viernes, 10 de enero de 2014

Epístola A Los Gálatas - Diez Verdades Básicas

Por John Fredy Otálvaro. © Todos los derechos reservados
Publicado en este blog con permiso del autor.


INTRODUCCIÓN:

No es diferente nuestra lucha como iglesia hoy a la lucha que enfrentó la iglesia primitiva frente a los falsos maestros que querían tergiversar el Evangelio de la Gracia de Dios, tratando de someter a la iglesia a las ordenanzas de la ley para adquirir y mantener la salvación. Por esa razón el apóstol Pablo escribió la carta a los Gálatas, la cual, a mi parecer, es la mejor explicación del papel que cumplió ley de Moisés en el desarrollo del Plan divino de salvación, y que se convierte en una de la mejores herramientas para mantener a la iglesia en línea con el plan eterno de Dios.

El gozo de la salvación fluye en el corazón como resultado de comprender la grandeza del Evangelio de la Gracia de Dios, el cual revela a un Dios decidido a enamorarnos, ¡y solo Su gracia lo ha logrado, no la imposición de la ley! No existe melodía, ni regalo, ni poema que pueda expresar como ha conquistado Él nuestro corazón con Su gracia.

Este es un breve bosquejo de lo que considero son las  verdades centrales de la Carta del Apóstol Pablo a los Gálatas. Decidí usar al lado de nuestra amada versión Reina Valera 1960, una de las siguientes versiones Traducción Lenguaje Actual (TLA), La Nueva Traducción Viviente (NTV), La Palabra de Dios Para Todos (PDT) y la paráfrasis La Biblia al Día (LBD), con el fin de añadir un elemento de frescura a este breve estudio y poder ser ayudados a contemplar de manera renovada la grandeza el amor de Dios y de nuestra salvación.


1.       EL ÚNICO EVANGELIO QUE OFRECE SALVACIÓN ES EL EVANGELIO DE LA GRACIA DE DIOS

Gálatas 1:6-7 (RV1960)
Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.
No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.
Gálatas 1:6-7 (TLA)
Dios los llamó a ustedes, y por medio de Cristo les mostró su amor. Por eso, casi no puedo creer que, en tan poco tiempo, hayan dejado de obedecer a Dios, y aceptado un mensaje diferente de esta buena noticia. En realidad, no hay otro mensaje. Pero digo esto porque hay quienes quieren cambiar la buena noticia de Jesucristo, y confundirlos a ustedes.
Gálatas 1:6-7 (LBD)
Me ha sorprendido que tan pronto se estén apartando ustedes de Dios, quien en su amor y misericordia los llamó a poseer la vida eterna que ofrece por la gracia de Cristo, y que al hacerlo hayan tomado un camino que piensen que los conduce al cielo. Pues no, no hay otro camino que el que les mostré; y los que les han dicho otra cosa han estado tratando de perturbarlos y confundirlos en cuanto a Cristo.


2.       UN CREYENTE QUE CREE QUE DEBE OBEDECER LA LEY JUDÍA PARA MANTENER LA SALVACIÓN NO ESTÁ VIVIENDO CONFORME A LA VERDAD DEL EVANGELIO DE LA GRACIA.

Gálatas 2:14 (RV60)
Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?
Gálatas 2:14 (TLA)
¡Esa conducta iba en contra del verdadero mensaje de la buena noticia! Por eso, hablé con Pedro delante de todos los miembros de la iglesia de Antioquía, y le dije: «Tú, que eres judío, has estado viviendo como si no lo fueras. ¿Por qué, entonces, quieres obligar a los que no son judíos a vivir como si lo fueran?»
Gálatas 2:14 (LBD)
Ante aquello, y comprendiendo que no estaban actuando conforme a sus verdaderas creencias ni a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de los demás: cierto que eres judío de nacimiento, pero hace tiempo que habías dejado a un lado la obediencia estricta a la ley judía. ¿A qué viene el que de pronto, sin más ni más, te pongas a decirles a estos gentiles que deben obedecerla?


