lunes, 27 de mayo de 2013

Las Diferencias Entre Dios el Padre y su Hijo, Son Claves en el Entendimiento de la Unicidad de Dios

Por Delio Enrique Anaya y Julio César Clavijo


Un saludo para todos de parte de Delio Anaya, Director del programa radial Senda Apostólica, que se trasmite por FM frecuencia 107.9 desde Tenerife, Magdalena, Colombia. Un saludo también de parte del escritor pentecostal Julio César Clavijo Sierra.

En nuestro programa radial, organizamos unas enseñanzas que titulamos: La Semana de la Unicidad de Dios, y durante dos días contamos con la grata compañía de nuestro hermano Julio César Clavijo, quien se conectó con nosotros a través de Skype.

Un oyente trinitario, cuestionando la doctrina de la Unicidad de Dios, pidió que le explicáramos algunos textos de la Biblia que él consideró como incompatibles con el pensamiento unicitario. Para esto, yo (Delio Anaya) preparé una respuesta, y luego le pedí el favor al hermano Julio César Clavijo de que la revisara y complementara. Ahora tenemos el gusto de dárselas a conocer también a ustedes en este documento escrito, para que les sea de utilidad para el estudio y la enseñanza.

Vamos a exponer los cuestionamientos de nuestro oyente, y daremos respuesta a las preguntas que nos formuló, partiendo de la base de que la Unicidad no es una teoría, sino que es una verdad ampliamente desplegada en la Biblia. Y al ser una doctrina bíblica es de Dios, porque fue Él quien dijo en Deuteronomio 4:39: “Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro”.

La palabra Unicidad, es derivada de la expresión único; y único significa sólo y sin otro de su especie, que no es nada diferente a lo que está diciendo el verso antes citado cuando expresa: “y no hay otro”.

Inquietudes Planteadas por el Oyente

1) ¿Si Jesucristo es el Padre, por qué entonces dice la Biblia que Jesucristo es  el Unigénito Hijo? (Juan 1:18).

2) ¿Si Jesucristo es el único Dios verdadero, por qué entonces dice la Biblia que a Dios nadie le ha visto jamás? (Juan 1:18, 5:37-38).

3) ¿Por qué dice además la Biblia que el Hijo está en el seno del Padre, cómo hablando de dos distintos? (Juan 1:18).

4) ¿Por qué sí no hay nadie más en la deidad aparte de Jesucristo, la Biblia nos muestra a Jesucristo como el Hijo que el Padre envió? (Juan 3:16-17, 5:37-38, Gálatas 4:4-5).

5) ¿Si Jesucristo es el único Dios verdadero, por qué dijo que Él no conocía el día de su segunda venida, sino solo su Padre? (Mateo 24:36, Marcos 13:32).

6) ¿Si Jesucristo es la única persona en la deidad, entonces por qué Jesús usó pronombres plurales para hablar acerca del Él y el Padre, tales como “vendremos”, “haremos” y “nosotros”? (Juan 14:23, 17:20-22).

Respuesta a Nuestro Oyente

Apreciado oyente, gracias por formularnos sus preguntas, pues estas demuestran su deseo de aprender más acerca de la Palabra de Dios y su cuidado de no creer por creer, sino de creer con razones. Para responder a sus preguntas, vamos primeramente a precisar  unos conceptos a modo general, para luego pasar a responder mucho más fácilmente cada una de sus preguntas de modo particular.

Las Diferencias Entre el Padre y el Hijo

Los textos citados ponen de manifiesto que hay diferencias entre el Padre y el Hijo, y precisamente esta es una verdad que nosotros (los que profesamos la doctrina de la Unicidad) aceptamos. Es decir, nosotros creemos como nos lo enseña la Palabra de Dios, que el Hijo no es igual o lo mismo que el Padre.

Nosotros creemos que estas diferencias entre el Padre y el Hijo, se explican total y satisfactoriamente por medio del misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne (Vea 1. Timoteo 3:16). Nosotros explicamos la encarnación como aquel momento en que Dios sin dejar de ser Dios, también tomó la forma humana y la condición de hombre, y como el momento en que Dios se hizo nuestro Emanuel, al venir a morar con la humanidad manifestado como un hombre (Isaías 7:14, Mateo 1:23).

