lunes, 28 de julio de 2014

1. Timoteo 3:16 y el Misterio de la Piedad. Dios fue Manifestado en Carne


Libro electrónico
Un análisis de la doctrina de la Unicidad de Dios en el texto de 1. Timoteo 3:16.
Por Julio César Clavijo Sierra
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“E indiscutiblemente,
grande es el misterio de la Piedad:
Dios fue manifestado en carne,
Justificado en el Espíritu,
Visto de los ángeles,
Predicado a los gentiles,
Creído en el mundo,
Recibido arriba en gloria.”
1. Timoteo 3:16


PARTE 1. INTRODUCCIÓN

En 1. Timoteo 3:16, la Palabra de Dios menciona de una manera muy clara y directa (sin rodeos) que Dios fue manifestado en carne. No obstante, dentro de la cristiandad (los grupos que se denominan a sí mismos cristianos) son muchas las personas que desconocen el verdadero significado de esta hermosa porción bíblica. Muchas personas que se consideran cristianas, tristemente ignoran (algunas porque no lo han entendido, algunos otros de manera voluntaria) que el sólo y único Dios del cielo, el único Rey de Gloria, el Padre Eterno, fue manifestado en carne como una persona humana con el único propósito de rescatar a la humanidad del pecado y de la muerte.

Dentro de la cristiandad (los grupos denominados cristianos) existen tres grandes corrientes de interpretación referentes a la naturaleza de Dios y a la persona de Jesús. Estas tres corrientes principales corresponden a (1) la Unicidad, (2) el Unitarismo y (3) el Trinitarismo. En este escrito, demostraré que la doctrina de la Unicidad, es la única doctrina que enseña de manera coherente la gran verdad de que Dios fue manifestado en carne, mientras que el Unitarismo y el Trinitarismo simplemente contradicen el mensaje bíblico.

Para una mejor ilustración, daremos a continuación los significados de Unicidad, Unitarismo y Trinitarismo.

1.1. UNICIDAD

En referencia a Dios, la Unicidad significa el estado de ser absoluta e indivisiblemente uno, o uno de valor numérico. El término Unicidad se usa para significar la doctrina de que Dios es absolutamente uno en el valor numérico, que JESÚS ES EL DIOS ÚNICO, y que Dios no es una pluralidad de personas. La doctrina de la unicidad sostiene que hay un solo y único Dios quien es el Padre de gloria (1. Corintios 8:6). Que ese sólo y único Dios quien es el Padre Eterno, es Espíritu (Juan 4:24) y es Santo, razón por la cual el Padre es el mismo Espíritu Santo. Así Padre y Espíritu Santo son simplemente títulos usados para referirse al único Dios que existe. La doctrina de la Unicidad (1) cree en el Shemá (Deuteronomio 6:4), pero también (2) afirma que ese sólo y único Dios fue manifestado en carne como una persona humana tal y como lo enseña el misterio de la Piedad (1. Timoteo 3:16). De esa manera Jesús es el verdadero Dios y la vida eterna, 100% Dios. Pero por causa de su manifestación en carne como un hombre, Jesús es un verdadero hombre, un hombre al 100%. Hijo es un título de Dios que hace referencia a la manifestación de Dios en carne. En breve, la doctrina de la Unicidad sostiene que en Jesús, la manifestación de Dios en carne, se encontraban perfectamente fundidas las dos naturalezas, la humana y la divina, y así fue como Dios se manifestó en carne.

Desde el siglo XIX, los historiadores de la iglesia comenzaron a utilizaron el término modalismo [1]  (siguiendo tal vez la filosofía de Baruch Spinoza [2]) para describir este punto de vista que fue sostenido por líderes de la iglesia primitiva como Noeto, Práxeas y Sabelio y por personas de todas las épocas de la historia de la Iglesia. De antiguo, aquellos creyentes fueron conocidos como monarquianos (por su creencia en un solo Dios y Rey, quien es el único monarca del universo). Así, Unicidad es un término moderno, básicamente equivalente al modalismo o monarquianismo modalístico.

Un buen número de organizaciones Pentecostales que existen en el día de hoy, sostienen la doctrina de la Unicidad de Dios. Algunos ejemplos son: La iglesia Pentecostal Unida, La Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús, Las Asambleas Apostólicas, Las Asambleas Pentecostales del Mundo, Las Asambleas de Nuestro Señor Jesucristo, La Iglesia de Dios Voz en el Desierto, La Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo de la Fe Apostólica, Los Cristianos Pentecostales del Mundo, El Movimiento Pentecostal de la Unicidad, La Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo de la Fe Apostólica, La Iglesia Apostólicos del Nombre de Jesucristo, La iglesia Evangélica Apostólica, La Iglesia Universal Cristiana, etc.

1.2. UNITARISMO

En general, es la creencia que asevera que HAY SOLAMENTE UN DIOS, PERO LO HACE POR NEGAR, DE UNA MANERA U OTRA, LA PLENA DEIDAD DE JESUCRISTO. Este punto de vista fue representado en la historia primitiva de la iglesia por los llamados monarquianitas dinámicos (tales como Pablo de Samosata) y por los arrianos (guiados por Arrio). Estos grupos relegaban a Jesús a la posición de un dios creado, un dios subordinado, o un dios menor. En resumen, estos grupos sostienen que existe un solo Dios único e indivisible, pero niegan que Jesús sea Dios, por lo tanto niegan que Dios mismo sea el que se manifestó en carne.

Son numerosos los grupos que sostienen esta creencia y hay muchas divisiones internas en sus creencias, pero todos coinciden en negar que Jesús sea Dios.

Dentro de los grupos más importantes se encuentran los Testigos de Jehová (para los cuales Jesús es el Arcángel Miguel), Los Cristadelfianos (para los cuales Jesús es un hombre divino pero inferior a Dios), la Asociación Unitaria-Universal, los unitarios socinianos, etc.”

1.3. TRINITARISMO

Es la creencia de que Dios existe en tres personas. Así la Trinidad es el término empleado para significar que EN DIOS HAY TRES PERSONAS, un “Padre” trinitario (la primera persona), un “Hijo” trinitario (la segunda persona), y un “Espíritu Santo” trinitario (la tercera persona). Para los trinitarios DIOS ES LA SANTISIMA TRINIDAD. La doctrina de la Trinidad asegura que estas Tres Personas son verdaderamente distintas la una de las otras. Así, el Padre no es ni el Hijo ni el Espíritu Santo; El Hijo no es ni el Padre ni el Espíritu Santo; y el Espíritu Santo no es ni el Padre ni el Hijo. Sin embargo, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, son todos Dios. De este modo, en palabras del Credo Atanasio: "El Padre es Dios, el Hijo es Dios, y el Espíritu Santo es Dios, y sin embargo, no hay tres Dioses sino uno solo".

Ninguna de las declaraciones oficiales de la trinidad se encuentra formalmente presentada en las Sagradas Escrituras, lo que genera una sombra de dudas sobre el reclamo de los trinitarios de que su fe se basa en la Biblia. La historia dice que Tertuliano (quien murió en el 225 d.C.) es el padre del trinitarismo cristiano, porque él fue la primera persona que usó la palabra latina trinitas (trinidad) en referencia a Dios. Él fue también la primera persona que usó la fórmula, “una substantia et tres personae” (“tres personas en una sustancia”). El Concilio de Nicea del 325 d.C. (que marcó la pauta para el nacimiento de la Iglesia Católica Romana, también) marcó la primera aceptación oficial del trinitarismo por la llamada cristiandad. El Concilio de Constantinopla en el 381, reafirmó y desarrolló aun más la doctrina trinitaria. El Credo de Atanasio, es la declaración más completa del trinitarismo en la historia antigua, y éste fue promulgado en el siglo quinto.

Aunque el trinitarismo dice que Jesús es Dios, sin embargo esta doctrina le quita mérito a la plenitud de la deidad de Cristo como está descrita en la Biblia. Como materia práctica, el trinitarismo niega que la totalidad o la plenitud de la deidad está en Jesús, ya que esta niega que Jesús es el Padre y el Espíritu Santo. Así, el trinitarismo no exalta suficientemente el nombre y la persona de Jesús, ni le da el reconocimiento pleno que le da la Biblia.

Algunos grupos que creen en la Trinidad son la Iglesia Católica Romana, La Iglesia Ortodoxa Griega, La Iglesia Anglicana, y algunos movimientos denominados evangélicos como las Asambleas de Dios, La Iglesia Presbiteriana, La iglesia Metodista, La Iglesia Luterana, La Iglesia Bautista, La Iglesia Menonita, La Iglesia Cuadrangular, etc.


PARTE 2. LO QUE NOS ENSEÑA EL TEXTO DE 1. TIMOTEO 3:16

2.1. “E INDISCUTIBLEMENTE GRANDE ES...”

El texto de 1. Timoteo 3:16, nos habla de algo que es indiscutible, de algo que la iglesia primitiva (aquella Iglesia que recibió el verdadero evangelio, el evangelio no adulterado) no ponía en duda. ¡De algo que era para ellos incontrovertible! ¡De algo que todos ellos aceptaban de manera unánime! Note muy bien que el texto menciona que eso que es indiscutible, incontrovertible, eso que todos los creyentes aceptan y confiesan unánimemente, es además algo grande.

Note además, que esto toma muchísimo más sentido cuando recurrimos al texto anterior, es decir al verso 15 de la primera carta a Timoteo que dice:

“para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.” (1. Timoteo 3:15).

El apóstol Pablo hace alusión a la Iglesia del Dios viviente, y afirma que esta iglesia es columna y baluarte de la verdad. En otras palabras es la iglesia que sostiene y defiende la fe que fue entregada de una vez por todas a los santos (Judas 1:3). Esa Iglesia Verdadera es la que aceptaba, y aún hoy en día debe aceptar eso que en el verso 16 se dice que ella no pone en duda, eso que para ella es indiscutible, y que a la vez es algo grande.

2.2. “...EL MISTERIO...”

¿Qué es eso indiscutible y a la vez grande? Es el Misterio de la Piedad. Se llama Misterio porque es escondido para el mundo, pero conocido y plenamente entendido por la Iglesia del Señor. Esa es la definición bíblica de la palabra misterio, y por eso es que la iglesia primitiva (aquella iglesia que recibió el evangelio no adulterado) lo aceptaba por confesión unánime; es decir, no lo ponía en duda, y por esa causa aquella iglesia se convirtió en columna (sostén) y baluarte (defensa) de la verdadera fe.

