domingo, 26 de octubre de 2014

Bautismo en el Nombre de Jesús


Por Jorge Eduardo Pino Valenzuela
Capítulo 9 del libro El Bautismo en Aguas
© Todos los Derechos Reservados.
Publicado en este blog con permiso del autor


¿Por qué Bautizar en el Nombre de Jesús y no invocando literalmente la frase “en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo”?

Este es un punto delicado que debe ser abordado desde la perspectiva doctrinal y bíblica adecuada, ya que en la actualidad mucha gente anda confundida en este aspecto, y están más afanados por repetir pero no por obedecer el mandamiento de Jesús, y por causa de esta confusión, en el bautismo no invocan el único nombre dado para salvación, el cual es Jesús.

Hay una serie de razones obvias por las cuales el creyente debe bautizarse en el Nombre de Jesús.

• Todos los textos bíblicos que tienen relación con el bautismo, nos hablan de que éste es en el Nombre de Jesús. (Hechos 2:38; Mateo 12:21; Lucas 24:47; Juan 1:12; Juan 20:31; Hechos 4:12; Mateo 1:21; Hechos 10:43; Hechos 22:16; Hechos 8:12; Hechos 8:16; Hechos 15:17; 1 Corintios 1:13, etc.)

• Mateo 28:19 habla de un sólo nombre, pero no lo menciona explícitamente. Padre, Hijo y Espíritu Santo no son un nombre (ni mucho menos tres nombres), sino títulos referidos a algunos roles que el único Dios ha desempeñado para traernos salvación y para relacionarse con nosotros. De manera que para que sepamos cuál es el nombre al que dicho texto se está refiriendo, debemos leer y comparar a Mateo 28:19 en contexto, recurriendo a los textos paralelos que también nos hablan de la gran comisión. Dichos textos nos muestran sin sombra de dudas, que el nombre al que Mateo 28:19 se está refiriendo implícitamente, es Jesús. En la gran comisión, el único nombre en el que se nos manda a obedecer el evangelio, es el nombre de Jesús:

Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre [el nombre de Jesús] echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas… (Marcos 16:14-17).

Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre [el nombre de Jesús] el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas (Lucas 24:44-48).

La gran comisión, como es relatada por los evangelistas Marcos y Lucas, gira en torno a la figura y el nombre de Jesús. Igualmente, si leemos la gran comisión como es expuesta por el evangelista Mateo, vemos que toda la exposición gira en torno al Señor Jesús. Mateo 28:17 dice que los discípulos adoraron a Jesús. En Mateo 28:18, Jesús dice que tiene toda potestad en el cielo y en la tierra, potestad que según el apóstol Pablo, está ligada al nombre de Jesús, que es el nombre sobre todo nombre (Filipenses 2:9-11). En Mateo 28:20, Jesús nos manda a guardar todas sus enseñanzas y promete estar con su pueblo todos los días hasta el fin del mundo. En Mateo 28:19, Jesús nos manda a hacer discípulos y a bautizarlos en un nombre (no en muchos nombres).

Dado que la misma Escritura nos manda a hacer todas las cosas de obediencia a la fe en el nombre de Jesús (Colosenses 3:17), que el nombre de Jesús es el nombre que está sobre todo nombre (Filipenses 2:9-11), que Jesús es el único nombre en el cual podemos ser salvos (Hechos 4:11-12), que los pasajes paralelos de la gran comisión giran en torno a la figura y el nombre de Jesús (Marcos 16:14-17, Lucas 24:44-48), y que la gran comisión como es expuesta por Mateo gira en torno al Señor Jesús, concluimos que el único nombre al que se refiere Mateo 28:19, es Jesús.

Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén (Mateo 28:17-20).

La gran comisión, nos da cuenta de que Jesús envió a bautizar en UN NOMBRE, el NOMBRE DE JESÚS. A continuación, analizaremos que Padre no es un nombre, sino un rol de Dios, al igual que mi nombre no es padre, sino un rol que yo ejerzo por tener hijos. Lo mismo podría hacerse para los otros títulos de Hijo y Espíritu Santo.

La Revelación del Nombre del Padre

El Único Dios es llamado el Padre, por ser el Origen y Creador de todas las cosas (Isaías 64:8, Apocalipsis 4:11), porque es el Sustentador y Cuidador de su pueblo (1. Crónicas 29:10, Isaías 63:16, Santiago 1:17), y porque ha adoptado como hijos suyos a los creyentes que han nacido de nuevo (Gálatas 4:6; Hebreos 1:5; 12:9). Entonces, Padre no es un nombre, sino un rol que tiene sentido cuando entendemos todas estas funciones de Dios citadas anteriormente.

Dado que Padre no es un nombre, entonces ¿Cuál es el nombre del Padre? Una respuesta que inmediatamente puede venir a nuestra mente, es JEHOVA. Tal vez ese nombre se nos venga a la memoria, dado a las miles de veces que aparece en nuestras versiones españolas de la Biblia., Sin embargo, este nombre "Jehová”, es una latinalización que se hizo del tetragrámaton (YHWH). La correcta pronunciación del nombre de Dios revelado en el Antiguo Testamento y representado por estas cuatro sílabas hebreas aún se discute. Muchos dicen que debería ser algo como YAVÉ, otros YVÉ, y otros YVY, pero eso es tema aparte.

YHWH, significa "YO SOY EL QUE SOY” ¿De dónde nace este nombre? Veamos los textos bíblicos donde Dios comenzó a presentarse con dicho nombre.

Habló todavía Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy JEHOVÁ. Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos (Éxodo 6:2-3).

Fíjese que es a MOISES cuando se presenta por primera vez como YHWH. Nunca antes se había presentado con este nombre al linaje escogido ¿Cómo aparece entonces antes del Éxodo este nombre? ¡pues muy fácil!, MOISÉS ESCRIBIÓ EL GÉNESIS después de haber tenido el encuentro con YHWH.

¿Pero, cómo fue el episodio en que se dio a conocer como YHWH a Moisés?

"Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios. Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y Él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. Viendo Jehová que Él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y Él respondió: Heme aquí. Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es. Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios. Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel. Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel? Y Él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte. Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con Él se me recordará por todos los siglos (Éxodo 3:1-15).


Si uno es cuidadoso en leer este texto, Moisés pidió saber el nombre del Dios al que iba a representar, y Dios le dice: "YO SOY EL QUE SOY”. Con este nombre debía ser recordado para siempre, pero sabemos que el cumplimiento máximo de toda la revelación de Dios se dio en Jesús. En Jesús, el nombre divino tomó un nuevo esplendor para el periodo de la Gracia, pues Jesús significa YHWH Salvador, o Jehová se ha convertido en nuestra salvación. Jesús, en hebreo es Yeshuwah, y la palabra hebrea para salvación es prácticamente idéntica. Para un mayor entendimiento, note como YHWH está inmerso en el nombre hebreo Yeshuwah. Del mismo modo, todos los sacrificios de la Ley, la quema de incienso y guardar el Shabbat, son recordados para siempre en Jesús. Ahora no practicamos ceremonialmente dichos ritos, pero en Cristo Jesús los observamos, pues cuando lo aceptamos a Él hemos acudido a la virtud de su sacrificio redentor, cuando oramos a Él elevamos el incienso agradable para Dios, y cuando permanecemos en la vida que Cristo nos ofrece gozamos de su reposo, del cual el séptimo día era sólo una sombra.

Aunque Dios reveló su nombre a Moisés, el prometió revelar su nombre con mayor esplendor durante el periodo de la Gracia, al hablar por medio del profeta Isaías, lo siguiente sobre la venida del Mesías prometido.

Por tanto mi pueblo (DICE JEHOVA) sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí, estaré presente. ¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que publica la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salud, del que dice a Sión: Tu Dios reina! Voz de tus atalayas: alzarán la voz, juntamente jubilarán; porque ojo a ojo verán, como torna Jehová a traer a Sión. Cantad alabanzas, alegraos juntamente, las soledades de Jerusalén: porque Jehová ha consolado su pueblo, ha redimido a Jerusalén. Jehová desnudó el brazo de su santidad delante de los ojos de todas las naciones; y todos los términos de la tierra verán la salud del Dios nuestro. (Isaías 52:6-10 RV1865)

Aquí hay dos cosas importantísimas:

1) El pueblo no conocía todavía la plenitud del nombre de Dios, sino que lo iba a saber en un futuro, ¿Cuándo? al llegar el mensaje del evangelio (Evangelio significa: buenas nuevas).

2) El motivo por el que conocerían su nombre, es porque Jehová mismo estaría presente con ellos. (Definitivamente Jesús es Jehová, el Único Dios que se manifestó en carne).

Para este segundo punto, hay dos textos importantes:

Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mí siervo, que yo escogí: para que me conozcáis, y creáis, y entendáis, que yo mismo soy: antes de mí no fue formado Dios, ni lo será después de mí. Yo, yo Jehová; y fuera de mí no hay quien salve. Yo anuncié, y salvé, e hice oír, y no hubo entre vosotros dios extraño. Vosotros pues sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios. Aun antes que hubiera día, yo era; y no hay quien de mi mano escape: si yo hiciere, ¿quién lo estorbará? (Isaías 43:10-13 RV1865).

Este texto está hablando del siervo que vendría en el futuro, el mismo que en Isaías 53 se relata como el siervo sufriente (Cristo)… ¿Qué se dice de este siervo?, se dice que debemos:

1) Conocer
2) Creer
3) Y entender que este siervo es el mismo Jehová, que antes de Jehová no fue formado un Dios diferente, ni será formado un Dios diferente después de Jehová.

