lunes, 9 de enero de 2017

El Caso de la Teología de la Unicidad


Por Steven Ritchie, © 2106. Todos los Derechos Reservados.
Capítulo 1, del libro con el mismo título: “El Caso de la Teología de la Unicidad".
Traducido por Julio César Clavijo Sierra.
Más información en: Global Impact Ministries. www.apostolicchristianfaith.com


Los cristianos de la fe apostólica, somos conocidos como cristianos apostólicos unicitarios, porque creemos que los apóstoles del primer siglo enseñaron el monoteísmo unicitario, en lugar de los llamados trinitarismo, arrianismo (Jesús como un hijo angelical creado) o socinianismo (Jesús es sólo un hombre especial). La designación "fe apostólica", simplemente significa la fe de los apóstoles originales de Jesucristo. También somos conocidos como los pentecostales unicitarios, porque creemos que la verdadera Iglesia del Dios viviente fue fundada en el día del Pentecostés cuando el Espíritu de Dios fue derramado por primera vez en la Iglesia del Nuevo Testamento, y todos los nuevos conversos fueron bautizados en el nombre de Jesucristo para la remisión de sus pecados.

La designación histórica para el punto de vista de los pentecostales unicitarios, ha sido conocida como "monarquianismo modalista" dentro de los primeros siglos de la era cristiana. De acuerdo con la evidencia histórica, el monarquianismo modalista fue para ese tiempo la fe de "la mayoría de los creyentes" (Tertuliano, Contra Praxeas, 3) y de "la generalidad de los cristianos" (Orígenes, Comentario del Evangelio de Juan, libro 1, capítulo 23).


Definición del Monarquianismo Modalista

Merriam Webster, define sucintamente al modalismo como "Tres modos o formas de actividad (el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo) bajo los cuales Dios se manifiesta". Monarquianismo, simplemente significa la creencia en "Un Rey". Monarca proviene de "mono" que significa "uno", y "arca" que significa "rey". Por lo tanto, el Monarquianismo Modalista ha sido definido como la creencia en Dios como Un Monarca [Rey] que se ha manifestado en tres modos de actividad. [Aunque en realidad, el tres no es un número representativo para Dios, ni Dios está limitado a los tres roles de Padre, Hijo y Espíritu Santo].

El prominente teólogo unicitario, David K. Bernard, ha afirmado con razón que hoy en día los pentecostales unicitarios creen que los mismos principios básicos de la fe que creyeron la mayoría de las personas de los primeros trescientos años de la historia cristiana, y que han sido conocidos  como los modalistas monarquianos. (David Bernard escribió: "Básicamente, el modalismo es lo mismo que la doctrina moderna de la Unicidad "- La Unicidad de Dios, p.318). Incluso, los oponentes de los antiguos modalistas/unicitarios, escribieron que los monarquianos modalistas constituyeron "siempre... la mayoría de los creyentes" (en el tardío siglo 2° y en el temprano siglo 3° en el Oeste) (Tertuliano en Contra Praxeas, capítulo 3), y "la generalidad de los cristianos" (a principios y mediados del siglo 3°) en el Este (Orígenes en Comentario al Evangelio de Juan, libro 1, capítulo 23). Tertuliano de Cartago, no sólo reconoció que los modalistas/unicitarios eran "la mayoría" en su día (170-225 d.C.), sino que también confirmó que se trataba de lo que "siempre" él había sabido. ("…los que siempre constituyen la mayoría de los creyentes" - Contra Praxeas 3. Adolf Harnack escribió que "el monarquianismo modalista" fue una vez "aceptado por la gran mayoría de todos los cristianos" - Adolf Harnack, Historia del Dogma, Londres: Williams & Norgate, 1897, III, 51-54). A pesar de que ahora somos perseguidos como minoría, todavía creemos la misma teología básica de "la gran mayoría de todos los cristianos" de los primeros trescientos años de la historia cristiana.

Los creyentes unicitarios, afirman que Dios es un único "Monarca", "Rey" y "Gobernador" (monarquianismo), que se ha manifestado (modalismo) como nuestro Padre Celestial por su relación paternal con nosotros, como el Hijo en la redención, y como el Espíritu Santo que es el propio Espíritu del Padre en acción. El propio Espíritu Santo de Dios el Padre descendió del cielo (Lucas 1:35; Juan 6:38) y su propia palabra se hizo carne (Juan 1:14) para convertirse en el niño Cristo. Así, los adherentes a la Unicidad, creen que el Único Dios que es el Espíritu Santo del Padre, también se hizo un hombre que es el Hijo para salvar a su pueblo de sus pecados (Mateo 1:21).

Los apóstoles del primer siglo, enseñaron que hay Un Solo Dios que es nuestro Padre Celestial ("un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos" - Efesios 4:6) "y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre" (1 Timoteo 2:5: "Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de Él" - Hechos 2:22). Pero el único Dios, también se hizo un hombre en la encarnación a través de la virgen. Por lo tanto, el único Dios, el Padre, "fue manifestado en carne" y "justificado en el Espíritu" (1. Timoteo 2:5) como el hombre Cristo Jesús, porque Jesús es el Dios que vino a salvarnos como un verdadero hombre viviendo entre los hombres. (Según David K. Bernard, la teología de la Unicidad enseña que Dios se hizo un verdadero hombre en la encarnación, pues "la función mediadora de Cristo, no implica una identidad divina separada, sino que simplemente se refiere a su humanidad genuina, auténtica... nadie más podría calificar como mediador, excepto Dios mismo viniendo a este mundo como un ser humano". - David K. Bernard, artículo en línea "El mediador entre Dios y los Hombres". se puede ver en: http://www.oocities.org/robert_upci/mediator_between_god_and_men_by_bernard.htm)

Pablo escribió a los corintios que "Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo" (2. Corintios 5:19). No hay ningún texto de la Escritura que diga que una figura angelical estuvo siempre en Cristo Jesús (la doctrina del arrianismo: los testigos de Jehová). Tampoco existe algún texto de la Escritura que indique que un supuesto "Dios Hijo" o "Dios el Cristo" estaba en Cristo (la doctrina del trinitarismo) porque las Escrituras siempre hablan de Dios el Padre estando en el Hijo (la doctrina de la unicidad/modalismo: Juan 10:38; 14:10, "el Padre que mora en mí, Él hace las obras") y siendo visto a través del Hijo ("el que me ve, ve al que me envió" - Juan 12:45; "el que me ha visto a mí, ha visto al Padre" - 14:7-9). Por eso, Jesús como el Hijo de Dios, es llamado "la imagen del Dios invisible" (Colosenses 1:15), la imagen del Padre invisible. Por lo tanto, solo la visión de la unicidad, de Dios en Cristo Jesús, encaja perfectamente con todos los datos de las Escrituras.
Las palabras, 'Dios el Padre' (1. Corintios 8:6), u otras similares tales como 'Dios nuestro Padre' (Filipenses 1:2; Efesios 1:2) y 'Dios y Padre' (Efesios 4:6), aparecen más de treinta veces en el Nuevo Testamento, pero nunca, ni siquiera una vez, encontramos un solo ejemplo de un supuesto "Dios Hijo" o "Dios el Espíritu Santo" mencionados en las Escrituras inspiradas. Hay una razón por la cual Dios siempre llevó a los apóstoles y profetas a escribir Dios el Padre, en lugar de "Dios el Hijo" o "Dios el Espíritu Santo". Para nosotros, nuestro Padre Celestial es "el único Dios verdadero" (Juan 17:3) y no hay Dios fuera de Él ("no hay Dios fuera de mí" - Isaías 45:5). Así, el hombre Cristo Jesús es "la imagen del Dios invisible" (Colosenses 1:15), la imagen del Padre invisible. Por lo tanto, las Escrituras enseñan a solamente Un Individuo Divino como nuestro Padre Celestial (la doctrina de la Unicidad) que tiene una sola mente divina, una voluntad divina, un alma divina, un Espíritu divino y una consciencia divina, en lugar de un conjunto de tres conciencias divinas, tres mentes divinas, tres voluntades divinas y tres almas divinas (la doctrina trinitaria).