A partir de la encarnación Dios asumió un nuevo modo de existencia como un hombre verdadero, sin renunciar a su modo de existencia trascendente como Dios. El santo ser que nació, el ser humano puro y limpio de pecado que nació de la virgen María, es el que fue llamado Hijo de Dios (Vea Lucas 1:35). De manera que después de la encarnación, Dios existe en dos modos de existencia verdaderamente distintos debido a su posesión de dos naturalezas distintas (la divina y la humana), pero esto no es contradictorio sino complementario ya que se explica en razón a su deseo de salvar al hombre.

Así que nosotros creemos que:

*- El Padre es una referencia al único Dios en su modo de existencia divino, eterno y trascendente, en razón a la posesión de su naturaleza divina que no depende de la encarnación;  mientras que,

*- El Hijo es una referencia al único Dios en su modo de existencia humano que depende totalmente de la encarnación, y por ende no es eterno ya que sólo empezó a partir del momento en que Dios engendró a su Hijo, un ser humano genuino (que era Él mismo manifestado en carne) en la virgen María. Por tanto en este modo de existencia, Dios siente, piensa, actúa y tiene una voluntad humana, debido a su posesión de la naturaleza humana.

Así que para nosotros el Hijo no es lo mismo que el Padre, aún cuando la divinidad del Padre es la misma divinidad del Hijo, porque el Hijo es el Padre mismo manifestado en carne (Vea Isaías 9:6)

El Padre es Dios en su condición eterna, que es Espíritu, y con todos sus atributos divinos que lo hacen infinito, omnipotente, omnipresente y omnisciente. Mientras tanto, El Hijo es Dios existiendo como hombre, con limitaciones, con un cuerpo, con una mente y con una conciencia de hombre.

El Padre es Dios pensando y sabiendo como Dios, y también hablando y actuando como el Dios infinito. Mientras tanto, el Hijo es Dios pensando y sabiendo como hombre, y también hablando y actuando como hombre.

Debe tenerse muy presente, el hecho de que no escapa de las posibilidades de YHWH que Él pudiera llegar a tener dos modos de existencia de manera simultánea luego de su encarnación, y que esto no lo convierte en una deidad plural de personalidades. Él es el Todopoderoso, de modo que los hechos del Hijo de Dios, son los hechos de Dios en su modo de existencia humano. Esta es la razón por la cual la Biblia declara firmemente que el Hijo es el único Dios verdadero (Romanos 9:5, 1. Juan 5:20, Hebreos 1:8). Note que la Biblia nunca dice que el Hijo sea una persona divina y distinta aparte de Dios (como lo supone la trinidad) ni que sea un Dios aparte de otro Dios, sino que el Hijo es Dios manifestado en carne, o en otras palabras, Dios en su modo de existencia humano.

Esto lo podemos apreciar en textos como los que presentamos a continuación:

“Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación”.  (2. Corintios 5:19).

“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad” (Colosenses 2:8-10).

“Tengan cuidado de sí mismos y de todo el rebaño… para pastorear la iglesia de Dios, que Él adquirió con su propia sangre” (Hechos 20:28 - NVI).

Una teofanía es una manifestación temporal de Dios (Vea por ejemplo: Génesis 18:1-33, 32:24-32; Éxodo 24:12-18, 33:9-11, 33:18-23; Deuteronomio 5:4-5, 22-27; Job 38:1; 42:5; Isaías 6). Por medio de una teofanía, Dios podría presentarse ante nosotros y hablar con nosotros, pero al mismo tiempo y por medio de otra teofanía podría presentarse ante otras personas en cualquier parte del mundo y hablar también con ellas de cosas diferentes, y sin embargo seguir siendo uno solo sujeto personal. Algo parecido ocurrió con Dios cuando se manifestó en carne, pues continuó existiendo como Dios el Padre, pero ahora también empezaba a existir simultáneamente como el Hijo, sin volverse dos personas distintas o dos dioses distintos. En efecto, nosotros sabemos que el Hijo es mucho más que una teofanía, porque es una manifestación que Dios asumió desde el tiempo de su encarnación y que durará para siempre. (Vea Apocalipsis 21:22-23 y 22:1-5 donde se aclara que en la Nueva Jerusalén habrá un Dios visible, y que habrá un sólo trono para Dios y el Cordero, pues Dios y el Cordero son uno solo, ya que el Cordero es Dios manifestado en carne o el templo donde habita Dios. Quien ve al Cordero en realidad ve al Padre. Este Cordero será visible en la Nueva Jerusalén, y veremos su rostro, le serviremos y su nombre estará en nuestras frentes).