Fuera de Jehová nadie salva… Jesús es Jehová o NO podría salvar.

Ahora, ¿existirá alguna afirmación de Jesucristo, diciendo que Él porta el nombre del Padre?

Juan 5:43. Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a aquel recibiréis.

No tan solo eso, sino que el autor de la carta a los Hebreos, señala que el Hijo de Dios (es decir, la manifestación de Dios en carne), recibió su nombre como herencia, porque éste es también el nombre de Dios en toda su Deidad, como Padre.

"Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros tiempos nos ha hablado por el Hijo, al cual constituyó por heredero de todo, por el cual asimismo hizo los siglos; el cual siendo el resplandor de su gloria, y la [misma] imagen de su sustancia, y sustentando todas las cosas con la palabra de su potencia, habiendo hecho la purgación de nuestros pecados por sí mismo, se sentó a la diestra de la majestad en las alturas, hecho tanto más excelente que los ángeles, [por] cuanto alcanzó [por herencia] más excelente nombre que ellos (Hebreos 1:1-4).

El Hijo de Dios (o la manifestación de Dios en carne, ejerciendo el rol de humano perfecto), alcanzó por herencia un nombre mejor que el de los ángeles. ¿De quién heredó este Nombre? ¡De su Padre! Por lo tanto, ¡¡¡El Nombre del Padre es Jesús!!!

Con razón los siguientes textos son tan importantes:

Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos (Hechos 4:11-12).

Juan 1:12. Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

Juan 2:23. Estando en Jerusalén en la fiesta de la pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía.

Juan 20:31. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

Hechos 3:16. Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por Él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.

Hechos 10:43. De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en Él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.

Lucas 24:47. Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.

Por eso es que el NOMBRE que debe ser invocado en el Bautismo, es el Nombre de Jesús:

Hechos 22:16 Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tuspecados, invocando su nombre.

Hechos 4:11-12. Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Mateo 28:19. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Hechos 10:45-48. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.

Hechos 2:36-38. Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Hechos 4:12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Lucas 24:46-48. y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas.

En definitiva, cuando decimos “El Padre”, no estamos llamando a Dios por su Nombre, porque su Nombre es JESÚS.

lunes, 20 de octubre de 2014

Halloween Celebración a la Muerte


Por Julio César Clavijo Sierra
© 2009 Todos los Derechos Reservados.
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Jesucristo dijo:

“El ladrón [el diablo] no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Juan 10:10).

El mensaje del evangelio es un mensaje de vida, pero la obra de Satanás es la muerte.

“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23).

El Halloween es una fiesta de carácter religioso y místico, cargada de supersticiones, leyendas, paganismo, ocultismo, brujería y toda actividad de las tinieblas, que se originó en los pueblos celtas, unos 400 años antes de Cristo, con el nombre de Festival de Samahin.

Mapa de la Europa Celta

Los usos y costumbres de los celtas, fueron controlados por una sociedad de sacerdotes paganos conocida como los druidas.

Ellos eran politeístas, pero el dios más grande de su panteón, era Samahin, el dios de la muerte, a quien hacían sacrificios animales y humanos.

Para los celtas, el año terminaba el 31 de octubre (de nuestro calendario), que era el momento cuando en su región, empezaba el invierno.

Para ellos, en la noche del 31 de octubre el año moría, y se abría la puerta que separaba el mundo de los vivos, con el mundo de los muertos.

Según los druidas, para evitar que durante la noche del 31 de octubre los muertos les hicieran daño, ellos debían parecerse a los muertos, y por lo tanto se colocaban disfraces horripilantes.

Asimismo los celtas ensuciaban las casas y las cubrían con huesos, calaveras y demás cosas desagradables.

De la misma manera, los druidas, realizaban ritos de brujería durante esa noche, porque decían que era el mejor momento para invocar a los muertos y ser poseídos por  Samahin.

Cuando los romanos sometieron a los Celtas, ellos acogieron la fiesta de Shamain como parte de su cultura y le mezclaron elementos propios, tales como los de utilizar algunas frutas (nabos, manzanas) en honor a Pomona diosa de los frutos, para darles aspectos desagradables.

Frutas ofrecidas a Samahin

Cuando la Iglesia Católica dominó a Europa, esta le dio un tinte católico al festival de Shamain. En el año 740 d.C., el Papa, Gregorio III, estableció el día 1. de noviembre como una celebración católica, que en el año 835 d.C. recibió el nombre de día de todos los santos, o de todos los muertos, ya que para la iglesia católica alguien sólo puede ser santo si está muerto.  

“Día de todos los santos” en idioma Inglés es “All Hallows' Day”.

A la Víspera o noche anterior a esa fiesta se le llamó "All Hallows' Eve". Debido a la costumbre inglesa de contraer los nombres para una pronunciación más rápida y directa, esto derivó en el definitivo "Halloween".

Con el paso del tiempo, en Inglaterra, Irlanda y Escocia,  añadieron la leyenda de Jack el de la linterna, de quien se decía era un espíritu terriblemente malvado, quien deambulaba la noche del 31 de octubre yendo de casa en casa pidiendo un “truco o trato”, (en inglés "Trick-or-treat" de donde viene la castellanización triqui-triqui).

Calabaza-linterna del halloween

La leyenda asegura que lo mejor era hacer trato, sin importar el costo que éste tuviera, pues de no pactar con este espíritu, él usaría sus poderes para hacer "truco", que consistiría en maldecir a la casa y a sus habitantes, dándoles toda clase de infortunios y maldiciones.

La fiesta del Halloween fue llevada por los inmigrantes irlandeses a los Estados Unidos.

En el año de 1921, se hizo el primer desfile masivo del Halloween en el Estado de Minessota.

La internacionalización del Halloween se produjo a finales de los años 70 y principios de los 80 apoyada por el cine y las series de televisión. En 1978, se estrenó en Estados Unidos y en el mundo entero, La Noche de Halloween, de John Carpenter.

En la actualidad, la fiesta de Halloween, se ha extendido a numerosos países ajenos a las costumbres anglosajonas, y en este se utiliza un disfraz para salir por las calles o para asistir a una fiesta de disfraces.

Los niños, se disfrazan y salen a pedir dulces y frutas por las casas.

niños disfrazados en halloween

Todos los elementos de la festividad actual, guardan estrecha relación con el festival antiguo de Samahin.

Los brujos consideran que la noche del 31 de octubre es el mejor momento para realizar sus rituales satánicos.

Aun cuando a la celebración del Halloween se le haya intentado dar un tinte inocente vinculando a los niños, y se le haya dado un enfoque comercial, esta fiesta sigue siendo una apología a la muerte y al mundo de las tinieblas, contra los cuales debe oponerse la Iglesia del Señor Jesús.

"y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz" (2. Corintios 11:14).

La Biblia dice:

“Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” (Efesios  5:11).

 niño con la Biblia

"19 Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? 20 !A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.! (Isaías 8:19-20).

sábado, 18 de octubre de 2014

Hechos 2:38 ¡El Diablo y Muchos Trinitarios lo Odian!


Por Cohen G. Reckart.
© Todos los Derechos Reservados
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2011.



"Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo." (Hechos 2: 38).

¿Por qué el diablo inspira a tantos trinitarios a odiar este versículo de la Biblia? ¿Por qué son los llamados trinitarios que se promueven a sí mismos como la voz oficial de la mente de Dios, los que difunden la mentira de que la aplicación que los pentecostales apostólicos damos a este versículo, es falsa? ¿Qué tiene este texto que no le gusta al diablo y a la mayoría de los trinitarios?

Este versículo es odiado, porque no está de acuerdo con la doctrina católica de la trinidad. Lo que ocurre es simple: Los trinitarios creen que tienen el deber de reinterpretar a Hechos 2:38, alegando que no promueve la fe y que la gracia no se puede recibir a través de él, ya que no contiene la doctrina de la trinidad.

Todos los que aborrecen a Hechos 2:38, confiesan abiertamente que prefieren obedecer a Jesús en Mateo 28:19 con las palabras literales "en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo", pero no comprenden que el nombre singular contiene los títulos “el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo” y que la referencia es a un nombre ¿Cuál es el nombre salvador que se debe invocar sobre el perdido? Las palabras "Padre, Hijo y Espíritu Santo" no son nombres, son títulos. El estudiante de la Biblia que busca el bautismo en el único nombre que contiene estos tres títulos, descubrirá sólo el nombre de Jesucristo, tal como Pedro lo declaró en Hechos 2:38.

El nombre de Dios para el Nuevo Pacto, se encuentra en Hechos 2:38. El nombre de Dios para el Nuevo Pacto no es mencionado en Mateo 28:19. ¿Cuál es el verso que por la mera mención del nombre de Dios tiene el mayor valor? Se trata de Hechos 2:38. ¿Por qué? Porque Hechos 2:38 es el cumplimiento de Mateo 28:19 como lo registra la Biblia. La única forma de conciliar el nombre singular de Mateo 28:19 con Hechos 2:38, es aceptando el nombre de Jesucristo como el nombre singular del Nuevo Pacto de Dios, nombre que representa los títulos de Padre, Hijo y Espíritu Santo.

La teoría trinitaria, reconoce que el nombre de Dios no se encuentra en Mateo 28:19, pero dice que ese texto es aceptable para pronunciar los tres títulos, en vez de obedecer la orden de bautizar invocando el nombre singular.