Además, el Hijo de Dios es ese mismo Dios Individual que entró en su creación para convertirse en un verdadero hombre con una mente humana distinta, una voluntad humana distinta, un alma humana distinta, un espíritu humano distinto y una conciencia humana distinta. Esto es precisamente lo que esperaríamos, si hemos de creer que el Espíritu de Dios descendió del cielo ("El Espíritu Santo vendrá sobre ti (la virgen)... por lo cual también el santo ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios" - Lucas 1:35; "yo he descendido del cielo" - Juan 6:38) para convertirse en un verdadero hombre que podía orar y ser tentado ("Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo". – Mateo 4:1; Hebreos 4:15) como un verdadero hombre por la encarnación que se dio a través de la virgen hebrea. (El teólogo unicitario Jason Dulle, afirmó con precisión la Teología de la Unicidad, cuando escribió: "Creemos que Jesús era Dios desde su nacimiento, ya que fue Dios quien se hizo hombre" - Jason Dulle, artículo: ¿En la Encarnación, Dios se Hizo Hombre o Habitó en un Hombre? http://www.onenesspentecostal.com/becomeman.htm).


La Preposición Griega 'EK'

"El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del (Gr. "Ek" = "de") Espíritu Santo. José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del (Gr. "Ek" = "de") Espíritu Santo es". (Mateo 1:18-20).

La Concordancia de Strong dice que 'ek' (G-1537) significa "origen" (el punto 'de donde' procede el movimiento o acción), "de", "fuera" (de lugar, tiempo o causa).

HELPS Word-estudies: 1537 dice: ek (desde adentro para afuera de. 1537 / EK ("fuera de") es una de las más poco-traducidas (y por lo tanto mal-traducidas) preposiciones griegas - a menudo está confinada en el significado "por".

NAS Concordancia Exhaustiva: "de, hacia afuera".

Mateo 1:5, Prep. Gr.: τὸν Βοὲς ἐκ τῆς Ῥαχάβ: engendró de (ek = "desde adentro para afuera de") Rahab a Booz; e INT: Booz de (ek = "desde adentro para afuera de") Rahab.

Mateo 1:5, Prep. Gr: τὸν Ἰωβὴδ ἐκ τῆς Ῥούθ: engendró de (ek = "desde adentro para afuera de") Ruth a Obed; e INT: Obed de Ruth.

"Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de (ek = "desde adentro para afuera de") mujer, y nacido bajo la Ley..." (Gálatas 4:4).

Observe que en Gálatas 4:4, la misma preposición griega "ek" para "de" mujer (la virgen María), es la misma preposición griega usada en la tabla genealógica de Mateo capítulo uno para los hijos hechos de mujeres. Así, el uso normativo de "ek" para "de" las mujeres, nos lleva a creer que Cristo fue hecho "de" la genética humana de María y "de" la sustancia (esencia divina del Ser) del Espíritu Santo que descendió desde el cielo sobre la virgen. Por lo tanto, el niño Cristo fue claramente hecho, al ser concebido "de" María y "de" el Espíritu Santo.

"…porque lo que en ella es engendrado, del (Gr. "Ek" = "de") Espíritu Santo es". (Mateo 1:20).

Es realmente asombroso, que de veintiún traducciones importantes que revisé, ni una sola traducción diga que el niño Cristo fue concebido "hacia fuera" o " desde adentro para afuera de" el Espíritu Santo. Esto me lleva a creer que los trinitarios eruditos en griego que tradujeron el Nuevo Testamento al idioma inglés, se sentían incómodos con las palabras "hacia afuera del Espíritu Santo", porque un "Jesús trinitario" no podía salir del Espíritu Santo si fuera un eterno "Dios el Hijo". Tampoco podría un eterno "Dios el Hijo" ser "impreso" o "estampado" de la sustancia (esencia del ser) del Padre ("el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen –estampa– misma de su sustancia" - Hebreos 1:3). Así, está claro que el evangelio en el griego original, muestra que el hombre Cristo Jesús fue concebido sobrenaturalmente "de" la esencia del Ser del Espíritu Santo y "de" la genética humana de la virgen María. Por lo tanto la divinidad de Jesús vino "de" el Espíritu Santo (lo que refuta el trinitarismo mientras que afirma la unicidad/modalismo), y al menos algunos de los atributos humanos físicos de Jesús vinieron "de" María.

El teólogo unicitario Jason Dulle, explicó con precisión lo que enseña la teología de la unicidad acerca de Dios haciéndose un hombre en la encarnación, a través de la virgen. "Creemos que Jesús era Dios desde su nacimiento, ya que fue Dios quien se hizo hombre. Al ver una unión ontológica e hipostática absoluta entre las dos naturalezas de Cristo (en oposición al nestorianismo que las ve separadas), creemos que la humanidad de Jesús no pudo haber existido aparte del Padre, porque fue el Padre quien contribuyó a su existencia humana. Así como nosotros no pudimos existir sin la contribución de nuestra madre y de nuestro padre, la humanidad de Jesús no pudo existir sin la contribución del Padre y de María. En otras palabras, nosotros no concebimos que sea posible que Jesús pueda ser solamente un hombre. Nosotros no atribuimos la absoluta deidad a Jesucristo simplemente porque Dios estaba en Él, [sino porque Él es Dios mismo en la condición de hombre]  (Juan 10:38; 14:10-11; 17:21; 2. Corintios 5:19; 1. Timoteo 3:16). Jesús es ontológicamente divino y humano desde su concepción, y nunca podría ser otra cosa que Dios manifestado en carne. Nunca hubo un momento en que el Espíritu de Dios no estuviera en Cristo, o un momento en que la humanidad de Jesús existiera sin la contribución de Dios". (Jason Dulle, artículo: ¿En la Encarnación, Dios se Hizo Hombre o Habitó en un Hombre? http://www.onenesspentecostal.com/becomeman.htm).


El Testimonio de los Primeros Cristianos (Parte 1)

Las enseñanzas bíblicas tanto de la completa humanidad como de la deidad de Jesucristo, también fueron enseñadas por los padres post-apostólicos que sucedieron inmediatamente a los apóstoles, a finales del primero y principios del segundo siglo. Ignacio fue nombrado como el tercer obispo de Antioquía, por el propio apóstol Juan en el siglo primero, por lo que es difícil imaginar que las enseñanzas de Ignacio hubieran sido diferentes a las del propio apóstol Juan.

Ignacio de Antioquía escribió en su Epístola a Policarpo 3:2,

"Espera en Aquel que está por encima de toda estación, el Eterno, el Invisible, que se hizo visible por amor a nosotros, el Impalpable, el Impasible, que sufrió por amor a nosotros, que sufrió en todas formas por amor a nosotros".