3.       NADIE PUEDE SER DECLARADO INOCENTE ANTE DIOS POR GUARDAR LA LEY JUDÍA, SOLO POR LA FE EN JESUCRISTO.

Gálatas 2:16-19 (RV1960)
Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado. Y si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro de pecado? En ninguna manera.  Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago. Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios.
Gálatas 2:16-19 (TLA)
Sabemos muy bien que Dios sólo acepta a los que confían en Jesucristo, y que nadie se salva sólo por obedecer la ley. Nosotros mismos hemos confiado en Jesucristo, para que Dios nos acepte por confiar en él. Porque Dios no aceptará a nadie sólo por obedecer la ley. Nosotros queremos que Dios nos acepte por medio de Cristo. Pero si al hacer esto descubrimos que también nosotros somos pecadores como la gente de otros países, ¿vamos a pensar por eso que Cristo nos hizo pecar? ¡Claro que no!  Si yo digo que la ley no sirve, pero luego vuelvo a obedecerla, demuestro que estoy totalmente equivocado.  Para la ley estoy muerto, y lo estoy por causa de la ley misma. Sin embargo, ¡ahora vivo para Dios!
Gálatas 2:16-19 (LBD)
Sin embargo, como judíos cristianos, sabemos muy bien que nadie puede justificarse ante Dios obedeciendo nuestras leyes, pues eso sólo se logra por la fe en que Jesucristo nos libra del pecado. Nosotros también hemos confiado en Jesucristo, y somos salvos por esa fe y no porque hayamos observado la ley judía. Nadie se salva por tratar de cumplirla. Pero ¿qué si confiamos en Cristo para salvarnos y luego hallamos que estamos equivocados, y que no podemos salvarnos si no nos circuncidamos y obedecemos la ley judía? ¿Tendremos que decir que la fe en Cristo fue nuestra perdición? Dios nos libre de atrevernos a pensar así de nuestro Señor. Peco si me pongo a enseñar que uno se salva por guardar la ley judía, después de haber combatido tal doctrina. Porque leyendo las Escrituras comprendí que jamás podría obtener el favor de Dios intentando inútilmente obedecer la ley. Comprendí que el favor de Dios se obtiene creyendo en Cristo.
Gálatas 3:11-12 (RV1960)
Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.
Gálatas 3:11-12 (TLA)
Nadie puede agradar a Dios sólo obedeciendo la ley, pues la Biblia dice: «Los que Dios ha aceptado, y que confían en él, vivirán para siempre.» Pero para tener vida eterna por medio de la ley no haría falta confiar en Dios; sólo habría que obedecer la ley. Por eso dice la Biblia: «El que obedece la ley se salvará por su obediencia.»
Gálatas 3:11-12 (LBD)
Salta a la vista, pues, que nadie podrá jamás ganar el favor de Dios por obedecer la ley judía. Como dijo el profeta Habacuc: “El que halla la vida la halla sólo porque confía en Dios”. La ley, en cambio, nos dice que para salvarse, el hombre tiene que guardar una obediencia perfecta y absoluta a cada una de las leyes de Dios.

Gálatas 3:18 (RV1960)
Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa.

Gálatas 3:18 (TLA)
Porque si Dios diera lo que prometió sólo a quien obedece la ley, entonces ya no lo daría para cumplir su promesa. Pero lo cierto es que, cuando Dios le aseguró a Abraham que le daría lo prometido, no le pidió nada a cambio.

Gálatas 3:18 (LBD)
Si el obedecer esas leyes nos pudiera salvar, habría sido una manera de ganar el favor de Dios diferente de la de Abraham, porque Abraham simplemente confió en las promesas de Dios.

Gálatas 3:21-22 (RV1960)  ¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.  Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.