¿Están diciendo la verdad? No, no la están diciendo. Si Jesús dijo: "en el nombre de", esto no significa “en los títulos de”. No querer bautizar en el nombre de Dios, revelado en el Pacto del Nuevo Testamento, es bautizar de acuerdo con la teoría, la teología y la filosofía hechas por las tradiciones del hombre. Jesús no otorgó la libertad de que esto fuera cambiado por ningún hombre, Papa, concilio, iglesia, organización, instituto bíblico o universidad. Si ellos no quieren ser enemigos de Dios por medio de su creencia trinitaria de que hay tres personas divinas, sería sabio que procedieran a ser bautizados en el nombre singular de Dios, revelado para la Iglesia del Nuevo Testamento. Sería prudente que buscaran a un pastor de una Iglesia Pentecostal Apostólica que los bautice de acuerdo con Hechos 2:38.

El Antiguo Testamento Convierte al Mikveh en el Origen de las Aguas del Bautismo:

Por su propia naturaleza, el ritual bautismal de purificación (mikveh), convertía a la fe judía en el Antiguo Pacto y en este se invocaba el nombre singular de Dios. En el Nuevo Pacto, el nombre de Dios es el nombre que se utiliza en el agua del bautismo, ya que la virtud de este pacto, viene a una persona cuando esta es bautizada. Entonces, ¿cuál es el nombre de Dios en el Nuevo Testamento? Es Jesucristo (¡Messiah!) Hechos 2:38 contiene el nombre de Dios para el Nuevo Pacto. El demonio odia este versículo de la Biblia. Los trinitarios lo odian porque desenmascara todos sus siglos de falsa doctrina acerca de Mateo 28:19, que ha enseñado a invocar los títulos cuando bautizan, pero no el nombre singular de Dios.

En el Nuevo Testamento, el bautismo es un tipo de la muerte, la sepultura y la resurrección de Jesús. ¿Por qué habría necesidad de invocar los títulos de otras dos personas de una supuesta trinidad que no murieron, ni fueron sepultadas y no resucitaron de la muerte? Obviamente, Romanos 6 nos indica que somos bautizados en la muerte de solo Cristo (Sólo Jesús). Todos por la fe, debemos ser identificados en la muerte, la sepultura y la resurrección de Jesús en el bautismo en agua.

El diablo y la mayoría de los trinitarios odian a Hechos 2:38 con tanta pasión, que odian a todos los pentecostales apostólicos porque bautizamos invocando solamente el nombre de Jesucristo ¿No es esto realmente odio e intolerancia contra los cristianos que creemos en Jesús como nuestro Salvador personal? Estos grupos religiosos propagan ese odio, porque los que somos bautizados en el nombre de Jesucristo no somos miembros de sus grupos u organizaciones. Según algunos grupos trinitarios como los bautistas, metodistas, luteranos, carismáticos, Asamblea de Dios, Iglesia de Dios e Iglesia Cuadrangular, una persona puede ser salva sin el bautismo. Sin embargo, según la mayoría de los predicadores de esos mismos grupos, una persona bautizada en el nombre de Jesucristo no es salva y va al infierno ¡Qué contradictora es esa posición!

Hechos 2:38 contiene palabras enriquecidas de fe. Contiene la fe fundamental que conduce a la gracia de Dios. Este verso enseña que la salvación es por Cristo solamente, por la sola fe, y por la sola gracia. Este es un poderoso versículo de la Escritura, en contra de la labor destructiva del diablo. Hechos 2:38 destruye al pecado y al diablo, trayendo la remisión de los pecados y la resurrección a una nueva vida donde la obra del diablo se detiene. Viniendo a la obediencia del Nuevo Pacto al invocar el nombre de Dios en el agua del bautismo, nuestros pecados son perdonados por la sangre de Jesús, librándonos de la futura ira de Dios contra nosotros. Este solo versículo, nos muestra el camino de resolución de la misericordia divina. De estar condenados a estar sin condena. Nosotros pasamos de merecer la pena de muerte, a una vida en el Espíritu, por nuestra resurrección en el agua.

Hechos 2:38 contiene estos segmentos, cada uno de los cuales son poderosos ante Dios:

1.) Arrepentimiento;
2.) El bautismo en agua en el nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados;
3.) La promesa del bautismo del Espíritu Santo para todos los que por fe obedecen los anteriores pasos 1 y 2.

El arrepentimiento consiste en renunciar a la vida de pecado para estar en sintonía con Dios. Es un acto de fe personal hacia el único Dios, a quien hasta el momento siempre se había rechazado. Cuando una persona se vuelve a Dios, iniciará automáticamente lo que llamamos una oración de arrepentimiento.

La persona deseará que el Señor Jesús le perdone sus pecados. Derramará su corazón ante Dios por medio de la confesión. A menudo sentirá profundo remordimiento y tristeza por haber estado lejos de Dios; y por ser consciente del daño, la miseria y el dolor que el pecado le ha causado. Su deseo será limpiar su conciencia y corazón de la culpabilidad del pecado, por la que se rendirá a los pies de Jesús en el altar, experimentando no sólo la cálida presencia de Dios, sino sintiendo además el poder de la gracia de Dios y su amor. Esto hace que el alma se rinda en un estado de oración donde se comienza a orar y adorar a Dios. El arrepentimiento se convierte en un profundo culto reverente.

Entonces, ¿por qué se odia a Hechos 2:38 sabiendo lo que hace por un pecador?

El arrepentimiento siempre viene por la fe. Este no es una obra del hombre. Es un acto de fe que por medio del arrepentimiento, Hechos 2:38 inicia la operación de Dios. Dios realiza su propia obra a través de nuestro arrepentimiento. Si no fuera así, el arrepentimiento como un mandato de Dios presente en toda la Biblia, no sería nada. El arrepentimiento trae la gracia del amor y del perdón. Una persona que verdaderamente se arrepiente por la fe, experimenta este amor y perdón. Después de haberse arrepentido, se levantará sintiéndose refrescado, limpio y santo. Por medio de su gracia, Dios realiza una labor de perfeccionamiento llamado santificación. Hechos 2:38 nos muestra cómo ser santificados por Dios a través de su gracia.

El bautismo en agua en el nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados, es un hermoso evento. El bautismo en agua no es la obra del hombre. Nosotros, los pentecostales apostólicos, sabemos que los bautistas, metodistas, luteranos, carismáticos, Asamblea de Dios, Iglesia Cuadrangular y otros, afirman que se trata de una obra del hombre, pero ellos están difundiendo una falsa doctrina. El mikveh del Antiguo Testamento, o conversión por el agua del bautismo, establece la base para el bautismo en agua del Nuevo Testamento. En el Antiguo Testamento, los gentiles conversos llegaron a la mikveh, o aguas de la separación de un mundo gentil a una nación judía, colocando su fe en Dios. De acuerdo con Hechos 2:38, todo bautismo que no sea por fe, no es un bautismo válido. Los pentecostales apostólicos demandamos el fruto de la fe en el arrepentimiento, antes de que una persona sea admitida en las aguas de la resurrección. Tenemos una muy fuerte convicción de que si una persona no ha muerto a la carne, no está calificada para ser sepultada en las aguas bautismales de la santificación.

¿Qué es lo que en las aguas del bautismo trae santificación? ¡Es la sangre de Jesús!

Aquellos que acusan a los pentecostales apostólicos de ser una secta, nunca hacen hincapié en el hecho de que nosotros creemos que la sangre de Jesús lava nuestros pecados cuando somos bautizados. Nos odian con tanta pasión, que realmente mienten sobre nosotros. Cada vez que los escuche, le dirán que nosotros creemos que el agua lava y quita el pecado. ¡Eso es falso! Es falso desde que los bautistas iniciaron esa mentira en el año de 1914 en Los Ángeles (California), y es falso cada vez que se repite. Creemos que solamente la sangre de Jesús quita el pecado y trae remisión (perdón divino). Tomamos estrictamente las palabras "para el perdón de pecados", en el sentido de que en el bautismo la sangre de Jesús lava nuestros pecados. Así pues, mientras somos bautizados en la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo, su sangre lava nuestros pecados. Esa es nuestra doctrina y eso es lo que los apostólicos predicamos. Nunca enseñamos que el agua tenga la virtud de quitar el pecado. Por tanto, si los trinitarios quieren decir la verdad, deben decir lo que predicamos, sin reinterpretar nuestra predicación para poder engañar a los demás con mentiras.

El bautismo en agua, trae la copa de comunión del Nuevo Pacto en las aguas de la santificación. Así la sangre de Jesús es recibida. Es así que el sacrificio del Calvario es recibido por la fe. Llegamos a las aguas por la fe. Venimos con la fe en la sangre de Jesús para el perdón de nuestros pecados. Pasamos por las aguas para estar bajo la autoridad del Nuevo Pacto en su sangre. Estamos allí en el agua habiendo demostrado el testimonio del fruto de arrepentimiento. La fe nos ha traído aquí. Creemos solamente en Jesús para nuestra salvación. No deseamos ser condenados y ¿Qué es lo que puede quitar la condena del pecado? NADA MÁS LA SANGRE DE JESÚS.

