sábado, 7 de junio de 2014

¿Qué Dicen Los Salmos Acerca de la Creación y la Evolución?

Por Arlo E. Moehlenpah. © Todos los derechos reservados
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2014


Últimamente hemos estado leyendo Los Salmos, y hemos quedado impresionados por la forma en que muchos de ellos hablan sobre la Creación. A continuación presentamos algunos ejemplos. Usted también podría encontrar algunos otros.

¿Qué dicen los Salmos acerca de la creación?

Cita del Salmo
Reina-Valera 60 (RV60)
Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
8:3-8:
Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies: Ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo, las aves de los cielos y los peces del mar; todo cuanto pasa por los senderos del mar.
Cuando contemplo el cielo, y la luna y las estrellas que tú mismo hiciste, no puedo menos que pensar: «¿Qué somos los mortales para que pienses en nosotros y nos tomes en cuenta?» ¡Nos creaste casi igual a ti!
Nos trataste como a reyes; nos diste plena autoridad sobre todo lo que hiciste; nos diste dominio sobre toda tu creación: sobre ovejas y vacas, sobre animales salvajes, sobre aves y peces, ¡sobre todo lo que se mueve en lo profundo del mar!
19:1-4:
Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz, y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol.
El cielo azul nos habla
de la grandeza de Dios y de todo lo que ha hecho. Los días y las noches lo comentan entre sí. Aunque no hablan ni dicen nada, ni se oye un solo sonido, sus palabras recorren toda la tierra y llegan hasta el fin del mundo. En el cielo Dios ha puesto un lugar para el sol. 