Ignacio, quien fue enseñado por los apóstoles originales, escribió que el Dios que se hizo "visible" fue primero "invisible" antes de su nacimiento. Los trinitarios, a menudo afirman que el Hijo era visible como uno de los ángeles de Yahvé ('cristofanías') en las Escrituras Hebreas, mientras que el Padre era invisible. Sin embargo, según Ignacio y los primeros testigos cristianos, el único Dios invisible se convirtió más tarde en el Hijo visible "que sufrió por amor a nosotros". De este modo, Ignacio que fue enseñado y discipulado por el mismo apóstol Juan, refutó esa doctrina trinitaria.

Ni un solo escritor cristiano temprano, habló de un supuesto "Hijo eterno", y eso solo se dio hasta el siglo III d.C. El historiador de la Iglesia Johannes Quasten, admitió que el primer escritor cristiano que habló de un "Hijo eterno", fue Orígenes de Alejandría en el siglo III. De acuerdo con Quasten, la doctrina de la eternidad del Hijo fue "un notable avance en el desarrollo de la teología y tuvo una influencia de largo alcance sobre la enseñanza eclesiástica" (Patrología Vol. 2, página 78).

Matetes afirmó ser un discípulo de los apóstoles. En el capítulo once de la Epístola de Matetes a Diogneto, Matetes se presentó como "habiendo sido un discípulo de los apóstoles". Según Matetes, el Dios que se convirtió en el Hijo, no siempre fue "llamado el Hijo" sino hasta "ahora".

"Él, que es siempre, que es hoy reconocido como Hijo..." (Epístola de Matetes a Diogneto, capítulo 11).

Matetes habló de Cristo como siendo El que es desde siempre (desde la eternidad), pero que "es hoy reconocido como Hijo". Según Matetes, Dios no fue realmente llamado el Hijo sino hasta hoy. Por lo tanto, el Hijo es el hombre que tuvo un principio, pero que existió desde la eternidad como el Dios fuerte y el Padre eterno (Isaías 9:6). Aún más, Matetes animó a los primeros cristianos a estimar a Jesús como nuestro Padre, pues en su Epístola a Diogneto, capítulo nueve, escribió: "…habiéndonos mostrado ahora al Salvador que puede salvar aún lo imposible, quiso que tuviéramos fe en su bondad y le miráramos como a nuestro sustentador, padre, maestro, consejero, médico, inteligencia, luz, honor, gloria, fuerza, vida..." (Epístola de Matetes a Diogneto, capítulo 9).

Ignacio escribió a los Efesios:

"Sólo hay un médico, de la carne y del espíritu, ENGENDRADO [Hecho] y NO ENGENDRADO [No Hecho], DIOS EN EL HOMBRE [DIOS QUE EXISTE EN LA CARNE], verdadera Vida en la muerte, hijo de María [Humano] e Hijo de Dios [divino a través del Espíritu Santo de Dios], primero pasible y luego impasible: Jesucristo nuestro Señor". (A los Efesios 7:2, Confrontar con la traducción inglesa de Roberts-Donaldson).

Ignacio creía claramente que el Hijo de Dios fue producido tanto de (ek = "desde adentro para afuera de") María y de (ek = "desde adentro para afuera de") Dios. Por lo tanto, de acuerdo con Ignacio, el Hijo de Dios fue "engendrado (hecho) y no engendrado (no hecho)", porque el aspecto humano de su ser es el Hijo que tuvo un principio por su engendramiento, mientras que el aspecto divino de su ser es el Padre que continuó existiendo fuera de la encarnación como el Dios increado sin un principio. Por lo tanto, Ignacio enseñó que Jesús es el increado Dios existiendo en la carne, ya que Dios como Dios es no engendrado (no hecho), y Dios como Dios no tuvo algún principio.


El Término Griego 'Karaktér' (Imagen) en Hebreos 1:3

Mateo 1:20 y Lucas 1:35, prueban que el niño que nació y el hijo que nos fue dado, vino "DESDE (DE) el Espíritu Santo" (Mateo 1:20). El contexto de Mateo capítulo uno, muestra que José estaba a punto de poner distancia a su desposada, porque había pensado que el niño había sido concebido "de (desde) otro hombre". Es por eso que el ángel se le apareció a José en un sueño para informarle que el niño no fue concebido de otro hombre, sino DESDE EL ESPÍRITU SANTO. Por lo tanto, el hombre Cristo Jesús recibió su divinidad desde el Espíritu Santo del único y verdadero Dios, el mismo Padre, porque Hebreos 1:3 nos informa que el hombre Jesús fue estampado como una impresión o imagen (el griego karaktér, en Hebreos 1:3, significa literalmente una impresión estampada) de la sustancia (o esencia del ser) (hipóstasis en Hebreos 1:3) del Padre, como un ser humano totalmente completo ("por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos". Hebreos 2:17, completamente humano en todos los sentidos" NIV) por la vía de la encarnación a través de la virgen.

Sin embargo, el Espíritu Santo de Dios tuvo que haber proporcionado milagrosamente cromosomas masculinos en la encarnación, para hacer de Jesús un niño varón, o él habría nacido como una mujer. Por lo tanto, no podemos decir que la humanidad de Jesús salió solamente de María y que la divinidad de Jesús salió solamente del Espíritu Santo. Como ha señalado el teólogo unicitario Jason Dulle, "Es evidente que Dios también tuvo que haber contribuido a la humanidad de Jesús, ya que si solamente María hubiera agregado el elemento humano a la existencia de Cristo, Jesús tendría que haber sido una mujer. Todo lo que el óvulo de María podría haber ofrecido eran cromosomas X. Los cromosomas X producen hembras. Se necesitaba de la presencia de cromosomas Y para producir un hijo varón. Sólo los varones tienen este cromosoma Y. Sin una contribución de este cromosoma Y, Jesús no podría haber nacido como un humano varón. ¿De dónde procedió esta influencia genética? La única respuesta que puede ser suministrada, es que fue el Espíritu Santo durante la concepción. Debido a que Dios aportó un elemento necesario a la existencia humana de Jesús, es inevitable confesar que Jesús recibió parte de su humanidad del Padre. Dios no puso su deidad dentro de un cuerpo humano hecho solamente de María, ni infundió su Espíritu en un cuerpo humano, sino que Dios realmente engendró un Hijo. Es por eso que Jesús es comúnmente referido como el unigénito Hijo de Dios. (Jason Dulle, artículo: ¿En la Encarnación, Dios se Hizo Hombre o Habitó en un Hombre? http://www.onenesspentecostal.com/becomeman.htm).

Hebreos 1:3, dice: "el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen (karaktér) misma de su sustancia (hipóstasis)".

El contexto de Hebreos 1:1-5 ("Yo seré a Él Padre, y Él me será a mí hijo"), demuestra que el Hijo de Dios es el hombre que tuvo su comienzo en su engendramiento, pues las palabras: "Yo seré a Él Padre y Él será a mí Hijo" en Hebreos 1:5, prueban que el Padre no fue siempre un Padre para el Hijo, ni el Hijo fue siempre un Hijo para su Padre. Por lo tanto, al hombre Cristo Jesús, le fue claramente "concedido" tener "vida en sí mismo" (Juan 5:26 - "también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo"), al ser la estampa de la sustancia (la esencia del ser) del Padre, para convertirse en un ser humano total y completo. El hombre Cristo Jesús, es por lo tanto el resplandor de la gloria del Padre y la imagen misma de la persona del Padre como una persona humana plena y completa. Esto es exactamente lo que esperaríamos, si creemos que el Único Dios también se hizo un hombre dentro de la virgen hebrea.