En el agua del bautismo, el pastor o ministro oficiante debe ser ordenado y debe tener autoridad para llevar a cabo el bautismo. Sólo porque un hombre afirme ser un predicador, un ministro, un evangelista o un maestro, él no tiene la autoridad para bautizar hasta que sea ordenado oficialmente. Incluso, los apóstoles no pudieron bautizar hasta después de HABER SIDO ORDENADOS. Esta es la práctica apostólica de los que siguen el orden del Nuevo Testamento. Ahora, hay muchos bautizando sin alguna autoridad. Ellos bautizan sin requerir a las personas fe, o frutos de arrepentimiento. Según Hechos 2:38, esos bautismos no son válidos. Una persona bautizada en esas condiciones nunca será un vencedor, ya que nunca recibió el perdón de sus pecados, ni el poder victorioso de las aguas de resurrección. Todos los bautismos en agua, deben alcanzar el objetivo de añadir a una persona en una congregación local bajo el cuidado de un pastor. Todo bautismo en agua, que no añada una persona a una iglesia local bajo el cuidado de un pastor, es un falso bautismo. En Hechos 2, los que fueron bautizados, se añadieron con mucho gusto a la Iglesia. Esa es la práctica apostólica… El bautismo en agua es un importante acto de fe y demanda toda la santidad del cielo cuando se administra.

Recibir el bautismo del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el Espíritu de Dios. No se trata de una “tercera persona” de Dios en el cielo ¡Dios es uno! Él se puede manifestar a sí mismo como Padre por ser el Creador, como Hijo por ser nuestro Redentor y como Espíritu Santo en nuestra regeneración, pero siempre es un solo Ser, que es un solo Espíritu, con una sola personalidad, ya que es un solo Dios. Después de la resurrección, el Espíritu es la forma como Jesús habita en nosotros como el Espíritu Santo. Jesús Dijo a los Apóstoles "No os dejaré huérfanos, vendré a vosotros" (Juan 14:18). ¡Jesús es el Consolador!

La promesa del Espíritu Santo no comenzó con Pedro en Hechos 2:38. Ni siquiera comenzó con la predicación de Jesús. Todo empezó con Juan el Bautista cuando él predicó sobre el arrepentimiento y la preparación para la venida del Reino de Dios.

"Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego" (Mateo 3:11).

Cualquier persona puede ver que Juan habla del Espíritu Santo prometido, como una experiencia que Jesús llevaría a cabo. Pero esto no sucedió en los tres años y medio del ministerio de Jesús. Esto no se cumplió sino hasta el día de Pentecostés de Hechos 2. Por lo tanto, el Espíritu Santo con el hablar en otras lenguas, como lenguas de fuego asentándose sobre cada uno de ellos según Hechos 2, fue el cumplimiento de la profecía de Juan. ¿Quién ocasionó que el fuego apareciera sobre el aposento alto? ¿Quién ocasionó el sonido como de un viento recio? ¿Quién ocasionó que 120 miembros de la Iglesia del Nuevo Testamento fueran bautizados con el Espíritu de Dios? ¿Quién ocasionó que estos 120 hablaran en lenguas (algo que ellos no esperaban y que tampoco habían experimentado anteriormente)? ¡Fue Jesús! Jesús fue el que causó todo eso. ¿Por qué tantos odian al Espíritu Santo como habita hoy en la Iglesia? ¿Por qué odian lo que Jesús está haciendo en la Iglesia Pentecostal Apostólica de hoy? ¿Por qué se burlan del hablar en lenguas? ¿Por qué están de acuerdo con el diablo en contra de esta promesa de Hechos 2:38? Los pentecostales apostólicos no nos avergonzamos de hacer frente a todo el mundo y decirles que esto es REAL! Experimentar al Espíritu Santo es experimentar al Jesús resucitado.

El Espíritu Santo en nosotros, significa que nuestro cuerpo se ha convertido en un templo. El cuerpo de una persona que no se ha convertido en un templo del Espíritu de Dios, no es más que una choza. Ellos no pueden tener el Espíritu Santo de Dios en su antigua choza. Ellos necesitan a Dios, para que de sus cuerpos, Él construya un templo. ¿Cuándo sucede esto? Se produce en el bautismo en agua. Por medio de la fe, en el bautismo en agua sepultamos nuestro cuerpo de carne, a fin de ser levantados como una nueva creación en Cristo Jesús. Subimos del agua como un templo santificado. Ahora, en ese preciso momento, buscamos que Dios entre en nuestro templo y ocupe su lugar en nuestra alma. Invitamos a Dios a que entre. El Espíritu Santo dentro de nosotros significa que nuestro cuerpo es ahora un templo. Debemos mantener este templo santo, o Dios nos destruirá (1. Corintios 3:17). El templo santo comienza en nosotros con el bautismo en agua. Por lo tanto, es conveniente y adecuado para una persona, que seguido al bautismo en agua reciba el don del Espíritu Santo con la evidencia de hablar en otras lenguas como el Espíritu de Dios le de que hable. Si una persona no lo recibe en el momento del bautismo en agua, hay algo de bloqueo, y esto puede ser la falta de fe o falta de una preparación correcta. Muchos son bautizados pero no adecuadamente preparados. Sin embargo, miles de personas han recibido el bautismo del Espíritu Santo al subir del agua.

Cuando una persona se ha arrepentido por la fe, ha sido bautizada en el nombre de Jesucristo por la fe y ha sido llena con el don del Espíritu Santo por la fe, es salva. Es salva por gracia a través de la fe. Los pentecostales apostólicos creemos en Jesús para la salvación por medio de la sola fe y la sola gracia. Hechos 2:38 es el plan de salvación. El diablo y los trinitarios no desean que el mundo sepa acerca de esta Escritura. Ellos asustan a las personas a fin de alejarlas de obtener la salvación bíblica, diciéndoles que el diablo manipuló a Hechos 2:38. ¡Aquí estoy desenmascarando ese fraude trinitario!

Si usted está buscando a Dios con todo su corazón, considere que los pentecostales apostólicos continuamos con la difusión del precioso plan de salvación del Nuevo Testamento como Pedro lo predicó en el día del Pentecostés. Si Hechos 2:38 fue lo suficientemente bueno para agregar a tres mil personas a la primera Iglesia de Jerusalén, ¡ES BASTANTE BUENO PARA AGREGARLO A USTED A LA MISMA IGLESIA DEL NUEVO TESTAMENTO! Si usted rechaza esta verdad, ciertamente se perderá, pues no será añadido a la Iglesia por el bautismo en agua.

Venga hoy al Señor Jesús y pídale que traiga a su vida la plenitud de este gran versículo de la Escritura (Hechos 2:38). Programe su "lavamiento del agua por la palabra" (Efesios 5:26). Nota: es la sangre de Jesús la que lava nuestros pecados cuando somos bautizados en agua (Apocalipsis 1:5) ¡No tarde! Usted no podrá ser salvo sin la fe en el Señor Jesucristo como se encuentra en Hechos 2:38.

La oración de los pecadores:

Señor Jesús, vengo a ti para ser salvo. Me arrepiento de mis pecados. Vengo a ti por la fe confesando que soy un pecador. Yo no soy digno de ser salvo. Ahora que me he vuelto de mi pecado mirando hacia ti, estoy dispuesto a seguirte. Estoy dispuesto a hacer lo que tú ordenaste. Te recibo ahora como mi único Salvador. Voy a buscar el bautismo en agua según Hechos 2:38 en una Iglesia Pentecostal Apostólica a la cual asistiré fielmente. Yo deseo que mi cuerpo se convierta en un templo. Luego, cuando tú me formes en lo que quieras de mí, ven a mi templo y se bienvenido mi Dios y Señor. Seré tu siervo y un miembro de la Iglesia Apostólica en la cual tú me estableces. Voy a poner mi alma bajo la autoridad y el liderazgo de un Pastor. Voy a hacer tu voluntad de aquí en adelante. Úsame Jesús, aquí estoy.

jueves, 16 de octubre de 2014

El Bautismo y Hechos 2:38

Por el pastor Cohen Gary Reckart


Hechos 2:38 es el versículo sobre el bautismo, más controvertido de la Biblia. Los trinitarios lo odian y han luchado duramente para modificar el texto o el significado de sus palabras. En él están en juego dos cosas: (1) El nombre que se invoca sobre el converso, y (2) si el bautismo en agua por la fe es esencial para la salvación.

El bautismo no fue inventado por el hombre y no es una obra creada por el hombre (vea por ejemplo Juan 1:33, donde Juan el Bautista dice -"el que me envió a bautizar"-. Por lo tanto, es de Dios.  El tema aquí, es: ¿Cuál fue el propósito de Dios en el bautismo? Si el propósito fue que nosotros demostráramos la fe en el Mesías, en su obra en el Calvario y en su resurrección ¿Cómo pueden los hombres negar la santidad y necesidad del bautismo?  Sólo a través de este acto de fe, una persona ha resucitado con Cristo a una nueva vida (Romanos 6:4).  Una persona no ha resucitado con Cristo, si no ha sido bautizada por la fe.  El bautismo es un acto de fe y es un requisito esencial para la salvación. "El que creyere y fuere bautizado, será salvo" (Marcos 16:16).

Hechos 2:38 es la obediencia de Pedro, al mandato de Cristo encontrado en Lucas 24:47-49. El bautismo en el nombre de Jesús, fue la única fórmula bautismal utilizada por la Iglesia del libro de los Hechos (Hechos 2:38, Hechos 8:16, Hechos 10:48, Hechos 19:5, Hechos 22. 16, Colosenses 3:17, Efesios 4:5, Santiago 2.7). No existe algún registro bíblico que indique que alguna vez se invocaron los títulos sobre alguien que fue bautizado. No existe ningún registro bíblico sobre el uso de alguna fórmula trinitaria. Solo la gente que no le cree a la Palabra de Dios, se atreve a decir que Pedro se equivocó.  

