sábado, 22 de agosto de 2015

El Nombre Jesús -y Jesucristo- en el Idioma Español


Por Julio César Clavijo Sierra
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Este artículo también ha sido conocido con este otro título: "El Nombre de Jesús -Y Jesucristo- Son la Normal Evolución Española del Nombre del Mesías"


Jesús es el nombre que Dios prometió revelar en el tiempo de la gracia para cuando Él mismo viniera a salvarnos manifestado en carne (Isaías 52:6). Por eso, al ser el nombre de Dios, es que Jesús es el nombre que está por encima de cualquier otro nombre (Filipenses 2:9-10). Por lo tanto, es el único nombre en el que tenemos vida (Juan 20:31) y perdón de pecados (Hechos 4:12, 1. Juan 2:12), y es por eso que su iglesia está llamada a hacer todo en el nombre de Jesús (Colosenses 3:17).  

Este artículo está dividido en dos capítulos. En el primero, se mostrará el origen y el significado del nombre de Jesús en el idioma hebreo, así como el paso del nombre de Jesús por los idiomas griego y latín para finalmente llegar al español. En el segundo capítulo se contestarán las objeciones que han levantado los llamados “judíos mesiánicos” contra la pronunciación española Jesús, y de ciertos pentecostales apostólicos contra la pronunciación española Jesucristo.


Capítulo 1. El Paso Del Nombre Sagrado Desde El Hebreo Al Español

En este primer capítulo, haremos un análisis etimológico del nombre de Jesús. Para ver un resumen de lo comentado en este capítulo, vea el “Apéndice A - Resumen de la Evolución del Nombre del Mesías Desde el Hebreo Hasta el Español Moderno”.  

1.1. Los Nombres En El Pensamiento Hebreo Antiguo

En el pensamiento hebreo primitivo (y oriental antiguo), un nombre nunca consistió de una combinación aleatoria de sonidos, pues el nombre estaba destinado a transmitir la naturaleza, la esencia, la historia y/o la reputación de la cosa nombrada.

Por ejemplo, el nombre Adán, que tiene la connotación de hombre o ser humano (ver Génesis 7:23, 9:5-6), está relacionado con adama que significa tierra (o rojo), por lo cual este nombre recuerda que el primer hombre fue hecho de la tierra (ver Génesis 2:7) y por ende que toda la humanidad proviene de la tierra (ver Génesis 5:2, 3:19). El nombre Eva, se asemeja a la palabra que significa vida o viviente; por eso Adán llamó a su mujer Eva, por cuanto ella sería la madre de todos los vivientes (Génesis 3:20). El nombre de Set (el hijo de Adán), significa sustitución, porque Eva dijo: “Dios me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín” (Génesis 4:25).

Jacob llamó Bet-el (de Bet = casa; y el = Dios) al lugar donde tuvo la visión de la escalera al cielo, porque dijo: “¡Este lugar no es otra cosa que casa de Dios y puerta del cielo!” (Génesis 28:16-19). Mara significa amargura, y por eso cuando el pueblo de Israel llevaba tres días sin beber en su travesía por el desierto de Shur, llamaron Mara al lugar donde hallaron unas aguas amargas que no eran aptas para el consumo humano (Éxodo 15:22-25).

Cuando Moisés le preguntó a Dios por su nombre,  el Señor le dijo: “YO SOY” y “YO SOY EL QUE SOY” (Éxodo 3:13-14) que significa “EL AUTO-EXISTENTE” o “EL ETERNO”, siendo esta la forma en que Dios se refirió a sí mismo. Pero cuando el pueblo de Israel se comenzó a referir a Dios, le dijeron “ÉL ES” que en hebreo sería algo parecido a “YAHVÉ” (Ver Éxodo 3:15).

Como se puede observar, en el Antiguo Testamento los nombres hebreos siempre tuvieron un significado y una historia.

1.1.1. El Nombre Hebreo Yehoshua, Abreviado Luego En Yeshua y Yeshu

La raíz básica del nombre Jesús, proviene del hebreo HO-SH-U-A que significa Salvación. Sin embargo, “la salvación” es sólo la mitad de la esencia de éste nombre. Para conocer la esencia completa del nombre de Jesús, debemos remitirnos a la historia de los doce espías que Moisés envió para que reconocieran la tierra de Canaán. En el relato bíblico se nos dice que Moisés le dio a Hoshua (Oseas) el nuevo nombre de Ye-hoshua (Josué), que significa: Yahvé-es-Salvación.

"Y Yahvé habló a Moisés, diciendo: Envía tú hombres que reconozcan la tierra de Canaán, la cual yo doy a los hijos de Israel; de cada tribu de sus padres enviaréis un varón, cada uno príncipe entre ellos. Y Moisés envió desde el desierto de Parán, conforme a la palabra de Yahvé; y todos aquellos varones eran príncipes de los hijos de Israel. Estos son sus nombres… Samúa… Safat… Caleb… Igal… Oseas [Hoshua]… Palti… Gadiel… Gadi… Amiel… Setur… Nahbi… Geuel… Estos son los nombres de los varones que Moisés envió a reconocer la tierra; y a Oseas [Hoshua] hijo de Nun, le puso Moisés el nombre de Josué [Yehoshua]". (Números 13:1-16).

Con el tiempo, el nombre de Yehoshua (Josué) llegó a ser de uso común dentro del pueblo judío. Por ejemplo, así se llamó un descendiente del sacerdote Eleazar (1. Crónicas 24:11, 2. Crónicas 31:15), un gobernador del tiempo del rey Josías (2. Reyes 23:8), y durante el tiempo de la reconstrucción de Jerusalén un sumo sacerdote (Hageo 1:1, Zacarías 3:1) y un gobernador (Nehemías 3:19).

Por el siglo quinto antes de Cristo, el nombre Yehoshua fue acortado a Yeshua (Esto se puede ver por ejemplo en 1. Crónicas 24:11, Esdras 3:2 y Nehemías 7:39). Incluso durante el siglo primero de nuestra era, otros hombres judíos también tuvieron el mismo nombre hebreo Yeshua, por ejemplo un falso profeta (Hechos 13:6) y un compañero de trabajo del apóstol Pablo (Colosenses 4:11). “Este nombre aparece también citado en escritos seculares. En las obras de Flavio Josefo, por ejemplo, son mencionados unos veinte personajes con igual denominación”. [1]

David Flusser, un profesor de la universidad Hebrea,  afirma que Yeshu era la manera como se pronunciaba aquel nombre por parte de los judíos galileos del primer siglo, quienes no pronunciaban la letra hebrea Ayin al final de las palabras y tal vez por esa razón con el tiempo empezaron a deletrear de acuerdo con esa pronunciación. “El nombre hebreo de Jesús, Yeshu, es evidencia de la pronunciación de la Galilea de la época, y no es de ninguna manera abusiva. Jesús era galileo, y por lo tanto no se pronunciaba la a al final de su nombre Yeshua”. [2]  En el siglo primero después de Cristo, los judíos (probablemente debido a la influencia griega) redujeron  la pronunciación hebrea del nombre Yeshua dos veces más. Primero en Y'shua y luego en Y'shu. La forma Y'shu parece ser un intento deliberado de los judíos ortodoxos de ese tiempo para expresar su descontento con Yeshua de Nazaret, [3] presentándolo como si fuera una maldición compuesta por las letras iniciales de las tres palabras Immach SCHeino Vezicro, que traduce: -“¡Que su nombre y memoria sean borrados!”-.

1.1.2. El Poder Y La Esencia Del Nombre Del Mesías

Jesús es el nombre que Dios prometió revelar para cuando se manifestara en carne, cuando dijo: “Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente” (Isaías 52:6). En Jesús el Mesías hay todo poder, porque Dios se revela totalmente mediante ese nombre (Juan 5:43, 10:25, 17:26, Hebreos 1:4). Si negamos a Jesús negamos al Padre (1. Juan 2:23), pero si usamos el nombre de Jesús glorificamos al Padre (Colosenses 3:17). El nombre de Jesús es la revelación plena del nombre de Dios,  porque Jesús es Emanuel, Dios mismo con nosotros manifestado en carne (Mateo 1:23, Colosenses 2:9, 1. Timoteo 3:16).

Aunque otros tuvieron y han tenido el mismo nombre, la plenitud del nombre de Jesús solo ha sido representada por El Mesías de Nazaret. Por eso, si otra persona tuvo o tiene el mismo nombre, obviamente esa persona no tiene el mismo poder o la misma virtud del Mesías. En otras palabras, el nombre no es como una fórmula mágica que otorga poder de por sí, sino que para que la invocación de dicho nombre sea eficaz, debemos conocer y tener fe en el Mesías que tras su victoria en la cruz y en el poder de su resurrección, nos abrió la puerta de la salvación que Dios desea que reciban todos los hombres.  (Mateo 1:21, Juan 1:12, 2:23, 20:31, Hechos 3:14-16, 4:11-12, 19:13-17, Efesios 1:15-23, Filipenses 2:5-11).   

(Como lectura adicional, puede ver mi artículo titulado: “La Verdadera Iglesia Hace Todo en el Nombre de Jesús” siguiendo este enlace: http://unicodios.blogspot.com/2011/06/la-verdadera-iglesia-hace-todo-en-el.html)

1.2. La Forma Griega Iēsoũs

Al alcanzar la hegemonía, el Imperio Griego hizo que su lengua fuera dominante en el mundo de aquel entonces. Incluso, muchos judíos que vivieron esparcidos entre los griegos, llegaron a usar principalmente el idioma griego koiné (o común) y algunos hasta perdieron el uso de la lengua hebrea. Estos judíos llegaron a ser conocidos como los “helenistas”. Esto hizo que ellos necesitaran una versión de sus Escrituras  Sagradas (el Antiguo Testamento) en el idioma griego.

Alrededor del año 250 antes de Cristo, en Alejandría, Egipto, setenta y dos eruditos judíos (seis de cada una de las tribus) a instancias de Ptolomeo Filadelfo, hicieron una traducción del Antiguo Testamento al griego. Esta traducción es conocida como La Septuaginta que significa “de los setenta”. Dicha versión frecuentemente se identifica por los números romanos LXX que también significan “setenta”. Esta traducción también permitió que muchas personas de aquel entonces se enteraran del mensaje de los Escritos Hebreos Sagrados.

Como vimos anteriormente, alrededor del quinto siglo antes de Cristo, se usaron dos formas del mismo nombre hebreo: la forma completa Yehoshua y la forma corta Yeshua. Con el tiempo la forma corta llegó a ser más popular, y por eso los traductores de La Septuaginta presentaron en su versión griega a dicho nombre como Iesous (y no en una forma más larga como por ejemplo Iausous).