Mucha gente cree que cuando la Biblia utiliza el término misterio, significa algo que se debe creer así no se entienda, sin preguntar absolutamente nada, pues nunca una respuesta será válida para su adecuada comprensión (tal es el caso de los trinitarios con su dogma incomprensible de la trinidad; el cual, según las palabras de ellos mismos, ni siquiera aun los que lo creen lo pueden entender). Pero contrario a esto, más bien dice la Palabra que “hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios” (Daniel 2:28). A la verdadera iglesia del Señor, Dios le ha revelado sus misterios, y por lo tanto todo creyente de la verdadera iglesia tiene la obligación de crecer en el conocimiento de ellos para compartirlos con sus hermanos en la fe, así como con todos los que no han conocido a Cristo. Todos los misterios del Señor han sido claramente revelados a su iglesia a través de su Santo Espíritu. Todos estos misterios son ocultos para los que son del mundo pero no para la iglesia.

En este punto, es muy conveniente recurrir a la siguiente porción bíblica

“Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los gobernantes de este mundo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de Gloria.
Antes como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el espíritu acomodando lo espiritual a lo espiritual” (1. Corintios 2:7-13).

La iglesia conoce verdaderamente el significado del Misterio de la Piedad, pues Dios se lo ha revelado. Revelar significa quitar el velo, hacer entender lo que era desconocido. Cuando estábamos lejos de Dios no lo entendíamos, pero ahora que somos de Dios, hemos entendido el significado del Misterio de la Piedad por medio de la obra del Espíritu Santo.

Enfatizamos en que la Iglesia verdadera sí entiende y conoce el Misterio de la Piedad, pues le ha sido plenamente revelado para que no le queden dudas.

Esto que estamos sosteniendo, no es igual a lo que dice por ejemplo un trinitario cuando afirma que Dios le “reveló” el misterio de la Santísima Trinidad, pero que aún no lo puede entender. Esa es otra de las grandes contradicciones del dogma antibíblico de la trinidad, pues les hace creer a los que lo profesan, que ellos han recibido ese dogma por revelación de Dios, pero que por más que lo quieran no lo van a poder entender. En otras palabras: -Que les fue revelado pero que no les fue revelado-. ¡Qué contradicción!

La Verdadera Iglesia Cristiana sí goza del privilegio de entender el Misterio de la Piedad.

2.3. “...DE LA PIEDAD...”

Se llama de la Piedad, porque a través de este misterio Dios demostró su grande amor y su inmensa misericordia para con la humanidad.

“piedad. (Del lat. piĕtas,-ātis).. f. Virtud que inspira, por el amor a Dios, tierna devoción a las cosas santas, y, por el amor al prójimo, actos de amor y compasión” [3]

Por medio del Misterio de la Piedad, Dios fue movido por toda esa virtud que emanó de Él mismo, y que se reflejó en un profundo acto de amor y de compasión por el hombre pecador.

Por medio del Misterio de la Piedad: Dios ha podido rescatar al hombre del pecado y de la muerte, Dios ha podido proveer su salvación a todo aquel que crea en el evangelio de salvación, y Dios ha demostrado y demuestra a los hombres su inmenso amor y su misericordia para con ellos.

2.4. “...DIOS FUE MANIFESTADO EN CARNE”

Pero, ¿en qué consiste el misterio de la piedad? La Biblia lo explica claramente y sin rodeos: Consiste en que Dios se manifestó en carne. Dios, el Dios Eterno se manifestó, no en Espíritu sino en carne como un auténtico ser humano. No es que Dios haya dejado de ser Dios y se haya transmutado en un hombre (como muchos piensan) sino que lo que el texto enseña es que Dios se manifestó, se mostró o se dio a conocer como un hombre. Dios nunca dejó de ser Dios, pero Él sí se manifestó en carne. Dios asumió la naturaleza humana y vivió en la condición de hombre tomando un velo o un tabernáculo de carne, y así fue como Dios se manifestó en carne.

¿Pero por qué Dios se manifestó en carne? ¿Cuál era el propósito que Dios tuvo al manifestarse en carne? ¿Qué lo movió a Él para que realizara eso?

En la epístola a los Romanos capítulo 5 versículos del 12 al 21, se hace una comparación entre Adán y Cristo. Esa porción bíblica llama a Adán “el primer Adán”, y a Cristo le llama “el segundo Adán”. Ese texto nos muestra cómo el primer Adán hizo del mundo un desorden por causa de su desobediencia, pero también nos muestra como el segundo Adán (es decir Cristo) ha re-establecido la relación con Dios a todos los hombres que han creído en Él.

2.5. EL PRIMER ADÁN ERA HIJO DE DIOS

La escritura llama a Adán hijo de Dios. El primer hombre que habitó sobre el planeta tierra, ciertamente es llamado hijo de Dios en las Santas Escrituras

“Hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios” (Lucas 1:38).

Cuando Dios creó a Adán, lo creó en un estado de inocencia y de pureza absoluta; lo creó a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:27). El propósito de Dios era que Adán procreara abundantemente una descendencia de personas que adoraran a Dios y se constituyeran en hijos de Dios tal y como Adán lo era. Dios le dio a Adán la orden de multiplicarse y llenar la tierra (Génesis 1:28). Adán engendraría a muchos otros hijos de Dios, así que ellos tendrían la misma naturaleza que él tenía, razón por la cual harían la voluntad del Señor. El propósito de Dios era que la humanidad llenara la tierra de gloria. La vida de Dios estaría dentro del hombre y el hombre manifestaría la naturaleza de Dios en el mundo. Dios sería entonces "todo en todos". Adán como hijo de Dios tenía como propósito gobernar a la humanidad bajo su dirección y actuar como rey bajo el poder de Dios (Génesis 1:28).

Pero desafortunadamente Adán pecó, y con ese pecado le transfirió el dominio del mundo a Satanás. El hombre fue engañado por el diablo, y por lo tanto ha sido esclavizado y engañado por el enemigo de nuestras almas. Por eso la Escritura afirma que el mundo entero está bajo el poder del maligno (1. Juan 5:19). Pero no fue únicamente esa desgracia la que aconteció ¡Ocurrió algo peor! ¡El hombre se apartó de Dios para vivir en pecado!

Ya hemos visto que el propósito de Adán como hijo de Dios, era que a partir de él se pudiera obtener una descendencia de seres humanos que fueran hijos de Dios. Pero los descendientes de Adán no llegaron a ser hijos de Dios, pues el pecado causó división entre Dios y los hombres. Para que el hombre pudiera volver a recuperar esa alta condición que tuvo originalmente, se necesitaba de un hombre puro que gozara de la misma condición de santidad que tuvo el primer hombre. Se necesitaba de un ser humano que acreditara la condición de ser hijo de Dios para empezar nuevamente.

“Imagínese el deseo de Dios de escoger a uno de nosotros para utilizar a uno de nosotros como el nuevo Adán. Él requeriría de un hombre que no hubiera cometido pecado; de un hombre que fuera puro. Pero aquí se presenta inmediatamente un problema,  porque la humanidad nace en pecado. Adán hizo que toda la gente fuera constituida pecadora (Romanos 5:19). No había ni un solo ser humano que Dios pudiera elegir para comenzar de nuevo, ya que todos somos pecadores”. [4]

2.6. EL SEGUNDO ADÁN TAMBIÉN FUE HIJO DE DIOS

No había uno, ni siquiera un solo ser humano que pudiera ser constituido como hijo de Dios. La humanidad tenía entonces un gran problema, pues de esa manera solo le esperaba una gran condenación. Entonces ocurrió algo que Dios tenía preparado desde antes de todos los tiempos, y se ejecutó el plan eterno que Dios había preparado para salvar al hombre. ¡Dios fue manifestado en carne como un verdadero ser humano!

“La única manera para que Dios comenzara de nuevo y todavía nos salvara en el proceso, era que Él se encarnara. Él tenía que ser completamente un hombre sin pecado, y ser Dios al mismo tiempo. Esa es la doctrina de la Unicidad. Así, no hay ningún "Hijo Eterno" como lo enseña la doctrina imaginaria de la trinidad, porque el único propósito para el Hijo de Dios, al igual que Adán (Lucas 3:38), era gobernar a la humanidad bajo su dirección y actuar como rey bajo el poder de Dios.” [5]

En el Antiguo Testamento hay una enorme cantidad de citas que profetizaban que el único Dios del cielo y de la tierra, se manifestaría en carne para darnos salvación. Veamos algunas de ellas.

“Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey; Él mismo nos salvará.” (Isaías 33:22).

“Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará.” (Isaías 35:4)

Note usted como estas citas bíblicas nos enseñan que el Dios Eterno sería aquel que vendría a salvarnos. Vendría Él mismo y no otro.

“Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado.” (Isaías 40:3-5).

El texto menciona que alguien debía preparar el camino a Jehová el Señor cuando Él se manifestara en carne. ¡Eso es lo que hizo Juan el bautista! Cuando Juan le preparó el camino a Jesús, le estaba preparando el camino a Jehová el Señor, porque Jesús es Jehová manifestado en carne (Juan 1:23).

“Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡Ved aquí al Dios vuestro! He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro. Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas” (Isaías 40:9-11).

Todas estas citas se cumplieron perfectamente al aparecer Jesucristo, la manifestación de Dios en carne.

“Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad” (Miqueas 5:2).

Note como el texto de Miqueas nos enseña que ese Mesías, que sería Rey sobre Israel, es Eterno, pues sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad ¿Quién es eterno sino solo Dios? Dios mismo y no otro fue manifestado en carne.

“Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Hageo 2:6-7).

No hay nadie más que pueda ser el deseado de las naciones, sino el solo y único Dios del Cielo.

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto” (Isaías 9:6-7).

El profeta Isaías asegura que nacerá un niño, y ese niño será el Dios Fuerte, será el Padre Eterno manifestado en carne. Nuestro Dios y Padre se manifestaría en carne para salvar a la humanidad.

Por eso el apóstol Juan escribe acerca de Jesús

“Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció” (Juan 1:9-10).

Solo Dios es aquella Luz verdadera que alumbra a todo hombre. Solo Dios es aquel que creó el mundo ¡Lástima que no todos le conocieron!

Al mencionar la manifestación de Dios en carne, debemos hablar obligatoriamente de Jesús, pues Él es Dios manifestado en carne. Jesús es verdaderamente hombre y verdaderamente Dios. 100% hombre y 100% Dios.

Como hemos venido insistiendo, para que el hombre pudiera re-establecer su relación con Dios, se necesitaba de un ser humano que reuniera la condición de ser hijo de Dios y eso fue lo que efectivamente ocurrió. La Biblia insiste una y otra vez que a ese ser humano que nació se le llamó Hijo de Dios. Usted nunca podrá encontrar una enseñanza diferente con respecto al Hijo de Dios en las Sagradas Escrituras. La Biblia define al Hijo de Dios como al niño nacido de María. El Hijo de Dios, bíblicamente hablando, es una alusión a la humanidad de Jesús que nació de mujer.

"Entonces el ángel le dijo: María no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este SERÁ grande, y SERÁ LLAMADO Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su Padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto, pues no conozco varón? Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el santo ser que nacerá SERÁ LLAMADO Hijo de Dios" (Lucas 1:30-35).