Tras un examen minucioso, veremos que Romanos capítulo 6 enseña la regeneración (el nuevo nacimiento) en el bautismo.  Cuando los trinitarios son derrotados en la fórmula bautismal al ser incapaces de demostrar por la Biblia que alguien fue bautizado mientras se le repitieron literalmente los títulos “Padre, Hijo y Espíritu Santo”, entonces ellos pasan a decir que el bautismo no es esencial para la salvación por fe, y atacan el concepto de regeneración bíblico.  Pero Romanos 6 los deja sin salida. Los que son bautizados se identifican con la muerte de Cristo, y cuando son levantados de entre las aguas, en la semejanza de la resurrección de Cristo, son regenerados viniendo a una vida nueva en Cristo.  Si esto no fuera cierto, entonces no sería esencial el ser sepultados con Cristo en el bautismo y no sería esencial la semejanza que se plantea con su resurrección.  Pero preguntémonos ¿La regeneración bautismal es una verdad bíblica?  Echemos un vistazo a Tito 3:5.

"nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo".

Del léxico de Strong con números de referencia, tenemos la siguiente información sobre las palabras griegas que usa la Biblia y que están ligadas con el concepto de regeneración: Regeneración: # G3824 paliggenesiapalin = renacimiento (nacido de nuevo), # G3825 palin = de nuevo, una vez más y # G1078 génesis = nacimiento, lugar de nacimiento.

Regeneración se refiere al segundo nacimiento, que en la Biblia también es llamado nacer del Espíritu (Juan 3:8); nacer de nuevo (1 Pedro 1:23); nacido de Dios (1 Juan 3:9, 4:7, 5:1, 5:4).

En Tito 3:5, regeneración es lo mismo que renacimiento o nacer de nuevo, según lo encontrado en Juan 3:3-5.  Ahora ¿En dónde hay un lavamiento de la regeneración, sino en las aguas del bautismo como se encuentra en Romanos 6:4-5?

¿Una persona recibe el lavamiento de la regeneración y la resurrección a una nueva vida en Cristo, solo con decir: “acepto a Jesús en mi corazón”?  ¡No!  ¿Lo recibe diciendo: “acepto al Señor Jesús como mi Salvador personal”? ¡No!

¿En qué versículo de la Biblia se expone el lavamiento por la sangre de Jesús que nos salva, y que del mismo modo nos habla de la renovación por el Espíritu Santo? Se encuentra exclusivamente en Hechos 2:38 y no se encuentra agrupado en ningún otro texto del Nuevo Testamento.  Es un texto en el que tenemos las dos cosas, y Pablo escribiendo a Tito, le dice que ésta es la forma en que Dios los salvó. Por lo tanto, este lavamiento de la regeneración no es obra del hombre, o Pablo se contradijo. La fe no es obra del hombre, la fe es obra de la Palabra de Dios. “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17). Hechos 2:38 se encuentra vigente, aún a pesar de los múltiples ataques de los Trinitarios para destruir su mensaje y significado.

¿Si predicamos el plan de salvación basados en Hechos 2:38, estamos haciendo doctrina de un solo versículo de la Biblia? Ante esto respondemos que el Espíritu Santo, quien es el autor de la Biblia, no tiene que hablar dos veces para que algo sea cierto. El Espíritu Santo habló por medio de Pedro en Hechos 2:38. ¿Entonces por qué resistís al Espíritu Santo?

No obstante, Hechos 2:38 no es el único versículo que tenemos para el bautismo en el nombre de Jesús. Ya hemos mencionado otros textos como Hechos 8:12, Hechos 10:48 y Hechos 19:5.  Además, hay otros textos que indican que el bautismo es en Cristo y sólo en él, porque al bautizarnos nos identificamos con la muerte de Cristo (Romanos 6:3-5). También está el texto de Efesios 4:5, que dice: “un solo Señor, una sola fe, y un solo bautismo”. Tenemos un montón de versículos para validar el bautismo en el nombre de Jesucristo. Hechos 2:38 es la estrella polar del bautismo apostólico y fue el método practicado por los apóstoles.

Ahora bien, debe entenderse que Hechos 2:38 enseña la salvación por gracia mediante la fe.  Sin esta comprensión, una persona puede luchar contra este versículo para su propia destrucción.

El arrepentimiento que es ordenado en este texto, es un acto de fe y de gracia que conducirá a odiar el pecado.

El bautismo en agua en el nombre de Jesús, que manda a obedecer, es un acto de fe y de gracia, donde se obtiene el perdón de los pecados. 

El bautismo del Espíritu Santo que nos manda a obedecer, se recibe por fe, y por la gracia de Dios a través de este don, obtenemos la vida eterna.

Existe plena y completa salvación por gracia mediante la fe, en la obediencia de la predicación del apóstol Pedro.

Cualquier persona que enseña que el bautismo en agua en el nombre de Jesucristo no es esencial para la salvación, está predicando una doctrina falsa. Cualquiera que enseña que el bautismo en agua de acuerdo con Hechos 2:38 es una obra del hombre y no de la fe, está enseñando una doctrina falsa. Cualquier persona que sostenga que Romanos 6 no enseña la regeneración por medio del bautismo, está enseñando una doctrina falsa. ¿Por qué seguir en pos de las artimañas humanas? ¿Por qué no lleva las palabras del apóstol Pedro a su propio corazón, tal como si hubiera estado presente allí en el día de Pentecostés.

¿Cuál fue la intención del apóstol Pedro en este texto?  ¿Por qué los hombres tergiversan su intención?  Los hombres compungidos por su pecado, deseando ser salvos, dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

Cosas que Pedro no dijo:

 - Pedro no dijo: “nada más bastó lo que Cristo hizo en el Calvario, y ustedes sólo deben creer eso sin hacer nada más”
-  Pedro no dijo: “Solo deben creer con el corazón y confesar con la boca que Jesucristo es el Señor, sin hacer nada más”.
- Pedro no dijo: “Acepten al Señor en su corazón, y no hagan nada más”.
- Pedro no dijo: “Acepten al Señor como su salvador personal, y no necesitan hacer nada más”.
- Pedro no dijo: “Acepten al Señor Jesús por la fe, y no tienen que hacer nada más”.
- Pedro no dijo: “Reciban a Cristo y tengan una relación personal con él, sin hacer nada más”.
 Pedro no dijo: “vengan como son y crean que han sido salvos, porque Jesús murió por ustedes”
- Pedro no dijo: “vengan y reciban la sagrada comunión, y serán salvos de sus pecados”
- Pedro no dijo: “levanten la mano para que el predicador los invite hacia adelante, y luego saluden felizmente a todos los miembros de la Iglesia”
- Pedro no dijo: “firmen el libro de registro de la iglesia”.
- Pedro no dijo: “confiesen que ustedes son trinitarios protestantes y serán salvos sin el bautismo en agua”.
- Pedro no dijo: “confiesen que son miembros de la Iglesia de Cristo y así serán salvos”.
- Pedro no dijo: “confiesen que son católicos y serán salvos”
- Pedro no dijo: “Repitan lo que está escrito en una tarjeta, y acéptenlo como su profesión de fe, y serán salvos”.

Lo que Pedro dijo:

- Pedro dijo: arrepentíos.
- Pedro dijo: bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados.
- Pedro dijo: Reciban el don del Espíritu Santo.

¿Qué hizo la gente?

- Tres mil israelitas de las doce tribus se arrepintieron de sus pecados.
- Pidieron ser bautizados después de que Pedro les predicó.
- Fueron añadidos a la Iglesia del Nuevo Testamento después de su pacto bautismal.

¿Cuál era la intención del apóstol Pedro?

- El estaba siguiendo el mandato de Jesús, de que el arrepentimiento y el perdón de los pecados debía ser predicado por primera vez en Jerusalén (Lucas 24:49).
- Estaba siendo obediente a la autoridad que le dio las llaves del Reino (Mateo 16:19);
- Ahora tenía el poder del Espíritu Santo sobre él, para poder presenciar el Evangelio en todo su esplendor (Hechos 1:8).
- Tenía la intención de que la gente fuera guiada al arrepentimiento por la fe.
- Tenía la intención de que la gente fuera bautizada en agua por la fe en el nombre de Jesucristo, con el fin de que comenzaran a andar en vida nueva.
- Tenía la intención de que todas las personas a las que les predicó, recibieran el don del Espíritu Santo por la fe, y que se añadieran a la Iglesia como creyentes nacidos de nuevo.

Si el apóstol Pedro no tuvo la intención de todo esto con su predicación, entonces les jugó una broma gigantesca y de muy mal gusto a aquellos tres mil judíos. En efecto, es triste y vergonzoso que los hombres hayan tratado y estén tratando de destruir este primer mensaje del Evangelio, predicado después de que Jesús ascendió. Es lamentable que hayan intentado alterar las palabras de Pedro a fin de destruir por completo toda la fe, toda la gracia, y toda la salvación que viene por Jesucristo, y que figura en Hechos 2:38.

¿Por qué los trinitarios quieren destruir este versículo?