La razón para la transliteración del nombre hebreo Yeshua a su forma griega Iesous, se explica así: [4]

  • El nombre hebreo Yeshua está representado por cuatro letras, que serían: Y'-Sh-V-A (Yod-Shin-Vav-Ayin).   
  • La letra hebrea Yod (Y), tiene un sonido equivalente a “YE”. Como en el griego koiné no existía un sonido equivalente para esta letra, entonces la solución griega fue vincular a las letras griegas Iota y Eta para producir el sonido “IE” (Ih) que fue considerado lo más cercano posible al sonido hebreo que necesitaba representar.
  • La letra hebrea Shin tiene un sonido como “Sh”, que es un sonido intermedio entre la “s” y la “ch” del español. Como este sonido no existía en el griego koiné, entonces la solución griega fue emplear el sonido más cercano posible, que correspondió a la letra griega Sigma (s) para producir el sonido “S”.    
  • La letra hebrea Vav tiene un sonido como “U”. El diptongo griego "ou" Omicrón-Ipsilón, es una coincidencia exacta (ya que tiene el mismo sonido).      
  • La letra hebrea Ayin tiene el sonido “A”. Si en el griego el nombre se hubiera dejado terminando en “A” (como en la forma hebrea), hubiera sonado como un nombre femenino. De acuerdo con las reglas de la gramática griega, los nombres masculinos nunca terminan en una vocal, y cuando lo hacen, el nombre siempre se debe cerrar con el sonido “S” siempre que sea posible. La solución griega fue ignorar el sonido final “A” y cerrar el nombre con el sonido “S”.       
  • Estos cuatro pasos produjeron la transliteración “Iesous” (IhsouV) que se pronuncia /I-E-SUS/.

Así que cuando el Mesías vino al mundo, hacía mucho tiempo que ya se conocía la pronunciación griega Iesous que fue popularizada por La Septuaginta.

“Cuando Jesús nació [La Septuaginta] ya era ampliamente conocida en el imperio romano. Así, las profecías del advenimiento de un Mesías se mantenían frescas en la mente de los judíos y de otros, como los magos de oriente que vinieron buscando al rey de los judíos, que ha nacido (Mat. 2:1,2). La Septuaginta era la versión que Pablo y los del mundo neotestamentario conocía y usaban. Muchas de las citas bíblicas que encontramos en el NT [Nuevo Testamento] son tomadas de la Septuaginta. Esa versión llegó a ser la base de comparación para las otras traducciones griegas que se han hecho de la Biblia. También esa fue una de las fuentes principales que Jerónimo usó para hacer su traducción de la Biblia al latín, versión que se conoce como la Vulgata”. [5]

1.2.1. El Nombre Griego Iēsoũs En Los Casos Gramaticales

“El caso es una categoría gramatical, un recurso morfosintáctico del griego, y de otras lenguas –latín, alemán, ruso-, para indicar las funciones sintácticas de sustantivos, adjetivos y pronombres en la oración. Consiste en poner a una misma raíz terminaciones diferentes para distinguir su función en la frase. Por ejemplo, si queremos que el sustantivo λόγος palabra sea el sujeto de una frase, lo escribimos así: λόγο-ς. En cambio, si esta misma palabra ha de tener la función de objeto directo pondremos la misma raíz pero con terminación distinta  λόγο-ν. Cada una de esas variantes (λόγο-ς y λόγο-ν) es un caso.  

En griego hay cinco casos, cinco variantes para cada palabra, cuyos nombres son: nominativo [sujeto o atributo], vocativo [exclamación, llamado o invocación], acusativo [objeto directo], genitivo [propiedad, posesión o pertenencia] y dativo [finalidad, destino o terminación, o sea el complemento indirecto y circunstancial]”. [6]

En consecuencia, el nombre Iesous no tuvo una única terminación en griego, sino que adquirió las variaciones Iesous, Iesou e Iesoun, en correspondencia a los diferentes casos, así:

Tabla 1. Las Variantes del Nombre Griego Iesous [7]
Caso
Forma
Nominativo
Iesous (Ìησοῦς)
Genitivo
Iesou
(Ìησοῦ)
Dativo
Iesou
(Ìησοῦ)
Acusativo
Iesoun
(Ìησοῦν)
Vocativo
Iesou
(Ìησοῦ)

Por ejemplo, la frase: «en el nombre del Señor Jesús», está en el caso genitivo porque trata con el nombre que le pertenece al Mesías, y en donde quiera que esta frase se halle en el Nuevo Testamento Griego, el nombre aparecerá como Iesou.  Por ejemplo en Colosenses 3:17 donde se nos manda que hagamos todo «en el nombre del Señor Jesús»  (en onomati kuriou Iesou). También en los textos donde se habla del bautismo «en el nombre de Jesucristo» como en Hechos 2:38 y 10:48 (en toi onomati Iesou Christou), o «en el nombre del Señor Jesús» como en Hechos 8:16 y 19:5 (eis to onoma tou kuriou Iesou). Esta frase pone a Jesús el Cristo como el centro del acto, porque es a causa de él que se actúa, en virtud de su autoridad, bajo su mandato, y por eso se le invoca. Debido a que Jesús es el Mesías, es que tiene sentido el bautismo y cualquier otra cosa espiritual que hagamos.          

1.3. La Forma Latina Iesus

Con el avance del Imperio Romano, el latín se impuso como la lengua dominante en el mundo. Cuando los romanos (hablantes del latín) fueron dominando a Grecia, adoptaron muchas palabras del idioma griego agregándolas a su vocabulario. De esta manera tomaron la forma griega Iesous y le dieron la presentación latina Iesus, que difiere en ortografía pero tiene una idéntica pronunciación.  

Al igual que el griego, el latín también presenta casos gramaticales que afectan la terminación de los nombres, pero en el latín se suma un caso más que es el ablativo, “cuya función principal es expresar la procedencia local o temporal, y … también las relaciones de situación, tiempo, modo, instrumento, materia, etc., que en español suelen expresarse anteponiendo al nombre alguna preposición, entre las cuales son las más frecuentes bajo, con, de, desde, en, por y sin”. [8]

El nombre Iesus, adquirió las variaciones Iesus, Iesu e Iesum, según los seis casos así:

Tabla 2. Las Variantes del Nombre Latino Iesus [9]
Caso
Forma
Nominativo
Iesus
(Ieʃus)
Genitivo
Iesu
(Ieʃu)
Dativo
Iesu
(Ieʃu)
Acusativo
Iesum
(Ieʃum)
Vocativo
Iesu
(Ieʃu)
Ablativo
Iesu
(Ieʃu)

En la versión de la Biblia conocida como La Vulgata Latina (que fue la versión estándar en Europa durante unos mil años), la frase en caso genitivo de Colosenses 3:17: «hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús» es «aut in opere omnia in nomine Domini Iesu». Igualmente las citas que hablan del bautismo, dicen que es «in nomine Iesu Christi» (Hechos 2:38 y 10:48), e «in nomine Domini Iesu» (Hechos 8:16 y 19:5).

En el latín clásico no había distinción entre la i vocal y la i consonante. Con el paso del tiempo se desarrolló la i consonante para cuando ésta hería una vocal. Durante mucho tiempo la i consonante se siguió escribiendo igual que la i vocal pero adquirió un sonido diferente que es algo parecido al de la moderna “Y” española cuando ésta actúa como consonante. Luis de Olod, escribió: “La lengua Latina, aunque tiene i consonante, no la distinguió en lo antiguo de la i vocal por la figura, ni aún por el sonido, que según la opinión de Sabios Críticos era igualmente suave en una, y otra”. [10] Posteriormente, al latín se añadió la letra “J” como reemplazo de la i consonante a fin de distinguirla de la i vocal. Angelo Altieri, nos dice: “Igualmente moderno es el uso de la “j” con valor de “i” consonante. El alfabeto latino no tenía otro signo que “i” para representar la “i” vocal y la “i” consonante;… nosotros… [debemos] evitar lamentables confusiones entre la “j” latina y la “j” española, de sonido totalmente diferente”. [11] En consecuencia, el nombre del Mesías se escribe en latín moderno como Jesus, con una pronunciación parecida a “Yisus”.

1.4. La Forma Española Jesús y La Forma Compuesta Jesucristo

La lengua que conocemos como español (o también castellano), es una lengua romance o latina (latín modificado), que se gestó y se formó paulatinamente en la región de Castilla, en la península Ibérica, aproximadamente entre los años 500 y 900 d. C., apareciendo sus primeros testimonios escritos en glosas junto a escritos en puro latín, hacia finales del siglo  X o inicios del siglo  XI d. C. [12]  “En los siglos X y XI debió de existir poesía en romance castellano pero el primer texto literario que se conserva es del siglo XII: el “Cantar del Mio Cid”, anónimo, compuesto alrededor de 1140. El texto testimonia que la lengua estaba ya formada, aunque posteriormente haya evolucionado aún en algunos aspectos, hasta alcanzar su máximo esplendor en los siglos XVI y XVII, llamado El Siglo de Oro de las letras españolas”. [13]

En el español antiguo, el nombre del Mesías se escribió en muchas formas, tales como: Iesu, Iesus, Ihesu, Jhesu, Jhesú, Jhesús, Jesú, Jesús; y acompañado del título Cristo en las formas: Ihesu Christo, Iesus el Christo, Ihesuchristo, Ihesuxristo, Jhesúxristo, Jhesuxristo, Jesuxristo y Jesucristo.