Las Escrituras nos informan que "Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu" (1. Timoteo 3:16), ya que el Espíritu Santo de Dios (Lucas 1:35) ha descendido del cielo (Juan 6:38) para llegar a ser "completamente humano en todos los sentidos" (Hebreos 2:17 - NIV), ya que en hebreo Jesús significa "Yahvé es salvación", nuestro Emanuel (Mateo 1:23), ya que su verdadera identidad es Dios con nosotros como un verdadero hombre entre los hombres.

Según la Concordancia Exhaustiva de Strong, la breve definición de karaktér: (khar-ak-tare') es una "REPRESENTACIÓN EXACTA". Una impresión es algo copiado de un original. El léxico griego de Thayer dice que "karaktér" χαρακτήρ significa "la marca (figura o letras) estampada en un sello o forjada en él; por lo tanto, universalmente, una marca o figura quemada en (Levítico 13:28) o estampada, una impresión; la expresión exacta (la imagen) de cualquier persona o cosa, semejanza marcada, REPRESENTACIÓN PRECISA EN CADA ASPECTO" (ver facsímil): Del mismo modo que Karax; grabador (la herramienta o la persona), es decir (por implicación) grabar ("carácter"), la figura estampada, es decir, una copia exacta o (figurativamente) UNA REPRESENTACIÓN EXACTA – (la imagen misma).

El profesor Barry Smith, de la Universidad Bautista del Atlántico, escribió en su exégesis sobre la carta a los Hebreos 1:3,

"La palabra griega (karaktér) puede significar la impresión literal de algo, aquello que corresponde al molde. En relación con esto, se puede referir a LA IMPRESIÓN DE UN ORIGINAL. Esto es confirmado por una inscripción hallada en una estatua de Antíoco I de Comagene, que dice: 'la imagen exacta de mi forma'" (charaktêra morphês EMES) (Dittenberger, Or. 383, 60).

Aquí podemos ver que los antiguos griegos, usaban a menudo la palabra "karaktér" como una "imagen exacta", tal como la estatua de una única persona humana. Esto significa que Jesús es la exacta imagen visible de la invisible sustancia (esencia del ser) del Padre. Por lo tanto, la palabra griega "karaktér" usada en Hebreos 1:3, demuestra que Jesús es "la imagen del Dios invisible" (Colosenses 1:15), la imagen exacta de la sustancia del Padre invisible como una persona humana visible. Así, Hebreos 1:3 demuestra que el Hijo de Dios es "el resplandor de su gloria (la del Padre) y la imagen misma de su sustancia (la del Padre)", como una verdadera persona humana que podía sufrir, orar y morir por nuestros pecados.

Según Thayer, "Brillo (griego = apaugasma)", en el contexto de Hebreos 1:3, significa literalmente el "brillo reflejado" de la gloria del Padre, porque el Hijo de Dios es la imagen del Dios invisible, la imagen del Padre invisible con nosotros como un verdadero hombre. Si el Hijo de Dios fuera un presunto "Dios coigualmente distinto", la supuesta "segunda persona del Hijo", entonces Él tendría que tener su propia claridad y gloria, en vez de simplemente reflejar el brillo y la gloria de la divina sustancia del Padre como una persona humana. Por lo tanto, el Hijo de Dios no puede ser "otra divina persona distinta y coigual" como los trinitarios suponen, porque Él es Emanuel, Dios con nosotros como un hombre total y completo ("completamente humano en todos los sentidos" Hebreos 2:17 NIV). Por lo tanto, tenemos una sola divinidad que es Dios el Padre, y una sola imagen de ese Padre invisible que también se hizo un verdadero hombre (el Hijo de Dios) a través de la virgen hebrea, con el fin de salvar a su pueblo de sus pecados (Mateo 1:18-23; Isaías 43:10-11).


El Testimonio de los Primeros Cristianos (Parte 2)

Esto es precisamente lo que la gran mayoría de los primeros cristianos enseñaron en los primeros siglos de la era cristiana, antes de que se desarrollara la doctrina de la trinidad. Hermas de Roma, fue un contemporáneo de Pablo, el apóstol del primer siglo (Romanos 16:14 menciona a Hermas en Roma. La Visión de Hermas 3:5, informa que cuando Hermas escribió El Pastor, algunos de "los apóstoles... están vivos todavía") y de clemente, el obispo romano del primer siglo (La Visión de Hermas 2:4, registra las palabras de un ángel que le dice a Hermas, "Por tanto, tú escribirás dos libritos, y enviarás uno a Clemente, y uno a Grapte. Y Clemente lo enviará a las ciudades extranjeras, porque éste es su deber"). El Pastor de Hermas, fue ampliamente considerado como Escritura por muchos de los primeros cristianos, pero finalmente fue rechazado por la Iglesia Católica Romana en los concilios de Hipona (393 d.C.) y Cartago (397 d.C.).

Según Hermas y los primeros cristianos romanos, Jesucristo es el Espíritu Santo manifestado en la carne, en lugar de un supuesto "Dios Hijo" en la carne.

"Dios hizo que el Espíritu Santo preexistente, que creó toda la creación, morara en [un cuerpo de] carne que Él deseó". (Pastor de Hermas, Parábola 5:6).

Parábola 5:6, está hablando obviamente del preexistente Espíritu Santo, como el Espíritu que se encarnó en el cuerpo de Jesucristo (Mateo 1:20; Lucas 1:35).

Además, Hermas escribió que "el Espíritu Santo... es el Hijo de Dios".

"Deseo mostrarte todas las cosas que el Espíritu Santo, que habló contigo en la forma de la Iglesia, te mostró. Porque este Espíritu es el Hijo de Dios..." (Pastor de Hermas, Parábola 9:1).

La teología trinitaria enseña que "el Hijo NO es el Espíritu Santo" y "el Espíritu Santo NO es el Hijo". Sin embargo, los primeros testigos cristianos en Roma enseñaron que el Espíritu Santo ES el Hijo de Dios. Pablo enseñó lo mismo cuando escribió: "Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor" (2. Corintios 4:5), y en el mismo contexto hallado en 2. Corintios 3:17, dijo: "Porque EL SEÑOR ES EL ESPÍRITU". Puesto que "Cristo Jesús" es el Señor, él tiene que ser el Espíritu divino encarnado como un hombre verdadero.

En el primer siglo, Ignacio fue nombrado como el tercer obispo de Antioquía por el propio apóstol Juan. Ignacio siguió la enseñanza teológica del apóstol Juan, al escribir,

"Dios apareció en la semejanza de hombre en novedad de vida eterna; y lo que había sido perfeccionado en los consejos de Dios empezó a tener efecto". (A los Efesios 19:3). Tenga en cuenta que Ignacio enseñó que Dios mismo "Apareció [o se manifestó] en la semejanza [o forma] de hombre" (1. Timoteo 3:16 dice: "Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu..."), y que el Hijo es el hombre que tuvo un comienzo después de haber sido preparado por Dios en su propio consejo "desde antes de la fundación del mundo" (1. Pedro 1:20; Apocalipsis 13:8).