Si usted también puede aceptar que el único Dios tuvo la capacidad para manifestarse en carne sin dejar de ser Dios, y que por lo tanto tiene la capacidad de existir simultáneamente en dos modos de existencia, es decir como Dios el Padre y como el Hijo de Dios a la vez, entonces usted también va a poder comprender el misterio de la piedad, sin pluralizar a Dios en personas, pues entenderá que un solo sujeto es el responsable de todas las acciones, tanto en el modo de existencia humano, como en el modo de existencia divino.

El Hijo de Dios Versus El Hijo Eterno (o El Dios Hijo)

En la sección anterior, reconocimos que la Biblia habla del Hijo de Dios y lo diferencia de Dios el Padre, pero también reflexionamos en que esta diferenciación se explica porque Dios se manifestó en carne y que es a este modo de Dios existiendo como humano al que la Biblia llama el Hijo de Dios.

Ahora vamos a enfatizar que la Biblia habla del Hijo de Dios, pero nunca habla acerca de un Hijo eterno o el Dios Hijo, como lo promulga la teoría de la trinidad. Dicha teoría dice que el Dios Hijo ha existido eternamente al lado de Dios el Padre como una persona diferente pero tan divina como Él, poseyendo los mismos atributos y cualidades de Dios tales como la omnisciencia, la omnipresencia y la omnipotencia. Ninguna de las declaraciones trinitarias se encuentran en la Biblia, pero esta teoría intenta reinterpretar algunos versículos para mostrarlos como respaldando su opinión. No obstante, cuando estos mismos versículos son vistos bajo el misterio de Dios manifestado en carne, toda turbación es alejada y uno se da cuenta que por el contrario aquellos versículos están en contra de la teoría de la trinidad.

Por ejemplo, la teoría de la trinidad ha pretendido que el texto de Miqueas 5:2 milita con su enseñanza. Este versículo dice que en Belén nacería el Cristo, quien tiene sus salidas desde la eternidad. Lo que este texto está demostrando claramente es que el Cristo, nuestro salvador, es el mismo Dios eterno que vendría manifestado en carne para poder salvarnos, pues sólo Dios es eterno. Sin embargo, la teoría trinitaria le añade ideas a éste versículo, como por ejemplo cuando inventa que allí se dice que hay un Hijo eterno. Lamentablemente para la trinidad, eso no lo dice Miqueas 5:2 por ninguna parte, como tampoco dice que existe el Dios Hijo que es coigual pero distinto a Dios el Padre. La propia Escritura nos ha advertido de lo peligroso que es añadirle a la Escritura (1. Corintios 4:6). Sin embargo, la teoría trinitaria no solo intenta hacerle añadiduras a éste, sino a todos los textos bíblicos donde busca con desespero algún respaldo para sí.

La doctrina de la Unicidad rechaza el concepto de un Hijo eterno, pues esta es una creencia irracional que se opone a la Escritura. Hijo y eterno son términos opuestos. Eterno, quiere decir que no tiene principio ni fin, mientras que Hijo lleva implícita la idea de un principio, y este principio sustancial se tuvo que dar cuando fue engendrado. Es decir que si es eterno no es Hijo, y si es Hijo no es Eterno.