Por ejemplo, en el “Cantar del Mio Cid” (Obra anónima del Siglo XII) aparece en la forma Iesu Christo. [14] Gonzalo de Berceo (c. 1195 – c. 1268) quien fuera el primer poeta de la lengua española con nombre conocido, así como el primer representante del «mester de clerecía», lo escribió Iesu [15] e Ihesu Christo. [16] En el Cantar de Roncesvalles, un poema épico escrito en castellano medieval con rasgos de romance navarroaragonés compuesto posiblemente entre 1225 y 1250, aparece como Ihesuchristo. [17] Juan Ruíz, el Arcipreste de Hita (c. 1284 - c. 1351) lo escribió en el Libro de Buen Amor como Iesus, Jhesu, Jhesú, Jhesús, Ihesuxristo, Jesuxristo, Jhesúxristo, Jhesuxristo. [18] En el Libro del Caballero Zifar (Obra de principios del Siglo XIV), que es el primer relato de aventuras de ficción extenso de la prosa española, se presenta como Jesú y Jesucristo. [19] En La Celestina -o Tragicomedia de Calisto y Melibea- (Obra de Finales del Siglo XV) aparece solamente Iesu. [20] Miguel de Cervantes Saavedra, lo escribió en la famosísima obra Don Quijote de la Mancha, publicada en 1605, como Jesús. [21]   

En el año de 1569, en pleno Siglo de Oro de las letras españolas, Casiodoro de Reina publicó la primera versión completa de la Biblia en idioma español, conocida como La Biblia del Oso (porque este animal apareció en su portada). Casiodoro presentó el nombre así: Ieſus. Sin embargo, también omitió la s final en dos textos que son el de Mateo 1:1 y Romanos 1:6 cuando el nombre estuvo seguido por el título Cristo, así: Ieſu Christo. En el resto de apariciones donde el nombre de Jesús va seguido por el título Cristo, lo presentó como Ieſus el Christo. [22]

Para mediados del Siglo XVIII, los lexicógrafos representaron decididamente a la i consonante con el símbolo “j”, separándolo definitivamente de la i vocal. (Ver el “Apéndice B – La “i” Consonante y Su Sonido en Español como “j”). Desde entonces, en el español moderno el nombre del Mesías se escribe: Jesús, y cuando va seguido por el título Cristo, se escribe: Jesucristo. (Ver el Apéndice C – El Nombre Compuesto Jesucristo). 

Para ver un análisis adicional sobre la presentación de los nombres de las personas en el idioma español, vea el Apéndice D -  Una Reflexión Onomástica Por Don Marco Fidel Suárez.


Capítulo 2. Objeciones Contra La Pronunciación Española Jesús y La Forma Compuesta Jesucristo

”Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS. Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín” (Juan 19:19-20)


En este segundo capítulo contestaremos a las objeciones de los llamados “judíos mesiánicos” contra la pronunciación española Jesús, y de ciertos pentecostales apostólicos contra la pronunciación española Jesucristo.

2.1. Los “Judíos Mesiánicos” y Su Rechazo A La Forma Española Jesús

A finales de 1960 y principios de 1970, surgieron desde el movimiento carismático congregaciones y organizaciones de personas que se identificaron como “judíos mesiánicos”, las cuales se han constituido en su inmensa mayoría por gentiles que han intentado imitar un modo de vida judío, aunque a diferencia del judaísmo ortodoxo ellos sostienen que Yeshua es el Mesías. Ellos insisten en que la pronunciación hebrea del nombre del Mesías es la única pronunciación válida para hallar el perdón de los pecados y la reconciliación con Dios, así que reniegan de cualquiera de las otras formas en las que se pronuncia el nombre del Mesías según los distintos idiomas del mundo. (Vea el Apéndice E – El Nombre del Mesías en los Diversos Idiomas del Mundo). Incluso, ellos han llegado al extremo de etiquetar a la forma española Jesús, como blasfema o pagana. Vamos a analizar sus principales argumentos para demostrar los puntos en los que estos fallan.

2.1.1.  El Hebreo no es un Idioma Más Sagrado que los Otros

Los “judíos mesiánicos” coinciden en catalogar al hebreo como el idioma sagrado o el lenguaje espiritual, y sostienen que el hebreo es el único idioma que capta el concepto original del programa de Dios para el hombre. Algunos incluso especulan que éste es el idioma que se habla en el cielo, que fue el idioma que hablaron Adán y Eva en el Huerto del Edén, y que tras la confusión de lenguas surgidas en Babel todos los idiomas del mundo llegaron a ser malditos excepto el hebreo, al punto que según ellos todo el Nuevo Testamento fue escrito originalmente en hebreo. Dicen además que la profecía de Sofonías 3:9 que dice: “En aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios”, consiste en que para purificarnos nosotros tenemos que hablar ahora mismo lo más que podamos en hebreo, aunque Dios pondrá a hablar a los vencedores en un hebreo completamente purificado por toda la eternidad.  

Como respuesta a lo anterior, vemos que la Biblia habla en plural diciendo que hay “lenguas angélicas” (1. Corintios 13:1), pero nunca dice que los ángeles (o Dios) hablen exclusivamente en hebreo. Igualmente, no existe ni una sola porción de la Escritura que diga que el hebreo es la lengua sagrada, que nosotros tenemos que hablar en hebreo para ser salvos, o que las demás lenguas están bajo maldición. Incluso con el hebreo (así como con cualquier otro idioma) se puede bendecir o se puede pecar. Por ejemplo, el profeta Isaías dijo que él habitaba en medio de un pueblo de labios inmundos (Isaías 6:5), aunque su pueblo hablaba en hebreo. Mientras tanto, cuando el Espíritu Santo vino sobre aquellos que estaban reunidos en el aposento alto, comenzaron a hablar en muchos idiomas las maravillas de Dios (Hechos 2:1-11). Para Dios son tan importantes todos los idiomas, que ha dejado dentro de su iglesia el don de lenguas y ha advertido “no impidáis el hablar en lenguas” (1. Corintios 14:39). Así que la santidad del idioma no consiste en hablar hebreo, sino en usar el lenguaje de una manera que no ofenda a Dios y de esto es que habla Sofonías 3:9. La Escritura nos demanda: “Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad de los labios” (Proverbios 4:24), y “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Efesios 4:29).

De otro lado, la Biblia jamás dice que el idioma de Adán y Eva fuera el hebreo, o que la gente antes de la confusión de lenguas ocurrida en la Torre de Babel hablara el hebreo. Esto no pudo ser, pues el idioma hebreo “Surgió poco después de 1500 a.J.C. en la región de Palestina, en la ribera oriental del Mar Mediterráneo… El hebreo está emparentado con arameo y siriaco y con lenguas modernas como amhárico (etiópico) y arábigo (tanto antiguo como moderno). Pertenece a un grupo de idiomas que se conocen como semíticos (así llamados porque la Biblia cuenta que todos fueron lenguas de los descendientes de Sem, hijo de Noé). El idioma semítico más antiguo que se conoce fue el acádico, escrito con un sistema de signos en forma de cuñas, o cuneiforme. Los textos acádicos más antiguos se escribieron en tablillas de arcilla cerca del año 2400 a.J.C. Los idiomas babilónico y asirio son dialectos tardíos del acádico y ambos dejaron sus huellas en el desarrollo de la lengua hebraica”. [23]

Lo que sabemos, es que antes de la Torre de Babel el hombre hablaba un solo idioma (Génesis 11:1) y que hablar cualquier idioma es un milagro de Dios. “El mero hecho de que Dios dotara a Adán y a Eva para hablar en un idioma que ellos entendieran, es un milagro de la creación. Además, por el hecho de que Dios pudiera comunicarse con ellos, llegamos a la conclusión de que hablar en lenguas fue un milagro desde el principio. El hombre no comenzó su existencia con gruñidos ininteligibles, chillidos, aullidos o gestos manuales. Dios le puso un idioma que él ya sabía cómo hablar. Las palabras que el hombre usó para describir y transmitir sus pensamientos, estaban programadas dentro de él. Cuando el hombre se convirtió en un alma viviente, también fue una persona hablante… Pero todo esto sucedió por un milagro de Dios. Dios creó un idioma, luego creo varios más en la torre de Babel. De estos milagros descienden todos los idiomas y dialectos conocidos en el mundo de hoy. No hay idioma que no sea producto del milagro de las lenguas de Dios. El lenguaje y los idiomas son un milagro de Dios. La forma de la boca, la manera en la cual la lengua se puede mover, y las cámaras de sonidos especiales en la boca, en la garganta y en las fosas nasales, todos funcionan para hacer posible el habla”. [24]

En el mundo hay muchos idiomas y ninguno de ellos carece de significado (1. Corintios 14:10). Dios ha querido dar a conocer la salvación en todo el mundo en la lengua de cada quien, y su deseo será satisfecho pues en el Apocalipsis vemos a una multitud vestida de ropas blancas de toda tribu, pueblo, lengua y nación (Apocalipsis 7:9).

Por último, no existe ninguna evidencia de siquiera un solo manuscrito del Nuevo Testamento escrito en hebreo que date de los primeros siglos de nuestra era. Los manuscritos medievales del Nuevo Testamento que aparecen en hebreo, se derivan de traducciones del griego y el latín. [25] Mientras tanto, se han encontrado más de 5700 manuscritos del Nuevo Testamento en idioma griego, que atestiguan que el Nuevo Testamento fue originalmente escrito en idioma griego y que por lo tanto los escritores del Nuevo Testamento estuvieron de acuerdo con presentar el nombre del Mesías como Iesous. “Algunos eruditos creen que Mateo fue escrito originalmente en hebreo o arameo, pero es imposible sostener que todo el Nuevo Testamento fue escrito en esos idiomas. El Evangelio de Lucas y el libro de Hechos fueron escritos por un gentil, Lucas, y fue dirigido a otro Gentil, Teófilo, y es improbable que cualquiera de ellos supiera hebreo o arameo. Pablo escribió sus cartas a las iglesias gentiles. Claramente, estos escritores utilizaron el griego. Por otra parte, un estudio del estilo, de la gramática, de los idiomas, y del vocabulario del Nuevo Testamento demuestra que el griego fue la lengua original. Para que la posición de los [judíos mesiánicos] sea correcta, Jesús, los apóstoles, y la iglesia temprana habrían tenido que utilizar el Yeshua del hebreo temprano y nunca utilizar cualquier otra variación, incluso al hablar o al escribir en el hebreo, arameo o el griego de sus días. No tenemos un solo manuscrito o una versión antigua del Nuevo Testamento que lo haga así, y nadie ha registrado jamás la existencia de tal manuscrito”. [26]

2.1.2.        Los Nombres Hebreos Sí Se Traducen (Y Se Han Traducido)

Los “judíos mesiánicos” dicen que los nombres no se deben traducir, especialmente los nombres hebreos ya que perderían su significado esencial, es decir el sentido de lo que deseaban transmitir en cuanto a la naturaleza, historia o reputación de su portador. Dicen que en el hebreo se capta muy bien el significado del nombre Yeshua que quiere decir Elohim Salva,  pero que las traducciones hechas en los demás idiomas no significan nada (o incluso pueden llegar a tener un significado blasfemo).   

Como respuesta a lo anterior, debemos resaltar que en la época de Cristo, el griego era el idioma dominante en el mundo “debido a que las conquistas de Alejandro el Grande lo difundieron por doquier. Y así se creó una situación en que las gentes, en su vida privada y doméstica, hablaban su lengua vernácula, pero en la vida comercial y pública se expresaban en griego. Hasta qué punto fue así puede verse en que por aquel tiempo había personas con dos nombres: uno, el que recibió en su propia lengua, y el otro era griego”. [27] Como resultado, se presentaron estos tres casos:

El primero, fue aquel en el que algunos judíos adoptaron un nombre griego que no tenía nada que ver con su nombre hebreo, como por ejemplo el apóstol Pablo que es su nombre griego y significa “pequeño” o “exiguo”, mientras que su nombre hebreo Saulo significa “invocado”, “llamado” o “pedido” (Ver Hechos 13:9).