La apología de Arístides de Atenas, está fechada en el año 125 d.C. (sólo unos 25 años después de la muerte del apóstol Juan). De acuerdo con los principios cristianos del siglo segundo, "Dios bajó del cielo, y de una virgen hebrea asumió y se vistió de carne; y el Hijo de Dios vivió en una hija del hombre". (La Apología de Arístides de Atenas, Sección 2, 125 d.C.). Después de que "Dios bajó del cielo" (En Juan 6:38, Jesús dijo: "He descendido del cielo"), fue cuando "el Hijo de Dios vivió en una hija del hombre". Nótese que no se menciona viviendo al Hijo de Dios, sino hasta la concepción virginal (Juan 5:26: "así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo").


Comparando a la Escritura con la Escritura

Incluso las Escrituras del Antiguo Testamento nos informan que Jesús es Yahvé, Dios el Padre con nosotros como un verdadero hombre en la carne. Dios el Padre es claramente el altavoz en Isaías 43:10-11, donde el Padre dice: "Vosotros sois mis testigos, dice Yahvé, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y ENTENDÁIS QUE YO MISMO SOY (Cf. Juan 8:24; 1. Juan 5:20); Antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. Yo, yo Yahvé, y FUERA DE MÍ NO HAY QUIEN SALVE".

Dios Padre dijo claramente: "Y mi siervo que yo escogí". Sabemos que el Padre es el orador en el contexto de Isaías 43:10-11, y que el Hijo es el siervo escogido del Padre de quien Dios Padre está hablando. El mismo Padre dijo: "para que me conozcáis y creáis, y entendáis que YO MISMO SOY". Dios el Padre dijo claramente: "YO MISMO SOY" y "fuera de mí no hay quien salve", en un contexto que está referido a su siervo escogido. Por lo tanto, Jesús nuestro Mesías tiene que ser la verdadera identidad de Dios el Padre, el gran "YO SOY" de las Escrituras Hebreas.

Jesús habló claramente del Padre cuando dijo: "si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis" (Juan 8:24), porque en Juan 8:27 dice que los fariseos "no entendieron que les hablaba del Padre". Por lo tanto, podemos ver claramente que Jesús estaba hablando del Padre cuando dijo: "si no creéis que YO SOY, en vuestros pecados moriréis". Aquellos que no creen que Jesús es Dios el Padre que vino a salvarnos como un hombre, no pueden explicar por qué Dios el Padre dijo, "fuera de mí no hay quien salve ", haciendo referencia al Padre mismo.

Por otra parte, según el Salmo 110:1, "Yahvé dijo a mi Señor (Adon = un "señor humano"), siéntate a mi diestra..." Así que sabemos que Jesús, nuestro Mesías, es del único que se habla en la Escritura en un lenguaje antropomórfico, como habiendo ascendido a la diestra del Padre invisible. Por lo tanto, sólo se puede hablar de Jesucristo como estando "al lado" de Yahvé Dios, del Padre mismo. Sin embargo, Dios el Padre dijo claramente, "fuera de mí no hay quien salve". Y de nuevo, Dios nuestro Padre dijo en Isaías 45:5, "no hay Dios fuera de mí" (Isaías 45:5-6, "Yo soy Yahvé, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste, para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay más que yo; yo Yahvé, y ninguno más que yo..."). Por lo tanto, no se puede decir que ninguna creación angelical o humana, sea un Dios universal o un Salvador universal al lado de Yahvé Dios, el Padre mismo. Por lo tanto, nuestro Señor y Salvador Jesucristo, es identificado como el Padre mismo que vino a salvarnos como un hombre (Tito 2:13: "aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo"; Mateo 1:21: "Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados") .

Con el fin de contrarrestar la clara evidencia de que Jesús es la deidad del Padre encarnada como un hombre, algunos trinitarios han afirmado que Isaías 43:10-11 se dirige a Jacob o a Israel como escogidos de Dios, o como el testigo de Dios, en lugar de al propio Mesías Jesús. Sin embargo, a los 22 minutos del video de YouTube titulado, "La Trinidad Olvidada" (https://youtu.be/_ecgkxevoYI), el apologista Trinitario, Dr. James White, cita a Isaías 43:10-11 para demostrar que Jesús el Mesías es Yahvé. El Dr. White, llega a decir que los "Testigos de Jehová" deben su nombre a este pasaje. En el video, James White dijo que el texto griego de Juan 13:19 utiliza las mismas palabras griegas para Jesús al decir: YO SOY, que aparecen en Isaías 43:10 en la Septuaginta griega. Juan 13:19 dice: "Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que YO SOY". Jesús también dijo lo mismo en Juan 8:24: "si no creéis que YO SOY, en vuestros pecados moriréis".

El Tárgum fue una exposición de las Escrituras hebreas escritas por los judíos del siglo primero. El Tárgum dice que Isaías 43:10 se refiere al Mesías. El Tárgum dice: "y mi siervo el Mesías, en quien tengo complacencia...". El Comentario del Púlpito, confirma que el Mesías es el siervo escogido previsto en Isaías 43:10. "El 'Servidor' previsto, sólo puede ser el único y verdadero Siervo de Isaías 42:1-7 (el Mesías), ya que el Israel fiel ya está entre los testigos".

Hay muchas profecías en la Biblia Hebrea, en las que Dios mismo dijo que en un momento futuro de la historia humana, se sentaría en su trono para habitar entre los hijos de Israel a fin de gobernar y reinar en la tierra para siempre. Sin embargo, la Escritura inspirada identifica a ese trono como el trono de David, que será ocupado por Dios al tabernaculizarse entre los hombres ("He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres" - Apocalipsis 21:3) como el Cordero de Dios que es Jesucristo el Mesías ("el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán" - Apocalipsis 22:3). Yahvé Dios dijo claramente a Ezequiel, que Él colocaría las plantas de sus pies entre los hijos de Israel para siempre, sobre el trono de David, al cual Dios llamó: "Mi Trono".

Ezequiel 43:6-8. "Y oí uno que me hablaba desde la casa; y un varón estaba junto a mí, y me dijo: Hijo de hombre, este es el lugar de mi trono, el lugar donde posaré las plantas de mis pies, en el cual habitaré entre los hijos de Israel para siempre; y nunca más profanará la casa de Israel mi santo nombre, ni ellos ni sus reyes, con sus fornicaciones, ni con los cuerpos muertos de sus reyes en sus lugares altos. Porque poniendo ellos su umbral junto a mi umbral, y su contrafuerte junto a mi contrafuerte, mediando sólo una pared entre mí y ellos, han contaminado mi santo nombre con sus abominaciones que hicieron; por tanto, los consumí en mi furor".

El Comentario de Benson, explica correctamente que Ezequiel 43 se cumplirá cuando el Mesías habite entre el pueblo de Dios para siempre:

"En el cual habitaré en medio de los hijos de Israel para siempre - Se alude a la promesa hecha anteriormente con relación al tabernáculo y el templo, (ver Salmo 68:16; Salmo 132:14)... con la intención de ser eminentemente cumplido en y por Cristo, en quien todas las promesas del Antiguo Testamento han de tener su realización final".

Apocalipsis 21:2-3. "Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios".