Miremos este otro texto:

“Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer y nació bajo la ley” (Gálatas 4:4).

En efecto, Dios fue manifestado en carne como una persona humana. Dios nunca dejó de ser Dios, pero sí fue manifestado en carne. Cuando Dios tomó forma humana, Él nunca dejó de ser lo que siempre fue, es decir Él nunca dejó de ser el Dios Eterno, pero ahora venía a ser lo que nunca había sido, es decir un hombre verdadero. Dios no se transmutó en un hombre, pero sí fue manifestado en carne como un verdadero hombre. Por eso Jesucristo posee dos naturalezas, una humana y una divina. Jesucristo por lo tanto es verdadero Dios y verdadero hombre, 100% Dios y 100% hombre, pues Dios fue manifestado en carne.

“La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!” (Filipenses 2:5-8 NVI).

Ahora, el segundo Adán, el Hijo de Dios, apareció para recuperar lo que Satanás le había robado a Adán y para heredar las mismas promesas que Dios le dio a Adán, quien fuera el primer hombre que tuvo la condición de ser hijo de Dios. Este Mesías o Hijo de Dios debía ser capaz de engendrar nuevos hijos de Dios (Hebreos 2:10, 2:13), y debía ser el verdadero Rey sobre toda la humanidad (Juan 1:49, 12:13) gobernando el mundo con justicia y estableciendo un reino de paz, a fin de que la gloria de Dios pudiera llenar nuevamente a la humanidad para que Dios fuera Todo en todos.

Pero ese no era un trabajo fácil, pues la Biblia enseña que la paga del pecado es muerte, y que el alma que pecare esa morirá (Ezequiel 18:20). Debido a que todos los seres humanos hemos pecado, se requería de un sacrificio por nuestros pecados, pues sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados (Hebreos 9:22). Para que el segundo Adán, el Hijo de Dios, pudiera lograr el propósito original que fue dado al primer Adán, se requería que Él pudiera vencer a Satanás, que Él mismo le pudiera arrebatar a Satanás lo que Satanás le había robado a la humanidad, se necesitaba que el Hijo de Dios pagara con su muerte, la muerte que nosotros merecíamos.

¡Atención! Cuando afirmo que en la cruz del calvario murió el Hijo de Dios, me estoy refiriendo a que en la cruz murió la humanidad que Dios asumió y que nació de mujer. Dios nunca murió en la cruz, pues Dios es Eterno y por lo tanto Él ni nace ni puede morir. Repito, en la cruz murió el Hijo de Dios, es decir su humanidad.

“Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida” (Romanos 5:10).

Ahora, cuando Jesús murió, Él murió sin haber cometido ni un solo pecado, y puesto que la muerte es la pena para el alma que peca, de ese modo la muerte de Jesús era ilegal. Él resucitó de los muertos, pues su derecho de conseguir la resurrección era ciertamente válido. De esa manera, Él estableció que todos los que creyeran en su obra redentora serían librados de la naturaleza caída de Adán.

“No hay ningún Hijo eterno, porque el único propósito para el Hijo de Dios era que un ser humano manifestara al Padre en esta tierra. Dios necesitó de un recipiente para que su Espíritu pudiera entrar a la dimensión del mundo físico. Adán fue llamado hijo de Dios (Lucas 3:38). Por esta misma razón, Romanos 5:14 nos enseña que Adán es figura del que habría de venir. Dios sabía que Adán fallaría, por eso cuando Dios creó a Adán, lo hizo pensando en el plan que tenía en mente para un futuro Hijo de Dios, quien no sería ningún otro que el mismo Dios manifestado en carne”. [6]

“hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13).

Aún a estas alturas de esta exposición, es probable que alguien todavía persista en afirmar que el Señor Jesús no es el mismo Padre manifestado como hombre, por eso antes de pasar a refutar las enseñanzas unitarias y trinitarias sobre este asunto, vamos a terminar esta sección con unos hermosos textos que nos enseñan que fue el mismo Dios y Padre (no otro) el que se manifestó en carne como un ser humano.

“(2:28) Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de Él avergonzados. (2:29) Si sabéis que Él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de Él. (3:1) Mirad cuán gran amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él. (3:2) Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es” (1. Juan 2:28-29 y 3:1-2)

Observe que el verso 2:28 hace alusión a la segunda venida de Jesús ¡De manera indiscutible se está hablando del Señor Jesús! El versículo 3:1 se refiere a Jesús y lo llama Padre y el 3:2 dice que el Padre se manifestará en la segunda venida ¿Por qué? Porque Jesús es Dios manifestado en carne. El texto afirma que el mundo no conoció al Padre, y eso concuerda perfectamente con lo escrito en Juan capítulo 1 que dice:

“En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:10-12).

¿Por quién fue hecho el mundo? Por nuestro Dios y Padre. ¿Por qué dice la Biblia que Dios estaba en el mundo? Porque estaba manifestado en carne como un hombre, con el único objetivo de proveer para nosotros una gran salvación, con el único objetivo de hacernos hijos suyos. Por eso fue que Jesús, en su condición de Hijo de Dios, pudo decir:

“...el Padre que mora en mí, Él hace las obras” (Juan 14:10).

Y el apóstol pudo escribir:

“que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación” (2. Corintios 5:19).

Y también dijo:

“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en Él, que es la cabeza de todo principado y potestad” (Colosenses 2:8-10).

Es claro que la Biblia afirma que nuestro Dios y Padre, quien es el único Dios que existe, fue manifestado en carne. No fue ningún otro, fue Dios mismo, y eso no lo pone en duda la verdadera iglesia del Dios viviente.


PARTE 3. LA INTERPRETACIÓN QUE HACE EL UNITARISMO, AL TEXTO DE 1. TIMOTEO 3:16, NIEGA QUE DIOS FUE MANIFESTADO EN CARNE

Recordemos que el unitarismo es la corriente teológica que niega que Jesucristo es Dios. De esa manera, si aceptara el misterio de la Piedad, negaría su fundamento, pues debería reconocer que Jesucristo es Dios manifestado en carne como una persona humana.

3.1. DIOS, ÉL, EL CUAL Y QUIEN, EN EL TEXTO DE 1. TIMOTEO 3:16

Son muchos lo unitarios que hoy en día afirman que el texto de 1. Timoteo 3:16 nunca ha enseñado ni enseñará que Dios fue manifestado en carne, pues la palabra “Dios” no aparecía en el Texto de 1. Timoteo 3:16 dentro de las Escrituras originales. Ellos afirman que el hecho de que la palabra “Dios” no apareciera en los escritos originales, es una razón poderosa para concluir que el texto no enseña que Dios fue manifestado en carne.

Muchos de ellos nos invitan a leer las Escrituras en versiones como la Nueva Versión Internacional que dice así:

“No hay duda de que es grande el misterio de nuestra fe. Él se manifestó como hombre; fue vindicado por el Espíritu, visto por los ángeles, proclamado entre las naciones, creído en el mundo, recibido en la gloria” (1.Timoteo 3:16 – Nueva Versión Internacional).

Observe que la Nueva Versión Internacional no presenta la palabra “Dios” dentro del texto de 1. Timoteo 3:16, sino que en su lugar presenta la palabra “El”.

En realidad, son muchos los eruditos bíblicos que afirman que la palabra “Dios” no se presenta en los manuscritos más fieles, sino que fue añadida en el texto de 1. Timoteo 3:16 de manera posterior. Este argumento es aprovechado por un buen número de unitarios para sustentar su posición de que el texto nunca enseña que Dios fue manifestado en carne, y que por lo tanto enseña otra cosa muy diferente. Mi propósito es demostrar que por encima de toda esta argumentación, el texto sí enseña que Dios fue manifestado en carne como se verá más adelante. Por ahora, continuemos ampliando este asunto de la no presentación de la palabra “Dios” en el mencionado texto.

Veamos cómo se presenta 1. Timoteo 3:16 en la Versión de la Biblia Textual.

“E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Quien fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto por los ángeles, Proclamado entre los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria. (1. Timoteo 3:16 - La Biblia Textual)

Observe que esta versión nuevamente ignora la palabra “Dios” y pone en su lugar la palabra “Quien”. No obstante otros estudiosos bíblicos han propuesto que la traducción correcta debía ser “El Cual”.

En realidad, si la versión original de la Biblia dijera “Él”, el significado seguiría siendo el mismo, y es que “Él” o sea “Dios” fue manifestado en carne. ¿Por qué afirmamos esto? Porque la palabra “Él” es un pronombre que se debe referir a un sustantivo. El sujeto al que se refiere la palabra “Él” lo encontramos en el verso número 15 que dice:

“para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.” (1. Timoteo 3:15).

“Él” o sea el Dios Viviente, fue manifestado en carne. Las expresiones: “Quien”, o “el cual”, tienen la misma connotación. “El cual” o sea el Dios viviente fue manifestado en carne. De la misma manera “Quien” o sea el Dios viviente fue manifestado en carne.

Otra razón de peso para afirmar esto, es que la Biblia originalmente no estaba dividida en versículos, y por eso no había nada que impusiera un límite a lo que hoy conocemos como versículos 15 y 16.

Si una persona, aún con todas estas pruebas se resiste a creer que el Dios viviente fue manifestado en carne, y siente que necesita más pruebas, entonces debe comprender que el caso que presentamos anteriormente se repite en otros muchos lugares de la Biblia, por lo cual mostraremos algunos ejemplos.

La palabra traducida como “Él”, “El cual” o “Quien”, es la palabra griega oz. Esta palabra es traducida en algunos otros versículos como “El cual”, tal y como aparece en la versión Reina Valera. Veamos el siguiente caso encontrado en la misma epístola de 1. Timoteo.

el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1. Timoteo 2:4).

Pregunto: ¿Quién quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad? La respuesta es evidente, ese es Dios. Alguno dirá ¡Pero el verso no dice Dios! ¿Por qué dice usted eso, cuando el verso lo que dice es “el cual”? Porque el verso anterior, es decir el 2:3, nos enseña que el sujeto es Dios nuestro salvador. Veamos todo el texto junto con su contexto:

“Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1. Timoteo 2:3-4).

¿Se da usted cuenta que este caso es igual al caso de 1. Timoteo 3:16 donde aún cuando no aparece el sujeto dentro del mencionado versículo, el contexto nos orienta para entender que se refiere a Dios?

De la misma manera en Romanos 2:6 se dice “el cual” pero al recurrir al versículo 5 podemos darnos cuenta que el sujeto es Dios. También 2. Corintios 1:10 dice “el cual”, pero al recurrir al versículo 9 notamos que el sujeto es Dios. En Colosenses 1:13 se menciona “el cual” pero al comparar con el versículo 12 apreciamos que el sujeto es el Padre.