El segundo caso, fue cuando se tradujo al griego el significado de un nombre hebreo, pero como resultado se perdió su sonido original. Así por ejemplo, se habla de Tomás llamado Dídimo (Ver Juan 11:16, 20:24, 21:2); donde Tomás es el nombre hebreo y Dídimo es el nombre griego, pero ambos significan el gemelo. También se habla de Cefas que quiere decir Pedro (Juan 1:42); donde Cefas es el nombre hebreo y Petros –Pedro- es el nombre griego, pero ambos significan piedra. Otro ejemplo muy diciente es el del texto de Apocalipsis 9:11: “Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión” (Apocalipsis 9:11). El hebreo Abadón y el griego Apolión, ambos traducen perdición.

El tercer caso fue el más común, y ocurrió cuando se transliteró un nombre hebreo para escribirlo con las letras y reglas gramaticales del alfabeto griego, con el fin de acercar lo más posible la pronunciación hebrea a los sonidos y costumbres existentes en la lengua griega. Así por ejemplo tenemos los nombres: Juan con su forma hebrea Yôḥānnān y griega Ioannis; Zaqueo con su forma hebrea Zakkai y griega Zakchaios; Jacob con su forma hebra Ya'akov y griega Iáko̱vos;  Isaac con su forma hebrea Yitzhak y griega Isaákios; David en su forma hebrea Dāwîḏ y griega Davíd; Isaías con su forma hebrea Yeshayaáh y griega I̱saḯas; Elías con su forma hebrea Eliyahū y griega I̱lías; Moisés con su forma hebrea Moshé y griega Mo̱ysí̱s; Mateo con su forma hebrea Matityahu y griega Matthaios; María en su forma hebrea Miryam y griega María; etc. Como lo vimos anteriormente, este fue el caso que se siguió para pasar el nombre Jesús desde el hebreo Yeshua al griego Iesous. En todos los ejemplos anteriores, vemos que estas transliteraciones (que partieron desde los propios judíos) evocan a nombres cuya lengua de origen es el hebreo. Haciendo un estudio etimológico de estos nombres, podemos llegar a conocer su significado y en algunos casos hasta su origen. Incluso, hasta los gentiles que se llaman “judíos mesiánicos” (y que por tanto no han tenido al hebreo como lengua materna), no han captado el significado de estos nombres por simplemente repetir la pronunciación de estos en hebreo, sino que para poder conocer la esencia de esos nombres han tenido que hacer (al igual que nosotros) los estudios etimológicos correspondientes. Esto nos indica que la pronunciación de aquellos nombres en hebreo no tiene ningún poder adicional para poder conocer su significado, y que una vez conocidos sus significados estos se mantienen en las diversas formas en que aparecen en los diversos idiomas del mundo. Esta también es la razón por la cual Dios ha honrado el uso de la forma española de su nombre, y por eso cuando cualquier persona que habla el español utiliza el nombre de Jesús con la fe en el Mesías y su obra redentora, ha visto la respuesta a sus oraciones y también suceder milagros y prodigios.     

2.1.3.  La Forma Española Jesús No Es Ni Pagana Ni Blasfema

Algo es de origen pagano si tuvo su principio en los cultos idolatras y es blasfemo si se trata de una grave injuria contra Dios. Algunos “judíos mesiánicos” han llegado al extremo de decir que la forma española Jesús es pagana y blasfema. Por ejemplo, algunos dicen que en hebreo, Jesús significa: “He aquí el caballo” (o “he aquí la bestia”), ya que si se recurre a la Concordancia Exhaustiva de Strong vemos que en el #H1887 dice que Je = He aquí y en el #H5483 dice que sus = caballo (y el caballo es una bestia). Otros dicen que la forma latina Iesus, significa: “Este es un cerdo”, porque si uno toma un diccionario latino, encontrará que: i.e. (abreviatura de id est) = esto es y sus (suis) = cerdo. Incluso dicen que esta forma latina fue inventada por Poncio Pilato (y los romanos) para hacer burla del Mesías cuando puso sobre la cruz una inscripción que decía: “Iesus Nazarenus, Rex Iudaeorun” (Ver Juan 19:19-20). Por último, otros dicen que el nombre Jesús guarda estrecha relación con el nombre de Zeus, el dios más grande del panteón greco-romano, ya que tienen las mismas vocales.

Todos los ejemplos anteriores corresponden a falsas etimologías, que por más ingeniosas que parezcan no por eso dejan de ser embusteras. Estas toman como punto de partida unas simples similitudes fonéticas, así como las atracciones semánticas de sus inventores hacia unos ciertos sonidos, y con estas fabrican unas supuestas etimologías con las que intentan adulterar el significado de las formas del nombre del Mesías en griego, latín y español. Así que este puede ser un caso de etimología popular. [28] Todas estas falsas etimologías pasan por alto que el significado de las palabras es convencional, y que por lo tanto las palabras no tienen más significado verdadero que el que llegan a adquirir en el seno de una comunidad lingüística en un momento dado.   

Decir que la pronunciación española Jesús significa en hebreo “He aquí el caballo”, es un argumento infame que ignora voluntariamente que cada idioma tiene su propio código (es decir su propio sistema de signos, de significantes y de reglas que le permiten formular y hacer comprensible un mensaje). Para que la comunicación sea posible, el emisor y el receptor deben compartir el mismo código en el marco de un determinado contexto lingüístico. Así que aunque hay palabras que suenan igual o muy parecido en dos (o más) idiomas diferentes, es una necedad insistir en que por esa simple correlación fonética se puede atribuir a la palabra de un idioma la historia, el contenido y el significado de una palabra que suene similar en otro idioma.

Por ejemplo tenemos ciertas palabras hebreas que tienen un sonido similar en el español pero con significados muy diferentes como: /atún/ que en hebreo significa horno (ver #H861 de Strong para אַתּוּן), /gol/ que en hebreo significa redoma (ver #H1531 para גֹּל), /jamón/ que en hebreo significa muchedumbre (ver #H1995 para הָמוֹן), /león/ que en hebreo significa comunidad (ver #H3816 para לְאֹם), /luz/ que en hebreo significa apartado o perverso (ver #H3868 para לוּז), y /matar/  que en hebreo significa lluvia (ver #H4306 para מָטַר). v[29]

Si no es admisible transportar significados para palabras completas que suenan igual en dos idiomas diferentes, mucho menos es válido hacerlo para voces o sonidos sueltos que luego se intentan combinar caprichosamente. La imaginación podría dar para hacer muchas de esas absurdas combinaciones. Por ejemplo, para la palabra /bal-ón/, podrían salir las siguientes combinaciones: “Nada de allí”, “corazón deseoso”, “usualmente vigoroso”, “resueltamente rico”. [30] Igualmente para /Je-sús/, podría salir: “Miren al que resplandece” ó “He aquí el que se regocija” (pues #H1887 dice que Je = He aquí, ¡Miren!, y #H7797 dice que sus = estar brillanteꞌ, ꞌalegreꞌ, ꞌregocijar). [31] De lo anterior, vemos que cada una de estas palabras y sonidos hebreos tiene su propio significado en su propio idioma y contexto, y que éste significado no es transportable al español por el hecho de que coincida su realización fonética. También vemos el sentido perverso de quien inventó el argumento del caballo, pues ignoró el otro significado de sus que daría una combinación favorable.

Decir que la pronunciación latina Iesus significa en latín “Este es un cerdo”, es un argumento igualmente malintencionado y lleno de ignorancia que intenta decirnos que las partes en las que se pueda dividir una palabra siempre dan el significado total de ella. Esto es tan ridículo como decir que la palabra latina versus se podría descomponer como ver-sus y significaría “cerdo joven” porque en latín ver significa juventud y sus significa cerdo. Sin embargo, al observar completa a la palabra versus en un diccionario latino, vemos que ésta tiene varios significados como: “hacia”, “se volvió”, “fue barrido”, “voltear el arado para hacer surcos”, “verso”, “hilera”, “renglón”, [32] pero nunca “cerdo joven”.

Además, en latín el sonido sus tiene otro significado que es arriba (en relación con las palabras latinas subuorsum, sursum y sussum). Como ejemplo véase la locución latina susque deque que significa de arriba abajo. [33] Por lo tanto, si uno siguiera esa misma lógica artificial, podría decir que Iesus significa: “Este es el de arriba”. Por supuesto, esta última composición no les gusta a los “judíos mesiánicos”, pues ellos procuran escoger a su amaño la composición ficticia desfavorable.

Otro análisis que se puede hacer, es que la abreviatura i.e. que corresponde a la frase latina "id est" (esto es), nunca se utiliza como demostrativo y abriendo frase como pretenden imponerlo los “judíos mesiánicos” en su invención “i.e.-sus”, sino que “Se utiliza entre pausas para dar paso a una explicación [o aclaración] de algo que se acaba de expresar”. [34]

Así que la invención: “este es un cerdo” no tiene como prosperar por donde quiera que se le mire.

Por último, el testimonio de Juan 19:19-20, simplemente nos muestra que para el tiempo de Cristo ya se escribía el nombre Jesús en hebreo, en griego y en latín, y por eso la causa de su crucifixión pudo ponerse sin problemas encima de la cruz en esos tres idiomas.

Decir que Jesús significa Zeus porque tienen las mismas vocales, es una fantasía absolutamente descomunal y sin sentido. Esto es tan absurdo como decir que las palabras pecado, becado, helado y pescado tienen un mismo origen y significado. Además, esa conexión de vocales no existe en el griego, donde tenemos Zeus (Ζέυς) y Iesous (Ìησοῦς).  