- Porque este texto demuestra que su interpretación de Mateo 28:19 es errada.
- Porque demuestra que el bautismo es en el nombre que Dios ha revelado en el Nuevo Testamento, el cual es Jesucristo.
- Porque demuestra que la fe y la gracia se reciben en el arrepentimiento y el bautismo en agua en el nombre de Jesús.
- Porque de acuerdo con Romanos 6, demuestra la regeneración bautismal de la sepultura de un cuerpo muerto al pecado que es sepultado, para resucitar a una nueva vida en Cristo.
- Porque demuestra que el bautismo en agua es esencial para la salvación.
- Porque demuestra que las palabras de Marcos 16:16, son verdad. “El que creyere y fuere bautizado será salvo, mas el que no creyere será condenado".
- Porque demuestra que el bautismo en agua en el nombre de Jesús, fue ordenado por el propio Jesús, y es el nacimiento del agua al que Él se refirió en Juan 3:3-5.
- Porque demuestra que todos los que no han sido bautizados por fe, no pueden recibir la salvación por la sola gracia y por la sola fe, y por lo tanto no son salvos.

Insto a todos a recibir la Palabra de Dios en Hechos 2:38. No siga las mentiras astutas de los trinitarios, quienes al igual que los musulmanes y los hindúes con sus mentiras y engaños, están enviando las personas al infierno.

Vaya a Hechos 2:38 y mire si usted puede encontrar algún mal en este versículo o en la intención de Pedro. Vea si usted puede encontrar en este versículo cualquier indicio de que los hombres pueden ser salvos sin el arrepentimiento, sin el bautismo en agua en el nombre de Jesucristo, y sin el bautismo del Espíritu Santo.  Vaya a Hechos 2:38, y observe cómo tres mil personas fueron añadidas a la Iglesia.  ¿Si estas fueron las primeras tres mil personas que creyeron al evangelio y fueron añadidas a la Iglesia del Nuevo Testamento después de la ascensión de Cristo, por qué el modelo de salvación debería ser cambiado?  ¡Cuestiónese! Si aquella enseñanza fue lo suficientemente buena para que tres mil personas aceptaran la salvación por fe y fueran añadidas a la Iglesia, ¿por qué le haría daño obedecerla?

Los trinitarios han propagado la mentira de que seguir al apóstol Pedro en Hechos 2:38 te hará daño.  Han dicho que obedecer Hechos 2:38 no te añadirá a la verdadera iglesia sino a una secta. Han dicho que obedecer Hechos 2:38 te convertirá en alguien poseído por el demonio y te llevará al engaño. Pero tú no debes tener miedo de pensar por fuera del esquema trinitario. ¡Sal de allí! No dejes que los hombres te engañen tan fácilmente. Toma la Palabra de Dios, porque el Espíritu Santo fue quien la inspiró. Cuando el apóstol Pedro mandó a la multitud de judíos a que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo, él estaba hablando por el Espíritu Santo. Cualquier hombre que sostenga que Pedro no estaba hablando por el Espíritu Santo, está siendo usado por el diablo.  Si Pedro habló por el Espíritu Santo, entonces ¿Cuál fue la intención del Espíritu Santo para todos aquellos que escucharon el primer mensaje del Evangelio?

La intención del Espíritu Santo es que la gente fuera salva

¿Cómo les dijo el Espíritu Santo a las personas (por medio de los labios del apóstol Pedro) que fueran salvas?

- El Espíritu Santo dijo a través de Pedro que se arrepintieran.
- El Espíritu Santo dijo a través de Pedro que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados.
- El Espíritu Santo dijo a través de Pedro que recibieran el don del Espíritu Santo.

 Ahora, ¿qué vas a hacer? 

¿Seguirás con las mentiras, astucias y tergiversaciones que los trinitarios han utilizado para pervertir la Palabra de Dios? O por el contrario ¿Vas a seguir al apóstol Pedro, a quién se le dieron las llaves del Reino de Dios? Si deseas seguir el modelo bíblico, entonces, debes:

No. 1. Arrepentirte,
No. 2. Ser bautizado en el nombre del Señor Jesús,
No. 3. Recibir el don del Espíritu Santo.

Debes seguir la Palabra de Dios con fe. ¡Hazlo ahora! ¡Hazlo hoy!  No permitas que los hombres te impidan obedecer al Espíritu Santo que habló por medio de Pedro en el día de Pentecostés ¡Ven a las aguas de la sepultura del viejo hombre! ¡Ven a las aguas de la separación! ¡Ven a las aguas de la santidad! ¡Ven al bautismo donde la sangre de Jesús lava tus pecados! Es cierto que el agua no lava los pecados, por eso nunca hemos dicho eso. Pero sí decimos que la sangre de Jesús lava los pecados en el bautismo en agua en el nombre de Jesús.  Si la sangre de Cristo no fuera aplicada en el bautismo en agua, entonces no habría perdón de pecados durante el bautismo en el nombre de Jesús, y el apóstol Pedro le jugó una broma a los tres mil judíos que creyeron a sus palabras en el día de Pentecostés. Pero no fue una broma, fue la más preciosa verdad que aquellas personas pudieron aceptar y obedecer ¡Ven a estas aguas donde la sangre de Cristo te purifica! ¡Ven a estas aguas donde pasarás de muerte a vida! ¡Ven hoy! ¡Ven ahora mismo! ¡No te demores! ¡Tú alma puede salir de la oscuridad y venir a la luz! ¡Sí! ¡Toma el camino de la salvación del Nuevo Testamento que se encuentra en Hechos 2:38! Fue el mismo Señor Jesús quien reveló su gracia por las palabras de Hechos 2:38.

martes, 14 de octubre de 2014

Respuesta a Objeciones Contra el Bautismo en el Nombre de Jesús


Por Julio César Clavijo Sierra
Fragmento del capítulo 4 del Libro Un dios Falso Llamado Trinidad
© 2007 Todos los Derechos Reservados.
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En el presente artículo daremos respuesta a doce de las más reconocidas objeciones que algunos hombres han inventado para intentar negar la necesidad de ser bautizados en agua en el nombre de Jesús.


1. Que el bautismo no es un requisito indispensable para la salvación.

a) El caso del ladrón que fue crucificado junto a Jesús.

Algunas personas afirman que el bautismo no es necesario para la salvación porque el ladrón que fue crucificado junto a Jesús fue salvo sin necesidad de ser bautizado (Lucas 23:39-43), por ende, dicen ellos, ninguno necesita ser bautizado para ser salvo. Este argumento pasa por alto un elemento esencial, y es que el mandamiento de Jesús acerca del bautismo fue dado después de su resurrección, es decir después de que Cristo fue crucificado (Mateo 28:18-20; Marcos 16:15-16).

Los que hemos sido bautizados en Cristo hemos sido bautizados en su muerte (Romanos 6:3-4). Así, el bautismo es una representación de la muerte de Jesús. El ladrón no podía ser bautizado y no tenía necesidad del bautismo pues en primer lugar, Jesús no había dado aún instrucciones acerca de la necesidad del bautismo para la salvación, ni tampoco había muerto. ¿Cómo podía alguien ser bautizado en la muerte de Cristo sin que él hubiera muerto? El caso del ladrón en la cruz, es un argumento muy débil para intentar negar que el bautismo es necesario para la salvación.

b) Que el apóstol Pablo dijo a los corintios que él no había sido enviado a bautizar sino a predicar.

Algunas personas toman las palabras del apóstol Pablo registradas en 1. Corintios 1:17 dónde él dice: “Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio”, para asegurar que el bautismo no es necesario para la salvación. Incluso afirman que el Señor Jesucristo no nos envió a ninguno de nosotros a bautizar, pasando por alto las citas de Mateo 28:18-20 y de Marcos 16:15-16. Contrario a estas afirmaciones, y de manera paradójica, el mismo texto que ellos usan para negar la importancia del bautismo en el nombre de Jesús, antes lo confirma. Al analizar el texto dentro de su contexto nos daremos cuenta del por qué.

El contexto habla de que la iglesia de Corinto sufría una gran división debido a que los corintios estaban de cierta manera “endiosando” a sus predicadores favoritos o a los hombres que los bautizaron. Unos decían: “yo soy de Pablo”, otros decían: “yo soy de Apolos, otros decían: “Yo soy de Cefas (es decir Pedro)”, y algunos, al parecer los más sensatos decían: “Yo soy de Cristo” (Ver 1. Corintios 1:10-12). Pablo les enseña que los miembros de la iglesia son discípulos de Cristo y no de ningún hombre en particular. En el verso 13 él les pregunta, “¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?” La respuesta es clara. Pablo no fue crucificado por nosotros, fue Jesucristo el que fue crucificado. Como Pablo no fue el que murió en la cruz para pagar por el precio de nuestros pecados, entonces no debemos ser bautizados en el nombre de Pablo. Debemos ser bautizados en el nombre de aquel que pagó por nosotros el precio de nuestros pecados, es decir en el nombre de Jesucristo, no en el nombre de Pablo. Por eso Pablo dice en el versículo 15: “Para que ninguno diga que fuisteis bautizados en mi nombre”. No es en el nombre de Pablo ni de ningún otro siervo cristiano: es en el nombre de Jesús que debemos ser bautizados para tener parte con el Señor Jesucristo.