Gálatas 3:21-22 (TLA)
Esto no significa que la ley esté en contra de las promesas de Dios. ¡De ninguna manera! Porque si la ley pudiera darnos vida eterna, entonces Dios nos hubiera aceptado por obedecerla. La Biblia dice que el pecado nos domina a todos, de modo que el regalo que Dios prometió es para los que confían en Jesucristo.

Gálatas 3:21-22 (LBD)
Luego entonces, ¿es la ley de Dios contraria a las promesas de Dios? ¡Por supuesto que no! Si pudiéramos salvarnos por la ley, Dios no nos habría proporcionado otro medio de escapar de las garras del pecado, del cual las Escrituras nos declaran prisioneros. La única manera de librarnos es por fe en Jesucristo, y esta puerta de escape está abierta para los que creen en El.

Gálatas 4:9-10 (RV1960)
Mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años.

Gálatas 4:8-9 (PDT)
En el pasado, cuando ustedes no conocían a Dios, eran esclavos de dioses falsos. Pero ahora conocen al verdadero Dios. Mejor dicho, ahora Dios los conoce. Entonces, ¿por qué vuelven a esas reglas elementales, inútiles y débiles que tenían antes? ¿Quieren ser esclavos de ellas otra vez?

Gálatas 4:10 (LBD)
Gentiles, antes de conocer a Dios ustedes eran esclavos de dioses tan falsos que ni siquiera existen. ¿Cómo se les ocurre tratar de ganar ahora el favor de Dios haciendo o no haciendo ciertas cosas en ciertos días, meses, estaciones o años?
Gálatas 5:2-6 (RV1960)
He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo. Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley. De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído. Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia; porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.
Gálatas 5:2-6 (TLA)
Pero quiero decirles algo: Si ustedes se circuncidan, lo que hizo Cristo ya no les sirve de nada. Les advierto una vez más: cualquiera que se circuncida está obligado a obedecer la ley. Los que quieren que Dios los acepte por obedecer la ley, rechazan el amor de Dios y dejan de estar unidos a Cristo. En cambio, a nosotros, el Espíritu nos da la seguridad de que Dios nos acepta porque confiamos en Cristo. Gracias a lo que Cristo hizo, ya no importa si estamos circuncidados o no. Lo que sí importa es que confiamos en Cristo, y que esa confianza nos hace amar a los demás.
Gálatas 5:2-6 (LBD)
Y óiganme bien, porque esto es serio: Si cuentan con la circuncisión y con la obediencia a la ley para justificarse ante Dios, Cristo no les sirve de nada. Repito: El que trate de ganar el favor de Dios circuncidándose, tendrá que obedecer absolutamente todas las demás leyes o perecerá. Cristo no les sirve de nada si esperan justificarse guardando esas leyes. ¡Habrán caído de la gracia de Dios! Pero nosotros, con la ayuda del Espíritu Santo, por la fe contamos con la muerte de Cristo para justificarnos ante Dios. Y los que hemos recibido de Cristo la vida eterna no tenemos que andar preocupándonos de si estamos circuncidados o no, ni de si estamos obedeciendo la ley o no; nos basta la fe que actúa a través del amor.



4.       CUANDO UN CRISTIANO TRATA DE GUARDAR LA LEY PARA SER SALVO, ESTÁ RESTANDO IMPORTANCIA A LA MUERTE DE CRISTO

Gálatas 2:21 (RV1960)
No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.
Gálatas 2:21 (TLA)
No rechazo el amor de Dios. Porque si él nos aceptara sólo porque obedecemos la ley, entonces de nada serviría que Cristo haya muerto.
Gálatas 2:21 (LBD)
No soy de los que restan importancia a la muerte de Cristo. Porque si hubiéramos podido salvarnos guardando la ley judía, no habría sido necesario que Cristo muriera.