Hechos 13:33 y Hebreos 1:5-6, dicen que Dios engendró al Hijo. Estos dos textos se refieren a la profecía hallada en Salmos 2:7, donde Dios declara proféticamente que el día en que Él haya engendrado al Cristo (como ocurrió en la virgen María), entonces Dios le será al Cristo por Padre, y el Cristo le será a Dios por Hijo. Hay dos cosas que deben ser destacadas en este texto. La primera es el uso del tiempo futuro, cuando dice yo le seré, demostrando claramente que el Hijo todavía no existía, debido a que Dios todavía no se había manifestado en carne. La segunda, es el uso de la expresión hoy para el engendramiento, la cual nos indica que el Hijo fue engendrado en el tiempo y no en la eternidad. Fue engendrado una única vez en el vientre de María como un ser humano sin pecado, y de esta manera Dios pudo empezar su nuevo modo de existencia humano.

Asimismo, el pasaje del Nuevo Testamento en el que el ángel Gabriel anunció a María el nacimiento de Jesucristo, habla en tiempo futuro. Dice: “el Santo Ser que nacerá (de ti), será llamado Hijo de Dios”. Así que el Hijo no pre-existía a la encarnación como una persona divina y distinta, y por lo tanto no es eterno, ni tampoco fue creado en el principio como dicen algunos. El Hijo solamente estaba desde la eternidad como un plan (el logos) en la mente del Padre y vino a la existencia real con la encarnación (Ver Juan 1:1, 1:14). Sólo cuando Dios se manifestó en carne vino a la existencia el Hijo, quien es Dios en su modo de existencia humano.

Para poder redimir al hombre, El Dios único se hizo un hombre común y corriente (pero sin pecado), sin dejar de existir como el Dios que siempre ha sido. Él se hizo hombre para morir en remplazo de los hombres, porque los hombres necesitaban un pariente cercano que estuviera libre de la esclavitud del pecado, que siendo libre pudiera calificar para ser su redentor de acuerdo con las leyes existentes para esa función (Vea Levítico 25:48-49). Por esa razón, Dios se hizo hombre sin dejar de ser Dios. El Hijo de Dios, es Dios viviendo la vida como un hombre, con todas las condiciones propias de un ser humano; pero sin dejar de existir como el omnipotente, el omnipresente y el omnisciente Dios que siempre ha sido. Para Dios todo es posible, por eso a partir de la encarnación Dios comenzó a existir como Hombre, pero continuó existiendo como Dios aparte de la encarnación.

Cuando Dios se manifestó en carne, Él se privó voluntariamente del uso de sus prerrogativas divinas en ese nuevo modo de existencia humano. Así que aunque todos los atributos divinos están presentes en el Hijo, Él les puso una especie de sujeción, para que a pesar de ser Dios mismo, pudiera experimentar la vida desde la perspectiva humana, porque Él debía ser según la Biblia semejante en todo a sus hermanos, los demás seres humanos que habría de redimir. (Vea Hebreos 2:17-18). Para que Dios pudiera pagar el precio por nuestros pecados, se autolimitó Él mismo, o se despojó de sus prerrogativas divinas tomando la forma de un siervo y la condición de un hombre, y estando en la condición de hombre se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte de cruz (Vea Filipenses 2:5-8). En términos teológicos esto se conoce como la kenosis o vaciamiento, en el sentido de despojarse de aquello que le pertenece a uno. Esto no significa que Dios haya perdido la omnipotencia, la omnisciencia, la omnipresencia, la eternidad y cualquier otro atributo divino, pues estos continuaron con Él en su modo de existencia divino.

Un ejemplo para ilustrar el cómo Jesucristo podía tener todos los atributos divinos, de tal manera que siendo Dios  sin embargo pudiera vivir como un hombre, es el de un gran corredor de pistas con medalla de oro olímpica en los 100 metros, que en una celebración familiar lo ponen a correr en una carrera de sacos (o encostalados). Sus capacidades de corredor están en él, pero tiene algo que le impide dar los rápidos y largos pasos que está acostumbrado a dar. También pudiéramos pensar en otro ejemplo, como sería el caso de un potente y veloz auto de la fórmula uno que es capaz de alcanzar los 400 km/h andando en la séptima velocidad, pero que si se graduara para una competencia en la que ningún vehículo puede pasar de la primera velocidad, le sería imposible llegar a los 400 km/h. Esta restricción no anula su real potencia y capacidad, sino que es solo asunto de una graduación programada para funcionar así, porque su capacidad real es otra. [1]