Aquí podemos ver que el Mesías cumplirá la profecía de Ezequiel capítulo 43, porque Dios mismo vendrá a sentarse en su trono y colocará sus pies entre los hijos de Israel para siempre, como el Dios encarnado en el Señor Jesucristo. Apocalipsis 21:3, dice claramente que Dios mismo "morará con ellos" porque Jesús es "la imagen del Dios invisible" (Colosenses 1:15),  "el tabernáculo de Dios con los hombres". Si Jesús no es Dios encarnado como un hombre, entonces ¿cómo es que Ezequiel escribió que Yahvé Dios es el que colocará su trono y sus pies entre los hijos de Israel para siempre, mientras que otras Escrituras prueban que Jesús es el que va a ocupar ese trono, que pondrá sus propios pies y que morará en medio de la israelitas para siempre? (Isaías 9:7; Lucas 1:32). Por lo tanto, Jesús el Mesías tiene que ser "el tabernáculo de Dios con los hombres".

1. Crónicas 29:23, justamente llama al trono de David "el trono de Yahvé" y Apocalipsis 22:3 llama con razón al trono de David "el trono de Dios y del Cordero", porque Jesús es el Cordero de Dios que se sentará en el trono de Dios (Hebreos 1:8 llama a Jesús Dios, "Tu trono, oh Dios"). Por lo tanto, Jesús el Mesías morará entre el verdadero Israel de Dios (Gálatas 6:16 dice que "el Israel de Dios" se compone tanto de judíos y gentiles) para siempre, en la Nueva Jerusalén que descenderá del cielo.

Lucas 1:31-33. "Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin".

No cabe ninguna duda en que el Hijo de Dios es el hombre que se sentará en el trono de David como "Rey grande sobre toda la tierra" (Salmo 47:2; Zacarías 14:9),  y reinará como "Rey de reyes y Señor de señores" (Apocalipsis 19:16)  para siempre. Yahvé Dios, le dijo claramente a Ezequiel que Él colocaría las plantas de sus pies entre los hijos de Israel para siempre, en el trono de David, al que Dios llamó: "Mi Trono".

Ezequiel 43:6-7. "Y oí uno que me hablaba desde la casa; y un varón estaba junto a mí, y me dijo: Hijo de hombre, este es el lugar de mi trono, el lugar donde posaré las plantas de mis pies, en el cual habitaré entre los hijos de Israel para siempre".

Al comparar Escritura con Escritura, encontramos que Jesús se sentará en el trono de David, al que Dios llama: "Mi Trono" y "el lugar donde posaré las plantas de mis pies, en el cual habitaré entre los hijos de Israel para siempre" ¿Cómo es exactamente que Dios va a colocar su trono y sus pies entre los hijos de Israel para siempre? La única respuesta bíblica es a través de la única imagen del Dios invisible al que nunca veremos de otra forma (Colosenses 1:15; Juan 14:7-9), a través de Jesucristo hombre (Apocalipsis 22:3; Isaías 9:7; Zacarías 14:9; Isaías 45:14-15).

Jeremías 23:5-6. "He aquí que vienen días, dice Yahvé, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: YAHVÉ, JUSTICIA NUESTRA".

Yahvé Dios dijo al profeta Jeremías, que en el futuro profético el Hijo se levantaría como un "renuevo justo" de David, y que el nombre del Hijo sería llamado "Yahvé, justicia nuestra". Por lo tanto, el Hijo como tal no pudo haber sido llamado Yahvé, sino hasta que realmente se le dio el nombre a Él en el futuro profético (Jesús dijo: "Padre santo, guárdalos en tu nombre, el nombre que me has dado" - Juan 17:11 - LBLA).

Isaías 9:6-7. "Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre".

Observe que se prometió que en el futuro profético, el nombre del Hijo se llamaría Dios fuerte y Padre eterno, en lugar de supuestamente haber sido llamado así en la eternidad pasada. Puesto que el Hijo de Dios nació y nos fue dado, el Hijo de Dios tiene que ser Jesucristo hombre (1. Timoteo 2:5)  a quien Dios le concedió tener una vida humana (Juan 5:26: "también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo") en la virgen y "le dio un nombre que es sobre todo nombre" (Filipenses 2:9). Por lo tanto, la persona humana llamado el Hijo, es identificada como el Dios fuerte, el Padre eterno y el príncipe de paz, porque el Hijo es plenamente Dios con nosotros como un hombre total y completo (un príncipe humano).

La evidencia bíblica e histórica de los más antiguos testigos cristianos y de los padres apostólicos de los siglos primero y segundo, da fe de que ellos creían que Dios se hizo hombre como el Hijo viviente, a través de la encarnación en la virgen hebrea ("Dios bajó del cielo, y de una virgen hebrea asumió y se vistió de carne; y el Hijo de Dios vivió en una hija del hombre". - La Apología de Arístides de Atenas, Sección 2, 125 d.C.; "Dios apareció en la semejanza de hombre en novedad de vida eterna" Epístola de Ignacio A los Efesios, 19:3). Puesto que Dios entró en su creación al participar de carne y sangre (Hebreos 2:14), al convertirse en "completamente humano en todos los sentidos" (Hebreos 2:17 NIV), como el Hijo de Dios que vivió en una hija del hombre, la nueva manifestación de Dios en la carne (1. Timoteo 2:5), es tan completamente humano que el Hijo como tal tiene que tener una distinta "vida en sí mismo" (Juan 5:26) que es distinta de la vida que Dios como Padre tiene en sí mismo (Juan 5:26). Esto explica el por qué Cristo como un verdadero hombre que vivió entre los hombres, fue capaz de orar y ser tentado. Por lo tanto, Dios como Dios es el Padre invisible que no puede orar ni ser tentado; mientras que "Dios con nosotros" como un verdadero hombre pudo orar y ser tentado, porque el propio Dios omnipresente también se hizo un hombre para salvar a su pueblo de sus pecados (Mateo 1:18-23).

Según el profeta Isaías, fue Dios quien vino a salvar a su pueblo como el Mesías.

Isaías 35:4. "Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará".

¿Sobre quién dijo el profeta Isaías: "vendrá y os salvará"? Isaías declaró, "vuestro Dios viene... Dios mismo vendrá, y os salvará". Por lo tanto, Jesús nuestro Mesías, es nuestro Dios que vino a salvarnos en la carne, al hacerse completamente humano en todos los sentidos (Hebreos 2:17) con el fin de salvar a su pueblo de sus pecados (Mateo 1:18-23).

Isaías 45:14-15. "Así dice Yahvé: El trabajo de Egipto, las mercaderías de Etiopía, y los sabeos, hombres de elevada estatura, se pasarán a ti y serán tuyos; irán en pos de ti, pasarán con grillos; te harán reverencia y te suplicarán diciendo: Ciertamente en ti está Dios, y no hay otro fuera de Dios. Verdaderamente tú eres Dios que te encubres, Dios de Israel, que salvas".

El contexto de Isaías capítulo cuarenta y cinco, se está dirigiendo a los habitantes del reino milenario del Mesías, que se inclinarán ante Jesús diciendo: "Ciertamente en ti está Dios, y no hay otro fuera de Dios" (dirigiéndose a Dios en el Mesías). Entonces Isaías escribió por inspiración: "Verdaderamente tú eres Dios que te encubres, Dios de Israel, que salvas". La única forma de exégesis correcta para este pasaje, es sabiendo que se está abordando al Mesías como el Dios Salvador que ocultó su verdadera identidad cuando Dios se hizo el hombre Cristo Jesús, por su propio Espíritu Santo que descendió del cielo para descender sobre la virgen hebrea (Lucas 1:35; Juan 6:38).

El Salmo 118:14-23, predijo que Yahvé se convertiría en nuestra salvación como el Mesías.