De esa manera hemos podido demostrar que aún cuando el texto de 1. Timoteo 3:16 no diga de manera exacta la palabra “Dios”, el texto sí nos enseña que Dios fue manifestado en carne.

3.2. ¿PERO POR QUÉ ALGUNAS VERSIONES DICEN “DIOS” Y OTRAS NO?

“El problema viene del hecho de que en griego, las palabras para 'Dios' [en forma abreviada] y 'Él', se diferencian solo por un pequeño trazo. (La palabra 'Dios' en griego lo tiene, pero la palabra 'Él' no lo tiene). En el Códice Alejandrino no hay forma de saber con exactitud si la palabra en cuestión contiene ese trazo o no. Sin embargo, como dice Albert Barnes en su Notes on the New Testament, "hoy se reconoce que la línea que descansa sobre la palabra ha sido añadida por alguna mano posterior". De modo que esa modificación cambió la palabra de 'Él' a 'Dios' automáticamente. Por eso aparece 'Dios' en algunas versiones. Sin embargo, Barnes reconoce que "la Vulgata y la Siríaca traducen 'Quien' o 'el cual' en lugar de 'Dios'” [7]

Recordemos que “el cual” se escribe en griego como oz. Con la añadidura de tan solo esta raya “-” dentro de la ómicron “o” la palabra ya no diría “el cual”, oz, sino que pasaría a decir Dios, Qz, de manera abreviada.

En los comentarios a pie de página de la Biblia Textual, encontramos lo siguiente:

“Así, ningún uncial de primera mano anterior al S. VIII ó IX respalda el registro Dios, que probablemente surgió bien accidentalmente, por confusión de letras, o deliberadamente, bien sea con el propósito de suplir un sustantivo para los verbos siguientes, o (menos probable) para proveer una mayor precisión dogmática”. [8]

Lo interesante de este asunto, es que así el verso 16 diga o no diga “Dios”, todo el cuerpo textual nos lleva a asegurar que Dios fue manifestado en carne.

3.3. ANÁLISIS SOBRE LAS VERSIONES QUE DICEN “CRISTO” – EL ABUSO DE LAS TRADUCCIONES POR EQUIVALENCIAS DINÁMICAS.

No obstante, conviene en este momento hacer notar el caso encontrado en las versiones “Dios Habla Hoy”, “Castillian”, y la “Biblia en Lenguaje Sencillo” que en lugar de citar “Dios”, “Él”, “Quien” o “el cual”, citan más bien la palabra “Cristo”. En este punto me detendré por un instante, para demostrar el por qué estas versiones no reflejan la verdad del texto.

“De 254 manuscritos griegos conteniendo el pasaje, 252 presentan el término "Dios" como en el TR [Textus Receptus]; dos leen "hos" (el cual), lectura que utilizaron las antiguas versiones, y ni uno contiene "Cristo"[9]

Si ninguno de los manuscritos griegos contiene la palabra “Cristo” en 1. Timoteo 3:16 ¿Por qué ésta aparece en las versiones “Dios Habla Hoy”, “Castillian” y la “Biblia en Lenguaje Sencillo”? La respuesta es que todas estas versiones, son traducciones donde predomina la interpretación por equivalencias dinámicas, y en este versículo los traductores se fueron tanto, pero tanto al extremo, que cayeron en una traducción exageradamente libre. Explicaremos esto de una manera más amplia.

“De las versiones que se conocen en español, podemos hablar de dos tipos de traducción: (1) la traducción literal o por equivalencia formal, y (2) la traducción idiomática o por equivalencia dinámica o funcional.” [10]

Una versión de la Biblia cuya traducción ha sido efectuada por el método literal o de equivalencia formal, es una versión que ha procurado traducir lo más parecido posible (es decir palabra por palabra) a nuestro idioma, lo que se escribió en las lenguas originales. (Por ejemplo, La Versión Reina Valera).

“La traducción formal ayuda, especialmente al estudiante no familiarizado con el hebreo, a captar la forma y el sabor del hebreo/arameo/griego” [11]

Una Biblia traducida por el método de equivalencias formales, es una Biblia que ofrece mayor fidelidad en lo que transmite, pues el equipo traductor procura ante todo que se refleje fielmente lo que se dijo en las lenguas originales. Sin embargo posee una gran debilidad, y es que hay expresiones idiomáticas propias de un cierto lenguaje que al ser traducidas de manera literal a otra lengua, conllevaría a que las personas a las que les llega la traducción no la entiendan. Por ejemplo en el idioma español se utiliza la expresión “está lloviendo a cántaros” para referirse a un fuerte aguacero, y eso lo entendemos quienes hablamos el idioma español; pero si esa frase se traduce tal cual a otro idioma, lo más probable es que la gente que hable ese nuevo idioma no entienda nada de nada cuando lea en su lengua la expresión “lloviendo a cántaros”. Por eso un traductor debería procurar que esa expresión idiomática propia del idioma español, no fuera traducida de manera literal (palabra por palabra), sino que en esa nueva lengua se tradujera más bien de una manera que haga entender a aquellas personas que está cayendo un fuerte aguacero.

¡Citemos un ejemplo bíblico! Si nosotros vamos a 1. Samuel 24 en la Versión Reina Valera (traducción por equivalencias formales), podemos leer que Saúl tomó tres mil de sus hombres para buscar a David a quien procuraba matar. El versículo 3 de este capítulo dice que durante esa persecución, Saúl entró a una cueva para cubrir sus pies. Pero ¿Qué significa cubrirse los pies? ¿Qué fue en realidad lo que Saúl hizo cuando entró a la cueva para cubrirse los pies? La traducción formal aunque se apega fielmente a lo que dice el texto, nos deja un vacío a quienes no sepamos lo que significa en hebreo la expresión idiomática “cubrirse los pies”.

Ahí es donde toman importancia las versiones que han utilizado el método de traducción por equivalencias formales (como por ejemplo la Versión Dios Habla Hoy) que hacen más énfasis en el significado y no en la forma.

“La traducción dinámica es de gran ayuda para captar de manera más fácil el significado del mensaje original”. [12]

Si nosotros leemos 1. Samuel 24:3 en la versión Dios Habla Hoy (traducción por equivalencias dinámicas), podemos apreciar que en ella se explica que Saúl entró a la cueva para hacer sus necesidades. Ese es el significado de la expresión idiomática hebrea de “cubrirse los pies”. En ese caso, el aporte de una versión por equivalencias dinámicas es muy importante. Sin embargo esas versiones pueden presentar un gran problema, que consiste que a los traductores que realizan versiones por equivalencias dinámicas se les puede ir demasiado la mano en su tarea de tratar de encontrar el significado del texto, al punto que su traducción puede tender demasiado hacia un comportamiento muy liberal, en el cual el traductor o el equipo traductor asumen que el significado “debe ser” lo que a ellos mejor les parece, presentado como resultado en lugar de una correcta traducción, más bien su propia interpretación privada. Ese es precisamente el gran error que han cometido en 1. Timoteo 3:16, los equipos traductores que participaron en las versiones “Dios Habla Hoy”, “Castillian”, y la “Biblia en Lenguaje Sencillo”. Ellos interpretaron (de acuerdo con sus dogmas) que la mejor traducción debía ser “Cristo” y así fue como presentaron el texto, pasando por alto de manera voluntaria el hecho de que ningún manuscrito bíblico respalda esa pobre traducción.

Lo que la Biblia enseña es claro: Dios fue manifestado en carne. Aún cuando se ha querido desvirtuar esa gran verdad, la verdadera iglesia del Señor, que es columna y baluarte de la verdad, todavía se pone de frente contra los argumentos contrarios a fin de llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo (2. Corintios 2:5).

3.4. ¿CÓMO PUDO SER DIOS JUSTIFICADO EN EL ESPÍRITU?

Pero aún después de todo, algún unitario intentará refutar nuestro argumento preguntando lo siguiente:

-“Si decimos que el verso 16 se refiere a que Dios fue manifestado en carne, también tendríamos que decir que Él fue justificado en el Espíritu. ¿Cómo pudo el Dios eterno ser justificado en el Espíritu si Él nunca ha cometido pecado?”-

La respuesta es evidente. Todo esto aconteció cuando Él se manifestó en carne. Él fue justificado, porque cuando se manifestó en carne fue un hombre limpio que pudo llevar también nuestros pecados, y como Hijo (no como el Padre) sufrió la muerte, pero la muerte no pudo retenerlo pues Él era inocente. Así, Él fue declarado justo.

“Para esto fuisteis llamados, porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo para que sigáis sus pisadas. Él no cometió pecado ni se halló engaño en su boca” (1. Pedro 2:22).

Además Dios manifestado en carne fue visto de los ángeles. Recordemos que cuando nació el Hijo de Dios (Dios manifestado en carne) vinieron ángeles y le adoraron (Lucas 2:15). También hubo ángeles en el huerto del Getsemaní (Lucas 22:43), y los ángeles anunciaron su resurrección (Lucas 24:23).

Dios manifestado en carne ha sido predicado a los gentiles. Como dice la Escritura: “Y en su nombre esperarán los gentiles” (Mateo 12:21).

Dios manifestado en carne ha sido creído en el mundo. Para que todo aquel que en Él crea no se pierda sino que tenga vida eterna (Juan 3:15).

Dios manifestado en carne ha sido recibido arriba en gloria. Cuando Dios manifestado en carne, resucitó de entre los muertos, subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. Dios en ese momento pudo llegar a ser todo en todos los creyentes, pues aquel que lo reciba puede llegar a obtener la llenura del Santo Espíritu.

“Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo” (Efesios 4:9-10).

¿Quién más puede llenarlo todo aparte de Dios? ¡Ninguno! Sólo Dios puede llenarlo todo. Por eso Él ascendió a su lugar de gloria. Esto daba cumplimiento a su vez a la profecía del Salmo 24, donde desde los versículos 3 al 5 se hace alusión a la obra del Hijo de Dios, quién era el único que podía entrar al santuario de Dios por causa de su integridad. En el versículo 6 se hace alusión al resto de hijos de Dios que han podido ostentar dicha posición por causa de haber creído en Él. Y en los versículos del 7 al 10, se explica muy bien que ese que ascendió a los cielos para llenarlo todo es el Rey de Gloria ¿Pero quién es ese Rey de Gloria? Es el Señor Jehová de los ejércitos, es nuestro único Dios y Padre Eterno. Jesús es Dios, Jesús es el Padre Eterno, Jesús es el Rey de Gloria, Jesús es Dios manifestado en carne.