Jesucristo, como el Dios encarnado posee todos los atributos divinos, pero para poder ser un hombre verdadero se ha anonadado a sí mismo en esa manifestación para poder ser un hombre verdadero, apareciendo con las capacidades físicas y mentales de un hombre, o en otras palabras en el límite de las capacidades de un hombre. Por eso en su manifestación en carne, o en su actuar como humano, cualquier acción sobrenatural la podía ejercer solamente por la vía de la concesión o la revelación proveniente del Padre. Por ejemplo, en cuanto a sus palabras y hechos, Jesucristo dijo que su doctrina y palabras eran las del Padre que le envió, y que nada podía hacer por sí mismo sino solamente lo que veía hacer al Padre (Juan 5:19-20, 7:16, 8:26-28). También dijo que el Padre le ha dado al Hijo la autoridad de hacer juicio (Juan 5:26-27).

De manera que nosotros creemos que las distinciones entre el Padre y el Hijo se explican en razón a la encarnación (la manifestación de Dios en carne) y por lo tanto no necesitamos de doctrinas ajenas a la Escritura como lo hace la teoría de la trinidad al decir que estas diferencias se tienen que explicar en base a distinciones entre personas divinas y distintas. Habiendo explicado estas diferencias de un modo general, ahora sí podemos pasar a cada una de sus preguntas de modo particular.

Respuesta a las Preguntas Específicas

1) ¿Si Jesucristo es el Padre, por qué entonces dice la Biblia que Jesucristo es el Unigénito Hijo? (Juan 1:18).

Jesús es el Padre Eterno según la profecía de Isaías 9:6, porque Él es el único Dios que siempre ha existido y nunca ha renunciado a su modo divino de existencia. Por eso en Juan 14:18 Jesucristo dijo que no nos dejaría huérfanos, declarando abiertamente que Él es el Padre. También en Apocalipsis 21:6-7, Jesucristo dijo que Él será el Dios de los vencedores, y los vencedores serán sus hijos. Si somos sus hijos, es porque Él es nuestro Padre Eterno.

Pero Jesús es también el unigénito Hijo, porque cuando Dios se manifestó en carne, comenzó a existir en un modo de existencia humano (que era nuevo para Él) y para eso se necesitó que un ser humano fuera engendrado por Dios en la virgen Maria, de una manera única a como nunca jamás había ocurrido ni ocurrirá. Por eso Jesús es el unigénito, que también significa el único hijo engendrado.

Este asunto trae serios problemas para la teoría trinitaria, pues esta ignora todas las porciones bíblicas que hablan de Jesús como nuestro Padre Eterno. Además, si Jesús es un Hijo eternamente engendrado, ¿entonces por qué la Biblia no habla de esa madre eterna en la que fue engendrado desde la eternidad? De otro lado, si se habla de que el engendramiento ha sido eterno, no en una madre sino en la mente del Padre, ¿entonces por qué la Biblia presenta el engendramiento en el tiempo y en la virgen María, y no en la eternidad? (Vea Mateo 1:20).

2) ¿Si Jesucristo es el único Dios verdadero, por qué entonces dice la Biblia que a Dios nadie le ha visto jamás? (Juan 1:18, 5:37-38).

Esto porque en su modo de existencia divino, Dios es Espíritu y es invisible (1. Timoteo 1:17). Entonces en su modo de existencia divino nadie lo puede ver. Pero Jesucristo, al ser Dios manifestado en carne, al ser Dios en su modo de existencia humano, es la imagen del Dios invisible (Colosenses 1:15, Hebreos 1:2). Por eso Jesucristo dijo que quien lo ha visto a Él, ha visto al Padre (Juan 14:9). El apóstol Pablo también expresó que cuando nuestro Señor Jesucristo venga por segunda vez, su aparición mostrará al único Dios invisible al cual ninguno de los hombres ha visto ni puede ver (1. Timoteo 6:14-16).

