miércoles, 29 de marzo de 2017

El Padre es el Espíritu Santo


Por Steven Ritchie, © 2017. Todos los Derechos Reservados.
Capítulo 3, del libro: “El Caso de la Teología de la Unicidad”.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra.
Más información en: Global Impact Ministries. www.apostolicchristianfaith.com


Nuestro Padre Celestial nunca dijo que Él existe como tres personas divinas, iguales y distintas de una supuesta trinidad, como lo han alegado falsamente los teólogos católico romanos y posteriormente los teólogos protestantes.

El quid de la doctrina de la Trinidad arguye que “el Espíritu Santo no es el Padre” y “el Padre no es el Espíritu Santo”. Sin embargo, si la propia Biblia demuestra que el Espíritu Santo es el mismo Espíritu del Padre, y el Espíritu del Padre es el mismo Espíritu Santo, entonces toda la doctrina de la Trinidad se derrumba.


EL ESPÍRITU SANTO ES EL ESPÍRITU DEL PADRE

Jesús dijo que “Dios es Espíritu”, en el contexto donde dijo que el Padre busca verdaderos adoradores que lo adoren en espíritu y en verdad (Juan 4:23-24). Puesto que Dios es Espíritu, y puesto que el Padre busca verdaderos adoradores que lo adoren en espíritu y en verdad, entonces el Padre tiene que ser “un Espíritu” (Efesios 4:4-6, “un Espíritu... un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos”) que debe ser adorado.

Si el Espíritu Santo fuera realmente otra persona verdadera de Dios, aparte de Dios el Padre a quien debiéramos adorar, ¿por qué no hay porciones de la Escritura que lo digan? Porque si el Espíritu Santo fuera supuestamente una coigual, distinta, tercera Persona, Dios el Espíritu; junto a la Persona de Dios el Padre; entonces las Escrituras deberían afirmar inequívocamente que debemos adorar al Espíritu Santo en espíritu y en verdad, como una Persona distinta junto con el Padre.

Sin embargo, Jesús claramente declaró que sólo el Padre busca verdaderos adoradores que le adoren en espíritu y en verdad (Juan 4: 23-24). No hay ni un solo texto de la Sagrada Escritura que diga que debemos adorar al Espíritu Santo en espíritu y en verdad como una tercera persona distinta de Dios, la Persona Espíritu. Esto por sí solo, es una bandera roja para todos aquellos que han sido engañados con la creencia de que el Espíritu Santo de Dios es una tercera persona verdadera de Dios, en una deidad de tres personas.

De la misma manera, ningún texto de la Escritura dice que debamos adorar al Padre en espíritu y en verdad mediante el Espíritu Santo de Dios que sería una impersonal “fuerza activa”. Los Testigos de Jehová enseñan que el Espíritu Santo es una “fuerza activa” impersonal (JW publicación, Awake 2006 dice, “una traducción exacta del texto hebreo de la Biblia, se refiere al espíritu de Dios como fuerza activa de Dios”. 'Es el Espíritu Santo una persona?' - Awake, 2006).

Pero, ¿cómo pueden los Testigos de Jehová explicar que una supuesta “fuerza activa” impersonal haya podido hablar personalmente (“Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado” – Hechos 13:2;  “porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo”. – Marcos 13:11) y ser Él mismo el Único y solo Espíritu del Único Dios y Padre (Efesios 4: 4-6 dice que hay “un Espíritu” de “un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos”), que reside en todos los verdaderos cristianos (“Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar”. – Mateo 10:19-20)?  

De acuerdo con Juan 12:49, Dios el Padre también dio a Jesús mandamiento de hablar a sus discípulos (“Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar”. – Juan 12:49), mientras que Hechos 1:2 dice que Jesús dio “mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido” (Hechos 1:2).

Puesto que Juan 12:49 dice que el Padre le dio a Jesús los mandamientos para hablar, pero Hechos 1:2 establece que el Espíritu Santo le dio esos mandamientos, el Espíritu Santo debe ser el Espíritu del Padre que mora Jesús (“Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras”. – Juan 14:10), El que dirigió a Jesús (“Jesús fue llevado por el Espíritu” – Mateo 4:1), y le dio los mandamientos para hablar (“la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió” – Juan 14:24). Así, la Escritura inspirada demuestra que el Espíritu Santo es el Espíritu del Padre, que le dio al hombre Cristo Jesús las palabras y los mandamientos para hablar a sus discípulos.