SALMO 24
(1) De Jehová es la tierra y su plenitud;
El mundo, y los que en él habitan.
(2) Porque él la fundó sobre los mares,
Y la afirmó sobre los ríos.
(3) ¿Quién subirá al monte de Jehová?
¿Y quién estará en su lugar santo?
(4) El limpio de manos y puro de corazón;
El que no ha elevado su alma a cosas vanas,
Ni jurado con engaño.
(5) El recibirá bendición de Jehová,
Y justicia del Dios de salvación.
(6) Tal es la generación de los que le buscan,
De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob.
(7) Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,
Y alzaos vosotras, puertas eternas,
Y entrará el Rey de gloria.
(8) ¿Quién es este Rey de gloria?
Jehová el fuerte y valiente,
Jehová el poderoso en batalla.
(9) Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,
Y alzaos vosotras, puertas eternas,
Y entrará el Rey de gloria.
(10) ¿Quién es este Rey de gloria?
Jehová de los ejércitos,
Él es el Rey de la gloria.


PARTE 4. LA INTERPRETACIÓN QUE HACE EL TRINITARISMO, AL TEXTO DE 1. TIMOTEO 3:16, NIEGA QUE DIOS FUE MANIFESTADO EN CARNE

La Teología Trinitaria ignora el misterio de la piedad, es decir que Dios fue manifestado en carne, pues cuando trata de explicar este misterio, argumenta que no fue nuestro Dios y Padre el que se manifestó en carne, sino más bien una segunda persona de la supuesta “Santísima Trinidad”. Las dos ramas más importantes de la teología trinitaria, tanto la católica como la protestante, concuerdan con esta afirmación. A continuación citaré tres de las explicaciones que los trinitarios han dado de manera errónea al misterio de la piedad, dos de ellas provenientes de la parte católica y la tercera proveniente de la parte protestante.

Veamos primero las explicaciones de la parte católica. (Los subrayados son míos)

“Decir que el Verbo se hizo carne equivale a decir que la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, el Hijo, se hizo historia, cultura. Jesucristo es el “Emmanuel” profetizado por Isaías (7:14), “Dios con nosotros, próximo cercano.” [13]

ENUNCIACIÓN DEL MISTERIO: El Misterio de la Encarnación nos enseña que la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, o sea el Hijo, se encarnó y se hizo hombre en las purísimas entrañas de la Virgen María” [14]

Ahora veamos una de las explicaciones de la parte protestante. (Los subrayados son míos)

Encarnación: Puede definirse como la adición de una naturaleza humana a la naturaleza divina de la segunda Persona de la Trinidad; es el acto por el cual Dios, sin dejar de ser Dios, se hizo hombre (Juan 1:1,14; Fil. 2:5-8). Fue obrado por el Padre con el poder del Espíritu Santo (Mat. 1:18; Luc. 1:26-37). Fue una decisión voluntaria y deliberada de Jesús, que se humilló a Sí mismo para poder morir por nuestros pecados (1 Ped. 3:18). Por tanto, Jesús tiene dos naturalezas: la divina y la humana. Esto se conoce técnicamente como Unión hipostática...” [15]

La Biblia dice de manera clara y precisa, para que no quede sombra de dudas, que Dios fue manifestado en carne, pero la Teología Trinitaria dice que fue una segunda persona la que se manifestó en carne. La Biblia dice que fue Dios el que se manifestó en carne, y la trinidad en contravía de las Escrituras dice que no fue Dios sino “Dios el Hijo”. Ese personaje al que la Trinidad llama “Dios el Hijo” nunca es presentado en las Santas Escrituras y es el invento trinitario de una segunda persona divina. La Biblia enseña que solo hay un Dios Santo y que ese único Dios Santo es el Padre de Gloria, pero la trinidad inventa que un personaje diferente al Padre, también es tan Dios como Él, negando la verdad bíblica del misterio de la piedad. La Biblia enseña que el Dios único fue manifestado en carne, pero a los trinitarios les gusta recurrir a una enseñanza ajena a la Biblia para afirmar que en lugar de Dios, el que se manifestó en carne fue un tal “Dios el Hijo” quien nunca mencionado en la Escritura. Revise usted una y otra vez la epístola de 1. de Timoteo o recorra todas las páginas de la Biblia, y nunca encontrará que en ella se diga “la segunda persona” o “Dios el Hijo”. Fue Dios el que se manifestó en carne, no ningún “Dios el Hijo”

La teología trinitaria al igual que la teología unitaria, niega el misterio de la piedad; es decir, que el único Dios y Padre Eterno fue manifestado en carne para dar salvación al hombre. No obstante, en el caso de la teología trinitaria esa negación es en un principio un poco más sutil, pero de todas maneras determinante en su negación del misterio de la piedad. Cuando un grupo religioso niega el misterio de la piedad, está demostrando que no hace parte de la Iglesia del Dios Viviente, columna y baluarte de la verdad.

La Biblia afirma contundente y firmemente que existe un solo y gran Dios. Eso es lo que dice la declaración de fe de los judíos conocida como el Shemá:

“Oye Israel: el Señor nuestro Dios, el Señor uno es” (Deuteronomio 6:4).

Ese Dios que es uno, solo y único, afirma que solo Él es Dios desde siempre y hasta siempre, y no hay ninguno al lado de Él como otro Dios. La verdadera iglesia es testiga de esa verdad, y por eso debe predicar la doctrina de un solo Dios.

“Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios ¿Y quién proclamará lo venidero, lo declarará, y lo pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que establecí el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir. No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno” (Isaías 44:6-8).

Jehová el Dios de Israel le hizo entender a su pueblo desde la antigüedad que sólo Él es Dios. Por eso cuando 1. Timoteo 3:16 nos enseña que Dios fue manifestado en carne, nos está enseñando que Jehová Dios se manifestó en carne ¡Eso es lo que nos enseña la Biblia! ¡El Padre se manifestó en carne, porque Jehová Dios es nuestro Padre!

“Pero tú eres nuestro padre, si bien Abraham nos ignora, e Israel no nos conoce; tú, oh Jehová, eres nuestro padre; nuestro Redentor perpetuo es tu nombre” (Isaías 63:16).

Jehová es el Padre, sólo Jehová es Dios, y como Dios fue manifestado en carne, podemos afirmar que Jesús es el Padre manifestado en carne.

Desafortunadamente la teoría trinitaria no ha entendido esta grande y preciosa verdad, precisamente porque ha ignorado de manera voluntaria la Escritura para su propia perdición (1. Corintios 14:38). El problema de la teología trinitaria es que ha usado como regla de interpretación bíblica la interpretación dogmática. Eso ha convertido a la trinidad en un dogma que se acepta por tradición así la Biblia no hable por ninguna parte acerca de él. Veamos una ampliación del concepto de dogma y de interpretación dogmática.

MÉTODO DOGMÁTICO: Ante todo un dogma es un punto doctrinal adoptado por un grupo religioso; de tal manera que este método se conforma dentro de lo que un grupo permite. Realmente afirma que solamente unos hombres pueden descifrar lo escrito en la Biblia y que lo hacen influenciados por los dogmas de la iglesia. En sí, lo que hace es buscar en la Biblia versículos que estén de acuerdo con los dogmas ya aceptados. Es un método arbitrario, ya que si un texto bíblico cuestiona o niega un dogma, automáticamente es desconectado. En un sentido hay parcialidad y práctica de eiségesis en lugar de exégesis. El problema con este método radica en quien determina lo que creemos: La Biblia o el hombre. Recordemos que la Biblia es la autoridad y no el individuo. (Ver 1. Pedro 1:20-21).” [16]

Por ninguna parte de las Escrituras, se enseña lo que el Dogma de la Trinidad enseña. Por ninguna parte de las Sagradas Escrituras se enseña que “Dios sea una Trinidad”. Ninguna parte de la Biblia dice de manera clara para que no haya dudas que “Dios es la Santísima Trinidad”, que “Dios es Tres en uno”, que “hay tres personas distintas y un solo Dios verdadero”, que hay un “Dios trino” o “triuno”. Nada de eso se encuentra en la Biblia, pero una persona que haya sido afectada por ese dogma de una manera extra-escritural, creerá que en algunas porciones bíblicas se encuentra esa enseñanza, pues forzará a los textos bíblicos para que estén en sintonía con su idea ya preconcebida. Para un trinitario es más importante la tradición que la enseñanza de la misma Palabra de Dios ¡Qué tristeza!

Para que aclaremos esto, veamos la definición de secta tal y como la enseñan los grupos trinitarios (los subrayados son míos)

“Una secta es cualquier grupo de que dice ser cristiano o tener elementos en común con el cristianismo, pero niega una o más doctrinas esenciales del cristianismo histórico y tradicional. Por doctrinas esenciales (centrales o fundamentales) entendemos la Trinidad...” [17]

Según esta definición de secta tomada de un sitio web trinitario protestante, la tradición está por encima de la verdad de la Palabra de Dios. Según esa definición, se debe creer que la trinidad es verdadera porque tradicionalmente muchas personas que han dicho que son cristianas, han aceptado ese dogma. Cuando una organización religiosa pone a sus tradiciones religiosas por encima de la verdad de la Palabra, está ignorando la misma Palabra de Dios y está enseñando un evangelio diferente.

“Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres...” (Marcos 7:6-8).

Ninguna de las declaraciones formales del dogma trinitario se encuentra en la Biblia. En la Biblia nada enseña la Trinidad. ¡La Trinidad es una doctrina antibíblica!

Una primera aproximación del dogma trinitario se encuentra en la expresión extrabíblica de Tertuliano, quien murió en el año 225, y que dijo: “una substantia et tres personae” (“tres personas en una sustancia”). El año 225 queda bastante lejos del tiempo en que terminó de ser escrita la Biblia que fue aproximadamente en el año 100.

Un verdadero creyente no tendría ningún problema si esa enseñanza se encontrara en la Palabra de Dios. Pero ¿Se encontrará alguna expresión similar a esta en las Sagradas Escrituras? La respuesta es no.

¿Será que Tertuliano tuvo más revelación que los santos hombres de Dios que escribieron la Santa Palabra guiados por el Espíritu Santo (1. Pedro 1:21)? ¿Será que ese hombre pudo ver más allá de la verdad que fue dada de una vez por todas a los santos (Judas 1:3)? ¿Tuvo que aparecer este hombre para aclarar las Escrituras? De ninguna manera.

Un verdadero creyente sabe que la enseñanza de la Palabra está por encima de las enseñanzas de los hombres y de la tradición. Los creyentes en la unicidad de Dios nos sentimos orgullosos de nuestra herencia apostólica y de creer lo que dice la Palabra, y es que Dios fue manifestado en carne. A un verdadero creyente le debe interesar el apartarse de las enseñanzas de hombres que ocultan con astucia la verdad. Una doctrina solo tiene veracidad si está respaldada por la Palabra de Dios, de lo contrario será invenciones de hombres  que no tienen ningún valor, tal y como ocurre con el dogma de la Trinidad.

Lo que ocurrió con Tertuliano es lo que ya estaba profetizado:

“Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1. Timoteo 4:1).

