de la personalidad y el intelecto en el hombre, no causa que la personalidad y el intelecto comiencen a existir, sino que sólo hace que más personas los posean.

Nosotros tendríamos que confesar que aunque la inferencia es que el aspecto inmaterial del hombre es eterno, éste entró en vigor en un punto determinado del tiempo. ¿Esto es una contradicción? [34] No. La eternidad del aspecto inmaterial del hombre y su comienzo temporal en nosotros individualmente, no están en contradicción. Aunque nosotros comenzamos a tener personalidad e intelecto en un punto determinado del tiempo, la personalidad y el intelecto por sí mismos no empiezan con nosotros en particular, ni con la humanidad en general. La personalidad y el intelecto son atributos eternos e inmateriales de la Primera Causa, de los que participa la humanidad. Mientras que la personalidad y el intelecto se reflejan en el reino material, la personalidad y el intelecto trascienden al ámbito material en la Primera Causa. La Primera Causa es la fuente trascendente de todo ser inmaterial.

Si bien, no todo lo que tiene existencia espiritual ha existido eternamente (como los ángeles y el aspecto inmaterial de la humanidad), la categoría de la existencia definida como "espiritual" ha de ser eterna, porque la espiritualidad (inmaterialidad) es un atributo esencial de la Primera Causa, y la Primera Causa es eterna. Mientras que el aspecto espiritual de la humanidad tiene un comienzo en el que llegó a existir en un momento determinado, la sustancia espiritual de la que participamos es eterna en su naturaleza. La sustancia en sí es eterna, pero nosotros no poseemos eternamente la sustancia. Empezamos a tener la sustancia en el tiempo, cuando la Primera Causa trascendente la extiende a nosotros. La única cosa temporal sobre nuestra naturaleza espiritual, es el momento en el que empezamos a participar de forma individual de la sustancia espiritual eterna de la Primera Causa.

En este punto, algunos podrían pensar que estoy defendiendo alguna forma de panteísmo en el que todo es Dios. Este no es el caso. El hecho de que nuestra naturaleza inmaterial se derive de la Primera Causa trascendente y eterna, no significa que compartamos la divinidad o que nosotros mismos seamos seres divinos. Aunque derivamos nuestra naturaleza espiritual de la Primera Causa, somos personalmente distintos de la misma. Tenemos una existencia particular e individual que es peculiarmente nuestra, que se diferencia de la de los otros seres humanos, y también de la Primera Causa. Tal como todas las cosas materiales participan de la sustancia material común, sin embargo una cosa material permanece distinta de otra cosa material (un árbol es distinto de una roca, una roca es distinta de un ave, etc., y sin embargo todas comparten la materialidad), del mismo modo, mientras que todos los seres espirituales participan de la sustancia espiritual común, una cosa espiritual se distingue de otra: Yo permanezco distinto de ti, y la Primera Causa sigue siendo distinta de mí.

En resumen, hay dos categorías básicas de la existencia: lo material y lo inmaterial (lo espiritual). Sólo lo que es material requiere un principio. Lo que es inmaterial no puede tener su origen en el mundo material, porque el mundo material sólo puede producir cosas materiales. Lo inmaterial debe ser eterno, porque la inmaterialidad es un aspecto esencial de la Primera Causa, y la Primera Causa es eterna. Entonces todo lo que en nuestro universo físico participa de la sustancia espiritual (como el alma, el intelecto, la mente, el espíritu, etc.), debe encontrar su origen en algo que trasciende al mundo material. Lo único que trasciende al mundo material es la Primera Causa. El aspecto espiritual del hombre debe encontrar su origen en la Primera Causa, lo que refleja la inteligencia y la personalidad inherente a su naturaleza, sin dejar de ser personalmente distinto a la misma.


Notas al Pie

[1] Quiero reconocer mi deuda con el artículo de Greg Koukl titulado "Usted no va a Vivir por una Eternidad". La base de mis argumentos en la primera parte, se derivan de este breve pero magistral artículo. Las referencias específicas a ese artículo, se indican a lo largo de este trabajo.