Pablo afirma que él ha bautizado a algunas personas, no a muchas (vea 1. Corintios 14-16). Si el bautismo no tuviera ningún valor, ¿por qué Pablo bautizó a algunas personas? Nosotros no debemos perder de vista que Pablo era apóstol, y como apóstol su misión principal era predicar no bautizar. El apóstol Pablo, por ninguna parte de esa porción bíblica dice que el bautismo no es importante para la salvación, y eso hay que tenerlo muy claro. Sin embargo, tras la predicación de Pablo muchas personas eran bautizadas. En realidad no era necesario que Pablo mismo bautizara a las personas, pues alguno de los hermanos acompañantes de Pablo podía hacerlo. Precisamente en el libro de Hechos capítulo 18 se habla acerca de la obra realizada por Pablo en Corinto (es decir en la misma iglesia de la cual venimos hablando). El verso 8 dice lo siguiente:

“Y Crispo, el principal de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados.” (Hechos 18:8).

Muchos fueron bautizados por la predicación de Pablo, aún cuando Pablo afirma que él mismo no bautizó sino a algunos pocos. Esto nos lleva a concluir que eran otros hermanos y no Pablo los que los bautizaron, pues la misión principal de Pablo como apóstol era predicar, no bautizar. El hecho de que estas personas fueran bautizadas, demuestra la importancia del bautismo en el nombre de Jesús dentro del plan de salvación.


2. Que al ser un hombre quien bautiza a otro, el bautismo no tiene valor dentro del plan de salvación

Algunas personas afirman que por el simple hecho de que el elemento humano hace parte del bautismo, entonces el bautismo no tiene importancia. Pero, solamente porque un hombre bautiza a otro no significa que el hombre salva al hombre. El hombre no perdona el pecado; Dios simplemente lo usa como un instrumento para transmitir el evangelio. Por el mismo principio Dios usa la predicación del hombre para traer la salvación (1 Corintios 1:18, 21), y nadie oirá el mensaje de la salvación sin un predicador (Romanos 10:13- 17). Cuando Dios detuvo a Pablo en el camino a Damasco, Dios no le reveló el plan de salvación, sino que lo envió a un predicador llamado Ananías (Hechos 9). El ángel de Dios no le predicó a Cornelio sino que lo envió a Pedro para el mensaje de la salvación (Hechos 10). Dios usa a los humanos para llevar el mensaje de la salvación a otros, y el bautismo en agua es simplemente otro ejemplo de este hecho.

Algunas de las palabras finales que dijo el Señor Jesús a sus discípulos fueron: “A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos” (Juan 20:23). Los apóstoles cumplieron estas palabras cuando bautizaron en el nombre de Jesús a todos los que creyeron a su predicación, pues de esa forma recibieron el perdón de los pecados, pero también los que no creyeron continuaron con sus pecados retenidos. No obstante Dios es el único que tiene la potestad de perdonar los pecados (Mateo 2:7, Lucas 5:21).


3. Que al momento del bautismo no se necesita mencionar ningún nombre.

Esta argumentación es bastante simple y sin fundamento Escritural. Estas personas han olvidado lo que dijo el apóstol Juan.

“Os escribo a vosotros hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre” (1. Juan 2:12).


4. Que el bautismo en el nombre de Jesús no es ninguna fórmula bautismal, pues al comparar los relatos bíblicos de los bautismos, se usan diversas frases descriptivas como por ejemplo: “en el nombre de Jesús”, “en el nombre de Jesucristo”, “en el nombre del Señor Jesús” y “en el nombre del Señor”

Este es otro argumento bastante simple, pues todas esas frases son equivalentes, ya que todas ellas hacen referencia a un solo y al mismo nombre, es decir el nombre de Jesús.

Jesús es un nombre, Señor y Cristo son títulos que distinguen al Señor Jesús. Cualquier ser humano puede llamarse Jesús, pero Señor y Cristo son títulos que solo pueden ser aplicados al Señor Jesucristo. La Biblia enseña que en el bautismo es indispensable que se mencione el nombre de Jesús, por eso las frases “en el nombre de Jesús”, “en el nombre de Jesucristo”, “en el nombre del Señor Jesús”, etc., son equivalentes.


5. Que es igualmente válido que el ministro que realice el bautismo invoque verbalmente “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” o “en el nombre de Jesús”

La Palabra del Señor enseña que sólo hay un bautismo cristiano, no dos, o tres, o más. “Un Señor, una fe, un bautismo” (Efesios 4:5).

Bíblicamente hablando, no hay dos formas de bautizar, debido a que sólo hay un bautismo para el pueblo de Dios. El bautismo es en el nombre del Señor Jesús, porque: “... en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” (Hechos 4:12).


6. Que en el libro de los Hechos no se menciona realmente la invocación literal que fue utilizada en el bautismo, sino que aunque diga que fueron bautizados en el nombre de Jesús, lo que realmente tenemos que suponer, es que los bautismos se realizaron invocando literalmente la expresión “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.

Este es un argumento muy sutil, pero que igualmente desconoce el poder que hay en el nombre de Jesús.

Las personas que argumentan esto, afirman que cuando los apóstoles bautizaron a la gente, en realidad invocaban textualmente las palabras “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” pero que sin embargo en el libro de los Hechos sólo quedó registrado “en el nombre de Jesús”.

Quien esto afirma, goza de una amplia imaginación y desconoce que el libro de los Hechos es precisamente eso, un relato de los acontecimientos tal y como fueron. Veamos el significado de la palabra “Hecho”.

“Hecho, m. Acción u obra. Cosa que sucede”

Cuando el libro de los Hechos afirma que esos hombres fueron bautizados en el nombre de Jesús, es porque así fue. Cualquier otra declaración no Escritural tiende hacia la imaginación.


7. Que el bautismo en “el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” fue ordenado por el mismo Señor Jesucristo, mientras que el bautismo en el nombre de Jesús fue ordenado por Pedro, por lo cual tiene más valor el primero que el segundo, por haber sido ordenado por el propio Señor.

Este raciocinio es simplemente un desconocimiento de que la Palabra enseña que solo hay un bautismo para el pueblo de Dios. “Un Señor, una fe, un bautismo” (Efesios 4:5)

Cuando Pedro habló acerca del bautismo en el nombre de Jesucristo, el actuó bajo la influencia del Espíritu Santo. No se nos puede olvidar que cuando Pedro dijo esas palabras, la Iglesia de Jesucristo había acabado de ser bautizada con el poder del Espíritu Santo. Si Pedro hubiera desautorizado al Señor Jesucristo y hubiera enseñado otra doctrina, seguramente que no lo hubiera hecho bajo la influencia del Espíritu Santo sino de un espíritu de error.

Además en aquel lugar se encontraba junto con Pedro, el evangelista Mateo. Si Mateo o cualquiera de los otros que estuvieron con Jesús cuando él les confió la gran comisión, hubieran escuchado a Pedro hablar cosas contrarias a las enseñanzas impartidas por el maestro, lo hubieran reprendido inmediatamente y lo hubieran acusado de enseñar falsas doctrinas. Eso no ocurrió. Mateo no contradice a Pedro, pues los dos enseñan el bautismo en el nombre.

¿En cuál nombre? Padre no es un nombre, Hijo no es un nombre, Espíritu Santo no es un nombre, pero Jesús si es un nombre. Jesús es el nombre en el cual debemos ser bautizados.


8. Que solo fueron personas judías las que se bautizaron en el nombre de Jesús, pues eso ocurrió para que ellos creyeran que Jesús es el Mesías.

No solo los judíos, sino todos los que quieran pertenecer a la iglesia de Jesucristo deben ser bautizados en su santo nombre. Además la Biblia muestra que judíos (Hechos 4:21), samaritanos (Hechos 8:12) y gentiles (Hechos 10:48, 19:5), todos fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.


9. Que la frase “en el nombre de Jesús” significa “bajo la autoridad de Jesús”, es decir que la expresión “en el nombre de Jesús”, no indica que el nombre de Jesús fue invocado verbalmente al momento del bautismo, sino que indica que se hizo bajo la autoridad de Jesús.

Es cierto que los bautismos se realizaron bajo la autoridad de Jesús, pero eso no quiere decir que el nombre del Señor no fue invocado. Decir eso es como querer tapar el sol con las manos. Si queremos que se manifieste el poder y la autoridad de Jesús ¿qué debemos hacer? Pues invocar su nombre. Entonces, si los apóstoles realizaron los bautismos bajo la autoridad de Jesús ¿qué debían hacer? Debían invocar su nombre en el preciso momento de los bautismos. Cuando nosotros invocamos el nombre de Jesús, estamos invocando también su poder y su autoridad.

Por ejemplo, cuando Pedro y Juan participaron en la curación del cojo que se sentaba en el templo de la Hermosa, Pedro dijo: “No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda” (Hechos 3:5). ¡Pedro tuvo que invocar el nombre de Jesucristo para actuar bajo la autoridad de ese nombre! Por eso es que luego vemos que Pedro explicó que el hombre fue curado por el nombre de Jesús. “sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano” (Hechos 4:10).

Pedro invocó el nombre de Jesús para actuar bajo la autoridad del nombre. De la misma manera, la iglesia primitiva invocó el nombre de Jesús en el preciso momento de los bautismos para actuar bajo la autoridad del nombre.


10. Que el versículo de Mateo 28:19 enseña la doctrina de la trinidad.

La gran mayoría de las objeciones al bautismo bíblico en el nombre de Jesús, están encaminadas a buscar desesperadamente un respaldo escritural para la doctrina antibíblica de la trinidad. Sin embargo Mateo 28:19 habla de un solo nombre y por lo tanto de la identificación de un solo ser. El Ser al que se refiere es Dios y su nombre es Jesús. El significado singular de Mateo 28:19 está relacionado directamente con el bautismo en el nombre de Jesús. La evidencia de la Escritura acerca de la necesidad del bautismo en el nombre de Jesús es abrumadora. Desafortunadamente son muchas las personas que desean ignorar esto de manera voluntaria para su propia perdición (1. Pedro 3:5).