En el concilio de Nicea celebrado en el año 325, en el que se puede considerar que se marcó la pauta para que luego apareciera la Iglesia Católica Romana, se amplió aún más la enseñanza de Tertuliano. Dos hombres, Atanasio y Constantino, tuvieron mucho que ver en la definición de ese dogma.

El emperador “Constantino no era ningún modelo de cristiano. En el año 326 mató a su hijo, a su sobrino y a su esposa. Él deliberadamente aplazó su bautismo hasta unos pocos momentos antes de su muerte, basado en la teoría de que así sería limpio de todos los pecados cometidos durante su vida.” [18]

Atanasio era un apóstata al servicio de Constantino, y un falso maestro inventor de doctrinas que jamás aparecen en las Sagradas Escrituras, quien no solo atacó a la doctrina bíblica de un solo Dios, sino que rebajó la deidad de Jesús, pues Él negó que Jesucristo fuera el único Dios, es decir el Padre Eterno manifestado en carne. Atanasio negó que Jesucristo es el mismo Espíritu Santo manifestado en carne, y por lo tanto negó la esencia de la fe cristiana basada en la doctrina de un solo Dios que fue manifestado en carne. Atanasio negó la enseñanza bíblica del misterio de la piedad. La Biblia dice que Jesús es el Santo Espíritu, pero la Trinidad en contravía con la enseñanza bíblica, afirma que el Espíritu Santo es una tercera persona. ¿Dónde dice la Biblia que el Espíritu Santo es una tercera persona? En ninguna parte. ¿Dónde dice la Biblia que Jesús es el Espíritu Santo? En muchas partes. Veamos una.

“Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2. Corintios 3:16-17).

¿De qué sirve que la Trinidad diga que Jesús es Dios, si presenta una verdad a medias? Pregúntele usted a un trinitario si él cree que Jesús es el único Dios que existe y le dirá que no; le dirá qué Jesús es uno de tres, que Jesús es una segunda persona dentro de la Divinidad.

Atanasio hizo de Jesús un segundón, cuando la Biblia lo presenta como el gran Dios y Rey manifestado en carne, como el Alfa y la Omega, como el Primero y el Último (Apocalipsis 1:11). El Trinitarismo niega que la totalidad o la plenitud de la Deidad está en Jesucristo, negando de esta manera la enseñanza bíblica.

“Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Divinidad” (Colosenses 2:9).

Un trinitario puede afirmar que Jesús es Dios, y puede aún confesarlo con su boca, pero no lo confiesa plenamente con su corazón ¿De qué sirve afirmar que Jesús es Dios, si no lo reconocemos a Él como el único Dios verdadero, sino más bien como una segunda persona? ¡De nada! Jesús es el Dios único. Sólo Jesús es Dios, porque Él es el Padre manifestado en carne como una persona humana.

“A ellos pertenecen los patriarcas, de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén” (Romanos 9:5).

Para el Trinitarismo Jesús es Dios. Sin embargo, esta doctrina “le quita mérito a la plenitud de la Deidad de Cristo como está descrita en la Biblia. Como materia práctica, el trinitarismo niega que la totalidad o la plenitud de la Deidad está en Jesús, ya que esta niega que Jesús es el Padre y el Espíritu Santo. Así, esta no exalta suficientemente el nombre y la persona de Jesús ni le da el reconocimiento pleno que le da la Biblia.” [19]

¿Pero luego, qué es lo que dice el credo promulgado en Nicea en el año 325? ¿Cuál fue el invento de Atanasio? Ese credo dice lo siguiente. (Los Subrayados son míos)

"Creemos en un solo Dios Padre Todopoderoso, creador de todas las cosas visibles e invisibles. Y en un solo Señor Jesucristo, Hijo de Dios, nacido unigénito del Padre, de la misma naturaleza del Padre. Dios de Dios, la Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no hecho, consustancial al Padre, por quien todas las cosas fueron hechas, las que hay en el cielo y las que hay en la tierra; que por nosotros los hombres y por nuestra salvación descendió y se encarnó, se hizo hombre, padeció y resucitó al tercer día, ascendió al cielo, y vendrá otra vez para juzgar a los vivos y a los muertos. Y en el Espíritu Santo..."

Basta con tan solo mirar ese credo para descubrir que se aparta de todo el fundamento bíblico y demuestra que Atanasio fue un hombre sin temor de Dios. El Credo Niceno dice: “Dios de Dios” ¿Se dan cuenta de tan tremenda blasfemia? ¿Tiene el Dios verdadero a un Dios que esté por encima de Él? ¡Nunca! ¿La frase Dios de Dios aparece en la Biblia? Nunca. La Biblia enseña una y otra vez que sólo hay un Dios y Padre Eterno. Hablar que “el Dios verdadero tiene otro Dios verdadero” es una enseñanza demoníaca pues solo Él es Dios y no hay más.

“Todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, Señor, y glorificarán tu nombre. Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas; Sólo tú eres Dios. Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; Afirma mi corazón para que tema tu nombre. Te alabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón, Y glorificaré tu nombre para siempre” (Salmo 86:9-12).

“Declarad, exponed pruebas y entrad todos en consulta. ¿Quién hizo oír esto desde el principio y lo tiene dicho desde entonces, sino yo, Jehová? Y no hay más Dios que yo, Dios justo y salvador. No hay otro fuera de mí. ¡Mirad a mí y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay otro!” (Isaías 45:21-22).

Al escudriñar las Sagradas Escrituras, nos damos cuenta que Atanasio enseñó mandamientos contrarios a ellas. Atanasio ignoró el fundamento bíblico, Atanasio blasfemó al decir que el Dios verdadero tiene otro Dios verdadero, Atanasio enseñó como doctrina lo que él mismo había inventado, Atanasio enseñó mandamientos de hombres. ¿Si el Credo de Atanasio es tan bíblico, entonces por qué no aparece en la Biblia?

Mejor aún, ¿Si lo que dijo Atanasio es doctrina bíblica por qué la Biblia no dice explícitamente lo que dice ese credo? ¿Por qué Dios no le permitió a los Escritores del Sagrado Libro ser tan claros como lo fue Atanasio? ¿Tenía Atanasio más revelación de Dios que los mismos escritores sagrados? ¡De ninguna manera! Los hombres de Dios hablaron siempre de un Dios único, pues esa es la enseñanza bíblica, pero Atanasio se apartó de esa gran verdad y rebajó a nuestro Gran Dios y Salvador Jesucristo a una posición de segundón. La Biblia desmiente las enseñanzas de Atanasio cuando confiesa:

“Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras” (Tito 2:13-14).

Qué tristeza que hayan personas argumentando que un personaje enseñó la doctrina mucho mejor a lo que lo hicieron los escritores bíblicos que fueron llenos por el Espíritu Santo. ¡Atanasio fue un gran mentiroso!

Los creyentes en la unicidad de Dios, los Pentecostales del Nombre, nos sentimos orgullosos de nuestra herencia apostólica. Estamos felices de confesar que Jesús es Dios y que no hay más. Nadie es como Él y nadie está al lado de Él. Bendito y santo sea el nombre de Jesús. Aún cuando haya personas que confíen más en las tradiciones de los hombres, nosotros seguiremos confiando en lo que dice la Palabra de nuestro Único Dios.

Lo más triste de todo es apreciar que esa mentira de la Trinidad se fue acomodando con el tiempo, hasta el punto que en el siglo quinto le dieron la forma definitiva. Dicha declaración fue confesada en un nuevo credo llamado el credo de Atanasio, que fue confesado por la iglesia católica y ha sido tradicionalmente aceptado tanto por católicos como por los protestantes trinitarios. El credo afirma frontalmente que sus palabras consisten en la explicación de la fe católica. Veamos algunos apartes (los subrayados son míos)

"Todo el que quiera salvarse, ante todo es menester que mantenga la fe Católica; el que no la guarde íntegra e inviolada, sin duda perecerá para siempre.

Ahora bien, la fe católica es que veneremos a un solo Dios en la Trinidad, y a la Trinidad en la unidad; sin confundir las personas ni separar las sustancias porque una es la persona del Padre, otra la persona del Hijo y otra (también) la del Espíritu Santo...

... así la religión católica nos prohíbe decir que hay tres dioses y señores. El Padre, por nadie fue hecho ni creado ni engendrado. El Hijo fue por solo el Padre, no hecho ni creado, sino engendrado. El Espíritu Santo, del Padre y del Hijo, no fue hecho ni creado, sino que procede...

... las tres personas son entre sí coeternas y coiguales, de suerte que, como antes se ha dicho, en todo hay que venerar lo mismo la unidad de la Trinidad que la Trinidad en la unidad. El que quiera , pues, salvarse, así ha sentir de la Trinidad...

...Esta es la fe católica y el que no la creyere fiel y firmemente no podrá salvarse."

Cuando algunos trinitarios protestantes leen el credo de Atanasio, ni se inmutan por sus palabras y las consideran de igual valor a las Escrituras bíblicas. Otros advierten que el hecho de que se afirme que esa es la fe católica pone en grandes aprietos a muchos de ellos que han confesado que han salido del engaño en que fueron puestos por la Iglesia Católica Romana. Algunos dicen que no creen en esos credos y los consideran diabólicos, pero en la práctica demuestran que no se han apartado de ellos, demuestran que no se han apartado de la tradición a la cual le dan más valor que a las mismas Escrituras, pues aunque no repitan textualmente esos credos diabólicos que han dividido a Dios, utilizan otras palabras que en definitiva dicen lo mismo. Veamos el siguiente ejemplo, en el cual un maestro trinitario define la trinidad:

Definición de Trinidad Dentro de la unidad de un único Dios existen tres personas, Padre-Hijo-Espíritu Santo, y los tres comparten los mismos atributos y la misma naturaleza, por lo tanto estos tres constituyen el único Dios.” [20]

¿Cuál es la diferencia entre esa definición protestante de la trinidad con respecto a la ofrecida por el credo de Atanasio? Ninguna. Para un trinitario es más fuerte lo que dice la tradición que lo que dice la Biblia, para evitar que sean considerados unos sectarios según el juicio de la tradición. Ocurre con ellos lo que dijo el Señor: “en vano me honran, pues enseñan como doctrina mandamientos de hombres” (Marcos 7:6-8).

Los trinitarios han sido programados para realizar sus interpretaciones dogmáticas que los alejan del conocimiento del misterio de la piedad, es decir que Dios fue manifestado en carne.

“Cuando nosotros deseemos hablar acerca de Dios, sólo podemos apoyarnos sobre lo que de Él se escribe explícitamente en la Biblia. ¿Cómo podemos atrevernos a agregar a las declaraciones encontradas en la Escritura y además a asumir cosas sobre Dios que las Escrituras jamás nos enseñan? Y puesto que no hay ninguna declaración explícita en la Biblia dondequiera que se diga que Dios es tres o que es la asociación de tres personas no podemos argumentar eso. Usted debe asumir únicamente lo que la Escritura enseña explícitamente: Que Dios es un ser único e indivisible... Un Dios. Nadie está al lado de él, y nadie es como él.