Con esto queda demostrado que la forma española Jesús no corresponde a un nombre blasfemo, pagano, hereje, demoniaco o profano, sino que cualquiera que hable español se puede referir así al Rey Mesías. “Las palabras y el idioma tienen como objetivo y meta primordial comunicar pensamientos, y si esto se logra, entonces la pronunciación pasa a segundo plano”. [35] Por eso, “como cuestión práctica, Dios mismo honra el uso de la pronunciación española Jesús. Cuando la gente clama con fe usando este nombre, recibe el Espíritu Santo, recibe respuestas a sus oraciones, recibe sanidades y es liberada de demonios. En conclusión, el nombre de Jesús se puede pronunciar de maneras distintas en los varios idiomas, dialectos y acentos. En todas sus formas, significa lo mismo: el Dios verdadero del Antiguo Testamento se hizo nuestro salvador en la persona histórica de Jesús de Nazaret. Cuando una persona utiliza el nombre con ese entendimiento, y con la fe en Jesús como Señor y Mesías, entonces sin importar la lengua que hable, su oración alcanzará el trono de Dios y su invocación del nombre de Dios será eficaz”. [36]

2.2. Las Denominaciones: “Iglesia Del Dios Vivo Jesús El Cristo” Y “Misión Cristiana Efesios 2:20”, Y  Su Rechazo A La Forma Española Jesucristo

Existen dos pequeñas organizaciones pentecostales apostólicas que se oponen a la pronunciación española del nombre compuesto Jesucristo. Estas son la Iglesia del Dios Vivo Jesús el Cristo (con presencia en México y los Estados Unidos) y la Misión Cristiana Efesios 2:20 (con presencia en Ecuador). Según ellos, la única pronunciación autorizada por Dios para su nombre en el idioma español es Jesús (con la suma completa de estas cinco letras) y cualquier variación o recorte (como por ejemplo Jesu en el caso de Jesu-cristo) cae bajo el anatema de Proverbios 30:6 y Apocalipsis 22:19 contra cualquiera que le quite o le añada a la Palabra de Dios. A continuación, ellos dicen que al pronunciar Jesu se  está predicando a un falso Mesías y cualquiera que haya sido bautizado con la invocación Jesucristo está predicando otro bautismo, por lo cual debe ser rebautizado “en el nombre de Jesús” si es que en verdad desea ser salvo. Según ellos, quienes omiten la pronunciación de ésta “s” al final del nombre de Jesús, no hacen parte del remanente fiel. [37] Con esta extraña doctrina, ellos ponen tropiezo y causan división dentro del cuerpo de Cristo.    

Vamos a exponer varios puntos que nos ayudarán a desvirtuar esa errónea posición.

Primero, no existe ninguna porción de la Escritura que diga que la única forma autorizada para el nombre de Dios en el idioma español es Jesús (con la suma de estas cinco letras), pues en el tiempo en que se escribió la Biblia ni siquiera existía el idioma español. Como lo vimos en la Sección 1.4. de este artículo, el español (o castellano) es un idioma derivado del latín vulgar y los primeros testimonios escritos que tenemos del idioma español datan de finales del Siglo X o principios del Siglo XI. Así que toda argumentación de que la forma española Jesucristo es errónea, no tiene como respaldo a la Escritura inspirada.     

Segundo, el Nuevo Testamento fue escrito originalmente en idioma griego, y los más de 5700 manuscritos del Nuevo Testamento que se han encontrado en la actualidad, dan testimonio de que los escritores bíblicos escribieron el nombre del Mesías con ciertas variantes tales como Iesous (en el caso nominativo), Iesou (en los casos genitivo, dativo y vocativo), e Iesoun (en el caso acusativo), como ya se mostró en la Sección 1.2.1 de este artículo. Igualmente, en el idioma latín el nombre del Mesías tomó las variaciones Iesus (en el caso nominativo), Iesu (en los casos genitivo, dativo, vocativo y ablativo), e Iesum (en el caso acusativo), como ya se mostró en la Sección 1.3. de este artículo. El testimonio del texto griego del Nuevo Testamento, nos demuestra que Dios permite la variación en la Escritura y la pronunciación de su nombre dentro de un mismo idioma, en consecuencia con las reglas gramaticales propias de ese idioma, pues aunque la forma gramatical difiera, el nombre continúa siendo el mismo y señalándolo a Él mismo.

Tercero, como se explicó en la primera parte de este artículo, en el texto de Colosenses 3:17 que nos invita a que hagamos todo “en el nombre del Señor Jesús”, se omite la s final tanto en el griego como en el latín. En el griego la frase es: “en onomati kuriou Iesou” y en el latín es: “in nomine Domini Iesu”. Igualmente textos claves relacionados con el bautismo omiten la sfinal tanto en el griego como el latín. En el griego dicen: “en toi onomati Iesou Christou” (Hechos 2:38 y 10:48) y “eis to onoma tou kuriou Iesou” (Hechos 8:16 y 19:5). En el latín dicen: «in nomine Iesu Christi» (Hechos 2:38 y 10:48), e «in nomine Domini Iesu» (Hechos 8:16 y 19:5). Así que vemos que ni en griego, ni en latín, ni en español, tiene por qué haber problema por omitir la s final.

Cuarto, los testimonios de los escritos más antiguos en el idioma español, nos demuestran que las formas Jesú y Jesús han estado presentes en nuestro idioma durante toda su existencia, y que ambas formas se han utilizado como válidas para referirse al Mesías, así que la diferencia es solamente gramatical pero no de identidad. (Esto ya se expuso en la Sección 1.4. de este artículo). Con el paso del tiempo, la forma Jesu se ha utilizado de manera permanente cuando va ligada al título Cristo, pues por razones de eufonía suena más agradable decir Jesucristo que  Jesús-Cristo, así como suena más agradable decir vámonos en lugar de vámos-nos. Hasta los contradictores de la pronunciación Jesucristo se han dado cuenta de esto, y por eso no prefieren decir Jesús-Cristo sino Jesús el Cristo, aunque en el Nuevo Testamento griego nunca se presenta el artículo el en medio del nombre Jesús y el título Cristo. (Para más información ver el Apéndice C – La Forma Compuesta Jesucristo).

Quinto, el idioma español así como cualquier otro lenguaje moderno, es muy flexible y ofrece una gran multitud de variedades y cambios. Por ejemplo, en el idioma español tenemos muchos dialectos que omiten o debilitan la pronunciación de la s al final de las palabras que la contienen escrita. Entre estos tenemos el costeño de la zona Caribe de Colombia, el de Andalucía Oriental en España, el de Chiapas en México, y el español de Venezuela. Así que muchas de las personas de aquellas regiones pronuncian el nombre de Jesús como Jesú o Jesuj. “Un estudio de la lengua y del discurso humanos demuestra que es un error unir la eficacia de la salvación a cierta pronunciación del nombre. Nadie pronuncia exactamente igual las mismas palabras; las impresiones de la voz son tan únicas como las huellas digitales… ¿Si la salvación depende de la pronunciación exacta, qué le sucede a la gente con impedimentos, acentos, o dialectos? ¿Qué le sucede a la gente cuyos idiomas no contienen ciertos sonidos? Por ejemplo, el griego no tiene el sonido ch, y el coreano no tiene el sonido final s”. [38]  “¿Cómo puede la mente sensata de un cristiano que está despierto espiritualmente, creer que el Dios Todopoderoso va a detener su salvación por causa de una “S”?”. [39] El nombre de Dios no es eficaz por una cierta vibración de las ondas sonoras, sino cuando ponemos nuestra fe en lo que representa y en Aquel a quien indica.  (Ver la Sección 1.1.2. de este artículo)

Sexto, la gramática “es el arte de hablar y escribir correctamente, esto es, conforme al buen uso, que es el de la gente educada”. [40] Todas las obras de gramática del idioma español, coinciden en afirmar que la forma correcta es Jesucristo y no Jesus-cristo. (Para más información ver el Apéndice C – El Nombre Compuesto Jesucristo). Así que nosotros no podemos ignorar la gramática por el simple hecho de que ésta contradiga nuestra teología, ni tampoco podemos torcer el texto de Santiago 3:15 para afirmar que la gramática es “sabiduría terrenal, animal o diabólica”. A lo que se refiere Santiago con esos calificativos, son a los celos amargos y a la contención los cuales generan perturbación y toda obra perversa (Ver Santiago 3:13-16).       

Séptimo, el bautismo “en el nombre de Jesús” o “en el  nombre de Jesucristo” corresponden al único bautismo bíblico del que habla Efesios 4:5. “Jesús es un nombre, mientras que Señor y Cristo son títulos que distinguen al Señor Jesús. Cualquier ser humano puede llamarse Jesús, pero Señor y Cristo son títulos que solo pueden ser aplicados al Señor Jesucristo. La Biblia enseña que en el bautismo es indispensable que se mencione el nombre de Jesús, por eso las frases “en el nombre de Jesús”, “en el nombre de Jesucristo”, “en el nombre del Señor Jesús”, etc., son equivalentes”. [41] Asimismo, “Usted puede echar fuera demonios en el nombre de Jesucristo, o de Jesús, y le obedecerán. Recuerde además que el nombre original del Señor es Yehoshua, abreviado como Yeshua, el cual no contiene una “s” final. El abreviarlo no lo convierte en otro nombre. Aún el nombre de YHWH podía ser abreviado en las Escrituras (“Todo lo que respira alabe a Jah.” Salmo 150:6)”. [42]

En conclusión, no hay ningún problema si se dice Jesús o Jesú, siempre y cuando tengamos fe en aquel que es el Salvador y utilicemos su nombre con reverencia. Animamos a los hermanos a ser “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Efesios 4:3) y en no ser causa de división o poner tropiezo a los demás.
  

APÉNDICE A.
Resumen de la Evolución del Nombre del Mesías Desde el Hebreo Hasta el Español Moderno

Forma
Idioma
Explicación
Yēshūa
(יהושע)
Hebreo
Variante abreviada de Yəhōshūa que significa Dios es Salvación. Como el hebreo antiguo no tenía vocales, el nombre estaba representado por las cuatro letras Y'-Sh-V-A (Yod-Shin-Vav-Ayin)
Iēsoũs
(Ìησοῦς)
Griego
Se hizo una transliteración así:
(1º) Como en griego no existe el sonido de la letra yod (Y), ésta se reemplazó por el sonido combinado de las letras griegas iota-eta “Ιη” que suena así: “IE”. 
(2º) Como en griego no existe el sonido de la letra Shin (Sh), entonces se reemplazó por el más cercano posible que fue el de la letra griega Sigma (s) que produce el sonido “S”. 
(3º) La letra hebrea Vav (V) suena como “U”. Este sonido se reprodujo con el diptongo griego Omicrón-Ipsilón "ou" que es una coincidencia exacta al sonido que deseaba reproducir.
(4º) La letra hebrea Ayin tiene el sonido “A”. Pero para los griegos esta terminación en “A”, hubiera sonado como si se tratara de un nombre femenino. Por esta razón se omitió el sonido final “A” y se cerró el nombre con el sonido “S” que le dio una correcta presentación masculina.     
Iesus
(Ieʃus)
Latín
El idioma latín tenía una coincidencia perfecta para los sonidos con los que anteriormente se había transliterado al griego, por lo cual:
(1º) Reemplazó a la Iota (Ι) por la i consonante (Ι).
(2º) Reemplazó a la Eta (η) por la E.  
(3º) Reemplazó a la Sigma (s) por la S.
(4º) Reemplazó al diptongo Omicrón-Ipsilón "ou" por la “U” vocal.  
Jesús
Español
El idioma español proviene del latín. En el español antiguo el nombre se continuó escribiendo tal como en el latín, o sea Iesus, pero la pronunciación fue diferente a la latina porque por la influencia de los moros, en Castilla se le dio a la i consonante un sonido gutural como el de la “g” en los casos “ge” y “gi”. También se utilizaron otras variantes para escribirlo como por ejemplo Ihesus que no alteraba la pronunciación porque la “h” era muda, o las formas Iesu e Ihesu que omitían la “s” final y por lo tanto también se constituyeron en variantes de su pronunciación. Igualmente, en el español antiguo se utilizó la forma alargada de la “i”, es decir “j”, para representar a la i consonante, pero esta “j” solo se empezó a catalogar como una letra independiente que recibió el nombre de “jota” hasta mediados del Siglo XVIII. Desde entonces ha sido el estándar escribir el nombre como Jesús. Sin embargo, a causa de los acentos, muchos hispanoparlantes actuales no pronuncian la “s” final, por lo que dicen “Jesú”.