“Entonces Jesús fue llevado POR EL ESPÍRITU al desierto, para ser tentado por el diablo”. – Mateo 4:1.

“Jesús, LLENO DEL ESPÍRITU SANTO, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto”. – Lucas 4:1.

Como todos los profetas verdaderos, Jesús era tan plenamente humano que estaba “lleno del Espíritu Santo” y era “guiado por el Espíritu” de Dios. Estos hechos bíblicos demuestran que Jesús como niño nacido e Hijo dado, no era “Dios con nosotros” como Dios, sino más bien “Dios con nosotros” como un verdadero hombre que tenía la capacidad de orar, ser guiado por Dios y ser tentado por el diablo.

El Dios que compartió nuestra humanidad participando de carne y sangre (Hebreos 2:14), también fue hecho “completamente humano en todos los sentidos” (Hebreos 2:17 NIV), tal como están hechos todos los seres humanos.

“Pero si yo POR EL ESPÍRITU DE DIOS echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios”. – Mateo 12:28.

Jesús fue capaz de expulsar los demonios POR EL ESPÍRITU DE DIOS, demostrando así que el Espíritu Santo de Dios no sólo lo llenó y lo guio como un verdadero hombre, sino que también fue el que hizo las obras poderosas durante su ministerio como un verdadero hombre. Jesús identificó claramente al Espíritu Santo que lo guio, lo llenó y realizó las obras poderosas en su ministerio, como nuestro Padre Celestial, cuando dijo: “... Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que EL PADRE QUE MORA EN MÍ, ÉL HACE LAS OBRAS”. – Juan 14:10.

Mateo 12:28 dice que el Espíritu Santo de Dios hizo las obras poderosas, pero Juan 14:10 dice que ese Espíritu es el Padre que moró en Jesús para hacer las obras. Ahora, armonizaremos los datos bíblicos para identificar al Espíritu Santo de Dios que estuvo en el interior de Jesús.

Lucas 4:1, dice que Jesús estaba "lleno del Espíritu Santo".

Mateo 12:28, dice que Jesús “por el Espíritu de Dios echó fuera los demonios”.

Pero Juan 14:10 dice: “el Padre que mora en mí, él hace las obras”.

Jesús estaba lleno del Espíritu Santo, y expulsó a los demonios por ese Espíritu de Dios que estaba dentro de Él. Sin embargo, en Juan 14:10, Jesús dijo que era el Padre quien moraba en Él y quien hacía las obras.

Entonces, ¿quién guio a Jesucristo de Nazaret? La única respuesta bíblica es el Espíritu Santo de nuestro Padre Celestial. ¿Y quién hizo las obras poderosas por medio de Jesús? La única respuesta bíblica es el Espíritu Santo del Padre quien es el único Dios verdadero.

Jesús claramente identificó al Espíritu Santo que mora en nosotros, como el Espíritu del Padre que mora en nosotros.

“Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. PORQUE NO SOIS VOSOTROS LOS QUE HABLÁIS, SINO EL ESPÍRITU DE VUESTRO PADRE que habla en vosotros”. Mateo 10:19-20.

Pero Jesús nos informa en Marcos 13:11 que el Espíritu del Padre es el Espíritu Santo.

“Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque NO SOIS VOSOTROS LOS QUE HABLÁIS, SINO EL ESPÍRITU SANTO”.

Observe que tanto Mateo como Marcos, registraron que Jesús dijo esencialmente las mismas palabras. La única distinción es que Mateo registró a Jesús diciendo: “el Espíritu de vuestro Padre”, mientras que Marcos registró que Jesús dijo: “el Espíritu Santo” (Marcos 13:11).

Por lo tanto, al igual que Jesús como nuestro ejemplo perfecto estaba lleno del Espíritu Santo, era guiado por el Espíritu Santo, y dependía del Espíritu de su Padre para recibir las palabras que debía hablar y hacer los milagros a través de Él; así los verdaderos discípulos de Cristo deben seguir su ejemplo perfecto para ser llenos del Espíritu Santo, ser guiados por el Espíritu, y depender del Espíritu Santo del Padre para que nos dé las palabras que debemos hablar y hacer los milagros a través de nuestra fe y dependencia de su Espíritu.


EL ESPÍRITU SANTO DE DIOS ES EL ESPÍRITU DEL PADRE, Y NO UNA TERCERA PERSONA DE DIOS

JUAN 4:24. “DIOS ES ESPÍRITU; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”.