Ahora, en este punto, los trinitarios dirán que ellos convienen en que Dios es uno. Pero “Dios” para ellos es "una trinidad." Aún cuando decimos que nadie está al lado de Dios o como Dios, reinterpretan ese pensamiento y creen que usted está diciendo que nadie es como la trinidad y nadie está al lado de la trinidad.

Ven toda la Escritura a través del cristal manchado de la trinidad. Reinterpretan todo con una rejilla perceptiva. Mencionan a "Dios" y reinterpretan inmediatamente ese pensamiento con su rejilla perceptiva para significar a "tres personas". De esta manera llega el momento en que este pensamiento se aloja en sus mentes, y siendo así cambiaron ya su significado en el pensamiento de una trinidad de personas. Los han condicionado a pensar esa manera. Pero la llave a su reflexión sobre esta herejía debe ser efectuada para comprender que la Escritura no les entrenó para pensar esa manera. Fue un entrenamiento adicional no Escritural el que experimentaron. Fueron enseñados por la gente en quien pusieron la confianza creyendo que todo lo que ellos enseñan es verdad. Nunca se detuvieron a reflexionar que la opinión de las Escrituras nada habla sobre el “Dios que era tres.” Y es una doctrina tan popular, que muchos piensan de manera muy simple que su número de adherentes justifica su validez.

Si fueran dejados solos en un cuarto leyendo la Biblia sin nunca haber oído hablar de Dios, ellos nunca caminarían por el camino de los que creen que Dios es eternamente tres personas. Nada verifica eso en la Biblia.” [21]

La Biblia enseña que Dios fue manifestado en carne, pero el trinitario ha sido programado para que no crea que fue Dios, sino una segunda persona de la cual la Biblia jamás habla.

Han sido incesantes los esfuerzos de los trinitarios para desvirtuar la verdad bíblica de Dios Manifestado en Carne, para ir en contravía a las enseñanzas de las Sagradas Escrituras, con tal de poner por encima de ella a su propia tradición. Unos de los tantos versículos que han tratado de tergiversar son los de Juan 1:1-2. Son numerosas las interpretaciones dogmáticas y alejadas de la verdad bíblica que una y otra vez le han dado a esta Escritura, para intentar afirmar que antes de todo, junto a Dios se encontraba otro personaje tan Dios como Él, pero que sin embargo, ellos juntos no eran dos “Dioses” sino un sólo “Dios”. Veamos un ejemplo de esto: (los subrayados son míos)

Juan 1:1

Veámos ahora un poco de detalle sobre el verso de Juan 1:1...

En el principio era el verbo... Esto nos indica la precedencia del verbo al principio. Es decir cuando el principio de todas las cosas vino a ser, ya el verbo "era". El verbo no vino a ser antes del principio ni vino a ser en el principio sino que en el principio ya el verbo era.

Y el Verbo era con Dios... Esta frase nos indica que 'El Verbo' quien ya se dijo que existía cuando llegó el principio, era 'con' Dios. Esto es de suma importancia ya que aquí se establece identidad propia y no se confunde El Verbo con Dios. El Verbo era 'con' Dios. De alguna manera el Verbo tuvo existencia eterna junto 'con' Dios como una persona aparte con identidad propia. Vemos algo claramente interesante en que no dice que "El Verbo vino a ser con Dios" sino que dice "El Verbo era con Dios". Esto se repite nuevamente en el verso dos cuando se dice "este era en el principio 'con' Dios', una vez más estableciendo una diferencia entre la identidad personal de Dios y la del Verbo.

Y el Verbo era Dios...Esta declaración final en este verso nos indica que aquel Verbo que tenía preexistencia eterna 'antes' de que el principio fuera y quien estaba con Dios cuando llegó el principio y desde antes del principio era Dios mismo. No otro Dios sino que era DIOS. (theos). Así que no solo tenemos que cuando llegó el principio ya el VERBO era, ya existía, ya estaba, ni que era otro 'con' Dios estableciendo su identidad única, sino que este Verbo era no otro sino Dios mismo. El Verbo era Dios, no vino a ser Dios sino que ya era Dios.” [22]

Dicho escritor comete un gravísimo error, y es que toma una cita original, bíblica, clara y transparente y la reinterpreta de acuerdo con su dogma trinitario, de tal suerte que al cambiarle su significado, aparentemente enseña ahora sí la Trinidad. El escritor afirma que el Verbo al que se refiere Juan 1, era una persona aparte de Dios que tenía identidad propia, y como estaba al lado de Dios antes de todos los tiempos era tan Dios como Él. Luego se contradice al afirmar que a pesar de todo no se trataba de dos dioses, sino de un solo Dios.

Lo que el trinitario hace con Juan 1:1-2 es la demostración práctica de las interpretaciones dogmáticas a las que están tan acostumbrados, debido a que reinterpretan las Escrituras de acuerdo a esa idea extrabíblica y preconcebida. Llegan a la Biblia con el paradigma de las tres personas (aunque según ellos este verso solo habla de dos) y cambian por completo el significado de los textos haciendo eiségesis (interpretaciones personales y subjetivas) en lugar de una verdadera exégesis (interpretación del texto).

El texto de Juan 1:1 dice:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”

Pero los trinitarios dicen que en ese versículo es válido hacerle un “pequeño” cambio a los términos, haciendo Dios = Padre (en su mentalidad un Padre trinitario, o la primera persona), y Verbo = Hijo (en su mentalidad un Hijo trinitario, la segunda persona o el Hijo eterno). Todos esos cambios que hacen a la Escritura, son su propia perdición y son el reflejo de su gran ignorancia doctrinal. Todos esos cambios demuestran que están enseñando un evangelio diferente y están presentando a un Jesús diferente al que enseñan las Sagradas Escrituras. ¡Están adulterando la verdad bíblica! ¿Por qué digo esto? Porque aún si les diéramos cierta ventaja y aceptáramos que los cambios que ellos plantean se pueden hacer, dichos cambios en vez de ratificar su trinidad, la contradecirían. Veamos el versículo con los cambios propuestos, y veamos como contradicen el dogma trinitario.

En el principio era el Hijo, y el Hijo era con el Padre y el Hijo era...

¿Cómo estaríamos obligados a concluir?

Estaríamos obligados a concluir así:

¡Y el Hijo era el Padre!

Afirmar que el Hijo es o era el Padre, es algo que ni siquiera los trinitarios aceptan. Es algo que sencillamente va en contravía del paradigma o idea preconcebida de la Trinidad. Es algo que demuestra la gran confusión en la que se encuentran los seguidores de esta doctrina babilónica.

De la misma manera como los trinitarios reinterpretan el texto de Juan 1:1, según su idea preconcebida y extrabíblica de la Trinidad, hacen lo mismo con textos como el texto de Miqueas 5:2.
                                                                  
“Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad” (Miqueas 5:2).

Un trinitario, programado ya para reinterpretar todos los textos de acuerdo con su dogma, concluye en este caso que la segunda persona es eterna. El trinitario no puede ver más allá de lo que su dogma le ha permitido, pero la Biblia por ninguna parte dice que haya una segunda persona y mucho menos dice que sea eterna. Lo que Miqueas 5:2 nos enseña, es precisamente lo que hemos venido hablando: que el Único Dios Eterno fue manifestado en carne. Sus salidas son desde el principio desde los días de la eternidad, porque solo Dios es Eterno y porque fue Él y no otro el que se manifestó en carne.

Son otros muchos más los argumentos que presentan los trinitarios, todos enfocados a respaldar su idea preconcebida, y a negar el gran misterio de la piedad. Veamos algunos casos que han sido planteados por un trinitario llamado Pablo Santomuaro, juntamente con su refutación. (Los subrayados son míos)

Argumentos bíblicos de los unicitarios para mostrar que Jesús es el Padre

Isaías 9:6: "Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz."
El Dr. David Bernard, el teólogo más prominente de la Iglesia Pentecostal Unida, en su libro "La Unicidad de Dios", dice que Jesús es el Padre porque "Padre" es uno de los nombres adjudicados a Jesús en esta profecía.
Comete la "falacia de equivocación" (ignorar que una misma palabra puede tener varios sentidos) porque la palabra "Padre" tiene varios significados.
Por ejemplo: Mis hijas me llaman "padre". ¿Significa eso que yo soy Dios el Padre? ¡Por supuesto que no!
De la misma forma, sólo porque Jesucristo es llamado "Padre" en Isaías 9:6, no significa necesariamente que Jesús sea el Padre.
Como dije anteriormente, el nombre "Padre" puede tener varios significados.
En el contexto de Isaías 9:6, Jesús es llamado "Padre" en el sentido de ser el Origen o la Fuente de vida eterna (en otras palabras, de Salvación).
El es el que da Vida Eterna - Juan 6:27
Lo que se profetiza acá es la obra redentora del Mesías. No basta citar Isaías
9:6 como "TEXTO PRUEBA" y luego seguir muy campante por el camino como si hubieran probado que Jesús es el Padre.[23]

Vemos como aquel escritor acepta que el verso de Isaías 9:6, en efecto, se está refiriéndose a Jesucristo como el Padre. ¿Entonces por qué será que no acepta simplemente que Jesús es el Padre tal y como lo enseña el versículo? Porque al igual que todos los trinitarios ya ha sido programado para ignorar cualquier enseñanza que contradiga su dogma. Aún cuando el texto diga que Jesús es el Padre, él no lo puede aceptar debido a que para él es más importante la tradición que las mismas Escrituras. El ejemplo que pone para intentar desvirtuar la gran verdad de que Jesús es el Padre Eterno, es que las hijas de él le llaman padre, y que eso no indica que él sea Dios el Padre. ¡Qué tristeza que da el leer argumentos tan pobres como ese! Es cierto que las hijas de cualquier hombre pueden llamarlo “papá” o “padre”, y eso no significa que ese hombre sea Dios el Padre, pero lo hermoso del texto de Isaías es que sin rodeos llama al Señor Jesús: Padre Eterno y Dios Fuerte. Si las hijas de un hombre llegaran a llamarlo Padre Eterno, estarían cometiendo una gran blasfemia, porque uno sólo es el Dios y Padre Eterno, y ese Dios y Padre Eterno es solamente Jehová Dios.

“Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros” (Isaías 64:8).

Además, el escritor anteriormente mencionado, escribe que Jesús es el Padre solamente en el sentido de que Él es el origen o la fuente de la vida eterna, es decir de la salvación; pero la Biblia enseña que Él es el Padre en todo el sentido de la Palabra, porque Él es Dios manifestado en carne. El autor de la Eterna salvación es Jehová Dios, el Padre. Por eso, si Jesús es el Padre en el sentido de que Él es origen o el autor de la Eterna salvación, es porque Él es Jehová Dios, es porque Él es el Padre Eterno ¡Eso es lo que enseña la Biblia!