APÉNDICE B.
La “i” Consonante y Su Sonido En Español Como “j”

Se presentan algunas citas de varios autores que nos informan que desde sus comienzos el idioma español dio a la i consonante el sonido de la “g” cuando es gutural, es decir como en “ge”, “gi”, y que esto lo recibimos de los moros. Ya en 1492, Antonio  de Nebrija propuso que siempre que se hallara la i consonante ésta se escribiera en la forma alargada como “j”, pero solo fue hasta mediados del Siglo XVIII en que los lexicógrafos separaron definitivamente a la i consonante de la i vocal por medio del símbolo “j”.

Antonio González Reguera, en su Colección de Poesías en Dialecto Asturiano, nos dice:  

“De la i escrita como j la cual equivalía a la i consonante cuando hería una vocal, los castellanos formaron ya en el siglo XII un sonido medio entre la i y la x imitando a los orientales;… usando indistintamente de la i ó de la j antes de vocal, según se advierte en infinitos documentos del antiguo castellano”. [43]

Antonio de Nebrija publicó en 1492 (el mismo año en que Cristobal Colón llegó a América) su Gramática Castellana. Esta se constituyó en la primera obra que se dedicaba al estudio de la lengua castellana y sus reglas. Allí se dice:

“La i tiene dos oficios: uno propio, cuando usamos de ella como de vocal, como en las primeras letras de estas dicciones: ira, igual; otro común con la g, porque cuando usamos de ella como de consonante, ponémosla siguiéndose a, o, u, y ponemos la g si se siguen e, i; la cual pronunciación, como dijimos de la g es propia nuestra y del morisco, de donde nosotros la pudimos recibir…

Eso mismo la i tiene… dos [oficios]: uno, cuando es vocal; y otro, cuando es consonante, el cual concurre con la g, cuando después de ella se siguen e, i. Así que, dejando la… i, en sus propias fuerzas, con una figura que añadamos para representar lo que ahora escribimos con… i, cuando les damos ajeno oficio, queda hecho todo lo que buscamos, dándoles todavía a las letras el son de su pronunciación. Ésta podría ser… la j luenga, porque no seamos autores de tanta novedad…

Tienen entre sí las letras tanta vecindad y parentesco que ninguno se debe maravillar, como dice Quintiliano, porque las unas pasan y se corrompen en las otras; lo cual principalmente acontece por la interpretación o por derivación… de donde manifiestamente demostraremos que no es otra cosa la lengua castellana sino latín corrompido… La i… corrómpese en i consonante, como de iesus, Jesús…”. [44]

El Diccionario Universal Francés-Español y Español-Francés, elaborado bajo la dirección de D. Ramón Joaquín Domínguez, dice:

“Jota:… Esta letra se denominó antiguamente i consonante, i consonne: a distinción de la i vocal, i voyelle, confundiéndolas con frecuencia en la pronunciación y diciéndose por ex. Ierusalem o Jerusalem… pero hasta mediados del [Siglo XVIII] no se convinieron los lexicógrafos en separar la i consonante de la vocal [bajo el carácter de una i alargada que conserva]… ǁ J La forma de este carácter tiene la ventaja de dar una idea clara y precisa de la posición del órgano que ejecuta su pronunciación. En efecto la lengua inmóvil y tendida con la punta un poco encorvada hacia abajo presenta naturalmente la figura de una jota horizontal de esta manera ı¬ sin sufrir otra variación en la escritura que su colocación vertical. ǁ J tiene el mismo sonido articular que la g suave en las dicciones, ge, gi, como gibier,  general, y por eso en éstas articulaciones se usa casi exclusivamente de la g pero en las que entran las vocales a, o, u, ja, jo, ju, se emplea con más generalidad la j”. [45]

Luís de Olod, en su obra Tratado Del Origen y Arte de Escribir Bien, publicada en el año de 1766, ya hace una diferenciación acerca de lo que se debe o no escribir con “J”.   

“Jota. El nombre de esta letra le hemos tomado de la Lengua Griega, aunque el carácter á que esta le aplica, es diferente del nuestro, así en la figura, como en el valor; pues en ambas cosas corresponde á la i vocal, no habiendo en aquel idioma i consonante, y así se pronuncia suavemente iota. La lengua Latina, aunque tiene i consonante, no la distinguió en lo antiguo de la i vocal por la figura, ni aún por el sonido, que según la opinión de Sabios Críticos era igualmente suave en una, y otra. Pero nosotros siguiendo la pronunciación que hemos dado à esta letra, la pronunciamos Jota, ò Ijota con sonido gutural fuerte, semejante al de la G, y de la X, quando se pronuncian también guturales. En lo impreso se acostumbra poner sobre la j minúscula un punto à imitación del uso introducido en el Latin; más esto se pudiera escusar por inútil no menos en Castellano, que en aquel idioma, distinguiéndose bastantemente este carácter por su figura sin necesitar de punto. Fuera de que, si la J mayúscula no le tiene, ni le ha menester, parece no hay razón para que le tenga la minúscula.
Para distinguir en lo escrito la J de las otras letras que se equivocan con ella en el sonido, se debe suponer que asi como el usar la G para la pronunciación gutural fuerte con la e, y con la i es propio de la escritura Castellana: asi también lo es el usar de la J para la pronunciación gutural con las vocales a, o, u: à cuyo fin se observarán las Reglas siguientes.
Primera. Las silabas Ja, Jo, Ju, se deben escribir en Castellano con J, como jactancia, joven, justicia: exceptuándose de esta regla algunas voces que según su origen, y el uso más común, y constante se escriben con X, cuyos casos se señalarán quando se trate de esta letra. Segunda. Las silabas Je, Ji, aunque conforme à la regla general establecida se deben escribir con G; sin embargo, como excepción de ella, se escribirán con J los nombres Jesus, Jerusalen, Jeremias; y también los diminutivos, ò derivados de los nombres que acaban en ja, jo como de paja, pajita: de viejo, viejecito”. [46]

  
APÉNDICE C.
El Nombre Compuesto Jesucristo

La gramática es el arte de hablar y escribir correctamente, siguiendo el buen uso de la gente educada. Todas las obras de gramática del idioma español, coinciden en afirmar que cuando el nombre de Jesús va seguido por el título Cristo, la forma correcta es escribir Jesucristo. Presentamos algunos ejemplos:   

Andrés Bello, en su Gramática de la Lengua Castellana Destinada al Uso de los Americanos, publicada originalmente en el año de 1847.    

“149 (80). Hay palabras cuya estructura material en ciertas circunstancias se altera abreviándose, y la abreviación puede ser de dos maneras, que en realidad importaría poco distinguir, si no las mencionaran generalmente los gramáticos con denominaciones diversas.
150. Si la abreviación consiste sólo en suprimir uno o más sonidos finales, se llama apócope; si se efectúa suprimiendo sonidos no finales, o sustituyendo un sonido menos lleno a otro, como el de la l al de la ll, o una vocal grave a la misma vocal acentuada, la dicción en que esto sucede se dice sincoparse.
(a). Sufren apócope los sustantivos siguientes:
151. 1.º El nombre propio Jesús, cuando le sigue Cristo; bien que entonces los dos sustantivos suelen escribirse como uno solo: Jesucristo”. [47]

Juan Vicente González Delgado, en su Compendio de Gramática Castellana, publicada originalmente en el año de 1841, dice:

“P. Qué sustantivos están sujetos al apócope? R. Muí pocos, entre ellos, Jesús cuando le sigue Cristo, i así se dice Jesucristo, i no Jesus-cristo.[48]

Cayetano J. Socarrás, en su Gramática de la Lengua Española, 1967, dice:

“Además, como ejemplos de contracción podemos citar Carlomagno por Cario Magno, Jesucristo por Jesús Cristo…”. [49]

Rafael Uribe Uribe, Diccionario Abreviado de Galicismos, Provincialismos y Correcciones de Lenguaje, publicada en el año de 1887:

Apócope: Supresión de sonidos al final de una palabra: el gran capitán, Carlomagno, Jesucristo, buen, mal, gran, san, primer, tercer”. [50]

Emiliano Isaza Gutiérrez, en su Gramática Práctica de la Lengua Castellana, 1883.

“Sufren apócope los sustantivos Jesús y Carlos cuando les siguen Cristo y Magno, respectivamente, y entonces se acostumbra escribirlos en una sola palabra: Jesucristo, Carlomagno”. [51]

Hana Valikova, en Tendencias al Acortamiento del Léxico Español Actual, 2007:

“Refiriéndonos a los sustantivos propios, en la lengua castellana esta apocopado el nombre Jesucristo, cuya forma cortada es Jesús o Cristo.
Además, aunque en el presente no es corriente, vemos apocopados los nombres propios de algunos personajes históricos. Esto sucede cuando se les designa con dicho nombre seguido del patronímico: en lugar de Álvaro Fáňez se utiliza Alvar Fáňez, en vez de Hernando Cortés suele ser Hernán Cortes o en lugar de Fernando Gonzáles empleamos Fernán Gonzáles”. [52]
  

APÉNDICE D.
Una Reflexión Onomástica Por Don Marco Fidel Suárez

Marco Fidel Suárez (1855 – 1927), fue un escritor y político colombiano que se desempeñó como Presidente de la República entre los años 1918 – 1921. El señor Suárez ocupa un alto puesto en el firmamento literario de América, y fue un filólogo y gramático  que tuvo la eximia cualidad de la gracia de estilo. Durante los últimos cinco años de su vida escribió una serie en forma de diálogos que se conoce con el nombre de Sueños de Luciano Pulgar. Allí reveló una curiosidad por la onomástica, [53] que nos ayuda a reflexionar sobre esas variaciones en la presentación de los nombres personales en el idioma español. Allí también destacó que las formas Jesú y Jesús eran igualmente válidas para su tiempo. Veamos:      

“ [Justino], ¿no quieres que te llame Justiniano aunque sólo sea para evitar la monotonía?... – Llámame como quieras,  reservándome yo también el mismo derecho para decirte Donatelo en lugar de Donato, sin que nos cobremos hechuras, ya que tú me ennobleces con el renombre del gran legislador imperial y yo te favorezco con el de un pintor muy señalado. Los nombres propios andan también por un carril de derivaciones seguras que es lo que acontece con Marceliano, Marcelino, Marcelo y Marco, transformaciones de un mismo nombre”. [54]

“Camilo — Reservándome volver luego a este tema del congreso protestante, permita don Luciano al señor Linares disertar un poco sobre el nombre del señor Villegas Echeverri, a fin de aclarar si se dice Marcos o Marco.