5.       LA VIDA Y EL CRECIMIENTO ESPIRITUAL SOLO SE OBTIENEN POR LA FE EN JESUCRISTO.

Gálatas 3:2-3, 5 (RV1960)
Esto sólo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?... Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?
Gálatas 3:2-3, 5 (PDT)
Sólo quiero que me contesten una cosa: ¿recibieron ustedes el Espíritu por cumplir la ley? Ustedes recibieron el Espíritu porque escucharon las buenas noticias y creyeron en ellas. Comenzaron su nueva vida con el Espíritu, ¿y ahora intentan perfeccionarla por sus propios medios? ¡Qué tontería!.. ¿Acaso Dios les da el Espíritu por cumplir la ley? ¿Acaso Dios hace milagros entre ustedes porque cumplen la ley? Dios les da el Espíritu y hace milagros porque escucharon las buenas noticias y creyeron en ellas.
Gálatas 3:2-3, 5 (LBD)
Los invito a considerar lo siguiente: ¿Recibieron ustedes al Espíritu Santo por guardar la ley? Claro que no; el Espíritu Santo descendió sobre ustedes después que oyeron de Cristo y confiaron en El para obtener la salvación. Entonces, ¿se han vuelto locos? Porque si el tratar primero de obedecer la ley jamás les proporcionó vida espiritual, ¿cómo se les ocurre ahora que obedecerla los hará mejores cristianos?... Díganme, ¿les otorga Dios el poder del Espíritu Santo y realiza maravillas entre ustedes porque tratan de obedecer la ley judía? ¿O lo hace porque creen en Cristo y de veras confían en El?


6.       LOS VERDADEROS HIJOS DE ABRAHAM SON LOS QUE CREEN COMO ÉL CREYÓ.

Gálatas 3:7-9 (RV1960)
Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.
Gálatas 3:7-9 (TLA)
Sepan, entonces, que los verdaderos descendientes de Abraham son todos los que confían en Dios. Desde mucho antes, la Biblia decía que Dios también iba a aceptar a los que no son judíos, siempre y cuando pusieran su confianza en Jesucristo. Por eso Dios le dio a Abraham esta buena noticia: «Gracias a ti, bendeciré a todas las naciones.» Así que Dios bendecirá, por medio de Abraham, a todos los que confían en él como Abraham lo hizo.
Gálatas 3:7-9 (LBD)
Esto nos dice que los verdaderos hijos de Abraham son los que tienen plena fe en Dios. Además, las Escrituras preveían el tiempo —que ahora vivimos— en que Dios salvaría también a los gentiles por la fe de éstos. Dios declaró esto a Abraham cuando le dijo: “Bendeciré a los individuos, de cualquier nación, que confíen en mí como lo haces tú”. Los que confían en Cristo, pues, reciben las mismas bendiciones que Abraham recibió.

Gálatas 3:14 (RV1960)
Para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

Gálatas 3:14 (TLA)
Por eso, la bendición que Dios prometió darle a Abraham es también para los que no son judíos. Así que, si confiamos en Cristo, recibiremos el Espíritu que Dios nos ha prometido.

Gálatas 3:14 (LBD)
Ahora Dios puede dar también a los gentiles la misma bendición que prometió a Abraham; y cada uno de nosotros los cristianos podemos recibir la promesa del Espíritu Santo a través de esta fe.


7.       LA LEY FUE AÑADIDA TEMPORALMENTE A LA PROMESA DE SALVACIÓN, CON EL PROPÓSITO DE DEMOSTRARLE AL HOMBRE SU PECAMINOSIDAD Y SU IMPOSIBILIDAD DE ACERCARSE A DIOS POR SUS PROPIOS ESFUERZOS.

Gálatas 3:17-20 (RV1960)
Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa… Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador. Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno.
Gálatas 3:17-20 (TLA)
Lo que quiero decir es esto: la promesa de Dios no puede cambiarla, ni dejarla sin valor, una ley que Dios dio cuatrocientos treinta años después… Entonces, ¿para qué sirve la ley? Pues después de hacerle su promesa a Abraham, Dios nos dio la ley para mostrarnos lo que estábamos haciendo mal. Pero esa ley serviría sólo hasta que viniera el descendiente de Abraham, a quien Dios le hizo la promesa. Dios le dio la ley a Moisés por medio de los ángeles, para que él nos la diera a nosotros. Pero cuando Dios le hizo la promesa a Abraham, no usó mensajeros, sino que se la hizo personalmente.


