jueves, 12 de enero de 2017

Conozca la "Secta" de los "Solo Jesús"


Por Octavio Ramírez Iturrieta
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Esta “secta” es muy antigua, y su origen data del primer siglo, de la era apostólica. Los registros bíblicos así lo declaran cuando dicen: “porque de esta secta nos es notorio que en todas partes se habla contra ella” (Hechos 28:22).

Desde el principio, esta “secta” fue rechazada y perseguida por las autoridades judías y romanas en todo lugar, y sus adherentes fueron difamados, azotados, encarcelados y aún asesinados, a fin de que se cumpliera lo que les advirtió su Fundador, su Maestro, su Señor y su Padre, cuando les dijo: “Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre. (Mateo 10:22, Marcos 13:13, Lucas 21:17). Y también: “El discípulo no es más que su Maestro, ni el siervo más que su Señor. Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al Padre de familia llamaron Beelzebú, ¿cuánto más a los de su casa?” (Mateo 10:24-25).

El principio de esta “secta”, se dio durante la fiesta judía del Pentecostés que se celebró a los 50 días siguientes a la crucifixión de su Maestro. Aquel día, Pedro, el primer portavoz de esta “secta” le predicó a las multitudes, diciéndoles: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38). Esta ha sido la constante de la predicación de dicha “secta”, que ha insistido todo el tiempo en que Jesús es el único nombre en el cual hay salvación (Hechos 4:12), por lo cual ha recibido el rechazo del mundo religioso de todas las épocas. A esta “secta” se han unido personas de todos los grupos humanos, y todos ellos han sido recibidos en dicha “secta” a través del bautismo en agua en el nombre de Jesús y del bautismo del Espíritu Santo (Hechos 1:5, 1. Corintios 6:11). Esto ha sido una verdad entre los judíos (Hechos 2:4, 2:38), entre los samaritanos (Hechos 8:14-17) y entre los gentiles (Hechos 10:44-48, 15:17, 19:1-6).

Fue tanto el poder de la doctrina de los “Solo Jesús”, que cuando ellos invocaron el nombre de su Maestro ocurrieron señales y prodigios. (Hechos 3:1-10, 5:12, 8:7). Al ser interrogados por el nombre o la autoridad con la que hacían esto, ellos respondieron: “sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que [es] en el nombre de Jesucristo de Nazaret” (Hechos 4:10). No existe ningún otro grupo como éste, que haya levantado tan alto el nombre de Jesús, pues la “secta” de los “Solo Jesús” cree que todo debe hacerse en el nombre de Jesús (Colosenses 3:17), porque éste es el nombre sobre todo nombre (Filipenses 2:9-11) y el único nombre en el cual podemos ser salvos (Hechos 4:11-12).

Sus enemigos los amenazaron para que no hablaran ni enseñaran a hombre alguno en el nombre de Jesús (Hechos 10:17-18), pero los “Solo Jesús” llenaron al mundo con su doctrina y le respondieron a sus contradictores: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:28-29); “Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios, porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hechos 4:19-20). Cuando ellos fueron infamados por el nombre de Jesús, en vez de desfallecer, se sintieron “gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre (Hechos 5:41). Ellos recordaron las palabras de su Maestro, que les dijo: “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros”. (Mateo 5:11-12).

Se dice que había un poder tan extraño de convicción en esta “secta”, que aun el gran perseguidor de ella, Pablo,  ingresó y fue declarado uno de sus líderes destacados. Este hombre iba camino a Damasco para llevar presos a algunos de los miembros de la “secta”, pero tuvo un encuentro con el Maestro de ellos, quien apareciéndosele glorioso le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Dura cosa te es dar coces contra el aguijón” (Hechos 9:5). Jesús envió a Ananías, uno de sus siervos, para que le diera instrucciones a Pablo, diciéndole: “Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi Nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi Nombre (Hechos 9:16). Debido a que Pablo no fue rebelde a la visión celestial, Ananías le dijo: “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su Nombre (Hechos 22:16). A Pablo se le acusó de ser “una plaga, y promotor de sediciones entre todos los judíos por todo el mundo, y cabecilla de la secta de los nazarenos [los que seguían a Jesús de Nazaret, los “Solo Jesús”]” (Hechos 24:5).

La “secta” de los “Solo Jesús” no fue solamente numerosa durante el primer siglo, pues uno de sus más notables enemigos, Tertuliano de Cartago (quien fue el primer trinitario de la historia), aseguró que para finales del siglo 2° y principios del siglo 3°, los llamados “Solo Jesús” son “los que siempre constituyen la mayoría de los creyentes” (Contra Práxeas, Capítulo 3). Otro de los opositores a la “secta” de los “Solo Jesús”, Orígenes de Alejandría (el primer hombre en proponer la postura del “Hijo eterno”), dijo que la doctrina de los “Solo Jesús” era la doctrina de “la generalidad de los cristianos” a mediados del siglo 3° (Comentario al Evangelio de Juan, Libro 1, Capítulo 23).

Pero para el siglo 4°, el emperador Constantino hizo una mezcla de cristianismo con paganismo, y muchas personas fueron catalogadas como “cristianas” sin mostrar ninguna conversión, al punto de que la vida y el testimonio de estos llamados “cristianos” fueron llevados a un alto grado de laxitud moral. En esa nueva “cristiandad” católica romana, la trinidad asumió fuerza de ley, al punto de que cualquiera que se opusiera a la trinidad era considerado como traidor al imperio y a su nueva religión. En este sentido, la persecución arreció contra los de la “secta” “Solo Jesús”.

En el siglo 20°, surgió un movimiento restauracionista de reavivamiento o despertar de la doctrina apostólica, que ha sido conocido como el movimiento pentecostal. En un sector de este movimiento, se dio de manera natural el entendimiento del bautismo en el nombre de Jesús conforme al modelo bíblico, y con éste entendimiento ellos llegaron al conocimiento de la Unicidad de Dios (es decir que hay un solo Dios y Padre, y que ese único Dios y Padre se manifestó en la carne como el Hijo). Por sus ideas preconcebidas, los trinitarios los etiquetaron a ellos como los “Solo Jesús”, ignorando que ellos sí concebían a Dios en su función de Padre, o en su función de Espíritu, o en cualquiera otra de sus funciones. Por eso, la designación de “Solo Jesús” ha sido mala e injusta. En su lugar, estos creyentes han preferido denominarse los Apostólicos, los del Nombre de Jesús, o los Pentecostales Unicitarios.

Es verdad que hasta hoy las cosas no han cambiado. Se cumple lo que el Señor dijera: “y seréis aborrecidos por causa de mi Nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mateo 10:22, Marcos 13:13, Lucas 21:17). A través de los siglos, la llamada “secta” de los “Solo Jesús” sigue predicando y enseñando que Jesucristo es el Señor, y que Él es el único Dios y la vida eterna. A la “secta” de los “Solo Jesús”, cada día siguen agregándose creyentes para alcanzar la salvación eterna. Jesucristo ha prometido ser el Padre de todos los vencedores: “El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo (Apocalipsis 21:7).