[2] Norman Geisler y H. Wayne House, La Batalla por Dios: Respondiendo al Desafío del Neoteísmo (Grand Rapids: Kregel Publications, 2001), 81.
[3] Ibídem.
[4] Ibídem, 148.
[5] El conteo de números no sólo tiene un término, sino que también tiene un principio que es el número en el cual comenzamos a contar. Sin embargo, un número infinito no tiene principio, lo que además demuestra que es imposible contar hasta el infinito.
[6] Greg Koukl, "Usted no va a Vivir por una Eternidad", disponible en Internet  en http://www.thepoachedegg.net/the-poached-egg/2012/08/you-wont-live-an-eternity.html, consultado el 6 de junio de 2000.
[7] Koukl, "Usted no va a Vivir por una Eternidad."
[8] Geisler y House, La Batalla por Dios, 94.
[9] Koukl, "Usted no va a Vivir por una Eternidad".
[10] Ibídem.
[11] Dallas Willard, ¿Dios Existe? - El Gran Debate, 203-4, citado en Greg Koukl, "Usted no va a Vivir por una Eternidad", disponible en Internet en http://www.str.org/free/commentaries/misc_topics/eternity.htm, consultado el 6 de junio de 2000.
[12] Koukl, "Usted no va a Vivir por una Eternidad".
[13] Ibídem.
[14] Este principio de la materia exigió que se originara el espacio en el cual la materia pudiera existir, y el tiempo en el que la materia pudiera moverse. A esta triunidad interdependiente de espacio-tiempo-materia, los científicos le llaman continuo. Los científicos son bien conscientes de que este continuo requiere que el universo sea temporal.
[15] Hugh Ross, El Creador y el Cosmos (Colorado Springs, CO: NavPress, 1993), p 76.
[16] Por otra parte, el Big Bang tendría que consistir de materia, espacio y tiempo con el fin de dar lugar a un universo material, espacial y temporal, y sin embargo sería imposible que el Big Bang consistiera de tales elementos si este fuera la causa de la existencia de tales elementos.
[17] Algunos pueden argumentar que es posible traer a la existencia algo que ya existe, porque los seres humanos pueden traer nuevos seres humanos a la existencia. Tal argumento omite el punto en consideración. Lo que se discute es el principio de la existencia del tiempo. La analogía de que los seres humanos producen nuevos seres humanos, sólo demuestra que lo que ya existe puede producir más de lo mismo, pero no que lo que ya existe puede traer a la existencia aquella misma cosa por primera vez. La reproducción humana no crea la existencia de la humanidad, sino que simplemente trae a más humanidad a la existencia, añadiendo a más individuos a la categoría ya existente de la humanidad.
[18] Véase el apéndice para un argumento más detallado a favor de este punto.
[19] Las cosas temporales requieren de una causa anterior, porque todas las causas y efectos ocurren secuencialmente en el tiempo. Es imposible que una relación de causa y efecto se establezca al mismo tiempo. La causa de todo efecto debe ocurrir de manera previa a tal efecto. Si el tiempo tuvo un comienzo, la causa de ese primer momento de tiempo no puede ser en sí misma temporal, porque no podría haber algo secuencialmente anterior (una palabra temporal) para el primer instante de tiempo. Decir que hay una causa temporal para el primer instante de tiempo, es como si yo dijera que yo causé mi propia existencia. Eso es imposible, ya que yo tendría que existir antes de mi propia existencia con el fin de causar mi existencia. Algo no puede ser su propia causa, así se trate de mi propia existencia o de la existencia del tiempo. Entonces cualquiera que sea la causa del tiempo, esta debe trascender al tiempo. Sólo algo eterno puede explicar el origen del tiempo.