Gálatas 3:17, 19-20 (LBD)
Lo que quiero decir es lo siguiente: La promesa de Dios de salvar por la fe —y Dios escribió esta promesa y la firmó— no puede haber sido cancelada ni transformada cuatrocientos treinta años más tarde, cuando Dios dio los Diez Mandamientos… Pero entonces, ¿para qué se nos dio la ley? Fue algo que se añadió, después que la promesa había sido dada, para mostrar al hombre que delante de Dios es culpable del delito de quebrantar la ley de Dios. Pero este sistema de leyes habría de estar en vigor sólo hasta la venida de Cristo, la “descendencia” de Abraham a quien la promesa fue hecha. Además, Dios encomendó a los ángeles el entregar la ley a Moisés, quien luego se la dio al pueblo; pero cuando Dios le dio la promesa a Abraham, lo hizo personalmente, sin que los ángeles ni Moisés sirvieran de intermediarios.


Gálatas 3:23-26 (RV1960)  Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.

Gálatas 3:23-26 (TLA)
Antes de eso, la ley fue como una cárcel, donde estuvimos encerrados hasta que vimos que podíamos confiar en Cristo. La ley fue como un maestro que nos guió y llevó hasta Cristo, para que Dios nos aceptara por confiar en él. Pero ahora que ha llegado el tiempo en que podemos confiar en Jesucristo, no hace falta que la ley nos guíe y nos enseñe. Ustedes han confiado en Jesucristo, y por eso todos ustedes son hijos de Dios.

Gálatas 3:23-26 (LBD)
Antes de la venida de Cristo estábamos resguardados en la ley, mantenidos en custodia protectora, por así decirlo, hasta que pudiéramos creer en el Salvador que venía. Digámoslo de otra manera: La ley judía fue nuestra maestra y guía hasta que Cristo vino a justificarnos ante Dios por medio de nuestra fe. Pero ya que Cristo vino, no necesitamos que la ley nos guarde y guíe a El. Ahora somos hijos de Dios por la fe en Jesucristo.

Gálatas 4:4-5 (RV1960)  Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.

Gálatas 4:4-5 (TLA)
Pero, cuando llegó el día señalado por Dios, él envió a su Hijo, que nació de una mujer y se sometió a la ley de los judíos. Dios lo envió para liberar a todos los que teníamos que obedecer la ley, y luego nos adoptó como hijos suyos.



Gálatas 4:4-5 (LBD)                 
Pero cuando llegó el momento que tenía determinado, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido como judío, a comprar nuestra libertad, ya que éramos esclavos de la ley, a fin de adoptarnos como hijos suyos.


8.       PABLO NO PREDICÓ LA NECESIDAD DE GUARDAR LA LEY PARA SER SALVOS Y MANTENER LA SALVACIÓN.

Gálatas 4:12-21 (RV1960)
Os ruego, hermanos, que os hagáis como yo, porque yo también me hice como vosotros. Ningún agravio me habéis hecho… Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oído la ley?


Gálatas 4:12, 21 (NTV)
Amados hermanos, les ruego que vivan como yo, libres de esas cosas, pues yo llegué a ser como ustedes, los gentiles, libre de esas leyes. Ustedes no me trataron mal cuando les prediqué por primera vez… Díganme ustedes, los que quieren vivir bajo la ley, ¿saben lo que en realidad dice la ley?
Gálatas 4:12, 21 (LBD)
Amados hermanos, les suplico que analicen bien mis razonamientos, pues estoy tan libre de amarras a la ley judía como antes lo estaban ustedes… Ustedes que creen que para salvarse tienen que obedecer la ley judía, díganme: ¿Por qué no se fijan bien en lo que dice la ley?