Luciano — Puede el amigo Donato exponer lo que haya encontrado por ahí en las márgenes del diccionario de Terreros, donde acostumbro almacenar por orden alfabético los resultados de mis lecturas. 

Donato — Varios nombres latinos de varón acabados en s toman en castellano una forma acabada en vocal, pero también pueden conservar aquella s final. En este caso se halla el nombre que consideramos y que posee la forma doble "Marco" y "Marcos", al igual o al semejante de varios que se leen en los autores. Esos nombres propios terminados en vocal o en la consonante s son: Alejos, Andreas, Carlos, Crisóstomos, Esdras, Felices, Jaimes, Joanes, Frutos, Jesús, Longinos, Lesmes, Lucas, Mames, Marcos, Mateos, Matías, Pablos, Pilatos, Soles (Zoilo), Toribios. En los romances hemos apartado: Aristianos, Cintos (Jacinto), Mansos, Albertos, Vítores, Virgilios, Reinaldos, Jobes por Job está en Montenegro; y en Granada alternan Jesús y Jesú.

De manera que “Marco” posee ambas formas, pudiendo usarse cualquiera de las dos, aunque la más corta se usa más bien en combinación con otro nombre, como Marco Aurelio, Marco Tulio; y la más larga cuando va aislada, como Marcos Gutiérrez, héroe del Romancero; Marcos de Fúcar, arquimillonario en tiempos de los Felipes; Marcos Jiménez, nombre de un sabio americanista contemporáneo. Pero en ese caso puede también usarse “Marco” y así Julio Medrano habla de un sujeto llamado de aquel modo en una peregrinación a compostella, y el segundo evangelista se dice a veces san Marco en Morales e Illescas, aunque ordinariamente se llama san Marcos.

En resolución, el nombre cuando va solo generalmente acaba en s, aunque también puede recortarse, y así lo usa bien el amigo Villegas Echeverri; y cuando entra en composición con otro nombre, tiene apócope por regla general, aunque en Groot figura un señor Marcos Antonio Rivera, de Neiva.

Don Luciano dice por allí en sus apuntes que él ha puesto cuidado a este negozuelo del nombre “Marcos”, porque una de las impresiones más hondas y antiguas en los alfileres de su corazón fue el miedo con el que veía venir a “ño Marcos”, etíope centenario de su tierra, adecuado como ninguno al papel del ogro; aunque los ogros, no ya de sus niñeces, sino de su vejez cansada, no han sido de color oscuro, sino muy bermejos y encendidos y mucho más activos y eficaces que el ogro descendiente de semegambia”.

Nota al Pie: Comentemos de estos apellidos los más importantes. Mateos por Mateo es frecuentísimo y causó nuestro apellido Mateus, que no se lee en libros españoles. Frutos está en Flórez. Lesmes es lo mismo que Adelmo y lo trae dicho historiador. Cintos equivale a Jacinto, forma que aparece en la Monarquía Indiana. Soles es deformación de Zoilo en varias historias. Longinos y Pilatos aceptan buenamente la s o la recortan. Moisén por Moisés es usado por Granada como forma proveniente del acusativo, lo mismo que Dióspolin, ciudad, y el Buscón que Quevedo se decía don Pablos”. [55] 


APÉNDICE E.
El Nombre Del Mesías En Los Diversos Idiomas Del Mundo

Presentamos un listado, de las formas en las que el nombre del Señor Jesús se escribe y se pronuncia en los diversos idiomas del mundo. Aunque la escritura y la pronunciación difieran, nunca difiere la identidad de Aquel a quien señalan, es decir a Dios manifestado en carne. (Para la elaboración de esta tabla, se tomó como apoyo el traductor de google  http://translate.google.com

Idioma
Escritura
Pronunciación aproximada en el idioma español
Afrikáans
Jesus
Iesas
Albanés
Jezu
Iesu
Alemán
Jesus
Iesus
Árabe
يسوع
Isa
Armenio
Jesus
Yisas
Azerí
Jesus

Bengalí
যীশু
Yisu
Bielorruso
Ісус
Isus
Bosnio
Isus
Isus
Búlgaro
Исус
Isus
Canarés
ಯೇಸುಕ್ತಿಸ್ತ
Yēsuk
Catalán
Jesús
Yesus
Cebuano
Jesus

Checo
Ježíš
Yechis
Chino
Iesú
Coreano
예수
Iesu
Criollo haitiano
Jezi
Yesi
Croata
Isus
Isus
Danés
Jesus
Yechus
Eslovaco
ježiš
Iechis
Esloveno
Jezus

Español
Jesús
Jesús
Esperanto
Jesuo
Yesuo
Estonio
Jeesus

Euskera
Jesús

Finlandes
Jeesus
Yesus
Francés
Jesús
Yesiu
Galés
Iesu
Iesú
Gallego
Xesús
Yechus
Georgiano
იესო
Ieso
Griego
Ιησούς
Isous
Gujarati
ઈસુએ
Isue
Hausa
Yesu

Hebreo
ישוע
Yechúa
Hindi
यीशु
Yisu
Hmong
Yexus

Holandés
Jezus
Yesus
Húngaro
Jézus
Yesuch
Igbo
Jesus

Indonesio
Isa

Inglés
Jesus
Yisas
Irlandés
Jesus

Islandes
Jesus
Yesus
Italiano
Gesù
Yesu
Japonés
イエス
Iesu
Jabanés
Yesus

Jemer
ព្រះយេស៊ូវបាន
Yesaouv
Lao
ພຣະເຢຊູ
Yesu
Latín
Jesus
Yisus
Letón
Jēzus
Yesus
Lituano
Jėzus

Macedonio
Исус
Isus
Malayo
jesus
Yesus
Maltes
jesus

Maorí
Ihu
Jejú
Maratí
येशू
Yesú
Mongol
Есүс
Yesüs
Nepalí
येशूले
Yesule
Noruego
Jesus
Iesus
Persa
عیسی

Polaco
Jezus
Yesus
Portugués
Jesus
Yesus
Punjabí
ਯਿਸੂ ਨੇ
Yisu
Rumano
Isus
Isus
Ruso
Иисус
Isus
Serbio
Исус
Isus
Somalí
Ciise

Suajili
Yesu
Iesu
Sueco
Jesus
Iesus
Tagalo
Hesus

Tailandés
พระเยซู
Yesu
Tamil
இயேசு
Iesu
Telego
యేసు
Yesu
Turco
İsa
Isa
Ucraniano
Ісус
Isus
Urdo
یسوع