"14. Mi fortaleza y mi cántico es YAH, y Él me ha sido por salvación.
15 Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos; La diestra de Yahvé hace proezas. (Jesús es “el brazo (o diestra) de Yahvé” revelado - Isaías 53:1; Juan 12:38).
16 La diestra de Yahvé es sublime (Jesús, Filipenses 2:9); La diestra de Yahvé hace valentías.
17 No moriré, sino que viviré, y contaré las obras de YAH.
18 Me castigó gravemente YAH, mas no me entregó a la muerte.
19 Abridme las puertas de la justicia; Entraré por ellas, alabaré a YAH.
20 Esta es puerta de Yahvé; Por ella entrarán los justos. (Jesús es la puerta al Padre – Juan 10:9).
21 Te alabaré porque me has oído, y me fuiste por salvación. (El contexto demuestra que Yahvé fue el único que se convirtió en la salvación de David).
22 La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo.
23 De parte de Yahvé es esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos".

Jesús se refirió a sí mismo cuando citó el Salmo 118, porque Yahvé Dios se hizo nuestra salvación al convertirse en el niño que nos fue nacido y el Hijo que nos fue dado, con el fin de salvarnos de nuestros pecados.

"Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos?" (Mateo 21:42).

Zacarías 12:9-10. "Y en aquel día yo procuraré destruir a todas las naciones que vinieren contra Jerusalén. Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito".

¿A quién identificó el profeta Zacarías como "a quien traspasaron"? El contexto de Zacarías capítulo doce, demuestra que Yahvé Dios es el altavoz que dice: "Y mirarán a mí, a quien traspasaron". ¿Quién más que Jesucristo fue traspasado?

Zacarías 14:9. "Y Yahvé será rey sobre toda la tierra. En aquel día Yahvé será uno, y uno su nombre".

El contexto de Zacarías capítulo catorce, se dirige al Mesías como rey sobre toda la tierra. Sin embargo, Zacarías identifica al Mesías como Yahvé, que será el único Dios que los habitantes de la tierra verán como la única imagen del Dios invisible, Jesucristo. Ningún profeta o apóstol hebreo dijo algo acerca de más de una persona en el Único Yahvé Dios, o habló de más de un nombre divino, porque con toda razón a Jesús se le ha dado el nombre del Padre, que revela su verdadera identidad.

¿Por qué se le daría al Hijo el nombre del Padre - (YHVH SALVA – Jeremías 23:6; Juan. 17:11; Filipenses 2:9) y la autoridad del Padre para heredar todas las cosas (Mateo 28:18; Hebreos 1:4; Juan 5:23), si no es porque Yahvé vino a salvarnos como un verdadero hombre (Salmo 118:14; Isaías 35:4; Hebreos 2:14-17)? Las Escrituras prueban que Dios no dará su gloria a alguien que no sea Él mismo ("a otro no daré mi gloria" Isaías 42:8; 53:1; 52:10; 59:16). Tampoco puede haber nadie como Dios en ser omnipresente (Jesús "subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo" Efesios 4:10), y en oír y responder a las oraciones ("Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré" Juan 14:14), porque Dios mismo dijo: "porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí" (Isaías 46:9). Por tanto, sería imposible para Jesús, ser omnipresente como Dios, y escuchar y responder a las oraciones, si Él no fuera la única identidad divina cuyo propio Espíritu Santo descendió del cielo (Lucas 1:35; Juan 6:38) para convertirse en el viviente Hijo humano (Hebreos 1:3; Juan 5:26).

Dios Padre, dijo claramente en Isaías 42:8, "Yo Yahvé; este es mi nombre; y A OTRO NO DARÉ MI GLORIA". Si Yeshúa (que en hebreo significa "Yahvé salva") no es el Dios fuerte y el Padre eterno con nosotros como un verdadero hijo nacido e hijo dado (Isaías 9:6), ¿cómo podría Isaías 42:8 ser verdad a la luz de lo que Yeshúa dijo en Juan 5:23, "... para que todos HONREN AL HIJO COMO HONRAN AL PADRE? Si Jesús fue sólo un hombre (Socinianismo), o una creación angelical con nosotros como un verdadero hombre (arrianismo), ¿cómo podrían los verdaderos adoradores del Padre dar honor a un simple hombre o creación angelical tal como honran al Padre? Si Jesús no es el gran YO SOY de Éxodo 3:14 (Juan 8:24; 58) con nosotros como un verdadero hombre a través de la virgen, ¿cómo podemos honrar al Hijo como se honra al Padre sin violar Isaías 42:8 ("a otro no daré mi gloria")?

Jesús dijo claramente que es únicamente el Padre el que busca verdaderos adoradores que le adoren en espíritu y en verdad (Juan 4:23-24). Es por eso que Jesús siempre confesó que la divinidad en Él es siempre el Padre, y nunca un distinto "Dios Hijo" (Juan 8:19; Juan 14:7-10, 24). El punto de vista trinitario yerra en gran medida, porque piensa que el estado humano de la condición encarnacional, Jesucristo hombre (1 Tim. 2: 5), demostraría que el Hijo de Dios es una persona distinta y coigual llamada "Dios Hijo". Sin embargo, ¿cómo podría un coigual y coeterno "Dios el Hijo", no conocer el día y la hora de su propia segunda venida, sino sólo el Padre (Marcos 13:32 )? Aquí podemos ver que hay una clara distinción entre el Padre (Dios como Dios, que conoce todas las cosas) y el Hijo (Dios con nosotros como un hombre que no conocía todas las cosas).

Las Escrituras enseñan claramente que el Hijo de Dios es el hombre que tuvo un principio por su engendramiento (Hebreos 1:5; Salmo 2:7; Juan 5:26; Gálatas 4:4; Hechos 2:36). Lucas 1:35, afirma claramente que el Hijo es llamado el Hijo, a causa de su concepción virginal. El ángel le respondió a la virgen, "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también EL SANTO SER QUE NACERÁ, SERÁ LLAMADO HIJO DE DIOS" ¿En primer lugar, por qué razón el Hijo es llamado Hijo? Lucas 1:35 nos da la única respuesta de las Escrituras: "...el Santo Ser [el santo niño] que nacerá, será llamado Hijo de Dios". ¿Si el Hijo fuera llamado el Hijo, porque existió desde siempre como un eterno y coigual "Dios Hijo", entonces por qué es que la Escritura inspirada nos dice que el Hijo solamente es llamado el Hijo de Dios a causa de su concepción virginal y de su nacimiento?

Dios Padre dijo claramente: "Yo seré a Él Padre, y ÉL SERÁ A MI HIJO" (Hebreos 1:5; 2. Samuel 7:14). La palabra "SERÁ", demuestra que el Hijo no tuvo vida sino hasta que el Hijo fue concebido dentro de la virgen. Juan 5:26 dice: "Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo" ¡A un supuesto Hijo coigual y coeterno, no le pudo haber sido concedido (por el Padre) "tener vida en sí mismo", porque supuestamente ya era eterno! Por lo tanto, la única verdadera visión bíblica que sostiene la genuina deidad de Cristo, a la vez que trae armonía a todos los datos de las Escrituras, es la Teología de la Unicidad (también conocida como "Monarquianismo Modalista" que fue sostenida por la mayoría de los cristianos durante los primeros siglos de la era cristiana - Ver de Tertuliano: "Contra Práxeas, 3" y de Orígenes: "Comentario al Evangelio de Juan, Libro 1:23).