24:1
De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan.
Dios es dueño de toda la tierra y de todo lo que hay en ella; también es dueño del mundo y de todos sus habitantes.
33:6-9
Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca. Él junta como montón las aguas del mar; El pone en depósitos los abismos. Tema a Jehová toda la tierra; teman delante de él todos los habitantes del mundo. Porque Él dijo, y fue hecho; Él mandó, y existió.
Con su sola palabra Dios hizo los cielos, el sol, la luna y las estrellas, y juntó en un solo lugar el agua de todos los mares. Habitantes de toda la tierra, ¡honren a Dios! Habitantes del mundo entero, ¡muéstrenle reverencia! Él creó todo lo que existe por medio de su palabra. Bastó una orden suya para que todo quedara firme.
74:16-17
Tuyo es el día, tuya también es la noche; Tú estableciste la luna y el sol. Tú fijaste todos los términos de la tierra; el verano y el invierno tú los formaste.
Tuyos son el día y la noche, pues hiciste el sol y la luna; tú fijaste los límites de la tierra, y estableciste las estaciones del año.
89:11
Tuyos son los cielos, tuya también la tierra; el mundo y su plenitud, tú lo fundaste.
Tuyo es el cielo, tuya es también la tierra; tú creaste el mundo y todo lo que hay en él.
90:2
Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, Tú eres Dios.
Desde siempre y hasta siempre, desde antes de que crearas las montañas, la tierra y el mundo, tú has sido nuestro Dios.
94:9
El que hizo el oído, ¿no oirá?
El que formó el ojo, ¿no verá?
Si Dios nos dio la vista y el oído, ¡de seguro él puede ver y oír!
95:6
Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.
¡Vamos, adoremos de rodillas
a nuestro Dios y creador!
100:3
Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.
Reconozcan que él es Dios; él nos hizo, y somos suyos. Nosotros somos su pueblo: ¡Él es nuestro pastor, y nosotros somos su rebaño!
102:25
Desde el principio Tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos.
En el principio Tú afirmaste la tierra; Tú mismo hiciste los cielos.
104:5
Él fundó la tierra sobre sus cimientos; no será jamás removida.
Afirmaste la tierra sobre sus bases, y de allí jamás se moverá.
115:15
Benditos vosotros de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.
¡Que los bendiga Dios, creador del cielo y de la tierra!
121:1-2
Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.
Dirijo la mirada a las montañas; ¿de dónde vendrá mi ayuda? Mi ayuda viene de Dios, creador del cielo y de la tierra.
134:3
Desde Sion te bendiga Jehová, el cual ha hecho los cielos y la tierra.
¡Que Dios, creador del cielo y de la tierra, te bendiga desde su templo!
135:5-7
Porque yo sé que Jehová es grande, y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses. Todo lo que Jehová quiere, lo hace, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos. Hace subir las nubes de los extremos de la tierra; hace los relámpagos para la lluvia; saca de sus depósitos los vientos.
Yo sé que nuestro Dios, es más poderoso que todos los dioses. Dios hace lo que quiere en el cielo y en la tierra, en el mar y en sus profundidades. Dios nos trae las nubes desde lo más lejano de la tierra. Dios nos manda los relámpagos que anuncian la lluvia. Dios saca el viento del lugar donde lo tiene guardado.
136:3-9
Alabad al Señor de los señores, porque para siempre es su misericordia. Al único que hace grandes maravillas, porque para siempre es su misericordia.
Al que hizo los cielos con entendimiento, porque para siempre es su misericordia.
Al que extendió la tierra sobre las aguas, porque para siempre es su misericordia. Al que hizo las grandes  lumbreras, porque para siempre es su misericordia.
El sol para que señorease en el día, porque para siempre es su misericordia. La luna y las estrellas para que señoreasen en la noche, porque para siempre es su misericordia.
Alabemos al Señor de señores. ¡Dios nunca deja de amarnos!
Sólo Dios hace grandes maravillas. ¡Dios nunca deja de amarnos!
Dios hizo los cielos con sabiduría. ¡Dios nunca deja de amarnos!
Extendió la tierra sobre el agua. ¡Dios nunca deja de amarnos!
Hizo los astros luminosos. ¡Dios nunca deja de amarnos!
Hizo el sol, para alumbrar el día. ¡Dios nunca deja de amarnos!
Hizo la luna y las estrellas, para alumbrar la noche.
¡Dios nunca deja de amarnos!
146:5-6
Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en Jehová su Dios, el cual hizo los cielos y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay…
¡El Dios de Israel bendice a los que en él confían! Dios hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en él…
147:4
El cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres.
Dios es quien decide cuántas estrellas debe haber, y a todas las conoce.
148:3-5
Alabadle, sol y luna; alabadle, vosotras todas, lucientes estrellas. Alabadle, cielos de los cielos, y las aguas que están sobre los cielos. Alaben el nombre de Jehová; porque Él mandó, y fueron creados. Los hizo ser eternamente y para siempre; les puso ley que no será quebrantada.
¡Alabemos a nuestro Dios!
¡Que lo alabe el alto cielo!
¡Que lo alaben sus ángeles!
¡Que lo alaben sol y luna!
¡Que lo alaben las estrellas!
¡Que lo alaben las lluvias!
¡Que lo alabe el universo!
Alabemos a nuestro Dios, porque con una orden suya fue creado todo lo que existe. Dios lo dejó todo firme para siempre; estableció un orden que no puede ser cambiado.


¿Pero qué dicen los Salmos acerca de la evolución?

¡Absolutamente nada!

La teoría de la evolución es un intento de explicar cómo el universo, la vida y el hombre llegaron a existir sin Dios. La evolución no es ciencia, ya que nunca alguien la ha observado, repetido o verificado, ni se ha realizado algún experimento que demuestre que el universo o la vida comenzaron por obra del tiempo y el azar. La forma correcta para que uno le halle respuesta a esta pregunta, es preguntándole a quién estuvo allí. El Señor extendió los cielos solo (Job 9:8, Isaías 44:24) e inspiró a los hombres santos de la antigüedad a que escribieran siendo inspirados por el Espíritu (2. Pedro 1:21). Toda la Escritura es inspirada por Dios (2. Timoteo 3:16). Cuando alguien nos diga que la teoría de la evolución es verdad, es justo preguntarle: -"¿Tú estuviste allí?"-

Si deseas más información sobre la verdad de la creación, te invito a que leas mi libro Creación Versus Evolución (Consideraciones Científicas y Religiosas), que puedes descargar dando clic en este enlace: Creación Versus Evolución. Si deseas encontrar otros recursos (en español y en inglés) puedes visitar mi sitio web: www.doinggood.org