Vietnamita
Giêsu
Jechu
Yidis
יאָשקע

Yoruba
Jesu

Zulú
uJesu



Referencias

[1] Anónimo. Le Pondrás Por Nombre Jesús. Espacio Laical 3/2007.
[2] David Flusser. Fuentes Judías en la Cristiandad Temprana. Pág. 15. Adama Books, New York, 1987.
[3] Daniel Gleason. La Evolución del Nombre Jesús. Yehoshua -> Ihsous -> Iesus -> Jesús
[4] Ibídem
[5] James Bartley, Ariel Lemos, Jose Bruce. Comentario Bíblico Mundo Hispano. Mateo – Tomo 14. Pág. 14. Editorial Mundo Hispano. Ediciones 1993, 2002.
[6] José Francisco González Castro, Francisco Javier Pérez, Alberto Bernabé Pajares. Griego I. 1o bachillerato. Pág. 31. Gobierno de España - Ministerio de Educación. © Secretaría General Técnica. Centro de Publicaciones.
[7] Antonio Bergnes de las Casas. Nueva Gramática Griega. Pág. 52. Imprenta de A. Bergnes y Ca., Barcelona. 1883. La cita que se tomó como base para elaborar la tabla presentada en este artículo, dice textualmente: “Algunos de los nombres irregulares, aunque pocos, pertenecen á las declinaciones parasilábicas. Ejemplo: nominativo Ìησοῦς, Jesu Cristo; vocativo Ìησοῦ; genitivo y dativo Ìησοῦ; acusativo Ìησοῦν”.
[8] Real Academia Española. Diccionario. Definición de Ablativo.
[9] Antonio de la Cruz y Prado. Instituciones Latino-Gramáticas. Pág. 73. Imprenta de Manuel Martín, Madrid, España, 1763. La cita que se tomó como base para elaborar la tabla presentada en este artículo, dice textualmente: “El sacroſanto Nombre de Jeſus, ſe declina aſsi: Nom. Ieʃus: Gen. Ieʃu: Dat. Ieʃu: Ac. Ieʃum: Voc. Ieʃu: Ab. Ieʃu”. Para información adicional, véase también la obra Elogio de la Estupidez, escrito por Erasmo de Rotterdam, que en su página 259 dice: “Téngase en cuenta que las palabras originales van referidas al antropónimo Iesus, en latín, que cuenta sólo con tres terminaciones en su declinación: el nominativo Iesus, el acusativo Iesum, y el resto de los casos como Iesu”.
[10] Luis de Olod. Tratado Del Origen y Arte de Escribir Bien. Pág. 70. GERONA: En la Imprenta de Narciso Oliva, Librero, a la Plaza de Coles.  A costa de Francisco Basóls y Bastóns, Hermano del Autor.  Año de 1766.
[11] Angelo Altieri Megale. Gramática Latina. Págs. 13-14. Primera Edición en la Colección del Autor: 2007. © Bemérita Universidad Autónoma de Puebla. Impreso y hecho en México.
[12] Elena Pingarrón. Breve Historia del Español o Castellano.
[13] Anónimo. Origen y Formación de la Lengua Castellana o Española.
[14] El Mio Cid es una obra del Siglo XII. La página 58 de la versión Cantar del Mío Cid. © 2012, Red ediciones S.L. Barcelona 2012. LK Linkgua www.likgua-digital.com, dice: “E el non gelo gradeҫe si non a Iesu Christo”. Esta versión proviene del único ejemplar del texto original que se conserva en la Biblioteca Nacional en Madrid
[15] Gonzalo de Berceo. Vida de Santa Oria. © 2012, Red ediciones S.L. Barcelona 2012. LK Linkgua www.likgua-digital.com.  La página 9 dice: “E de don Ihesu Chisto que nos vino a salvar”. La misma forma Ihesu Chisto aparece también en las Páginas 13, 20 y 21.
[16] Ibídem. La página 135 dice: “Creo de Iesu Xpo enna Encarnaҫion”.
[17] Anónimo. Cantar de Roncesvalles. Versión digital de Wikisource en:
Allí dice: “Bueno pora las armas,  mejor pora ante Ihesuchristo, consejador de pecadores”.
[18] Juan Ruíz el Arcipreste de Hita. Libro de Buen Amor. Espasa-Calpe, S.A. © 1931. Versión digital.
[19] Ferrand Martínez. El Cavallero Zifar, Volúmenes 1-2. Edición de Martín de Riquer. Barcelona, Ariel, 1951 (Selecciones Bibliófilas). Por ejemplo la pág. 11, dice: “En el tiempo del honrado padre Bonifacio VIII, en la era de mil e trezientos años, en el día de la nacencia de Nuestro Señor Jesucristo, comencé el año jubileo…”.  La pág. Pág. 98, dice: “…dinero en que avíe la imagen de Céssar. E era escripto encima su nombre. E el Jesú católa, e díxoles…”
[20] Fernando de Rojas. Celestina. Tragicomedia de Calisto y Melibea. Agora Nuevamente Corregida y Emendada de  Muchos Errores que Antes Tenia. Versión publicada en el año 1601. Con Licencia en Madrid por Andrés Sanches a costa de Miguel Martinez. Por ejemplo la página 35, dice: “Ieſu, Ieſu, Ieſu, y tu eres Parmeno hijo de la Claudina?”. También existe una versión digital en español moderno © RinconCastellano 1997 – 2011, que presenta el nombre como Jesú. Vea por ejemplo la página 26 que dice: “¡Jesú, Jesú, Jesú! ¿Y tú eres Pármeno, hijo de la Claudina?” http://www.espacioebook.com/edadmedia/rojas/Rojas_LaCelestina.pdf
[21] Miguel de Cervantes Saavedra. El Ingenioso Hidalgo Dn. Quixote de la Mancha, Volumen 5. SIGILLUM – VNIVERSITATIS - CALIFORNIENSIS – EX LIBRIS, Madrid, año de 1804. Por ejemplo en la página 355, dice: “porque así como le vió tan alto y tan amarillo con la coleha y con las vendas que le desfiguraban, dio una gran voz, diciendo, Jesús! ¿que es lo que veo?”.
[22] Para ver una versión digital de la Versión de la Biblia del Oso – Versión de Casiodoro de Reina, siga este enlace: https://bdigital.sib.uc.pt/poc/arq/Monografias/LivroAntigo/UCBG-2-9-4-8/UCBG-2-9-4-8_item1/P9.html
[23] W. E. Vine. Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y Nuevo Testamento de Vine. © 2007 por Grupo Nelson. Publicado en Nashville, Tennessee, Estados Unidos de América. Grupo Nelson Inc. es una subsidiaria que pertenece completamente a Thomas Nelson Inc. Pág. ix. Introducción.
[24] Cohen Gary Reckart. La Evidencia de Hablar en Lenguas.
[25] Para información adicional, vea: Roger Casco. ¿Existe un Manuscrito Antiguo Hebreo del Nuevo Testamento?
[26] David K. Bernard. En el Nombre de Jesús. ©1992 Word Aflame Press, Hazelwood, Mo, Estados Unidos. Págs. 38-39.
[27] William Barclay. Palabras Griegas del Nuevo Testamento -  Su Uso y Su Significado. © 1977, Casa Bautista de Publicaciones, Estados Unidos de América. Pág. 12.
[28] El Diccionario de la Real Academia Española, define así la etimología popular: “Interpretación espontánea que se da vulgarmente a una palabra relacionándola con otra de distinto origen. La relación así establecida puede originar cambios semánticos, p. ej., en altozano, o provocar deformaciones fonéticas, p. ej., en nigromancia”.
[29] James Strong. Nueva Concordancia Strong Exhaustiva - Diccionario Strong de Palabras Originales del Antiguo y Nuevo Testamento. © 2002 Editorial Caribe, Inc. Una división de Thomas Nelson, Inc. Nashville, TN—Miami, FL, EE.UU. Edición editada y corregida en agosto de 2003.
[30] Para estas combinaciones imaginarias, véase James Strong. Nueva Concordancia Exhaustiva. Con: Bal de #H1077, significando: “Nada, usualmente, no sea que, no, ninguno, nada, tampoco”;  Bal de #H1079, significando: “Ansiedad, corazón, resolver”; Ón de #H176, significando: “Deseo, de allí, sí, pero”; y On de #H202 significando: “Esfuerzo, capacidad, poder, riqueza, vigoroso”.
[31] Strong. Concordancia Exhaustiva.
[32] A. Vives, C.M.F. Diccionario de Bolsillo Latino-Español, Español-Latino. Editorial Coculsa, Madrid, 1954. Segunda Edición. En la Pág. 411 dice: “ver, eris, n. primavera primo, novo vere, al empezar la primavera: ver sacrum, -ofrenda de las primicias ǁ juventud”.  En la Pág. 380 dice: “2 sus, suis, m. f. cerdo, cerda ǁ jabalí, jabalina”. En las Págs. 412-413 dice: “1 versus, a, um, pp. de verro y verto. 2 versus, us, mf. vuelta del arado ǁ surco, hilera ǁ renglón ǁ verso. 3 versus, adv. Hacia; Romam versus, hacia Roma.
[33] Ibídem. En la página 380 se dice: "1 sus, adv. v. susque", y “susque deque, de arriba abajo ǁ más o menos susque deque ferre, habere, no cuidarse poco ni mucho de algo; ese no ser de importancia”. 
[34] Real Academia Española. Diccionario Panhispánico de Dudas. Definición de id est… Su abreviatura es i. e.
[35] Jason Dulle. ¿Es Jehová el Nombre de Dios?
[36] Bernard. En el Nombre de Jesús. Pág. 40.
[37] Para ver como los promotores de ésta exótica doctrina promueven sus ideas, puede ver los siguientes materiales: 
- Filemón Gerardo Pérez. “Bautismo en el Nombre del Señor Jesús (No Jesucristo)” en:
- Filemón Gerardo Pérez. Video: “El Nombre Propio de Dios no es Jesucristo”. Vea especialmente desde el minuto 16:27 hasta 22:00 y luego desde el 46:50 hasta el 59:20.
- Aníbal Vallejo. “Los Tres Bautismos Más Conocidos en la Historia de la Iglesia”.
[38] Bernard. En el Nombre de Jesús. Pág. 38.
[39] Efraín Valverde, Sr. ¿Confundidos con la "S"?
[40] Emiliano Isaza Gutiérrez. Gramática Práctica de la Lengua Castellana. Vigésima Séptima Edición (Aumentada y Corregida). Pág. 1. Copyright, 1883, by Thompson & Moreau, New York; A. & R. Roger & F. Chernoviz Libraires-Editears, Paris.
[41] Julio César Clavijo Sierra. Un Dios Falso Llamado Trinidad. Pág. 180. © 2007 Primera Edición. www.pentecostalesdelnombre.com
[42] G. Jorge Medina. ¿Jesús, Jesucristo, o Ambos?. Pág. 65.Revista Defensores De La Fe, Número 8 • los Pentecostales de Royalwood.
[43] Antonio González Reguera. Colección de Poesías en Dialecto Asturiano. Pág. 40. Imprenta de D. Benito González y Compañía. 1839.
[44] Antonio de Nebrija. Gramática de La Lengua Castellana. Págs.  27-31. © 2011, Red ediciones S.L. Barcelona 2012. LK Linkgua www.likgua-digital.com. La Gramática de la Lengua Castellana de Antonio Nebrija fue publicada en 1492. Era la primera gramática de una lengua romance.
[45] Diccionario Universal Francés-Español y Español-Francés por una Sociedad de Profesores de Ambas Lenguas, bajo la dirección de D. Ramón Joaquín Dominguez. Pag. 908. Tomo II. D-L. Madrid. Establecimiento Léxico-Tipográfico de R. J.  Dominguez. 1845.
[46] Luis de Olod. Tratado Del Origen y Arte de Escribir Bien. Pág. 70
[47] Andrés Bello. Gramática de la Lengua Castellana Destinada al Uso de los Americanos. Pág. 54. © 2012, Red ediciones S.L. Esta obra fue publicada originalmente en el año de 1847.
[48] Juan Vicente González Delgado. Compendio de Gramática Castellana, Doceava Edición. Pág. 119.  Publicado por N. Gómez, 1870. Esta obra fue publicada originalmente en el año de 1841.
[49] Cayetano J. Socarrás. Gramática de la Lengua Española. Pág. 67. Publicado por Editorial Teide, 1967.
[50] Rafael Uribe Uribe.  Diccionario Abreviado de Galicismos, Provincialismos y Correcciones de Lenguaje. Pág. 49. Fondo Editorial Universidad EAFIT, Medellín. 2006. Esta obra fue publicada originalmente en el año de 1887.
[51] Emiliano Isaza Gutiérrez. Gramática Práctica de la Lengua Castellana. Vigésima Séptima Edición. Págs. 45-46. 
[52] PhDr. Hana Valikova.  Tendencias al Acortamiento del Léxico Español Actual. Págs. 7-8. © MASARYKOVA UNIVERZITA. Filozofická fakulta. Ústav románských jazyků a literatur. 2007.
[53] Rafael Torres Quintero. Don Marco Fidel Suárez Ante el Problema de la Lengua. Págs. 10-25. Thesaurus: boletín del Instituto Caro y Cuervo, Tomo XI (1-3). Año de 1955.
[54] Marco Fidel Suárez. Sueños de Luciano Pulgar. Tomo XI. Pág. 99 - El Sueño de la Embajada. Biblioteca de Autores Colombianos. Publicación del Ministerio de Educación Nacional bajo la dirección de la Revista “Bolívar”. Imprimió Editorial ABC - 1954.
[55] Ibídem. Tomo XI. Pág. 386-388 - El Sueño del Inventario.