Gálatas 5:11 (RV1960)
Y yo, hermanos, si aún predico la circuncisión, ¿por qué padezco persecución todavía? En tal caso se ha quitado el tropiezo de la cruz.

Gálatas 5:11 (NTV)
Amados hermanos, si yo todavía predicara que ustedes deben circuncidarse—como algunos dicen que hago—, ¿por qué, entonces, aún se me persigue? Si ya no predicara que la salvación es por medio de la cruz de Cristo, nadie se ofendería.

Gálatas 5:11 (LBD)
Algunos hasta se han atrevido a decir que yo predico que la circuncisión y la obediencia a la ley judía son partes imprescindibles del plan de salvación. ¡Si yo predicara eso dejarían de perseguirme, porque tal mensaje no los ofendería! Pero no, todavía me persiguen, y esto prueba que aún predico la salvación exclusivamente por la fe en Cristo.


9.       ESTAR BAJO LA LEY ES ESTAR BAJO ESCLAVITUD, PERO LA GRACIA QUE SE RECIBE POR FE EN JESUCRISTO NOS HACE LIBRES DE LAS EXIGENCIAS DE LA LEY

Gálatas 4:24-26, 29, 31 (RV1960)
Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar. Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud… Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre… Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora… De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre.
Gálatas 4:24-26, 29, 31 (TLA)
Estos dos casos pueden servirnos de ejemplo. Las dos mujeres representan dos pactos. Agar representa el pacto del monte Sinaí, que está en Arabia, pues todos sus descendientes nacen siendo esclavos. Ese monte representa a la ciudad de Jerusalén y a todos los que viven como esclavos de la ley. Pero Sara representa al nuevo pacto, por el cual pertenecemos a la Jerusalén del cielo, la ciudad de todos los que somos libres… En aquel tiempo, el hijo que Abraham tuvo con Agar perseguía a Isaac, que nació gracias al poder del Espíritu. Y ahora pasa lo mismo: los que desean seguir bajo el control de la ley nos persiguen a nosotros, que somos los hijos de la promesa…  Hermanos, nosotros no somos esclavos de la ley, sino que somos libres. No somos como el hijo de la esclava, sino como el de la mujer libre.
Gálatas 4:24-26, 29, 31 (LBD)
Esto ilustra las dos maneras en que Dios ayuda al hombre. En una le da leyes para que las obedezca. Así lo hizo en el monte Sinaí, cuando le entregó los Diez Mandamientos a Moisés. A propósito, los árabes llaman Agar al monte Sinaí. Agar, la esclava que fue mujer de Abraham, simboliza a Jerusalén, ciudad materna de los judíos y centro del sistema que afirma que se puede obtener la salvación tratando de guardar la ley; y los judíos, que tratan de seguir tal sistema, son hijos de la esclava. Pero nuestra ciudad materna es la Jerusalén celestial, y ésta no es esclava de la ley judía… Y al igual que Ismael, el hijo de la esclava, persiguió a Isaac, el hijo de la promesa, los que quieren que guardemos la ley judía nos persiguen a nosotros que somos nacidos del Espíritu Santo… Amados hermanos, ¡no somos hijos de la esclava, sino de la libre, y Dios nos acepta porque tenemos fe!



10.   EL ESPÍRITU SANTO PRODUCE EN EL CREYENTE LA CALIDAD DE VIDA QUE AGRADA A DIOS, SIN LA IMPOSICIÓN DE LA LEY.

Gálatas 5:18-23 (RV1960)
Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley…  Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
Gálatas 5:18-23 (TLA)
Pero si obedecen al Espíritu de Dios, ya no están obligados a obedecer la ley… En cambio, el Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos. No hay ley que esté en contra de todo esto.
Gálatas 5:18, 22-23 (LBD)
Pero si ustedes son guiados por el Espíritu Santo no tienen que obedecer la ley… Cuando el Espíritu Santo rige nuestras vidas, produce en nosotros amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, templanza. Y en nada de esto entramos en conflicto con la ley judía.