[20] Muchos se preguntan, "¿Qué hacía Dios antes de crear el universo? ¿No estaría aburrido si no existiera nada más que Él mismo?" Esta pregunta se responde fácilmente a la luz de la eternidad de Dios. El problema con tal pregunta, es que la existencia de Dios antes de la creación se está pensando en términos temporales. Tendemos a pensar en la existencia de Dios por miles de millones y millones de años antes de la creación del universo. Tal pensamiento es comprensible pero inexacto. Es comprensible porque nosotros somos criaturas temporales, y como tal estamos obligados a pensar y hablar en categorías/términos temporales; es inexacta porque una existencia eterna es una existencia sin tiempo, por lo que no es conveniente aplicar categorías/términos temporales a lo eterno. Así que la pregunta ¿Qué hacía Dios antes de la creación? es una declaración equivocada. "Antes" es una palabra temporal. Es imposible tener un antes a la existencia del tiempo, porque "antes" es una palabra temporal. Lo mismo se puede decir de la pregunta ¿Cuánto tiempo ha existido Dios? La existencia de Dios no puede ser definida en términos de tiempo (años, eones, etc.). La pregunta sobre cuánto tiempo ha existido Dios, presupone que Dios existe en el tiempo y que por tanto su existencia es mensurable. Sin embargo, una existencia eterna no se puede medir porque es eterna, sin principio y sin fin. Todas estas reflexiones evidencian el hecho de que erramos al imponer categorías temporales sobre el Ser eterno.
[21] Alguien podría objetar que los teístas están engañando en este punto, cuando permiten que Dios es eterno pero no permiten lo mismo para el universo. Esta objeción está mal informada, porque supone erróneamente que estamos argumentando que nada puede ser eterno. Tal no es el caso. El argumento cosmológico demuestra que el universo físico no puede ser eterno, no que algo pueda ser eterno. De hecho, algo tiene que ser eterno: el universo, o algo fuera del universo. Obligados por las pruebas que se han ofrecido, el universo no puede ser ese algo, lo que por defecto nos conduce a que lo que es eterno tiene que ser algo por fuera del universo natural (lo que por definición hace sobrenatural a la causa del universo). Si Dios no es físico, y no experimenta una serie de acontecimientos físicos, puede ser eterno y sin causa.
[22] Esta es una reminiscencia de la declaración de Pablo en Hechos 17:28: "Porque en Él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos".
[23] Piense en la declaración de Dios en Éxodo 3:14, cuando Él se llamó a sí mismo "Yo soy el que soy", lo que indica su autoexistencia.
[24] Si bien estos términos pueden sonar complicados, los utilizamos frecuentemente de una manera muy simple. Si alguien hace una afirmación que es falsa, le corregimos, diciendo: "En realidad es de esta manera". Lo que queremos decir es que la realidad de las cosas es diferente a la forma en las que el individuo las concibió. Del mismo modo, a menudo decimos a nuestros hijos: "Tú tienes un gran potencial para ser tal y tal cosa, o para hacer tal y tal cosa". Lo que  queremos decir es que el niño no es realmente tal o cual ahora mismo, pero que posee la capacidad de convertirse en tal o cual, si él actualiza ese potencial en él. Cuando se trata del ser, los términos "real" y "potencial" se utilizan de una manera similar. El primero describe lo que ya existe, mientras que el segundo describe lo que podría existir si se actualiza.
[25] Disponible en https://store.str.org/ProductDetails.asp?ProductCode=CD124
[26] William Lane Craig, "¿Cuál es la Evidencia a Favor y en Contra de la Existencia de Dios?" (Carter Center in Atlanta, GA: The Faith and Science Lecture Forum, 1998), filmstrip.
[27] Ibídem.