“Mas yo soy Jehová tu Dios desde la tierra de Egipto; no conocerás, pues, otro Dios fuera de mí, ni otro salvador sino a mí” (Oseas 13:4).

En el mismo artículo de Pablo Santomauro, encontramos otro argumento que aquel hombre propone para intentar desvirtuar la verdad de Dios manifestado en carne. Se trata de una acusación contra los creyentes en la Unicidad de Dios, en el sentido de afirmar que los Pentecostales Apostólicos del Nombre afirmamos que Dios no hace más que ponerse disfraces diferentes para realizar sus labores. De esa manera, dice él, que los creyentes en la Unicidad de Dios afirmamos que Dios es el maestro de las máscaras. Veamos (Los subrayados son míos)

¿Quién es la persona detrás de la máscara?
¿Quién es esta persona? Los primeros modalistas (Siglo 2 y 3 - Praxeas, Noetus y Sabelio) creían que el Padre es la Persona escondida detrás de las máscaras. Si quitamos las máscaras del Hijo y del Espíritu Santo, la persona que veríamos sería el Padre:
Fue el Padre el que se encarnó en el vientre de María.Fue el Padre el que vivió aquí en la tierra y murió por nuestros pecados. Fue el Padre el que descendió sobre Jesús como el Espíritu Santo en su bautismo.
Fue el Padre el que se derramó sobre los discípulos en Pentecostés.
El Hijo y el Espíritu Santo no eran más que el Padre manifestándose en diferentes disfraces, formas o modos.” [24]

Dicho escritor comete un gran error, y es partir de la idea antibíblica de que Dios consiste de tres personas distintas. Dios no es personas. La Biblia dice que Dios es un solo Ser y que Dios es Espíritu.

Es cierto que nosotros confesamos que fue el Padre el que se encarnó en el vientre de María, tal y como se ha expuesto ampliamente en este libro, porque así lo dice la Biblia. Es cierto que fue el Padre el que se derramó sobre los discípulos el día de Pentecostés, porque nuestro Dios y Padre es Espíritu y es Santo, y por eso es que Él es el Espíritu Santo. ¡El Padre es el Espíritu Santo! (Juan 4:24).

No obstante, cuando este hombre afirma que los Pentecostales del Nombre afirmamos que el Padre murió por nuestros pecados, está cometiendo el gravísimo error de la calumnia. ¡Nosotros nunca hemos dicho que Dios como Padre murió! El que murió fue el Hijo de Dios, la manifestación de Dios en carne, la humanidad verdadera que Dios asumió. Dios como Padre ni nace, ni muere, porque Él es eterno, pero como Hijo de Dios sí nació (Lucas 1:30-35) y también murió (Romanos 5:10).

Este asunto es demasiado crucial. ¿Por qué? Porque los trinitarios afirman que la Segunda Persona de la Trinidad murió. ¿Se murió “Dios el Hijo”? ¿Una persona divina puede morir? En ese punto vemos una de las grandes contradicciones del dogma “incomprensible” de la Trinidad. Cuando los trinitarios se enfrentan ante estas situaciones que los ponen en aprietos, utilizan su famosa salida de escape, y es la de afirmar que su dogma es un misterio incomprensible, incluso para los que creen en él.

“Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida” (Romanos 5:10).

Nosotros nunca hemos afirmado que Dios se ponga máscaras o que sea un excelente actor. Lo que hemos dicho, es que Él se ha manifestado de muchas maneras y además que posee diferentes títulos o modos de llamarse de acuerdo con algo especial (o particular) de Él.

Dios es Espíritu, y para poder verle se ha manifestado o mostrado al hombre de algunas formas. Por ejemplo Dios se manifestó a Moisés de una manera única (Éxodo 33:20), pero de hecho no se mostró en su esplendor y gloria máximas, pues de lo contrario Moisés hubiera muerto. Dios se mostró a Isaías en una visión (Isaías 6:1), pero no de la misma manera que a Moisés. Dios se le manifestó a Isaías de otra forma.

Han sido muchas las formas en que Dios se ha manifestado a los hombres y por eso es que algunos hombres declararon que habían visto a Dios (Isaías 6:5), aunque en verdad nunca pudieron verle en su esencia invisible. La manifestación más grande de Dios es llamada Hijo, porque por medio del Hijo, Dios llevó a la acción el plan que Él había preparado desde los siglos y edades para darle salvación al hombre. Por eso es que la Biblia confiesa que ahora Él nos ha hablado por el Hijo (Hebreos 1:1) y que aunque nadie ha visto jamás a Dios, el Hijo lo ha dado a conocer (Juan 1:18). Por tanto, afirmar que Dios se ha puesto máscaras es simplemente desconocer a Dios.

Nosotros también hemos dicho que Dios tiene varios títulos o modos de llamarse, porque así la Biblia lo enseña. Dios posee muchísimos títulos que no necesariamente son tres, son muchísimos. Dios es el Padre, Dios es el Espíritu, pero Dios también es el Santo de Israel, el Omnipotente, el Omnipresente, el Omnisciente, el Eterno, el Proveedor, el Pastor de Israel, etc. ¿Acaso la Biblia no dice eso? ¿Será que Dios se pone una máscara cuando reconocemos que Él es el proveedor, y otra cuando aceptamos que Él es el Padre? ¡Absurdo! Los argumentos presentados por Pablo Santomauro reflejan el desconocimiento que este hombre tiene acerca del misterio de la piedad, es decir, que nuestro Dios y Padre Eterno fue manifestado en carne.

Por no entender el misterio de la piedad, la parte católica ha llegado aún todavía un poco más lejos en sus errores, en comparación con la parte protestante, al punto que han afirmado que María es la madre de Dios. No obstante, decir que María es la madre de Dios, es un error tan grande como decir “Dios de Dios” o decir que “una persona compartió desde toda la eternidad con Dios la gloria que sólo le pertenece a Dios” Veamos algunas de estas afirmaciones (los subrayados son míos).

La maternidad divina de María
“495. Llamada en los evangelios “la Madre de Jesús” (Jn 2, 1; 19, 25),137 María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como “la madre de mi Señor”desde antes del nacimiento de su hijo (Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [“Theotokos”].138
509. María es verdaderamente ``Madre de Dios'' porque es la Madre del Hijo Eterno de Dios hecho Hombre, que es Dios mismo.” [25]

¿Cómo es posible que el Dios eterno, que no tiene ni principio ni fin de días, tenga una madre? ¿Cómo puede aquel que es el origen de todas las cosas, aquel que es nuestro Dios y Padre, tener una madre? Eso es sencillamente absurdo. Afirmar eso es una ofensa contra nuestro Dios. María fue la madre del Hijo de Dios, es decir de la manifestación de Dios en carne como un verdadero hombre, pero nunca de Dios en su esencia espiritual, pues Él es Eterno, Él es sin principio ni fin de días.

¡Lástima que hayan tantas personas sinceras en su búsqueda de Dios, engañadas por las falsas doctrinas! ¡Lástima que no hayan entendido lo que la Biblia enseña, y es que nuestro Dios y Padre fue manifestado en carne a fin de rescatar a la humanidad del pecado y de la muerte!

Amigo querido, renuncia a las falsas doctrinas y a la tradición y ven a Jesucristo, quien es Dios manifestado en carne, Emanuel, Dios con nosotros, Dios de nuestro lado, Dios cercano a la humanidad para darle la salvación y llevarle a una vida nueva, al nacimiento del agua y del Espíritu.


PARTE 5. CONCLUSIÓN

La más hermosa y grande verdad bíblica que Dios ha revelado a su verdadera iglesia, es que existe un solo y único Dios y que ese Dios fue manifestado en carne. ¡Jesucristo es el verdadero Dios y la vida eterna! (1. Juan 5:20).

Muchas personas sinceras en su búsqueda de Dios, han sido engañadas por los argumentos unitarios y trinitarios que simplemente ignoran, desvirtúan y tratan de ocultar la gran verdad de Dios manifestado en carne.

En las cosas de Dios, la doctrina es tan importante como la fe del creyente. Si yo asisto a una iglesia donde se enseña la verdadera doctrina pero no soy fiel en mi testimonio de vida delante de Dios, estoy perdido. De la misma manera si he entendido la verdad del misterio de la piedad, es decir que Dios fue manifestado en carne, debo de buscar el congregarme en una iglesia donde se acepte y respete esta gran verdad. Debo buscar una iglesia donde esta verdad no se ponga en duda, donde no se enseñe a medias.

Querido amigo,

“Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” (1. Timoteo 4:16).

Dios te bendiga y te guarde.


Referencias
(Todas las direcciones web citadas, fueron consultadas en el año 2005)

[1] Gran Enciclopedia Rialp. Ediciones Rialp. Modalismo .
[2] Elmar Klinger. Modalismo
[3] Diccionario de la Real Academia Española. Significado de Piedad.
[4] Mike F. blume. Artículo Implicaciones Prácticas de la Verdad de la Unicidad.
[5] Ibídem.
[6] Ibídem.
[7] Pregunta Sobre 1. Timoteo 3:16
[8] La Biblia Textual. Sociedad Bíblica Iberoamericana. Comentarios a pie de página sobre 1. Timoteo 3:16.
[9] Mario Virgolini citando a O´Reilly. Las Fuentes Textuales del Nuevo Testamento.
[10] Sociedades Bíblicas Unidas. Manual de Ciencias Bíblicas “Descubre La Biblia”. Miami, FL USA, 1998.
[11] Ibídem
[12] Manual de Ciencias Bíblicas “Descubre La Biblia”.
[13] Ovidio Pérez M. Y el Verbo se Hizo Carne.
[14] Legión de María, Hermosillo. El Misterio de la Encarnación: Cristo es Perfecto Dios y Perfecto Hombre”
[15] Antes del Fin. Diccionario Teológico.
[16] Wilson Campoverde. Manual “Mi Biblia y Yo, Métodos de Estudio Bíblico”. Cursos Río Grande.
[17] Pablo Santomauro. “Los Pentecostales Unicitarios. Una Vista Panorámica a sus Doctrinas”
[18] David K. Bernard. La Unicidad de Dios, pág. 263. Word Aflame Press.
[19] Ibídem, pág. 278.
[20] Pablo Santomuaro. Los Pentecostales Unicitarios. Una Vista Panorámica de sus Doctrinas.
[21] Mike F. Blume. La Doctrina de la Trinidad Asume Demasiado y Limita a Dios. (Los resaltados son míos)
[22] Jorge L. Trujillo. Jesucristo Dios Encarnado.
[23] Pablo Santomauro. Los Pentecostales Unicitarios. Una Vista Panorámica de sus Doctrinas.
[24] Ibídem
[25] Catecismo de la Iglesia Católica. “Santa María, Madre de Dios”.