Efesios 4:3-6. “solícitos en guardar la unidad DEL ESPÍRITU en el vínculo de la paz; un cuerpo, y UN ESPÍRITU, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; UN SEÑOR, una fe, un bautismo, UN DIOS Y PADRE de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos”.

Puesto que Dios es un Espíritu (Juan 4:23-24, Jeremías 23:24) y puesto que sólo hay un Espíritu de Un Señor, debemos creer que Dios es una Persona Divina Espiritual en vez de una pluralidad de Personas Espirituales de una supuesta deidad de tres personas. Esto, porque es absurdo creer que una persona divina y distinta puede ser una persona divina y distinta sin tener su propia Mente, Corazón, Alma y Espíritu distintos. Si Dios es un solo Espíritu, con un solo Corazón, una sola Mente y una sola Alma, entonces Él no puede ser más de una persona divina y distinta, pues Él tiene un solo Espíritu, Corazón, Mente y Alma.


LAS ESCRITURAS HABLAN SOLAMENTE DE UN ESPÍRITU DE DIOS QUE CREÓ TODAS LAS COSAS

Job 33:4.  “EL ESPÍRITU DE DIOS me hizo, y el soplo del Omnipotente me dio vida”.

Génesis 1:2-3. “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y EL ESPÍRITU DE DIOS se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz”.

Romanos 8:9. “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según EL ESPÍRITU, si es que EL ESPÍRITU DE DIOS mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él”.

Note que los textos inspirados sólo hablan de un Espíritu de Dios, al decir: “El Espíritu de Dios” como un Espíritu singular. Por lo tanto, nuestro Padre Celestial como Dios, tiene que ser un Espíritu (“Dios es Espíritu” – Juan 4:23-24), y como una identidad singular debe ser adorado “en espíritu y en verdad”, ya que solamente nuestro Padre celestial busca verdaderos adoradores (Juan 4:23). Sin embargo, no hay un solo texto de la Escritura que diga que otra Persona verdadera de Dios, también busque verdaderos adoradores que le adoren, así como adoran a la otra persona verdadera llamada Dios el Padre.

Si el Padre es un Espíritu, y el Espíritu Santo es el mismo Espíritu del Padre, entonces no pueden haber dos Espíritus de Dios, sino sólo uno. Y si el Padre es el mismo Espíritu Santo y el Espíritu Santo es el mismo Espíritu del Padre, entonces no pueden haber dos y tres Personas distintas de Dios, sino sólo una. ¿Pues qué clase de Persona verdadera de Dios podría existir sin tener su propio Espíritu distintivo?

Cuando comparamos Malaquías 2:10 con Job 33:4, encontramos evidencia clara para probar que el Espíritu de Dios es el Espíritu del Padre que creó todas las cosas.

Malaquías 2:10. ¿No tenemos todos UN MISMO PADRE? ¿No nos ha CREADO UN MISMO DIOS?

Job 33:4 dice que el Espíritu de Dios hizo al hombre. “EL ESPÍRITU DE DIOS me hizo, y el soplo del Omnipotente me dio vida”.

Isaías 64:8 identifica al Espíritu como el Padre: “Ahora pues, YHWH, tú eres NUESTRO PADRE; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que OBRA DE TUS MANOS somos todos nosotros”.

Aquí podemos ver claramente que nuestro Padre Celestial es el único creador, y que todos nosotros somos obra de sus manos. El contexto demuestra que todos nosotros somos obra de las manos del Padre. Sin embargo, Job 33:4 dice que fue el Espíritu de Dios quien hizo al hombre por medio de su propio soplo/aliento (“EL ESPÍRITU DE DIOS me hizo, y el soplo del Omnipotente me dio vida” – Job 33: 4 / “Por la palabra de Yahvé fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca”. – Salmo 33:6).

Estas palabras se refieren a un solo individuo identificado como nuestro Padre Celestial. Es difícil imaginar que alguno de los profetas hebreos pudiera haber creído en más de una verdadera Persona divina, mientras que hablaba solamente de un individuo como su Creador.

Salmos 8:5-6 y Hebreos 2:17, nos informan que el Hijo es designado para gobernar sobre las obras de sus manos. El contexto inmediato del Salmo 8:5-6 y Hebreos 2:17, demuestran que el Hijo es designado para gobernar las obras de las manos del Padre.