La trinidad es una doctrina ajena a las Sagradas Escrituras. La Biblia siempre enfatiza que Dios es uno no triuno. Además, Jesús es el Padre (Isaías 9:6), el Hijo (Mateo 1:21), y el Espíritu Santo (2. Corintios 3:17-18). Toda la plenitud de Dios reside en el cuerpo humano de Cristo (Colosenses 2:9).


11. Que las tres personas de la supuesta trinidad, son tres tocayos llamados cada uno Jesús. Por eso se habla del nombre singular, pero en la práctica se debe mencionar “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

Algunos trinitarios con tal de negar el bautismo en el nombre, han llegado al colmo de argumentar que el verso de Mateo 28:19 habla acerca de tres personas divinas, pero que estas tres personas tienen el mismo nombre, porque son tres tocayos llamados cada uno Jesús. Dicen ellos que aunque se habla de un solo nombre, la referencia es a tres personas distintas, y por eso al momento del bautismo se debe invocar la expresión literal, “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Con este argumento, de alguna manera pretenden confundir la explicación de que Padre, Hijo y Espíritu Santo son títulos de Dios y que uno solo es su nombre.

Ellos explican que esto es similar al caso de que en un mismo hogar haya tres hijos que tengan un mismo nombre común. Por ejemplo que todos se llamen Juan. Así por ejemplo uno se puede llamar “Juan Esteban”, otro se puede llamar “Juan Carlos” y el tercero se puede llamar “Juan Pablo”, siendo tres personas distintas pero con un mismo nombre común. Entonces por analogía, tendríamos que la primera persona se llamaría “Jesús Padre”, la segunda persona “Jesús Hijo” y la tercera “Jesús Espíritu”.

No obstante, en ningún lugar de ese texto, o de la Biblia entera, se dice que existan tres personas de Dios para que uno concluya eso. Tampoco en la Biblia se dice por algún lado que hayan tres personas distintas y un solo Dios verdadero, tampoco se dice que el Padre sea una persona para que uno se atreva a llamar así a nuestro Dios y Padre. Tampoco, por alguna parte de ese texto ni de la Biblia entera, se llama al Espíritu Santo "persona". Eso es imaginación y partir de ideas preconcebidas para reinterpretar las Sagradas Escrituras.

La Biblia habla que Dios es uno no triuno. La Biblia nunca enseña que Jesús sea el nombre común de tres personas divinas, sino que Jesús significa YHWH SALVADOR y es el nombre de Dios revelado con el propósito de redimir a la humanidad.


12. Que lo más conveniente es pronunciar las dos formulas de manera simultánea al momento del bautismo. Así no hay posibilidad de errar.

Para un mejor entendimiento de este argumento, presentaremos las palabras textuales tal y como son presentadas en una página web trinitaria. Veamos:

“Consciente de que aunque para mí esté claro que una persona debe ser bautizada en nombre del "Padre, Hijo y Espíritu Santo", lo que hacemos en mi iglesia es lo siguiente:
Una vez la persona entra en el baptisterio, el siguiente intercambio ocurre:
Pastor: "¿Quién es tu Señor y Salvador?"
Creyente: "Jesús de Nazaret"
Pastor: "Por la confesión de tu boca ahora te bautizo en "el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo - en el nombre de Jesús"
Así bautizamos al creyente tanto en el nombre de la Trinidad como en el nombre de Jesús. ¿Qué podría salir mal en ese caso? "Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos; bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo... Arrepiéntanse y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados" Mateo 28:19 y Hechos 2:38 respectivamente” 
[Dawlin A. Ureña,  ¿En Nombre de Quien se Debe Bautizar, Jesús o la Trinidad? http://antesdelfin.com/resp0016.html ]

Esta forma de proceder refleja un desconocimiento completo de la doctrina del bautismo tal y como es presentada por las Sagradas Escrituras. No hay dos bautismos, solo hay un verdadero bautismo. El nombre al que se refiere Mateo 28:19 es Jesús, por lo cual el bautismo bíblico es en el nombre de Jesús.

Hablar del “nombre de la trinidad” es algo completamente antibíblico. Según algunas personas, el nombre de la trinidad es “Padre, Hijo y Espíritu Santo”, pero nosotros hemos demostrado hasta la saciedad que “Padre, Hijo y Espíritu Santo” no es un nombre. Decir que “Padre, Hijo y Espíritu Santo” es un nombre es un gravísimo error, ya que así no más, por encima, podemos decir que el nombre del Hijo es Jesús (Mateo 1:21). Si reconocemos que el nombre del Hijo es Jesús, pero seguimos empeñados en afirmar que “Padre, Hijo y Espíritu Santo” es un nombre, estaríamos en tremendas contradicciones pues allí ya no habría un solo nombre, habría por lo menos dos nombres.

Así, si queremos ser salvos, es importante e imprescindible, que nos arrepintamos y nos bauticemos en el nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados.

Ahora, pues ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados invocando su nombre” (Hechos 22:16).

sábado, 11 de octubre de 2014

Un Bautismo sin el Nombre, No es un Bautismo Válido


BAUTISMO EN LOS TÍTULOS
 

VS.
BAUTISMO EN EL NOMBRE
 

Jesús dijo:

Mateo 28:19. “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.

Jesús usó los títulos "Padre, Hijo y Espíritu Santo", pero señaló que un solo nombre pertenecía al único Dios que portaba estos títulos, ordenando que el nombre tenía que ser pronunciado.

Cuando en el libro de Los Hechos nos encontramos a los apóstoles obedeciendo este mandamiento de Jesús, leemos:

Hechos 2:38. “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”. 

Hechos 8:16. “porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús”.


Hechos 10:48. “Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días”.

Hechos 19:5. “Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús”.

Hechos 22:16. “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre”.


En ninguna parte de la Biblia podemos leer, que alguna vez los Apóstoles repitieran literalmente las palabras, "en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo". Antes bien, cada vez que ellos bautizaron, obedecieron el mandato del Señor, al invocar literalmente el nombre de Jesús.

¿Autoridad?

Algunos plantean que la expresión “en el nombre de”, significa “en la autoridad de”, y que esto significaría que la invocación del nombre de Jesús no es importante en el bautismo. Dicen que no es una referencia al nombre real de Jesucristo, sino a la autoridad y el poder de Dios. Este es un argumento custionable, porque no se puede separar la autoridad, del nombre de la persona que posee la autoridad. De hecho, el nombre real de una persona, la distingue de todas las demás personas. La autoridad y el nombre son inseparables. Efectivamente, la autoridad se observa en las referencias que hablan del bautismo "en el nombre de". Pero en vez de ignorar la invocación del nombre de Jesús, esta es una razón adicional del por qué el nombre real de Jesucristo debe ser invocado cuando una persona es bautizada, a fin de indicar con la autoridad de quien, o con el énfasis en quien, se está relizando el bautismo para perdón de los pecados. 

Mateo 28:18. “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra“.
Mateo 28:19. “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.

Note que en el versículo 18,  Jesucristo dijo que todo poder o autoridad, ya sea en el cielo y en la tierra, le pertenecía a él, y entonces dijo: "Por tanto, id..."

¡Esto es muy esclarecedor! ¡Él dio la orden de bautizar a las personas basado en la verdad que hallamos en el versículo 18! En otras palabras, la razón por la que debemos buatizar en el nombre, se encuentra en el versículo 18. ¿Cuál es esa razón? La razón por la que debemos bautizar en el nombre, es porque Jesús tiene todo poder y autoridad en el cielo y en la tierra. Esta es una prueba incontrovertible, de que en Mateo 28:19, Jesús se refería a su propia autoridad personal y a su propio nombre personal, el nombre de Jesús.

Dado que Jesús, de hecho se refiere a su poder y autoridad, tal como se describe en el versículo 18; no es de extrañar que los apóstoles obedecieron esa orden, con la evidencia de invocar el nombre de Jesucristo cuando bautizaron a las personas según consta en el libro de los Hechos . Por supuesto que se refiere a la autoridad, pero ya que Jesús habló de la autoridad que era suya, y que todos los ejemplos de bautismos que encontramos en el libro de los Hechos incluyen el nombre de Jesucristo, entonces vemos claramente que el nombre de Jesús debe ser invocado en el bautismo en agua, pues es indiscutible que Jesús mencionó que él posee todo poder y autoridad en el cielo y en la tierra, y que la Biblia enseña que el nombre de Jesús está sobre cualquier otro nombre. 

La orden de invocar el nombre en el bautismo, es mencionada categóricamente como lo vemos en Hechos 22:16.

Hechos 22:16. “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre”.

El término INVOCAR viene de la palabra griega "epikaleomai", que se refiere a la práctica de comenzar una oración, invocando el nombre divino. En Hechos 22:16, se refiere a la invocación del nombre divino en el Bautismo.

Muchos piensan que el nombre de Jesús no tiene que ser necesariamente invocado si se apela a la autoridad de Jesús,  pero no se dan cuenta que para contar con la autoridad de Jesús a nuestro favor, es necesario invocar su nombre.

Hechos 16:18. “Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora”.

¿Pablo invocó literalmente el nombre de Jesús para contar con la autoridad de Cristo, a fin de echar fuera al demonio? ¡Claro que sí!

Colosenses 3:17. “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él”.