De otro lado, esta pregunta exhibe el error del pensamiento trinitario, pues si Dios el Hijo no es Dios el Padre, entonces ¿Cómo se puede decir que ver a una persona es ver a otra persona distinta?

3) ¿Por qué dice además la Biblia que el Hijo está en el seno del Padre, cómo hablando de dos distintos? (Juan 1:18).

La expresión “seno del Padre”, indica que el Hijo es producto del amor del Padre hacia la humanidad, y que ese amor está permanentemente en el Padre. Dios es el Espíritu invisible, y ciertamente no tiene un cuerpo físico limitado, o un pecho físico en el cual alguien pueda recostarse. La expresión “seno del Padre” es claramente un antropomorfismo, es decir una interpretación de lo no-humano en términos de lo humano para que por comparación el hombre pueda comprender la idea que se quiere transmitir. Así que aquí se está hablando del gran amor del Padre hacia su Hijo, y por extensión hacia toda la humanidad. (La palabra “seno”, también se puede usar en lenguaje figurado significando amparo, consuelo, protección).

La trinidad tiene un grave problema con este versículo, pues al imaginarse a una persona divina recostada en el pecho de otra, cada una con su propio cuerpo limitado y separado del cuerpo de la otra, está propagando una idea claramente politeísta.

4) ¿Por qué sí no hay nadie más en la Deidad aparte de Jesucristo, la Biblia nos muestra a Jesucristo como el Hijo que el Padre envió? (Juan 3:16-17, 5:37-38, Gálatas 4:4-5).

Los textos citados declaran que el Padre envió al Hijo, pero también declaran que ese Hijo que envió: nació de mujer, nació bajo la Ley y vino en el tiempo. Esto porque fue en el tiempo y con el propósito de salvar al hombre, que Dios se encarnó y asumió un modo de existencia humano.

La teoría de la trinidad piensa más allá de lo que está escrito en la Palabra, al decir que “enviar al Hijo” significa que el Hijo ya existía desde la eternidad como una persona divina y distinta al lado del Padre. Sin embargo, la palabra enviar no tiene esos alcances, pues por ejemplo en Jeremías 29:17 Dios dijo que enviaría espada, hambre y pestilencia contra la nación pecadora de Judá, pero eso no quiere decir que la espada, el hambre y la pestilencia estaban primero al lado del Padre en los cielos. Otros textos como Malaquías 3:1 y Juan 1:6-7 hablan de Juan el Bautista como un hombre enviado por Dios, pero eso no quiere decir que Juan existiera desde antes de su venida como una persona viviendo en los cielos al lado del Padre.

5) ¿Si Jesucristo es el único Dios verdadero, por qué dijo que Él no conocía el día de su segunda venida, sino solo su Padre? (Mateo 24:36, Marcos 13:32).

Porque en su modo de existencia humano, Él sólo conoce como hombre y por tanto es limitado en el conocimiento (Vea Lucas 2:52). Para que en su modo de existencia humano Él pueda saber las cosas sobrenaturales, necesita recibir ese conocimiento de parte del Padre (Juan 5:19), ya que en su modo de existencia divino, Dios sigue siendo omnisciente.

Sin embargo, esta pregunta demuestra una contradicción en el pensamiento trinitario, pues ¿si el Dios Hijo es coigual al Padre trinitario en conocimiento, entonces cómo es que la Biblia dice que el Hijo no sabe ciertas cosas?

6) ¿Si Jesucristo es la única persona en la deidad, entonces por qué Jesús usó pronombres plurales para hablar acerca del Él y el Padre, tales como “vendremos”, “haremos” y “nosotros”? (Juan 14:23, 17:20-22).

El Padre es la única persona divina existiendo en su modo de existencia trascendente y divino. Mientras tanto, el Hijo es la única persona divina existiendo en su modo de existencia humano. Así que no hay dos personas divinas, sino que es la única persona divina en dos modos de existencia totalmente distintos y simultáneos. Dado que existe una distinción real entre estos dos modos de existencia del único Dios, entonces es válido que se usen los pronombres plurales cuando nos referimos a estos dos modos de existencia en una sola frase. Aun, las limitaciones lingüísticas rigen la forma en que los creyentes de la Unicidad hablan del Padre y del Hijo.