Por lo tanto, nuestro Padre Celestial es el único Creador que hizo todas las cosas Solo y Por sí mismo (“Yo Yahvé, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo” – Isaías 44:24), como el Espíritu Santo Invisible y Omnipresente. Las Escrituras del Nuevo Testamento que hablan del Hijo como el Creador, simplemente hablan de Cristo como Yahvé, Dios el Padre, que creó todas las cosas antes de convertirse también en un Hijo humano (Hebreos 3:3-4 dice: “Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo. Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios” / Hebreos 1:10 dice: “Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos”).


YAHVÉ DIOS EL PADRE, ES EL ÚNICO ESPÍRITU QUE PROMETIÓ DERRRAMAR DE SU PROPIO ESPÍRITU SOBRE TODA LA CARNE

Joel 2:27-28: “Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Yahvé vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado. Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne...”

Observe que Yahvé nuestro Dios es el orador en el versículo 27. Por consiguiente en el versículo 28, Yahvé Dios continúa diciendo: “derramaré MI ESPÍRITU sobre toda carne”. Algunos podrían alegar que en Joel capítulo dos, el orador no es Dios el Padre. Sin embargo, basados en las palabras del propio Jesús en Lucas 24:49, no puede haber duda de que el orador de Joel capítulo dos es el Padre. Jesús dijo: Yo les enviaré la promesa de mi Padre. (“He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros” – Lucas 24:49). Puesto que Jesús mismo dijo que Él enviaría la promesa del Padre, sabemos que el Padre es el orador de Joel 2:28, y el que prometió derramar su Espíritu sobre toda carne.

Por lo tanto, Dios el Padre es claramente el único que dijo que el Espíritu Santo es “mi Espíritu”. (Nota: Jesús derrama el Espíritu del Padre, porque Él es el Padre encarnado como un hombre: Juan 10:37-38, “Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre” / En Mateo 3:11, Juan dijo de Jesús: “Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego”. Como Jesús es el Padre encarnado como un hombre, Jesús mismo es quien derrama de su Espíritu sobre toda carne para cumplir la promesa del Padre: “derramaré mi Espíritu sobre toda carne” – Joel 2:28).

La lectura natural de las Sagradas Escrituras, hablan del Espíritu Santo como el Espíritu Santo de nuestro Padre Celestial, en lugar de una supuesta tercera persona de Dios, coigual y distinta, en una deidad de tres personas.

¿Cómo podemos decir que el Espíritu Santo es una tercera persona divina de una deidad de tres personas, cuando el Padre dice que el Espíritu Santo es “Mi Espíritu”? Los trinitarios, que siguen a los credos católicos, se ven obligados a añadir demasiado desvirtuando las Palabras de Dios, al declarar que el Espíritu de Dios el Padre es una tercera persona divina, en lugar de aceptar el hecho evidente de que el Espíritu Santo es el Único Espíritu del propio Dios Padre.

Génesis 6:3. “Y dijo Yahvé: No contenderá mi Espíritu con el hombre para siempre…”

La Biblia nunca dice que “el Espíritu Santo” o “el Espíritu de Dios” sea otra persona divina de una deidad de tres personas, y la Biblia nunca menciona ningún caso de una supuesta tercera persona divina llamada el Espíritu Santo comunicándose con el Padre o el Hijo.

Los trinitarios pueden puntualizar en las instancias encarnacionales del Espíritu, diciendo que “conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos” (Romanos 8:26-27, muestra que el residente Espíritu de Jesús, ora e intercede al Padre a nuestro favor), pero estos pasajes están hablando claramente de que Jesús es el Espíritu que mora en nosotros y que intercede por nosotros (Romanos 8:34 – “Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”), porque Jesús es el Espíritu Santo, que se hizo un hombre a través de la virgen. (Lucas 1:35 – “el  Espíritu Santo vendrá sobre ti”; Mateo 1:20, “lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es”; 2. Corintios 3:17, “el Señor es el Espíritu”).

Por otra parte, si fuera verdad que existen tres supuestas personas divinas coiguales en poder y autoridad, entonces tendríamos que haber esperado que Jesús le hubiera orado comúnmente a la supuesta tercera persona que no se encarnó, a la que llaman “el Espíritu Santo”, en lugar de orarle sólo al Padre. En la Biblia Hebrea, nunca encontramos a nuestro Padre Celestial teniendo un verdadero diálogo con su Espíritu Santo o con su Hijo, porque el Hijo de Dios tuvo su comienzo con su engendramiento, cuando le fue dado por el Padre el tener vida en sí mismo (Juan 5:26, “Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo”).