[28] Argumentar a favor de la existencia de Dios nos deja en la mitad del camino, pero al llegar al monoteísmo debemos demostrar que la Primera Causa es infinita, porque no puede haber más que un infinito. Podemos establecer el infinito de Dios, demostrando que la Primera Causa no puede ser finita y compuesta. Podemos demostrar que Él no puede ser finito y compuesto, basados en el hecho de que Él no tiene causa. Sólo necesitamos preguntarnos ¿Qué haría falta para que algo sea un Causante incausado? Además de ser eterno, inmaterial y no espacial, un Causante incausado necesita ser infinito y simple, porque lo finito y compuesto es contingente, requiriendo tanto de una fuente para su existencia como de una causa para unir sus partes compuestas. Lo que tiene un origen y una causa no puede ser el causante incausado de todo lo demás. Al ver que ya hemos demostrado la imposibilidad de una regresión infinita de causalidad, debe haber una Primera Causa que es simple y necesaria, y por lo tanto infinita. Ser infinito implica un "todo", y no puede haber todos. Así que nuestra reflexión sobre la relación causal no sólo prueba que Dios tiene que existir, sino que también este Dios tiene que ser uno, no muchos. (Entre más nos fijamos en la creación, descubrimos que este ser infinito y singular también debe ser personal). Esto elimina a todas las religiones politeístas de la ecuación, y nos deja con las tres religiones monoteístas: el judaísmo, el cristianismo y el Islam. Para delimitar aún más las opciones, debemos examinar sus libros sagrados, cada uno de los cuales dice ser de inspiración divina. Si las afirmaciones de alguno de estos libros sagrados pudiera ser probada como falsa o inválida, contaríamos con una buena razón para rechazar la religión que se basa en tales afirmaciones. Aunque el espacio no me permite demostrarlo, dicha investigación nos conduce al Dios del cristianismo.
[29] Según la doctrina mormona Dios es espacial, temporal y material, lo que lo arraiga dentro de la creación. No es trascendente a la creación, sino que forma parte de ella. Como parte de la creación, Dios estaría sujeto a la segunda ley de la termodinámica. La segunda ley de la termodinámica dice que todas las cosas dentro de un sistema cerrado tienden a estropearse y deteriorarse. Si el Dios Mormón no puede trascender al sistema cerrado de nuestro universo, porque Él está tan arraigado a éste al igual que lo estamos nosotros, entonces él estaría sujeto a la segunda ley de la termodinámica tal como nosotros. Esto significaría que el Dios del mormonismo se está desgastando con el paso del tiempo.
[30] Greg Koukl, "La Incredulidad Increíble", disponible en Internet en: http://www.str.org/quickthoughts/unbelievable-unbelief#.UY8xoKJg_to, consultado el 14 de octubre de 2002.
[31] Los cristianos llaman a este aspecto espiritual del hombre "alma", "espíritu" y/o "mente".
[32] Para una discusión detallada de esta posición, recomiendo el artículo de Greg Koukl titulado "Dominós, determinismo y naturalismo", que se encuentra en http://www.str.org/articles/dominoes-determinism-and-naturalism#.UY8yoqJg_to
[33] El hecho de que nuestra naturaleza inmaterial se deriva de la Primera Causa trascendente y eterna, no significa que compartamos su divinidad y que seamos dioses por derecho propio. Aunque derivamos nuestra naturaleza espiritual de la Primera Causa, somos personalmente distintos a la misma. Tenemos una existencia individual que es peculiarmente la nuestra, que se diferencia de la de los otros seres humanos, y es diferente a la de la Primera Causa. Al igual que todas las cosas materiales participan de la sustancia material común, y sin embargo una cosa material permanece distinta de otra cosa material (un árbol es distinto de una roca, una roca es distinta de un ave, etc., y aún todas comparten la materialidad ), del mismo modo, mientras que todos los seres espirituales participan de la sustancia espiritual común, una cosa espiritual se distingue de otra: Yo permanezco distinto a ti, y la Primera Causa permanece distinta a mí.
[34] La filosofía griega vio esto como una contradicción, por lo que propuso que el alma preexiste eternamente al cuerpo material, pero que se unió al mismo en el tiempo. Pero dicha construcción no es necesaria para confesar la naturaleza eterna del alma y la naturaleza temporal del hombre.