En Juan 14:23 Jesús estaba hablando de la venida del Espíritu Santo. Aunque prometió que el Padre y el Hijo vendrían y harían morada en el creyente, en realidad lo que vino fue un solo Espíritu a morar en los corazones de los creyentes, y ese es el Espíritu Santo (Juan 14:26, Hechos 2:1-4, 1. Corintios 12:13). El Espíritu Santo es el Señor Jesús, pero ya no en carne sino en Espíritu (Vea 2. Corintios 3:17).

De otro lado, todo el capítulo de Juan 17 nos está mostrando a Jesús haciendo una oración desde su modo de existencia humano. Él oró en los días de su carne (Hebreos 5:7). Es desde este punto de vista que debemos entender a Juan 17:20-22.

“La naturaleza humana que Dios asumió en la encarnación, le ha permitido ser consciente de sí mismo y funcionar de manera plenamente humana, incluso sicológicamente. Y sin embargo, Dios siguió funcionando y siendo consciente de sí mismo de un modo completamente divino de acuerdo a su naturaleza divina trascendente a la encarnación en su modo de existencia cósmico. Hay, pues, una verdadera distinción sicológica entre el Hijo y el Padre, porque la única persona divina es consciente de sí misma de dos maneras distintas, en dos modos distintos de existencia, debido a su posesión de dos naturalezas distintas. Esta distinción sicológica y modal permite la verdadera comunicación entre el Padre y el Hijo, que para todos los intentos y propósitos, es funcionalmente equivalente a la comunicación de dos personas distintas. Aunque la distinción entre el Padre y el Hijo es modal en lugar de personal, teniendo en cuenta la distinción sicológica entre los dos modos de existencia de Dios, esperaríamos que Jesús utilizara pronombres plurales al hablar de sí mismo y del Padre a la vez”. [2]

Así, hemos demostrado que el uso de los pronombres plurales relacionados con el Padre y el Hijo no traen ningún problema para los creyentes en la Unicidad de Dios. Incluso, hay pasajes bíblicos que presentan pronombres y verbos singulares para describir al Padre y al Hijo, indicando claramente que el uso de los plurales o los singulares no afectan la enseñanza bíblica de un solo Dios manifestado en carne, y que a partir de la encarnación tiene dos modos de existencia: Su tradicional modo de existencia divino, y su nuevo modo de existencia humano producto de la encarnación.

Considere estos pasajes:

“Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros” (1. Tesalonicenses 3:11).

“Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra” (2. Tesalonicenses 2:16-17).

¿Para Quién es el Problema?

Como ya hemos visto, estos versículos no plantean ningún inconveniente para la doctrina de la Unicidad de Dios, pero sí ocasionan un problema serio para los que creen que aparte de la divinidad del Padre, hay otras dos personas divinas y distintas llamadas el Dios Hijo y el Dios Espíritu Santo, ya que sus interpretaciones tienden hacia el politeísmo y hacia lo irracional.

En conclusión, la unicidad de Dios no es incompatible con las evidentes diferencias que muestra la Biblia entre El Padre y el Hijo, sino que por el contrario se convierte en la mejor explicación de estas diferencias, pues explica que estas son consecuencia de la manifestación de Dios en carne, quien con su encarnación continuó en su modo de existencia divino (llamado el Padre) pero tomó un nuevo modo de existencia humano (llamado el Hijo).


Referencias:

[1] Estos ejemplos son basados en otros ejemplos hallados en el artículo Cristología escrito por Jason Dulle, que a la vez se basan en ejemplos del libro de Teología Sistemática de Millard J. Erickson. Más información en este enlace:
http://unicodios.blogspot.com/2013/01/cristologia.html
[2] Jason Dulle, ¿El Uso de Pronombres Plurales por Parte de Jesús, Prueba que Jesús y el Padre son personas diferentes?
http://www.onenesspentecostal.com/PluralPronounsJesusFather.htm