Conclusión

La palabra griega 'karaktér' en Hebreos 1:3, nos informa de que la sustancia (hipóstasis - la esencia del ser del Padre) se representó, imprimió o estampó (karaktér) como un ser humano totalmente completo dentro de la virgen. Por lo tanto, al creer en un "Hijo eterno", los trinitarios no pueden explicar cómo el Padre se representó a sí mismo como una estampa impresa. Del mismo modo, al creer en un supuesto "Hijo eterno", los trinitarios tampoco pueden explicar cómo el Hijo de Dios pudo venir "desde adentro hacia afuera" de la sustancia del Ser del Espíritu Santo que descendió del cielo (Lucas 1:35) para formar al niño Cristo.

Si hemos de usar bien la Palabra de verdad (2. Timoteo 2:15), debemos creer que el autor inspirado de Hebreos utilizó la palabra griega 'karaktér' (Hebreos 1:3) por una razón. Jesús es el Espíritu de Dios que bajó del cielo para hacerse un hombre en la encarnación, con el fin de salvar a su propio pueblo de sus pecados (Mateo 1:18-23). Por lo tanto, las palabras de la Escritura inspirada nos informan que Dios Padre representó o imprimió su esencia del ser como un ser humano pleno y total dentro de la virgen.

"Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre". (Marcos 13:32).

Cuando Dios se hizo hombre dentro de la encarnación, el aspecto humano de su ser no podía saber lo que estaba pasando en el cielo, pero sí el aspecto divino de su ser que no depende de la encarnación (Marcos 13:32). Los teólogos trinitarios no pueden explicar por qué únicamente el Padre sabe el día y la hora de la segunda venida de Cristo, mientras que las otras dos supuestas personas divinas, distintas y coiguales, no pueden saberlo. ¿Por qué la presunta "segunda persona distinta y coigual" que estaría en el cielo (Juan 3:13 dice que Jesús estaba en el cielo y en la tierra al mismo tiempo) y la presunta "tercer persona distinta y coigual", el Espíritu Santo que también estaría en el cielo, no pueden ser omniscientes (que lo saben todo)?

La única interpretación viable de Marcos 13:32 que defiende la verdadera deidad de Cristo, es sostenida por la Teología de la Unicidad, pues el Espíritu Santo de Dios el Padre, es Dios el Padre que por fuera de la encarnación conoce todas las cosas, mientras que 'Dios con nosotros' como un verdadero hombre entre los hombres, sometido a los límites de la encarnación, no podía saber todas las cosas dentro de su limitada mente y espíritu humanos ("Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres", Lucas 2:52) . Del Espíritu Santo de Dios el Padre, no se puede decir que como Dios el Padre "creció en sabiduría"; pero de Dios el Padre con nosotros como un hombre de verdad, sí puede decirse que creció en sabiduría. Por lo tanto, solamente la teología unicitaria trae armonía a todos los datos de las Escrituras, manteniendo al mismo tiempo la plena deidad de Cristo.

Cuando Dios se hizo hombre, Él entró en su creación como una persona humana que tuvo que aumentar en sabiduría y en conocimiento como cualquier otro hombre ("Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres", Lucas 2:52). Si Jesús hubiera tenido el poder de hablar en ciertos momentos desde su conciencia divina como el Padre, y en otros momentos desde su conciencia humana como el Hijo, entonces Jesús no hubiera sido una persona humana en absoluto; sino que sería como dos personas en un solo cuerpo (un Cristo nestoriano en lugar de un Cristo Unicitario/Modalista). Esto porque una sola persona no puede tener dos voluntades, dos mentes, o dos centros de auto-conciencia personal. Por lo tanto, todo el conocimiento que Jesús tuvo en cuanto a su verdadera identidad, tuvo que haberle sido revelado por su Padre ("lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho", Juan 12:50) o Jesús no habría sido un verdadero hombre en absoluto. Pero Jesús fue tan completamente humano en su mente y en su conciencia, que Él pudo decir, "pues no he venido de mí mismo, sino que Él me envió". (Juan 8:42).

Además, el Padre le dio al hombre Cristo Jesús, revelación y entendimiento cuando habló con autoridad en Juan 8:58 ("Antes que Abraham fuese, YO SOY") y en Juan 14:7-9 ("El que me ha visto a mí, ha visto al Padre") porque en su humanidad sólo podía hablar a través de lo que le revelara la conciencia divina de su Padre (Juan 14:24; Juan 12:49-50; Hechos 1:2). Esto es precisamente lo que esperaríamos, si hemos de creer que Dios se manifestó en la carne (1 Timoteo 3:16) para ser como nosotros (Hebreos 2:14), "completamente humano en todos los sentidos" (Hebreos 2:17 NIV) al igual que todos los demás hombres. Dios como Dios, no es ontológicamente un hombre, ni un hijo de hombre (Números 23:19). Por lo tanto, el Hijo de Dios no es 'Dios con nosotros' como Dios (el Padre); sino 'Dios (el Padre) con nosotros' (Mateo 1:23) como un hombre pleno y total con espíritu, mente y cuerpo humanos limitados. Esto explica las oraciones, las tentaciones y el limitado conocimiento humano de Jesús en la tierra, como un verdadero hombre que vivió entre los hombres (Marcos 13:32).

Jesús como 'Dios con nosotros' como un hombre, fue capaz de pronunciar las palabras del Padre y hacer las obras del propio Padre con autoridad divina ("Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. Más si las hago... creed a las obras", Juan 10:37-38; "la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre", Juan 14:24). Mientras que Jesús es "completamente humano en todos los sentidos" (Hebreos 2:17 NIV), su verdadera identidad es 'Dios con nosotros' (Mateo 1:23) como un hombre entre los hombres, pues ¿qué clase de hombre ha sido capaz de hacer las obras del propio Dios el Padre (Mateo 8:27; Juan 10:37) mientras que recibe honor, gloria, alabanza y adoración como la recibe el Padre ("para que todos honren al Hijo como honran al Padre", Juan 5:23)?

"Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos". (Apocalipsis 5:11-13).

Tenga en cuenta que los ángeles y los hombres adoran al Cordero (Jesucristo hombre) con la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos, justamente como honran al Padre (Juan 5:23). ¿Cómo pueden los ángeles y los hombres adorar al Hijo así como al Padre, si no es porque Él es el Padre con nosotros como un verdadero hombre que vino a salvar a su pueblo de sus pecados (Mateo 1:18-23)? Porque Dios mismo dijo, "porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí" (Isaías 46:9). Puesto que Jesús es honrado y alabado como Dios, Él tiene que ser Dios que vino a salvarnos como un hombre por su propio Espíritu Santo que descendió del cielo (Lucas 1:35; Mateo 1:20; Hebreos 1:3).

"Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios". (Hebreos 1:6).

Los trinitarios no pueden explicar por qué Dios ordenó a los ángeles que adorarán al Hijo cuando lo introdujo en el mundo, si se supone que los ángeles ya estaban adorando a un "Dios Hijo" a lo largo de la eternidad pasada. Los arrianos (que creen que Cristo es un ángel creado previamente) y los unitarios socinianos (que creen que Cristo es sólo un hombre especial), no pueden explicar por qué el Hijo de Dios puede ser adorado y honrado al igual que el Padre (Juan 5:23). ¡Por lo tanto, solo la Unicidad/Modalismo, trae armonía a todas las Escrituras, mientras que el trinitarismo, el arrianismo, y el unitarismo sociniano no pueden hacerlo!