Por lo tanto, es el hombre Cristo Jesús, quien “subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo” (Efesios 4:10) quien ahora “intercede por los santos” (Romanos 8:27) como “el Espíritu de su Hijo [en nuestros corazones], el cual clama: ¡Abba, Padre!” (Gálatas 4:6). Esto, porque las Escrituras afirman que el único Dios también se hizo un hombre con una distinta “vida en sí mismo” (Juan 5:26) en la encarnación, a través de la virgen.

Un trinitario puede buscar por toda la Biblia, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, y no encontrará ni un solo versículo de las Escrituras que muestre al Dios Padre y al Espíritu Santo comunicándose entre sí como dos Personas coiguales de Dios.

Tampoco puede algún trinitario hallar un solo versículo de la Escritura donde Jesús haya orado, diciendo: -“¡Oh, Santo Espíritu Celestial!”- Si las tres supuestas personas divinas son realmente tres personas coiguales, ¿por qué Jesús siempre oró al Padre? Y si fuera cierto que el Hijo de Dios siempre ha existido como una persona divina separada y distinta aparte del Padre desde la eternidad pasada, entonces ¿por qué no encontramos que el Padre y el Hijo se comunicaran entre sí antes del nacimiento del Hijo?


SOLO HAY UN ESPÍRITU DE YAHVÉ, QUE ES EL PROPIO, ÚNICO Y VERDADERO DIOS EL PADRE

2. Samuel 23:2 – “EL ESPÍRITU DE YAHVÉ ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua”.

La mayoría de los trinitarios alegan que la palabra de Dios, es una Persona divina y distinta del Padre y del Espíritu Santo, y que la palabra de Dios es la palabra del Padre, y es Jesús. Sin embargo, 2. Samuel 23:2 afirma claramente que “Su palabra” es la palabra del Espíritu Santo de Yahvé. Si la palabra de Dios es la palabra del Espíritu, la palabra que pertenece al Espíritu Santo, entonces esto hace que el Espíritu Santo sea el Espíritu del Padre.

Ezequiel 11:5 – “vino sobre mí EL ESPÍRITU DE YAHVÉ, y me dijo: Di: Así ha dicho YAHVÉ”.

Aquí también encontramos que el Espíritu de Yahvé habla la palabra de Dios. Si la palabra de Dios es una supuesta Persona Divina llamada la Palabra, como algunos trinitarios alegan, entonces ¿cómo podría un supuesto Dios la Palabra, ser la palabra del Espíritu? La única explicación viable, es que el Espíritu Santo de Yahvé Dios Padre, habla su propia palabra desde su propia boca antropomórfica.

Zacarías 4:6 – “...No con ejército, ni con fuerza, sino con MI ESPÍRITU, ha dicho Yahvé de los ejércitos”.

¿Quién fue exactamente el que dijo: "Mi Espíritu" en Zacarías 4:6? La mayoría de los trinitarios afirman que el Padre habló en Zacarías 4:6. Puesto que el Padre llama al Espíritu: "Mi Espíritu", el Espíritu Santo de Yahvé debe ser el mismo Espíritu de nuestro Padre Celestial, que sólo puede pertenecer a Él. Así, sólo puede haber Un Espíritu de Yahvé que es el Padre mismo.

Isaías 40:13 – “¿Quién enseñó al ESPÍRITU DE YAHVÉ, o le aconsejó enseñándole?”

Isaías 40:7 – “La hierba se seca, y la flor se marchita, porque EL VIENTO [ESPÍRITU] DE YAHVÉ sopló en ella; ciertamente como hierba es el pueblo”.  

Jueces 6:34 – “Entonces EL ESPÍRITU DE YAHVÉ vino sobre Gedeón…”.

Jueces 3:10 – “Y EL ESPÍRITU DE YAHVÉ vino sobre él [sobre Otoniel]…”

Génesis 6:3 – “Y dijo YAHVÉ: No contenderá MI ESPÍRITU con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años”.

Nuestro Padre Celestial claramente tiene un solo Espíritu Divino que es el Espíritu Santo de Sí Mismo. Los trinitarios no pueden explicar cómo cada presunta Persona divina y distinta de una deidad de tres personas, puede ser una persona distinta sin que cada persona tenga su propio Espíritu distinto. Ya que el Espíritu de Yahvé Dios el Padre es “un Espíritu” (Efesios 4:4-6), el Espíritu Santo; no pueden haber dos o tres Espíritus divinos y distintos, de una supuesta deidad tres personas.